Capítulo 9
Un gran poder de lejanas tierras
(3)
Ahora le toca a Twilight escuchar historias, y es tan sorprendente para ella como lo fue para a Orion escuchar las de Equestria. Este mundo es muy diferente al suyo, en el sentido literal, pues está dividido en varios continentes flotantes girando en torno al núcleo del planeta, cada uno con diversos niveles.
Le explican que actualmente se encuentra en el punto más bajo de Nautis, la región equina. En la cual cada una de las tres razas principales de ponis viven por separado; igual a antes de la fundación de Equestria.
—¿Cómo exactamente terminó el planeta por «fracturarse» así? —pregunta Twilight, bastante impresionada.
—¿Equestria no estaba sobre un piso continental? —replica Orion, antes de darle un mordisco a su segunda barra energética.
—¡Por supuesto que no! ¡De donde vengo no existen los pisos continentales! Todo está sobre un solo… suelo, por así decirlo.
—Mmm, interesante, un mundo algo extraño el tuyo.
—Créeme, ni en sus sueños más locos, los ponis de mi época se imaginan un mundo como el de este futuro.
El relato continúa. A las orejas de la princesa, llegan descripciones del pueblo casi sin contacto con el exterior llamado Múrpem, el segundo imperio unicornio.
Poseían la mejor tecnología del mundo colgante, porque a diferencia de las otras razas, ellos no solo usaban ciencia, sino también magia, creando con esa peligrosa combinación las herramientas Horntec. Orion da de ejemplo al cristal en su prótesis y el arca de comida, aparatos únicamente capaces de ser usados por unicornios.
—Aunque las otras especies pueden crear cosas similares —le explica con emoción—, las nuestras aparte de consumir mucha menos energía, son más baratas y fáciles de producir. Pero también hay otras herramientas Horntec capaces de realizar cosas imposibles de hacer con tecnología convencional…
Sin embargo, de un momento a otro, interrumpe su narración y, sin la misma chispa de antes, dice:
—Entonces, un mal día, las cebras atacaron Múrpem.
—¿Cebras? ¿Por qué? —Twilight, acostada sobre el suelo en la cueva, mira tan concentrada a Orion como cuando estaba ante sus profesores en la escuela de Celestia para unicornios superdotados.
—Es historia de guerra antigua —responde el soldado—, hay muchas versiones. Las más populares son sobre el reino cebra siendo provocado al sufrir robos de suministros con tecnología Horntec. Otros lo explican como un estallido de varios roces entre las naciones a través de los años en placas no habitadas. A este punto no creo que nadie sepa exactamente la verdad, pero, lo que más se cree en mi hogar, es que nos atacaron por el miedo a nuestro poder.
—¿Atacar antes de ser atacados?
El rostro de Orion se pone más serio que nunca.
—Así es, o al menos para mi gente así lo fue. Pero sea la versión que sea, todos están de acuerdo en una cosa: la nación cebra perdía la guerra, y por mucho.
Manteniendo su expresión estoica, el soldado cuenta que en ese entonces, el ejército del segundo imperio unicornio hizo algo solo visto en los libros más antiguos de historia. De forma imparable, invadieron mucho más allá de las fronteras de otro piso continental, hasta casi llegar a la capital del territorio cebra.
—En ese momento, todos miraron el temible poder unicornio por primera vez en siglos. Pero los pueblos de ponis terrestres y el ejército pegaso tomaron eso como una amenaza para ellos, e intervinieron en favor de las tribus cebras. Eso le dio un giro total a la guerra.
»Luego de unos años, declaramos nuestra derrota. Y las sanciones a Múrpem en el tratado de paz fueron devastadoras —explica el soldado mientras limpia las últimas migajas de alimento en su hocico—. Tuvimos que enmendar los daños en el piso de las cebras, perdimos mucho de nuestro territorio en Nautis, todo eso junto a los gastos de la guerra llevó a mi gente a la ruina.
»Era potrillo en esa época, pero hasta yo sentí esos tiempos oscuros de hambre, pobreza y sufrimiento. —El azul cian de su pupila orgánica se vuelve más y más opaco con cada palabra—. Aunque… todo cambió cuando «él» apareció.
