Capítulo 20.
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El salón patriarcal era bastante grande, incluso algo intimidante para una persona que no estaba acostumbrada a ver lugares tan exquisitamente decorados con diseños tan elaborados.
Había una especie de sala con dos pequeños sillones y una mesa en medio que Shion solía utilizar cuando llevaba a cabo reuniones personales con alguno de sus caballeros o bien, simplemente para realizar las labores que como Patriarca le eran encomendadas.
Las enormes puertas del salón al cerrarse produjeron un eco terrorífico como consecuencia del espacio enorme de aquella habitación, no sabía si era producto de su nerviosismo o de su imaginación, pero el ambiente se sentía pesado, tenso…Realmente le sorprendía que una persona que inspiraba tanta tranquilidad como el peliverde trabajara en un lugar así.
-Bien…empecemos.- habló el hombre.
-S-Si- qué curioso, a pesar de toda la oscuridad en la habitación el varón a su lado nunca se quitó las gafas de sol, pero, en fin, se concentraría en la dichosa entrevista para que finalizara lo más pronto posible.
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El resto de los dorados esperaba a las afueras del salón en una pequeña banqueta ubicada al costado de la entrada principal. Mientras aguardaba la salida de ambos, Arianna caminaba de un lado a otro con mucha preocupación pues había algo en ese tipo que no le daba confianza y no era necesariamente porque las personas de ese convento le desagradaban bastante.
-Harás un hoyo en el piso si sigues caminando así…- Habló Dohko mientras hacia que los pasos de la morena se detuvieran.
-¡Ahhg! ¡No puedo evitarlo!- rebeló exhalando un pequeño grito de frustración- ese tipo me da mala espina, ¡lo juro!
-¿Por qué lo dices? No percibimos nada extraño en él- preguntó el pelirosa interesado.
-No sabría explicarlo, a decir verdad, pero es una inquietud en el pecho…y…esta misma sensación solo la tuve cuando vi por primera vez a Lucifer. Es por eso que me preocupa que Danna esté sola con ese hombre.
-¡Oh vamos! Las mujeres suelen ser paranoicas por cualquier situación, es decir, ¿qué podría hacerle ese inspector? Es mandado por su monja líder- habló irritado DM. Esa hija del maestro hacía alborotos sobre cosas sin sentido. Él con su poder ligado a los muertos hubiera detectado fácilmente si se tratara de un muerto.
-¡No estoy siendo paranoica! Es verdad- respondió Arianna molesta.
-No discutan por favor- habló Shion cansino.
-No estoy discutiendo, solo hago un comentario realista-habló el Italiano levantando los brazos con desinterés.
-Pues toma tu comentario realista y vete al infierno, quizá allá exista alguien a quien le importe lo que hablas- finalizó Arianna venenosa y dando por terminada la charla mientras los demás solo contenían la risa que les causó ver a ambos discutir así.
-Yo en este caso apoyo a Máscara- intercedió ahora Saga- no es por tratarte de paranoica, pero si hubiese habido algún peligro nos hubiéramos dado cuenta gracias a la barrera de Athena…además, tu amiga es inteligente y fuerte, ella perfectamente patería el trasero de ese inspector.
-Creo que Saga tiene razón, debemos ser pacientes.- Shion con esas palabras dio por finalizada la charla.
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-Su expediente indica una serie de comportamientos bastante inapropiados de su parte, especialmente durante los anteriores dos años en que inició su ministerio. ¿Qué puede decirme respecto a eso?
No le podía ver sus ojos, pero estaba más que segura que la mirada de él en esos momentos debía ser aterradora, su voz la estaba desestabilizando haciéndola sentir un miedo absurdo pero que no lograba controlar.
-Y-Yo…acepto que no he sido una aspirante ejemplar, y no es una justificación, pero al principio por mi desconocimiento sobre todo lo que el ministerio implicaba n-no lo tomé tan enserio.
-¿Y qué me dice de ahora? Tengo entendido que incluso partió a África durante un año dejando al demonio sin su vigilancia lo cual es una clara negligencia de su parte.
-Y-Yo r-realmente estoy tratando de rectificar mis errores y…y c-con respecto a lo de África A-Arianna se encontraba con el guardián de su madre asi que…
-Los guardianes no se comparten y debería saberlo muy bien- el tono de voz era cada vez más elevado y el miedo en sus venas se hacía más intenso.
