"La inminente charla"

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Kotoko estaba en los exámenes finales, estudiando y haciendo su mejor esfuerzo por pasar con mejores calificaciones que las veces anteriores que terminaban en resultados desastrosos para su autoestima.

Ser eficaz en el trabajo sin hacer tu mejor esfuerzo, equivalía a no ser una persona eficaz en todo el sentido de la palabra; al menos eso creía Kotoko para esos extremos.

Ser una buena alumna no sucedió de la noche a la mañana, sino fue una labor extenuante que implicaba constancia y dedicación por su parte. Nada ni nadie le quitaría encontrar su propio lugar en el camino de la literatura aun cuando al principio no era una carrera que le brindaba satisfacción y sentimientos de dicha, mas sin embargo, con el semestre reciente, la literatura pronto comenzaba a ser un área de su interés, y por tanto, de su agrado.

Pronto las vacaciones arribarían y por fin se daría un merecido descanso luego de tanto esfuerzo y dedicación a la escuela, donde por buena fortuna comenzaban a verse visibles las recompensas. Todo estaba valiendo la pena.

Kotoko sonreía cada vez que entregaba un trabajo bien hecho, y que el profesor la elogiara sorprendido de su talento oculto para redactar escritos; en sí, era una asombrosa sensación para ella.

Apenas si ella comenzaba a ver los frutos de su trabajo, algunos ya notaban por demás su talento para la escritura, aunque ella al principio no lo creyó posible, ahora que los profesores se lo decían a menudo, ella ya lo creía real.

Lo que sus profesores desconocían de Kotoko, era muy simple; ellos no conocían que ella no era una persona que siempre obtuviera elogios en sus trabajos y tareas, tampoco se le felicitaba por sacar excelentes calificaciones en los exámenes, y siendo así, desconocían la historia detrás del motor de su esfuerzo.

Aquello que la impulsaba para ser mejor.

Y ese era un secreto que no merecía ser contado.


Esos dos meses fueron refrescantes, como una suave brisa acariciando su rostro en una mañana gélida. Sin embargo, verlo con esos ojos no implicaba estar fuera de estímulos negativos que la bombardeaban cada tanto.

La mala leche que le lanzaba Matsumoto permanecía casi intacta, aunque sus insultos habían disminuido, ella no estaba exenta de oírlos por lo menos, una vez por semana.

Sudou la trataba bien, se veían con frecuencia en la universidad y charlaban bastante a menudo, pues para ella, él era un buen tipo y le hacía reírse, así olvidándose del estrés de rendir a la perfección en la escuela.

Todo circulaba bien, por buen trecho y sobrevolando de energía positiva, pero siempre existía la inminente posibilidad de un problema interponiéndose en su camino, como una piedra, o mejor dicho, una roca cayendo de una montaña hasta estamparse con su rostro.

En uno de esos días, Naoki la abordó cuando ella hubo salido de la cafetería a tomar asiento en una de las bancas del parque público que le quedaba relativamente cerca.

Unas dos cuadras, quizás.

Naoki lucía igual de atractivo de como lo recordaba. Sus ojos grisáceos aun mantenían ese adjetivo intenso que lo caracterizaban, su voz grave y autoritaria, su gran porte aristocrático desmedido de su afanosa actitud derrochaba con su particularidad excesiva que se le hacía llamar "orgullo".

Ese orgullo que siempre lo rodeaba y estaba por demás, un defecto en su persona, lejos de ser considerado una cualidad.

—Kotoko— Dijo con su voz grave, exaltándola de su tranquila caminata nocturna.

—Qué quieres?— Repuso, recuperándose del susto.

Él la veía con intensidad, una vaga esperanza de que él la dejaría estar sola por el tiempo que ella deseaba.

—Se puede saber por qué me has estado evadiendo?— Exigió saber, acercándosele en actitud demandante. Kotoko dio un paso atrás, sintiéndose amenazada de su acercamiento.

—Disculpa?—

—No finjas que no lo has hecho— La refirió molestándose.

Con qué derecho se ofendía él?

—Pasas por la facultad de medicina— Explicó irritado. —Y cuando me voy a acercar, caminas más rápido, alejándote. Qué demonios es eso?—

A eso se refería, pensó Kotoko, a Irie-kun no le gusta que lo ignoren.

—Nada— Vaciló, soltando un simple resoplido desinteresado; irritando más a su antiguo amor.

Ella se estaba divirtiendo haciendo aquello.

—Desde cuándo eres así?— Se exasperó, era de esperarse.

—Así cómo?— Lo desafió con la mirada, subiendo ligeramente el mentón.

—Así de indiferente conmigo— Simplificó, arrugando las cejas. —Es molesto que no me dejes acercarme, Kotoko, antes no eras así—

—Lo sé— Respondió de inmediato en tono desafiante.

Naoki la miró incrédulo, abriendo un poco la boca, sin esperarse su actitud.

—Regresa a ser la de antes— Pidió, señalándola. —La Kotoko que yo conozco no es así, ella es diferente—

Un escalofrío le azotó la mente, recordando la antigua Kotoko que se entregaba a él, a su fría voluntad y se permitía ser maltratada desmedidamente por sus artimañas. Kotoko aborrecía su antigua yo, asimismo odiando volver a ser la de antes.

La inocente que le correspondía vivir la mala suerte.

—Quieres decir que sólo te fijaste en mi por ser una tonta?— Supuso.

—No…—Dudó.

Si dudaba significaba que tal vez su suposición era acertada. Kotoko seguiría tanteándolo hasta llegar al grano.

