"Conociendo más del pasado de Deku"

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Katsuki había amanecido con la mente puesta en marcha, cien por ciento dispuesto a hacer lo que sea que estuviera a su alcance para que Deku decidiera quedarse a su lado.

Se levantó de la cama, lanzando las sábanas a su paso, luego de haber golpeado con su puño cerrado la alarma.

El día prometía mucho, he ahí su inspiración para poner en práctica su plan, y de a poquito fortalecer su vínculo con Deku, al punto en que por fin se animaría a confesarle sus sentimientos, claro, no se los diría hasta que Deku se confesara primero.

Sí, Katsuki nunca le revelaría sus sentimientos a menos que el nerd lo hiciera primero, porque de sólo imaginarse que éste lo rechazara y las cosas no volverían a ser iguales, él no podría vivir tranquilo consigo mismo. En cierta forma, se le figuraba que Deku lo dejaba si eso sucedía.

Al salir vestido y aseado de su habitación, sus ojos rojos vieron la distinguida cabellera verde brotar de la envoltura de cobijas que cubrían el cuerpo de su acompañante como tamal.

Podía ver la respiración de Deku el inhalar y exhalar dentro de las tres cobijas que le prestó.

Sonrió unos segundos, para después, sacudirlo con ambas manos.

—Oi! Levántate!— Gritó agresivo, quitándole de una arrebatada las tres cobijas, asimismo tumbándolo del sofá. Su pecoso rostro se estampó contra el suelo de madera, seguido de un sonido retumbante, y un quejido por parte de éste. —Ándale, Deku! Despierta!—Se agachó y continuó a agitarlo repetidas veces hasta oírlo despertarse.

Un bostezo emergió de su boca, y sus enormes ojos verdes se fueron abriendo lentamente.

—Buen-buenos días, Kacchan— Musitó amodorrado.

—Tienes un sueño horrible!— Se quejó, haciendo una mueca.

—L-lo siento— Se frotó ambos ojos con el dorso de sus manos. —Son las pastillas—

—Cuáles pastillas?— Enarcó una ceja. Deku se percató de lo que dijo y se precipitó a taparse el rostro con sus manos en arrepentimiento. —Oi! No te escondas, maldito! Cuáles pastillas dices?— Lo abordó, aplicando su mirada penetrante y ese ceño fruncido que ahuyentaba personas.

—Dije algo que no debía— Emitió en un chillido asustadizo.

—¡Deku!— Lo empujó, espantándolo más.

Su plan se había desviado por completo de su órbita. Katsuki tendría que planear otra cosa al respecto, cuando encontrara un momento a solas para sí mismo.

—Son pastillas para dormir— Reveló, quitándose las manos de su rostro, abriéndolas enteras.

—Para qué carajos tomas esa basura?— Quiso saber.

—Bueno— Chocó dos dedos entre sí a manera nerviosa. —Tengo problemas para dormir—

—Qué tontería— Bufó.

—¡No es así!— Se exaltó alarmado, agitando las manos en negación. —Yo, yo tengo insomnio desde hace un año, no es reciente—

—Es otra estupidez causada por el bastardo mitad y mitad, no?— Supuso rabiando por dentro. Ese maldito seguía arruinando la vida de su nerd, de su Deku a cuestas de sus esfuerzos.

—No— Aclaró, mirándolo fijamente. —Se dio por otra cosa—

—No le des vueltas a las cosas y dime qué carajos sucede contigo— Demandó gruñendo, tomándolo del brazo para llevarlo a la silla y prepararle el desayuno. —En lo que hago el desayuno, piensa lo que dirás, porque no quiero que te retractes de tus palabras— Advirtió poniéndose rudo. —Me escuchaste?!—

Deku asintió rápido, apretando los labios.

Una vez preparado el desayuno, Deku miraba la comida con ganas de llorar, sus mejillas se teñían de rojo, y su labio inferior temblaba.

