Haruka se debió quedar en el evento por compromiso, pero a pesar de que físicamente estaba allí sentada en la butaca, su mente divagaba por otros lados. Apenas llevaba poco de novia con Michiru y ya habían discutido, esa no era una buena señal para la relación.

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A pesar de la hora, Haruka estaba decidida, hablaría con Molly si o si ese día, salió antes del evento. A penas había terminado la película salió casi corriendo del lugar ignorando todo el evento posterior, como la típica fiesta de reunión donde los famosos se van a conocer y utilizan la ocasión para hablar de futuros proyectos. Fue directo a la casa de su ex novia, por la ayuda de Darien se enteró que Molly no estaba en su hogar, así que la rubia se sentó en las escaleras fuera de la casa. Ya estaba oscuro pues la noche había caído sobre la ciudad.

Le había pedido a Darien que le preguntara a Molly por su paradero, sin ser tan obvio, por supuesto.

Frotaba sus manos para guardar un poco el calor en estas, comenzaba a hacer frio pese a la época del año.

Vio dos sombras acercarse a paso lento por la acera de la calle, poco a poco esas sombras se comenzaron a distinguir tomando forma, eran Molly y Kelvin. Haruka apretó su mandíbula haciendo rechinar sus dientes. De pronto no tuvo la necesidad de seguir frotando sus manos, pues su cuerpo completo comenzaba a sentir un calor proveniente de la zona abdominal.

-¿Haruka?- Preguntó Molly, pero cuando se acercó confirmo de quien se trataba. La chica estaba extrañada, no era para menos si te topabas con tu ex fuera de tu casa.

-¡Molly!- Se puso de pie impidiendo que Molly continuara caminando hacia la puerta y entrara a casa, ignoró completamente la presencia del otro chico y siguió hablando –Por favor no me ignores, necesito que hablemos-.

La castaña miró a su acompañante con cierta duda en sus ojos –Nos vemos mañana- Kelvin entendió la señal, se debía retirar del lugar. La castaña estaba algo intrigada, no era normal que Haruka le rogase tanto a alguien para hablar, ni siquiera lo hacía con sus mejores amigos.

Haruka esperó a que el chico estuviera lo suficientemente lejos para comenzar a hablar, pero el dedo de Molly sobre sus labios nuevamente le impedía soltar esas palabras que tenía atoradas hace ya un tiempo en la garganta.

-Se breve, mis padres me esperan-.

La rubia asintió y tomo la mano de Molly para alejarla de su boca. Pensó tanto en este momento, el volver a hablar con su antigua amiga y novia que resultaba gracioso el que sus palabras no salieran y se quedase con el nudo en la garganta, un perfecto discurso arruinado.

Tantas veces al interior de su habitación inventó diversos discursos para hablar con Molly, pero ahora no lograba articular ninguna palabra, estaba bloqueada. Jamás pensó que llegaría tan lejos.

Molly comenzaba a incomodarse al tener la mirada de Haruka encima, pero sin que pronunciara nada, por otra parte la conocía tanto que entendía que la rubia buscaba las palabras, así que solo la esperaba.

-¿Es tu novio?- "¿Qué mierda acabo de preguntar?".

-¡¿Qué?!- "¿Qué mierda acabo de preguntar?" Se volvió a repetir mentalmente. La cara de Molly comenzaba a transformarse, el enojo no tardaba en aparecer.

-Pregunté que si ese feo es tu novio- "Puta madre, ahora si quedaré como la ex toxica ¿Qué cojones?".

-Eso a ti no te incumbe Haruka, aparte tú tienes ya a Michiru- "Tiene razón ¿Por qué salieron esas palabras de mi boca? No me debería importar en absoluto sus relaciones actuales, yo tengo a Michiru… ¿La tengo?" -¿En serio eso querías preguntarme? Me has hostigado tantas veces por eso?-.