Twilight lo nota enseguida: la voz fría y firme de Orion fue diferente cuando pronunció esas últimas palabras. Fue más tranquila, más dulce.
—¿Él? —exclamó como reflejo.
—El milagro del tercer imperio unicornio, el emperador, White Wall.
—Ese suena a un nombre bastante peculiar para un emperador.
—Sí, le queda bien —Orion alza la vista al cielo de la cueva, como en los días en los cuales contemplaba el enorme palacio imperial en sus visitas a la capital—. Reconstruyó nuestro pueblo en un tiempo de locura. La economía volvía a funcionar, las ciudades destruidas en los ataques regresaron a su antigua gloria… sonará irónico viniendo de un unicornio, pero fue casi mágico.
—Suenan como buenos tiempos —expresa la princesa.
Orion recuerda ese pasado distante, cuando su padre, casi de un día para otro, pasó de trabajar en todo momento a tener tiempo para estar con él. De nuevo volvían a tener comida, podían jugar juntos en el parque, de pronto, aquel potrillo ya no tenía que llorar solo la ausencia de su madre.
—Sí, fueron buenos tiempos —dice el soldado, con una fugaz sonrisa nostálgica—. Pero todo lo bueno al parecer tiene que acabar.
—¿Hubo problemas en el imperio?
—Algo así... el ya reconstruido tercer imperio unicornio, atacó al piso continental de las cebras de nuevo. Y esta vez ni siquiera fue una guerra, fue un exterminio, en cuestión de meses, el pueblo cebra fue casi llevado a la extinción.
—¿¡Qué!? —Twilight lleva un ala a su boca. Nunca había escuchado tal atrocidad cometida por ponis—. ¿Está vez no les ayudaron los pegasos y terrestres? —pregunta con tristeza.
—Sí, pero no pudieron hacerle frente a los soldados del imperio, porque ahora con un nuevo hechizo en su arsenal, se hacían más y más fuertes con cada combate.
Una centella ilumina la mente de la princesa. Sabe lo que las palabras del soldado significan; el poder e increíble sabor quedaron impregnados en su ser desde la mañana después de todo.
—El hechizo depredador —susurra.
—Fue inventado por White Wall, y se aseguró de que cada uno de sus soldados supieran usarlo perfectamente —agrega el dorado unicornio.
—Y entonces... —las palabras de la alicornio son cada vez más quebradas—, los terrestres y pegasos... también fueron...
—No —al escuchar esa negativa el corazón de Twilight se calma un poco—. Si bien tanto pegasos como terrestres tuvieron muchas pérdidas, a ninguna raza le agradó escuchar la eliminación de casi todo un piso continental. —El unicornio camina hasta la bola traslúcida de luz fría en medio de la cueva. La toca con su casco metálico, en su imaginación es como si viera todas las enormes placas continentales girando alrededor del núcleo planetario. Entonces, con la mirada hacia el vacío de sus recuerdos, habla—: El mundo se unió contra el ejército invencible, fue una guerra mundial.
El tono del semental es helado como la brisa invernal. Ya no es solo información lo que sale de su boca, son memorias de batallas pasadas impresas en su cuerpo y mente.
—Black Star, esa poni terrestre envuelta en oscuridad —comenta la princesa con voz tan delgada como un hilo—, mencionó que el mundo ya había sido salvado. ¿La guerra terminó?
—Se supone que nosotros perdimos, el imperio no pudo contra todo el mundo unido. Pero aún no termina, no hasta que el emperador sea capturado, y con él, el resto de la élite del ejército Wonder.
Un poni capaz de sacudir el mundo entero, inventor de un hechizo fácil de ejecutar pero enormemente complejo de crear, y capaz de levantar un imperio de las cenizas en tiempo impensable. White Wall, sin duda alguna parece alguien tanto de temer como de respetar para Twilight Sparkle.
—De momento esto es todo lo que te puedo decir al respecto —informa el unicornio mientras camina hacia donde estaba al iniciar la historia—. Si quieres salvar el mundo, quisiera serte de más ayuda, pero no puedo revelar nada más por órdenes de mis superiores.
—Entiendo —la princesa hace una pequeña reverencia, luego levanta la mirada tan llena de energía como siempre—. Sí es así, quiero acompañarte a esa ciudad llamada Night City, quiero conocer a tus superiores.
