N/T: Como notaran en este capitulo, va a haber muchas conversaciones a través de plegarias, por lo que les recuerdo que, el nombre que aparece siempre al principio es a quien va dirigida la plegaria y, ademas, estarán todas escritas en itálicas. Intentare hacer la cosa lo menos confusa posible. Que lo disfruten y nos leemos al final. =)

Capitulo 17. Decisiones

Esperaba honestamente que los vecinos de la Detective no fueran de madrugar por que sino, seguramente se debían haber llevado un tremendo susto con su despegue.

No lograba entender todavía como Abyzou había logrado contactarse con Maalick siendo ella un demonio.

Maalick, ¿ya saliste del Lux?

Samael, estoy en el balcón. ¿Estas muy lejos? Necesito salir lo antes posible.

Maalick, estoy llegando. Elévate por encima de las nubes, ya te alcanzo.

Un poco más adelante vio las alas de su hermano cruzar en línea recta hasta atravesar la capa externa de las nubes. Se acerco por detrás hasta que pudo poner una mano en su hombro.

- Bien Lucifer,- dijo cuando se dio vuelta su hermano.-Vayamos. Solo sígueme.

- Espera hermano, explícame lo que paso. ¿Cómo te contacto Abyzou?

- No hay tiempo Lucifer. Vamos, te lo explicare en el camino.- y sin decir nada mas se dio vuelta y se dirigió como un cohete en dirección oeste.

Estiro sus alas en toda su longitud y empezó a seguirlo. Al principio el vuelo y la velocidad eran agradables. Desde que había recuperado sus alas, luego de la muerte de Charlotte, nunca las había vuelto a poner a prueba.

Cuando estaba en la Ciudad de Plata, solía disfrutar mucho de correr carreras contra sus hermanos.

Eso si su padre no tenía una tarea para ellos.

Luego de recuperarlas y durante los últimos 15 años en el infierno, sus alas habían cumplido un papel mas bélico que placentero. Si bien allí volaba, hacerlo no le generaba ningún placer.

Nada lo hacia.

Espero unos minutos, pero como su hermano no recuperaba la conexión, decidió hacerlo él.

Maalick, explícame que es lo que esta pasando.

Samael, no estoy seguro. Un humano me contacto mediante una plegaria, me indico el lugar en donde podría encontrarlo. Que sabía como ayudarme a encontrar a la persona que estaba buscando pero que podía ser peligroso por que "su dueña siempre esta cerca". O algo así. Por eso te contacté. Estuve pensando que mientras Abyzou este en un cuerpo humano en la tierra, Lilith no puede volver a convocarla. Si la encuentro puedo llevármela a algún lugar para que se mantenga escondida hasta que hayamos vencido a su madre.

Podía percibir lo mucho que a su hermano le molestaba que se refirieran a la demonia como una cosa. Y más aun la idea de que para mantenerla a salvo probablemente tendría que esconderla en contra de su voluntad. Decía mucho de su hermano y de lo que sentía por la demonia el que estuviese dispuesto a que ella lo odiara con tal de alejarla del peligro.

Maalick, no tiene sentido. ¿Como podría un humano saber que tenía que contactarte a ti?. Tengo un mal presentimiento sobre esto.

Samael, se que puede ser una trampa pero también puede ser que Abyzou haya encontrado la forma de hacerme llegar un mensaje. Piénsalo, si pudo buscarte en la tierra, quizá encontró la forma de que me contactaran a mí creyendo que aun estoy en el infierno. De cualquier forma no perdemos nada por ir a ver.

Eso no era del todo cierto, pero no podía decírselo a su hermano. Él se estaba perdiendo parte del precioso tiempo que le quedaba con su Detective.

Siguieron volando por unos minutos a máxima velocidad.

Maalick,¿Falta mucho? No entiendo por que estamos alejándonos tanto. Creí que Lilith estaba aun en la zona de Los Ángeles.

Samael, ya casi llegamos. Quizá Lilith se entero de alguna manera que tú estabas en su mismo territorio y prefirió evitarte

Maalick, eso tampoco tiene sentido. Lilith no es cobarde. Si llegó hasta Los Ángeles te aseguro que va a ir a buscarme.

Samael, para ser un demonio que se escapo de tus dominios no parece que pienses tan mal de ella.

El comentario de su hermano estaba bañado en un alo de verdadera curiosidad. Él no entendía que era lo que evitaba que simplemente le cortara la cabeza a Lilith.

Maalick, Lilith no es realmente un demonio. En el fondo sigue siendo humana. Antes de que esa categoría tuviese siquiera un sentido, ella fue una mujer independiente y fuerte que se oponía al machismo del inútil de Adam; ella tuvo que elegir entre ser libre de su tiranía aliándose con los pocos enemigos que Adam tenía o quedarse allí para satisfacer los deseos de alguien que se creía su dueño. Todos nosotros hemos estado en esa situación. Todos dejamos nuestra libertad y quedamos condenados a vivir con los demonios cuando perdimos la guerra. Al igual que yo, ella no tenía un bucle para torturarla pero no por eso estaba menos encerrada en el infierno.

Samael, creo que estas confundido, tu si…

La conexión se corto y lo vio detenerse de repente por lo que casi se lo choca.

- Creo que aquí es.- dijo concentrado. –Puedo escuchar vagamente como me contacta pero no dice nada más. Creo que es solo como una señal intermitente para que pueda encontrarlo.

