Disclaimer: My Hero Academia y sus personajes no me pertenecen.

Summary: Bakugo Katsuki nunca olvidaría el día que ella se fue, nunca lo admitiría, pero siempre la buscó, siempre la esperó. Ocho años después, verla regresar no tenía comparación alguna. El tiempo cambió, ellos cambiaron, ella estaba comprometida y él sólo pensaba en su trabajo. ¿Qué les deparaba el destino?


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CAPÍTULO XVIII

«No es frágil»

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Volvió a soñar con sus padres.

Volvió a verlos sonriendo a lo lejos, pero a diferencia del sueño anterior, ya no sentía la ansiedad por perderlos, por alejarse de ellos. Los ojos castaños de Uraraka bajaron a sus muñecas y ya no sentía que estuviesen jalando de ella.

Volvió a mirar a sus padres y su madre le dedicó una sonrisa tierna. No dijo nada más, sólo sonrió como cuando era niña y quería pedirle un favor sin saber muy bien cómo hacerlo. En su casa, Uraraka tenía un lenguaje secreto con su madre, sólo las dos podía hablar entre miradas y entender a la perfección sin palabras. Con su padre, su relación era cariñosa pero no poseían ese lenguaje tácito, no lo necesitaban. Su padre era bonachón, directo, era fácil leer lo que sentía porque el hombre era de ojos sinceros. Eso lo heredó de él.

─Cara de Ángel…

Fueron palabras suaves, hablaba despacio, como si temiera pronunciar fuerte cada sílaba. Ochako abrió los ojos de a poco y reconoció la blancura del techo saludándola. Seguía oyendo la voz de Katsuki, lo sentía en su interior como si lo acabara de pronunciar, como si su voz la haya despertado de su sueño.

─Ochako, qué alivio ─La voz de una mujer se oyó entonces, no era Katsuki; Ochako giró un poco su cabeza para ver a su tía sentada en el sillón junto a ella y a su lado, yacía Michael─. ¿Cómo te sientes?

─Creí… ─Susurró y su tía la miró curiosa─, creí haber oído a Katsuki hablar…

Su tía le dedicó una pequeña sonrisa, al igual que Michael sentado junto a ella.

─Hace un momento dejó la sala ─Dijo Michael─. Fue a hablar con el médico que te atendió.

─¿Cuánto tiempo dormí? ─Preguntó. Su cuerpo le pesaba horrores y sus párpados parecían estar cargados de cemento. Quería volver a dormir, pero necesitaba saber qué sucedió─. ¿Hace cuánto estoy aquí?

─Cuatro días ─Respondió su tía─. Despertaste al tercer día de internación. Ground Zero estuvo contigo cuando recuperaste la consciencia pero volviste a dormir casi un día entero. Necesitas recuperar fuerzas, estás muy débil. Mira ─Dijo y le acercó la bandeja de comida que dejaron para ella─, necesitas comer. Has estado cuatro días solamente con suero.

─No… ─Susurró mientras intentaba enderezarse de la cama. Michael se apresuró a levantarse y ayudarla con los botones de la cama que levantaban el respaldo─. Gracias, Mickey.

─No es nada, sweety. ─Él le dedicó una sonrisa tierna─. ¿Por qué no comes un poco? La enfermera trajo un poco de sopa de verduras liviano para que comiences a ingerir alimentos.

─Odio la sopa de verduras ─Respondió ella. Michael rio por lo bajo─. ¿No tienen algo más?

─Esto no es un restaurante, niña ─Se quejó Yuko.

Ochako cedió a tomar de la sopa aunque a regañadientes, Michael la ayudaba con la cuchara, pues su cuerpo estaba muy débil. Miró por la puerta de la habitación, no prestaba mucha atención a Michael, sus ojos buscaban la figura de Bakugo, esperaba verlo entrar por la puerta de su habitación.

¿Dónde estaba?


Katsuki dejó salir un suspiro por lo bajo. Su cuerpo le pesaba, su teléfono en su mano parecía ser un excelente objeto para exprimir. Había hablado con el director de su agencia, le explicó la situación y éste le había dado dos opciones.

─Puedes tomar los días que necesites, pero recuerda que tu lugar como Número 1 podría volver a verse afectado. Has trabajado mucho para llegar a superar a Deku ─Las palabras de su director fueron claras, Bakugo sabía el riesgo─; o puedes trabajar con las misiones de categorías superiores y tomar los fines de semana libres para estar con tu novia. Tú decides. Recuerda que eres de los más conocidos de la agencia, Bakugo-san.