"Joder no, obvio que no" –No- Mordió su labio inferior y fue aumentando la fuerza poco a poco, la había cagado –Disculpa… no te he hostigado tanto para eso… simplemente… yo- "Y ahora tartamudeo, excelente Haruka" –Ignora eso, no era lo que pretendía, vine a decirte algo completamente distinto-.

-Pues ya suéltalo, tengo frío, sueño y quiero entrar a casa- Sus brazos cruzó en una postura de distancia.

-Yo lo siento- Al fin lo había dicho.

Después de eso Haruka no volvió a pronunciar nada más, ni tampoco lo hizo Molly. La castaña suspiró.

-Si eso era todo ¿Ya me dejas pasar?-.

-No- La tomo por la muñeca para invitarla a sentarse donde ella estaba hace un rato, en las escaleras –Lo siento por terminar contigo y por lo de Harry, sobre todo por eso ultimo-.

-Haruka…-.

-Déjame hablar- Suspiró pesadamente, ya tenía el valor –Quiero ser sincera contigo y soltar todo eso… hace un tiempo que venía pensando el terminar la relación, pero no lo hacía porque aun te quería mucho y si lo hacía ibas a sufrir, eso pensaba- Resopló y pasó ambas manos por su cabello, alborotándolo –No es que… no pienses que no te quería, pero en el sentido pareja no era lo mismo para mí, aunque como amiga y todo eso aun te quiero mucho, a veces me haces falta, pero no en ese sentido… ¿Entiendes?- "Ya comencé a darme vueltas sin llegar a nada".

-Lo hago Haruka, al principio no entendía el porqué de tu actitud tan extraña y distante conmigo, pero al final lo entendí y hubiera preferido que me terminaras en ese instante, seguramente me habría puesto triste, pero ya- Se encogió de hombros mientras su vista estaba fija en frente.

-Lo hice todo mal, estoy avergonzada… y luego lo de Harry- Se tomo la cabeza con ambas manos y la oculto entre sus rodillas. Se sentía tremendamente culpable.

-Harry es un loco que está tras las rejas, no te debes culpar por lo que hizo-.

-Pero lo hago y te contaré porque hizo eso-.

-Ya tengo más o menos la noción del porqué-.

-El iba a abusar de Michiru y yo lo detuve, le di una paliza… esa noche en la fiesta de Seiya, por eso me fui temprano y no contigo, por eso desaparecí- Poco a poco volvía a levantar la cabeza, pero no era capaz de mirar a Molly a los ojos –Saqué a Michiru de esa situación, me dijo que no le contara a nadie de lo ocurrido y por eso mentí, por querer ocultarlo todo-.

-También lo entiendo, Haruka, hiciste algo bueno, pero olvidaste que era tu novia y podías confiar ciegamente en mí para todo- La castaña colocó una mano en la espalda de la rubia.

-Perdón por todo- Seguía sin atreverse a mirarla de frente.

-No deberías pedirlo, pero si te sirve de algo… te perdono Haruka-.

La recién nombrada no pudo evitar sonreír aliviada, acto que no pasó desapercibido en lo más mínimo. Molly besó la mejilla de Haruka y se puso de pie. Ese beso había sido increíble para la rubia, con eso se quitaba una enorme mochila cargada con culpa de su espalda.

Quería llorar, pero como solía hacer lo aguantaría.

-No prometo que seamos amigas ahora, pero tranquila porque yo te buscaré cuando esté preparada para verte de frente tomada de la mano con Michiru- Haruka también se coloco de pie –Nos vemos-.

-Nos vemos… y gracias por todo- Haruka se reverenció ante la castaña.

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Eran casi las tres de la madrugada y Haruka recién llegaba a su casa, quiso tomar un camino muy muy largo de regreso donde deambuló en la soledad y mediana oscuridad, que de no ser por las luces de la ciudad hubiese sido completa oscuridad.

Apenas cerró la puerta pegó su frente a esta misma y se largó a llorar, al fin sacando todo de su interior. Era un llanto que no cesaba, de esos que por más que quisieras detenerlo no podrías, mordía su labio inferior como si eso ayudara pero solo le temblada. Formó con sus manos unos puños y golpeó la puerta con fuerza.

