Adiós, Deptford

1939

Harry no podía dejar de pensar en su encuentro con Grindelwald. Ni siquiera estaba seguro de que podía hacer con respecto al problema, y dudaba que simplemente pudiera... ignorarlo. O hacerlo a un lado. Harry no podía arriesgarse a hacer eso, no si Grindelwald se enteraba de Tom y decidía atacarlo…

El hombre era un Señor Oscuro. Si lastimar a Tom significaba que podía conseguir lo que quería de Harry, no había duda de que lo haría.

'Merlín, que desastre,' Harry pensó, sentándose al lado de la ventana para observar caer la nieve. Para él esto, en todo caso, demostraba que no buscaba problemas, los problemas siempre lo encontraban. Y esta vez el problema vino en forma de la varita de saúco.

Por mucho que a Harry le hubiera gustado quedarse adentro y reflexionar sobre el incidente con el Señor Oscuro actual, tenía muchas otras cosas que hacer. La más importante era buscar una nueva casa para él y Tom. Ya había localizado algunos lugares prometedores e incluso había hecho citas con unos pocos elegidos.

'Me pregunto si puedo costear protecciones para la nueva casa,' Harry pensó poniéndose de pie y dirigiéndose a su habitación, donde busco un jersey bajo su cama. 'Quiero decir, dudo conseguir un permiso para lanzar un Encantamiento Fidelius, esos permisos son muy difíciles de conseguir. Pero quizás otra cosa que sea útil.' No conocía a Grindelwald, no lo había estudiado en su tiempo, pero no dudaba que el hombre podría rastrearlo y encontrarlo para luego hacer algo desagradable.

'Debería repasar mis hechizos defensivos,' Harry pensó, agachándose para amarrar los cordones de sus zapatos. 'Hace tiempo que no he necesitado lanzar hechizos con rapidez. Me pregunto si hay clases de duelo disponibles para personas que no son aurores.' No le importaría participar en algo así; de hecho, Harry agradecería la idea de poder pelear libremente con personas que no eran Mortífagos y que no estaban dispuestos a matarlo.

La idea de Grindelwald fue momentáneamente expulsada de él una vez que salió, directamente al corazón de una ráfaga de viento nevada que casi lo hizo caer. Harry hizo una mueca, antes de encogerse cuando sintió el frío en los dientes.

Merlín, ¿terminaría este invierno alguna vez?

Harry nunca antes había estado buscando casas, en realidad no. O al menos, no solo. El primer apartamento era agradable, pero algo sobre el hombre que lo alquilaba parecía un poco apagado. Seguía mirando a sus vecinos, que le devolvieron la mirada, y le llevó una cantidad de tiempo extrañamente larga producir la llave del apartamento. Una vez que logró hacer eso, hizo pasar a Harry empujándolo con bastante fuerza a través de la puerta abierta. En el interior, el apartamento bellamente decorado resultó estar cubierto de polvo, y las ventanas... las ventanas no solo estaban cerradas, alguien las había clavado.

No hace falta decir que Harry se apresuró a salir de ese trato en particular y llegó a su próxima cita temprano. No le importaba esperar un rato, ya que había una pequeña cafetería justo afuera del lugar.

Esa cita fue lo suficientemente buena, pero aun así dejó a Harry con la certeza de que no, esa casa tampoco sería un hogar para él y Tom.

'A menos que me conforme con lo que sea algo aceptable,' pensó el mago sombríamente, antes de aparecer en su tercera cita. 'Quiero decir, cualquier cosa es mejor que donde vivimos ahora. Espero esto no resulte ser una maldita pérdida de tiempo otra vez... Merlín, solo quiero terminar con esto. ¿Cómo puede la gente hacer este tipo de búsqueda de casas durante días? ¿Incluso semanas? Han sido dos casas y apenas medio día y ya estoy listo para aceptar cualquier oferta decente que pueda obtener.'

Sin embargo, la tercera pareció ser la vencida, ya que la suerte finalmente llegó al lado de Harry. La casa en East Dulwich era... bueno, era muy normal, y exactamente lo que Harry estaba buscando.

Para su deleite, era aún más grande de lo que Harry había pensado, la casa de dos pisos tenía tres dormitorios, dos baños, una cocina y un área espaciosa que servía como sala de estar y comedor a la vez. Las paredes estaban pintadas de blanco y los suelos de madera estaban pulidos y sin manchas. No se parecía en nada a la casa de su tía en Privet Drive, ni a Grimmauld Place ni a la Madriguera. Era un lugar completamente nuevo, y todo para él. Bueno, él y Tom. Para los dos.