Maldijo por lo bajo y se sentó en uno de los bancos de madera que tenía cerca. Había salido de la habitación de Ochako para tomar hablar con su director y tratar de organizar su vida profesional, pues su recuperación de las heridas a consecuencia de la lucha en el Banco, fueron historia pasada. Su agencia exigía su retorno y él se encontraba con la preocupación a flor de piel por el estado de Ochako.

Había salido al patio interior que contaba el hospital, un sitio destinado a oxigenar la zona con un predio considerable, con abundante vegetación que ayudaran a todos los que se encontraban dentro, a alivianar su estadía. Bakugo se llevó una mano al cabello y se lo despeinó como mejor pudo.

─La vida de héroe sí que es dura. ─Bakugo carraspeó al escuchar la voz de Michael detrás suyo. No se molestó en girarse, no deseaba verlo más de lo que ya lo había hecho esos días que Ochako estuvo inconsciente. El rubio de rizos rodeo el banco hasta sentarse a una distancia prudencial de Katsuki─. Esa parte sí que no es envidiable.

─¿De qué mierda hablas? ─Preguntó Ground Zero con desdén. Michael sonrió sencillamente.

─Si un científico como yo, falta unos días al trabajo no hay mucho por hacer, no es que el mundo fuese a acabarse por ello; ustedes en cambio, tienen una responsabilidad diaria con la sociedad.

─¿Andas de chismoso ahora, ricitos? ─Michael lo miró curioso un momento por el apodo, no pudo evitar reír después─. ¿Qué mierda quieres?

─Lo siento, no fue mi intención escuchar tu llamada ─Dijo una vez detuvo su risa─, sólo quería avisarte que Ochako volvió a despertar. Necesita alimentarse pero al parecer, está pendiente de otra cosa. ¿No es irónico? ─Bakugo lo miró de soslayo─. Estuvo al borde la muerte, sobrevivió apenas y a pesar de todo eso, ella sigue pendiente de ti.

─… ─Bakugo bajó la vista al teléfono que traía en su diestra. No quería responder a eso.

─Siento un poco de envidia, si te soy sincero.

─Eres el último que debería de decir eso ─Respondió sin ánimo. Michael lo miró─. Te encargaste de que ella esté pendiente de alguien más.

Michael bajó la vista al suelo, su sonrisa pasó a tener un tinte triste.

─Lo sé ─Respondió tras un momento─. No fue mi intención, ella lo sabe. El trabajo de científico no tiene la misma exposición que la de un héroe, pero cuando estás frente a una investigación del calibre de Prometheus, todo cambia.

─Sigo sin entender tu maldita lógica ─Bakugo se puso de pie entonces─. No sé por qué vienes a justificarte conmigo. Ochako es…

─Lo sé, lo sé ─Repitió─. Pero eres el presente de Ochako ahora ─Bakugo lo miró pero ésta vez, Michael no lo hizo. Se puso de pie y estiró sus brazos─. A consecuencia de lo sucedido en el evento del CTIT, regresaré a Nueva York. Ya nada me ata a Tokyo, pero de igual manera, quiero asegurarme de que ella estará bien.

─No tengo por qué prometerte nada, ricitos ─Michael lo miró y le extendió su mano─. ¿Qué carajos quieres?

─Prométemelo.

Bakugo lo miró a los ojos encontró que los orbes azules del científico estaban cargados de dolor y remordimiento. Suspiró cansado y golpeó la mano del hombre, sorprendiéndolo.

─Esa es la diferencia entre ustedes y nosotros. No necesitamos que nos protejan, si no que nos respalden. Ella no es frágil como todos creen que es. ─Se marchó de allí, dejando a Michael solo.

Guardó su teléfono en el bolsillo de sus pantalones negros y se dirigió al ascensor más próximo a donde se encontraba en planta baja, debía ir a verla despierta. Es verdad que ella despertó estando él allí, pero ella seguía aún muy anesteciada, no coordinaba bien sus oraciones y sabía que ella necesitaba descansar. Él se había puesto de pie para dejar la sala y avisarle a su tía que Ochako había despertado, sin embargo, con la poca fuerza que tenía en su cuerpo, la de hebras castañas estiró su mano hacia él, llamando su atención.

─No me dejes… ─Susurró y él tomó su mano, sentándose a su lado a esperar que ella vuelva a dormir. Ella no era frágil, él lo sabía, pero ella necesitaba que la respalden, que estén a su lado.

