Soy algo más, Capitulo 19
Dos incómodos encuentros.
Esa mañana, después de un desayuno de frutas y algo de café, el rubio ya estaba dispuesto a salir a pasear.
No quería admitirlo, pero esto de no tener competencia, comenzaba a gustarle mucho, en especial, por el tiempo libre.
Obviamente, no salía a ningún lugar sin la DT ni sus cartas, solo por si acaso, pero ese día… no era lo único que cargaba con él.
Masquerade: ¿Estás listo, amigo? (Terminando de ponerse ¨algo¨ en los pies)
Hydranoid: Maestro… no creo que esto sea -WAAAA-
El rubio iba vestido como de costumbre, pero en la acera, al lado de la calle, con una mochila en su espalda, y en vez de sus zapatos, un par de patines tipo de los 80´s, avanzando a gran velocidad por la carretera.
El viento soplaba, haciendo volar hacia atrás la gabardina blanca del rubio, su máscara lo protegía de la luz del sol que lo pudiera hacer tropezar o algo peor, estrellarse contra un auto, pero la alegría estaba en su rostro, y el pequeño Bakugan apenas se empezaba a sentir seguro conforme su maestro avanzaba por la calle, deslizándose a gran velocidad.
Masquerade: Esto… es estar vivo… (decía al sentir la libertad del momento)
Después de un rato y un par de veces en que el rubio casi se cae, llegaron a un parque donde el suelo era completamente liso y podía deslizarse sin problemas.
Masquerade: Podríamos estar aquí un buen rato, no hay gente alrededor.
Hydranoid: Aun así, maestro, tenga cuidado, no se quite la máscara, por favor.
Masquerade: No te preocupes, amigo, no planeo hacerlo, pero… (Acercándose a una banca) no creo que nadie nos moleste de todos modos.
El rubio bajo la mochila, en la cual tenía sus zapatos de siempre guardados dentro, y puso a su Bakugan sobre este para que no estuviera nervioso arriba de su maestro.
Después de un par de vueltas alrededor, el rubio comenzó a ser más atrevido y hacer más trucos con los patines, recordaba con cierta nostalgia la pista de patinaje allá en Moscú, la sensación de libertad y diversión… la paz recorriendo el cuerpo y la alegría del corazón… le daba alegría, tal vez algún día volvería a Moscú, Rusia solo por esa pista.
-Vaya, vaya, ¿Quién diría que alguien como tu andaría haciendo estupideces como esta?-
El rubio se detuvo, no había notado ni escuchado a nadie ir hacia él, cuando volteo, era un chico obeso, de cabello castaño corto y una cara que te arruinaría cualquier día, y junto a él, un pequeño niño de cabello rojo y gorra.
Masquerade: Emm… ¿y tú quién eres? (con expresión de extrañes bajo la máscara, no se podía ver, pero no pudo evitar hacer un arco con la ceja)
-¿QUE? ¿COMO QUE NO ME CONOCES? Soy el más grandioso peleador Bakugan de todos los tiempos-
Masquerade: Lo siento, pero… no lo creo, yo no tengo tantos tamales de sobra en la panza.
Del comentario, se escuchó incluso desde la banca la risa de Hydranoid.
-¿Cómo te atreves a insultar a mi hermano mayor?- retaba el más pequeño con cara de ofendido -Shuji, vamos a darle una lección-
Shuji: Por supuesto, este oxigenado no sabrá qué lo golpeo, Akira.
Masquerade: Ah, si… ahora te recuerdo… Ustedes son los niños que llegaron antes que yo cuando Dan me reto a pelear… y perdieron.
Shuji: ¡OYE! Yo iba a ganar esa pelea, solo me desconcentre un poco, nada más.
Masquerade: y… ¿Qué les hace creer que si no pudieron hacerle cara a Dan, pueden contra mí, niños?
Shuji: En primera, me llamo Shuji, no niño, en segunda, Dan solo ha tenido suerte, podría aplastarlo cualquier día, y en tercera, no creo que seas la gran cosa, Masquerade, así que, puedo vencerte hoy y cualquier día de la semana.
