"Los caminos son enlaces invisibles que conectan a los titanes con la gente de Ymir. Todos los eldianos están conectados entre sí a través de estas sendas. Los caminos funcionan como un medio único para transportar varias cosas, desde las memorias de los eldianos hasta la carne, los huesos y demás órganos que componen el cuerpo de un titán, tanto puro como cambiante. Los caminos trascienden el espacio y también superan los límites del tiempo. Los caminos se cruzan entre sí en puntos conocidos como coordenadas. El Titán Fundador es la coordenada en la que todos los caminos que unen a los eldianos y a los titanes se entrelazan."
Hay caminos que se entrelazan hasta que llegan a un punto que toman rumbos diferentes por las decisiones de los usuarios, creando así sus propias historias. Hay caminos abandonados, como hay caminos que se repiten una y otra vez hasta lograr lo deseado, alterando los caminos que se le cruzan en algún punto.
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Dos pequeñas niñas corren entre la gente, tratando de hacerse camino y poder ver el desfile en su ciudad. Una de ellas cae al suelo y la otra sigue corriendo. La niña que cayó comienza a llorar al ver que tiene una raspadura en la rodilla. Un hombre se le acerca y la carga al hombro mientras limpia su rodilla. —Después de una caída lo más importante no es quedarte en el suelo a llorar, sino levantarte y continuar tu camino sin importar el dolor que sientas o las cosas que dejes atrás... ¿Entendiste, Diana? Ella le sonríe y lo abraza. —Ahora continua, no te pierdas el desfile —La coloca en el suelo— Diana sigue corriendo hasta llegar al frente de las personas. Encuentra a su hermana y ambas se agarran de la mano. Están felices viendo los soldados marchar y escuchando la banda musical. Les entregan como regalos unas espadas de juguetes. Leena y Diana se emocionan y corren hasta sus padres. Clara toma de la mano a Leena y sonríe mientras toca su vientre por el embarazo. Andrew agarra a Diana al hombro, ella le muestra su espada. —Algún día seré una soldado y me verás desfilar aquí —Tú puedes ser lo que quieras, siempre y cuando hagas las cosas correctamente —Él observa como ella mira orgullo su espada y la alza, sus ojos azules brillan con el sol— Tú vas a ser la voz de aquellos que no la tienen. Tu harás justicia y vencerás a aquellos que hagan daño a los débiles... Tú serás la luz que ilumina en medio de la oscuridad. Serás su camino para la redención —Le da un beso en su mejilla mientras continúa viendo con orgullo a su hija— Siempre te amaré, mi hermosa Diana —Andrew sonríe—
Luego de recordar su pasado, Diana abre sus ojos. Ve el fuego consumiendo la zona de experimentación. Ve el cuerpo destrozado de Benton en el suelo y luego mira el suyo que está quemado por el lado derecho, ha perdido un brazo y las dos piernas, de su abdomen salen los intestinos. Tose sangre y está muy débil, ya está por fallecer. El fuego se expande. Diana comienza a alucinar como hubiera sido su futuro y viendo sus seres queridos fallecidos. El fuego la quema lentamente, ella grita de dolor, llora y aprieta su mano contra el suelo. Sus últimos pensamientos fueron Reiner, Mikael y Areli.
—Los amo
Entre el fuego ve un hombre alto acercarse y caminar hacia ella. Él extiende su mano y le habla.
—Ven Diana, es tiempo
Ella en su espíritu extiende su mano hacia él. Diana se levanta desorientada. Su cuerpo ha estado completamente cubierto de arena. Ella ve el rostro del hombre.
—¿Bertholdt?
—Me alegro que ya hayas llegado, Diana
Diana se percata que está desnuda, siente vergüenza y se cubre con sus manos y brazos.
—No te preocupes, todos pasamos por este momento —Él la cubre con una capa—
Diana intenta mirar hacia atrás, pero Bertholdt le impide.
—No mires Diana, ya esa vida quedó atrás
Bertholdt y Diana se van caminando, pero por un instante él mira hacia atrás y ve que el fuego quemó totalmente el cuerpo de Diana. Su mano aún sigue apretada contra el suelo como reflejo del dolor que sentía. Murió recostada en la pared. Él siente lástima.
Siguen caminando.
—¿Por qué viniste por mí?
—Ymir pidió que viniera, ya que fuimos amigos en el pasado y te sentirías más cómoda a mi lado
—Gracias por venir —Sonríe. Luego mira el cielo y se sorprende— Cuando vine en aquel momento no recuerdo que este lugar fuera tan hermoso
—Sólo viste una parte de este lugar y del templo... Ven ya estamos cerca
Se acercan a un enorme árbol que emana una luz, cruzan al otro lado y todo cambia. Diana ve el templo al que había ido cuando buscó a Ymir. Ella se sorprende al ahora poder ver lo hermoso del lugar.
—Wow —Lo dice maravillada—
—Vamos, tienes que ir ante ella para devolver tu titán
—¿Por qué?
—Todos los titanes cambiantes y los que han sido titanes puros lo tienen que hacer, es una forma de devolver lo que ella nos dió
Ambos llegan ante Ymir Fritz. Diana hace reverencia.
—Cumpliste con tu misión. Gracias a ti ahora el futuro será el que debe ser... Salvaste a la humanidad
—Y lo volvería a hacer —Sonríe—
—Es tiempo de que devuelvas lo que se te dió y puedas descansar eternamente —Ymir extiende su mano—
Diana la toca y le devuelve el Titán Acorazado.
—Bien... Puedes buscar un lugar donde quedarte —Ymir se va sin despedirse—
Diana se queda con Bertholdt.
—¿Y qué hago ahora?
—Lo que sea... Disculpa, pero me tengo que ir
Diana se queda sola. Ella trata de hablar con otros, pero ellos se apartan de su lado.
—Tsk... Nadie quiere hablar conmigo —Ella ve a lo lejos una ciudad enorme. Se le acerca a alguien para preguntarle— ¿Que es ese lugar?
—Donde viven todos los eldianos que se mantuvieron como humanos
Ella murmura.
—Mi familia y amigos deben estar ahí —Diana corre—
Cuando está por acercarse, choca con algo y cae al suelo. Se queda confundida. Otra vez intenta pasar, pero algo le impide. Ella ve gente entrando y saliendo.
—¿Por qué no puedo pasar? —Pregunta confundida—
Lo intenta varias veces en diferentes lugares. Un guardia de Ymir se acerca a ella.
—¡Hey! Tienes prohibido ir allá
—¿Por qué?
—¿Ymir Fritz no te dijo?... Es parte de tu castigo
—¿Castigo? ¿Pero que hice?
—Vamos, que ella misma sea quien te lo diga
Diana y el guardia van ante Ymir Fritz.
—¿Su Majestad porque no puedo ir a la ciudad?
—Olvide decirte cuando llegaste que tienes un castigo... Tienes prohibido ir allá, no puedes interactuar con nadie, ni usar tus memorias para influenciarte a ti misma o a Reiner e incluso aunque él llegue aquí seguirá el pacto que hicimos de borrarle tus recuerdos
—Pero su majestad, yo cumplí mi misión, di hasta mi vida a cambio, ¿Por qué me castiga así?
—Tu usaste tu titán para asuntos que no tenían nada que ver con lo que se te ordenó. Además te involucraste sentimentalmente con quien debías matar, poniendo en riesgo el completar tu misión y el futuro de la humanidad
Diana está asombrada.
—Sé que hice muchas cosas mal, pero también liberé a muchos eldianos en Mare que ahora pueden vivir en paz
—Yo te iba a enviar al lugar de Tormento, pero tuve misericordia de ti y no lo hice, al menos sé agradecida
—¿Lugar de Tormento?
—Donde envío a todos los eldianos que han traicionado a Eldia y por ende a mí. También envío a todos los titanes cambiantes que han utilizado sus poderes incorrectamente
—Como yo —Se entristece—
—Ya la decisión está tomada, ya no hay nada que decir... Tengo asuntos más importantes ahora mismo —Ymir se va, mientras camina siente lástima por ella—
Diana está incrédula y llorando, también se va. Un hombre se acerca a Ymir.
—¿Se creyó lo del castigo?
—Sí, ahora esperemos que no suceda aquello
—Quitándole el Titán y apartándola de la gente no tendrá como lavarle sus cerebros y nadie se irá en su contra, más bien en nuestra contra... La hija de Kenny es muy inteligente y ágil, aun así no podemos quitarle el ojo de encima
Diana se recuesta debajo de un árbol. Está llorando desconsoladamente hasta quedarse dormida. Se despierta gritando al escuchar cerrarse con fuerza la puerta del calabozo donde estuvo en vida. Ella mira para todos lados asustada. Intenta calmarse ya que tiene la respiración agitada, y respira profundo. Se queda pensativa recordando las torturas, durante el día no deja de llorar.
Pasan varios días. Diana siempre está sola, pocas veces alguien se le acerca a saludar. Ella pasa sus días bajo un árbol.