Puso una mano en el hombro de su hermano. - ¿Entiendes que lo más probable es que esto sea una trampa para atraparnos?- le preguntó por que necesitaba que estuviese atento.

Maalick solo asintió. -¿Si fuese por tu Detective, no habrías venido tu también?

Era cierto. Si se hubiese tratado de Chloe quien estuviese en manos de Lilith, no habría dudado un segundo en correr en su búsqueda. No le hubiese importado saber que era una trampa.

- Bien, vayamos. Creo que estamos en algún punto de Europa pero no estoy del todo seguro de donde específicamente.- cerró los ojos y busco la conexión con su otro hermano.

Puriel, necesito un favor. Maalick y yo estamos por dirigirnos a lo que, seguramente sea una trampa de Lilith. Ven a la tierra y espéranos en Lux.

Samael, ¿por que no me esperan y voy con ustedes?

Puriel, tu eres nuestro as en la manga. Si nos atrapa contaremos solo contigo y Maze para que nos liberen.

Samael, esta bien. Esperaré en club a que te comuniques.

- Ya esta. Puriel esta camino a la tierra. Si algo sucede tendremos refuerzos.

- Bien.- contestó tan solo Maalick antes de decender en picada. Esperaba que no mucha gente los viera o iba a tener un batallón de malditos ángeles molestándolo en el infierno.

El lugar al que descendieron parecía un pequeño bosque encerrado por una larga muralla. El exceso de oro, cruces y estatuas (de cómo los humanos se imaginaban a sus hermanos) le dijeron exactamente donde estaba.

- Hermano creo que estamos en la parte periférica del Vaticano. Esto no me gusta. Ninguno de los locos que viven acá me merece demasiada confianza.

- La señal es de algún lugar un poco mas adelante.- contestó Maalick.

- Retrae tus alas. Intentemos pasar desapercibidos.

Maalick lo hizo y empezó a caminar rápidamente hacia el suroeste. A lo lejos se podía apreciar una edificación que era claramente una iglesia.

Cuando iba a entrar Maalick lo freno. –No creo que este adentro. Cuando vi por sus ojos, el hombre que me contacto miraba el cielo.

Bordearon el edificio y vieron a un hombre negro sentado en una banca que se ubicaba debajo de un árbol frutal. Tenía los ojos cerrados y la postura les decía que estaba orando aun que no sabía si a Maalick o a su padre.

El hombre le era conocido aun que no terminaba de recordar donde lo había visto antes.

- Usted me llamo.- dijo de repente Maalick. El hombre pareció sobresaltarse pero solo por un segundo. –Dígame que es lo que sabe sobre Abyzou.

- Con que la pequeña así se llama.- respondió el hombre. –Lamento decir le que la joven ya se ha ido. Pero veo que vino acompañado.- el hombre parecía casi apesadumbrado de que así fuese.

- ¿Quién es usted? ¿Cómo supo que debía contactarlo? ¿Y para que lo hizo si ella ya no esta?- le preguntó aun parado detrás de Maalick.

De nuevo el hombre se tomo su tiempo para responder. – Veo que ya no me recuerda señor Morningstar. Mi nombre es el padre Bishop Hoffman. Nos conocimos en lamentables circunstancias, luego que uno de mis colegas asesinara a dos personas… solo para demostrar que usted era malo.- el hombre debía estar un poco tocado de la cabeza por que, luego de decir eso se puso a reír mientras se limpiaba unas lagrimas. Cuando finalmente se calmo parecía agotado. –Ese día supe que el mal podía tomar muchas formas pero nunca entendí hasta que punto eso era así.

Entonces lo recordó. Ese era el hombre del que le había hablado Chloe. El que ayudó a meter a Kingley en la cárcel.

- ¿Cómo llegó hasta aquí? - su voz cada vez mas alta. -¿Por qué contactó a mi hermano? ¿Qué sabe sobre Lilith?- estaba inquieto. Algo no funcionaba. Sabía que era una trampa pero no entendía cual era la participación del cura en todo eso.

Cuando pronunció el nombre de Lilith la cara del padre Bishop se contorsionó con una mezcla de expresiones.

- Se que ella esta en la tierra. Se que la niña que lo acompaña es probablemente mas fuerte que yo. Por sobretodo se que su poder se construye sobre la debilidad de los otros. Y que no hay ente más débil que el ser humano... Nunca debí venir aquí.

El hombre se tapo la cara y empezó a repetir algo que no se lograba entender.

De la nada su hermano se acercó al sacerdote y lo agarro del cuello de su sotana, sacudiéndolo suavemente. –¡Dígame que sabe de Abyzou! ¿Cuándo habló con ella por última vez?

Su hermano, que siempre se había caracterizado por su tranquilidad, parecía a punto de arrojar por los aires al cura.

- Ha.. Hable…- dijo entre lloriqueos Bishop. –Hable con ella hace un rato. Ella me dijo que tenía que decirte…

- No lo entiendo. ¿Por qué tú? ¿De donde las conoces? - el hombre parecía un muñeco de trapo, como si lo único que lo sostuviera fuera la mano de Maalick. –¡Contéstame!- le grito nuevamente su hermano arrojándolo hacia un costado.

- Ella… ella vino a mí.- el hombre se quedo tirado pero empezó a contestar. Su mirada los esquivaba a ambos. –Ella me busco. Ella me quería.- dijo como en un lamento. –Sabía que había sido premiado por haber contribuido en detener a uno de mis propios colegas. Que había elegido hacer lo correcto. – su mirada se clavo por unos segundos en él antes de volver a desvariar.