-S-Si. Y-Yo no justificaré mi descuido.
-Muy bien…- Iván no se molestó en ocultar el desagrado que aquella conversación le generaba, pero debía enfocarse él también en sus propios objetivos.- Tengo entendido que usted goza de poderes correspondientes a los ángeles para controlar al demonio bajo su cargo…¿Están siendo eficientes? ¿A existido alguna situación en la que no pudiera mantener a raya al demonio?
-B-Bueno…Miguel y Rafael que son los ángeles sobre los cuales versa mi poder están en óptimas condiciones y desde que volví a tener contacto con Arianna gracias al permiso del convento no ha presentado ningún descontrol- ciertamente dudaba que lo ocurrido cuando lucharon con la bestia se tomara como una negligencia suya, es decir, ella misma la había descontrolado y que ingiriera sangre del caballero dorado de aries no era una situación alarmante dado que el joven lo permitía y no presentaba signos de que su salud se estuviera afectando.
-Quiere decir que el vínculo entre ustedes está en óptimas condiciones…muy bien. Ahora, quisiera comprobar el estado de los ángeles, pero antes de eso, ¿qué tal está su capacidad sensorial para la detección de energías demoníacas?- aquellas preguntas estaban algo extrañas.
Ella sí le había comentado a la madre superiora sus poderes, pero en los guardianes la existencia de un poder no era algo relevante, más bien era una situación facultativa el decirlo o no, e igualmente, hasta donde tenía conocimiento, la madre no se lo había dicho a nadie…
-Ammm…bueno yo…no he detectado nada últimamente, pero las energías de Arianna las siento a la perfección…¿Cómo supo sobre los ángeles?
-Eh…bueno la madre consideró oportuno ponerme en conocimiento de esto…ya sabe, en caso de que una eventualidad surgiera. Igualmente, no es algo que señalaré en el informe.
-Y-Ya veo…
-¿Qué tal si me muestra a sus ángeles? Una evaluación rápida de sus estados. Será lo último y me retiraré para regresar mañana con el respectivo análisis del demonio.
De verdad se sentía insegura…sabía que no debía dudar del hombre que la madre superiora enviara, pero ese miedo y nerviosismo no se le iba.
Respiró profundo y concentrado sus energías invocó a ambos ángeles con el fin de que fueran visto por el hombre.
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El grupo se encontraba aun esperando a las afuera del salón, llevaban alrededor de una hora cuando alcanzaron a ver las puertas abrirse y al inspector realizar un ademán con su mano mientras se dirigía a la salida del Santuario acompañado ahora de un guardia.
Danna se había quedado estática adentro del salón sin poder creer lo que había sucedido, ella…ella…
-¡Danna! ¡¿Danna, qué tal te fue?! ¿Estas bien?- La visión de ella era preocupante, estaba más pálida y con sus ojos llorosos mirando al suelo no dando crédito a lo que acababa de suceder.
Camus la miraba preocupado, a leguas se notaba que algo había sucedido entre ella y ese hombre…si la había tocado o maltratado él mismo se encargaría de mandarlo al infierno.
-¡Danna responde!- Arianna empezó a sacudirla tratando de hacerla reaccionar, su mirada reflejaba la profunda preocupación que estaba sintiendo por su amiga en esos momentos.
-No pude…- un susurro prácticamente ineludible- yo…no pude…
-¿Qué no pudiste? Era solo una prueba tranquila, no sean tan dura…
-¡No!- gritó de pronto la albina mientras se levantaba sujetando su cabeza al borde de la histeria- ¡no puedo invocarlos! ¡No puedo invocar a Miguel ni a Rafael! ¡Ellos no están y mis poderes tampoco!- el rostro de ella era de impotencia pura y sus ojos zafiro desbordaban en lágrimas.
Aquella revelación les había caído como un balde de agua helada.
-T-Tranquila si…s-sientate y respira profundo.- habló Arianna sosteniendo por los hombros a su amiga.
-¿Qué sucedió Danna?- esta vez, Camus fue quien hizo la pregunta mientras se arrodillaba a la altura de la mujer y la tomaba por las manos tratando de darle algo de tranquilidad.
Luego de unos segundos de intercambiar miradas ella accedió a hablar:
-É-Él me pidió que los trajera…y no pude…lo intenté varias veces, pero es…como si los hubiera perdido.