En ese lugar no hay necesidad de comer o dormir, pero la gente lo sigue haciendo. Hacen banquetes y fiestas. Beben, bailan. Viven sus vidas como si aún estuvieran con vida.
Un día Diana decide acercarse a la ciudad. Ella está escondida detrás de un árbol con la esperanza de ver al menos a alguien de su familia. Pasa el día, la gente va y viene. Ya Diana está por irse cuando escucha una voz familiar, se voltea y ve a Erwin hablando con su papá. Diana se esconde de nuevo detrás del árbol y los observa. Clara y Beth llegan también al lugar. Diana se emociona y llora de felicidad por al fin verlos. Ellos se han reunido para salir. Ella decide quedarse escondida para que no la vieran y no se metan en problemas.
Diana se va corriendo feliz y triste a la vez. Sin percatarse se cruza con un carruaje que por poco la atropella, pero logra esquivar. Ve que el carruaje es de alguien importante así que deduce que pertenece a los Fritz y Reiss. Ellos se detienen. Un guardia se baja.
—¡La próxima vez mira por donde andas!
—Disculpe —Baja la cabeza—
Otros guardias se acercan a ella.
—¿Esta es la que Ymir tiene castigada?
—Si... La famosa Diana Ackerman
—No te ves tan ruda como dicen
La cortina del carruaje se abre un poco. Un guardia se acerca.
—¿Qué hacemos con ella? ¿Le damos una lección para que no vuelva a meterse en el medio?
—Hagan lo que quieran —El hombre cierra la cortina—
Los guardias la golpean y la tiran al lodo. Todos se ríen, incluso los que están dentro del carruaje. Diana se levanta con coraje y les hace frente.
—¡Hey! —Grita hacia el hombre dentro del carruaje— ¡Si eres tan valiente pelea conmigo y no estés usando a tus marionetas!... ¡Sal de ahí, cobarde!
Los guardias se acercan, ella pelea con ellos, pero no tiene la suficiente fuerza para derrotarlos. Así que vuelve a caer al piso. Un hombre encapuchado se baja del carruaje. Va hasta ella y le habla.
—Aquí no eres nada, el ser Ackerman no te sirve de mucho ante nosotros —Pone su pie sobre la cabeza de ella— Aquí sólo eres escoria
El hombre se va, se monta de nuevo en el carruaje. Todos se van. Diana como puede se levanta, ve que hay personas que han observado todo. Diana se va enojada mientras se quita el lodo.
El tiempo sigue pasando. Diana trata de acercarse a la gente para ayudarlos, pero siempre la rechazan. Se percata que algo sucede al ver a Ymir Fritz reunida con varios de los que fueron titanes cambiantes. Como siempre Diana está excluida de todo.
Ella se va sola cerca de un riachuelo, agarra una piedra.
—Quisiera saber que está sucediendo, pero nadie me dice nada. No sé qué es peor, estar aquí sin hablar con nadie o estar en el lugar de Tormento que Ymir contó... Tsk, ni sé que hago hablando con una piedra —Diana lanza la piedra al agua—
Camina por toda la orilla del riachuelo hasta acercarse a un lago enorme, pero llega hasta donde le tenían permitido. Ve a una niña jugando con un adolescente, ambos están muy felices. Diana se esconde para que no la vean. Ella los reconoce, son Tiffa y Karl. Ella sonríe al verlos. Luego ve a Jeff y Arla sentados, riendo mientras observan jugar a Karl y a Tiffa. Ambos también están felices. Luego Diana ve a Roy acercarse hacia Arla, lleva algo oculto entre las manos. Ella se levanta junto a Jeff. Todos se acercan. Roy le habla, se arrodilla y abre una pequeña caja. Arla se emociona y dice que sí. Él le coloca un anillo. Ambos se besan y se abrazan. Diana está llorando de felicidad. Jeff abraza a Roy. Luego todos se abrazan juntos.
—Al menos Roy si es feliz —Diana sonríe triste. Se sienta detrás del árbol y sigue llorando por no poder estar con ellos en ese momento. Ella se levanta y se va—
Roy logra ver a alguien caminar y la reconoce. Él se acerca, pero ya no está. Jeff se va detrás de él.
—¿Que sucede?
—Creí ver a Diana
—¿Crees que ya ella esté aquí?
—Puedo sentir en mi corazón que sí, pero me extraña que no se acerque —Roy está triste—
Jeff le da una palmada.
—Vamos compañero, su futura esposa le espera
Ambos regresan con los demás. Diana los ve a la distancia. Ella no para de llorar al sentirse tan sola.
—No tengo a nadie
Ella sigue caminando y pierde el rumbo, hasta tropezar con otra barrera que no puede pasar. Ella ve que hay muchas rocas alrededor que tapan el lugar. Hay una presencia extraña en los alrededores.
—Este debe ser el lugar de Tormento —Toca la barrera—
Llega un guardia de Ymir.
—¿Con que estás tratando de entrar?
Ella se gira nerviosa.
—No, para nada... Sólo me perdí y llegue hasta aquí
—De ti no lo creo —Agarra a Diana por la camisa y la lleva ante los Fritz— La encontré tratando de entrar al lugar de Tormento
—Es mentira lo que dice, yo no hice nada
—¡Silencio! —Exclama un hombre, el mismo que Diana vió en el carruaje— Desde que llegaste ya has causado varios problemas, al parecer necesitas un poco de disciplina... Guardias llévenla al lugar de Tormento por un tiempo a ver si así aprende a ser disciplinada... Ya saben a qué celda llevarla —Ríe y se va—
Los guardias llevan a Diana. Al llegar y entrar ve que es un lugar sombrío, con un bosque de árboles secos y la tierra de color oscuro como si se hubiera quemado con fuego. Ella ve cárceles dentro del bosque.
—Hay eldianos que sus vidas no fueron dignas y viven en ese lugar como castigo por sus malos actos —Le dice uno de los guardias—
Ella ve algunas sombras negras esconderse al verlos caminar. La llevan por un túnel oscuro que lleva hacia abajo del suelo. Ella al bajar las escaleras comienza a sentir un calor y un olor fuerte. Hay varias celdas.
—Algunas están ocupadas por usuarios de los poderes titánicos que hicieron el mal sin oportunidad de arrepentirse o hacer el bien antes de morir —El mismo guardia le vuelve a hablar a Diana—
Los que están encarcelados comienzan a incomodarse al verla.
—Aleja tú luz de aquí —Dice una voz gruesa—
Diana se asusta un poco, pero sin ella darse cuenta está iluminando el lugar, una luz que ella no puede ver. Su luz le molesta a los que allí están. Algunos tratan de agarrarla para asustarla, los guardias se interponen y siguen caminando. Se detienen frente a una celda en específico que se encuentra un poco alejada de las demás. Abren y meten a Diana dentro. Los guardias se van riendo.
Ella está nerviosa, todo a su alrededor está muy oscuro, solo una luz tenue ilumina el lugar. Al fondo en la celda ve una silueta acercarse a ella. La persona comienza a hablar con una voz grave y ronca.
—Tu luz nos molesta —Se tapa un poco el rostro— Hace siglos que alguien del exterior no viene a verme, que no sea para golpearme
—¿Siglos? Ha pasado el tiempo, pero no tanto
—Un minuto en este infierno parece una eternidad... Cada día es como un año y cada año es como mil más
—¿Llevas mucho tiempo aquí? ¿Quién eres?
—Tu voz me suena familiar, yo te conozco —Su tono de voz vuelve a ser normal— Ah claro, eres quien me trajo aquí
Diana reconoce su voz.
—¿Thomas?
—¿Qué haces aquí? ¿A torturarme más con tu presencia? ¿No te es suficiente? —Se enoja—
—Tu también me trajiste aquí, yo quería vivir con mi familia —Diana se enoja—
—Al menos tu vives en paz. Yo estoy en este maldito lugar sin poder casi respirar —Se enoja— Cada maldito segundo me torturan sin piedad... No me dejan descansar
—Esto es consecuencia de tus actos, yo no tengo culpa, yo solo cumplí mi misión
—¿Tu misión?... Yo podía cambiar, pero preferiste matarme y traerme aquí... ¿Dime para que vienes? —Se enoja— ¿Te has dado cuenta de que tu muerte fue en vano? ¿Que tu Reiner está sufriendo mientras no puedes hacer nada?
Diana se entristece y se enoja. Thomas se acerca a ella.
—Aléjate de mí, no quiero verte y menos saber de ti —Ella se aparta un poco— ¡ALÉJATE!
—Diana... —Lo dice con dificultad— ...perdóname. Tengo tanto dolor y desespero que no sé lo que digo —Llora— Tienes razón de que estoy pagando las consecuencias de mis actos
Sale un poco a la luz. Diana ve a Thomas con su cuerpo de color gris, la piel agrietada, sus ojos y párpados rojos. Unas cadenas con púas alrededor de su cuerpo.
