Resquicios de orgullo
STaty
Capítulo 11
[…]
La biblioteca se componía de dos pisos con un pasillo que unía ambos pisos. En el medio había mesas y sillas para poder estudiar. En un lateral hay un gran ventanal que da mucha luz. Draco entró y se dirigió al final, donde estaban los volúmenes los volúmenes más viejos, lejos de la luz. De esa forma se mantenían en perfecto estado. Había más de novecientos mil libros, más de mil eran de la época que él buscaba.
Suspiró al ver el ala con todos los libros. No podía ni pensar en el tiempo que le llevaría revisar todo eso. Se dirigió a hablar con el bibliotecario.
- ¿Cuántos libros me puedo llevar y por cuánto tiempo? - preguntó directamente.
-Buenos días- comentó señalando su falta de educación- ¿qué libros serían? Porque tenemos un amplio catálogo de libros que no se pueden sacar de la biblioteca.
-Los libros del ala 11- comentó sabiendas de que su mala suerte lo perseguía.
-Los libros anteriores al siglo XXI, no pueden salir de la biblioteca.
Molesto salió de la biblioteca, directo a la primera clase. No quería levantar molestias el primer día. Necesitaba quedarse un largo plazo para poder revisar todos esos documentos. Y esperaba encontrar algo, sino sí que le daría algo. Odiaba que todo se torciera, odiaba su vida.
Hermione se sorprendió cuando le llegó una carta del director para que la fuese a ver a su despacho. Iba casi corriendo. Temía que le dijesen que había habido algún problema y que denegaban su solicitud y que le retiraban su plaza. Un poco sofocada llegó ante la secretaria del director.
-Soy Hermione Granger- dijo Hermione mientras la secretaria se levantaba de su asiento.
-Es un placer conocerla, soy Margaret- le dijo mientras le tendía la mano. Hermione se la estrechó un poco impaciente.
-El director me está esperando- dijo un poco cohibida y apurada.
-Sí, el señor Rollers la está esperando. Puede pasar.
-Gracias.
Margaret, se acercó a la puerta y llamó. El director le dijo que pasase y le avisó que Hermione estaba ahí. Le dejó la puerta abierta para que entrara. El señor Rollers se acercó a ella le tendió la mano.
-Un verdadero placer tenerla con nosotros en esta Academia- Hermione había entendido perfectamente.
-No lo entiendo, ¿por qué me ha llamado? - preguntó aún desconcertada.
-Verá, debido a quien es y su participación en la Guerra de Hogwarts, hay algo que debo comunicarle- hizo una pausa- Draco Malfoy estará en su curso.
-Estoy al tanto- dijo la chica mucho más tranquila.
-Debí imaginar que con sus contactos, ya la habrían informado- Hermione no lo desmintió- de todas formas no debe preocuparse. Tendremos al señor Malfoy vigilado en todo momento y sus movimientos serán reportados al Ministerio directamente. Si infringe, aunque se la más leve norma, lo echaremos de la Academia. Por supuesto, si usted tiene algún problema con él o se siente incómoda, notifíquemelo y tomaremos medidas. No tenga reparo ninguno.
-Así lo haré, pero estoy segura que no pasara nada.
-Eso esperemos. No la retraso más. Que tenga un buen día.
-Lo mismo digo.
Se dieron la mano y Hermione salió directa a su clase.
El aula donde impartían la asignatura de Leyes Básicas, era la más grande de todas. Contaba con dos encerados mágicos, al lado la mesa del profesor, subida en un altillo. En la parte derecha había varias ventanas que daban visitas al jardín principal. Había varios grupos de personas hablando, otros buscando su sitio. En clase tenían que sentarse por orden alfabético. Hermione se sintió un poco decepcionada de tener que sentarse en la segunda fila. Se fijó en que Malfoy estaba sentado en la cuarta fila, pegado a la pared.
Mientras no llegaba el profesor, un chico se acercó a Hermione.
-Hola, me llamo Chris Wolric. Espero que no te parezca raro, pero tenía muchas ganas de conocerte. Soy primo de Victor Krum y él me ha hablado tanto de ti, que siento que te conozco.
-Hola- dijo sorprendida y un poco escéptica- ¿eres uno de sus primos de Bristol?