-Podría ser que al estar nerviosa te hayas bloqueado- Mu trataba de buscarle una explicación coherente, pero debía decir que estaba fallando.
-Lo dudo. Cuando la bestia las atacó podría decirse que estuvieron bajo un estrés peor, aún así logró que los seres aparecieran.
-Shaka tiene razón- Aldebarán habló preocupado. Él no se relacionaba mucho con ambas mujeres, pero debía decir que esa jovencita era muy dulce y tierna, verla en un estado tan deplorable le estrujaba el corazón a cualquiera.
-¿El inspector te dijo algo?- Shion era el más preocupado de todos.
No solo se estaba jugando el estado emocional de la chica, sino que, el eclipse estaba a tan solo días y su estrategia de batalla entera se vendría abajo si aquello no se solucionaba.
-D-Dijo que a lo mejor eran mis nervios…que volvería mañana a evaluar a Arianna y me daría otra oportunidad…
-Ni muerta me quedo a solas con ese bastardo.
-No te pases de idiota porque ahorita lo último que necesito son tus arranques de rebeldía…- reprendió la peliblanco para sorpresa de todos.
-¡Mira el estado en el que estás! ¡Te dije que no confiaba en él!
-¡Él no me hizo esto! No podría…La única manera de perder a Miguel y Rafael es muriendo o dejando de ser digna para ellos…
Todos estaban estresados, unos más que otros y en sus respectivos puntos de interés, pero había algo en las palabras de Danna que la dejaron pensando…Conocía a Miguel y Rafael, para ellos una indignidad era señal de un ser o actividad impura…
-Tu…te volviste impura para ellos…-reveló Arianna para extrañeza y sorpresa de todos.
-La impureza es un concepto absolutamente subjetivo- aclaró Camus, él no permitiría que la pureza de su ángel se pusiera en tela de duda.
-No para ellos. Si recuerdan Rafael catalogó a los demonios como seres impuros…y cuando Danna me atacó en el quiosco su rostro cambió, tenía marcas del demonio y sus ojos también lo eran…
-Te estaban poseyendo…-afirmó el de aries.
-Eso no es posible…Rafael puso las llagas en mi brazo- dijo la ojos zafiro mientras con desesperación subía la manga de sus ropajes y exponiendo la piel en forma de estrías que rodeaban su tatuaje de cruz.
-Te expulsó al demonio…pero no a la influencia de Poseidón…El Oricalco…te llamaron oricalco y cuando perdiste el control tenías el cosmos de Poseidón, es un cosmos pagano.- Dohko había unido los clavos sueltos.
-No puede ser…- Danna volvió a romper en llanto presa del estrés y la desesperación mientras Arianna la abrazaba con fuerza.
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No había mucho que hacer, la única manera de sacar a un dios de un cuerpo humano era matándolo, y lastimosamente si la chica moría no contarían con la ayuda de los ángeles…Era una situación en donde lo mirase por donde lo mirase saldrían perdiendo, fue una excelente jugada del enemigo.
Mientras ellos se centraron en crear el momento idóneo, el enemigo fue inmiscuyéndose poco a poco hasta lograr ponerlos en jaque.
Shion había despachado a los presentes ordenándole a Arianna llevar a la aspirante a descansar, lo necesitaba y él debía sentarse a pensar en una nueva situación…lo cual se le estaba dificultando.
-Amigo…-Dohko se había quedado con el ex dorado de aries intentando ayudar- confío por Athena que no todo está perdido. Aunque la pretendan usar como Oricalco el poder de Poseidón están en manos de Julián Solo, y, además, la niña lo ha controlado bastante bien por lo visto.
-Aunque lo logre sin las dimensiones no haremos nada…
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En Piscis, Arianna les pidió que las dejaran solas, dado el estado de su amiga sabía que necesitaba estar a solas así que la llevó a la habitación y dándole un tranquilizante esperó hasta que esta quedó totalmente dormida.
Ella por su parte se quedó en la sala para vigilarla durante la noche y pidió disculpas a Mu por no poder acompañarlo esa noche.
-Tranquila linda, en estos momentos ella te necesita más que nunca.- fue la amable respuesta que el carnero le había dado acompañada de un cariñoso beso y una tierna sonrisa para posteriormente dirigirse a su templo.
Entrada la noche, Camus de enrumbó a Piscis no pudiendo controlar sus emociones de querer estar al lado de la albina y justo cuando se disponía a ingresar la voz del dueño de la doceava casa lo detuvo:
-¿Piensas ingresar sin mi permiso?