—Si logramos llegar, te los presentaré con gus-usto... —El soldado para de hablar de repente. Lleva un casco a su cabeza—. C-creo que me equivoqué... —La interfaz en el ojo del unicornio comienza a marcar alerta. Cae sobre sus ancas.
—¿Qué ocurre? —Twilight, preocupada, se levanta y trota hacia él—, ¿te hirieron?
—Es por el hechizo depredador. —La voz del semental es forzada—. No calculé bien cuánto tomaste. No te preocupes, estaré bien si... descanso... un poco.
A diferencia de la magia o el rendimiento físico, la falta de esencia vital no se percibe como algo progresivo, sino agresivo e inmediato. No importa lo entrenado o resistente de Orion, sin la suficiente esencia es como si a un juguete le quitaran sus baterías. No tarda en caer, y cuando es sostenido entre las patas de la princesa, está completamente inconsciente.
...
Varios cascos entran a través de dos largos portones, generando el sonido de clip clop en toda la sala de piso blanco fulgurante. Dentro, en lugar de techo, hay una simulación del cielo nocturno.
—Parece que somos las primeras en llegar, hermana —dice con voz alegre una unicornio color amarillo.
—Bastante raro, hermana, según yo, la princesa siempre es la primera en llegar —comenta la otra unicornio a su lado. Es su gemela, pero a diferencia de su consanguínea, ella prefiere tener la melena corta, le molesta menos a la hora de atacar a sus enemigos.
—Es natural, hermana, ella vive aquí después de todo.
—Y yo que creía que llegaba antes por ser la poni más veloz del mundo, hermana.
—jijiji —La gemela de pelo largo lleva una pata a su boca para ocultar su risita. Luego, mientras guiña un ojo, le dice—: Creo que si nosotras usáramos la estrategia correcta, podríamos ganarle a Rainbow Star en una carrera, hermana.
En ese momento potentes sonidos eléctricos les roban su atención. Un portal de contorno azul y centro negro se forma sobre la gran mesa en el centro de la habitación.
—Pensándolo bien —dicen al mismo tiempo—, en una carrera Tall nos ganaría a todos sin duda.
De dentro del círculo oscuro una esbelta pata emerge, luego, la larga crin roja brillante de una yegua.
—Buenas noches, Sword, Shield —saluda—. Así que en serio nos llamaron a todos de urgencia, vaya sorpresa.
—Sí es así, será un poco problemático —comenta una voz grave, perteneciente a un ancho unicornio de barba roja. El también cruza el portal con una espada gruesa de piedra sujeta a su lomo—. Estamos en lugares muy distantes. Nosotros pudimos llegar acá gracias a ti primor, pero no creo que todos puedan.
A su lado, un potro de no más de 15 años camina.
—Justo estaba en medio de una tarea —comenta—, y no vi mi brazalete, gracias por el aventón, Tall.
—No hay problema, Seeker —comentó la unicornio de melena roja, para luego agachar la cabeza hacia él potro y, susurrarle—: Luego me puedes agradecer con un besito.
—Emm —el pequeño da un paso atrás un tanto sonrojado—, yo...
—Jajaja, solo bromeaba, chico. Me encanta cuando te pones tenso.
Los cinco unicornios se sientan a la gran mesa rectangular, dirigida hacia un gran velo blanco puesto a forma de pared divisoria en medio de la sala.
A los 20 minutos llegan otras tres yeguas: Sundown, Ice Cube y Rainbow Star. En cuanto esta última toma asiento, una voz tranquila y profunda inunda toda la habitación:
—Al parecer ya estamos todos. Me alegra que hayan podido responder a mi llamado tan rápido.
Los ocho ponis presentes se levantan de sus asientos de inmediato, miran al frente y dicen:
—¡Saludos, emperador!
—Bienvenidos, mi guardia imperial —Una luz aparece desde detrás del velo. En ella, la silueta de un macho unicornio hace presencia—. Pueden tomar asiento.
Todos acatan la orden al mismo tiempo y con sumo respeto, incluso la desalineada Sundown, aunque ella no puede evitar resaltar algo evidente.