Hydranoid: Eso me suena a un desafío, maestro. (Volando hacia su maestro, hasta llegar hacia su hombro)
Masquerade: ¿En serio? Más bien me parecía que estaban haciendo el ridículo (limpiándose la oreja con el menique, en señal de burla, con expresión desinteresada)
Shuji: ¿QUIÉN TE CREES QUE ERES PARA TRATARME ASÍ? (Histérico, haciendo un ademan de ira y en efecto… haciendo el ridículo)
Akira: Dales una lección, Shuji.
Shuji: Sin duda, ¿Estás listo? O solo te gusta alardear (sacando una carta portal)
Masquerade: La verdad niño, no vales mi tiempo (haciendo caer a Shuji de modo Anime)
Hydranoid: Maestro, ¿en verdad no desea pelear?
Masquerade: ¿Tú quieres pelear? No es una batalla que valga la pena… pero, si esto calla a Naga y a Hal-G unos días más, ¿Por qué no? (sin darle la mayor importancia)
Shuji: ¿Ya terminaste de parlotear con tu Bakugan? Si es así, que empiece la fiesta.
Masquerade: Esta bien… solo porqué esto estaba aburriéndome ya (sacando una carta portal)
Masquerade/Shuji: -Campo Abierto-
Akira se quedó fuera de la batalla, solo viendo el resplandor frente a su hermano. y con el zodiaco Bakugan en los pies de ambos peleadores.
Masquerade: Carta de la Perdición, lista (soltándola en el campo, para que esta afectara en la batalla)
Masquerade/Shuji: -Carta portal, Lista- (Ambas cartas, expandiéndose en el suelo)
Shuji: Bakugan, ¡pelea! Terrorclaw Darkus, ¡Surge!
El cangrejo gigante apareció en el campo de Batalla, haciendo un chillido agudo frente al enmascarado.
Shuji: ¡Ha! Después de esta Batalla, yo seré el verdadero amo de Darkus.
Masquerade: Demonios… en verdad eres una vergüenza, no mereces ser de atributo Darkus.
Shuji: ¡DEJA DE BURLARTE DE MI! (Harto de los comentarios del enmascarado... a Masquerade le recordó un poco a cuando Hal-G se enojaba con él y también hacia ademanes exagerados)
Masquerade: Y eres tan ruidoso… que molesto, y pensé que había acabado con eso con Dan… Por cierto… ¿Sabes dónde está?
Shuji: ¡Deja de ignorarme y pelea! Además, no, no sé dónde este, no contesta su BakuPod y eso no me importa, debe de tenerme demasiado miedo como para enfrentarme.
El rubio se quedó un momento pensando, es decir, era obvio que no tendría señal en la Dimensión de la Perdición… pero se preguntaba si seguiría con vida, o en verdad había sido su muerte como con todos los Bakugan… no había forma de saberlo.
Shuji: ¿Vas a pelear o no?
El rubio miro al frente, mirando desafiante a la bola de sebo que tenía por rival.
Masquerade: Ugghhh… Escucha, Shuji (Hablando de la forma más seria posible), para serte honesto, me enfrentas en mal momento, no tenía intenciones de pelear hoy, así que… solo tengo un Bakugan conmigo… eso quiere decir, que si me ganas una ronda… serás el nuevo número 1 de las listas Bakugan, ¿Qué opinas al respecto?
A Shuji le brillaron los ojos de la emoción, sentía tan cerca la victoria.
Shuji: Si eso pasa, seré al fin popular con las chicas, seré el mejor peleador de todo el mundo. (Imaginándose como un rey sobre el mundo en su mente)
Masquerade: … Hydra… ¿Seguro que quieres pelear con él? (con una gota tipo anime en la cabeza, mirando a su Bakugan)
Hydranoid: Entre más Bakugan derrotemos, más cerca estamos del poder definitivo y del núcleo infinito.