La hija del dueño, que estaba allí para mostrarle los alrededores, habló extensamente sobre lo encantador que era vivir en esa parte de la ciudad. — Los vecinos también son muy amables, — dijo, señalando hacia una de las ventanas. — Y hay una panadería en este mismo bloque, un gran lugar, su pan es para morirse.

— Suena genial, — dijo Harry, mirando a la cocina y apenas creyendo la cantidad de espacio en el mostrador. Y el tamaño de esa nevera. — ¿Solo alquiler, me dijo? ¿Cuánto?

— Una libra por semana, — respondió la mujer. — Lo sé, parece que es mucho, pero se lo prometo, vale la pena. Sin delitos, sin ruidos fuertes... Es realmente un gran lugar para instalarte y disfrutar de la paz con su familia. Tiene familia, ¿sí?

— Sí, — dijo Harry, decidiéndose y sin sentir una pizca de pesar por ello. — Tengo un hijo. Dígame, ¿cuándo podría mudarme?

— Si firmamos los documentos hoy, estoy muy segura de que puede mudarse la próxima semana, — le dijo la mujer. — Solo tenemos que resolver todos los pagos y el seguro y otras cosas. ¿Tiene un auto?

— Ah, no. No tengo uno.

— En todo caso algunas personas han estado protestando contra los espacios de estacionamiento en el área recientemente. Digamos que si tiene un automóvil, estaciónelo en su propio césped o algo así, en lugar de en la calle.

— Entonces es una suerte que no tenga uno, — dijo Harry dándole una sonrisa amable. Nunca había considerado que los autos fueran realmente valiosos, ¿por qué molestarse, cuando había otros métodos de transporte mucho más eficientes? — Si tiene los papeles con usted, Sra. Gibbs.

— Oh, solo llámeme Lucy, — dijo la mujer, inmediatamente buscando su bolso y sacando una carpeta gruesa. — ¿Qué tal si tomamos asiento?

HPHPHPHPHPHPHPHPHPHP

Era tarde cuando Harry llegó a casa, sosteniendo una carpeta llena de papeles firmados y otros documentos relacionados. El apartamento parecía aún más sombrío y sucio que antes, en comparación con la casa en East Dulwich. No había duda de que Tom estaría encantado con la mudanza, y Harry no podía esperar a que eso sucediera. Afortunadamente, no tenía mucho que empacar, confiaba en que todos los arreglos podrían hacerse fácilmente en unos pocos días.

'No voy a contarle sobre esto aún,' decidió el mago. 'Sera una sorpresa. Le escribiré como lo hago normalmente y evitare cualquier pregunta que me haga sobre la búsqueda de casas.'

Harry tarareaba alegremente, frotándose el frío de los dedos mientras se movía para preparar un poco de té caliente. El sentimiento de satisfacción hizo que todo pareciera mejor de lo que había sido en días, e incluso la idea de Grindelwald no era suficiente para volver a bajarle el ánimo. 'Merlín, no puedo creer esto,' Harry pensó sonriendo para sí mismo. 'No puedo esperar para comenzar a empacar. Jamás pensé que encontraría tan emocionante la mudanza, pero aquí estamos.'

Sus pensamientos fueron interrumpidos por un golpeteo contra la ventana, y Harry levantó la vista justo a tiempo para ver un búho desconocido al otro lado del cristal. Dudó por un segundo, antes de abrir la ventana y dejar entrar al pájaro. La carta que llevaba no era de Trelawney o del Ministerio, sino de Melania Black sorprendentemente.

'Me pregunto qué quiere ahora', pensó Harry, sentándose y sintiéndose en conflicto. No podía... sinceramente, no podía llegar a agradarle la mujer. Al mismo tiempo, era difícil no sentir pena por ella. Claramente había pasado por muchas cosas debido a Lord Black, quien... bueno. Harry no estaba seguro de si había conocido a alguien tan inquietante como Arcturus Black.

"Estimado Sr. Potter," Melania Black había escrito, la tinta azul de sus palabras manchada a veces, como si hubiera escrito su carta con una mano temblorosa. "Es con un corazón pesado que le escribo esta carta final. "

'Bueno, eso sí suena oscuro,' Harry pensó, pero sabía que la mujer tenía todas las razones para ser tan oscura y sombría como quisiera.