—Ahora estaré aquí por la eternidad pagando por todo el mal que hice en vida... Fui un egoísta al no dejarte ir y no respetar tu decisión de estar con Reiner —Llora— Jamás en la vida me voy a perdonar todo el daño que te hice —Sigue llorando. Él se tira al suelo y agarra los pies de Diana— Perdóname por favor, te lo suplico —Llora desconsoladamente—
Diana siente coraje al recordar todo lo que él le hizo y lo patea.
—¿Perdonarte? ¿Después de todo lo que sufrí y perdí por tu culpa? —Ríe sarcásticamente— Ni después de muerto dejas de ser tan cínico —Diana se sienta al otro lado de la celda y lo ignora—
Al rato llegan unos guardias de Ymir. El líder con uno bastón toca la celda.
—Tommy, llegó tu hora favorita
—No por favor, ya déjenme en paz
Los guardias entran y sin pensarlo comienzan a golpearlo. Diana escucha sus gritos y lo ignora. Al ellos irse lo escucha lamentarse y hablar incoherencias.
Así ocurrió varias veces y ella lo sigue ignorando mientras él grita y llora de dolor.
Diana a veces tiene pesadillas recordando su pasado. Thomas la escucha hablar luego de tener una y despertarse gritando.
—¡Detente por favor! —Cuando ella reacciona que todo fue un sueño comienza a llorar—
Thomas siente mucha lástima por ella. Diana se gira y lo mira con odio.
Un día varios guardias entran a la celda.
—Hoy vinimos a darte un regalo... Espero que lo disfrutes —El guardia líder arrastra a Thomas a la parte de atrás de la celda—
Varios guardias tapan la visibilidad a Diana. Ella comienza a escucharlo gritar fuertemente. Los demás guardias se burlan.
—¿Por qué gritas? Si a ti te encantaba hacer esto —El guardia ríe. Al rato se aparta— El próximo
Diana ve otro guardia acercarse a Thomas, él vuelve a gritar. El guardia líder se acerca a Diana y saca de su bolso un pedazo de pan.
—Ten... Los Fritz te envían esto como señal de misericordia —Le tira el pan—
Diana lo agarra, se gira a darles la espalda y se lo come. El guardia vuelve y se le acerca.
—Ahora que lo recuerdo tu fuiste una de sus víctimas... Ven, es hora de que tomes venganza —Levanta a Diana y la lleva hasta Thomas. Le da un bastón— Golpéalo, aquí no puede morir así que lo sufrirá hasta que no pueda más
Diana ve bastante sangre en el suelo. Thomas se retuerce de dolor. Ella aprieta el bastón con fuerzas, pero no se mueve.
—Sólo hazlo —Le dice el guardia líder—
Ella comienza a enojarse. Recuerda todo el dolor que le hizo vivir. Cada vez que la golpeaba, cada vez que abusaba de ella y se reía en su cara. Thomas ve que su luz se ha apagado por el odio que está llenando su corazón.
—Diana no, por favor —Thomas intenta cubrirse y llora—
—¡Cállate! ¡Tú no mereces ni llorar, ni pedir clemencia! ¡Maldito desgraciado! —Ella alza el bastón y comienza a golpearlo sin piedad, con todas sus fuerzas. Ella grita de coraje—
Los guardias se ríen al ver lo que sucede. Thomas llora y grita de dolor. Diana comienza a patearle la cara varias veces.
—¡Ojalá dejes de existir de una maldita vez! —Lo sigue pateando sin parar en todo el cuerpo— ¡TE ODIO!
Con el bastón le da un golpe tan fuerte en la cabeza que lo deja inconsciente. Thomas está tirado en el suelo, su rostro está irreconocible por los golpes.
—Wow, tu sí que eres una máquina de matar. Aquí nadie puede morir y por poco lo haces desaparecer... Has hecho mejor trabajo que nosotros —El guardia se ríe— Esto hay que decírselo a los Fritz
Diana se queda sin aire y se pone nerviosa, tira el bastón al suelo. Se aparta al sentir náuseas y vomita. Se va a su esquina y se sienta. Los guardias se van.
Pasan los días y Diana ve a Thomas aún tirado en el suelo, sin moverse de lugar. Un guardia viene a ver como sigue, toca la celda.
—¿Aun sigues muerto? —Se ríe y se va—
Al rato Diana ve a Thomas moverse. Él se queja de dolor mientras se arrastra por el suelo. Tose varias veces. Diana lo escucha llorar, luego lo escucha hablar incoherencias.
Al día siguiente llegan los guardias y uno con el bastón toca la celda.
—Ya la princesa se despertó... Llegó tu hora favorita, con la golpiza que tu compañera te dió si que llevas tiempo sin recibir tu merecido —Entra y comienza a golpearlo—
Diana se enoja al escucharlo gritar y llorar.
—Déjenlo en paz... Ya me cansa escucharlo chillar
El guardia sigue golpeándolo. Diana se enfurece y se acerca.
—¡YA BASTA! —Agarra un guardia y lo empuja fuertemente contra los barrotes—
Los guardias se enojan.
—Al parecer tu sí que aún necesitas disciplina —El guardia líder comienza a golpearla con el bastón—
Los demás que lo acompañan también la golpean. Thomas se pone nervioso al ver lo que ocurre. Se acerca y sin fuerzas trata de agarrar un guardia.
—¡Déjenla quieta! —Grita desesperado—
El guardia líder se detiene y comienza a reírse.
—¿Que la deje quieta? Cuando fuiste tu quien la golpeaba y la torturaba hasta más no poder. Abusaste de ella muchas veces. La humillaste, la maltrataste física y mentalmente... Y aun así tienes el descaro de decirnos que la dejemos quieta —Se ríe—
—Acepto recibir el castigo por ella... Me pueden golpear el doble, incluso el triple si así lo quieren, pero por favor, déjenla quieta —Mira a Diana y la ve en el suelo sangrando y quejándose de dolor—
Los guardias se le acercan y comienzan a golpearlo fuertemente. Lo empujan contra los barrotes y le siguen golpeando en todo el cuerpo. Thomas en ningún momento grita de dolor y siempre trata de estar de pies hasta que no puede más y cae al suelo. Diana se sorprende. Los guardias dejan de golpearlo al verlo inconsciente.
—Muy honorable lo que hiciste. Resististe como todo un hombre... Al fin ya te salieron pelotas de donde no las tienes —Ríe. Hace señas a los demás guardias para irse— Dejen a los dos tortolitos a solas
Cuando Diana ve que los guardias se van, ella se arrastra por el suelo hasta llegar donde Thomas, que está tirado al fondo de la celda. Ella lo toca.
—Thomas —Lo sacude varias veces. Ve que no le responde. Ella llora con coraje— Gracias —Ella coloca su mano en su hombro hasta quedarse dormida—
Thomas entreabre los ojos y ve que Diana tiene su luz nuevamente encendida. Él se mira su mano y ve que su color de piel comienza a cambiar a su estado normal, todas las grietas en su brazo se van. Él sonríe y se queda dormido.
Ambos se conectan en un sueño, donde entrelazan sus recuerdos de un día en que vienen de regreso en el dirigible.
El Escuadrón Elite y varios soldados viajan de regreso a la base luego de haber ganado una batalla, además de recoger un armamento y provisiones de otra base. Los oficiales que van con ellos les permitieron beber para celebrar. Tienen música puesta en un tocadiscos. Algunos soldados están bailando entre sí, haciendo apuestas a quien baila mejor. Todos están riendo. Benton está bailando con Arla. Al terminar él la lleva de manos hasta su silla. —Si que eres buena compañera de baile —Él le sonríe— Ella mira a Diana emocionada. Thomas se regresa a bailar con los demás. Diana la interrumpe y le tapa la boca. —Arla por favor —Ambas se vuelven a reír a carcajadas— —Claro, como ya tú y él —Le hace muecas de coraje— Que suerte tienen las que no se bañan —¿Que yo que? —Diana se huele el uniforme— Se quedan mirando a Reiner, Roy y Jeff bailar tratando de ganar la apuesta. Ambas se burlan de ellos. Benton y Gardner dejan de bailar y motivan a Davis a unirse. —Yo no sé bailar —Davis se resiste—
—Diana, hoy si muero lo haría feliz —Ambas se ríen— Que hombre ese —Arla suspira— Siempre huele tan bien. Sus manos son tan suaves y firmes a la vez... Nunca lo había tenido tan cerca, en par de veces me rozó y creo que sentí su...
—Vamos, no seas amargado —Gardner lo hala del brazo— Diana se levanta. —Tengo mucha hambre, vengo ahora... Me dices quien ganó —Si... Si Diana se va a buscar algo de comer. Mientras se sirve siente que alguien le agarra la cadera. Ella se gira y ve a Reiner. —Amor que susto —Cariño, tranquilo, hay oficiales —Ella lo huele— ¿No me digas que tan rápido estás borracho? Él le sonríe. —Que flojo eres... Igual a mi
—Te estuve buscando —Reiner se le acerca y comienza a tocarle el cuerpo—
—Al menos tenemos otra cosa en común —Le acaricia el vientre— ¿Y nuestro bebé cómo está? —Con mucha hambre, ¿no ves? —Le enseña el plato de comida— Deberías también comer algo a ver si se te calma la borrachera —Ahora no quiero comer... Al menos no eso —Hala a Diana del brazo y se la lleva detrás de unos cajones—
Thomas se sienta a tomar un respiro, mientras ve a Davis y Gardner bailar. Los demás soldados abuchean a Davis. Thomas se ríe a carcajadas. Roy y Jeff aún siguen intentando ganar.