Lo que Bishop decía coincidía con la idea que habían tenido junto con la Detective. El sacerdote debía ser un eslabón más de la cadena de victimas de Lilith. Probablemente otros curas debían pensar muy bien de él por haber ayudado a encerrar a Kingsley.

Pensándolo bien, tan bueno no debía de ser si ella no lo había matado.

- Ella no te encontró lo suficientemente puro ¿no es así?- le pregunto con sorna a Bishop. Casi le generaba curiosidad saber cual era el pecado que carcomía la mente de uno de los sacerdotes de la iglesia de su padre.

Casi.

De los muchos sacerdotes que había conocido en su vida, la mayoría eran enfermos narcisistas, pedófilos, apostadores, mentirosos y muchas cosas más. Pero este parecía mas profundamente perturbado que ninguno de ellos.

El tipo seguía balbuceando algo ininteligible. Podía ver como su hermano estaba perdiendo la poca paciencia que le quedaba y él deseaba volver a pasar el día con la Detective y, con suerte, conseguir ese viaje a la sala de evidencias.

Se acercó y lo tomó de la misma manera en que lo había hecho su hermano esperando que no se necesitara mucha mas intimidación para conseguir que hablara.

-¿Por qué nos hiciste venir hasta aquí?- le dijo en un tono frío y cortante. Como el tipo seguía mirando al suelo utilizó la mano que le quedaba libre para obligarlo a mirarlo. – Dime… ¿Qué es lo que deseas?

- No haber… no haber venido nunca aquí… Desearía no haberlos conocido.

- ¿A Lilith?- le pregunto sorprendido. Cualquier alma pecadora encontraba en Lilith un ser divino al que adorar.

- A ustedes.- dijo por lo bajo el cura.

- No te entiendo. Explícate.- estaba arto de tanto balbuceo.

- Ella… Ella vino y me pregunto como había ganado mi reconocimiento... y yo… yo no… yo no pude hacer otra cosa más que contarle… le hable del hombre que se creía que era el diablo pero no intentaba comportarse como uno…

- Ya veo. Le contaste a Lilith sobre mi y ella tan solo tuvo que atar los cabos para saber quien era yo. Por eso fue a Los Ángeles.-

En realidad eso no era ninguna sorpresa. Él ya sospechaba que no podía ser casualidad que estuviese en la misma ciudad.

- ¿Por qué nos hizo venir hasta aquí? ¿Quería que nos dijeras algo?

- Yo… fui débil... Es muy tarde para mi alma… Lo siento… Yo…- el hombre levanto los ojos y lo miro directamente. -No fue solo en ti en quien ella se intereso. Perdóname. Lo siento. Cuando supo que tú…

De repente lo entendió. Se congelo y Bishop volvió a caer al suelo cuando dejo de sujetarlo. El maldito se arrodillo a sus pies repitiendo cosas como "yo soy el mal" y "perdón" pero a él ya no le importaba.

- Chloe… - fue todo lo que pudo decir antes de desplegar sus alas y salir disparado hacia el cielo.

No podía dejar de temblar y gritar en su mente. Sus alas se agitaban con toda su fuerza pero sabía que era tarde. Ese maldito los había atraído hasta el otro lado del mundo para alejarlo de Chloe.

Si el sacerdote le había contado sobre la Detective, entonces Lilith no solo sabia que ella era un ser puro, sino que era la mujer a la que el mismísimo Rey del Infierno amaba. Incluso era posible que supiese que era un milagro de su padre. Su Detective estaba en peligro y el no tenía forma de ayudarla.

Iba a matarla. Si le ponía un dedo encima a Chloe iba a destruirla sin importarle nada más. Arrancaría cada una de sus extremidades y la obligaría a mirar su propia muerte.

De repente pudo sentir la presencia de Maalick volando a su lado. Cuando volteo vio que lo miraba fijamente. Pudo sentir como sus palabras intentaban contactarlo pero su mente frenética por el temor de perder a la mujer a la que amaba no le permitía concentrarse.

SAMAEL, escúchame. ¿Qué es lo que ocurre? ¿De que hablaba ese tipo? ¿Qué fue lo que le dijo a Lilith?

Maalick, le hablo de Chloe. Él la conoció… sabe que ella es… es todo. Lilith nos alejo de Los Ángeles para poder ir tras ella.

Por un segundo la conexión entre ellos se rompió, probablemente por que estaba digiriendo lo que estaba pasando. Les había llevado casi diez minutos llegar hasta ese lugar y habían gastado unos cinco minutos hablando con Bishop. Eso significaba que lo más probable era que Chloe llevara al menos un cuarto de hora con Lilith.

Aun si no fuese así, aun les quedaban diez minutos de vuelo hasta volver con ella.

Era demasiado tiempo.

Samael, ¿Puriel esta en tu club?

La pregunta de Maalick lo sacudió. Por unos segundos no pudo entender a que venia la pregunta de su hermano. Entonces lo entendió.

Puriel, me escuchas. Necesito tu ayuda. Por lo que mas quieras necesito que me ayudes.

Samael, tranquilízate. ¿Qué ocurre? ¿Los atraparon?

Puriel, escúchame. Lilith nos engaño. Va tras Chloe. Necesito que vayas a ayudarla. Nosotros estamos demasiado lejos. No puede pasarle nada. Por favor.