"Mi tiempo está llegando a su fin, y el único temor que tengo es por mis hijos. No dudo que recuerde lo que le dije sobre el voto cuando nos conocimos, pero permítame esta indulgencia personal por la paz de mi mente, no es mi intención ofenderlo al repetir mis instrucciones en forma escrita que adjunto a esta carta. Les pido que las lea cuidadosamente".

'Oh, bien', pensó Harry, sin alivio. Sin duda necesitaría pasar por una biblioteca para asegurarse de que todo lo que Lady Black le contó sobre el voto fuera realmente exacto. Esto sería mucho más fácil con las notas escritas ya, de lo contrario ni siquiera sabría lo que estaba comprobando en primer lugar.

"Moriré pronto", continuó la mujer en su carta. ¿Y no era extraño cómo palabras tan pesadas podían parecer tan pequeñas y simples cuando se escriben en pergamino? "Una invitación a mi funeral le llegará después. Arcturus se dará cuenta de esto, por lo que debe saber que lo estará esperando. Sin embargo, no revele que usted y yo nos hemos comunicado. Hasta donde él sabe, un elfo doméstico cometió el error de enviarle la invitación después de escuchar su nombre mencionado varias veces en nuestro hogar."

¿No implicaba eso que los Black habían hablado de él antes? Merlín, ¿qué habían estado diciendo? ¿Qué pasaría si estuvieran trabajando juntos para preparar a Harry para algo? 'es poco probable,' pensó el hombre, 'pero no imposible.'

"Si las circunstancias no funcionan a su favor, Sr. Potter ", continuó la carta. "Si se encuentra incapaz de proceder con el voto, le pido, sin embargo, que no renuncie a mis hijos. Le informaré a Orión y Lucrecia que lo consideren una persona digna de su confianza, y le ruego, le ruego, señor Potter, que no les falle".

Harry se detuvo entonces, y miró esas palabras con una expresión seria en su rostro. No envidiaba a Melania Black por la situación en la que se encontraba. No podía imaginar lo difícil que era confiar el bienestar de sus hijos a un virtual extraño. O más bien, terminar poniendo más fe en un extraño que en el padre de esos niños.

'He escuchado mucho sobre los Black en general', pensó Harry, 'pero Merlín, esto es... esto es ridículo'. ¿Qué pasó la primera vez cuando no estaba aquí? ¿En quién confío entonces? '

"En una nota final, señor Potter", había escrito Lady Black. "Si alguna vez se encuentras con evidencia en contra de Arcturus sobre cualquier violación, contacte a mi abogada, la Sra. Cynthia Crabbe. Envíale una lechuza, dígale que deseas hablar con ella sobre lo que le sucedió a Melania Black. Ella no lo rechazará, por el contrario, ella, en especial, caminará a través del fuego para verlo derribado".

'Siento que me están metiendo en un problema mucho mayor y más complicado de lo que predije,' pensó Harry, doblando la carta y metiéndola en su bolsillo. 'Merlín, no quiero involucrarme en los problemas familiares de otra persona. Estoy aquí por Tom'. A pesar de su renuencia, la idea de no ayudar a los hijos de Lady Black, Orión y Lucrecia, no le sentaba nada bien.

'Veré qué puedo hacer', decidió Harry al final. 'Las cosas cambiarán para mejor al final, seguramente'

HPHPHPHPHPHPHPHPHPHP

— No puedo creer que esté pasando el domingo en la biblioteca, — gruñó Avery, dejándose caer sobre su tarea. Tom pudo ver el ensayo medio escrito en el pergamino y notó distraídamente cuán prolijamente escribía el otro chico. Era muy sorprendente que, a pesar de su personalidad escandalosa y descuidada, la letra de Avery era una obra de arte. — ¿Es esto a lo que ha llegado mi vida?

— Los exámenes comenzarán pronto, — respondió Prince, sin levantar la vista de donde estaba agregando furiosamente algo a sus notas codificadas por colores. — Es mejor comenzar temprano y estudiar bien, en lugar de dejar todo para el último minuto. Además, todavía estás trabajando en tu tarea en lugar de revisarla.

— Ella tiene un punto, — Nott asintió. Tom lo miró por un momento, sin estar seguro de lo que estaba haciendo allí; ¿Desde cuándo Nott había comenzado a buscar su compañía? — Hola Eli, ¿sigues consciente?