Lo bueno de vivir sola es que nadie la vería en esa desgarradora escena.

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Elsa se encontraba con Michiru en una de las tantas clases que le seguía dando, la morena seguía empeñada en conquistar a la violinista, pese a ser rechazada varias veces por la misma puesto que no tenía mayor interés en ella y ahora mantenía una relación formal con Haruka. Aun con todo eso en contra Elsa mantenía sus esperanzas.

-¿Todo bien hoy?- La morena dejó de prestar atención a su instrumento y observó mejor a su profesora.

Michiru lucia ida y con toques de molestia, estaba muy distinta el día de hoy y eso no pasaba desapercibido por Elsa, porque era evidente su estado actual. Su extraño comportamiento se debía a la discusión que tuvo con Haruka noches atrás.

-Todo bien- Fingió su mejor sonrisa.

-Vamos Michiru, no me mientas- Dio unos cuantos pasos para acercársele –Después de todo puedes confiar en mí-.

-En serio que no es nada- Siguió con su mentira, Michiru era una chica bastante reservada. Observó el reloj en su muñeca –Las clases de hoy han terminado-.

Un suspiro por parte de Elsa sonó en toda la habitación, sus intentos de acercarse eran inútiles pues no había recibido ni la más mínima pizca de interés por parte de Michiru, ya casi pensaba en resignarse. Ni siquiera le gustaba tocar el violín, pero ahí estaba, intentando aprender.

-Michiru si necesitas hablar, un favor o cualquier cosa tienes mi número, llámame a la hora que sea- Elsa se mantenía de pie a la salida de la casa.

-Muchas gracias, lo tendré en mente- Cerró la puerta cuando la chica se alejó y luego pegó su frente en la madera, sus ojos se cerraron. No tenía idea de que hacer, Haruka no le había hablado desde la discusión de esa noche.

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-¿Haruka almorzamos juntas?- Selina terminaba de acomodar su uniforme escolar.

En respuesta la rubia solo se encogió de hombros.

-¿Todo bien?- Se sentó a su lado en el camarín –Hoy estabas bastante distraída, te derribaron demasiado- Su distracción era real, no pensaba en otra cosa que no fuese Michiru y cómo afrontarla si la veía el día de hoy en la escuela.

-Todo bien, no me pasa nada- Fingió una sonrisa y se acomodó la corbata. Salieron juntas del camarín.

Por un lado teníamos a Elsa detrás de Michiru y por otro lado teníamos a Selina detrás de Haruka, nada bueno podría salir de eso.

Cuando la pelinegra notó a Michiru caminar por los pasillos acercándoseles junto a su grupo de amigas tomó a Haruka desde su saco y la removió para que quedara justo dándole la espalda a la ojiceleste.

-¿Qué pasó?-.

-Solo tienes la corbata mal anudada- Llevó sus dedos a dicho objeto y comenzó a anudarla desde cero –No eres muy buena vistiéndote sola, pero yo siempre te puedo dar una mano- Dijo eso ultimo cuando Michiru estuvo suficientemente cerca de ambas, quería que la chica escuchara.

Haruka no hizo gran cosa más que permitirle arreglar su mal nudo de corbata, pero Michiru si había escuchado lo que Selina dijo y en su rostro se veía que no estaba nada contenta, pero decidió seguir caminando sin mirar atrás, ignorando por completo la presencia de la rubia.

-¿Todo va bien entre ustedes?- Preguntó la más baja al notar como Haruka se le quedó viendo la espalda a Michiru, había notado su presencia justo después de que pasó por detrás de ella, pero de igual manera no hizo nada por llamar su atención como en otras ocasiones que siempre le besaba tomándola por sorpresa.

-La verdad… no, debería ir a hablar con ella- Dio un par de pasos, pero la pelinegra le tomo por la muñeca.

-No creo que sea buena idea, solo mírala, ni siquiera se dio vuelta a mirarte… a veces solo necesitamos nuestro espacio-.