Odiaba sonar tan suplicante pero al mismo tiempo no le importaba. Por Chloe le habría rogado a su mismísimo padre. No iba a dejar que su estúpido orgullo valiese más que ella.

Samael, iré. La protegeré con mi vida si es necesario. Nada le va a pasar a tu mujer.

No dijo mas nada y se puso en movimiento. Se dio cuenta que Puriel estaba manteniendo la conexión, aun sin estar dirigiéndole ningún pensamiento en particular.

Le estaba prestando sus ojos para ver.

Lo vio buscar en el móvil, con el que al parecer había estado jugando, el contacto de Chloe. Seguramente era de Maze por que estaba agendada como "Mascota Detective de Lucifer". Ubicó rápidamente el lugar en el mapa y despegó por el balcón.

El recorrido le llevó menos de un minuto. Cuando llego se deslizó desde un árbol por la ventana de la habitación. Pudo ver el lugar tal como lo habían dejado. La cama desecha, los restos de la ropa que Chloe le había modelado tirados a un costado, el aceite que había usado para darle un masaje aun en la mesita…

Se concentro aun más en los sentidos que su hermano le estaba prestando. Podía oír las voces de Lilith y lo que parecía el forcejeo de alguien.

Eso en parte lo tranquilizó. Si su Detective todavía estaba luchando entonces no era demasiado tarde.

Puriel, se oye como que están en el piso de abajo. Apenas salgas de la habitación vas a ver unas escaleras. Bájalas en silencio, vas a poder ocultarte en el pasillo y evaluar la situación.

Samael, esta bien.

Puriel, si Lilith intenta hacerle algo a Chloe…

No se lo dijo pero supo que lo había entendido. Chloe era la prioridad.

Lo vio bajar despacio las escaleras sin hacer el menor ruido mientras escuchaba la que parecía la nueva voz de Lilith.

- Haz lo que te digo Abyzou. Sujétala bien. OBEDÉCEME.

- Sabes que Lucifer se va a enojar mucho cuando se entere que me atacaste ¿no Abyzou? No creo que ni Maalick sea capaz de salvarte- contestó Chloe.

- Yo… no… no puedo…- la voz suave y aniñada debía de corresponder a Abyzou.

En ese momento Puriel finalmente llego al final de la escalera y pudo mostrarle la situación. Chloe estaba aun sobre el sillón sobre el que la había dejado con solo su camisa puesta. Estaba casi recostada y Abyzou se encontraba sentada sobre ella reteniendo sus manos separadas por sobre su cabeza.

Estaba evitando que Chloe pudiese rezarle.

Lilith se encontraba parada cerca de las dos mujeres con cara de estar disfrutando de lo que estaba viendo.

Si no hubiese sabido lo que estaba pasando, habría pensado que su Detective se había mezclado en una orgía y no lo había invitado.

Chloe parecía enojada, aunque podía percibir que, detrás de su cara de poker, estaba asustada. Cada pocos minutos miraba algo que había en la esquina opuesta de la habitación y que estaba fuera del ángulo de visión de su hermano.

- ¿Y como piensas que se va a enterar?- le dijo Lilith. -¿Por qué crees que me tome el trabajo de esperar a que acabaran de coger y tu terminaras de rezar?. Samael ya esta satisfecho. Volverá probablemente en un rato cuando desee tomarte de nuevo, pero para ese punto nosotras ya nos habremos ido y todo estará listo.. Cuando venga a buscar a su mascota, solo se encontrará con su cuerpo drenado.

- No lo entiendo, ¿Por qué odias a Lucifer?- le preguntó Chloe.

Chloe había puesto la cara que guardaba para los interrogatorios más complejos. Su inteligente Detective estaba intentando ganar tiempo.

Mejor si era así. Prefería que su hermano no estuviese solo para enfrentarse con las dos. Había demasiado riesgo de que Chloe quedase mezclada en el fuego cruzado.

- Te equivocas humana. No lo odio. Probablemente es uno de los pocos seres divinos que me caen realmente bien. Él mejor que nadie entiende mi necesidades. La libertad para elegir y el poder para retener esa libertad. Pero él tiene mas poder que yo y por eso nunca me tomará más que como alguien inferior. Los ángeles solo consideran a sus hermanos como iguales. El resto son solo "las creaciones de su padre".

- Lucifer no es así. El jamás me ha tratado como alguien inferior.

- Te engañas a ti misma humana. Lucifer es tan solo un poco más respetuoso al momento de demostrarlo pero, él como los otros, solo ha escuchado a su padre y a sus hermanos. Y como ninguno de ellos le habla ahora, solo hace lo que quiere. Siempre creí que estando a su lado podría obtener lo que me merezco. Pero él me negó eso. Así que encontré la manera crear una criatura que lo equivale en fuerza pero que, por ser mitad demonio y mitad humano, estará completamente bajo mi control. Y aunque no lo sepa aun, me acaba de dar el ingrediente final perfecto.- mientras decía eso, Lilith comenzó a acercarse al cuerpo de Chloe y a acariciar su pierna de forma ascendente, pasando por debajo de la camisa.- No te resistas humana…- dijo con la mirada fija en la de Chloe. –Se que quieres sentirme… complacerme… pero seré yo la que te complazca a ti…

De la nada, Chloe comenzó a lanzar patadas impactando de lleno en el estomago de una desprevenida Lilith.