— No me llames así, — murmuró Mulciber, la pesada bufanda que se había puesto en la cara para bloquear la luz amortiguando un poco su voz. — Y no lo estoy. Solo déjame dormir.

— Compañero, eso es…

— ¿Cuál de ustedes tiene la guía del vial? — Opaline Pucey interrumpió desde donde estaba sentada, justo al lado de Prince. — Por Quigley. Lo necesito. Merlín, ¿por qué hay tantos tipos de viales de todos modos?

— La dejé en el estante, — dijo Avery. — Ya que tenemos a Tom aquí para compartir su conocimiento.

— Si quisiera preguntarle a alguien, le preguntaría a Eileen, — espetó Pucey, antes de mirar a Tom. — Quiero decir... sin ofender. Yo solo…

— Está bien, — respondió Tom, preguntándose si la razón por la que le había preguntado a Prince era porque las dos chicas eran amigas, o si realmente pensaba que Prince era mejor que él. Fácilmente podría perdonar lo primero, pero lo segundo...

— Oh, cálmate, — dijo Avery, rodando los ojos, claramente incapaz de renunciar a una discusión que lo distraería de su tarea por un minuto. — Todos sabemos que Sluggy favorece a Tom sobre todo.

— Eso no lo hace el mejor, insistió Pucey. Prince no había levantado la vista de sus notas una vez, pero la expresión de su rostro mostraba claramente su disgusto. — Ambos son realmente buenos, ya sabes.

— No dije que no era buena, — respondió Avery. — Solo digo que Tom es mejor. — El ambiente se puso tenso y Tom se dio cuenta de que Mulciber ya ni siquiera intentaba dormir. El niño estaba quieto, su rostro cubierto por su bufanda, pero no respiraba de la misma manera que antes.

— Al menos Tom es bueno en algo útil, — dijo Pucey, su voz repentinamente dulce. — Quiero decir, es mucho más útil que, digamos, Historia de la Magia. — Ante esto, incluso Nott hizo una pausa en su escritura para seguir la situación. Se sabía que Avery era bastante versado cuando se trataba de historia y etiqueta mágicas, y las palabras de Pucey eran un claro golpe para él.

— Realmente depende del valor de la familia, si valoran o no los modales y la etiqueta, — respondió Avery, entrecerrando los ojos. — Mi familia y yo pensamos que es importante ser educado y conocer nuestra propia herencia. Si prefieres flotar como un na… nacido muggle, entonces eso depende de ti, ¿no? Yo no estaría orgulloso de ello.

Pucey respiró hondo, y a Tom no le habría sorprendido verla sacar su varita en este punto. Contempló brevemente interrumpir la creciente discusión y hablar, tal vez a favor de Avery, para darle al niño aún más razones para ponerse del lado de Tom en el futuro. Entonces, sin embargo, recordó a Maggie. No se sabía qué clase de persona sería Opaline Pucey, y Tom no quería arriesgarse a alienarla por el bien de otra persona. Sabía que las niñas podían ser tan letales y astutas como cualquier niño.

No, si tuviera que abordar o difundir la situación, tendría que hacerlo de una manera que no ofendiera a nadie.

'En todo caso, ¿porque tengo que hacer estas cosas?' Tom pensó, con un poco de molestia. No había firmado para este tipo de responsabilidades cuando había decidido que otra gente pasara tiempo con él. 'Que pérdida de tiempo.'

— Además, hablando de ser bueno en algo, — continuó Avery, — ¿en qué eres buena, hm? Porque si pienso en ti, no se me ocurre nada.

— Muestra cuánto sabes, ¿no? — Pucey respondió con un silbido, y estaba a punto de continuar, cuando Tom habló.

— Nott, ¿necesitas un nivel específico de calificaciones para unirte al equipo de Quidditch? — preguntó, cambiando el tema por completo. — Se me ocurrió hace un tiempo que seguramente la escuela no permite que el Quidditch tenga prioridad sobre el éxito académico, ¿no es así?

— En teoría, claro, — respondió Nott, aferrándose al nuevo hilo de conversación con evidente alivio. Avery y Pucey se habían callado, a pesar de que todavía se miraban el uno al otro. — Sin embargo, nadie realmente hace cumplir esa regla. Nadie va a echar a un gran jugador del equipo solo para que puedan trabajar en sus calificaciones. Después de todo, ¿qué pasaría si eso significara la pérdida de la Copa de Quidditch? ¡Eso sería devastador!

