SERÁS MI MUERTE

Por Niteryde

Traducido por Inuhanya

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20.- Sólo por una vez

Los dos días llegaron y pasaron, y Vegeta nunca apareció.

Bulma suspiró y se acomodó en su cama para pasar la noche. Encendió el audio monitor para poder escuchar a Trunks en su habitación, todo el tiempo pensando en el padre de su hijo. Fácilmente había replicado la armadura y el uniforme de su viejo diseño (incluso actualizándolo un poco), pero al idiota aparentemente no pareció importarle más porque no había aparecido para reclamarlos. Era una semana después de su regreso a la Corporación Cápsula, y no había señal de él, para molestia de Bulma. Había tomado tiempo de su agenda de trabajo para tener lista su armadura y uniforme para él en el plazo que estableció, sólo para dejarla plantada.

Por supuesto, todo gira en torno a su tiempo, pensó Bulma girando sus ojos. Estableció el volumen correcto para el radio de Trunks en su habitación, y el monitor en la mesita de noche en su habitación. Con un bostezo, se metió bajo sus sábanas, ansiosa de tomar ventaja de que Trunks se acostara temprano para recuperar algo de un muy necesitado sueño. Muy cansada como para preocuparse por la luz roja en el volumen del monitor, sacó de su mente los pensamientos de Vegeta y finalmente cayó dormida.

Tres horas después, la luz roja se iluminó por un segundo, pero Bulma estaba tan dormida y no escuchó a través del monitor el sonido de una ventana abriéndose.

Vegeta atravesó fácilmente la ventana de la habitación de Trunks, antes de cerrar la ventana tras él. Había una lámpara de Winnie The Pooh en una pared lejana, dándole a la habitación una suave iluminación. Sus oscuros ojos recorrieron la habitación, su nariz se arrugó ante el extraño olor que estaba captando. No notó el monitor que Bulma había instalado en la habitación porque lo había ocultado de vista, viendo que las luces rojas no dejaban dormir a Trunks. Notó la cuna, su mirada finalmente se posó en ella.

Vegeta le había dicho a Bulma que no le importaba su hijo, y esa no fue una mentira. Había estado tan furioso después de su pequeña reunión que simplemente se había quedado lejos, mandando al diablo su armadura. Había hecho algo de entrenamiento ligero, enfocándose más en prepararse mentalmente para los androides viendo que estaba en su auge físico, pero los pensamientos de su hijo continuaban atravesándose. Lentamente, contra su voluntad, comenzó a desarrollar una ligera curiosidad que sólo se intensificó con el pasar de los días.

Después de luchar por días una guerra interna consigo mismo, decidió finalmente ver de cerca al niño. Estaba planeando dejar el planeta después de todo el asunto con los androides, pero primero, quería ver al niño.

Sólo una vez.

Para su alivio, Bulma mantenía al mocoso solo en una habitación. Eso lo hacía aún más fácil. No quería que supiera de esto, no quería darle una falsa esperanza. El mocoso no significaba nada para él, pero tenía el derecho de ver a su propia carne y sangre al menos una vez, a solas, sin nadie revoloteando encima de él. Vegeta frunció y avanzó hacia la cuna, asomándose sobre la baranda hacia el bebé durmiente mientras cruzaba sus brazos sobre su armadura.

Ahí estaba. Trunks estaba de espalda, usando un pijama azul con pequeñas bolas de béisbol y futbol en él. No había que negarlo; el niño era real. Y era su hijo. Vegeta miró al niño, un rango de emociones se arremolinaron juntas en sus oscuros ojos mientras permanecía ahí por lo que sintió como horas.

Qué diferentes hubiesen sido las cosas si este niño hubiese nacido mientras le servía a Freezer. Tener un hijo bajo el reino de Freezer habría resultado en la muerte del niño si era una niña, o el reclutamiento inmediato en la armada de Freezer si fuera un niño. Mirando al bebé en la cuna, Vegeta supo lo que siempre había sabido: nunca habría sido capaz de entregarle su hijo a esa lagartija bastarda. Pero entonces, no habría tenido elección, y esa preciosa parte de su cordura se habría quebrado completamente al ver al tirano poniéndole sus manos a su hijo.