- ¿Cómo… como es posible…?- Lilith parecía muy sorprendida de que Chloe no hubiese caído presa de su poder de seducción.

- Ese maldito mojo no funciona conmigo.- le respondió con asco la Detective.

- Ya veo…- contestó un poco mas recuperada Lilith. -Eso explica mejor la fijación que Lucifer tiene contigo. Tuvo que esforzarse más para hacerte caer... Me imaginaba que todas las declaraciones del estúpido cura ese, sobre el amor que el Rey del Infierno tenía por una humana, no eran más que delirios, pero no terminaba de entender que lo había llevado a volver a la tierra después de haberse ido.

Lilith volvió a acercarse a la Detective pero con la precaución de mantenerse fuera del alcance de las piernas de Chloe.

- Abyzou sujeta sus piernas

- Pero madre… sus manos… no puedo mantenerlas si…- dijo en tono lastimero la joven.

La cara de Lilith demostraba lo mucho que le molestaba tener que lidiar con los lastimeras respuestas de las demonia. Con decisión paso de largo frente a Chloe y tomo lo que parecía ser el cable del televisor. Lo enrolló y lo uso para atar las manos en una posición invertida que tenía que ser dolorosa.

- Ya esta. Ahora párate atrás y agarra sus piernas. Y ten cuidado, la yegua sabe golpear.

Abyzou parecía bastante insegura de cumplir la orden de su madre y miraba a Chloe como pidiéndole disculpas por lo que hacía.

- Es la última vez que te repito una orden Abyzou…- dijo con tono amenazante Lilith antes de empezar a acercarse de nuevo a los muslos de la detective.

- ¿Qué… que haces?- pregunto con un leve temblor Chloe. – No me toques.- dijo intentando sacar la mano de Lilith que se había metido por debajo de la camisa.

- Deja de moverte humana o desperdiciaras su esencia. Y la tuya también.- Lilith sonreía de manera perversa mientras levantaba la camisa de Chloe dejándola expuesta en su parte inferior –Por lo que el sacerdote ese dijo, tu también eres una de las creaciones mas puras de Dios. Es una lastima que mi seducción no funcione contigo querida, por que hasta ahora todos han terminado gritando de placer antes de que absorbiese sus esencias… veremos si eso también ocurre sin usar mi poder sobre ti.

Chloe debió entender de repente lo que Lilith pretendía por que su cara se puso blanca -Tú… tú les… les hiciste sexo oral a… a tus victimas… ¿Para que…?- dijo la detective claramente asustada por lo que estaba por pasar.

- Claro que si. ¿Como sino iba a obtener sus semillas? Ya te dije, pienso crear un ser que no pueda ser controlado por nadie que no sea yo. Hace años que planeo crear al híbrido más poderoso que jamás haya existido. He recolectado la semilla de cincuenta de los demonios más fuertes del infierno, y durante el último año he recogido la esencia de cuarenta humanos… con la tuya y la de Samael, que aun se encuentra dentro de ti, mi hijo será el ser mas fuerte sobre la faz de la tierra. Volveremos juntos al infierno y mi hijo me coronará como Reina.

No podía esperar más. No iba a permitirle que la tocara.

Puriel, por favor, Distráela. Ya casi llegamos. No dejes que la toque.

Le horrorizaba el nivel de perversión al que había llegado Lilith. Jamás se imagino que su desesperación por poder la llevase hasta ese punto.

Samael, esta bien.

Vio a través de los ojos de su hermano como salía desde su escondite para que Lilith lo viera. Registró rápidamente la sala y pudo ver que en una esquina se encontraban cuatro sabuesos infernales de aspecto feroz. Los ojos de la detective estaban brillantes por unas lagrimas que se negaba a derramar y extrañamente, también los de Abyzou.

- Sabes que Lucifer te aniquilará por esto Lilith.- le dijo su hermano sobresaltándola.

Los ojos de la mujer se abrieron sorprendidos por la repentina presencia de su hermano. Aun que no parecía particularmente preocupada, si había dejado de acercar su maldita boca al cuerpo de la detective.

Chloe también parecía sorprendida por la presencia del ángel. Su cara, hasta ese momento blanca como una hoja de papel, se puso bordo por la vergüenza de que la vieran así.

- Puriel… que agradable es verte libre de los confines de esa puerta. Abyzou me había contado que alguno de los perros falderos de Lucifer se habían liberado pero no me dijo quienes habían sido los suertudos. Dime,- dijo con una sonrisa ladina. –Sigue teniendo la correa corta con ustedes o los ha dejado jugar un poco más.

- Si quieres saberlo solo tendrías que preguntarle. Puedo contactarlo en cualquier momento.- contestó Puriel.

- Ya me imaginaba que todavía te tenía como perro bien adiestrado. ¿Sigues siendo una mascota fiel, verdad?

Podía percibir como los comentarios de Lilith tocaban una fibra sensible en su hermano. Sintió el esfuerzo que su hermano hacía para mantener la paciencia. Respiro un par de veces antes de responderle.

- Ni yo, ni ninguno de mis hermanos, somos mascotas de nadie. Nosotros estamos con Lucifer por que nos enseñó que podíamos elegir. Él despertó en nosotros la conciencia de que éramos libres, siempre y cuando aceptásemos la responsabilidad que viene con esa la libertad. Nos enseñó que vivíamos atados por cadenas que nosotros mismos sosteníamos y nos dio las herramientas para romperlas. Es por eso que lo ayudamos. Por que todos peleamos por lo mismo y, aunque perdimos, como puedes ver, seguimos siendo libres.