—Emperador, ¿por qué dice que estamos todos si falta Resonance y Aldebaran?
—Ellos no pueden estar aquí de momento —responde White Wall—, se encuentran en las profundidades de la ciudadela cerrando una fuga del sistema Arca.
Esa información saca una mirada de impresión a algunos ponis.
—¿Cómo ha podido pasar eso? —pregunta Seeker—, se supone que la programación de eso es a prueba de fallas, es invención suya, emperador.
—Ese es uno de los motivos por el cual lo he llamado. —Una pantalla es proyectada en un extremo de la mesa—. No hubo error, fue un ataque. Al parecer, alguien tomó la información de todo el sistema y la usó para dar un salto.
En la pantalla aparece un hangar abierto, mirando hacia un enorme cielo azul. Entonces, de un momento a otro, un poni sale corriendo en su armadura grisácea. Sube a una de las varias naves doradas y cierra la cabina.
Todos en la mesa, miran el enorme destello dejado por la máquina voladora antes de salir disparada. La llamarada blanca es prueba innegable de las palabras del emperador, esa nave fue potenciada por magia muy poderosa.
—¿Quién es ese soldado? —pregunta el fornido poni barbado.
—Se logró identificar su número por el registro que usó para entrar al hangar —informa el emperador. La pantalla muestra la imagen de archivo de un semental con prótesis en un ojo y pata.
—Su número es 998-JL —Lee Tall—. Así que debe ser un integrante de la unidad de fuerzas especiales, aunque no se ve tan poderoso.
—Su nombre es Orion Belt —comenta la gemela de pelo corto—. Oh no...
—Lo sé hermana, Aldebaran estará muy triste.
—¿Qué tiene que ver ese viejo semental con esto? —pregunta Sundown haciendo ademán con el casco.
Ambas gemelas voltean a ver a la yegua de aura espectral, sus cabezas se inclinan mientras hablan al mismo tiempo:
—Aldebaran es el padre de Orion Belt.
—¿Acaso ustedes lo espían o algo? —increpa Ice Cube mientras se cruza de cascos.
—Jijiji —Shield pasea la mirada por toda la mesa—. Nosotras estamos al tanto de las relaciones de todos los integrantes de la guardia imperial.
—No hay nada más importante que la familia o los amigos —completa la hermana, luego, gira su cuello hacia una callada Rainbow Star—. También sabemos que ese soldado es buen amigo de la princesa.
Todos en la sala la voltean a ver a la unicornio de rosados ojos.
—Supongo que esto debe ser muy decepcionante para ti, ¿no? —comenta Sundown, con un tono malicioso—. La perfecta princesita tiene un amigo traidor.
—No ayudas diciendo eso —interviene Ice Cube.
—No hay problema Ice —La princesa habla con voz firme—. Sword tiene razón, el formó una amistad conmigo en la academia y durante algunas misiones, pero creía que estaba en el extremo norte de la ciudadela. —Pone ambos cascos sobre la mesa cristalina y levanta la cabeza—, Emperador, déjeme ir a darle caza —pide con una sombra sobre su frente y la mandíbula apretada—, yo misma lo traeré de regreso a la ciudadela. Es mi deber hacerlo.
«Espero haber sonado convincente»
—No irás tú —contesta el emperador.
«¡Oh, por los relojes antiguos, padre!»
—En esta ocasión será Sundown quien vaya tras él.
—¡Pero emperador! Yo...
—Es mi decisión final, Rainbow —al escuchar la interrupción la poni encapuchada ahoga una risa—. La ruta del salto llevaba directo a Night City. Sundown, ¿Cuándo estás disponible para salir?
—En cuanto usted ordene, alteza.
—Entonces será al terminar está reunión. La información robada por ese soldado es muy valiosa, sería un problema en manos del enemigo. —De repente la pantalla desaparece—. Ahora, les diré el motivo principal de traerlos aquí.
Esas palabras sorprenden a todos en la sala. El hecho del peligro del sistema Arca ya es sin duda de alerta máxima. No imaginan algo más importante.
—Hoy en la mañana, percibí una enorme distorsión del espacio tiempo. Una en extremo poderosa.
—Emm... —el joven potro levanta tímidamente su casco—, emperador, ¿podría explicarse de mejor forma?
