Hielo
Era fría, la tristeza era fría y cortante. Hielo en sus venas y en el núcleo de su columna vertebral. Una columna que una vez, había sido de hierro. Estaba entumecido de pies a cabeza; el frío del exterior no importaba demasiado como el frío que le helaba la sangre y lo tenía haciéndose cada vez más pequeño. Había un silencio desconcertante, las pocas neuronas que debía haber en su cerebro ya no parecían funcionar bien, quizá por eso había tanto silencio. Tanto frío que consume y congela cada recuerdo lleno de luz, cálido.
Tuvo un recuerdo distante de Hollow Blair en un día soleado. Era... extraño, en Hollow Blair jamás había habido sol alguna vez, pero en éste recuerdo sí. Era borroso, pero de colores vibrantes y olores vivos en la punta de su nariz. Un bello jardín lleno de girasoles que daban la sensación de ser mecidos por la brisa primaveral. Levi cayó, había tropezado con sus propios pies, lo cual ya sabes, era extraño porque él nunca tropezaba.
Había una parte positiva de la caída, recordaba sentirse a salvo por haber caído en un campo de girasoles, en donde el perfume fresco de las flores se impregnaba en su piel. Una calidez en su hombro izquierdo y una mano bronceada que le ofrecía ayuda para levantarse, apareciendo en su campo de visión. Él la tomó con fuerza y cuando alzó la mirada, vio su cara por primera vez. Una sonrisa de dientes blancos y una espectacular cabellera rubia.
«—¿Estás bien?
Había preguntado el hombre cuando sus ojos y los de Levi se encontraron. Había preguntado él, es decir Farlan. Levi sonrió con timidez, raro en alguien que tiene una columna tan fuerte como la de él, una columna de acero.
—Estaré bien.
Aseguró. Porque tenía que estar bien.»
Levi se estremeció, hacía tanto frío y una solitaria lágrima no tardó en deslizarse por su mejilla. A esa le siguieron más, muchas más, porque una lágrima nunca viene sola. Levantó la mirada borrosa, el fuego seguía ardiendo en la fogata improvisada que habían hecho y Eren lo miraba con una cara llena de preocupación poco propia de él. Hizo esfuerzos titánicos, pero todavía habló con voz rota.
—¿Cuándo?— Preguntó lentamente, medio no queriendo escuchar la respuesta.
Eren no dijo nada por un largo tiempo y cuando sus ojos volvieron a chocar, él en realidad parecía dudoso de decir cualquier cosa. Cualquier fecha, cualquier hora, cualquier momento. Cuando Levi volvió a insistir en su pregunta, Eren sólo suspiró largamente, medio no queriendo tener esa conversación tampoco.
—Ese primer día que apareciste en la morgue— Dijo.— Había un cuerpo y yo...
—Sé qué día.
Era fácil recordarlo, porque fue ese día en el que toda ésta locura comenzó. Tuvo recuerdos intermitentes, un cuerpo sobre la fría plancha, manos familiares y una cabellera rubia marchitándose. Debió darse cuenta antes, debió anticiparlo porque esto también era su culpa. Como todo lo demás.
«Nada más que un estorbo. Innecesario.»
Levi se sobresaltó cuando el eco de una voz distante y conocida se hizo presente dentro de su cabeza. Su otro yo sonaba aburrido, poco impresionado y fugazmente se preguntó por qué hasta ahora hablaba, por qué después de tanto silencio escogía éste momento para decir cualquier cosa. Sin embargo, ésta vez no peleó con él, no quiso saber qué hacía aquí después de tanto tiempo de ausencia y de una inquietante paz que ahora se esfumaba.
—Fue mi culpa— Murmuró con nada más que dolor, y cuando Eren negó, él insistió:— Es mi culpa, lo es.
—No es así— El médium volvió a negar, con más firmeza ahora que antes.— No es culpa de nadie. Ni siquiera de la muerte, ella no viene antes ni después. Llega justo cuando tiene que hacerlo, a tiempo. Es la única cosa segura que tenemos en ésta vida y eso es todo.
Un sollozo lleno de dolor escapó de los labios de Levi, pero ni siquiera dudó un segundo en abrazar a Eren. Acurrucarse contra su costado, en el lugar que justo ahora parecía ser el más seguro de todo el mundo. Al principio, el castaño pareció tensarse ante el toque, el choque inevitable de vida y muerte. Pero después, hubo un maravilloso instante en el que correspondió.
Un médium no está acostumbrado a éste tipo de cosas, nunca debe apegarse a nada porque todo se va. La vida es una cosa tan delicada, en un segundo estás aquí y al siguiente ya no. Pero por éste momento, por éste fugaz y cálido momento, Eren también se permitió a aferrarse a algo en su vida. Algo que no podía pertenecerle de la misma forma que lo haría su guardián, pero que allí estaba, aferrándose de vuelta a él de todos modos.
