Carta de Hughes - 4
Querida Glacier:
Esta mañana he conocido a mi nuevo pelotón. Parecen jóvenes, como lo parecía yo cuando llegué. Debo admitir que todo esto nos hace envejecer muy deprisa. Aunque todos son unos valientes y en sus ojos no se refleja el miedo, no pueden negar su presencia. Pero no te preocupes, la prudencia es algo que se aprende al poco de estar aquí. Yo los protejo, y ellos me protegen a mí.
No sé qué nombre le estarán poniendo en los periódicos, pero te puedo decir con total seguridad que es una auténtica guerra. Nos pone a prueba todos los días, nos obliga a luchar contra nosotros mismos para no abandonarlo todo y volver a casa. Algunos buscan refugio en Dios, y lo entiendo. Aunque estemos junto a un mismo fuego a veces nos sentimos solos.
La verdad es que no soy ningún beato, no pierdo el tiempo pensando en alguien que de seguro no está aquí. Desde luego que, si yo fuera él, no lo estaría. Quiero que sepas que me reconforta muchísimo más leerte y escribirte que cualquier plegaria, así que no dejes de hacerlo.
Rezo por volver a verte.
Maes.