Masquerade: Lo sé, pero… (Mirando con asco a Shuji) no creo para nada que esta batalla valga la pena.
Shuji: Vamos, no me hagas esperar, quiero conocer a mis nuevas Fangirls.
Masquerade: ¿Crees que sea pariente lejano de Julio? (insinuo en voz baja) Bueno… no importa… Bakugan, Pelea.
Masquerade lanzo a Hydranoid en la misma carta donde Terrorclaw ya lo esperaba.
El Bakugan de 2 cabezas salió al combate, rugiendo ferozmente y haciendo caer de espaldas a Shuji.
Shuji: No…no…no puede ser… un Ba-Bakugan evolucionado (mirando aterrado a Hydranoid)
Masquerade: No te preocupes, tú mismo lo dijiste…no soy la gran cosa (la carta en su mano brillaba con un fulgor morado) Poder Activado, mirada de Hydra.
Masquerade ni siquiera se molestó en ver el poder en su BakuPod, sabía que Shuji no tenía oportunidad en lo absoluto, no lo reconocía ni entre los 100 mejores peleadores, y en efecto, Hydranoid soltó sus esferas de poder sobre el Bakugan, haciendo una inmensa explosión que lo mando a la Dimensión de la perdición, mientras Hydranoid volvía a su mano.
Shuji: ¿Qué fue lo que paso? ¿Y mi Bakugan? A donde se fue, ¿Qué HICISTE CON ÉL?
Masquerade: Ah, es cierto, tú jamás has escuchado de la carta de la perdición.
Shuji: ¿La que de qué?
A Masquerade se le estaba acabando la paciencia con este muchacho.
Masquerade. No importa, si logras derrotarme una ronda (teniendo entre sus dos dedos a Hydranoid), te devolveré a tu Bakugan, ¿Es un trato?
Shuji: Grrr… no eres rival para mí, ¡Vamos!
Masquerade: Yo iré ahora, Bakugan, pelea, Hydranoid, ¡Surge!
El Bakugan se elevaba ahora frente a frente de Shuji, viéndose más imponente y peligroso ahora de cerca.
Shuji: N-no me asustas, lagartija mutante, yo puedo…
De pronto, Shuji volteó a ver al enmascarado, el cual estaba… ¿bostezando?.
Masquerade: Hydranoid, después de esto, ¿vemos una película o salimos a pasear?
Hydranoid: (volteando a ver a su maestro) No sé, realmente, tal vez una película estaría bien, pero habrá un especial de terror mañana, tal vez podríamos verlas juntos.
Masquerade: Esa idea me agrada, podría hoy ir a comprar unas palomitas y comerlas durante la función.
Shuji ya estaba rojo de ira, no solo lo estaban ignorando, encima hablaban como si él no estuviera ahí.
Shuji: ¡PUEDEN DEJAR DE ESTAR COQUETEANDO EL UNO CON EL OTRO Y PRESTARME ATENCIÓN!
Ambos voltearon a ver a Shuji, el cual ya había perdido toda la paciencia… si es que alguna vez la tuvo.
Shuji: Pues bien, ahora, si terminaron sus tonterías, es hora de mi coronación, Bakugan, ¡PELEA!
(Y como todos saben a estas alturas, Masquerade salió victorioso en esa batalla… sin mucho esfuerzo)
El tiempo regreso a su curso, Shuji estaba cayendo de rodillas, golpeando el piso como un llorón.
Akira: ¿Qué sucedió? Hermano… ¿qué paso?
Shuji. Terrorclaw… Robotalian… Garganoid… Mis mejores Bakugan… ya no están.
Masquerade: Te dije que no valías mi tiempo (Sosteniendo a su Bakugan en sus manos)
Shuji: ¡DEVUELVEMOS! DEVUELVEMELOS O TE GOLPEARE (Decía el castaño, aun en el piso)
Masquerade: Es imposible, la carta que puse en combate antes de empezar, le da más poder a las cartas, pero manda a su final al Bakugan perdedor, es decir… todos tus Bakugan están atrapados por siempre ahora.