Se quedaron demasiado tiempo así, abrazándose fuerte y siendo calentados por el calor que emanaba de su fogata. Estar abrazados de ésta forma parecía ser lo correcto, encajaban bien, se habían amoldado de una forma tan perfecta que de alguna manera, el hielo comenzó a derretirse. Aún hacía frío, pero Levi pensó que estaba bien, que estaría bien mientras Eren estuviera cerca. Mientras él no se fuera como todo lo demás.
—¿Qué fue lo que él dijo?
Cuestionó cuando sintió que el hielo ya no lo estaba entumeciendo por completo, cuando pensó que era el momento adecuado para escuchar y dejar ir. Parecía que Eren estaba a punto de quedarse dormido, porque lo sintió respingar contra su cuerpo, pero también fue rápido para responder. Como si durante todo éste tiempo hubiera estado listo para dar aquel último mensaje.
—Él dijo que recordaras el día de Octubre treinta, de mil setecientos ocho.
Ackerman se quedó en silencio, no tenía sentido en absoluto el mensaje. Había estado esperando algo sentimental, cursi, no una fecha. Mordió su labio inferior, una manía que tenía cada vez que debía concentrarse. Octubre treinta estaba todavía a varios meses de llegar, pero quizá algo importante sucedería ese día. Farlan no era estúpido, si de alguna forma había logrado averiguar algo de la maldición de Hollow Blair, tendría sentido que tratara de comunicárselo a Levi.
Era en lo único que podía pensar, porque... ¿Por qué Farlan dejaría como último mensaje una fecha en especifico? ¿Esperaba que Levi comprendiera? Era probable que sí, de otra forma, habría dejado alguna otra pista, debía ser algo que ambos supieran, ¿pero qué? Porque esto definitivamente tenía que ser una pista, algún mensaje desesperado que trataba de comunicar algo. Tal vez por eso Eren recientemente lo recordaba también, incluso si no estaba Armin para recordárselo; Levi ya había aprendido que en ésta vida nada era una maldita casualidad. Así que sí, él definitivamente se estaba yendo porque esto era una pista, o algún mensaje encriptado.
—¿Tienes alguna idea de lo que significa?— Preguntó Eren, tras el prolongado silencio de Levi.
Levi negó.
—A decir verdad, no— Admitió, porque las posibilidades eran infinitas y en un lugar tan peculiar como éste, todo podía pasar. Luego cogió una de las manos de Eren y la apretó contra la suya.— Pero lo resolveremos. Juntos.
Levantó los ojos hacia Eren y se lo encontró con una expresión llena de conmoción, que después... dio paso a la expresión más suave y honesta que Levi le había visto poner en su cara. Se miraron, por mucho tiempo lo hicieron y quizá, ambos sintieron el cosquilleo porque cuando Levi se inclinó hacia arriba, Eren se inclinó hacia abajo. Las puntas de sus narices tocándose y sus alientos mezclándose. Sus ojos se cerraron y sus labios se tocaron por fin.
Levi no entendió por qué se estaba besando con Eren en un momento como éste, pero tampoco es que importara mucho. Él en realidad quería besarle, mucho. Era solo que se dio cuenta cuando sus labios chocaron contra los labios de Eren, porque hasta antes de eso, él no sabía que los necesitaba. Cálidos y suaves y de Eren; era lo correcto a pesar de todo, lo sentía en cada hueso, en cada respiración y toque. Sus manos volaron directo a la cabeza de Eren y enterró los dedos entre las suaves hebras, un gesto para acercarlo un poco más.
Y Eren correspondió, por todo lo que valía, lo hizo. Se fundió en el toque demandante de Levi y pronto sus lenguas se encontraron, profundizando el beso y arrancando jadeos de sorpresa por parte de ambos. Hubieron momentos en los que tenían que separarse para recuperar el aire perdido, pero enseguida volvían a besarse desesperadamente. Era como si toda su vida hubieran esperado para esto, para éste momento y éstas sensaciones.
Sólo cuando los labios se hincharon y los besos comenzaban a doler, fue que por fin se separaron aunque no del todo. La frente de Levi estaba pegada a la de Eren, jadeaban desesperados por aire y aún no se atrevían a abrir los ojos, temiendo romper un momento lleno de luz en medio de tanta oscuridad.
—Eso fue...
Comenzó el médium, pero su frase se quedó a la mitad porque Levi ya estaba asintiendo con todas sus fuerzas. Él también sentía lo mismo, después de todo.
—Correcto— Dijo, abriendo los ojos lentamente y encontrándose con que Eren ya lo estaba viendo. Besó la esquina de su boca y con un suspiro, agregó:— Descarado y maravilloso. Como tú y como yo.