Haruka juntó sus labios, pensativa y seria con la mirada aun en Michiru, hasta que la ojiceleste dio la vuelta en una esquina y se perdió de vista.

-Podrías tener razón-.

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Darien, Rei y Lita miraban a Selina, la chica estaba sentada en la mesa con ellos, cosa que extrañaba bastante a los amigos de la rubia. Se estaban acostumbrando a almorzar con Michiru y sus amigas, más no a tener gente desconocida.

En el almuerzo Haruka llamó la atención de sus amigos, preocupándolos, pues su silencio inquietaba más que tenerla hablando en todo momento y ni hablar de las insistencias de Selina por hacerla hablar, queriendo tener algún tema de conversación.

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-Muchas gracias por acompañarme a mi entrenamiento, no era necesario-.

-¿Bromeas? Es genial verte entrenar, entregas todo de ti en la pista y eso es admirable para cualquier persona-.

Haruka soltó un par de risas –Suenas como una fan-.

-Quizá lo sea- Se unió a las risas de la mayor –Lo malo es que ahora debemos ir a hacer nuestro trabajo de historia-.

Eran pareja para hacer un trabajo escolar y Selina aprovechó para pasar todo el día con Haruka, como la rubia entrenaba se ofreció a acompañarla antes de ir a su departamento a realizar la tarea. Lo único que quería era estar el mayor tiempo posible con Haruka.

Era la primera vez de la pelinegra en el departamento de la rubia y estaba asombrada de que ya la dejaran vivir sola, los padres de Selina podían ser un poco sobre protectores con ella. Primero comieron algo para dedicarse al cien en su trabajo, Haruka querían terminar pronto para enfocarse en otras tareas acumulados que tenía.

Estuvieron casi tres horas sin parar terminando toda su investigación, al final obtuvieron un buen trabajo digno de una excelente calificación. Haruka estaba agotada por su entrenamiento de judo más el de atletismo y ahora con el último trabajo había llegado al límite, se sentó en el sofá de la sala y desabotonó los dos primeros botones de su camisa después de tirar muy lejos su corbata.

-Estoy muerta- Suspiro cerrando sus ojos.

Selina no tardó en hacerle compañía al sentarse a su lado.

-Si quieres puedo preparar un poco de té antes de irme, yo también estoy exhausta, pero no tanto como tú- Movió unos cuantos cabellos de la frente de Haruka.

-No es necesario, de verdad- Abrió sus ojos para mirarla fijamente.

-Déjame hacerlo, no tardaré nada- No esperó una respuesta y se levantó casi de un salto para ir directo a la cocina.

Preparaba el té con tanta dedicación que se tardó un poco más de lo esperado, colocó las tazas en una pequeña bandeja y volvió a la sala. Entre las sombras de la habitación notó a una dormida Haruka sobre el sofá. Dejó la bandeja sobre la mesa de centro.

-Supongo que me voy- Se dijo a sí misma.

Una pequeña luz interrumpió la oscuridad de la sala llamando la atención de Selina, era el celular de Haruka. La chica tuvo un pequeño debate moral consigo misma, pero al final tomó el celular para ver quien le escribía, Michiru era la persona.

Desbloqueo el celular y sin autorización se metió al chat. Seguramente Haruka era la única persona en el 2020 que tenía un celular sin contraseña.

-Haruka ¿Hasta cuando me vas a ignorar?

Una amplia sonrisa se mostró en los labios de Selina.

-Lo siento, pero Haruka ya está dormida quizás mañana te responda.

Escribió Selina en respuesta, adjuntando una foto de Haruka sobre el sofá con su camisa desordenada dejando a la vista parte de su pecho por los botones que se desabotonó al sentarse, también en la foto se podía ver el hombro descubierto de Selina, más no su rostro. Una vez enviado todo, borró la conversación solo para que Haruka no lo viese.