Qué habrá sucedido en ese tiempo para que Deku tuviera insomnio? Todavía faltaba mucho para ponerse al día. Sin embargo, Katsuki estaba dispuesto a todo por el todo.

El paquete completo llamado "Izuku Midoriya". Ese paquete que él tenía los ojos puestos desde la niñez y aun no era suyo.

—M-mi insomnio se dio por un accidente— Empezó, tomando tímidamente los palillos y dándole un mordisco a la omelet.

—Hm— Asintió, indicándole que prosiguiera.

—Mi agencia se involucró en un caso— Explicó en aura triste. —Del cual otras agencias no se interesaron—

—Cuál caso?—

—La agencia Endeavor estuvo investigando ese caso— Tomó otro bocado del desayuno. —Pero, abandonaron muy rápido el caso, y mi agencia se interesó en resolverlo— Cogió la taza de café y bebió un sorbo, inhalando lentamente oxígeno. —Originalmente, mi agencia está situada en la Ciudad de México, por eso yo iba muy a menudo a la capital, y me enteré de aquella investigación porque que pidieron que yo fuera al lugar, ya que en la agencia tenemos un buen equipo de investigación, y rápidamente encontramos el sitio donde se localizaba el villano—

—Ajá— Respingó desesperándose con la historia. —Y?—

—Este villano captó nuestra atención— Siguió. —Porque raptaba niños, les extraía su Quirk y luego los desechaba—

—¡Qué idiota!— Se quejó Katsuki, arrugando el ceño.

Deku puso gesto triste, decayendo sus párpados, en lo que proseguía con su desayuno.

—Formamos el equipo con los mejores héroes que teníamos— Relató nostálgico. —Y nos marchamos a Australia—

—Australia?—Repitió interesado.

—Sí, el caso se localizaba en Australia— Explicó. —Pero, el problema no era ir, sino lo que sucedió allá—

—Y qué carajos sucedió allá?— Katsuki se impacientaba con todo el misterio, ejerciendo un manotazo en la mesa.

—Duramos varios días buscando el sitio donde se ocultaba el villano— Vaciló con sus manos. —Hasta encontrarlo en medio de la nada, pero no sabíamos que él era un villano con un Quirk venenoso— Sus facciones decayeron rotundamente. —Una de mis compañeras fue atacada por él y— Se cortó, respirando entrecortado. —No había hospitales ni clínicas cerca, no veníamos equipados para tratar con Quirks venenosos, y nadie sabía qué hacer; al ver que no tenía opción, la intenté salvar—

—Hm— Asintió. —Y la salvaste?—

Deku asintió.

—Corrí usando el máximo de mi poder— Relató, la voz se le oprimió. —Corrí hasta encontrar un pequeño pueblo, donde tenían el antídoto contra el veneno, así que sí pude salvarla—

Deku parpadeó bajando la mirada, clavándola en la taza del café, viendo el vapor humeante que despegaba el contenido caliente.

Katsuki lo contemplaba, sabiendo que no pudo haber hecho nada para ayudarlo, pues el daño ya estaba allí, como una cicatriz pegada en el camino de Deku, y remediarlo estaba lejos de ser un suceso resuelto.

Quiso abrazarlo, acariciar su mano, reafirmarle que ya pasó, pero se sintió imposibilitado de poder hacer algo al respecto.

—El miedo que sentí— Musitó trémulo. —Y la sensación de no poder salvar a alguien no me deja dormir tranquilo—

—Deku— Pronunció, ocultando su preocupación.

—¡Es inútil!— Exclamó, colocando ambas manso sobre sus mejillas. —Es inútil dormir tranquilo porque siempre tengo esos sueños—

—¡Cálmate!— Alzó la voz.

—Esos horribles sueños…— Cerró los ojos con temor, temblando.

—Deku, cálmate— Trató de calmarlo, pero se veía muy alterado de solo pensar en ello, y sus ojos derramaban angustia y su cuerpo al temblar, pedía a gritos un abrazo. Un momento de paz.