Aun cuando Freezer no existiera ahora, su poderosa influencia dejó veneno en lo profundo del alma de Vegeta. Era imposible de deshacerlo. Sin importar lo que Bulma le dijera o pensara de él, cómo podría negar las horribles cosas que había hecho bajo el reino de Freezer? Aun si quisiera resarcirse, como lo hacía con frecuencia por las noches cuando despertaba gritando por sus víctimas asesinadas en el pasado, no podía. Estaba corrompido, y cuando muriera, sabía exactamente a dónde iba a ir.

Después de todo, había estado ahí antes.

No, definitivamente era bueno que dejara el planeta después de que los androides fueran destruidos. El niño no lo conocería, y era lo mejor. Estaría a salvo aquí, en La Tierra, con Bulma—algo muy lejano a la situación en la que su propio padre lo había dejado. Aunque le hubiese dicho a Bulma que era su regalo para su hijo, había mucha verdad en esa declaración. Eso era lo mejor que podría hacer por el niño. Destruir la amenaza de este mundo, y luego irse.

Trunks se movió un poco en su sueño, antes de girarse de costado y darle la espalda a su padre. Los ojos de Vegeta, que se habían vuelto distantes mientras se perdía en sus pensamientos, se agudizaron ante el movimiento. Fue entonces que notó que el niño no parecía tener una cola.

Con un enojado gruñido, Vegeta alcanzó sobre la baranda y fácilmente usó su ki para quemar tres pulgadas del pijama de Trunks sin lastimar la piel del niño. El príncipe metió su mano y bajó un poco el pañal del bebé, antes de presionar su mano en donde su cola debería haber estado. Sus ojos se abrieron cuando se dio cuenta que no había muñón.

No había nacido con ella, o Bulma la había removido?

La segunda idea llenó a Vegeta con una rabia que eclipsó cualquier semblanza de cordura. Híbrido o no, sangre manchada o no, nunca le perdonaría si removió la cola del niño. Alcanzando, sujetó rudamente la parte trasera del pijama de Trunks y levantó al niño de la cuna. Trunks parpadeó pesadamente mientras Vegeta lo giraba para examinar más de cerca su piel a través del agujero en su pijama.

La piel del bebé era suave y sin marcas.

No había nacido con ella.

Vegeta no podía creerlo. Incluso el mocoso de Kakarotto había nacido con una cola! Cómo demonios podría su hijo no nacer con una? Qué maldita broma… aun en esto, Kakarotto lo superó!

Trunks se retorció y gimoteó en su agarre, el rudo y roto guante de su padre en la suave piel de su parte trasera incomodó al bebé. Vegeta inmediatamente retiró su mano y levantó al niño, aun sosteniéndolo con una mano por la parte trasera de su pijama. El príncipe ladeó su cabeza, sus ojos curiosos y disgustados mientras giraba a Trunks de un lado a otro examinándolo como si fuera cualquier cosa menos un bebé.

Finalmente, Vegeta gruñó, su labio superior se curvó con disgusto.

"Sin cola. Erróneo color de cabello."

A unas puertas, Bulma se giró lentamente, entrecerrando los ojos en su oscura habitación. Podría haber jurado que escuchó la voz de Vegeta. Miró alrededor con un bostezo, preguntándose si se había aparecido en su habitación o si aún estaba soñando. Entonces escuchó un poco de estática, antes de escuchar su hosca voz a través del monitor junto a ella.

"Definitivamente color de ojos equivocado…"

Muy despierta de repente, Bulma alcanzó por el monitor y lo acercó. No podía ver nada, pero las luces rojas se elevaban de vez en cuando con el volumen al otro lado. Escuchó un familiar gruñido antes de escuchar a Trunks balbucear un poco en respuesta.

Vegeta estaba ahí, en la habitación de Trunks! Bulma no pudo evitar la sonrisa que se extendió sobre sus rasgos, antes de sacudir su cabeza con feliz incredulidad.

Ese idiota sigiloso…

Mientras tanto, inconsciente de que Bulma estaba escuchando, Vegeta miraba al niño, viendo sus propios rasgos reflejados en él. No había duda de eso. Este era su hijo. Movió a Trunks unas pocas veces más con tranquilos giros de su muñeca, continuando examinando al niño.