A kilómetros de distancia estaba Michiru sobre su cama ya con el pijama puesto y su celular entre las manos. Había visto la imagen junto con el mensaje, por su mente pasaron mil y una teorías sobre lo ocurrido, pero finalmente se quedó con dos. La primera que Haruka ya se había acostado con alguien más y por ende la estaba engañando, la segunda donde quizás, solo quizás todo era un mal entendido y no la estaba engañando.

"Quizá aprovechó el estar distanciada de mí para acostarse con alguien más, todo porque yo no le doy esa atención sexual que necesita".

Una lágrima se deslizaba por la mejilla de la ojiceleste, mientras llevaba su mano a la boca para evitar hacer cualquier sonido. La solitaria lágrima era seguida por otra y otra, hasta que terminó llorando en silencio, sola en su habitación.

Volvió a tomar su celular, pero esta vez para marcar un número.

-¿Aló?

Respondió la voz al otro lado.

-¿Aló? ¿Michiru?

Volvió a repetir, pero seguía sin responder.

-¿Michiru todo bien?

-Lo siento, no te debí llamar, es tarde y…

-¿Qué sucede? ¿Estás… Estas llorando?

-Yo…

-¿Dónde estás?

-En mi casa

Unos segundos de silencio.

-Voy para allá

-No, solo ignora esto

-Michiru estaré en diez minutos

-Elsa... gracias

A los poco minutos llegó la morena tal cual lo prometió por la llamada. No sabía el motivo de la llamada de Michiru, muchos menos el motivo de sus lagrimas, claramente había estado llorando por sus ojos hinchados y rojizos, pero tampoco necesitaba saber más, mantendría la privacidad de la chica. Simplemente estar con ella conteniéndola en esa noche se sentía pagada.

Bebían un poco de té en la habitación de Michiru ya entrada la madrugada.

-¿Estás sola?-.

-Sí- miraba el contenido de su tasa.

-Vaya… en esta enorme casa, yo no podría-.

-Yo no lo siento como algo malo, al contrario… siempre me siento acompañada o querida en esta casa, con esta familia- En sus palabras se podía sentir con sutileza como Michiru hablaba de otra familia, como si no fuese de allí.

Esa noche Elsa se quedó a dormir en la casa de Michiru, pero en otra habitación. La violinista no pudo pegar un ojo durante toda la noche, miles de teorías nuevas rondaban su mente y era incapaz de quedarse con una o por el contrario ignorarlas todas. Por otro lado teníamos a Elsa preocupada por la ojiceleste quien no le decía nada de nada, ni siquiera un mísero detalle del cual agarrarse para sacar teorías, pero en todo momento le agradecía por estar ahí con ella. Y en otro lado mucho más lejano estaba Haruka durmiendo en el sofá de su sala, despreocupada y sin enterarse de nada.

Al día siguiente Michiru había llegado a la escuela en compañía de Elsa, quien se ofreció amablemente a acompañarla ya que Seiya llegaría desde otro sitio.

-¿Segura que no llegarás tarde a tu escuela?- Michiru sostenía su maletín con ambas manos por delante de sus piernas.

-Tú no te preocupes, siempre llego puntual así que por atraso no me ocurrirá nada- La sonrisa de la chica invitaba a Michiru a sentir algo de tranquilidad, radiaba eso –Pasando a otro tema más entretenido ¿Nos juntamos hoy después de clases?-.

Michiru a lo lejos ve a Haruka, de pie en la entrada principal de la escuela en actitud de estar esperando a alguien, su corazón latía con fuerza, no sabía que decir, que decirle, desde la discusión que no hablaban y después de lo de ayer, más nerviosa se colocaba.

Haruka también había logrado identificar a Michiru entre todo el tumulto de estudiantes ingresando a la escuela, pero lo que le llamó más la atención fue a Elsa junto a ella tan temprano. Se había propuesto hablar con Michiru para reconciliar todo, pero ver eso le enfurecía, sus celos salían a flote y las ganas de reconciliación se iban directo a la basura.

-¿Michiru?- Elsa agitó su mano frente al rostro de la chica.