Lo conmovía un poco la lectura que su hermano tenía de lo que habían vivido juntos. Empezaba a entender lo que Maalick solía decir sobre como, la elección de seguirlo que habían hecho algunos de sus hermanos, era para ellos la prueba de su propia libertad.

- No eres el primer ángel que me dice eso. De uno y otro bando.-contestó Lilith. –Me pregunto como se sentirá su todo poderoso padre cuando finalmente entienda que la rebelión de Lucifer le quito la venda de los ojos a muchos de ustedes.

La casa de Chloe ya estaba a la vista.

Puriel, ya estoy casi ahí. La sacaré afuera para lidiar con ella lejos de Chloe. ¿Tú puedes hacerte cargo de los sabuesos? Mátalos si es necesario.

Sin esperar respuesta descendió en el patio trasero para mantenerse fuera de la vista de la demonia. Su hermano aterrizó a su lado un segundo después y, al igual que él, guardo sus alas. Cuando el iba a avanzar su hermano lo detuvo.

- Lucifer, ¿Abyzou esta ahí dentro?

- Si. También sus sabuesos.

- Déjame sacarla del medio. Se que ella no quiere hacer nada de todo esto.

Respiró profundo antes de contestar.

- Sácala del camino Maalick. Asegúrate que este lo suficientemente lejos de Lilith para no acatar sus ordenes porque, si ella le llega a ordenar que le haga algo a Chloe… no… no creo que pueda contenerme.

Su hermano asintió sin decir nada más.

Se dirigieron en silencio por el lateral de la casa. Entraría por la puerta frontal ya que no era probable que pudieran entrar por detrás y no ser oídos. Menos mal que esa mañana se habían despertado tan temprano por que sino habría muchos mas humanos en riesgo.

- Abyzou ordénale a tus perros que se encarguen de nuestro invitado. Pero que no lo maten… su semilla también podría ser útil.- escucho, a través de la puerta, que decía Lilith. –¡Hazlo!

Cuando abrió la puerta pudo ver como los cuatro sabuesos avanzaban para rodear a Puriel.

En el lapso de un segundo, varias cosas ocurrieron todas juntas. Maalick pasó a su lado y sin ningún tipo de cuidado agarro a la joven que retenía las piernas de Chloe y atravesó la puerta que llevaba al patio trasero llevándosela como si fuese una bolsa de papas.

Chloe, que finalmente recuperaba el control de la parte inferior de su cuerpo, giro hacia un costado rompiendo el equilibrio de Lilith que aun se encontraba agachada entre sus piernas.

Lilith, que se había quedado congelada luego de verlo entrar, empezó a caerse al piso por lo que él se apresuro y, agarrándola del cuello, la arrojo por la puerta que había quedado abierta detrás de él.

Lo que mas deseaba era quedarse con Chloe pero sabía que debía ir tras Lilith. Miro a su hermano que parecía listo para pelear.

- Por favor, protégela.

Su hermano no contesto pero asintió con la cabeza por lo que, sin dudarlo más, se dirigió afuera donde Lilith se estaba poniendo de pie.

- Lucifer...- le dijo con una sonrisa seductora… -Hacía mucho que no nos veíamos, y debo decir que me alegro que la humana se quedará con tu camisa.

- No te perdonaré por esto Lilith.- avanzo para quedar entre ella y la puerta. –No tendrías que haber ido por Chloe… - sintió como su sangre comenzaba a hervir y permitió que su otra cara apareciera.

Deseaba destruirla. Deseaba que pagará por haber intentado llevarse a Chloe de su lado.

Sin mediar otra palabra se lanzó contra ella golpeándola con fuerza en un costado y mandándola a volar por los aires.

Lilith aterrizo con un golpe seco pero se puso de pie y empezó a correr hacia el patio trasero.

Mejor. Prefería que no hubiese testigos cuando la destrozase.

La alcanzó antes de que se alejara demasiado y uso una de sus alas para tirarla de nuevo al piso.

- Ya es tarde Lilith. No podrás huir de esto.- le dijo con desprecio.

- Tranquilízate Lucifer. Solo es una humana. Se que te pertenece pero, ¿de verdad vas a matarme solo por ella?

- Te recomiendo que cierres el pico Lilith. Solo lo estas empeorando…

- Escúchame. Creo que mi plan también puede beneficiarte. Con todas las esencias que he juntado… mi hijo será un ser invencible. Puede ayudarte a ganar la guerra que perdiste contra tu padre. Se que no querías que tuviese un hijo tuyo… pero tienes que ver las ventajas de esto…

-Estuviste a punto de matar a Chloe… de hacerle lo que Adam hacia contigo…- le escupió con asco.

- No… no es lo mismo.- contestó aun que, por primera vez, Lilith parecía contrariada. –Adam y yo éramos iguales. Ella solo es una humana Lucifer.

- Ella es mi compañera.

- No… no lo entiendo. Se que sientes algo por ella Lucifer pero… es solo una humana. Con mi plan tú puedes obtener un reino y yo otro. Incluso te dejare escoger si prefieres reinar sobre la Ciudad de Plata o sobre el Infierno…- le contestó en tono conciliador.

- No tendrás nada.- dijo y volvió al ataque.