"Hn. Qué débil y patético eres, híbrido," gruñó Vegeta finalmente con disgusto. Trunks estaba mirando a su padre con ojos bien abiertos, antes de subir la mirada hacia esa oscura melena en forma de llama. El bebé la miraba con asombro mientras Vegeta gruñía, "No tienes una onza de Saiyajin en ti, verdad, niño? Aunque tienes un ki sustancial para tu edad, aún no es impresionante, mocoso. Nuestra línea de sangre está llena de Élites Saiyajin, y tú no eres nada sino un híbrido, manchado con sangre humana. No tienes una maldita cola. Qué desgraaaaAAARGH!" Gritó Vegeta cuando de repente Trunks agarró dos manotadas de su cabello.

El bebé rió y haló. Duro.

"Suéltame de una vez, mocoso!" Gruñó Vegeta, haciendo una mueca de dolor mientras instintivamente levantaba una mano para agarrar una de las regordetas muñecas de Trunks. El agarre de Trunks sólo se apretó más, y el príncipe rápidamente se dio cuenta de que este niño definitivamente no era débil. No queriendo lastimar al niño al romper sus muñecas, Vegeta gruñó y alejó a Trunks completamente, mientras el niño casi le arranca cabello de su cuero cabelludo. Trunks rió gustoso mientras su padre ahora lo sostenía a la distancia del brazo. Balbuceó mientras Vegeta le daba una sucia mirada frotando su adolorido cuero cabelludo con su mano libre.

"Bueno, parece que tienes algo de fuerza después de todo, niño," dijo Vegeta, estudiando a Trunks más intensamente que antes. El bebé juntó sus manos divertido, nada intimidado por el fiero escrutinio bajo el que estaba y felizmente inconsciente del bombardeo de emociones en su padre. Vegeta exhaló profundamente por su nariz, antes de asentir lentamente.

"Muy bien entonces. Vamos a ver cuán fuerte eres, niño."

Vegeta levantó su mano libre hacia Trunks, palma arriba. Un segundo después, una pequeña esfera de ki azul apareció, suspendida a una pulgada de su palma. Trunks instantáneamente miró la esfera de ki, una mirada de curiosidad en su rostro. Vegeta observó la reacción del niño, antes de hacer crecer un poco más la esfera. Levitó la bola de energía para que estuviera a cinco pulgadas sobre su palma y justo en frente de la cara de Trunks.

Trunks la miró por unos momentos, sus ojos fruncidos. Los dientes de Vegeta estaban apretados, su corazón palpitaba. Muy en el fondo, sabía que estaba siendo completamente absurdo. Él había manejado energía pura por primera vez cuando tenía dos veces la edad de este niño.

Pero este niño tenía un ki alto para su edad, y también tenía fuerza más allá para su edad…

Trunks alcanzó y trató de agarrar la brillante esfera azul en frente de él. Vegeta inmediatamente agarró su mano para que no resultara quemado.

"Así no, niño," gruñó Vegeta. Giró la mano del bebé a un lado de la esfera de ki, su mano rodeó la pequeña de Trunks. Trunks observaba con ojos abiertos mientras Vegeta rotaba sus manos, y la bola de ki rotaba junto con los movimientos. Vegeta sonrió un poco ante la cautivada mirada en el rostro del niño, antes de retirar lentamente su mano de la mano de Trunks.

Padre e hijo exhibían la misma mirada sorprendida mientras Trunks levantaba su mano lentamente, la esfera de ki se suspendió sobre su pequeña palma. Trunks no podía creer el juguete nuevo que tenía ahora, mientras Vegeta se sorprendió de que el niño en realidad estuviera controlando energía! Por sentado, era muy poca energía, pero hablaba de un enorme potencial. No solo eso, sino que reforzaba el hecho de que a pesar de su apariencia física y de nacer sin cola, este niño tenía la sangre de un Saiyajin Élite en sus venas. Ningún Saiyajin de tercera clase y ningún hijo de un Saiyajin de tercera clase podrían hacer lo que este niño estaba haciendo, no a esta edad.

"Asombroso," murmuró Vegeta, sacudiendo su cabeza incrédulo. El rostro de Trunks se arrugó y de repente comenzó a sacudir su mano, tratando de deshacerse de la esfera que parecía pegada a su mano. Los ojos de Vegeta se abrieron.