-Sí, claro- No dejaba de ver a la rubia, quien ahora hacía ingreso a la escuela con Selina, recordaba vagamente haber visto a esa chica. Desde la perspectiva de Michiru, Haruka estaba de pie en la entrada para esperar a esa chica.

-¿Entonces sí?-.

-Sí- Dijo sin demasiado interés, pues su atención se había colocado en la rubia hace unos momentos ignorando a la morena.

-Entonces nos vemos, hasta más tarde- Dicho aquello salió corriendo agitando su mano.

Michiru se detuvo –¿Nos vemos?- Se dijo a sí misma, al parecer accedió a salir con Elsa.

Nuevamente se habían distanciado, esta vez por el orgullo de Haruka, quien dio un paso atrás al ver a su novia en compañía de Elsa y también por Michiru, quien se ponía muy nerviosa cada vez que veía a la rubia, todo por la imagen que le había sido enviada.

Otro par de día más sin hablar.

Elsa le había pedido a Michiru que la acompañase a comprar un par de cosas, y como pensaba que saliendo serviría para distraerse ahí estaba con Elsa en una tienda de ropa.

Se le notaba distraída con la mirada perdida, casi no prestaba atención a las múltiples ideas de Elsa por llamar su atención y sacarle algunas palabras. Aceptarle una salida con ella no era básicamente la mejor idea para desconectarse, después de todo.

Pero finalmente después de una larga e incómoda tarde llegaron a casa de Michiru.

-Entonces… ya nos veremos- Habló Michiru.

Elsa se apresuró para ponerse de pie entre la puerta y Michiru.

-No te voy a insistir para que me cuentes que ocurrió contigo, eso es algo que debes hacer cuando estés preparada y tengas suficiente confianza en mí, pero…-.

-Elsa, no…-.

-Déjame hablar, solo quiero que sepas que estoy para ti y haré lo que sea para que te sientas mejor, puedes confiar en mí-.

Michiru resopló y coloco su mano en la majilla de la puerta acortando la distancia de cuerpos con Elsa –Y de verdad lo agradezco, pero no quiero hablar de eso, no me siento a gusto- Se encogió de hombros.

Elsa resopló también –Está bien, no insisto más-.

Los ojos celestes se mantuvieron firmes en los de la morena, estaba agradecida, demasiado, pero no era muy buena demostrando algunas cosas y eso le jugaba en contra. Simplemente sonrió a modo de agradecimiento.

-Lo agradezco- Mantuvo la sonrisa esta vez acompañada de unas cuantas risas –Ahora déjame entrar a casa-.

Elsa comenzó a reír también, había olvidado que le impedía el paso.

Michiru giró la manija de la puerta y al abrir esta hacia afuera cuando Elsa aun no se quitaba produjo que rempujara a la morena hacia su cuerpo. En un abrir y cerrar los ojos ambas chicas se habían besado de manera accidental. Sus miradas se sostuvieron nuevamente por unos segundos, sorprendidas. La ojiceleste fue la primera en separar sus bocas al mover la cabeza hacia atrás, pero el contacto visual seguía.

-Me gustas, Michiru- Susurró Elsa y volvió a unir sus labios a los de Michiru, pero esta vez de manera no accidental.

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¡Buenos días/tardes/noches!

¿Cómo están? Espero que bien. Yo en cuarentena, bueno, en mi país la cuarentena está mal dirigida (A los que sean de Chile sabrán). Espero que se mantengan en casa y solo salgan por cosas necesarias, laven sus manos correctamente y esas cosas.

Respondiendo a los comentarios de capítulos anteriores:

-Exacto, Michiru debe entender que Haruka tuvo una relación de tiempo con Molly y hay cosas que son difíciles de olvidar.

Deben prestar atención a pequeños detalles que luego a lo largo de la historia serán revelados.

El capitulo 17,5 era el pequeñísimo especial del cual les había hablado.

-Serena se pasa, en eso tienes razón jajaja. Pero la chica no hizo lo de la cita con mala intención, créanme.

Muchas gracias a quienes leen y a quienes comentan.

¡Nos leemos!