Lilith y él habían entrenado para la batalla muchas veces desde que se conocían, por lo que ambos estaban familiarizado con las habilidades del otro.

Lilith era rápida y podía adivinar por donde vendrían los golpes para evitarlos. Él estaba ciego de ira y solo lanzaba ataque tras ataque sin detenerse a pensar.

Harto de las evasiones de Lilith utilizó las plumas largas y afiladas de su ala izquierda para atacar su pierna y desestabilizarla. Cuando cayo al suelo se lanzó para rematarla pero la mujer lo sorprendió con una pata cuya fuerza era muy superior a la que, en otros tiempos, había tenido.

Voló hacia atrás golpeándose contra la pared.

- ¿Cómo…?- preguntó.

- Te lo dije Lucifer. Las esencias que contengo en mi interior ya están afectando este cuerpo. Si a mi me han fortalecido de esta forma, imagínate lo fuerte que será mi hijo. No quiero ir contra ti… no olvido que tu eres el único que nunca ha intentado dominarme… pero si intentas detenerme de conseguir lo que quiero…

- Si vas tras Chloe estas yendo contra mí.

- Deja de ponerla a nuestra altura. Ella es una hormiga. Es solo otra de las creaciones de tu padre. ¿Por qué la tratas como un igual?

- Tienes razón. No es un igual…- la sonrisa de Lilith le decía que seguía sin entenderlo. –Yo jamás podría estar a la altura de Chloe. Pero no por eso voy a dejar de intentar ser mejor para ella…

Se lanzo de nuevo al ataque. Tenía que terminar con eso.

Evito un golpe dirigido a su costado y volvió usar sus alas para derribarla y lanzarla al cielo. Luego voló para ubicarse por encima de ella y la estrello de un golpe contra el piso del patio. Sabía que cuanto mas se prolongase la pelea mayor riesgo había de que los humanos de la zona vieran algo, por lo que aterrizo al costado del cuerpo de Lilith listo para acabarla.

Como con Caín, podía sentir el deseo de matarla, de destruirla por haberse atrevido a atacar a la mujer que amaba.

Puso la mano sobre su cuello y comenzó a estrangularla.

Las manos de Lilith intentaban separarlo de su cuello pero su fuerza no se comparaba con el odio que él sentía. –Es… es so… es solo una humana…- dijo casi sin energía.

- Te equivocas… Es mucho más que eso. Es todo para mí. Ella es la mujer que amo. Es a quien yo elijo como mi reina.

En ese momento las manos de Lilith dejaron de luchar y su mirada se lleno de dolor. Por primera vez desde que la conocía los ojos de Lilith se cubrieron de lágrimas. –No… no es justo.- fue todo lo que dijo antes de perder la conciencia.

Tan de repente como había llegado, el fuego en su sangre se apagó y vio con claridad lo que estaba haciendo. Vio las lágrimas que habían resbalado por las mejillas cubiertas de polvo de Lilith. Su rostro recupero su aspecto normal y sus manos soltaron el cuello de la que, alguna vez hacia mucho tiempo atrás, había sido su amante.

En el silencio que los envolvía tras el final de la batalla se escucharon dos tiros que provenían de adentro de la casa. De repente la voz de Chloe lo alcanzó.

Samael, Lucifer por favor dime que estas bien.

Antes de poder siquiera reaccionar, la vio salir corriendo desde la puerta trasera de la casa. Estaba descalza y solo con su camisa, tal como la había dejado antes de irse. La única diferencia era que su cabello estaba un poco más desordenado y tenía el arma en su mano derecha.

Sin detenerse prácticamente se estrello contra su cuerpo, abrazándolo. Él la envolvió con sus brazos y sus alas crearon un caparazón de plumas entre ellos y el mundo. Podía sentir como las lágrimas de Chloe caían sobre su pecho desnudo.

-Perdóname Chloe... Perdóname- le dijo en el oído. Había estado tan cerca de perderla.

Chloe empezó a negar con la cabeza y como no se habían soltado sus lágrimas mojaron nuevos puntos de su pecho.

Le acaricio su cabello intentando asegurarle que ya todo estaba bien. Finalmente Chloe se separo lo suficiente como para levantar la mirada y besarlo.

Había estado a punto de perderla… a punto de ser ultrajada por la mujer que se encontraba tirada a sus pies. Realmente parecía que solo traía peligro a su vida…

Cuando se separaron Chloe ya no lloraba. La sintió acariciar una de sus alas mientras le sonreía.

- Ya todo esta bien Lucifer.- dijo dándole un ultimo pico.

Sus alas se replegaron una vez que estuvieron seguras que no existía peligro para la mujer que amaba.

Detrás de Chloe vio que se había parado Puriel, y que se había mantenido callado para no interrumpir su reencuentro.

Se separo de la Detective pero tomó su mano, arrastrándola con él cuando se acerco a su hermano.

Puso la mano que tenía libre sobre el hombro de Puriel. –Gracias hermano. Estaré siempre en deuda contigo por lo que hiciste hoy.

- Nada de eso Lucifer. Me alegra haber podido ayudarte. Con que me dejes barra libre en el Lux creo que estamos a mano.- contestó con una sonrisa.

- Cuenta con ello.- dijo devolviéndole la sonrisa. Se dio cuenta que Chloe no respondía así que se giró para verla y notó que estaba colorada y no miraba a la cara a Puriel. Sabia que su detective debía sentirse avergonzada por como la había visto su hermano, pero también que si le daba tiempo se le pasaría. Le apretó un poco la mano para decirle silenciosamente que estaba ahí para ella. – A todo esto, ¿Qué fue lo que paso adentro? Escuche disparos.