Shuji: Te dije… ¡QUE ME LOS DEVUELVAS!
El castaño se levantó y corrió directo hacia Masquerade para golpearlo, pero este, gracias a los patines, se deslizo a un lado para esquivar el puñetazo a su cara.
Masquerade: ¿Qué pasa? Así quieres que tus ¨Fangirls¨ te vean, das mala imagen. (Burlándose del castaño)
Shuji: ¡NO ESCAPES DE MI! (Lanzando puñetazos de Derecha a Izquierda hacia el rubio, pero este incluso patinaba de espaldas, esquivando con facilidad los golpes del castaño, teniendo sus manos dentro de sus bolsillos, mirando divertido los intentos de golpear del castaño)
De pronto, como el castaño no parecía parar, Masquerade se hizo a un lado, y con ayuda del patín, le puso un obstáculo en su paso a Shuji (basicamente, le puso el pie), haciéndolo tropezar él solo, y caer de cara contra el suelo con la fuerza con la que estaba atacando al rubio.
Akira: Shuji, ¿estás bien?
Este se comenzaba a enderezar, mientras el rubio se alejaba de ellos y se dirigía a la banca donde estaba su mochila.
El chico se enderezo, con la cara roja por el golpe y algunas lágrimas queriendo salir.
Masquerade: Quisiera decir que fue divertida esta batalla (hablando hacia donde estaban ambos, con la mochila en sus hombros), pero la verdad estaría mintiendo, adiós.
El rubio se alejaba, patinando con su Bakugan en su bolsillo, asomándose sin problema alguno.
Shuji: Me las pagara, algún día me las pagara ese oxigenado… Hay, mi nariz (aun en el piso, vituperando hacia donde se iba el rubio, aunque todo adolorido)
Hydranoid: Bueno, al parecer no todos desean evitar una pelea contra nosotros.
Masquerade: Hydra, esa ni siquiera fue una pelea, no valió la pena y lo sabes.
Después de un rato patinando, y alejado lo suficiente del parque, Masquerade se cambió los patines por los zapatos, poniendo estos ahora en la mochila y caminando por la acera de la calle con normalidad.
El rubio quería relajarse un rato, caminando ahora de regreso a casa, y de pronto, una serie de voces sutiles llamaron su atención… volteo para ver una escuela, rodeado de árboles de cerezo, era aún primavera, así que era normal ver florecer aun esos árboles.
El rubio se acercó a la barandilla que separaba la calle de la escuela, se veía la armonía y la paz en ese lugar, aunque solo desde afuera.
Masquerade: Me pregunto… que se sentirá ser parte de ellos… ser como ellos. (Mirando con cierta desilusión el lugar… haciendo volar sus ideas)
Recordaba que desde niños, Alice no había entrado a la escuela, siempre tuvo tutores que le enseñaran desde casa y la educación de su abuelo, aunque Michael era fuerte (y lo probaba ahora siendo Hal-G), la verdad era que necesitaba a Alice en casa, desde que sus padres… en fin, no era un tema importante ahora, pero se preguntaba siempre, como se sentía tener amigos de verdad, tal como Dan y su pandilla de amigos... solo a veces...
Hydranoid. Maestro… a usted le gustaría estar aquí.
Masquerade: Bueno, no es como si fuera posible para empezar, no tengo papeles o registros que comprueben mi existencia, así que… no es algo posible… ¿te imaginas?, Hola, vengo a registrarme, ¿Cómo nací? Bueno, un rayo de energía negativa me ilumino y puff, como pollo en un huevo, salí de ahí, jajaja, me imagino a los humanos sacándome a patadas de este lugar.
Hydranoid se quedó callado en ese momento, pues su maestro tenía razón.