-…
-No entiendo el por qué haces estas cosas. Sabes que las monjas no llegan a conocer varones y por su vocación mucho menos se disponen a amar a uno.
Afrodita tenía razón. Lo que hacía no tenía ni pies ni cabeza y era una actitud por mucho inusual en él, pero esta vez no podía controlarse. Esa mujer se estaba volviendo el mundo entero para él, la necesidad de tenerla era cada vez mayor y saberla prohibida a su tacto o a sus besos lo incitaba aún más a quererla para sí de una manera obsesiva, casi psicópata.
-Te daré mi permiso- autorizó el aguamarina- pero te advierto que esta será la última vez que cedo de tal manera. No olvides que estás en mi casa y debes cumplir con mis reglas- la amenaza fue directa, algo nunca antes visto por el dorado de Acuario.
-Concédeme tu permiso Caballero de Piscis, para ingresar a tu templo y visitar a la aspirante. También pido disculpas por mi ofensa.
-Vaya, esa mujer te debe estar enloqueciendo para que te inclines ante mí- sonrió burlón el de la doceava casa.- realmente esas mujeres han puesto patas arriba este santuario.
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La escueta conversación con Afrodita - si es que a eso se le podía llamar conversación- fue tediosa, odiaba cuando al de Piscis se le daba por jugar al astuto.
Al abrir la puerta se encontró con Danna que miraba hacia ventana mientras estaba sentada en la cama, aún triste por lo sucedido.
-Por lo que veo los tranquilizantes no te hacen efecto.
-Vete- soltó ella de manera firme y cortante- quiero que dejes de buscarme.
La mirada de él se volvió seria, definitivamente algo estaba mal y él no se iría hasta averiguarlo.
-¿Por qué?
-No te debo explicaciones…
-Si las debes- respondió rápidamente no dando su brazo a torcer.
-Estas obstaculizando mis aspiraciones…- la mirada de ella tenía el rencor inmerso, sin embargo, él sabía que aquel sentimiento no era verdadero. Su ángel no era capaz de sentir odio.
-Tus aspiraciones son convertirte en monja, entonces hazlo, no te lo impediré.
-¡Estás haciendo que dude! ¡Haces que me sienta insegura!
Al escuchar estas palabras Camus se acercó a ella, la cercanía de ambos dejaba un espacio minúsculo entre sus pechos y sus rostros.
-El último dato.- habló el galo en un susurro mirándola fijamente a los ojos- las aspirantes no se entregan al celibato hasta convertirse en monjas. Lo cual implica que puedes caer ante la lujuria sin que tu ministerio se irrespete. Me pregunto…¿cuánto más vas a contenerte conmigo?
La estaba devorando con la mirada, pero ella lo sabía, él no se refería a la lujuria como pecado, sino a los sentimientos que ella prácticamente se había encargado de confesarle inconscientemente. Su cabello blanco como la nieve brillaba bajo la luz de la luna, misma que se enaltecía por lo próximo del eclipse, sus ropas de hábito habían sido suplantadas por un camisón corto que llegaba arriba de sus muslos y esa noche a Camus lo estaba enloqueciendo como nunca…esa mujer era como su fruto prohibido.
-Una noche…esa será tu recompensa por cumplir con tu tarea… dame una noche donde seamos simplemente un hombre y una mujer…
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Capítulo 19 ¡up!
Antes de expresarme quiero darles infinitas gracias por todo el apoyo que me han dado. Gracias a Dios ya estoy bastante recuperada y mis primeras vacaciones inician este fin de semana así que podré estar más tranquila y darme mi tiempito para mi. Debo decir que fue gracias al apoyo de todos y también de mi pareja que fue quien estuvo a mi cuidado que logré recuperarme y sobrellevar mejor esta nueva etapa en mi carrera.
Realmente no saben la tranquilidad y felicidad que me dio su apoyo, se han ganado mi más sincero amor porque realmente aún no puedo creer que el fic tenga tantas visualizaciones y a varias personas que lo siguen ≤3
Dicho esto…¡ahora sí que la cosa se pone buena!
¿Rodea algún misterio sobre Iván? ¿Qué significa su llegada al Santuario?
¿Hasta dónde habrán llegado Camus y Danna?
¡Esten pendientes! ¡Nos leemos y les mando muchos besos!