"No, espera, no—mierda!" gritó el príncipe, apenas quitando su cabeza del camino cuando Trunks lanzó la pequeña bola de energía justo hacia su rostro. Explotó contra la pared y asustó a Trunks, quien inmediatamente estalló en lágrimas. Vegeta quedó boquiabierto ante el agujero en la pared, inconsciente del bebé en llanto que aún colgaba de su agarre por la parte trasera de su pijama.

"Increíble," susurró Vegeta. Apenas tuvo tiempo de fijar su mente en lo fuerte que podría crecer este niño cuando Bulma irrumpió de repente en la habitación.

"Qué está pasando aquí?" demandó Bulma, agotada cuando escuchó una explosión de cosas en la habitación del bebé. Retiró a Trunks de Vegeta, acercándolo contra ella para aliviarlo. "Ya, ya, dulce niño," arrulló Bulma, tratando de hacer que el bebé dejara de llorar. "Está bien, bebé. Está bien. Papi también asustó a todos cuando lo conocieron la primera vez."

Vegeta gruñó ante eso, girándose finalmente para mirarla mientras frotaba la espalda de Trunks. Ella parpadeó sorprendida cuando vio que su pijama estaba rasgado en la espalda. Levantando la mirada, examinó la pared que estaba parcialmente derrumbada detrás del príncipe. Qué bueno que había una habitación de huéspedes desocupada del otro lado. Mañana movería a Trunks a otra habitación, tal vez la siguiente para que estuviera más cerca de ella. Finalmente, miró a Vegeta.

"Qué demonios pasó aquí?"

Vegeta permaneció en silencio mientras la observaba aliviar a su hijo. Muy de repente, se recordó de su propia madre. Algo en su pecho le dolió y sacudió su cabeza, desviando la mirada.

"Nada," respondió él finalmente, cruzando sus brazos sobre su armadura. Bulma lo miró curiosa mientras Trunks se tranquilizaba en sus brazos. El bebé recostó su cabeza en su hombro con un bostezo, su cansancio volvió.

"Quieres esperar afuera mientras lo acuesto?" susurró Bulma.

El frunce de Vegeta se profundizó manteniendo su mirada hacia un costado. No quería quedarse. En verdad, no quería. Había visto al niño, y eso fue suficiente para él. Pero, necesitaba su armadura, así que podría tenerla desde que ya estaba ahí.

"Bien," espetó él finalmente, girándose y saliendo de la habitación, sin dirigirle a ninguno de ellos una mirada a su salida.

Bulma suspiró observándolo salir, antes de darle a Trunks un suave beso en la cima de su cabeza mientras continuaba frotando su espalda. Su mente divagó hacia Vegeta y el intercambio que había escuchado por el audio monitor hasta la explosión. Vegeta no había venido esa noche para recoger su armadura y su uniforme. Si esa hubiese sido la razón, habría ido directamente con ella. No, había buscado a Trunks a propósito, y no pudo evitar la ola de esperanza que sintió ante eso. Si no le importara como se mantenía jurando, entonces no habría regresado.

Ese hombre y su maldito orgullo, pensó ella con un movimiento de su cabeza.

Emergió de la habitación de Trunks unos minutos más tarde después de asegurarse de quedar dormido de nuevo, cerrando la puerta tranquilamente tras ella. Mirando, lo vio recostado en la pared a unos pies, sus brazos cruzados sobre su pecho, un pie cruzado sobre el otro. No reaccionó cuando lo miró, manteniendo su mirada hacia el frente.

"Aun estás molesto conmigo?"

Él desvió la mirada cuando se detuvo a unos pies en frente de él. Permaneció en silencio, mirando orgullosamente a la nada mientras Bulma suspiraba. Frunció cuando comenzó a captar su conocido aroma-

Maldición, quería seguir enojado con ella. Demonios, quería odiarla.

"Sólo necesito mi armadura, mujer," gruñó Vegeta entre dientes.

"Vamos, Vegeta, no te enojes conmigo. Fue igual de sorpresivo para mí, sabes," le dijo ella, su voz tranquila desde que estaban afuera de la habitación de Trunks. "Y encima de eso, tuve que hacerlo sola."

El ligero dolor en su voz no pasó desapercibido para él. Cerró sus ojos y apoyó su cabeza contra la pared.

