Hola! MUCHAS GRACIAS por sus comentarios Kimagure Bijin, SD Sandra D, Sabr1. Y gracias por la paciencia.
Tal vez este capitulo a algunos les parezca lento pero necesitaba algo previo a lo que va a suceder... ya se podrán imaginar qué viene en el siguiente capítulo (o quizás no). Gracias por leer.
-Pero le prometiste que lo harías, Helga.
-Tu hermana puede ser muy persuasiva y no estoy acostumbrada a tratar con niños... Me tomó fuera de guardia.
Era la mañana siguiente, se encontraron afuera de la preparatoria antes del inicio de las clases.
-Solo será un par de horas, creo que le agradas.-Helga volteó los ojos- Aunque no estoy seguro por qué.
-Repíteme cómo sería.-pidió mientras caminaban al edificio.
-No es complicado. – dijo entre risas- Simplemente nos acompañarás a pedir dulce o truco en Halloween.
-Suena muy emocionante-comentó Helga con sarcasmo.
-¿Qué otra cosa tienes que hacer ese día?
-¿Ver películas que hagan que muera de miedo mientras como sin parar?
-Suena muy emocionante- imitó con el mismo sarcasmo.- No lo hago por mí sino por mi hermana. Helga ahora Lizzie te ve como una adulta, ¿cuando eras niña te gustaba que los adultos faltaran a sus promesas?
-De acuerdo iré. No tienes por qué ponerte sentimental- respondió sin ánimo- Pero tampoco lo hago por ti sino por tu hermana.
Ambos rieron y siguieron el camino cada uno a su aula. Helga entró y le extrañó ver a sus compañeros sentados a pesar de que aun no iniciaban las clases, fue directo a su lugar.
-¿Qué ocurre?-le preguntó a Lila
-Rhonda tiene un anuncio importante-contestó la chica pelirroja.
-¿Importante? Lo dudo- se mofó Helga mientras sacaba los libros de Historia, su primera clase.
-Te escuché, Pataki-dijo Rhonda desde el frente del salón.
-No pretendía que fuera secreto-replicó ella.- ¿Cuáles son las grandes noticias, princesa?
-Bueno, tengo el honor de comunicarles, como su representante en el Consejo Estudiantil, que hemos logrado que la fiesta de Halloween se lleve acabo la noche de Halloween.-expresó con emoción.
Nadie se sorprendió.
-No entiendo-dijo entonces Harold- ¿Qué tiene eso de raro?
-Esta vez Halloween será un martes, la directora insistía en posponer la fiesta hasta el siguiente fin de semana.
-¡¿Qué?! Pero ese día no sería Halloween, no tiene sentido.-dijo Sid.
-¡Exacto! ¡Es lo que estoy tratando de decirles!-exclamó Rhonda porque nadie parecía emocionarse como ella.- Bueno y de manera exclusiva les comparto estos volantes que encontrarán en los pasillos- hizo una seña a Nadine para que empezará a repartirlos.- como pueden observar es obligatorio acudir disfrazados. La temática es: ¡PAREJAS!
Silencio.
-¿Parejas? No entiendo- dijo Eugene
-Yo tampoco- lo apoyó Gerald
Rhonda volteó los ojos mostrando desesperación.
-¡La fiesta es un baile! Irán con pareja y sus disfraces combinarán. La mejor pareja ganará un premio.
-¿Qué tipo de disfraz puedes combinar con tu pareja?- preguntó Phoebe.
-Bueno eso ya dependerá de su imaginación.
-¿Y aquellos que no tenemos pareja?-cuestionó Lila.
-Quizás tú no tienes novio, Lila pero tienes pretendientes, estoy segura que muchos querrán ser tu acompañante. Lo lamentable es aquellas personas que realmente no tienen a nadie...-añadió mirando a Helga.
-Preferiría que se me apareciera la novia fantasma antes que ir a un ridículo baile- respondió ella aplastando el volante con su mano.
El viernes después de clase Helga volvió a ir a la cafetería de Tom. Aunque no quería aceptarlo estar con él la hacía sentir menos sola.
-¿Por qué no tiene nombre?-le preguntó mientras doblaban la esquina.
-No lo sé. Mi abuela nunca le puso nombre. Solo el letrero de "CAFETERÍA". Y ha funcionado.
Eran las 4 de la tarde y el lugar estaba prácticamente lleno.
-Creo que mejor regreso otro día- le dijo al chico- Aquí no cabe ni el aire.