Thomas se percata que Diana y Reiner no están. Se levanta a buscarlos. Al caminar escucha un ruido entre los cajones. Se acerca y los escucha reírse en voz baja. Cuando mira entre los espacios, se sorprende y se aparta rápidamente. Thomas se entristece y regresa con los demás. Se recuesta en un cajón. Al rato ve a Reiner y Diana regresar. Él se enoja un poco ya que siente celos al verlos juntos. Algunos soldados motivan a Diana a bailar ya que es la única que no lo ha intentado. Ella se resiste al principio, pero luego acepta. Comienza a bailar. Todos le aplauden. —Ya perdimos —Jeff mira a Roy y ambos se sientan— Cuando Diana termina de bailar, pierde el balance y se tropieza. Thomas la agarra para no dejarla caer, ella cae sobre él. Ambos se miran a los ojos y su respiración aumenta. Gardner le da un codazo a Davis. Thomas la lleva de la mano. Davis cambia la canción del tocadiscos y coloca una suave. Thomas y Diana comienzan a bailar lentamente mientras se siguen mirando a los ojos. Reiner los observa y se pone celoso. En una vuelta que Thomas le da a Diana ella cae en los brazos de Reiner. Ella se sorprende. Él la agarra de la cadera y comienza a bailar. Todos los miran sorprendidos y aumentan sus apuestas. Thomas agarra a Diana y también bailan con ella. Reiner se acerca por detrás y la aparta, la pega a su cuerpo y rozan sus cuerpos bailando mientras él le mueve las caderas. Los soldados se emocionan y comienzan a silbar. Roy se entristece y se va. Thomas se acerca por delante, la pega a su cadera y la alza, al bajarla acerca su rostro al de ella. Reiner se acerca y ambos la tienen en el medio de ellos. Diana está nerviosa. Cuando la canción acaba ambos se le acercan tanto que ella puede sentir sus respiraciones en su cuello, luego se separan. Todos aplauden. Ella se ríe nerviosa. —Ambos lo hicieron bien... Para mi hay empate Thomas se acerca a Reiner. —Para mí Reiner es el ganador
—Ustedes dos deberían bailar juntos, para ver quién gana
—¡Diana escoge un ganador! —Le grita un soldado—
Todos aplauden y escogen a Reiner. Le dan el dinero de la apuesta. Diana se acerca a Arla que aún tiene cara de asombro. —Si hubiera sido yo, creo que hubiese infartado... Que suerte tienes —Arla la abraza— —Siento escalofríos —Diana se sacude los brazos— Thomas habla delante de todos.
—Ya estamos por llegar a la base, prepárense, hay que mover todos estos cajones al llegar —Les da la orden— Al arribar 1comienzan a bajar todos los cajones con el armamento y provisiones. Diana está acomodando las sogas que se han ido quitando. A lo lejos ve a Thomas y ambos se sonríen, pero se quedan mirando sin decir nada. Reiner aparece en medio de ellos y agarra una caja. Diana aparta su mirada de Thomas y mira a Reiner. Él mira a Diana y le guiña. Luego se le acerca. —Con el dinero de la apuesta te invito a la noche a dar una vuelta y cenar, ¿qué te parece? —Suena genial
Reiner sonríe y se va. Diana busca con la mirada a Thomas, pero no lo encuentra. Ella va hasta atrás del dirigible a dejar las sogas que ha recogido cuando se tropieza con Thomas. —Pensé que te habías ido —Diana guarda las sogas— Thomas suelta la caja que tiene en las manos y se acerca a Diana. La hala detrás de unos cajones. —Yo sé que fue empate, pero quise que Reiner ganara —La acerca a su cuerpo y agarra su cadera con fuerza— Aun así, sé que soy el único que agita tu respiración y te hace suspirar —Se acerca a su cuello para besarle. Él ve como sus vellos se erizan. Sonríe y le da un pequeño beso. Luego alza su mentón. Nota como la respiración de ella aumenta y cierra sus ojos mientras él le acaricia el rostro— Estaré en mi habitación. Sabes que la puerta siempre está sin seguro —La besa y se aparta. Agarra la caja y se va—
Diana se queda sorprendida y se retuerce de escalofríos. Sale del dirigible y se reúne con sus compañeros que ya van de regreso a sus habitaciones. Diana no deja de mirar a Thomas mientras él se va a su habitación.
Ambos despiertan llorando. Diana se aparta y se va una esquina sola. Thomas no deja de mirarla con tristeza, luego ve que su mano ha regresado a como estaba.
—¿Por qué me haces esto? ¿Por qué tienes que recordar eso? ¿Ah? —Diana pregunta molesta—
—Recordar los buenos momentos es la única manera que tengo para calmar el dolor… Perdón, no era mi intención hacerte enojar
Por días Diana no le vuelve a hablar. Los guardias vienen a verificarlos, pero no golpean a Thomas.
Diana está dormida y despierta gritando. Se levanta y se sacude. Siente un calor en todo su cuerpo, como si se estuviera quemando viva nuevamente. Durante el desespero choca con los barrotes de la celda y cae al suelo, está llorando. Thomas se le acerca. Nota que su respiración está muy agitada.
—Tienes que calmarte —Extiende sus brazos e intenta abrazarla—
Ella se asusta y se aparta.
—¡No me toques!
—Disculpa… No debí acercarme tanto —Él se aparta y baja su mirada— Lo que hayas visto o sentido no es real... Sólo son memorias pasadas
—Todo este tiempo sólo he querido vivir en paz y aun así me siguen torturando... Sólo nací para sufrir
Thomas se entristece.
—¿Por qué estás aquí? ¿Ymir Fritz también te castigó?
Diana se queda callada un rato.
—Sólo me trajeron para disciplinarme... Mi castigo es afuera. Sin poder hablar con nadie, sin poder ver a mi familia y amigos... Estoy totalmente sola
—Cuanto lo lamento
Un guardia de Ymir llega hasta la celda.
—Diana, ya es hora de que salgas de aquí y al menos hagas algo útil
Ella se levanta para marcharse.
—Diana...
Ella se detiene.
—Tienes que salvar a Reiner... No lo dejes llegar a este lugar. Influencialo a través de las memorias para que se arrepienta y pueda hacer lo correcto... No quiero que él llegue a este infierno
—No puedo hacerlo, aunque quisiera... Ymir también me tiene prohibido usar las memorias —Diana se va—
Thomas se queda triste y solo.
Se llevan a Diana ante los Fritz y Reiss. Ese día tienen un banquete toda la familia real. La utilizan como sirviente.
Diana los ve reírse, todos tan felices como si nada estuviera pasando. Ella siente envidia y un coraje la consume poco a poco en su interior.
—¿Karl quieres más vino? —Le pregunta Rod—
—Claro que sí
Le hacen señas a Diana y ella lleva el vino. Le comienza a servir y de los mismos nervios salpica hacia afuera.
—Por lo visto no puedes hacer nada bien —Karl lo dice molesto—
Diana reconoce la voz, es el mismo hombre encapuchado del carruaje.
—Hay Ackerman más útiles que ella, te puedo conseguir otro si quieres
—No Rod, déjale que aprenda —Él le lanza la copa con el vino, manchando la ropa a Diana—
Todo se ríen. Diana intenta controlar las ganas de llorar.
—Sírveme de nuevo y vete a tu esquina
Diana le sirve.
—Por cierto, gracias por matar al General, así ninguno de nosotros tuvo que ensuciarse las manos —Karl le guiña y brinda por eso—
Diana siente coraje y se va. El rato en que ella estuvo allí se percata que Ymir Fritz no está, esto le estuvo raro. A las horas termina todo, un guardia saca a Diana del lugar. Ya afuera le lanza despectivamente un pedazo de pan al suelo.
Diana se va caminando, aún siente coraje y envidia. Mientras se come el pan se queda pensativa. Un sentimiento de lástima inunda su corazón y todo el odio que siente se fue apagando. Su semblante con coraje va cambiando.
Por varios días se queda vagando. Ella se acerca a Ymir Fritz tratando de enterarse de alguna nueva noticia, pero no escucha nada. Diana habla con Bertholdt acerca de Reiner, él le cuenta como está su vida, ella siente mucha lástima al saber lo triste y deprimido que Reiner siempre está y ella no poder hacer nada por él.
Un día vagando, sin darse cuenta regresa al lugar de Tormento. Como no puede entrar por la barrera, intenta buscar otra entrada. Ve un espacio entre las rocas donde no hay barrera. Ella entra y corre hasta las celdas. Su luz vuelve a iluminar el lugar. Diana llega hasta la celda de Thomas.