"Te dije que no quería hijos." Su voz igualaba la suya en volumen.

"Pero nunca me dijiste por qué."

"Acaso importa?" siseó él.

"Importa porque Trunks está aquí ahora," le dijo ella, colocando sus manos en sus caderas. "No podemos devolver a Trunks de donde vino. Ese viaje definitivamente fue en un sentido, déjame decirte."

Su labio tembló conteniendo una sonrisa ante eso. Forzó un frunce en su rostro, tratando de aferrarse a su rabia. No era así de difícil cuando analizaba de nuevo sus palabras y encontraba un punto en el que aún era novato.

"Trunks," gruñó él con disgusto. "Qué estúpido nombre."

"Oye, es tradición, idiota," espetó Bulma defensiva. "Además, cómo lo hubieras nombrado?"

"Su nombre debe ser Vegeta. Eso es tradición. Cada heredero al trono Saiyajin es nombrado Vegeta. Fue el nombre de mi padre, y debe ser el nombre de mi hijo."

"Bueno, cómo se supone que sabría eso? Nunca me lo dijiste." Bulma levantó una ceja, antes de sonreír con conocimiento. "Además. Pensé que sólo era mi hijo?"

Vegeta abrió su boca para responder, antes de cerrarla cuando se dio cuenta que no tenía nada que decir. Abrió sus ojos y la miró, odiando esa triunfante mirada en sus ojos azules. Ese maldito tono de azul que le había pasado al niño. Oh, cómo odiaba ese color.

El príncipe resopló. "Tienes razón. Qué me importa cuál es el nombre del mocoso? El niño no significa nada para mí," dijo él, antes de desviar la mirada.

Bulma se le acercó, abriendo su boca para presionarlo de por qué había regresado entonces, cuando su olor de repente la sorprendió. Arrugando su nariz con disgusto, se alejó un poco de él.

"Cielos, Vegeta! Cuándo fue la última vez que tomaste un baño?" Vegeta mantuvo sus ojos desviados, pero sus mejillas ardieron de repente. Estaba agradecido por la poca luz mientras Bulma se reía de él. "Qué, estás planeando derretir a los androides con ese hedor?"

Él gruñó y la miró. "Para tu información, me he bañado regularmente. Simplemente no tenía nada más que usar."

"Bueno, aquí tienes todo un lote de ropa. Y no sólo eso, sino que te hice un nuevo juego de armadura con un nuevo uniforme de batalla," le dijo Bulma con un frunce. "A propósito, Vegeta, dijiste dos días y no apareciste, idiota."

"Bueno, estoy aquí ahora, así que dónde está?" demandó Vegeta enojado.

"Ha, con esa actitud, podría dejarte ir luciendo y oliendo a basura a la pelea con los androides," le dijo ella con un toque en el pecho. "Ahora ve a tomar un baño y luego encuéntrame abajo, entonces te los daré. No vas a usar esa nueva armadura oliendo así de mal."

"Mujer estúpida, no me des órdenes," gruñó Vegeta, quitando su mano. Lo último que quería de ella era su contacto.

"Ugh, entonces bien," espetó Bulma. "Ve a pelear así con los androides. Probablemente todos caigan muertos una vez que estés ahí de lo mal que apestarás para entonces. Si cambias de opinión, estaré abajo, su alteza."

Vegeta gruñó por lo bajo en su garganta mientras ella se daba la vuelta y se alejaba. Qué mujer completamente insufrible. Una vez que estuvo fuera de vista, levantó su brazo y se olió. No olía así de mal… murmurando maldiciones por lo bajo, se alejó de la pared y se dirigió hacia su antigua habitación.

Veinte minutos después, Vegeta descendía por las escaleras, usando sólo un par de sus antiguos shorts con una toalla blanca alrededor de sus hombros. Tenía que admitir, estas duchas eran mucho más convenientes que bañarse en un río como lo había estado haciendo. Una vez que llegó abajo, hizo un rastreo de ki para Bulma, frunciendo cuando la sintió abajo en los laboratorios. Levantó un extremo de su toalla y secó su cara, yendo a sentarse en el sofá en la sala para esperar por ella cuando pasó la chimenea.