-Sí- amplió su sonrisa- desde que acabó el colegio, lo vemos más a menudo. Gracias a ti, visita Inglaterra más a menudo.
- ¿A mí?
-Sí, cada vez que viene, quiere ver algún lugar que le mencionaste- comentó divertido.
-Inglaterra tiene parajes muy bonitos que visitar- asintió la chica, recordando lo hermoso que era Hogwarts.
-Lástima que tenga gente tan indeseable- murmuró mirando hacia Malfoy con asco.
Se callaron al ver que venía el profesor. Se dirigieron a sus asientos. La profesora era alta y delgada, de unos cincuenta años, con porte regio y facciones afables.
-Buenos días, alumnos. Me complace anunciarles el comienzo de un nuevo curso. Espero de todos ustedes una gran implicación en sus estudios. Les comunico desde ahora, que deberán realizar varios proyectos que deberán exponer. Antes que nada, les comunico que deberá ser por parejas y ya que son impares, un grupo será de tres miembros. Les doy cinco minutos para que los formen.
Los alumnos rápidamente se levantaron para hacer sus equipos. Chris se acercó a Hermione, pero antes de que llegase a ella, ella se acercó a Draco. Él disimuló una pequeña sonrisa. Solo alguien como ella era capaz de sentarse con él, sin pensar en las consecuencias o en el que dirán.
Draco no había perdido detalle del chico que se había querido sentar con Hermione. Primero hablaba con ella y luego quería formar equipo con ella. Estaba intrigado, no cualquiera se acercaría de esa manera. Vio como le decía algo a un chico que se le acercó, para después aproximarse a ellos.
-Han pasado los cinco minutos-comentó la profesora. - ¿Quién será el equipo de tres?
-Nosotros- dijo Chris sentándose al otro lado de Hermione.
-Bien. Empezaré por explicaros los temas que trataremos a lo largo de este año y luego os diré de que tratan vuestros temas.
La profesora continuó hablando durante dos horas, hasta que la clase terminó. Tuvieron un descanso de diez minutos, mientras se cambiaban a otra clase. La mañana pasó rápida para Hermione, que no paró de tomar nota de todo. En cambio, para el rubio, iba todo demasiado lento, quería que llegara la hora de la comida para ir a la biblioteca. Cuando acabasen las clases ya comería, mientras, investigaría todo lo posible.
Hermione comió con Chris, cuando faltaban cinco minutos para su última clase le dijo que tenía que ir al baño, que se verían en clase. Ella se fue a la biblioteca y espero a que saliera Malfoy. Se acercó y le dio la manzana, sin decirse nada continuaron su camino a clase.
Se dirigieron a su última clase del día. Aunque llegó antes de que empezara la clase, el profesor estaba dentro. Se sentaron en los mismos sitios que en su primera clase.
-Bien, pueden dirigirse hacia mí como profesor Sellers. Ahora vamos a comenzar la clase asentando conceptos. Voy hacerles unas preguntas. Levantaros cuando mencione vuestro nombre y contestarme a lo que os pregunte- con un movimiento de varita, apareció una lista de nombres- señorita Bolt, ¿quién es el responsable de la primera ley de bases?
-Se llevó a cabo en uno de los primeros consejos de magos, no se sabe la fecha exacta, ni quién elaboró realmente la ley.
- ¿Por qué no se sabe quiénes fueron los asistentes? -preguntó el profesor Sellers.
-Porque se ha modificado tantas veces y se han introducido tantos autores que no se sabe quiénes fueron los primeros y quiénes los que modificaron la ley-respondió la chica un poco insegura.
-Señor Malfoy, - se empezaron a escuchar varios murmullos- ¿Cuándo se aprobaron las primeras leyes internacionales de contrabando?
-No lo sé- se escuchó una carcajada, varios sonrieron y se escucharon más murmullos.
-Está bien, ¿qué me puede decir sobre la ley de extranjería mágica?
-Nada.
- ¿Sabe algo de leyes?- preguntó el profesor sin cambiar su tono.
-Si lo supiera todo, no necesitaría venir aquí- dijo con su altanería. Se estaba cansando de que diesen cosas por supuestas.
Hermione se tapó la boca sorprendida. Primero porque no se había molestado en leer el primer capítulo, como había pedido el profesor. Y segundo por su formar de contestarle.