No sabía si la mejor persona para eso sea él, pero no pensaba alejarse demasiado de su lado.

Llegó al piso correspondiente a internaciones y sus pies se dirigieron hacia donde recordaba, se encontraba la habitación de Ochako pero una vez dobló para dirigirse al pasillo que conducía a la misma, vio a Deku, Shoto, Tsuyu, Mina y Eijiro sentados frente a la puerta de Uravity. Cuando lo reconocieron, se pusieron de pie.

─¿Cómo está? ─Deku fue el primero en hablar cuando Katsuki llegó a ellos.

─¿Ochako está mejor? ¿Está fuera de peligro? ─Siguió Tsuyu preocupada.

─Si, despertó ayer por la noche pero aún bajo efectos de la anestesia ─Respondió Bakugo─, ya está estable. Ahora me avisaron que ha despertado completamente.

─Es un alivio ─Mina se abrazó a Eijiro tras oír las palabras de su compañero.

─¿Podemos pasar a verla? ─Preguntó Kirishima entonces.

─No sean una banda de babosos ─Recriminó Bakugo, sentándose en una de las sillas de espera─. Su tía está adentro, esperen a que salga y pregúntenselo a ella.

Los demás asintieron a las palabras de Ground Zero y tomaron asiento junto a él. Todos estaban pendientes de que la puerta de Uravity se abriera para poder saber cómo estaba ella.

El caso del ataque a CTIT seguía siendo noticia a pesar de los días transcurridos, ya que estaba relacionado con el caso de la fuga de villanos que iban a ser transladados. Bakugo lo supo apenas Ochako fue ingresada, los testigos comenzaron a hablar con los medios y se abrió la investigación referente al tema. El villano en cuestión manipulaba los miedos de las personas y las mezclaba con imágenes del subsconsciente para hacerlos parecer reales con el simple hecho de tocarlos.

Era un quirk malditamente poderoso y con el robo de Prometheus, no habría en sus filas personas sin quirk, todos tendrían la capacidad de luchar con una fuerza sobrenatural, una rapidez inimaginable y una destreza que pocos habrán visto.

Utilizar un quirk como el del sujeto del banco y darle poderes a villanos como el que atacó a Uraraka no eran cosas al azar, no era un plan que se ideara una noche antes. Había una fuente que los vinculaba pero aún no se tenía claro el origen real.

─Muchos mencionan a la Liga de Villanos como principal sospechoso ─Escuchó a Deku mencionarlo a Todoroki. Bakugo los miró entonces.

─Esa mierda se disolvió hace unos años.

─¿Y crees que una nueva organización esté detrás de todo? ─Cuestionó Shoto.

─La liga de villanos no estaba interesado en darle quirk a personas sin ellos ─Acotó Tsuyu─, sería extraño que comenzara a buscarlos.

─Tampoco los creo capaces ─Siguió Kirishima.

─La cuadrilla de Yaoyorozu está a cargo de la investigación ─Acotó Shoto─, nos dará premisas de lo hallado.

La puerta del habitación de Ochako se abrió entonces y todos dejaron de hablar para centrar su atención en la mujer de cabello castaño y corto salir del cuarto. Ella lo miró sorprendida al principio pero al reconocer a Ground Zero les dedicó un asentimiento de cabeza, reconociendo que se trataban de amigos de Uraraka.

─¿Cómo se encuentra Ochako, Tanaka-san? ─Preguntó Tsuyu.

─Está mejor, los efectos de la anestesia van menguando así que siente un poco de incomodidad ─Su mirada fue hacia Bakugo─. Ella preguntó por ti.

Todos centraron su atención en el rubio, éste se puso de pie y asintió a la mujer para dirigirse hacia la habitación. Abrió la puerta y la luz que se colaba por las ventanas inundó de color la piel de pálida de Ochako. La castaña se encontraba sentada en la camilla mirando la televisión hasta que oyó la puerta abrirse y sus ojos se volcaron hacia él, aunque el collarín que rodeaba de su cuello impidió moverse demasiado.

─Katsuki… ─Nombró ella con una sonrisa. Él cerró la puerta tras de él, por alguna razón, se sentía ansioso, su cuerpo desprendía más calor que de costumbre─. ¿Cómo estás?

─Es lo que yo debería preguntarte ─Comentó acercándose a ella. Ochako sonrió y le pidió que se sentara a su lado─. ¿Cómo te sientes, Cara de ángel?