Eren sonrió antes de relamer muy lentamente sus labios ante la atenta mirada de Levi. Luego levantó una ceja castaña y con cierta diversión, preguntó:
—Me pregunto, ¿quién de los dos es el descarado?
Ackerman no lo dudó ni por un segundo, volvió a acercarse al médium y besó castamente sus labios. Pero luego los besos vagaron más hacia el sur, en su mejilla y luego en su mandíbula, ligeros besos como el toque de una pluma por todos lados, cosquilleando en los lugares más fríos y petrificados; Eren se estremeció entre sus manos ¿y sabes qué? Fue el mejor sentimiento que Levi pudo haber sentido en toda su vida, tener tal control. Luego sus labios escaparon al lugar con el que había fantaseado desde hace mucho tiempo. Levi Ackerman besó el sitio en donde el pulso de Eren latía desbocado.
La piel ahí era caliente y suave, pero tampoco se quedó por mucho tiempo aunque lo deseaba. Era un hombre de poco control, después de todo. Cuando su mirada gris volvió al rostro de Eren, él tenía los ojos cerrados y estaba conteniendo la respiración como si de alguna forma, también estuviera tratando de controlarse.
—¿Te queda alguna duda ahora?— Cuestionó suavemente, muy cerca del rostro del médium.
Eren dejó salir todo el aire que había estado conteniendo durante tanto tiempo y sus ojos se abrieron de pronto. Con el dorso de su mano acarició la mejilla derecha de Levi a la vez que decía:
—En realidad te gusta mucho cortejar al peligro, ¿verdad?
—Podría ser— Levi respiró sobre sus labios, robando un último beso.— Cuando vale la pena.
El médium no dijo nada entonces, una simple respiración temblorosa y la incertidumbre que albergaban los ojos verdes. Levi quiso decir que no había nada qué temer, no mientras estuvieran juntos, de cualquier manera. Pero él tampoco dijo nada, prefirió sostener aquella mirada verde, sus ojos eran tercos y prometían una certeza que no sabía que tenía. Luego pegó aún más su cuerpo contra el de Eren y se acurrucó en aquel lugar seguro; un suspiro largo los abandonó a ambos, éste había sido un largo día. Pero al menos aún se tenía el uno al otro y juntos resolverían lo que sea que estuviera pasando en Hollow Blair. Esa, esa era otra certeza que Levi tenía.
Levi no supo en qué momento se había quedado dormido, lo único que sabía era que caía en un espiral placentero, liviano como una pluma y hacia la inminente oscuridad. No lo asustó, la oscuridad ya no lo asustaba nunca más, había aprendido a lidiar con ella. Cuando dejó de caer en ese vacío que lo tenía entumido, logro vislumbrar brumas blancas, confusas, sombras grises que se movían por todas partes. Y, en medio de toda esa confusión, había una sombra que no era ni blanca, ni gris. De hecho, le recordaba bastante a la brillante luz que solía emanar de sus manos. La sombra era dorada, tenía pies, manos, cuerpo y una cabeza. Ésta era la sombra de alguien, no de un algo.
Sin saber cómo o por qué, reconoció a la sombra casi de inmediato y no dudó en acercarse a ella. Parecía que después de mucho tiempo, volvía a hacerse presente. No tenía un rostro, pero no era necesario, Levi volvía a tener certeza.
—Así que por fin decides mostrarte— Dijo, dando sólo un paso más.— ¿Por qué hasta ahora?
La luz dorada que parecía emanar de aquella silueta parpadeaba, como la llama de una vela que intenta resistir con todas sus fuerzas al más ligero soplo del viento. Por un momento pensó que no respondería, había estado muy callado últimamente, pero entonces...
—He estado demasiado tiempo en la oscuridad— Respondió una voz idéntica a la suya.— Tal vez ya no quiera estar atrapado.
Levi miró a su alrededor.
Todo era negro con matices de gris, las brumas blancas y el débil eco de algún recuerdo, de una voz y un sentimiento. El lugar en sí era deprimente, Levi tampoco querría permanecer aquí, en donde sea que estuviera en éste momento. Quizá este era el sitio más recóndito de su mente, tal vez sólo era otro de esos sueños sin sentido que comenzaron a atormentarlo desde el accidente. Regresó la mirada a la brillante silueta de ese hueco negro y solitario. Él negó suavemente con la cabeza.
—¿Cómo puede eso tener sentido?— Cuestionó desconcertado.— Tú eres yo.
—Tal afirmación tiene aún menos sentido— Después, hubo un prologado silencio y Levi casi estuvo a punto de preguntar a qué se refería, pero la silueta ya estaba respondiendo.— Sin importar lo que tú, Mikasa o la maldita vidente puedan pensar.