—¿Qué haces aquí?
—Sólo vine a ver si estabas bien
—No me han vuelto a golpear, ha sido un alivio
Diana ve condenados que se le están acercando a ella.
—¿Por qué hay gente afuera vagando y otras encerradas?
—Eso depende de lo que hayas hecho en vida. Yo como era una amenaza para la humanidad mi castigo es estar encerrado. Por más que te arrepientas jamás se puede salir de este lugar, ni a vagar en el exterior... Tú has sido la única que ha podido salir de aquí
Los condenados a ese lugar intentan tocar a Diana. La luz que ella refleja en el lugar ya no les molesta.
—¿Que quieren?
—Les conté que el día en que me tocaste el hombro volví a la normalidad por un tiempo. Ahora ellos también quieren que les haga lo mismo
—Si por unos segundos se sienten bien y los puedo aliviar de este tormento, claro que lo haré
Diana toca a cada uno. Ellos sonríen al sentirse normales nuevamente por unos segundos, esto les trae paz. Diana fue celda por celda haciendo lo mismo. Hasta llegar a una que al ver quien es se sorprende.
—¿Doctor Jaeger?
—¿Diana Smith?
—¿Que usted hace aquí? El día en que vine para hablar con Ymir Fritz lo vi en el templo
—Ese día salí porque me iban a enjuiciar y condenarme a estar aquí encerrado
—¿Por qué? ¿Que hizo tan grave?
—Maté a los Reiss y me quedé con el Titán Fundador
—Con que fue usted quien los atacó
—¿Supiste de eso?
—Sí, apenas estaba comenzando a trabajar para Kenny cuando me enteré de eso... Yo también trabajé para Rod Reiss
—Los Reiss y los Fritz son unos controladores en este lugar. Al darle mi poder a mi hijo Eren y luego llegar a este lugar, obviamente al verme no lo tomaron muy bien. Estuve un tiempo igual que tú, no podía hacer nada, ni ver a mi familia, hasta que me condenaron a este lugar
Diana se entristece.
—Diana no dejes que te pase lo mismo. Ellos te van a provocar hasta lo más mínimo para tener una excusa para encerrarte aquí. Aún tienes la oportunidad de hacerles frente y que dejen de engañarnos como lo han hecho
—Pero ¿cómo? No tengo ningún titán, me lo quitaron al venir
—¿Te quitaron el Titán?... A pesar de todo aún tengo mi Titán de Ataque, y muchos de los que están aquí igual, por eso aún podemos influenciar en las memorias, es lo único que nos dejan hacer
—Entonces, ¿Por qué no lo tengo? ¿Qué hay de diferente conmigo?
—Los días en que estuve afuera, recuerdo ver el momento cuando te dieron el Acorazado. Ymir Fritz junto a los primeros titanes cambiantes fueron quienes te lo dieron para que cambiaras el futuro. Luego de un tiempo los vi un poco alterados. Algo vieron que los hizo arrepentirse de haberte dado el Acorazado, varias veces los vi aprovecharse de tu odio para controlarte y que hicieras las cosas mal para ella tener una excusa de poder castigarte como lo han hecho
—¿Pero que habrán visto para que se arrepintieran?
—Intenta averiguar. Lamento no poder decirte más... Sólo espero que, a mi hijo Eren, no le pase igual
—Gracias por decirme
Diana se va. Esto la deja pensativa. Intenta averiguar, pero no descubre nada. Habla con Bertholdt, él promete que si averigua algo le dirá.
Un día Diana decide llevarles una sorpresa a los que viven en el lugar de Tormento. Ella lleva una mochila grande. Llega hasta Thomas. Ya varios condenados se le acercan a saludarle. Ella abre la mochila y saca unos panecillos dulces.
—Sé que aquí no tenemos necesidad de comer, pero les quise traer algo del exterior, para que al menos puedan sentirse libres
Todos se emocionan y la abrazan. Diana comienza a repartir. Entre ellos lo dividen para que todos puedan comer. Están muy agradecidos. Thomas sonríe. Diana va hasta la celda de Grisha para llevar su porción.
—Tome su parte Doctor Jaeger
—Gracias... Puedes decirme Grisha
Ambos se sonríen.
Diana regresa donde Thomas. Él está muy emocionado comiendo.
—Ya había olvidado el sabor de la comida... Gracias Diana. Esto es lo mejor que nos ha pasado... Pero ¿Cómo conseguiste esto?
—Lo robé... Ayer los Fritz tuvieron otro banquete y antes de irme robé todo lo que pude
Thomas se sorprende.
—Pero no te preocupes, nadie me vió. Aún mis habilidades siguen intactas —Diana saca una cantimplora de la mochila— Esto lo traje sólo para ti... Es agua —Diana se lo da y él bebe—
Ella se sienta en el suelo y recuesta su espalda en los barrotes. Thomas también se sienta y se queda pensativo.
—¿Por qué haces esto después de todo lo que te hice sufrir? ¿Por qué tienes piedad de mi cuando nunca la tuve contigo?
Diana se queda en silencio.
—No sientas lástima por mi... Prefiero que me odies y te alejes, antes que volver a lastimarte
Diana coloca su mano sobre la de él. La piel de Thomas comienza a cambiar, igual que todo su cuerpo.
—Tu piel aún sigue tan suave y delicada —Él suspira. Todo su cuerpo también cambia a su estado normal. Su corazón late y sus ojos vuelven a ser color miel— Puedo sentir mi corazón —Llora— El tenerte aquí ha sido como un oasis en este desierto, pero aun así no merezco esto —Él aparta su mano y se levanta. Su piel vuelve a ser gris y sus ojos rojos—
Diana se levanta.
—Sé que a pesar de todo aún hay bondad en tu corazón
Thomas se sorprende. Se acerca y coloca sus manos en el barrote.
—Te prometo que algún día te sacaré de aquí —Diana coloca su mano sobre la mano de él. Ella se va. Cuando está por salir escucha un susurro—
—Diana
Ella se paraliza, pero sigue caminando.
—Diana Ackerman
Se detiene y se gira. Ve un pasillo largo y oscuro con una celda a la que nunca ha ido. La siguen llamando, ella camina lentamente hasta acercarse lo suficiente, pero no logra ver a nadie.
—¿Quién está ahí?
Una voz gruesa y extraña le contesta.
—Tú sabes quién soy... Ya nos hemos visto antes
Diana se confunde.
—Soy la razón del porque existes... Tú eres parte de mí. Yo soy tu odio, Diana, yo soy tú
Diana se sorprende.
—No tengo nada que hablar contigo —Ella se gira para irse—
—¿Eres feliz?
Diana vuelve a acercarse a la celda.
—¿Qué quieres? —Ella ve una sombra enorme acercase, pero no logra ver su rostro—
—Ymir Fritz siempre te uso a su conveniencia. Fuiste un error que los Fritz necesitaban. Como ya cumpliste con su capricho te han dejado a un lado... Lo mismo hizo conmigo y ahora me tiene encadenado en este maldito lugar
—¿Por qué ella me hizo esto?
—Te tienen miedo Diana... Por eso te han dejado sin nada y sin nadie, pero yo te puedo ayudar y darte todo lo que quieras, todo lo que te haga feliz
—¿Darme qué?
El ser que habla con ella sopla. Diana comienza a sentir calor por su mano derecha. La mira y ve sus venas ponerse de color negro, va subiendo poco a poco. Diana se queda sin aire y cae arrodillada.
—Tu mente débil y el rencor en tu corazón es lo que me alimenta
Ella grita del dolor que siente. Lo negro llega hasta su corazón. Sus ojos se vuelven rojos.
Diana despierta debajo de un árbol, ella está desorientada.
—¿Que sucedió? —Diana se mira la mano, pero ve que todo está normal— Creo que tuve un sueño extraño —Diana se levanta y se va—
Mientras tanto Thomas está hablando a sí mismo y logra entrar a sus memorias del día en que el descubrió que Diana había regresado a Mare y está matando marleyanos.
Se ve a sí mismo sentado en el escritorio viendo una foto de ella, mientras la recuerda y llora.—Lo que pienses hacer no lo hagas Benton se asusta y mira para todos lados. Comienza a escuchar unas cadenas arrastrarse. Vuelve a escuchar la voz ronca y gruesa. —¿Quién es? ¿Qué quieres? —Benton pregunta confundido—
—Sea quien sea que esté en mi mente te pido que te vayas. No vas a lograr nada metiéndome recuerdos bonitos que terminaron siendo sentimientos falsos... ¿Acaso olvidas todo lo que sufrí por su culpa? Ella se merece todo esto y mucho más, no me voy a detener hasta verla pidiendo clemencia. Igual con Reiner —Benton se enoja y estruja una foto—
Thomas siente dolor en el pecho.