—Si yo cambio, me tratarás bien?—

—Qué?— Puso gesto atosigado.

Kotoko sonrió de lado; le estaba gustando hacer eso con él.

—Si regreso a tu casa, estarías feliz?— Figuró una sonrisa traviesa, atreviéndose incluso a cruzarse de brazos, dando un paso adelante.

—Por supuesto— Respondió complacido. —Me encantaría tenerte de regreso en casa; pero —Se detuvo —Se puede saber porqué me estás haciendo tantas preguntas?—

—Por ninguna razón— Fingió desconocer. —Solo es pura curiosidad, nada más—

—Bueno, si funciona para que me entiendas— Dijo asintiendo. —Entonces, está bien—

Kotoko chasqueó la lengua.

—Como era la Kotoko de antes?— Tanteó en ademán juguetón.

Naoki se detuvo unos segundos, para decir:

—La Kotoko de antes era muy escandalosa— Empezó en gesto de estarlo recordando. —Siempre me seguía y me perseguía a donde quiera que yo iba, también sus notas son fatales, era inocente, era muy atenta conmigo y nunca me ignoraba— La parte de "nunca me ignoraba" la enfatizó, creando un ambiente tenso entre los dos.

Kotoko empezaba a comprender la complejidad de la situación, aquella complejidad que componía el supuesto amor que Naoki sentía por ella; constaba de una dependencia, y esa misma lo orilló a buscarla otra vez, pues esta dependencia le daba seguridad y un sentimiento de sosiego, cosa que ahora él buscaba obtener nuevamente.

Ella ya estaba comprendiendo todo de a poquito, y al hacerlo, sentía intriga y cierto temor. Eran sentimientos normales.

—Entiendo— Suspiró resignada.

—Qué entendiste?— Interrogó Naoki desconcertado, una dosis de temor se logró percibir en su tono de voz. Ella subió una ceja. —Kotoko?—

—Solo digo que comprendí lo que quisiste decir— Dijo con simpleza.

—Entonces— Supuso un tanto complacido. —Volverás con nosotros?—

—No dije eso— Replicó, moviendo la cabeza en negación. —Sólo basta recordar el pasado para saber que volver con ustedes no es una opción que está en mente, al contrario, yo estoy buscando independizarme y obtener una beca de intercambio para mejorar en mis estudios—

—Qué?— Espetó Naoki incrédulo. —Por qué te quieres ir? Y qué hay de Oji-san?—

—No metas a mi padre en esto— Advirtió ella con el ceño fruncido; le resultó molesto que él metiera a su padre en asuntos que necesitaban resolución entre ellos dos, y nadie debía de inmiscuirse en eso.

El genio parpadeó sacado.

—Pero, piensas dejar todo para irte?— Siguió tratando de atar cabos. —No entiendo nada, Kotoko— Expresó frustrado. —Qué se supone que debo hacer? Yo…yo ya no sé qué hacer—

—Eso no me corresponde a mi de decirte— Dijo Kotoko, sintiendo por vez primera, que tenía el control de la situación, y no era al revés. Acaso esto era lo que sentía Naoki cuando la humillaba? Esta sensación digamos, de triunfo?

—Qué te orilló convertirte de esta manera, Kotoko?— Cuestionó derrotado.

—Tú— Respondió por inercia. —Tu me enseñaste a ser así—

—Kotoko— Pronunció desabrido. En sus ojos, ella pudo ver, el reflejo claro de la confusión, del no saber cómo accionar a partir de ahora, el desconcierto del futuro y sus demás sucesos.

Conque ahora sientes la sensación de no saber lo que sigue, no? Pensó ella referente a él, ya sabes lo que yo pasé por ti y todo lo que soporte para que tu me amarás también.

—Te di muchas oportunidades, Irie-kun— Señaló. —¡Muchas! Pero ya no me queda la paciencia de esperarte toda una vida para que me ames de regreso—

—Pero, te amo—

—No has entendido nada— Lo reprendió dolida. —No sabes lo que es sentirse humillada por la persona que amas, o lo que es que te rechace una y otra y otra vez hasta que ya no te quedan fuerzas para seguir, pero siempre quieres creer que hay una luz en el camino, una gota de esperanza que te hace querer seguir haciéndolo, seguir detrás de esa persona porque en algún momento se dará la vuelta y por fin te verá—

—Sí sé lo que es sentirse así— Reclamó despechado. —Tu me has rechazado muchas veces desde que te persigo y me evades— Dio un paso adelante, sacudiendo el brazo a un lado. —No eres tan madura como crees, Kotoko, para mí sigues siendo la misma chica que me dio esa carta en preparatoria y que yo cruelmente hice a un lado por mi orgullo—

—Insinúas que yo no he madurado?— Dijo de regreso, pagándole con la misma moneda que él.

—Más claro no puedo ser— Resopló refunfuñando. —Y qué dices, Kotoko? Ya deja de darle vueltas al asunto y dime que sí, yo sé que aún sientes cosas por mi—

Kotoko sintió la sangre bullirle hasta las entrañas, burbujeando en plena efervescencia gritando por estallar.

Le insinuó que ella no había madurado?

Ella ya no se tumbaba al suelo para arrastrarse por él, ella ya había abandonado esa cualidad en su persona. Si así era como Naoki la veía, entonces no tenía sentido perdonarlo después de todo, no tenía sentido haberlo querido durante tanto tiempo, pues su mera existencia no valía lo suficiente para él.

Simplemente ella tenía el valor de una chica tonta para él, la chica de la mala suerte.

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P.D. Me tardé en publicar, una disculpa y seguimos.