-Por allá está Lizzie, vamos.- respondió él caminando hacia su hermana.
-¡Hola! ¡Hola, Helga!- saludó la niña con emoción.
-Hola-respondió ella mientras se sentaba.
-Tengo que ayudarle a Diego, no tardo.-dijo Tom dejando despreocupadamente su mochila en una silla vacia, lo que provocó que los libros cayeran al estar abierta.
-Te ayudo-dijo Lizzie apurándose a levantar los cuadernos- ve con el señor Diego.
-Gracias-respondió su hermano alejándose.
-¿Y qué haces por acá, Helga?-preguntó Lizzie con voz curiosa
-Quería un postre de esos que hace Tom.- respondió alzando los hombros.
-Ah, bueno me da gusto que... ¡WOOOOW!- exclamó de repente mientras sostenía un papel que salía de uno de los libros.- ¡Genial!
Helga volteó con interés y reconoció lo que la niña sostenía.
-¿No decías que estaba mal tomar aquello que no es nuestro?-la intentó reprender.
-Cayó de sus cosas, no fue intencional- se justificó ella- ¿Pero no es genial?- preguntó mostrándole el volante del baile de Halloween.
-No. Es aburrido.
-¡Es una fiesta de preparatoria! ¡Y de disfraces! Irás con mi hermano ¿cierto?
-No, no iré con tu hermano.
-¿Por qué? ¿Te ha invitado alguien más?-preguntó con voz triste.
-No iré con tu hermano ni con nadie.
-¿Por qué? Suena divertido.-insistió Lizzie
-No lo es. Créeme.
-¿Cómo lo sabes si no has ido?
-¿Y tú cómo lo sabes si tampoco has ido?
-Bueno si tuviera la oportunidad no me quedaría con la duda. Ve con mi hermano.
-¿Qué? No, gracias.-sentenció cruzando los brazos
- ¿Por qué? Él necesita divertirse, desde que pasó lo de mis papás y luego lo de esa novia que tuvo...
-¿Tus papás?-preguntó Helga extrañada
-¿No te ha contado?- la rubia negó con la cabeza- ¿No te has preguntado porque trabaja aquí y yo estoy aquí todo el tiempo?
Helga reflexionó. La verdad era que no, no se había hecho esas preguntas. Negó con la cabeza
-Solo me comentó que ayuda a su abuela.
-Bueno, no es una historia alegre- comenzó Lizze- Mi mamá murió hace 4 años, yo tenía 5. Ella ayudaba a mi abuelita hasta que su enfermedad la venció.
-¿Enfermedad?- preguntó Helga con voz quebrada.
-Cáncer. Pero nunca la vimos enferma, no estaba débil, siempre sonreía y trabajaba sin parar aquí. Mi abuela sabía de la enfermedad pero nosotros lo supimos ya muy tarde- Lizzie bajó la mirada.
-Lo siento mucho.-dijo Helga sinceramente.
-La admiramos mucho- dijo Lizzie sin inmutarse- Siempre nos puso primero. Yo trato de seguir su ejemplo y no ponerme triste. Eso nos enseñó. A pesar de tu enfermedad siempre siguió.
-¿Qué hay de tu padre?-preguntó con curiosidad.
-Yo no lo conocí. Cuando nací ya se había ido.-dijo alzando los hombros
-¿Ido? ¿M-murió también?
-Ah, no. Solo se fue. –respondió tranquilamente-Tommy sí lo conoció y creo que lo odia por eso. Yo no siento nada por ese señor. Estoy segura que mi hermano ha sido mejor padre de lo que él podría haber sido.
Helga sintió tristeza. Mucha. Volteó a ver cómo Tom preparaba bebidas para los clientes. Sintió algo extraño.
-No lo dudo.
-Es la diferencia, Helga.-dijo con una voz que parecía imitar a alguien mayor- Mi abuelita siempre me lo dice. Las personas que quieren estar hacen todo lo posible. Mi mami, a pesar de tus problemas siempre estuvo y mi papá ni siquiera lo intentó.
-Tu abuela tiene razón.
-Algo así pasa con mi hermano y contigo.-dijo Lizzie volviendo a sonreír.
-¿De qué hablas?