—Por más que quiera cambiar el pasado ya la decisión está tomada... Me duele no poder hacer nada —Se seca las lágrimas en sus ojos—
Mientras Diana va por un camino se encuentra a Bertholdt. Él le hace señas y se ven a escondidas.
—Creo que descubrí lo que pasa contigo
—Cuéntamelo todo —Ella se le acerca—
—Después que te dieron el Acorazado, Ymir Fritz tuvo una visión del futuro y te vió peleando en su contra, con una gran cantidad de seguidores a tu lado
—Ahora todo tiene sentido... ¿Por qué haría eso?
—Ella no supo porque razón sucedería, todos prefirieron prevenir. Por eso ellos te quitaron el Titán y el relacionarte con la gente por miedo a que hicieras una revolución
—Si no tengo un motivo grande no creo que sea capaz de hacer eso... Es hora de que te vayas, no quiero que te vean conmigo. Gracias por contarme —Diana le da un beso en la mejilla—
Bertholdt se sonroja y se pone nervioso.
—De... De nada
Diana se va.
Luego de pasar unos días, mientras Diana está recostada debajo del árbol de pronto comienza a tener memorias de Reiner, ella siente un dolor en su corazón, esto la deja confundida. Camina de un lado a otro pensando en lo que acaba de sentir. Patea un montículo de tierra, se levanta un poco de polvo, en ese instante ella suspira, y su aliento se mezcla con el polvo. Una figura humanoide y extraña, con aspecto de titán, comienza a crearse. Diana se asusta, lo golpea y lo destruye.
—¿Qué demonios fue eso? —Ella se mira las manos, está temblando—
Bertholdt viene corriendo desesperado donde ella. Diana se asusta.
—Reiner... Él intento suicidarse
—¿Que sucedió?
—No lo hizo, pero está muy mal mentalmente... No sé cuánto tiempo aguante el estar deprimido. El cargo de conciencia le está quitando las ganas de vivir
—Maldición... —Llora— ...y no puedo hacer nada por él
Bertholdt se queda a su lado el resto del día. De pronto escuchan a lo lejos a varias personas alborotadas. Ambos corren hasta donde está Ymir Fritz y los demás, pero se quedan escondidos.
—¿Que sucede?
Bertholdt averigua y regresa a donde Diana está.
—Eren está por atacar a Liberio, los de la Legión vienen por él
—¿Y Reiner?
—Él... Él está con Eren en un sótano, junto a Falco
—Esto no pinta nada bien... Necesito ver que está pasando
Diana pone sus manos sobre las de Bertholdt, entre los dos se activan las memorias y pueden ver que está pasando. Ven a Reiner llorando, suplicando perdón a Eren. Ven cuando Eren le da la mano y se transforma en titán.
Diana grita de dolor y cae al suelo. Bertholdt se arrodilla y vuelven a unir sus manos. Ve que Reiner aún sigue vivo, Diana se siente aliviada, pero puede sentir su desánimo y sus ganas de no vivir más. Ella trata de hablarle.
—Reiner... Reiner —Diana se desespera— Él no va a reconocer mi voz, tal vez ni pueda escucharme... No podemos dejarlo así, por favor, tu sé mi voz, tal vez él si te escuche
—Lo haré por ti
Mientras Diana está hablando, Bertholdt le habla a la mente de Reiner. Él está casi muerto.
—Reiner, hay gente que te necesita... Sé que tu vida no ha sido fácil y puedo sentir todo tu dolor. Tener un padre que no te quiere. Estar desde niño en guerras. Ir a un lugar desconocido a asesinar gente. Todo porque te lavaron el cerebro diciéndote que eran demonios, pero sabes muy bien que no lo son. Sé que muchas de las cosas que tuviste que hacer todo fue por cumplir tu misión para llegar a casa, y tener ambos padres juntos. Sé que no fue fácil perder a tus compañeros. También tuviste que traicionar a tus camaradas, que tanto te admiraban. Has llevado toda esa culpa en tu corazón todo este tiempo, sé que tienes muchos cargos de conciencia, sé que hubieras deseado hacer lo mejor, y entiendo que ya no quieras vivir, pero rendirte y morir no es la mejor opción. Recuerda esos momentos de felicidad que tuviste, piensa en esas pequeñas razones que aún tienes por vivir. Levántate, pelea, lucha por todos, para que ellos si puedan vivir en un mundo libre y sin guerras. No te quedes ahí tirado sin hacer nada. Pelea Reiner, no te rindas, eres un Guerrero. Aún estás a tiempo de cambiar y si tienes que morir, que sea haciendo lo correcto y lograr ese perdón que tanto anhelas.
Reiner reacciona y escucha a Gaby y Falco gritar su nombre. Aún desanimado se levanta a pelear contra Eren, salvándole la vida a Porco.
—Gracias Bertholdt —Diana llora y lo abraza—
Uno de los guardias que vigilan a Diana los ve y le avisa a Ymir Fritz. Ella va hasta donde ellos.
—¿Diana fuiste tú quién lo manipuló?
—Disculpe su Majestad, tenía que hacerlo no podía dejarlo morir
Ymir Fritz mira a Bertholdt. Él está avergonzado. Otros Fritz y Reiss se acercan al lugar.
—Bertholdt vete de aquí ahora mismo —Karl lo saca del lugar—
Bertholdt pide disculpas y se va. Diana está arrodilla y cabizbaja en el piso.
Ymir habla con Karl Fritz y ella se va un poco triste. Él le da la orden al que vigila a Diana y este le da una golpiza hasta dejarla sin aliento. Todos se van y la dejan sola. Diana está llorando. Como puede se levanta con mucha dificultad. Le duele el cuerpo. Camina hasta el lugar de Tormento. Diana está triste y enojada. Thomas al verla llegar se percata que algo sucede y se acerca a la celda.
—¿Diana que ocurre?... Hoy tu luz está apagada
—Reiner por poco muere, intenté a través de Bertholdt darle ánimos para que siguiera viviendo, pero Ymir Fritz lo supo y me golpearon
—No puede ser —Se sorprende—
Diana se sienta en el suelo y llora.
—No sé por qué tanto odio si yo sólo quiero ayudar y hacer el bien
Thomas se arrodilla y entre las rejas la consuela.
—Hay cosas que a veces no tienen sentido. Yo sé que eres una gran mujer con un enorme corazón, y lamento tanto que pocos te valoren
Desde ese día Diana no volvió a salir del lugar de Tormento ni tampoco volvió a interesarse por saber que ocurre en el mundo. Todo el tiempo ella está al lado de Thomas.
Mientras tanto los Fritz se percatan de la ausencia de Diana y envían a sus guardias a que la busquen en todos lados. No dan con el paradero de ella.
Diana aún sigue escondida en el lugar de Tormento. Sin ella esperarlo los guardias de Ymir Fritz la encuentran allí. Ella trata de huir, pero la capturan y la golpean. Thomas se desespera al no poder hacer nada.
—¡Déjenla en paz por favor! ¡No le hagan nada! —Intenta agarrar un guardia—
Los guardias entran a su celda y lo golpean fuertemente. Él está tirado en suelo quejándose de dolor. Lo amarran a cadenas, dejándolo casi inmóvil.
Llevan a Diana a rastras hasta Ymir Fritz.
—Has vuelto a desobedecer mis órdenes... Sabes muy bien que tienes estrictamente prohibido el interactuar con otros
—¿Por qué yo? ¿Qué te hice para merecerme esto?
—Todo es parte de tu castigo por todo lo malo que hiciste en vida y usar tu titán Acorazado para asuntos personales que no tenían nada que ver con la misión que se te dió
—Eso es sólo una excusa... ¿A que tanto le temes Ymir? ¿A qué te haga una revolución y todos sepan quien realmente eres?
—Calla, tú no tienes porqué cuestionarme —Ymir Fritz camina y habla con el guardia que vigila a Diana—
Luego se llevan a Diana a otra parte, lejos de todos. La encadenan parada, de manos y pies. Los Fritz y Reiss se reúnen a ver lo que se va a hacer.
—Espero que con esto aprendas de una vez a respetar mis órdenes —Ymir Fritz se va. Ella está llorando un poco y vuelve a sentir lástima—
Los guardias comienzan a golpear a Diana con palos en todo su cuerpo. Ella grita de dolor. Luego la dejan sola, aún encadenada. Diana llora.
Pasa el tiempo, Diana aún sigue castigada en el mismo lugar donde la golpearon. De pronto comienza a gritar de dolor sin poder moverse. Ella siente como algo en su interior se rompe y la quema. Ella llora sin consuelo.
—No puede ser... ¡No! —Sigue llorando—
Viene un guardia y la suelta de las cadenas. La cubre con una capa y se la lleva a las afueras del templo. Mientras camina ella se gira disimuladamente y a la distancia ve a Reiner hablando con Ymir Fritz. Ambos se cruzan las miradas, pero Bertholdt se interpone tapando a Reiner. Diana llora. Ya fuera del templo el guardia la empuja. Ella se va debajo del árbol donde siempre estaba sentada, se cubre con la capa y sigue llorando.