─El dolor sigue ─Respondió despacio, llevándose una mano a su costado─, pero al menos ya puedo mover mi cuerpo con más fuerza.

─No te esfuerces, no fuiste de campamento, tonta ─Reprendió y ella se encogió de hombros─. Maldita sea, no pongas esa cara.

─¿No se supone que vienes a verme para traerme flores y hacerme sentir bien? ─Ochako hizo un puchero y Katsuki se llevó una mano tras la nuca, apartando sus ojos de ella─. Katsuki…

Él la miró y ella le dedicó una pequeña sonrisa.

─Lamento todo lo que pasó ─Sus ojos comenzaron a humedecerse y él se puso de pie para acercarse a ella─, de verdad… Lo siento mucho…

─No seas tonta, eso ya no tiene importancia ahora.

─Yo creo en ti ─Los ojos rojizos de Bakugo se abrieron al escuchar sus palabras. La ansiedad que recorrió su cuerpo al ingresar a la habitación se fueron disipando y no lo dudó, acortó la distancia que había entre ambos y cuidando de no lastimarla, acercó sus labios a los de ella, callando sus palabras con un beso dulce, lento.

Ella llevó sus manos hacia su rostro y lo atrajo más para sí, rodeó con sus brazos el cuello de Bakugo y él colocó sus manos a cada lado de las caderas de Ochako. El beso comenzó a volverse más intenso, más fogoso, ella gemía contra su boca a medida que él mordía despacio sus labios. Necesitaban sentirse de una manera más íntima pero ambos sabían que el estado de Ochako ni el lugar en donde estaban era el correcto.

La puerta de la habitación se abrió entonces y ellos se separaron abruptamente tras esto. La mirada divertida de sus ex compañeros de academia enrojeció las mejillas de ambos.

─Con razón sólo quería s que pase Bakugo, eh Uraraka ─Dijo divertido Kirishima, siendo las risas de todos los presentes los necesarios para que el color rojizo en los rostros de la pareja, aumentara aún más.

Luego de que pasara la vergüenza tanto en Bakugo como en Uraraka, sus amigos ingresaron a su cuarto intentando no hacer demasiado ruido como para llamar la atención de ningún médico o enfermera que los termine sacando de allí. Los arreglos florales que iban en honor a Uravity eran otros de los compañeros que tenía en su cuarto para acompañarla, además de su propia agencia de héroes, había otros dos más que eran de revistas y programas de televisión donde ella alguna vez fue.

La noticia de su estado fue algo que revolucionó los medios. Su video al terminar empalada por un pedazo de vidrio fue censurado y eliminado, pero las fotos y videos de su pelea junto a los demás héroes se viralizó. Los hashtag que la vinculaban azotó las redes; su teléfono terminó hecho polvo, así que ya no tenía que preocuparse por recibir notificaciones, al menos por ahora.

Tampoco necesitó encender la televisión para enterarse de nada, sus amigos se encargaron de mostrarle algunas noticias en sus teléfonos, ella terminó entreteniéndose con el teléfono de Mina mientras reía con sus amigas al respecto.

─A éste ritmo, quizá termines dentro del top 10 ─Comentó Deku con una sonrisa.

─Quién sabe, quizá le quites la corona a uno de éstos dos ─Continuó Kirishima, sacando sonrisas en los demás.

─¿Quién tiene el puesto número uno? ─Preguntó por inercia al recordarlo.

─Ésta vuelta lo ha conseguido Kacchan ─Respondió Deku y Ochako volteó a mirar al rubio─. Se ha esforzado bastante por conseguirlo.

─Nadie quiere tu opinión, idiota ─Rezongó Bakugo.

─Bueno, te has mantenido bastante al margen de la noticia ─Acotó Shoto distraídamente─. Si quieres mantener la buena racha, deberías regresar a trabajar.

─¿Cómo? ─Aquellas palabras tomaron por sorpresa a Ochako quien no estaba al tanto del asunto. Buscó la mirada de Bakugo.

─Ground Zero ha estado un poco ausente en las calles ─Comentó Mina─. Su princesa resultó herida, no es para menos.

─Hey, cara de mapache, cierra la boca ─Amenazó Bakugo sin ánimo. Éste evitó el contacto visual con Ochako, no quería mirarla a los ojos, así que prefirió dejar la sala.

Ochako lo vio marcharse y su voz terminó ahogada en su garganta. No le pidió que se quedara, ella sólo lo vio marcharse y bajó la vista a sus manos vendadas. El ambiente no cambió demasiado tras la marcha de Katsuki, sólo en ánimo de Ochako.