Se detuvo y giró para mirar, su curiosidad sacó lo mejor de él. Soltó su toalla, mirando las fotos que estaban ahí. Había unas de Bulma cuando era más joven, pero las había visto antes. Lo que captó su ojo fue el resto de ellas, todas fotos de Trunks. Vegeta miró cada foto, viendo lo más pequeño que había sido su hijo, y lo mucho que ya había crecido y cambiado en su ausencia.

Bulma ladeó un poco su cabeza mientras observaba curiosa a Vegeta. Estaba mirando intensamente una foto en la chimenea de la sala y estaba ignorándola o no había notado que ahora estaba ahí. Sonrió un poco ante lo que estaba mirando.

"Hicimos un lindo bebé, verdad?" bromeó ella. Él frunció cuando la escuchó, pero no desvió la mirada. Bulma caminó hacia él, deteniéndose a su lado. No dijo nada, sus ojos escaneaban las fotos. La heredera lo observaba, y quiso señalar que su interés estaba más allá de alguien a quien supuestamente no le importaba, pero optó por un acercamiento diferente. Señalando la primera foto, comenzó a explicar. "Esta fue cuando tenía dos semanas. Esos fueron días difíciles. Apenas si dormía, sólo lloraba y lloraba. El niño tiene un buen par de pulmones."

"Hn." Vegeta miró la foto en cuestión, sus ojos ilegibles mientras recordaba la fuerza que Trunks había mostrado. "El mocoso va a ser poderoso."

"Bueno, por supuesto que lo es," dijo Bulma, como si eso fuera obvio. "Es tu hijo, después de todo."

Ante eso, Vegeta finalmente desvió la mirada, de las fotos y de Bulma. Tranquilamente reunió sus pensamientos por un momento.

"No me quedaré, mujer."

"Qué quieres decir?"

"Después de que todo esté dicho y hecho con los androides. No me quedaré en este planeta."

"Oh," dijo Bulma desilusionada. "Sí, recuerdo que lo mencionaste. Pero seriamente Vegeta, a dónde irás? Dónde vivirás?"

Vegeta parpadeó sorprendido; eso no era lo que había esperado que preguntara. Frunció, buscando una respuesta, pero no había pensado más allá. En verdad, podría sobrevivir casi en cualquier lado. Aunque definitivamente estaría en sus intereses mantener un perfil bajo. Mientras nadie en este maldito planeta parecía entender la verdadera extensión de su violento pasado, aún tenía muchos enemigos atravesando otras galaxias. Si sabían que estaba vivo, entonces trataría con la misma mierda del reino de Freezer: preguntándose todos los días si alguien atentaría contra su vida. Aunque ahora era lo poderoso suficiente para sobrevivir a cualquier cosa que pudieran tirarle, ese estilo de vida lo fatigaría rápidamente.

Pero parecía que eso era lo que tenía que hacer.

"No lo sé," respondió él sinceramente, encogiéndose despreocupado. "En cualquier lugar menos aquí, supongo."

"Sabes, siempre podrías quedarte aquí si cambias de opinión. Este también es tu hogar."

Vegeta inmediatamente se giró para mirarla, tratando de no mostrar su shock ante lo que había dicho. Hogar? La palabra había perdido todo significado para él. Lo más cercano que había tenido a un "hogar" eran los tanques de regeneración que habían prevalecido en las bases de Freezer. Era el único lugar donde estaba libre de su horrible existencia y de los constantes horrores y traumas que tenía que enfrentar a diario. Y aun entonces, tenía que resistir duras golpizas para ganarse tal "recompensa."

Él le gruñó, "Este no es mi hogar, mujer. Mi hogar, mi verdadero hogar, fue destruido cuando era un niño pequeño."

"Lo sé," dijo Bulma gentilmente, sabiendo que este era un tema delicado. "Pero tienes que entender que puedes tener un nuevo hogar aquí. Mi mamá te ama, mi papá te acepta, y más importantemente, tu hijo está aquí. Si quieres quedarte, podrías. También sería grandioso para Trunks-"

"Suficiente. Dónde está mi armadura?" Gruñó Vegeta, cortándola. Sólo quería irse, esta mujer y su mocoso no eran su asunto, y estaba determinado a no ser más absorbido por ellos.

Bulma suspiró, reconociendo esa mirada en sus ojos. Se estiró y le alcanzó la cápsula. Vegeta se la arrebató de su mano, antes de girarse y darle la espalda.