—Ya Reiner está aquí, ojalá pudiera verlo y abrazarlo, lo extraño tanto, pero sé que Ymir no lo va a permitir. Además, él ya no debe recordar nada de lo que vivimos juntos, me verá solo como una compañera del ejército
De alguna manera ella logra conectarse con sus memorias del pasado. Recuerda que ese fue el día en que se llevó a Benton a un callejón para matarlo.
Ella misma se muestra los recuerdos de un día en que ambos salieron cuando el Escuadrón Elite estaba en la misión de la montaña, para al día siguiente Diana tomar una decisión que cambió todo. Luego de ver ese recuerdo ella regresa mal herida al campamento. Diana se ve a sí misma tirada en el suelo y se habla.—Si eras feliz junto a él ¿Por qué lo lastimaste aquel día? ¿Por qué no lo elegiste a él? —No hay día en esta vida que no me arrepienta de todo eso —Diana llora aún acostada en el suelo—
—Yo amaba demasiado a Reiner, él siempre fue mi amor. Reiner llenaba el vacío que sentía en mi corazón, él me complementaba—¿Era amor o vínculo?
Diana tirada en el suelo se queda confundida.—¿Sabes que eres la causante de todo esto? Él te amaba de verdad y tú le rompiste el corazón. Igual hiciste con Roy y con tu amado Reiner
—La historia tuya y de Thomas hubiera sido muy diferente. Hubieras vivido lo que verdaderamente querías, vivir en paz… Pero como siempre eliges el camino equivocado... Por más amor que hubieras tenido a Reiner jamás hubieran sido felices, y ya no lo serán, aunque lo quieras —¿Y por qué no me ayudaste a elegir correctamente aquel día? —¿Y tú tomaste esa decisión? —¿Que me pasará después de esto? Diana en el suelo extiende su mano y trata de tocarse así misma pero no puede. —Si aquel día hubiera elegido bien, ¿Como hubiera sido mi futuro?
—¿Por qué?—Porque así tiene que pasar
Diana se entristece. —¿Me podrías decir al menos como moriré?
—El fuego te consumirá lentamente
Diana le permite sentir el fuego. Ella grita de dolor y siente odio. Ve que su figura tiene los ojos rojos.
Pasan unos días, Reiner siempre la ve sola en el mismo lugar. Él se entristece al verla, llora un poco y se seca las lágrimas. Decide ir a hablarle, aprovechando que nadie está cerca.
—Hola, ¿Tú eres Diana?
Ella se quita la capucha y lo mira triste.
—Me alegra volver a verte —Reiner sonríe— Recuerdo que fuiste mí escolta en Mare y mi mejor amiga
—No deberías estar aquí, te pueden castigar si te ven hablando conmigo
—Lo sé, pero no me importa
Reiner se arrodilla frente a Diana, pero ella se aparta, y se pone la capucha, está nerviosa. Reiner saca de su bolsillo una fruta.
—Ten
Diana se pone de cuclillas y toma la fruta. Ambos se tocan la mano y una corriente fluye entre ellos. Reiner sonríe.
—Estoy dispuesto a hacerte compañía siempre que lo necesites... Sinceramente no importa lo que haya dicho Ymir Fritz, no me parece justo que estés tan sola
—Gracias... Pero no quiero que te lastimen
—Pues vendré a escondidas... Nos podemos ver en alguna otra parte, ellos no van a estar en todos lados a la vez... Quiero que volvamos a ser amigos como en aquellos tiempos —Reiner pone su mano sobre su hombro—
Diana sonríe. Reiner se va.
Durante un tiempo se ven a escondidas. Diana le cuenta todo lo que ha vivido durante este tiempo en Los Caminos, pero no le cuenta acerca de Thomas. Vuelven a tener confianza. Ambos se están enamorando. Diana se siente muy feliz.
Un día Reiner le regala un vestido.
—¿Y por qué este regalo?
—Sólo quería verte diferente —Reiner sonríe— Me daré la vuelta para que te cambies —Él se gira—
Diana se cambia la ropa y se pone el vestido. Ella camina hasta el frente de él. Reiner se sorprende.
—Te ves muy hermosa
Diana se sonroja.
—Siemp... Me encanta verte sonrojar. Ven, quiero llevarte a un lugar
Ambos caminan hasta un acantilado. Bertholdt, Ymir, Marcel y Porco están allí. Comparten un rato, luego todos ven el atardecer. Reiner le hecha el brazo, Diana sonríe, aunque en su interior se siente un poco triste.
Reiner y Diana se quedan solos. Van a un lugar apartado a hablar. Están sentados debajo de un árbol. Ella está un poco triste, aunque había pasado un bonito día.
—¿Que te sucede? Te noto triste
—Tengo miedo de cuanto esto pueda durar
—¿Durar qué?
—Él estar a tu lado... Siempre que consigo ser feliz algo lo arruina. Ya tengo miedo de lo que pueda ocurrir
—No pienses en eso... Disfruta el momento y sé feliz
—Yo no puedo ser feliz porque no hago feliz a nadie. Siempre de alguna manera termino lastimando a la gente... Yo hago infelices a quienes me rodean —Llora—
Reiner la abraza.
—Tú siempre me has hecho feliz a pesar de todo. Tú has sido la única que me ha conocido en verdad y que me ha amado tal y como soy... Te amo Diana, te amo desde que te vi en el hospital, te amo desde que me salvaste la vida en aquella batalla, te amo desde la primera vez que tuvimos relaciones en el lago
Diana se sorprende de que él estuviera recordando eso.
—Te amo desde que cuidaste de mi cuando tuve la crisis, te amo desde que supimos que seríamos padres... Te amo desde que te pedí ser mi esposa
—Reiner... ¿Puedes recordar eso?
Reiner llora.
—Si Diana
—¿Pe... Pero cómo? Ymir Fritz borró gran parte de tus memorias conmigo
—Desde que llegué aquí de alguna manera pude recordar todo lo que vivimos
Reiner le está contando.
Su vista se oscurece poco a poco. Escucha todo a la lejanía, su cuerpo pierde fuerzas y su corazón late lentamente. Ya no siente dolor, no siente miedo, no siento nada. Todo su cuerpo deja de funcionar y fallece. Abre sus ojos y ve el cielo. Reiner se maravilla con lo hermoso del lugar. Se levanta y nota que —¿Di... Diana? Se levanta y camina hasta un árbol enorme. Al cruzar al otro lado a quien primero ve es a Bertholdt esperando por él, con una capa en mano.
—Reiner —¿Bertholdt? —Me alegra volverte a ver, compañero —Le da capa para que se cubra— Reiner se la pone y rápido lo abraza. Ambos lloran. —No sabes cuánto te he extrañado —Y yo a ti —Bertholdt le sonríe—
—Perdóname por no poder protegerte —No te preocupes Reiner, las cosas tenían que suceder así... Vamos, tienes que ir ante ella Ambos caminan. Durante el camino Reiner le pregunta por Diana. Bertholdt se sorprende y le cuenta que no debe acercarse a ella para evitar problemas, ya que Ymir Fritz la tiene castigada. Va ante Ymir Fritz, ambos hablan. A lo lejos ve a dos personas caminar, reconoce a Diana. Bertholdt se percata y se interpone para que la dejara de ver. Ymir Fritz como quiera se da cuenta.
—¿La recuerdas? A Diana —Sólo recuerdo que fue mi escolta en Mare, mi compañera del Escuadrón Elite —Muy bien... No debes acercarte a ella. Diana está bajo castigo y tiene prohibido interactuar con otros, ¿Entendido? —Si su Majestad —Bienvenido Reiner, espero que ahora puedas descansar en paz, ya cumpliste tu misión en el mundo... Ve y disfruta con tus seres queridos
Reiner sonríe un poco triste. Se va junto a Bertholdt. Le dan un hogar para vivir. Él no deja de pensar en Diana. Sale a buscarla, pero no se atreve a acercarse. También nota que hay gente vigilándola. Luego de varios días viéndola sola toma valor y se acerca.
—No sabes lo difícil que ha sido tener que disimular todo este tiempo
—Entonces, si me recuerdas —Diana llora—
—Perdóname por no decirlo antes... Te amo mi amor, mi vida
Ambos se besan y se abrazan. Lloran juntos. Diana se sienta sobre sus piernas y lo abraza fuerte.
—No sabes lo mucho que te he extrañado
—Yo siempre supe que me faltaba algo en mi vida, me sentía tan vacío. Pensaba que era por todo lo que hice y viví desde que me hice Guerrero, pero desde que pude recordar todo de ti me di cuenta de que siempre fuiste tú quien hacía falta en mi corazón... Mi mujer, mi hermosa Diana —Reiner le acaricia el cuerpo—
Ambos se besan apasionadamente. Mientras se abrazan rozan sus cuerpos. Ambos se miran a los ojos y se sonríen. Diana se quita el traje y se desnuda. Reiner acaricia su pecho. Diana le abre la camisa y toca sus abdominales. Reiner la agarra y la besa, mientras tanto se abre el pantalón. La agarra de la cadera y la penetra. Se siguen besando mientras lloran de felicidad. Él besa su pecho hasta el cuello, acaricia su espalda. Varios minutos después Diana agarra su cabello y nuca, Reiner la agarra de la cadera. Ambos gimen fuerte y terminan. Ella se recuesta sobre su pecho.