-Estoy aquí para enseñarles. Pero para ello necesito que tengan unos conocimientos previos y comunes. Espero que para la clase siguiente, haya leído los dos primeros capítulos- lo miró fijamente hasta que el rubio, asintió.
El profesor era severo pero justo. Quería que sus alumnos aprendieran. No le interesaba su vida personal o la de su familia. Sus alumnos se iban a adentrar en un mundo donde las leyes deberían interpretarse de manera justa. Si él mismo, en sus clases se mostraba injusto y trataba a la gente por igual, no sería un buen profesor. Les enseñaría que las pasiones humanas están por encima del raciocinio y eso es algo que no se puede permitir en un juicio, la disquisición debe ser justa e igualitaria para todos.
Hermione por otra parte pensaba que sería una oportunidad para que Draco sociabilizase. Desde que se había mudado a su mansión, solo le había visto hablar con ella y su elfo. En raras ocasiones con algún abogado, pero solo para temas de trabajo. Ahora que formaba parte de un grupo de tres personas, tendría la oportunidad de estar en contacto con otra persona en un ambiente distendido.
Después de las clases se citan para hablar del trabajo. Se juntarían en una sala de la biblioteca, acondicionada para que los alumnos puedan realizar trabajos. Hermione y Chris habían cogido dos asignaturas optativas. Cuando salieron, se dirigieron a la sala, donde ya les esperaba Draco ojeando varios libros. Hermione se fijó en que no parecían libros relacionados con su tema. En la lechuza que les había llegado, ponía que tendrían que hacer un estudio de las leyes y tratados de las relaciones entre magos y muggles, sobre los antecedentes, evoluciones, modificaciones y recomendaciones que harían ellos.
Chris se sentó al lado de Draco. Este le dirigió una mirada seria al ver que husmeaba los libros que había cogido. Con un movimiento de varita los recolocó en su sitio.
- ¿Por qué parte es mejor empezar?- preguntó Hermione- conozco un par de libros que nos pueden ayudar para…
-Lo mejor es repartir el trabajo en tres partes y después juntarlo-interrumpió Draco a Hermione.
-Me parece bien- opinó Chris- Hermione y yo podemos ocuparnos de los antecedentes y modificaciones.
-Pero- Hermione quería decirle que esa parte no era justa, lo más complicado y más tiempo llevaba eran la última parte, donde tenían que explicar que cambiarían para mejorar esas leyes.
-Está bien- la volvió a interrumpir- cinco días antes de la entrega, nos reuniremos para juntar las partes. -Se levantó y se fue.
- ¿Por qué le encargaste esa parte a él? Sabes que es lo más tedioso- inquirió Hermione.
-Si quiere regresar a la sociedad, que pague por lo que hizo. Suerte tiene de que queramos hacer un trabajo con él. Personas como él deberían estar en Azkaban.
A Hermione le cambió la cara al escuchar hablar con tanto odio. No deseaba que hubiese una oleada de odio contra todo lo que tuviera que ver con Voldemort. Deseaba que con todo lo vivido la gente hubiese aprendido algo y dejase su odio y racismo aparte.
-Lo siento- dijo el chico rápidamente- tú más que nadie debes odiarlo.
-No, el odio no te lleva a nada más que a más odio. Lo mejor es seguir adelante con tu vida.
-No puedo creer que tú me estés hablando de olvidar y perdonar.
-No es olvidar, ni mucho menos perdonar porque sí. Lo que quiero es ser feliz, y eso no se consigue con odio.
-Todos queremos ser felices- dijo notando el ambiente tenso- por ello- cambio su tono de voz a uno más jovial- vamos a coger los libros que necesitamos y después te invito a tomar una cerveza de mantequilla.
-Me parece bien- dijo Hermione.
Cuando acabaron de coger varios de los libros que necesitaban, fueron a un bar cercano a tomar una cerveza de mantequilla. Ambos disfrutaron de una charla distendida durante bastante tiempo. Chris empezó a sentir hambre e invitó a Hermione. Pero ella se negó, quería cenar algo rápido y repasar la lección para el día siguiente.