-Tom casi no tiene amigos. Pero contigo se ha esmerado. Supongo que le agradaste y no te ha dejado ir. Y aunque no lo aceptes, tú tampoco.-finalizó con una sonrisa traviesa
Helga reflexionó aquellas palabras. Quizás era verdad. Empezaron como compañeros de clase, después la invitó a su negocio, le creyó a ella antes que a su viejo amigo, la ayudó con el asunto de Arnold y los últimos días no la había dejado sola. En cuanto a ella, había confiado en Tom al contarle sus problemas con Phoebe y Arnold, había accedido a quedarse en aquella cena, había aceptado a pasar Halloween con él y su hermana y ahí estaba un viernes por la tarde de nuevo.
-¡Al fin un respiro!- dijo Tom acercandose- preparé emparedados y una malteada, supuse que tendrías tanta hambre como yo- dijo colocando la comida en la mesa.
-Gracias-dijo Helga.
Tom la vio extrañado
-No conocía ese lado amable de Helga Pataki.
-Oh cállate.
El chico rió.
-Lizzie ¿qué haces con eso?-preguntó a su hermana observando el papel que tenía en las manos.
-Fue accidental-respondió la niña- cayó de tus cosas... ¿Irás?
-No.-respondió al tiempo que mordía su bocadillo.
-Pero Helga quiere ir contigo- se atrevió a decir provocando que la chica casi se ahogara.
Tom rió.
-No me gusta que mientas, Lizzie.
La niña volteó los ojos.
-Bien pero estoy segura que ambos quieren ir.-sentenció cruzándose de brazos.
-Los bailes no son lo mío y estoy seguro que tampoco son del agrado de Helga-dijo Tom- además ese día te acompañaremos a pedir dulce o truco.
La niña se quedó pensativa.
-Pero el baile es más noche. Es tu último año de preparatoria y nunca has ido. Y no me culpes a mí porque el año pasado fue culpa de Charlotte.
Helga lo volteó a ver, quería saber más al respecto.
-Cambiemos de tema- dijo Tom - ¿ya está listo tu disfraz?
-Sí. Al final seré un aburrido zombie.-dijo la niña sin ánimo.
-¿Qué tienen de malo los zombies?-le preguntó Helga- Suena genial
-Quería ser un vampiro, son más misteriosos e inteligentes. –respondió molesta-Incluso ya tenía comprado el maquillaje para lucir pálida y la sangre saliendo de mi boca... Los zombies caminan raro y solo comen cerebros.
Tom rió.
-Entonces sé un vampiro.-opinó Helga- ¿Cuál es el problema?
-Yo no elegí mi disfraz.-contestó sin ánimo- Fue un sorteo en mi clase. Ese día iremos disfrazados a la escuela y prometimos usar el mismo disfraz para pedir dulces. Me tocó ser un tonto y aburrido zombie. Y quedarme con lo que había comprado para ser vampiro...
-Quizás el próximo año-dijo Tom finalizando su emparedado.
-A menos que...-dijo viéndolos emocionada- ¡Ustedes se disfracen como vampiros!
Los dos amigos se voltearon a ver.
-No, no, no-dijo Helga- yo no me disfrazo. No lo he hecho desde el quinto grado.
-¡Por favor! No necesitan nada. Solo ropa negra. Mi abuelita me dio una tela para usar como capa y es suficiente para ustedes dos.
-Olvídalo- le dijo Tom recogiendo los platos-voy a lavar esto.
-Te acompaño- dijo Helga queriendo librarse de las ideas de Lizzie.
-Aún te debo un postre, lo sé-dijo Tom mientras enjabonaba los platos. Helga se quedó callada- ¿Qué pasa?
-Tu hermana me contó sobre tu familia- respondió un poco incomoda.
-Oh. Bueno, ahora sabes un poco más de mi.- dijo siguiendo con su labor pero sin ocultar su sorpresa.
-Supongo que viven con su abuela.
-Así es. Teníamos nuestra casa pero después de lo de mamá, mi abuela la vendió para pagar mi universidad. Ahora vivimos con ella y nos mantenemos de la cafetería. Mi labor será pagarle a Lizzie la universidad - Helga lo miró unos instantes- No sientas lastima.
-No es lástima...-dijo ella- Es... respeto, supongo.
-¿Respeto?
-Sí, por todo lo que haces... Eres buena persona.
Tom rió y Helga se quedó pensativa. ¿Por qué era tan fácil decirle aquello? Arnold también era muy buena persona y le costaba más hablar así con él. Quizás Lizzie tenía razón, al menos Tom le había demostrado que le interesaba tenerla como amiga.
-Ya no le des vueltas al asunto. ¿Qué postre quieres hoy?-preguntó Tom queriendo cambiar de tema. Ya había terminado de lavar los platos.
-Cualquiera está bien.