'No en realidad,' Tom pensó, pero asintió de todos modos. Honestamente, las cosas que tenía que hacer solo para mantener a algunas personas tranquilas y fuera de peleas. Luego se volvió hacia Mulciber y le dio un codazo lo suficientemente fuerte como para que el otro chico gritara. — ¿Cómo vas con tu tarea? — Porque no importaba qué, no quería que Mulciber fallara. La mayoría de las clases eran tolerables precisamente porque podía formar equipo con alguien que no insistía en hablar todo el tiempo.

— La mayor parte está hecha, — dijo Mulciber despectivamente, frotándose el costado y mirando la tarea de Tom. — Bueno, el ensayo de los encantamientos necesita un poco de trabajo, pero puedo hacerlo más tarde. Me ayudarás, ¿verdad?

— Sí, — suspiró Tom, reacio pero resignado. — Bien, te ayudaré. — Porque eventualmente, cosecharía los beneficios de ayudar a Mulciber. Con interés.

HPHPHPHPHPHPHPHPHPHP

Ella estaba muerta. Él era libre. Aunque pareciera extraño, todavía no se sentía libre. No se sentía tan alegre como hubiera esperado. Tampoco estaba exactamente arrepentido, en absoluto. Él solo... se sentía cansado.

Arcturus no sonrió cuando los Sanadores a los que había llamado anteriormente declararon a su esposa oficialmente muerta. Uno de los sanadores presionó brevemente una mano reconfortante contra su brazo al salir, antes de pasar junto a él. Finalmente, se quedó solo en esa habitación, sin haber dicho una palabra a ninguno de los magos y brujas que habían estado allí con él antes.

Estaba solo, solo con su esposa muerta.

— No lamento que estés muerta, — dijo Arcturus en voz baja, sentándose junto a la cama. La cara de Melania estaba cubierta con una sábana blanca que, bueno, estaba bien. Arcturus no quería ver su cara. Su muerte había sido una necesidad, y no se arrepentía, pero era curiosamente triste dejar ir a la única persona que conocía sus lados feos tan bien, incluso si ella había sido rápida en usarlos contra él una y otra vez.

'Te daré un buen funeral,' pensó el hombre. La gente al mirarlo vería pena, lo cual le convenía. 'Contactare a tus amistades, lo hare hermoso. Es lo menos que puedo hacer, me diste una buena pelea, ¿no fue así?' No sería realmente libre hasta que la enterrara para siempre y le dijera su último adiós. Y una vez hecho eso, finalmente podría seguir adelante con sus planes. Incluso si acorralaba a Ryddle y lo arrastraba hasta aquí, ya no había nadie que pudiera detenerlo u obstaculizarlo.

Arcturus se recostó en la silla y cerró los ojos momentáneamente. Se sentó con las piernas un poco más abiertas de lo habitual, mientras imaginaba a Harry Ryddle arrodillado allí, mirándolo. Circe, si eso fuera cierto y el fantasma de Melania pudiera verlo entonces. Su furia podría ser suficiente para traerla de vuelta de entre los muertos.

Ese pensamiento lo hizo sonreír. La furia de Melania siempre había sido un espectáculo digno de ver, como una bestia enjaulada, fuerte y despiadada, pero indefensa y contenida. Si ella hubiera sido más como él, y menos como ella, habría sido un enemigo mayor de lo que él podría haber manejado solo.

Había aguantado mucho y se contuvo de muchas maneras. No solo en asuntos relacionados con el placer, sino también con respecto a sus propias ambiciones personales. Un conocido en Bonn le había informado sobre acontecimientos bastante interesantes en la escena política del continente, y había invitado a Arcturus a unirse a él y a algunos otros para una reunión de algún tipo. Supuestamente había alguien importante para él, aunque Arcturus no podía imaginar qué tipo de persona sería.

'Bien podría ir. Ya nada me detiene, puedo ir y venir como quiera ', pensó, moviéndose ahora para tirar suavemente de la sábana blanca, revelando la cara de Melania. 'No más gritos, no más preguntas. Ya no hay nadie esperando en la oscuridad, usando todo lo que puedan contra mí. Ya no tenía oponentes notables, el juego de Melania había terminado, ya no había nada que pudiera hacerle. No importaba lo que sucediera después de la visita de Arcturus a Bonn, no había nadie aquí que lo responsabilizara por cada pequeña acción que decidiera tomar.