"No creo escucharte dar las gracias," dijo Bulma sarcástica.

"Porque no lo hice."

Vegeta ignoró su irritado gruñido, dándole clic a la cápsula antes de tirarla al piso. Gruñó con aprobación cuando vio la nueva armadura. Retirando la toalla de sus hombros, la lanzó en el sofá. Bulma parpadeó sorprendida cuando se quitó los shorts ahí donde estaba, dejándolo completamente desnudo. Por sentado, lo había visto desnudo en más de una ocasión, pero eso había sido tiempo atrás. El rostro de Bulma se sonrojó inconscientemente y desvió la mirada mientras el Saiyajin miraba lo que había hecho, completamente indiferente al hecho de que ella todavía estuviera ahí. En su mente, había visto todo lo que había para ver.

Bulma le dio un rápido vistazo mientras levantaba su nueva armadura y la examinaba. La golpeó varias veces, su esfuerzo mínimo pero aun con suficiente fuerza para romper piedra. La armadura aún siguió intacta después, así que la golpeó un poco más duro.

"Hn. Es más fuerte que antes," comentó.

"Um, sí."

Vegeta miró a Bulma por el rabillo de su ojo ante su tono. Levantó una ceja cuando la vio mirando al techo con ávido interés. Miró hacia arriba, siguiendo su línea de visión, buscando ver lo que estaba mirando, pero no había nada para ver.

El príncipe frunció, preguntándose qué pasaba con ella. Tal vez había estado acompañada demasiado tiempo por ese tonto cara cortada.

"Bueno, al menos finalmente hiciste algo útil por aquí, mujer," gruñó mientras comenzaba a ponerse su uniforme.

"Oh por favor. En verdad debería recibir una medalla por tratar contigo de forma constante," espetó Bulma, dándole otra mirada mientras se subía sus pantalones azules.

"Qué hay de Kakarotto? Tratas con él de forma constante también?" preguntó Vegeta, pescando información de cuán lejos había avanzado el otro Saiyajin de sangre pura.

"No. Sólo he tenido que lidiar con Yamcha."

El frunce de Vegeta se profundizó ante la mención de ese idiota. Levantó su nueva armadura y la pasó por su cabeza. Parte de él tenía leve curiosidad de qué, si algo, había pasado entre esos dos durante su ausencia. Pero por el otro, una parte más racional sepultó esas ideas tan tontas.

Honestamente, no le importaba.

"Bueno, entonces," dijo Vegeta finalmente, su tono más áspero que antes mientras se colocaba sus nuevos guantes blancos. "Asegúrate de decirle a ese debilucho que no se aparezca. Yo derrotaré a los androides sin ayuda."

"Muy lleno de ti?" bromeó Bulma girándose finalmente para encararlo, su vestuario completo.

Vegeta sonrió, arrogancia irradiaba de él. "Esos androides no serán problema. Los destruiré sin derramar una gota de sudor."

"Bueno, todos los demás van a estar ahí, así que van a tener que trabajar juntos."

"Bah. Yo trabajo solo," dijo Vegeta con un indiferente movimiento de su mano. Se giró para irse cuando su cálida mano e repente tomó su brazo. Inmediatamente se paralizó ante su contacto.

"Vegeta, espera," dijo Bulma, y su sonrisa desapareció ante su tono. El príncipe la miró, ojos fruncidos con sospecha y su cuerpo tenso.

Aquí estaba. La petición para que se quedara, o para que fuera el padre de su mocoso, o algún otro disparate. Había estado esperándolo, y ahora solo esperaría. Estudió sus ojos azules mientras se acercaba a él. Por supuesto, ahora con ella así de cerca, su sangre comenzó a acelerarse.

Vegeta inhaló un profundo respiro para recuperar el control de su cuerpo, antes de gruñir, "Ahora qué demonios quieres, mujer?"

"Ten cuidado allá, sí?" le dijo Bulma, estudiando sus oscuros ojos tan intensamente mientras él estudiaba los suyos. Vegeta levantó una ceja curioso, y ella continuó, "En serio, no quiero que te pase nada. Sé que dijiste que no te importa y todo eso, pero, bueno, yo…"

Su voz titubeó. Era su destino morir en esta batalla, y mientras ella creyera que su entrenamiento valdría la pena y él esta vez evitara ese destino, aún existía ese riesgo. La idea tocó su corazón en formas equivocadas. Mordió su labio inferior, luchando por encontrar las palabras, pero en verdad no necesitó decir algo más.