Sus amigos se marcharon un momento después, quedando entonces ella sola. Eran las cinco de la tarde, la enfermera llegó a su cuarto para traerle un pequeño flan dietético y una jarra de agua. Seguía sin poder comer demasiado, pero el flan era mejor que la sopa de verduras, lo admitía.

El médico que la atención llegó un momento después de que la enfermera lo hiciera, esperó a que la mujer se marchara para acercarse a ella y con una sonrisa, la saludó.

─Me han informado que la vinieron a visitar sus amigos ─Comentó el hombre. Ochako asintió─. Me alegra saberlo, es importante su presencia para la recuperación de los pacientes.

─Me siento mejor, la verdad.

─Eso es fantástico, Uraraka-san ─Tomó en mano la pluma que traía en su bolsillo y comenzó a escribir en su expediente algunas cosas─. Su novio me ha buscado ésta mañana, luego de que usted recuperara el conocimiento y le hiciéramos los estudios correspondientes. Me ha pedido que, apenas pueda, le dé el alta.

Uraraka asintió.

─Le había explicado a Bakugo-san que, por más que su estado parezca mejorar, no me gustaría apresurarme demasiado con su dada de alta ─Ochako asintió─. Su situación era crítica hace unos días y su cuerpo necesita estropearse lo menos posible. Le pedí que, al menos esperara un día, mañana le haremos otros chequeos y exámenes y para la tarde, podremos ver si vuelve a casa.

─Gracias, Doctor. ─El hombre asintió en respuesta y se marchó después.

Ella quedó sola en su cuarto entonces, Bakugo no regresó, su tía tampoco. Sus amigos debían continuar trabajando. El mundo seguía su curso con normalidad y ella debía esperar un día más para hacerlo también. Encendió el televisor y fue al canal de películas, no quería preocuparse por noticieros, ni robos, ni héroes. Quería descansar su mente con alguna película disponible y se encontró con La Propuesta.

Era la favorita de su madre, se repitió mentalmente. Iba por la mitad ya de la cinta, en donde Margaret fue a Sitka con la familia de Andrew y debían mantener en secreto su relación por conveniencia. Ella no quería ser reportada, él no quería ser despedido y perder todos sus años de trabajo para su editorial. Conveniencia.

Era una película sencilla, digerible, no había mucho por sacar de ella, le entretenía, le gustaba pero no sabía por qué, a medida que más lo veía, sus ojos se empañaban. Terminó lagrimeando en silencio mirando una película favorita. ¿Qué le sucedía? Estaba sola, mirando su película favorita y estaba llorando. ¿Estaba loca? No lo sabía, pero el esfuerzo de llorar la cansó, terminó dormida con el rostro empapado y su postre sin tocar.

Patética.

No sintió el momento en que su habitación se abrió, tampoco las pisadas de alguien ingresando a ella. De hecho, no tuvo noción de que alguien estaba allí, hasta sentir la calidez de una mano tocando su mejilla, sintió un pequeño peso en su regazo y el aroma dulce a Bakugo. No se movió, siguió apreciando su tacto, su aroma.

Dejó de sentirlo y sus ojos fueron abriéndose de a poco, apenas, para no develar que ella ya estaba despierta. Lo vio de espaldas, acomodando el sillón junto a ella, traía una mochila pequeña que claramente no era de él, sino de ella. Cerró los ojos después cuando lo vio volteándose hacia ella, se hizo la dormida mientras lo escuchaba sentarse y acomodarse a su lado.

No lo escuchó decir nada y ella no esperó mostrarse despierta por el momento. Se sentía muy tonta por llorar como una niña porque la habían dejado sola, él había regresado por ella, seguramente trajo algo de ropa para ella, aún no sabía cómo consiguió entrar a su departamento pero esas no son preguntas que una dormida debía hacerse.

No pensó demasiado en el asunto, se acomodó mejor y finalmente, terminó dormida sabiendo que él estaría allí para cuando ella despierte.


NOTAS DE LA AUTORA:

¡Buenas! Espero que el capítulo de hoy haya sido de su agrado :3

Estamos a un capítulo de terminar esta historia, yeey!~

Sólo quiero agradecer a todxs los que la siguen, en verdad, gracias por su apoyo y sus lindos comentarios. Me hacen muy feliz.

Estoy preparando un posible epílogo y otro fic kacchako que llegaría más adelante. Sin otra cosa más por decir, me despido!