Salieron de la cocina y descubrieron a Lizzie dormida con la cabeza reposada en la mesa donde antes se encontraban los tres. Helga se sentó y observó que la niña había estado dibujando. Tomó la hoja de papel y se dio cuenta que eran ellos tres. Helga y Tom disfrazados de vampiros y ella de un zombie.
-Es un cupcake de mantequilla de maní.- dijo Tom al alcanzarla en la mesa y dándole lo que le había prometido.- ¿Qué es eso?- preguntó al ver lo que Helga sostenía.
-Lo hizo Lizzie- le respondió entregándole el dibujo
Tom rió al verlo.
-Somos nosotros.
-¡Qué observador!-exclamó Helga mientras mordía el pastelillo.
-Reconocería tu ceja en cualquier lugar-dijo Tom sin disimular el tono de burla.
- Qué gracioso... Pero ¿qué me dices de tus ojos? Son... -lo miró a los ojos y no supo qué decir- Bueno pero tu nariz...- observó su nariz y tampoco supo qué decir, no encontraba cómo molestarlo y Tom empezó a reír.
-¿Qué tienen mis ojos, Helga? –dijo abriéndolos más de lo normal-¿O mi nariz?
-Hmmm bueno al menos mi ceja es única, tú eres muy ordinario.- sentenció con orgullo mientras terminaba el cupcake.
Tom estalló en carcajadas
-Bien jugado-le respondió. Dobló la hoja de papel con el dibujo- Espero que Lizzie se quite estas ideas de la cabeza
- ¿Por qué no fuiste a la fiesta de Halloween el año pasado?- Helga ya no pudo contener su curiosidad- Tu hermana dijo que fue culpa de Charlotte.
Tom lo miró sorprendido por que quisiera saber más al respecto.
-Todos los años he acompañado a Lizzie a pedir dulce o truco. Hace un año Charlotte le prometió a mi hermana que iría con nosotros y además aceptó disfrazarse de bruja a petición de ella.
-¿Y lo cumplió?-preguntó Helga sabiendo la respuesta.
-Ese día me avisó que no quería ser bruja, que usaría otro disfraz y que se iba a demorar. Yo no podía esperarla, tenía que cumplirle a Lizzie como cada año así que una vez más fui solo con mi hermana a pedir dulces. Cuando terminamos Charlotte estaba muy molesta porque había estado esperando afuera de nuestra casa y yo estaba enojado porque no cumplió lo que le prometió a mi hermana. Al final toda la noche la pasamos discutiendo.
-Entonces estoy con Lizzie esta vez-dijo Helga con enojo- Fue culpa de esa chica.
-Bueno este año será el último- dijo Tom con nostalgia
-Es cierto- respondió Helga pensativa- el próximo serás un universitario.
El chico asintió con la cabeza.
-De todos modos, Lizzie está creciendo, quizás ya ni siquiera se disfrace.
Helga lo pensó solo un instante y de un momento a otro dijo lo que había dado vueltas en su cabeza desde que había visto el dibujo.
-Quizás no sea tan malo disfrazarnos, chico.
Tom la volteó a ver bruscamente.
-No lo dices en serio. ¿Quieres ir al baile?-preguntó extrañado.
-No. No seas ridículo. Solo vestirnos de negro y ponernos una capa para ir a pedir dulces. Nada de bailes.
Tom pensó la idea.
-¿Por qué harías eso?
-Porque soy una maravillosa persona. Es el último año que pasas con tu hermana y ella lo merece ¿no crees?
-Es cierto-respondió Tom- Lo de que ella lo merece, lo de que eres una maravillosa persona aún tengo dudas.
Ambos sonrieron
-Admítelo, Helga Pataki no deja de sorprenderte.
Cuando Lizzie se enteró de la decisión que ambos habían tomado no dudo en ocultar su emoción, empezó a hablar de sus ideas sobre disfraces, interpretaciones y como compartiría con ellos todos los dulces que acumulara.
Helga pasó el fin de semana en la cafetería de Tom probándose la capa y poniendo atención a Lizzie sobre cómo debía ser su peinado ese día. En parte ese había sido un factor para aceptar aquello, solo debía usar ropa negra y la capa, su cabello lo dejaría suelto y lacio mientras que Lizzie se encargaría de agregarle más ojeras (aunque según Tom no hacía falta) y pintar un poco de sangre saliendo de su boca. También le reconfortaba saber que el barrio de Tom y Lizzie no era cercano al de ella o sus compañeros. Estaba segura de que nadie la vería.