La sonrisa en la cara de Puriel se acentuó. –Pues que mientras yo lidiaba con los sabuesos infernales que aun tenían la orden de atacarme, ella logro soltarse del cable con el que Lilith la había atado y salio disparada para la escalera… y cuando me relaje por que creí que se había alejado del peligro… la veo volver y pegarle una patada al sabueso que estaba sobre mi, lo suficientemente fuerte para mandarlo volando hasta el sillón y luego, con dos tiros escalofriantemente certeros, acabo con los dos que aun quedaban en pie. Recuérdame nunca enojar a tu mujer Lucifer.

Sonrió aun más. –Si. Puede ser muy violenta cuando se enoja. Tengo un disparo en la pierna que lo prueba.- contestó y empezó a reírse cuando Chloe le dio un golpe suave con la mano que aun sostenía el arma. Ella también sonreía.

Puriel se puso serio cuando vio el cuerpo que yacía detrás de ellos. -¿Esta muerta?

Negó con la cabeza. –Deseaba hacerlo. Deseaba aniquilarla…- miro hacía atrás y pudo distinguir los rastros que las lagrimas habían dejado en las mejillas de Lilith. –Pero… simplemente se rindió cuando entendió… La he visto pasar por situaciones terribles y jamás había derramado una lágrima…- miro a Chloe con amor. –Pero entender el lugar que ocupas para mí…

No podía evitar pensar que Lilith se había rendido cuando había entendido que no era una cuestión de poder… Que el lugar que ella siempre había querido tener y que ahora Chloe ocupaba a su lado… que ella jamás habría podido ocuparlo… que ante sus ojos, su Detective no solo era una igual… era su reina.

Él era su esclavo.

Lilith se había rendido por que había destruido, sin saber, el fundamento de su supervivencia. La creencia de que si conseguía mas poder podría ser libre para gobernar como Adam le había impedido hacerlo.

Sin querer le había causado mucho mas dolor que si la hubiese matado. Le había quitado la convicción, que siempre la había sostenido en pie ante las dificultades, de que ella si tenía valor y que era Adam el que estaba equivocado.

No había sido esa su intención cuando le dijo lo que Chloe significaba. Solo quería que entendiera…

- Si la hubiese matado…- dijo a su hermano y a Chloe –Hubiese sido solo por venganza. No por que pensará que era un castigo justo… sigo sin creerlo.

- ¿Qué quieres hacer con ella entonces?- le preguntó Puriel. –Entiendo a lo que te refieres y creo que tienes razón, pero ¿Qué otras opciones tenemos?

- Supongo que tendremos que devolverla al infierno. Se merece un castigo por las personas que ha asesinado.-

Algo tenía que hacer, pero le molestaba pensar que en el infierno no aprendería nada diferente. Sin culpa, solo podría encerrarla en el cuarto círculo. No habría más que odio por toda la eternidad.

- ¿Qué pasará si se libera?- preguntó Chloe.

-¿Y cómo podremos evitar que huya como lo hizo nuestra madre?- agregó Puriel.

Eran buenas preguntas pero no tenía respuesta para ninguna de ellas.

- Bueno…- contestó Chloe mirando por primera vez a Puriel, aun un poco sonrojada. –Por lo que tengo entendido tan mal no le fue a su madre aquí. Parece que la tierra es el lugar donde los seres divinos vienen a empezar de cero.- concluyo dirigiéndole una sonrisa de reconocimiento.

Sus palabras evocaron otras que había dicho ella misma hacia poco.

"Ojala Lilith pudiese empezar de cero como tu lo hiciste- dijo dándole otro pequeño beso. –Ojala pudiese elegir olvidar todo y ser libre. Disfrutar de las posibilidades y la belleza que tiene este mundo. Pero no es tu responsabilidad si ella no puede elegir algo diferente. Tu viniste a la tierra decidido a dejar de regirte por la etiqueta de maldad que tu padre había puesto sobre tu cabeza.- se paro para ir a sentarse a horcajadas sobre él dejando sus ojos al mismo nivel. –Tú solo te convertiste en lo opuesto a lo que tu padre tu padre dijo que eras."

Chloe había tenido razón en casi todo. Él había venido a la tierra dispuesto a olvidar y ser libre; y había podido empezar de cero por que, aun si no le gustaba, era un ángel que podía decidir sobre su destino. Sus alas lo habían traído a la tierra y le habían dado esa posibilidad.

Pero se equivocaba con algo. El cambio no lo había hecho solo. Quizás Lilith tampoco tendría que hacerlo…

Sería un castigo por que implicaría destruirla… pero por lo menos…

- Creo que ya se que hacer…

N/T: Bueno, esta es la primera parte del capitulo final. Si escribir esto me llevo siete mil palabras, imagínense que tan largo iba a quedar si lo seguía todo en uno.

Bueno... Que les pareció? ¿Les gustó? Esta historia ya tiene el final pensado pero se me ocurrió que quizá podría hacer un epilogo. Dejenme en los comentarios si preferirían un epilogo o que haga una historia aparte con la continuación y que perspectivas les gustaría leer.

Recuerden que la siguiente parte también sera un PDV de Lucifer. Me despido y recuerden que los comentarios alientan a la escritora a seguir xD

Saludos a todas!