Él lo vio todo por la forma en que estaba mirándolo. Vegeta quedó mudo momentáneamente ante la emoción que dirigía hacia él. Miles de batallas en las que había estado, todas violentas y en muchas cercano de morir, y ahora había encontrado a alguien en el universo que le importaba si regresaba o no con vida.

Era más de lo que pensó tener.

Tragó y se obligó a recuperar sus sentidos.

"Tu preocupación es completamente absurda," gruñó Vegeta finalmente, frunciéndole. "Soy un Súper Saiyajin. Tengo poder más allá de todo lo que tu limitado cerebro humano puede imaginar. Nada puede detenerme, mucho menos esas débiles tostadoras."

Bulma esbozó una pequeña sonrisa. "Sólo ten cuidado, es todo lo que te pido, egomaníaco. Prométeme que tendrás cuidado."

"Mujer tonta."

"Saiyajin orgulloso."

Vegeta parpadeó ante el conocido intercambio. La miró por unos momentos, sus ojos fruncidos con intensa concentración. Finalmente, desvió la mirada y asintió conciliador. Bulma sonrió y soltó su brazo.

"Sólo recuerda que no regresaré una vez que todo esto termine," le recordó él, girándose y dándole la espalda.

"Sí, pero también recuerda, que puedes si quieres."

Dudó por un segundo, antes de volver su cabeza un poco y responder. "Confía en mí, no lo haré, y no hay nada en esta bola de lodo que me hiciera cambiar de opinión. Ahora dile a ese debilucho cara cortada que le digo no aparecerse. Ese tonto solo se interpondría en mi camino," gruñó él.

Bulma suspiró, sacudiendo su cabeza, pero Vegeta ya se había ido antes de que pudiera pensar en qué decir. Miró tras él por un tiempo, antes de mirar las fotos de Trunks en el manto. Cada foto le proporcionaba a Vegeta una razón para quedarse. Pero él no quería verlo de esa manera, y no supo qué decir o hacer. Había visto a Trunks de cerca, y aun no se sacudió. Si ver a su hijo no había cambiado su decisión, concluyó tristemente que era probable que nada lo hiciera.

Como el destino lo dictara, no podría haber estado más equivocada.

-.- Fin -.-

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Para todos los que leyeron esto, un enorme gracias. Estoy muy halagada de que se quedaran conmigo y que a tantos de ustedes pareciera gustarles esta historia, especialmente porque siento que en la mitad de la historia estaba tratando de acostumbrarme a escribir de Bulma y Vegeta. De cualquier forma, espero no decepcionar con el final.

La secuela post-Cell está lista – está en esta cuenta y se llama "Cambio de Corazón." Visítenla si gustan.

Gracias de nuevo!

Nota de Inu: Hola a todos! Espero se encuentren muy bien y cuidándose mucho por estos días de cuarentena. Bueno, me alegra haber podido compartirles esta linda historia. Tenía la traducción hecha desde finales del año pasado hasta que decidí comenzar a publicarla. Hacía mucho tiempo que no traducía algo de esta encantadora pareja de DBZ pero luego de ver DBS me picó de nuevo el bichito de VB, jejejeje. Siempre es triste despedir una historia cuando te ha atrapado tanto pero lo bueno es que esto no termina aquí. Tenemos una secuela de la que ya tengo muy adelantada su traducción así que espero no demorar mucho en compartirla con ustedes. Mil disculpas si se me llegó a escapar algún error en los textos, a veces y por más que lees algo, no falta que se te pase alguno pues no somos perfectos, jejeje. Muchísimas gracias por leer, por el interés y por dejarme sus lindos mensajes y Reviews. Es una gran motivación para seguir con esta labor de entretenimiento.

Espero les haya gustado hasta el momento y se preparen para seguir leyendo. Lo que se viene será mucho más intenso y hot. No me adelanto más y espero sigan pendientes porque muy pronto llegará: CAMBIO DE CORAZÓN.

Hasta pronto!