Masquerade: Bueno, no importa, no te piden credencial ni documentos para poder comprar un libro o algo así, así que estoy bien, no tengo el mundo cerrado ante mi... vámonos amigo, tenemos que…
El rubio volteo para ir directo a casa, pero… lo que vio de frente, lo dejo mudo y helado…
Masquerade:… Alice…
En efecto, la peli-naranja estaba frente a él, mirándolo con una expresión de sorpresa y miedo.
Alice: Tú… … en verdad… tú eres….
El rubio se quedó quieto y callado, esto no era algo que esperaba… de hecho, era algo que jamás hubiera querido que pasara.
Alice: Dime… ¿porque lo hiciste?
Las lágrimas en sus ojos comenzaron a caer por su tierna cara, el rubio no contestaba, estaba estoico, callado, no sabía ni siquiera que decirle.
Alice: Por favor… contéstame (llorando y llevando su mano a su propio pecho), porque le hiciste esto a mis amigos… ¿Qué buscas lograr de todo este dolor que haces?... ¿Por qué?
Masquerade: Adiós…
El rubio volteo para irse al otro lado, sabía que Alice no intentaría detenerlo, pero no podía quedarse quieto ahí con ella… no con todo lo que tenía confundiéndole dentro de él.
-¡Espera hermosa, no te vayas!-
Ambos voltearon a la vez al ver a un par de chicos aparecer detrás de Alice, al parecer, la chica no había llegado ahí por casualidad, uno era incluso más obeso que Shuji, y el otro tenía una expresión de solo querer ¨divertirse¨ con Alice.
Chico: Oye, vamos primor, ni siquiera nos dijiste si aceptabas salir con nosotros, te vas a divertir.
Alice. Por favor… yo no puedo… yo…
Chico: Oh vamos, te lo pasaras bien, créeme (tomando de la muñeca a Alice), solo ven.
Alice. Por favor, suéltame (tímidamente se encogía, temerosa)
De pronto, el chico más alto, que era más delgado, recibió un rodillazo directo en su cara, haciendo que soltara a Alice y cayera inconsciente en el suelo.
El rubio había usado su carta DT para tomar fuerza y vuelo y poderle dar semejante golpe en la cara desde el cielo, cayendole de la nada y haciendo caer de espaldas e inconsciente al chico, con sangre en la nariz y en el labio superior.
Gordo: ¡OYE! QUE TE…
Fue todo lo que pudo decir, pues con toda la fuerza que tenía Masquerade, tomo su mochila y la estrello contra el cuello del otro chico, sumando que al tener los patines dentro de esta, el golpe también fue lo suficientemente fuerte para dejarlo inconsciente y tirándolo de lado contra la acera.
Alice retrocedió, viendo a ambos chicos aun respirar en el suelo, y a Masquerade respirar agitado, relajándose poco a poco y volviéndose a poner la mochila normalmente en su hombro, de espaldas a Alice… pero este tenía los dientes apretados en ira, los cuales aflojaba poco a poco.
Masquerade: Ten más cuidado la próxima vez, Alice… no andes sola por ahí…
Es lo único que pudo escuchar la joven, antes de ver desaparecer de pronto a quien la había salvado, dejándola enmudecida, y de hecho, los chicos no habían parado de seguirla cuando salió del restaurante de Runo, por lo cual, corrió lejos de ellos hasta que se topó con el enmascarado… pero ahora estaban en el piso...
Alice:… ¿Por qué?...
El rubio llego a su casa, justo enfrente de la puerta de la entrada a su espalda, dentro de la mansión, dejo caer la mochila y después, se dejó caer, recargado contra la puerta, exhausto y sin querer pensar en lo que acababa de pasar, sentándose en el piso y cubriéndose la máscara con las manos, acercando sus rodillas a su rostro lo más que podía.
Hydranoid: Maestro…
El rubio se quitó las manos, abrazando sus rodillas, quieto y callado, sin mostrar emoción alguna tras su máscara… pero Hydranoid lo conocía bien, estaba sobre su rodilla, y ahora mismo… el rubio ni siquiera sabía cómo sentirse al respecto…
Masquerade: ¿Por qué… no puedo alejarla de mi vida?… … ¿Por qué no puedo alejarme de su vida… Hydranoid?
