Título: La muñeca

Fandom: DxD

Rated: K

La muñeca

No situamos en Japón, en un pequeño piso de solteros en la ciudad de Kuoh. En dicho edificio había un total de cinco pisos con dos casas por piso. La verdad es que los solteros que vivían allí, todos hombres, lo estaban pasando realmente mal. El coronavirus, también conocido como Covid-19, había obligado al pueblo a implementar la cuarentena por el repentino aumento de contagiados y fallecidos.

Pues bien, resulta que los solteros solían frecuentar el burdel de la ciudad, yendo todos juntos algún que otro fin de semana. Pero claro, llevaban dos semanas sin ir, dos semanas confinados, y sus entrepiernas clamaban por encontrar un hoyo femenino donde meterlos.

Fue entonces que uno de los solteros, un tal Matsuda, se enteró de algo muy interesante relacionado con uno de sus vecinos, por lo que cogió su teléfono móvil para llamarle.

- ¿Quién cojones eres? ¿Acaso no sabes que son las cuatro de la mañana para dar por culo? –Respondió su vecino al otro lado de la línea.

. ¿Está Issei? ¿Eres Issei?

-Sí, soy yo. ¿Quién demonios eres?

-Oye, ¿me vas a dejar eso sí o no?

- ¡Me cago en todos tus muertos, hijo de la grandísima puta!

-Venga hombre, déjame la muñeca toda la noche.

- ¡Anda y vete a molestar a tu puta madre!

-Venga, no seas así. Hazme el favor.

- ¡Tira por ahí! ¡Que te jodan!

Y colgó.

-… Ya te cogeré… -Siseó para dejar el móvil sobre la mesilla para intentar dormir.

Pero la cosa no acabó ahí, por supuesto que no.

A la noche siguiente.

Matsuda volvió a ponerse en contacto con Issei, pero esta vez por video llamada.

- ¿Si? ¿Qué quieres?

-Hola a ti también, mi buen amigo.

- ¿Qué es lo que quieres?

- ¿Acaso no puedo llamarte para hablar contigo?

-Repito, ¿qué es lo que quieres?

-… Ya sabes

-Pero qué pesado eres. Eres más pesado que…

-Espera, espera, un segundo, por favor.

-… Que me dejes la muñeca toda la noche.

- ¡Que no te la dejo, que la muñeca es mía! ¡Que te compres una! –Issei ignoraba las súplicas de su vecina-. ¡Tira, a chuparla!

Y la video llamada finalizó.

-Hijo de perra… Ya te cogeré…

Y nuevamente la cosa no acabó ahí. A la noche siguiente probó otra manera ya que Issei no le cogía ninguna llamada, no respondía a ninguno de sus intentos por ponerse en contacto. ¿Cuál fue la manera de aquella tercera noche de intentos? Fácil… salir al balcón.

- ¡Issei! ¡Oye! ¡Issei, sal al balcón, Issei! ¡Ehhhh, sordo!

Y el mencionado salió, mirando para abajo para vislumbrar a su molesto vecino. Pero no fue el único ya que el resto de solteros salieron a sus respectivos balcones.

- ¡¿Qué demonios pasa con esas voces?!

- ¡Issei, déjame la muñeca, Issei!

- ¡Te voy a dejar una mierda te voy a dejar! ¡Déjame tranquilo ya!

- ¡Ya te cogeré! ¡Ya te cogeré!

- ¡La próxima llamo a la policía!

- ¡Issei! ¡Déjamela, por dios!

- ¡Vete a tomar por culo!

Y se metió adentro de su casa, cerrando la ventana del balcón.

- ¡Issei, la muñeca! ¡La muñeca!

Pero no volvió a asomarse.

- ¿Pero qué demonios pasa? –Preguntó otro vecino, Motohama.

-Ese desgraciado de Issei, que no me deja la muñeca.

-A ver, le entiendo, pero si quieres yo te puedo dejar una de las mías.

Al usar el plural todos clavaron sus miradas en el hombre de gafas.

- ¿Cómo que una de ellas?

-Tengo diez en total: pelirrojas, morenas, rubias, negras, blancas, europeas, asiáticas, más altas, más bajas, con más tetas, con menos tetas… Incluso una robótica, pero esa es solamente para mí.

-Y tu… ¿me dejarías una…? –Preguntó esperanzado el hombre de pelo rapado.

-Por supuesto. Tengo de sobra y en épocas como está el mundo debe ser solidario, ¿no?

Y ante su sorpresa, todos los solteros comenzaron a aplaudirle por aquella gran muestra de generosidad. Incluso Issei se asomó para aplaudirle. Motohama, avergonzado y feliz, comenzó a pasar con mucho cuidado sus muñecas inflables para que todos sus compañeros de edificio pudieran disfrutar de algo que no fuera la vieja confiable.

Al menos así la cuarentena se pasaría con más alegría.

Firma

El enamorado

Moraleja: una pequeña alegría para estos duros días de cuarentena :D