Levi bufó, la diversión e ironía burbujeando en su garganta. Cruzó los brazos sobre su pecho y preguntó con cierto desdén:
—Si no eres yo, ¿entonces quién eres?
Las brumas blancas comenzaron a arremolinarse a su alrededor, pero poco importó. Los ojos de Levi seguían clavados en la figurada dorada que pardeó, pardeó y volvió a parpadear. Entonces y a pesar de que en aquella silueta no había rostro alguno, un par de ojos se abrieron lentamente en donde Levi supuso que debería haber una cara. Aquellos ojos lo desconcertaron, eran del más puro azul que él jamás había visto en otros ojos a excepción de los ojos de Armin. Pero en estos no había amabilidad, ni gentileza; estos ojos miraban con furia, había tanto dolor y agonía que Levi hacía una verdadera proeza sosteniéndole la mirada.
Pero sobre todas las cosas, aquellos ojos se le hacían terriblemente familiares. Sabía que los había visto en alguna parte; pero no sólo eran los ojos, también la forma en cómo miraban más allá del dolor y del enojo. Había una sensación familiar y lejana, pero allí estaba y Levi se preguntó qué era. Entonces los ojos azules se cerraron y la sombra dorada desapareció, dejando todo en penumbras. Una fría oscuridad que se expandía por todas partes. Lo último que escuchó fue el eco de aquella voz, diciendo:
«No te aferres demasiado a Eren. Él nunca te pertenecerá.»
La oscuridad se lo tragó, pero al siguiente instante, él ya estaba en una habitación totalmente blanca. Formando un círculo a su alrededor había enormes espejos, pero no era él quien se reflejaba en ellos, sino la figura alta y completamente elegante de Eren. Caminó hacia el espejo más cercano y estiró el brazo, tratando de tocar al reflejo en él, pero cuando sus dedos rozaron la fría superficie, uno por uno, todos los espejos comenzaron a cuartearse.
Una sensación de pánico lo atravesó y trató de salvar al último espejo que aún no se había partido por la mitad, pero cuando lo tocó, éste no sólo se partió en varios pedazos, sino que todos y cada uno de ellos cayeron al mismo tiempo del marco que los había sostenido cuando el espejo aún estaba intacto.
Levi se despertó gritando y Eren lo sacudió ligeramente, mientras que con suaves palabras intentaba calmarlo. Ackerman miró al médium con enormes ojos grises, la respiración agitada y el sudor frío escurriendo de su frente. Eren peinó con cuidado los cabellos que estaban pegados a su frente y lo abrazó de nuevo contra su costado, permitió que Levi se aferrara a su abrigo. Estaba temblando y aún jadeaba, pero no importaba porque Eren estaba aquí, ambos estaban a salvo y llorar por el alivio que le causaban las palabras del médium no parecía para nada indigno.
—Es sólo una pesadilla— Aseguró el castaño, susurrando contra su sien palabras gentiles.— No puede lastimarte.
Asintió, tal vez para no verse demasiado vulnerable o quizá, porque necesitaba que fuera así. En el pasado tener una pesadilla así no habría significado nada para él, había tenido tantas iguales a ésta en donde se implicaban tres cosas importantes: Eren, los malditos espejos y la muerte que venía con el sueño. El lugar siempre variaba, a veces en su casa, otras tantas en la mansión Blair. Incluso quien de los dos moriría en esos sueños, a veces Eren, a veces Levi. Nunca tenían sentido y regularmente se preguntaba cuál era el significado retorcido detrás de ellos. O por qué eran una constante.
El accidente había traído consigo tantas cosas que no encajaban, sin sentidos que nunca encajaban con lo que sucedía con Hollow Bliar y con su familia. Secretos por doquier, misterios tan profundos como el mar y explicaciones ausentes ante cualquier duda, ante cualquier nuevo acertijo. Quizá, todo esto no vino con el accidente, sino que siempre estuvo allí, existiendo ante la vista demasiado terca y necia de Levi. Tal vez, el accidente había ocurrido para que Levi al fin notara todas esas cosas que ocurrían frente a sus narices y que nunca notó.
Pero nada de eso era realmente importante ahora, porque por alguna razón, había aprendido a querer y desear a Eren Jaeger. Todavía no entendía cómo la apatía y el desdén habían mutado en esto, pero era real y podía sentirlo en todos sus huesos como la certeza que jamás tuvo con Farlan. Y aquí estaban los dos y literalmente sólo se tenían el uno al otro para poder seguir vivos, porque estaba claro que solos no lo lograrían. Levi necesitaba mantener a salvo a Eren.