El Bakugan miraba con pena a su maestro, quería ser independiente y fuerte, y lo era, pero… por dentro… incluso un ser tan poderoso e increíble como su maestro, podía sentirse mal en todo sentido… ¿sentía culpa? No lo sabía, y no quería molestar con esa pregunta a su maestro.
Hydranoid: No lo sé, maestro… pero no tiene nada de malo quien es usted… créame.
El Bakugan solo consideraba prudente darle consuelo a su maestro, casi siempre lo lograba, pues sentía un gran respeto y afecto por él, y sabía que él lo apreciaba también, aunque seguramente no en la misma forma y medida, pero el saber que le agradaba estar juntos, era todo lo que le bastaba.
Masquerade: Gracias… Hydra (pegando su frente contra el cuerpo del Bakugan con ternura, el cual, lo recibió afectuosamente también.), en fin… sabes… hay un lugar que quiero visitar contigo… ¿Me acompañas, Hydra?
Hydranoid: Pero ya casi es de noche, no creo que este abierto ningún lugar.
Masquerade: Es un lugar especial… te va a gustar, créeme.
El Bakugan solo pudo asentir a su maestro, sabía que su maestro no era ningún idiota, así que, seguro tenía la razón.
Masquerade: Primero… cierra los ojos.
Hydranoid solo se volvió esfera, para que así su maestro viera que no hacia trampa, el rubio se levantó de su lugar, con una mejor actitud.
De pronto, una corriente de aire recorría el cuerpo de ambos, se veía todo oscuro, pero… aún faltaba una hora para que anocheciera, ¿no?
Masquerade: Bien, amigo… ya puedes ver.
El rubio cubría con ambas manos al Bakugan, asegurándose de que no se cayera de su agarre, con toda la razón, estaban en un punto sumamente alto.
Hydranoid: ¿Dónde… estamos?
Masquerade: Los humanos la llaman… la Torre Eiffel.
En efecto, estaban en la capital de Francia, en Paris, en el punto más alto de la torre, donde se supone que ya está actualmente cerrada para el acceso a todas las personas por seguridad general.
La vista era increíble, las luces centelleaban como una hermosa telaraña en la ciudad, y la música que podía incluso escucharse desde arriba, era hermosa y romántica.
Masquerade: Siempre eh querido venir aquí desde que eh leído historias de Paris, dicen que es preciosa la ciudad en toda hora.
Hydranoid: Cuantas luciérnagas.
El rubio se rio a lo bajo.
Masquerade: No amigo, esas son luces normales, como el foco de la biblioteca.
Hydranoid: ¿TANTAS?
El rubio sonrió a lo bajo, acercándose al borde de la barandilla, poniéndose ligeramente nervioso.
Masquerade: Un viejo conocido, alguna vez me dijo, que los humanos habían tomado todas las estrellas del cielo para iluminarse, dejando al cielo vacío y al mundo resplandecer… pero algún día, esas estrellas volverán a casa. Sin embargo, a la luz del atardecer, más que estrellas, pareciera que alguien derramo un montón de diamantina sobre la ciudad.
Hydranoid veía con fascinación el paisaje mientras escuchaba las palabras de su maestro, la sensación de estar tan alto y tan libre, era… hermosa.
Hydranoid: Entonces… esto es estar vivo…
Masquerade: Así es… amigo mío.
La brisa de Paris alborotaba los mechones de cabello del rubio con suavidad, recargándose ligeramente en la barandilla… dejando que el viento se llevara todas sus penas y sentimientos malos sobre… ella… y sobre toda su vida pasada… Libertad…
Espero les haya gustado el capítulo, si no, bueno, ya sabía que era mala escritora (llorando).
Masquerade: ¡Deja de tener tan baja autoestima!
Luna: No quiero, soy depresiva.
Masquerade: Más bien, dramática.
Luna: Touche.
bueno, hasta la proxima.
LunaDarkus.
