Rodó los ojos.
- Ya escuchaste que no fue nada serio. - le recordó molesta cuando el cobrizo propuso ir por una silla de ruedas.
- No debes hacer esfuerzos. Ir en silla de ruedas al auto es buena idea.
- Exageras. - gruñó pero su queja no surtió efecto.
Cuando se alejó a buscar a una enfermera su madre le susurró.
- Paso una mala noche. No ha dejado de culparse hasta que el médico te hizo el ultrasonido. - suspiró mirándola. - La primera vez que escuchó el corazón del bebé fue para saber que no estaba lastimado. Dale un descanso y déjalo satisfacer por un rato su paranoia.
Bella se dejó caer en la camilla de nuevo. Era cierto. Cuando despertó desorientada en la camilla del hospital lo primero que vio fue a Edward respirando aliviado. Había estado muy nervioso mientras la revisaban y hacían estudios. Cuando el sonido del corazón de su bebé empezó a escucharse en la habitación pudo ver como los ojos del muchacho se humedecían. No quería admitir que se sintió afectada por lo mucho que se preocupaba.
Cuando Edward regresó con la silla de ruedas. Bella suspiró antes de ceder y sentarse.
El médico les aseguró que no había nada malo con el embarazo. Debía dejar de agotarse, descansar más, sin embargo no tenía el peso adecuado así que les indicó que eso si era de cuidado además de evitar las discusiones que alteraban sus emociones al punto de causarle desmayos.
- No es necesario que vaya hoy al restaurante señora Swan. Puedo reemplazarla, lo mejor es que alguien acompañe a Bella. - de pronto Edward ofreció cuando llegaron al auto sorprendiendo a ambas.
- No mamá. - gruñó. - No le hagas caso. Puedo estar sola.
- No. Tiene razón. Es hora de darle más atención a tu embarazo. No permitiré que esto vuelva a ocurrir.
- ¿A qué te refieres...? - susurró asustada.
- Ya no trabajarás. - suspiró su madre. - Estudiar y trabajar es demasiado para una mujer embarazada.
- Mamá no podemos permitirnos eso. - le recordó sin poder creer lo que ella decía. - Necesitamos el dinero. No he ahorrado lo suficiente.
- Yo puedo dejar la escuela. - Edward habló dejándolas sorprendidas. - Es lo mejor. Puedo conseguir mi certificado de otra manera. Necesitamos el dinero y cuando el bebé llegue podremos mantenerlo correctamente si tengo un trabajo a tiempo completo.
Bella no sabía que decirle. Se había quedado sin palabras.
- Es una decisión muy importante. - su madre empezó a hablar con suavidad. - Estamos nerviosos por lo que acaba de pasar, lo mejor es tranquilizarnos y luego pensaremos.
La incomodidad había llegado a su cuerpo de una manera brusca. ¿Edward dejando la escuela? Se sintió enferma con la idea. Culpable era la mejor definición. Ella también había pensando en la posibilidad pero nunca había sido una opción real.
Ya en casa permitió que el muchacho rondara cerca a ella incluso en su habitación la que por obvias razones estaba vetada para él desde que se mudó.
- ¿Otra cobija? - le preguntó él asegurando la ventana.
- Estoy bien así. - suspiró jugueteando con los hilos de su cobija azul.
- Hay algo que debo decirte antes de ir a la cafetería. - el muchacho se acercó a la cama donde se detuvo y respiró hondo. - Lamento mucho haberte molestado ayer. No volveré a hacer algo similar.
- No hiciste nada malo. - admitió ella en voz baja.
- Si lo hice. - admitió él sentandose junto a ella en la cama. - Siempre he estado pensando en chicas y siendo un idiota con ellas todo el tiempo. Salir con Tracie anoche fue de nuevo ese impulso por tener atención y ya sabes... que alguien me ¿quiera?. - se rió de sí mismo. - Yo sabía que te molestaba que Tracie y yo seamos cercanos... - ¿Tan evidente era? Se sonrojó terriblemente. - Yo debí decirle que no para que tú estuvieras tranquila.
- Lo que dices es ilógico. - replicó ella. - No porque tu novia no me agrade debes alejarte de ella.
- No es mi novia. - insistió algo alterado, así que respiró profundo antes de continuar. - Sabia que te alterarías y aún así lo hice. - paso sus manos por sus cabellos alborotándolo en el proceso. - No soy un buen padre, tienes razón. Sigo siendo un cabron y lo siento.
Bella se sentó recta en su cama y respiró hondo.
- Yo no debí reclamarte. Tú no discutiste conmigo, sólo intentabas hablar conmigo. Yo expuse al bebé a un mal rato. - respiró hondo tratando de evitar que se le quebrabara la voz. - Tampoco soy una buena madre.
- Hey... eso mentira. - le aseguró acercándose aún más. Colocó su brazo al otro lado de su cadera y así logro encerrarla entre sus brazos. - Desde que supiste que él venía has hecho todo lo que estaba en tus manos para estar preparada. Te he visto luchar por el bebé desde el día uno.
Bella se sintió conmovida y las lágrimas empezaron caer sin control. El muchacho la tomó entre sus brazos inmediatamente.
- Tranquila. - le pidió dolido. - No me gusta verte llorar.
- Lamento ser insoportable Edward.
- No es así. - le aseguró besando su cabeza. - Eres... - rió suavemente. - Difícil. Siempre gusto eso de ti.