Merlín, ese sentimiento de poder. Ese sentimiento de éxito. Ese sentimiento de victoria.

— Tu historia termina aquí, querida, — dijo Arcturus en voz baja, antes de inclinarse hacia adelante para presionar un beso contra los fríos labios de la mujer. Luego movió la sábana para cubrir su rostro y llamó a uno de los elfos domésticos. El que apareció era feo y con los ojos llorosos, y probablemente uno de los pequeños bichos que realmente había querido a Melania.

Cómo había sucedido eso, Arcturus ni siquiera podía comenzar a adivinar.

— Tu ama está muerta, — le dijo a la criatura, el tono de su voz era burlón y acusador. — ¿Por qué no la cuidaste mejor? Ahora está muerta, y eso es tu culpa.

— ¡Morpy lo intentó! — la cosa gimió, arrojándose al suelo y llorando. — ¡Amo! ¡Castigue a Morpy! ¡Morpy no fue lo suficientemente bueno! ¡Morpy falló! — Arcturus se detuvo por unos momentos, observando al elfo doméstico convertirse en un frenesí de dolor tan fuerte que dejó a la criatura convulsionándose. Lloró. Por Melania ¿Alguien estaría tan triste por...?

Oh sí. Sus hijos. Sabía que había olvidado algo.

Arcturus pensó en Orión y Lucrecia, y no pudo reunir una pizca de simpatía hacia ellos. Nunca había estado particularmente cerca a ninguno de sus hijos, y la idea de ellos no conmovió nada en él. Orión, con su rostro pálido y ojos serios, y Lucrecia, cuyos ojos le recordaban demasiado a Melania.

Tendría que ponerse en contacto con la escuela y que Horace les diera la noticia a los dos. Luego tendrían que venir para asistir al funeral y presentar sus respetos, antes de regresar a Hogwarts. Si todo salía como Arcturus quería, ni siquiera necesitaría hablar con ellos.

Él tenía, después de todo, cosas mucho más importantes que cuidar.

'Supongo que no soy un hombre de familia,' Arcturus pensó, cediendo ante la sensación de diversión que sentía dejo escapar una carcajada que causo que el alterado elfo domestico se quedara helado. 'Bueno, es mejor darse cuenta de eso ahora que nunca.'

HPHPHPHPHPHPHPHPHPHP

Mudarse a East Dulwich al final le tomo poco tiempo y esfuerzo. No había muebles involucrados en la mudanza, además Harry no tenía deseos de llevar nada del viejo apartamento con él. La casa nueva, aunque escasamente amoblada, tenía las necesidades básicas con las que podría sobrevivir hasta que comprara lo necesario.

'En realidad o hay nada urgente. Lo primero que necesitamos comprar es comida,' pensó Harry, sintiéndose extraño mientras observaba la cocina. Era mucho más grande y mejor que la del antiguo apartamento, de hecho era más grande que la cocina de la casa de la Tía Petunia 'Le echare una mirada a la panadería que esta cerca. De seguro necesito pan.'

El invierno hasta ahora había sido más frío que cualquiera de los anteriores, para gran consternación de Harry. A pesar de eso, el clima afuera era un poco menos frío que la semana anterior. Sin embargo, no fue suficiente para Harry renunciar a usar hechizos cálidos en su abrigo y sombrero, mientras se dirigía por la calle hacia su destino.

Afuera, no había mucha gente en la zona, y solo había pasado un automóvil. Las pocas personas que vio parecían bastante estresadas y sombrías. Su comportamiento ciertamente no se hizo menos huraño por los colores apagados que la mayoría de ellos usaban: había grises, negros y marrones, como si eligieran específicamente reflejar los estados de ánimo más oscuros de las personas.

No podía culparlos, no realmente.

Las actividades de Hitler en Alemania se estaban volviendo cada vez más alarmantes. Los informes, los pocos que lograban llegar a la transmisión británica, hablaban de violencia sancionada por el gobierno hacia ciertos grupos dentro de la sociedad alemana. ¿Pero era la preocupación por estas personas lo que hacía al público en general tan sombrío y apagado, o eran los rumores de los supuestos planes de Alemania de continuar sus acciones militares fuera del país?