Ahora era su guardián, tenía estos poderes y se condenaría si no pudiera ser capaz de protegerlo con ellos.
Era su guardián. No porque estuviera destinado a hacerlo, sino porque Levi así lo eligió. Él eligió quedarse y seguir a Eren, incluso cuando pensó que estaba forzado a hacerlo. Un guardián no podía amedrentarse, no debía ceder ante el miedo y la incertidumbre cuando eso significaba poner a su médium en peligro. Porque si él moría, también significaría que Eren lo haría tarde o temprano, ¿y eso a quién beneficiaba, cuando todo Hollow Blair había perecido y ellos eran los únicos que podían hacer algo para remediarlo? Después de todo, no puede haber un médium sin su guardián, ni al revés.
Así que sí, era el momento apropiado para tener miedo y temblar. Pero también era el momento para intentar ser valientes y afrontarlo aunque el temor fuera asfixiante y las rodillas siguieran temblando cuando tratabas de ponerte de pie. Levi no podía rendirse, no aquí y no ahora; ni mucho menos por una estúpida pesadilla que no significaba nada.
—Fue un día difícil, ¿no?— Murmuró de pronto Eren, rompiendo con el silencio que se había formado.— Es lo bueno de no necesitar dormir. No tengo que ver más cosas horribles también en mis sueños.
—Sí, supongo que eres el afortunado— Acordó y luego, casi con urgencia dijo:— Necesito ir a Hollow Blair.
Eren se mantuvo callado. Levi estaba seguro de que faltaban un par de horas para que amaneciera, Hollow Blair era el último lugar al que deseaba ir, al que debían ir. Y sabía que Eren diría que era una terrible idea ir de nuevo a la boca del lobo, porque apenas habían logrado escapar, aún así, necesitaban regresar. Necesitaban oro para comprar comida en el pueblo más cercano, ya que estaba claro que en Hollow Blair no conseguirían nada, y regresar a la cabaña de Madame Escarlata ya tampoco era viable y además, también necesitaban más pistas. Levi sabía en dónde podían hallar ambas cosas.
—Medio esperaba a que pidieras algo similar— El médium admitió entre dientes.— Es peligroso, pero Hollow Blair también es el único camino que nos llevara más rápido hacia Deralia.
—Ah, pero creí que iríamos a Erdia.
Eren de inmediato negó.
—Erdia no es segura, mi padre sabría enseguida que llegué— Luego, agregó:— Además, en Deralia es donde Annie debe estar escondida.
Levi asintió sin chistar. Deralia entonces.
Cuando llegaron a Hollow Blair, volvieron a quedarse un tanto congelados y desconcertados con lo que estaba sucediendo. Se dedicaron algunas miradas vacilantes antes de adentrarse hacia el pueblo con recelo. La cosa es ésta, en Hollow Blair siempre llovía y cuando no llovía, el día estaba nublado. El frío era cruel, la neblina asfixiante y cada árbol y planta perecía sin más porque estas tierras estaban marchitas de vida, con algunas excepciones como el brócoli.
Hoy, sin embargo, Hollow Blair no lucía como Hollow Blair. Saludó a Eren y Levi con un increíble cielo azul, despejado de nubes y era tan incorrecto como los rayos cálidos del sol golpeaban el rostro de Levi. El pasto, aunque luciendo demasiado alto y salvaje, ahora era verde de la manera en que nunca lo fue, algunos árboles estaban a punto de dar frutos y sobre todas las cosas, no había niebla, ni humedad. Eren miraba todo con un ceño fruncido y Levi todavía tenía la sensación de que se estaba perdiendo de algo, porque el otro chico no parecía tan confundido ni aturdido. De hecho, era como si comenzara a comprender lo que estaba sucediendo.
Si lo hizo, no dijo nada y Levi tampoco pudo preguntar qué había descubierto o qué era lo que estaba pasando, porque esto parecía estar tan mal de muchas formas distintas. No preguntó porque la mansión de los Church se divisó a lo lejos, captando así la atención de Levi en virtud del oro y las posibles pistas que podrían encontrar allí. Tiró de la manga de Eren con insistencia y luego señaló con su dedo en dirección de la mansión en decadencia.
—Allí está lo que buscamos.
Y sin más, caminó a toda prisa hacia ella, con Eren Jaeger pisándole los talones. La Manor Church no estaba mejor que el resto de casas a punto del colapso en Hollow Blair, la madera del pórtico estaba húmeda y podrida, el color crema que alguna vez le dio aquel sello de distinción, ahora era totalmente gris y muchas manchas negras se divisaban por doquier. La naturaleza había hecho lo propio y entre Eren y Levi tuvieron que quitar la salvaje enredadera de hojas muy verdes que se aferraban a la puerta carcomida.