—Alguien en alguna parte del mundo usó una cantidad de magia tan potente, que incluso yo a miles de kilómetros de distancia pude captar. Nunca en mi vida mi cuerpo se había estremecido así.
En medio de la mesa, dos anchos bloques son proyectados.
—Estuve codificando como la energía mágica del mundo fue modificada. Al parecer se hizo un túnel entre este tiempo y otro. —De repente, entre los cuadros se comienza a hacer una especie de deformación en sus caras enfrentadas, dos amalgamas se unen hasta lograr formar un túnel entre el espacio de ambos bloques. —Una inconmensurable fuente de energía mágica dejó este mundo. Sea lo que sea que era, hacer ese túnel le costó su propia existencia.
—¿Una especie de agujero del tiempo? —comenta Tall, haciendo una pequeña maqueta con dos diminutos portales entre sus patas—. Pensaba que eso era imposible.
—Por el tratado de conservación se puso un hechizo universal para evitar los viajes en el tiempo, son cosa complicada hoy en día, pero ese hechizo fue capaz de deshacer el sello universal. Eso es magia desconocida, incluso para mí.
El poni de barba roja ladeó la cabeza antes de decir:
—¿Existe magia que el emperador no conoce?
—Al parecer sí, Hammer, me fascina. Aunque lo mejor ocurrió después. —La silueta del semental en el velo levanta la pata, entonces, un pequeño punto de luz comienza a avanzar del bloque «A» al bloque «B»—. Luego de la desaparición de ese poderoso ente mágico, llegó otra fuente de magia, una incluso más poderosa.
—No entiendo nada, hermana —dice Shield—. ¿Tú entiendes algo?
—Estoy igual, hermana.
—Esa fuente... —menciona Seeker—. Tuvo que dejar tocada su increíble percepción mágica, ¿no es verdad?
El emperador suelta una risa ahogada.
—Así es pequeño, tu inteligencia me asombra.
—¿Hubo variaciones en la cantidad de magia en la fuente?
—Al parecer sabes por dónde van mis ideas. Antes de perderle el rastro, tuvo algunas pequeñas, pero dos enormes, al nivel de un hechizo de alta clase.
—¡Se me está haciendo la cabeza un lío! —exclama Ice cube. Con sus cascos delanteros estruja su cabeza—. No todos poseemos sus increíbles mentes para la magia, si no es mucha molestia ¿podría explicarnos qué quiere decir eso?
—¡Es algo sorprendente! —el potro salta a la mesa, emocionado. Una amalgama de luz dorada inunda su cuerno; ahora él manipula el holograma—. Si hay picos de poder tan altos, es porque la fuente de magia es tan fuerte como para resonar en el mundo, no es un cristal o un corazón continental, sino un mago... —tomó ese pequeño haz de luz entre los planos y lo sostuvo con sus cascos—. Eso quiere decir que lo que atravesó ese portal fue...
—¿Un viajero del tiempo? Debes estar bromeando, pequeño —completa Tall—. Nunca había escuchado que tal cosa fuera posible.
—Por el momento esa es la hipótesis más probable —aclara la silueta del emperador—. Pero no es cualquier viajero, si mis estimaciones no son erróneas, este mago tiene casi tanta fuerza como yo.
Esas últimas palabras dejaron un silencio sepulcral en toda la sala de reunión. «¿Existe una criatura así?». Eso es sin duda una idea capaz de sacudir la mente de toda la guardia imperial.
—Todos deben estar alerta. —Agrega la sombra detrás del velo—. Sé que es difícil de creer, pero tal vez nos encontraremos con un ser formidable en las siguientes misiones.
—No lo entiendo, porque justamente ahora pasa algo como eso —dice Hammer, se cruza de cascos—. ¿Es una nueva arma rara del AS?
—Lo dudo —responde el joven potro—. Para hacer un hechizo tan complejo como ese requerirán a un poni tan sabio como nuestro emperador, y hasta donde sabemos no hay otro mago en el mundo con tales capacidades.
—Al parecer ya lo hay —comenta la princesa con la mirada un tanto preocupada.
Una pequeña risa llama la atención de todos hacia la silueta detrás del velo.