Debía estar sorprendida por sus palabras. Jamás él había dicho algo similar. ¿Gustarle ella? Pero un pensamiento oscuro lo opaco. Quizás le gustaban los retos y este se salió de sus manos.
Él había seguido dejando besos en su cabeza mientras ella seguía perdida en sus pensamientos. De pronto estuvo en su boca. No tuvo tiempo de reaccionar ya que pronto tuvo su lengua buscando abrir sus labios.
Con una mano empezó a empujar su pecho suavemente pero aún así logro separarlo de ella.
- Me vuelves loco. - admitió suspirando en su cuello donde había escondido su rostro.
- ¿Por qué hiciste eso?
- No lo sé. Sólo quise. - admitió respirando honde antes de mirarla a la cara.
- ¿Y crees que puedes hacerlo cada vez que quieras? - molesta lo empujó.
- Sé que no puedo. - admitió sin vergüenza. - Al menos no cuando quiera. ¿Podemos ir a comer pizza mañana? No tengo turno en el restaurante y será como una despedida a las vacaciones de invierno, el lunes ya regresamos a clases.
En completo shock no contestó. Lo miró esperando que se riera en su cara pero estaba serio y expectante. Miraba sus labios constantemente y a veces parecía querer inclinarse de nuevo.
- No es necesario gastar en una pizza. - susurró ella después de unos minutos.
- ¡Oh vamos! Creo que ambos merecemos un momento para disfrutar. El bebé es primero pero con esta pizza no le haremos ningún daño. Además usaré el dinero de mis horas extras. - ella no contestó. - Por favor, necesito enmendar el mal rato que pasaste ayer. Además podemos ir después al lago y verás el paisaje del que te estaba hablando.
- Me llevarás al mismo lugar que a Tracie. - suspiró amargamente.
- No. - aseguró. - El lugar es gigante y podemos explorar, quizás encontraremos un nuevo lugar donde podamos ver la luna.
Bella seguía sorprendida por la situación pero aún así la idea de ir al mismo sitio donde llevo a su cita le parecía horrible. Su rostro debió ser tan transparente que el cobrizo se apuró en agregar.
- Pensaré en otro lugar. El lago no es el único lugar donde podemos ir. ¿Qué dices? ¿Quieres una pizza?
Claro que queria ya que había sido su mayor antojo hasta el momento.
- Tomaré eso como un si. - se levantó de la cama y se colocó la chaqueta. - Nos vemos en la noche. Descansa.
Salió de su habitación en menos de un segundo dejándola confundida y con esas malditas mariposas revoloteando en su vientre.
Dejó que el cansancio la venciera y se permitió descansar. Su madre aparecio en su habitación horas después con una bandeja donde había un plato de sopa y un gran plato de ravioles.
- ¡Ravioles! - exclamó sorprendida.
- Hace mucho tiempo que no tenía tiempo para cocinar. Y recorde lo mucho que te gustaron siempre.
- Gracias. - sonrió muy agradecida antes de empezar a comer.
Su madre se sentó junto a ella para acariciar sus cabellos mientras empezaba a devorar su comida.
- ¿Te gustó?
- Esta delicioso.
- Estaba pensando en levantarme más temprano para prepararles sus almuerzos. Así no gastaran en comida en la escuela.
- Mamá, te recuerdo que yo siempre me llevo comida. Y estoy segura que Edward puede prepararse un sándwich si así lo desea. Somos lo suficientemente grandes como para que te sacrifiques de esa manera.
- No quiero que sigas haciendo esfuerzos extras y ese es uno.
- Mamá estas exagerando. - suspiró rodando los ojos. - Además... quería decirte que seguiré trabajando. No quiero parar. Es necesario.
- No Isabella. No más esfuerzos.
- Mamá...
- No. No discutas más. Edward y yo podemos apoyar con nuestros ingresos perfectamente. Además me comentó que seguirá trabajando en la feria los fines de semana hasta que esta acabe. - suspiró con una pequeña sonrisa en la cara.
- Mamá sabes que cuando llegue el bebé no será suficiente...
Su madre le devolvió la mirada con tristeza. Sabía que era porque le daba la razón.
- Desearía poder darles más. Conseguir otro trabajo no lo sé...
- Este bebé es mi responsabilidad y yo debo hacerme cargo de sus necesidades. Tú no. Gracias por apoyarnos pero no quiero que te sientas frustrada por no poder darnos más.
- No quiero que ninguno de ustedes dos deje la escuela o no vaya a la universidad. Son jóvenes y no quiero ver sus futuros truncados.
- Mamá. Ambos veremos cuando llegue el momento si podemos ir a la universidad. Sé que Edward planeaba ser un tripulante en un cruzero así que sus sueños aún pueden cumplirse y yo... bueno la verdad nunca defini que quería hacer cuando terminara la escuela. Quizás sea ser mamá.
Su madre le sonrió triste.
Ambas siguieron descansando en la cama mientras veían la televisión. Llevaban años sin hacerlo y por un momento volvió a ser una adolescente normal.
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Actualización!!!
Para los que me preguntan por Vidas Ajenas... debo confesar que estoy atrasada y pido las disculpas del caso. Sigo trabajando en esos capítulos pero quiero mantener constantes las publicaciones así como en esta historia por eso aún no libero los capítulos ya listos.
Espero sus comentarios! Son mi fuente de inspiración!
Saludos