'Grindelwald asistió al discurso de Hitler en el Reichstag,' Harry recordó de repente. '¿Entonces eso lo hacía un Nazi? Dudo que desapruebe los planes y políticas de Hitler, ¿pero alguna vez se involucró en los asuntos Muggle? ¿Es ese tipo de persona? No es para nada como Voldemort había sido.' Por un lado, Grindelwald parecía de alguna manera más... políticamente correcto que Voldemort había sido. Más sutil, por así decirlo.

'Aunque claro, ¿qué se yo al respecto? No sé nada sobre las actividades actuales de Grindelwald, aparte del problema, que él y la varita de saúco me están planteando ahora mismo,' Harry pensó sacudiendo la cabeza al llegar a la panadería. — Hola, — dijo entrando.

— Buenos días, — respondió una joven detrás del mostrador, sonriendo amablemente. Era fácil ver la curiosidad en sus ojos, y Harry se preguntó si este tipo de situación requería presentación. ¿Los negocios de por aquí estaban familiarizados con los lugareños? ¿Qué tipo de expectativa de interacción social continua tendría que cumplir? Incluso si Harry personalmente estaba de acuerdo con eso, dudaba que Tom lo aprobara.

'Merlín, esto es incómodo,' pensó el mago después de unos momentos de prologando silencio. 'Solo comprare un poco de pan y me iré.'

Le hubiera gustado comprar mucho más de lo que consiguió al final, pero era más fácil proteger una porción más pequeña de pan apenas envuelto del viento y la nieve.

Muy pronto, sus pensamientos volvieron a Grindelwald y sus posibles actividades. Para alguien que había sido el mejor Señor Oscuro de todos los tiempos, solo superado por Voldemort, incluso en el punto de vista notoriamente egocéntrico de la Sociedad Mágica Británica, el hombre mantuvo un perfil muy bajo. Harry no había podido encontrar ni una sola mención de él. 'Es solo cosa de tiempo antes que su nombre se vuelva conocido y gane más poder,' Harry pensó con temor. Sabía que había muchos magos de sangre pura en Gran Bretaña que se habían puesto del lado de este Señor Oscuro, algo que Voldemort había aprovechado una generación más tarde para crear su propia estrategia de reclutamiento.

'Malfoy no parece el tipo de hombre que se uniría a una guerra voluntariamente,' Harry pensó, abriendo la puerta principal y entrando a la casa, lejos del terrible clima afuera. Realmente no conocía al Malfoy de esta generación, pero el hombre que había conocido era… bueno, simplemente no lo parecía.

Black, por otro lado...

Black le recordaba a Harry fuertemente a Bellatrix, lo cual no era sorprendente, sabía que los dos debían estar relacionados de alguna manera, incluso si no sabía exactamente cómo. Melania Black también parecía la clase de persona que aprobaría cualquier causa que propugnara la supremacía de los sangre pura e incluso se uniría a ella.

'Aunque no va a tener la oportunidad de hacerlo,' Harry pensó sacándose los zapatos y dirigiéndose a la cocina. 'Si su salud es la mitad de mala de lo que ella describió, no vivirá lo suficiente como para unirse a él. Con esos dos como padres, me pregunto cómo serán sus hijos...'

Merlín, qué círculo social deprimente había desarrollado para sí mismo. ¿Por qué esas eran las únicas personas con las que Harry recordaba haber interactuado correctamente durante la ausencia de Tom? Claramente, su trabajo no lo mantenía lo suficientemente ocupado, incluso si tenía una misión programada para el día siguiente. No era como si realmente hubiera hecho algo con Tom tampoco, pero de alguna manera la mera presencia del niño hacia que los días parecieran mucho más interesantes.

'Debería escribirle una carta,' Harry decido de repente. 'Desearía poder estar en Hogwarts, también. Extraño esos días.' También extrañaba el Quidditch, y los banquetes del colegio, y a sus amigos. ¿Porque no podía volver a eso en vez de preocuparse de Grindelwald, los Black y el trabajo?

'Bueno, por lo menos el dinero ya no es un problema,' pensó el joven. 'Ahora, que le escribiré a Tom... no quiero que sepa nada sobre la casa aun, así que no puedo escribir sobre eso. Debería empezar la carta ahora y después de mi misión le puedo contar sobre eso. Estoy seguro que lo apreciara.'

Notes:

Una libra por semana no parece mucho en el dinero de hoy, pero en 1939 es el equivalente a 60 libras de hoy. Inflación + aumento de precios. En realidad verifiqué los precios de las viviendas de esa época.