El olor de adentro no era mejor, humedad, tierra y un olor a abandono que nunca había sido propio de un lugar tan fino como éste. El vestíbulo estaba lleno de tierra, polvo y hojas secas y las lujosas puertas de cristal que conducían hacia la sala y el resto de la casa estaban llenas de polvo marrón que hacia imposible mirar hacia adentro. Levi de ninguna forma tocaría esa sustancia de dudosa procedencia y con una mirada un tanto agónica, le señaló a Eren la manija, para que fuera él quien abriera la puerta. El castaño rodó los ojos con fastidio y antes de jalar la manija, quitó las telarañas que la cubrían, luego abrió la puerta sin hacer más escándalo.
Pero ni bien pudo dar medio paso adentro cuando un esqueleto de lo que debió ser el mayordomo de la señora Church —si su ropa formal era un indicador—, se le vino encima, con la amenaza de caer sobre él. Jaeger reaccionó tan rápido como sus reflejos se lo permitieron y el esqueleto con la ropa elegante y demasiado aguada, cayó sin más al suelo. Esto provocó que parte del polvo se levantara y se adhiriera a la ropa de Eren. Levi apenas pareció reaccionar a lo que estuvo a punto de suceder y fue el primero en adentrarse, el médium soltó un bufido y sacudió su abrigo un tanto roto.
—De todos modos— Comenzó, siguiendo muy de cerca a Levi y evitando mirar la figura esquelética de la señora Church, sentada en lo que debió ser un lujoso sofá y a punto de tomar el té.— ¿Qué estamos buscando?
Levi no respondió, simplemente caminó con más prisa hacia un pasillo que estaba en penumbras; Eren todavía se preguntaba por qué estaba siguiendo a Levi en todas sus locuras peligrosas. Ackerman entró en la última habitación de doble puerta, por la excéntrica decoración daba la sensación de que su función había sido la de ser un despacho. Había cuadros de la familia Church colgados en la pared, así como pinturas de un deprimente Hollow Blair. Eren se detuvo a mirar un cuadro de un joven Farlan, más joven de lo que había sido antes de morir, su expresión seria y solemne.
Él recordó lo tranquilo que estaba cuando se presentó ante él, incluso cuando comprendió que estaba muerto y realmente, lo hizo demasiado rápido. Había mirado a Eren como esperando que no lo viera y cuando se dio cuenta que podía ser visto por esos ojos verdes, hubo cierta compresión silenciosa del por qué Eren Jaeger siempre había sido el inusual del pueblo. Farlan no había hecho preguntas de ningún tipo, sólo había pedido con toda la tranquilidad del mundo: «¿Podrías... decirle a Levi que es preciso que no olvide lo que sucedió en Octubre treinta de mil setecientos ocho?»
Eren quería asegurarle al joven en la pintura que el recado había sido entregado con éxito, pero Levi suspiró escandalosamente y su atención se dirigió a donde Levi observaba al esqueleto apoyado contra el escritorio de madera. Parecía que aún al borde de la muerte el señor Church quería asegurarse de que su oro estuviera completo, pues muchas monedas del dorado material estaban desperdigadas por todo el escritorio y claro, una botella del aguardiente más caro de Hollow Blair en su mano izquierda.
Levi se apresuró en coger un pequeño costal para meter las monedas en él, evitando por todos los medios tocar alguna parte del esqueleto sobre el escritorio.
—Esto es lo que buscamos— Aclaró, mientras seguía juntando las monedas.— Al menos lo principal, de cualquier forma.
—¿Ahora robamos el dinero de los muertos?— Preguntó Eren, arqueando una ceja interrogativa.— Pensé que los Ackerman también eran ricos.
—Los muertos no necesitan el dinero, además Mikasa anda por ahí— Levi explicó, ahora dirigiéndose a la caja fuerte medio abierta para revisarla.— Y si es tan lista como en realidad lo es, entonces vació la caja fuerte de la mansión. Después de todo también necesita dinero.
El médium tarareó su acuerdo con el punto de Levi, luego caminó al otro extremo de la habitación y hacia el librero que ahora llamaba imperiosamente su atención. Sopló aire en la primera hilera de libros para quitar el exceso de polvo y cogió el que parecía estar en mejores condiciones.
—¿Y qué otra cosa buscamos?— Preguntó, distraídamente mientras leía la fecha en que estaba impreso el libro.
Mil setecientos, en Blierverg. Frunció el ceño, pero cualquier suposición que se estuviera formando en su cabeza fue interrumpida por la voz de Levi.
—Buscamos un libro, o un diario— Declaró, luego frunció el ceño y negó.— De preferencia el diario. A Farlan le gustaba escribir en esas cosas, tal vez allí haya dejado una pista más concreta.