—Es interesante —externa White, con un tono de voz ameno—. Antes de acabar con la suma sacerdotisa Cebra, me dijo que el mundo siempre buscaría formas de protegerse, me pregunto si esta es «la protección» a la cual hacía referencia.
Los hologramas desaparecieron de golpe. Entonces la voz del emperador adquiere intensidad.
—Tengo tanta curiosidad de conocer a esa presencia tan poderosa. Me pregunto qué clase de criatura tan extraordinaria será.
...
Twilight está acostada, con las patas y alas estiradas. Tiene una mejilla en el suelo, sus casi insonoras respiraciones son prueba de su profundo sueño. Babea un poco.
A su lado, Orion despierta de golpe con un resoplido. No sabe qué ha pasado exactamente. Analiza la cueva con su ojo biónico. Solo ve el arca de comida apagada y la luz de la calentadora.
—Twilight, Twilight —repite mientras mueve a la princesa—, ¿cuánto tiempo ha pasado?
—¿Uum? —la princesa da unos lentos parpadeos—. No, hoy no voy a querer desayunar temprano, déjamelo para después.
—Despierta alicornio, no tenemos tiempo que perder.
La princesa por fin espabila. Mira a su alrededor por un momento. No, donde está no es su habitación, y no, tampoco el alocado día de ayer fue un sueño. Pero cuando ve a Orion frente a ella, una enorme sonrisa adorna su rostro.
—¡Estás bien! —le dice mientras le da un abrazo—. Temía que mis hechizos para restaurarte no funcionaran.
El soldado no está acostumbrado al contacto físico de esa forma, pero no le molesta esa muestra de afecto tan sincera.
—¿Hechizos de restauración? —sostiene a la princesa por los hombros—. ¿No fue suficiente con la calentadora?
—Te desmayaste de repente, y por más tiempo que pasaba no te recuperabas —dice mientras acomoda su melena y limpia sus labios—. Decidí usar magia para ayudar. Me alegra que funcionara.
Al semental no se le hace tan difícil saber porque la encontró durmiendo como un tronco: hacer hechizos sanadores es lo más cansado y difícil que existe. Mueve sus patas y pide un sondeo a su interfaz. Luego de unos segundos le llega un mensaje a su ojo. Se encuentra en óptimas condiciones.
—¿Sabes si el sol ya salió? —pregunta. EL casco de su armadura es envuelto en una amalgama cían mientras viaja con cuidado hasta su cabeza.
—Está a punto de salir —informa la princesa—. Aunque en esta época ya no pueda mover los astros, sigo estando consciente de su posición en todo momento. Aún estamos a tiempo.
—Bien, este punto al ser el más bajo de la placa continental tiene el origen de las corrientes de viento. Impulsarnos por cualquiera nos alejara de forma aleatoria miles de kilómetros de esos ponis. —Con su cuerno le da la orden a la calentadora y el arca de comida para que regresen a ser simples tarjetas—. Será imposible que nos sigan.
—Orion —dice la princesa con voz seria—. Se acercan.
—¿...?
Twilight baja sus alas y hace resplandecer su cuerno. La cueva es iluminada. Un segundo después, un gran estruendo desde afuera sacude el lugar entero.
—Cuando te dormiste puse un aura invisible a varios kilómetros en torno al islote —habla la alicornio—. Era para ver si nuestros perseguidores pasaban cerca, pero ellos llegaron en segundos a este lugar específicamente. Seguro tienen algún método para viajar a grandes velocidades, pero ¿cómo nos encontraron?
—Eso no es importante ahora, hay que irnos de inmediato…
Orion para de hablar. Hay varias amalgamas de sombras sujetándole las patas desde el suelo. Ambos caen en cuenta de que todo el piso de la cueva está inundado en sombras. Una fracción de segundo después, los látigos oscuros rodearon a Orion por el lomo.
—¡Maldición! —exclama el soldado tratando de usar su magia para zafarse del agarre. Es inútil, las sombras le impiden teletransportarse.
«Te tengo, estúpido unicornio».
Como si fuera un simple potrillo entre las garras de un enorme monstruo, lo jalan por la cueva, directo hacia el muro macizo de piedra donde se supone está cubierta la salida del escondite.
