"Este fic participa en el minirreto de abril para La Copa de la Casa 19/20 del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Protagonista: La señora Crouch.

Tema del fic: Lo que le pasa al protagonista transformado en otra persona.

Palabras: 497

Beteado por: Miss Lefroy Fraser

AMOR DE MADRE

—¿Estás segura, querida?

Barthemius tenía los ojos fijos en ella. Las arrugas de su rostro parecían haberse acentuado, como si hubiese envejecido de golpe unos cuantos años, cuando Ada le contó sus planes.

—Sí —respondió con aplomo la mujer.

oOo

Esa mañana se vistió con sus mejores ropas. Quería que su hijo la recordase así, cuando Ada aún tenía algo de belleza, elegancia y orgullo.

El matrimonio viajó hasta Azkaban. Su esposo, nada más pisar tierra, conjuró su patronus con forma de halcón. Recorrieron los pasillos flanqueados por los dementores.

A pesar del patronus, Ada temblaba. Pero avanzaba con los pasos tan firmes como su maltrecha alma le permitía.

Lloró sin consuelo cuando entró en la celda. Su pequeño sería libre.

Le arrancaron a Barty un buen puñado de pelos y los introdujeron en todos los frascos con poción multijugos que habían llevado.

Su marido le dio un último abrazo, antes de que tanto ella como su hijo cambiasen de aspecto.

oOo

Todas las mañanas, Ada recordaba la sonrisa que su hijo le dedicó antes de verle partir hacia la libertad. La chispa de ilusión y esperanza que su antiguo rostro, el rostro de Ada Crouch, le mostró.

La mujer aprendió pronto las costumbres de la prisión y las adaptó a sus necesidades. Con el reloj de arena mágico que había traído consigo, no se saltó ninguna de las tomas. Daba igual el mal sabor de la poción y el dolor que le producía la transformación. Todo eso significaba que su niño estaría a salvo unas horas más, unos días más, unos años más. Que él podría vivir.

Intentaba comer, pero la pena la consumía cada día más y más, cerrándole el estómago.

La única cosa que le consiguió arrancar una sonrisa, fue aprender a hacer sus necesidades menores de pie, como si fuese un hombre.

Se sentaba en una esquina lo más alejada del pasillo, para evitar la influencia de los dementores.

Sabía que se estaba muriendo, pero no quería que sus escasos recuerdos felices fuesen el alimento de esos repugnantes seres.

Por las noches se tenía que tapar los oídos. Los gritos, lamentos y voces casi de ultratumba de los otros presos no la dejaban dormir.

El clavo al que se aferraba con fuerza, que le hacía ganar un poco más de tiempo a la Parca, era el amor a su hijo. Ese amor de madre, que se había sacrificado por su retoño. El último deseo que su marido le había concedido.

Pasaron los días. Quedaban pocos frascos de poción, pero estaba segura de que pronto no le harían falta.

Bromas del destino, ese día sirvieron un intento de estofado. El plato favorito de su hijo. Comió lo que su estómago la dejó. Se sentía débil.

No podía luchar más.

Se tomó una dosis extra de poción y se tumbó en su catre.

Lloró, al recordar por última vez a su marido y a su hijo.

Y falleció, sintiéndose la madre más afortunada del mundo.

OoO

Buscando nombre de pila apropiado para la señora Crouch, encontré Ada. En varias páginas coincidían que significaba belleza, y que las mujeres con este nombre daban mucha importancia a su familia. Puesto que se sacrificó por su hijo, creo que es un nombre acertado.