—L-lo siento— Se disculpó, incorporándose en la silla.

—De qué te disculpas?— Espetó exaltado.

—Por decirte cosas tristes tan temprano—

Idiota! Pensó.

—Deja de pensar en los demás— Lo regañó. —¡Y piensa en ti por una vez en tu vida!—

—Eh, pero—Tartamudeó torpe.

—¡Deja de ser tan idiota, Deku!— Lo señaló, en tono rudo. —Si salvaste a esa chica, la salvaste, al menos sabes que no murió en tus manos; cómo carajos te culpas por cosas que no han sucedido? Es que eres idiota o qué?—

—Kacchan…— Exhaló, sus entristecidas facciones se detuvieron de perecer más. —No lo había visto de esa manera—

—¡Pues míralo de esa manera, estúpido!— Renegó, moviendo la cabeza.

Vaya manera de ocultar sus sentimientos, por medio de los insultos y los regaños.

—Se supone que eres el símbolo de paz, no de las lágrimas— Extendió su mano y le dio lo jaló del cachete para que le quedara más que claro el mensaje. —Deja esos pensamientos inútiles en la basura, y céntrate en tu presente, en lo que haces aquí, joder! Eh? Me oíste?!—

—S-sí, Kacchan— Afirmó, frunciendo el ceño en dolor.

—No vale la pena pensar en lo que no ha sucedido— Soltó su agarre de su cachete. —Te hiciste héroe sabiendo que pasarían desgracias, o no?—

Lo vio asentir.

—Entonces, te iras a dormir ahorita!— Ordenó gritándole. —Te dormirás todo el maldito día si es posible, eh? Porque no quiero que andes con esas estúpidas ojeras que están en tu fea cara—

—T-tengo ojeras?— Preguntó asustado, poniendo ambas manos debajo de sus ojos.

Si Katsuki estaba más que percatado de que en el rostro del nerd pendían dos bolsas negras, claras señales de que éste no podía conciliar el sueño.

—Pareces muerto en vida, inútil— Le hizo saber, rejuntando los platos del desayuno y yéndose a lavarlos en el lavadero. —Antes de irme al trabajo, más te vale quedarte en ese sofá dormido, no quiero ver esas ojeras otra vez—

Volvió a asentir repetidas veces, para segundos después correr al sofá, taparse con las cobijas, moviéndose torpemente al hacerlo y posteriormente acostarse.

—G-gracias, Kacchan— Dijo desde su posición.

—Ni me agradezcas— Siseó, sonrojándose.

—Lo veré de esa manera a partir de ahora— Dijo reconfortado, dirigiendo sus ojos a él, quien se paralizó.

Maldición, se ve tan lindo! Gritó en su mente, portando en su exterior el ceño fruncido.

Sin embargo, esa mañana había conocido otro capítulo en la vida de Deku, y eso conllevaba a que su relación creciera, y por supuesto, Katsuki lo miraba como una puerta recién dejada atrás.

Además, él ya comprendió mejor la reflexión que leyó la noche anterior.

Poco a poco, resolvía las piezas del rompecabezas para llegar al corazón de Deku y postrarse ahí por siempre.

Cuando se hubo ido al trabajo, vislumbró que Deku dormía con una sonrisa plasmada en su rostro, y sus pecas resaltaban como estrellas iluminadas en la noche; se mostraba tan lindo, que no pudo resistirse y pasó su mano sobre sus rizos, sonriendo para sí, no queriendo dejarlo solo.

Se fue recordando lo último de esa triste reflexión, esperando que ese día, si Deku llegase a escribir en su libreta, que el contenido fuera positivo.

"Y me pregunto, qué arreglará este frío interno?

Qué me llenará ahora que estoy nuevamente solo?"

No te preocupes, Deku, yo arreglaré ese frío que sientes, se dijo dispuesto a ayudarlo, yo haré que no te sientas solo otra vez…

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P.D. Espero que les haya gustado el capítulo.