Cuando Levi salió de la habitación diciéndole a Eren que se apresurara, éste simplemente encogió los hombros y dejó el libro en su lugar, para luego seguir a Levi escaleras arriba. A Levi le ponía los pelos de punta estar en éste lugar y sobre todo, en Hollo Blair, pero necesitaban el dinero y también el diario de Farlan; lo había visto demasiadas veces escribiendo en él sobre cualquier pensamiento que cruzara por su cabeza, sobre cualquier cosa que sucediera en Hollow Blair. Tenía que haber algo allí que llevara a Levi a descubrir lo que significaba octubre treinta de mil setecientos ocho para Farlan y por qué pensaba que Levi sabría el significado de esa fecha en particular.
Al llegar a lo que alguna vez había sido la habitación de Farlan, tuvo que detenerse por unos momentos en el marco de la puerta. Porque aquí estaba el lugar al que tantas veces Levi había entrado de contrabando, ya sea para escapar de su madre o simplemente por el deseo de ver al que había sido su amante. La cama tendida, las sábanas habían sido blancas en sus días de gloria y los cojines lo más parecido que se podía a la comodidad. Las gruesas cortinas color mostaza ahora no eran más que sucios jirones a punto de caer. Había libros tirados por todas partes al igual que notas pegadas en la pared.
Levi sonrió con algo cercano a la calidez porque esto era lo que una vez había sido Farlan, libros, un pésimo gusto y teorías sobre todo lo que los rodeaba. Hubo una corriente de aire frío que se debió de haber colado de algún hueco, pero de alguna manera, se sintió diferente. Le erizó los vellos del cuello y le puso la piel de gallina. Sin embargo, no tuvo miedo, se pareció más a como cuando... estaba junto a Farlan. Una sensación familiar y relajante.
—¿Está aquí?— Preguntó con voz débil al médium.— ¿Farlan está aquí?
—No— La madera crujió detrás de Levi cuando Eren se acercó para poner una mano reconfortante en su hombro.— Hace mucho que se fue.
—Es extraño— Levi suspiró.— Me siento de la misma forma que cuando él estaba aquí.
Levantó el rostro para poder mirar a Eren, el médium ya se encontraba inspeccionando la habitación con especial cuidado, pero a juzgar por la expresión que había en su cara, realmente ya no podía ver a alguien allí. Si todavía quedaba algo, sólo Levi podía sentirlo.
—¿Sabes?— Comenzó Eren mientras se adentraba en la habitación polvorienta.— Mi mamá solía decir que los guardianes son capaces de ver y sentir cosas que un médium nunca podría ver o sentir. Tal vez... haya regresado a despedirse, ¿verdad?
Levi lloró. A diferencia de lo que muchos pudieran creer, no lo hizo por el dolor o la perdida, sino que lloró de felicidad. Era extraña la forma en como funcionaban sus recuerdos, ahora sólo le quedaban todos los buenos y se sentía feliz por ello. Había conocido a Farlan y él amó a Levi tanto como pudo, así que estaba bien. Algunas despedidas no son tan duras cuando sólo queda lo bueno para recordar.
«Adiós...», pensó cuando volvió a sentir ese escalofrío colarse en lo más profundo de sus huesos, después de todo, ahora el momento para dejar ir. Volteó a ver a Eren, quien lo miraba con una mueca preocupada y se limpió las lágrimas. Luego caminó hacia el médium y entrelazó sus manos con fuerza, mientras se acurrucaba un poco contra el costado del castaño. «Mira, ya somos libres de Hollow Blair».
Cerró los ojos y con ese pensamiento en mente, dejó ir todos los recuerdos buenos, sabía que allá, a donde sea que van los muertos, Farlan los necesitaría más. Dejó de sentir el cosquilleo cuando abrió los ojos, pero aún... estaba esa sensación de tranquilidad y se aferró a ella por todo el tiempo que pudiera, no sabía cuándo se les acabaría, así que esta nueva tranquilidad fue bienvenida. Tiró de la mano de Eren y lo condujo hacia la cómoda, en donde descansaba el familiar diario que habían venido a buscar.
Soltó la mano de Eren para sujetar con mucho cuidado la libreta entre sus manos, sabía que ésta podía ser una pieza importante para empezar a entender lo que estaba pasando en Hollow Blair. Farlan era inteligente, debió darse cuenta de algo y debió anotarlo en la libreta que sujetaban sus doloridas y cansadas manos; sintió que Eren acunaba sus manos entre las suyas. El contraste era enorme, de verdad. Las manos de Eren eran grandes, morenas, con pequeñas pecas y llenitas. Sus manos eran pálidas, más pequeñas, huesudas y las venas azules resaltaban de la piel.