Al llegar a la mansión de los Malfoy, se dirigió a las cocinas. De camino, vio una luz salir de una de las habitaciones. Se asomó y vio a Draco entrenando. Se enfrentaba a una armadura, espada contra espada. Se sorprendió al ver que Draco se había zafado por muy poco de la armadura en más de dos ocasiones. Hermione ahogó un par de gritos. No aguantó más y entró. Con un movimiento de varita intentó detener la armadura, pero no lo consiguió. Eso ocasionó que Draco se distrajera brevemente y por ello la armadura le hizo un corte en el abdomen. Draco dijo unas palabras y la armadura se paró. Se agarró el vientre, donde empezaba a sangrar. Hermione corrió hacia él.
-Lo siento mucho, déjame ayudarte- le dijo mientras intentaba levantarle la camisa.
-Granger, creo que ya has hecho suficiente- dijo mientras se tambaleaba.
Hermione se acercó y lo agarró del brazo, guiándolo hacia la cocina. Durante esos metros, se fueron apoyando en el muro. Cuando entraron en la cocina, el rubio se sentó en un banco. Hermione le levantó la camisa y vio como la herida sangraba.
-Episkey- dijo Hermione. Pero no consiguió parar la hemorragia- ¿por qué no funciona?- pregunto frustrada.
-Tengo ungüento en ese armario- señaló Draco.
Hermione lo cogió y se lo aplicó a Draco en su herida. Poco a poco la sangre dejó de fluir. Mientras, Hermione preparó una poción para que se la tomara y le ayudara a cicatrizar. Cuando acabó, se la echó a Draco en una copa.
-No sé si fiarme. Primero me hiere una armadura y ahora me puedes envenenar. No creo sobrevivir dos veces al día a la muerte.
-Técnicamente, ya no sería el mismo día. Serían diferentes- se refería a que pasaban de las doce de la noche. - Así que, puedes estar tranquilo.
-Muy graciosa, Granger. Ahora dame esa copa y pásame otra poción para el dolor- dijo Draco mientras se sentaba mejor.
- ¿Vas a tentar a la suerte? - preguntó Hermione divertida.
-Con lo que me duele, sí.
- ¿Será mejor una poción para dormir? - preguntó Hermione.
-No- dijo tajante.
-Te ayudaría mejor a cicatrizar la herida- sugirió Hermione.
-Sé de algo mejor que hará que me cure y duerma bien- le dijo a Hermione mientras la acercó a él.
-De eso nada- dijo muy sonrojada- necesitas descansar. Mañana tenemos clase.
-Eres una aguafiestas.
Lo colocó sobre sus hombros y lo llevó a la habitación. Al llegar a su habitación, lo sentó con delicadeza en la cama. Le sacó la camisa ensangrentada, mientras aprovechó para acariciarlo. Intentó que no se notara, pero Draco se dio de cuenta. Sus mejillas rojas, eran todo un poema. Apresó una de las manos de la chica y la acercó suavemente. Recorrió su brazo desde la punta de los dedos hasta su hombro. Hermione sintió como se le ponían los vellos de punta. Dejó que le sacara el vestido.
Draco se inclinó para besar uno de los pechos de la chica y puso una mueca de dolor. Hermione lo notó y lo tumbó en la cama. Le acarició el pecho del chico hasta sus pantalones. Le sacó el cinturón y lo sostuvo en sus manos.
-Espero que seas bueno y no te muevas o me veré obligada a atarte- le señaló el cinturón.
Draco esbozó una sonrisa ladeada.
-Nunca me habían dado tantas ganas de portarme mal- dijo divertido.
-Que tonto eres- dijo Hermione con una sonrisilla.
Le sacó los pantalones y luego se dirigió a su boca. Mientras lo besaba, intentaba no tocarlo, no quería hacerle daño. Draco la hizo sentarse sobre sus caderas con una mano, que empezó a mover y con la otra la atrajo para besarla profundamente.
Después de una sesión de besos, Hermione empezó a descender posando sus labios por el cuerpo del chico. Cuando llegó a boxers del chico, empezó a besar su miembro por encima de su tela.
La respiración de Draco se hacía más pesada. De vez en cuanto, le salía algún sonido gutural. Hermione pasó sus dedos por el borde de la prenda. Estaba torturado al chico. Le sacó su última prenda. Le cogió el pene, hinchado por el deseo y empezó a mover sus manos de arriba abajo. Cuando vio que el chico se retorcía, se lo metió en la boca y empezó a chupar como si fuera una piruleta. Bajaba y subía con gran velocidad, pero cuando lo sacaba de la boca, se detenía su tiempo en la punta. Notaba como el chico se retorcía de placer.