Pero no importaban las diferencias, era el momento más cursi y cálido que había tenido desde... bueno, desde que había visto a Farlan por última vez. Aún así, éste gesto también prometía mucho más y eso lo hacía un tanto más especial que cualquier otro. Dios, porque ahora Levi tenía esa certeza de que era de Eren, su guardián legitimo. Él ahora lo es. Siempre había odiado la idea de ser la mitad de alguien, había querido ser él mismo, depender de sí mismo y anhelarse a sí mismo. Entonces, Eren había entrado en su vida y todas esas nociones se volcaron, giraron y retorcieron.
Se sentía cálido y era... demasiado cursi, pero se condenaría si no admitiera que amaba esa sensación de pertenecer a alguien y que esa persona te perteneciera. Incluso con Farlan jamás pudo sentirse de esa forma aunque lo quisiera, porque Farlan amaba su libertad y era egoísta para darle un poco a Levi. Pero no Eren, él parecía aceptarlo de buena gana, tan acostumbrado a la idea de compartir aquello que le sobraba.
Y si Levi era de Eren, entonces Eren...
Eren sería eterno.
—Haremos que valga la pena por Farlan— Dijo de pronto el médium, interrumpiendo los pensamientos fáciles y ligeros de Levi.— Por... Armin, por todos los que se fueron.
Ackerman asintió.
—¿Y luego qué?— Cuestionó, dando un paso más cerca de Eren e invadiendo su espacio personal.— ¿Qué vamos a hacer después de que arreglemos éste lío?
El castaño parpadeó, luego miró algo detrás de Levi, hacia la ventana polvorienta que daba de vista al sendero principal del pueblo. Una pequeña sonrisa adorno sus malditos labios demasiado tentadores, entonces...
—Tal vez Hollow Blair ya no sea un lugar tan terrible para vivir. De ser así, me gustaría volver a la tranquila vida que tenía en la mansión Blair— Luego sus labios rozaron los de Levi mientras decía.— Puedo mostrarte los otros reinos cuando nos aburramos. Me encantaría tenerte conmigo donde quiera que vaya.
Levi respiró con fuerza y se apartó un poco para ver a Eren con enormes ojos llenos de sorpresa y emoción y algo más.
—¿Puedo acompañarte en tus viajes?— Preguntó Levi, sonando tan sorprendido como en realidad lucía.
—Si quieres— Respondió el otro con sencillez, pero no tardó mucho en asentir.— Sí.
Esta vez, Levi sí besó a Eren.
Al salir de la mansión Church, Levi notó algo que antes no había notado. En el jardín delantero de la enorme casa comenzaban a crecer girasoles, unos apenas eran pequeños capullos que pronto abrirían sus pétalos, pero el resto estaban demasiado grandes como para ser ignorados nuevamente. Un recuerdo familiar vino a su mente, un recuerdo que creyó que su cabeza había inventando a raíz de la muerte de Farlan. Pero éste lugar, justo así y justo ahora, lucía igual a su recuerdo.
Pero estaba tan mal en todos los sentidos, porque en Hollow Blair nunca crecía nada bonito, nunca salía el sol, nunca dejaba de hacer frío. Eren también se paró a su lado para contemplar las bellas flores que se mecían suavemente con la ligera brisa que venía del norte. El médium se agachó y tocó un pétalo amarillo, como si no creyera realmente lo que estaba viendo, pero cuando pudo sentir la sensación suave entre sus dedos, frunció el ceño.
—¿Qué está pasando ahora?— Cuestionó Levi, no queriendo conocer la respuesta en realidad.
Ya no debería ser raro, toda clase de cosas extrañas habían estado sucediendo para éste punto. Sin embargo, Levi había vivido toda su vida entre lo frío y lo marchito que, ver una indefensa y bella flor se le hacía tan perturbador y extraño. Eren se colocó de pie y el viento meció los mechones largos de su cabello castaño y lentamente empezó a decir:
—Pues parece... que Hollow Blair está a finales de primavera.
¡Hola a todas/os! Espero que estén teniendo un hermoso día. Y sí, después de lo que pareció una eternidad, hoy por fin tuve tiempo de sentarme a terminar la actualización de éste fanfic. Me emociona mucho y a la vez entristece porque ya estamos a nada de que el misterio sea resuelto y esta historia llegue a su conclusión. Si llegaste hasta acá, muchas gracias por tomarte el tiempo de leerme, votar y comentar, eso siempre me motiva mucho a continuar incluso ahora. Por ahora, es todo lo que me queda por decir así que nos estamos leyendo la próxima. ✨
¡Saluditos!
P.d: ¿Qué tal les pareció el capitulo de hoy? ¿Nuevas teorías de lo que está pasando? Me gustaría mucho leerlas.
Love you 3000, Dragón. 🐉🌹