- ¡Granger, desnúdate ya! Te voy a follar ahora- exigió.
Hermione le hizo caso. Por una razón, de la que no quiso saber, se sentía poderosa y atractiva. Le hacía sentir fuerte el ver como se retorcía de deseo por ella, nunca pensó en tener ese poder. Se sacó la ropa interior frente al chico que no paraba de comerla con la mirada. Cuando estuvo completamente desnuda, se puso sobre Draco y poco a poco se introdujo el miembro del chico. Se fue poco a poco acostumbrando, al tamaño del chico. Se fue moviendo lentamente, no quería lastimar al chico. Él supuso algo parecido y después de un rato, le agarró las caderas y empezó a moverse con más intensidad. Hermione quería tocarle, sentirlo más. Se inclinó hacia delante y lo besó fogosamente. Draco sacó sus manos de su cadera para agarrarle el culo. Se recreó en sus nalgas, suaves y blandas. Cuando dejaron de besarse, Draco le dio un empujón hacia delante, dejándole las tetas a la altura de su boca. Empezó a chupar rápidamente, notó como la chica se arqueaba, sabía que iba a correrse y mientras jugaba con su teta, sus dedos descendieron hasta su clítoris.
Cuando acabó se tumbó a su lado. Después de coger un poco de aire, se iba a levantar. Pero Draco se lo impidió.
-Es tarde. Así, mañana te asegurarás de que no me quedo dormido- le dijo el chico.
Hermione cogió las sábanas y el edredón y tapó a ambos. Para ambos, era nuevo. Era la primera vez que dormían con alguien con quién se habían acostado. Cada uno se situó al borde de la cama. Como era tan grande, no se tocaban.
Draco se había quedado quieto durante la noche, pero Hermione no. A media noche, se había girado hacia el chico y lo había abrazado. El primero en despertarse había sido el chico, que se sorprendió al notar alguien con él. Pero después de los primeros segundos de confusión, disfrutó del abrazo de la chica. Su calor lo reconfortaba. Le hacía olvidarse de que ya no estaba solo. A pesar de que siempre se dijo que no necesitaba a nadie, tenerla a ella lo reconfortaba. Le acarició la cara, hasta que vio que se despertaba. Se sentó de lado, dándole la espalda y con las piernas colgando.
-Tenemos que ir a clase-dijo Hermione.
Draco se levantó y antes de que entrase al baño, Hermione lo llamó.
- ¡Espera! Déjame revisar la herida.
El chico se dio media vuelta y se aproximó a la chica. Ella se acercó al borde, se sentó sobre sus piernas, mientras él seguía de pie. Le sacó la venda lentamente. A Hermione le costaba concentrarse con el cuerpo del chico. Su cuerpo no estaba especialmente musculado, pero sí fibroso. Su piel era suave y tersa, notaba el calor en sus dedos. Draco intentaba pensar en otra cosa y no volver a meterse en cama con ella.
Draco no quería ir a clase, pero su deseo de destruir a Zabini era más grande. Tenía que seguir fingiendo que de verdad quería aprender, que quería estar ahí. Aunque eran muchos libros los que tenía por revisar, esperaba tener resuelto todo para Navidades.
Con mucha calma, se levantó de la cama mientras Hermione se duchaba. Cuando estuvieron listos, cada uno se apareció en una zona diferente de la Academia. Hermione disfrutaba caminando y se apareció al final de la calle, Draco en la puerta.
Las siguientes clases fueron muy llevaderas, los profesores lo ignoraron totalmente, cosa que realmente agradeció. El único que lo trataba como a uno más, era el profesor Sellers. En clase, sus compañeros no paraban de dirigir malas miradas y no paraban de murmurar cada vez que podían. Pero eso poco le importaba.
Hoy habían quedado en juntar el trabajo. Tanto Draco como Hermione lo habían estado haciendo juntos. Después de cenar, dedicaban una o dos horas. No todo era estudiar, dedicaban gran parte del tiempo a comentar opiniones.