—Definitivamente te necesitaba —Diana suspira—
—Es hermoso poderte sentir de nuevo
Se besan y se quedan recostados acariciándose.
Amanecen dormidos debajo de árbol. Reiner siente que alguien lo toca y se asusta.
—¿Bertholdt que sucede?
—Ymir Fritz te está buscando
Diana y Reiner se miran.
—¿Para qué?
—No sé, pero le urge tu presencia
Reiner se levanta y ayuda a Diana levantarse.
—¿Y si sabe que estuvimos juntos? —Ella pregunta preocupada—
—No creo... Pero no te preocupes, todo estará bien —Reiner le da un beso y se va—
Diana se queda sola, está nerviosa. Al rato regresa Reiner.
—¿Qué pasó? ¿Sucedió algo? —Diana pregunta desesperada—
—Nada... Todo está bien, no te preocupes
Reiner le da un beso en la frente sin percatarse que alguien en la distancia los vigila.
Unos días después Diana y Reiner vuelven a encontrarse pero muy en la tarde.
—Hoy te tengo una sorpresa —Reiner le sonríe—
—¿Enserio?
—Vamos
Están en un lugar apartado con vista al mar y al atardecer.
—¿Recuerdas aquel día que fuimos a ver el océano?
—Lo recuerdo... Fue un día hermoso
—Al día siguiente de estar allí durante el amanecer recuerdo que te pedí matrimonio... Sólo quiero saber si, ¿Aún sigues siendo mi prometida?
Diana se queda pensativa.
—A pesar de todo lo que te fallé estando con Thomas, ¿Aún quieres continuar con el matrimonio?
—Sinceramente lo que hiciste no me importa... Ya él no está para interponerse entre nosotros
Diana se gira y le da la espalda. Unas pequeñas lágrimas bajan por su mejilla.
—Me gustaría saber si, ¿Aún te quieres casar conmigo?
—Reiner yo... —Diana se voltea y lo mira a los ojos—
Con los rayos del sol el cabello y los ojos de Reiner brillan. Diana recuerda el día en que él le pidió matrimonio. Ella suspira.
—Si acepto casarme contigo
Reiner se emociona y la abraza.
—Pues casémonos ahora mismo
—¿Aquí? ¿Ahora?
—¿Por qué no?... Sé que no es la forma, pero lo importante es hacerlo. Pronto cuando todo se solucione entonces si haremos nuestra boda como queremos junto a nuestros seres queridos —Reiner se va a buscar algo. Le coloca a Diana una diadema de flores que él mismo hizo—
Diana se sonroja y él sonríe. Saca de su bolsillo una pequeña caja. Al abrirla toma un anillo.
—El anillo que no pude darte aquel día quiero que lo tengas ahora, pero como símbolo del pacto que haremos hoy
Ambos están nerviosos.
—Diana sabes lo mucho que te amo y que eres todo para mí... Te quiero a ti como mi esposa y prometo amarte fielmente por toda la eternidad, ya que ni la muerte, ni nada, nunca nos va a separar —Reiner le coloca el anillo a Diana—
Ella se emociona al ver que es muy bonito, de color plateado con un diamante verde. Ambos se miran a los ojos.
—Mi Reiner, me haces tan feliz... Perdóname por todo —Llora un poco— Tu eras, eres y siempre serás el amor de mi vida, mi sol y mi todo... Te quiero a ti como mi esposo y prometo estar a tu lado por siempre
Ambos se besan, sellando su pacto. Reiner se lleva a Diana a su casa.
—¿No crees que nos verán?
—Estoy seguro de que no... Vamos entremos
Ambos entran y Diana se sorprende de lo bonito que está decorado el interior. Ella se emociona al ver tantas flores.
—Está muy bonita tu casa
—Hice todo esto por ti... Quería que al menos esta noche fuera especial
—Y lo es —Diana sonríe—
Reiner sin pensarlo besa a Diana.
—Amor tómalo con calma
—Perdón es que no lo puedo evitar —Reiner ríe. La sigue besando. La desviste y la recuesta sobre la cama. Él se desnuda y se recuesta a su lado. Toma una flor y comienza a pasarla sobre el cuerpo de Diana— Tu eres tan perfecta... Gracias por hacerme el hombre más feliz de este mundo —Besa a Diana y se recuesta sobre ella—
Ambos tienes relaciones. Al terminar Reiner se recuesta a su lado y la acaricia. Diana se duerme primero.
A la mañana siguiente Reiner le prepara el desayuno. Diana está muy feliz, aunque un poco callada.
—Te noto pensativa, ¿Estás bien?
—Ah... Ah sí, estoy bien... Hace mucho tiempo que no dormía en una cama
—A veces siento que Ymir se ha sobrepasado con tu castigo. Aquí hay gente viviendo tranquilamente y han hecho cosas peores que tu
—Yo pienso igual, pero ya para que
—Te entiendo Diana... Yo no había querido decirte, pero Ymir Fritz también me tiene castigado
—¿Por qué? ¿Por mi culpa?
—No es por ti, al menos no me ha dado una razón. Sólo no puedo ir a la ciudad ni a ver mis seres queridos. Al menos me deja hablar con otros
—Con razón nunca te he visto ir allá... Estoy segura de que es por mí —Diana se enoja—
—Quédate tranquila
Ambos pasan varios días juntos en la casa sin que nadie lo supiera. Reiner sale en ocasiones y Diana se queda escondida en la casa.
Un día, temprano en la mañana, están sentados a la mesa hablando.
—Hace unos días escuché a unos guardias hablar acerca de Benton... No sabía que él estaba en el lugar de Tormento... Escuché que le aumentaron las torturas y no para de gritar tu nombre
Diana se queda en silencio. Intenta disimular el coraje y aprieta el puño. Reiner se da cuenta.
—¿Estabas con él cuando te encontraron allí escondida?... Por favor dime
—Si estuve con Thomas
—Diana debes valorarte un poco. No deberías sentir lástima por él. Thomas se merece todo ese castigo después de toda la atrocidad que te hizo
—Él ya no es como antes, ha cambiado
—La gente con una mente enferma como la de Thomas nunca va a cambiar... Si lo vuelves a ver aléjate de él, no le creas nada de lo que te diga. Aunque llore y te suplique, él no va a cambiar y a la mínima oportunidad que pueda se va a vengar de ti y va a querer hacer lo que no pudo en vida. Ese hombre está obsesionado contigo
Diana se queda en silencio.
—Aún no supero el haberte visto tirada en el suelo con la espalda abierta —Llora—Tan sólo saber que abusaba de ti me hizo sentir un asco inmenso por él... No sabes cuánto odio le tengo que no sé qué le haría si lo tuviese de frente —Reiner golpea suavemente la mesa—
Diana llora. Reiner se levanta y la abraza.
—Perdóname mi amor, sé que me molesté un poco
—Está bien
—Hoy iré a hablar con Ymir Fritz, aprovechar que pidió que todos los titanes cambiantes se reunieran con ella
—Y yo como siempre estoy fuera de todo
—Estoy esperanzado que hoy ella cambiará de opinión. Al menos te permita socializar con otros o puedas ver a tu familia
Reiner le toma de la mano y le besa.
—Te amo mi esposa... Rápido que ella lo permita nos iremos juntos a disfrutar
—Eso espero también —Diana está triste— Te amo Reiner
Él se arregla y está listo para salir.
—Evita salir de aquí en lo que regreso —Le da un beso en la frente y se va—
Pasa una hora. Diana está molesta con lo de la tortura a Thomas. Ella tiene ansiedad y decide salir de la casa para distraer la mente. Se va rápidamente antes que alguien la vea. Se dirige a la ciudad, como siempre se esconde en un lugar para intentar ver su familia o compañeros. Ella ve a alguien pasar cerca y decide ocultarse, pero ella se tropieza y se cae. Se sorprende al ver que ha caído más allá de donde podía llegar.
—Yo nunca había llegado hasta acá —Diana se emociona. Ella corre por la ciudad buscando a alguien conocido—
Todos la miran extraños. Mientras corre se tropieza con alguien. Ambos caen al suelo.
—¿Y ahora con que rata me tropecé?
—¿Kenny?
Ambos se levantan y se miran.
—La rata más hermosa que mis ojos han visto —Él lo dice sorprendido—
—¡Papá!
—Mi niña
Ambos se abrazan.
—¿Desde cuando estás aquí? —Le pregunta Kenny—
—Llevo años
—¿Por qué no te había visto?
—Ymir Fritz me tiene castigada, pero de alguna manera logré entrar aquí... No sé cuánto tiempo tenga, pero por favor dile a mi familia y a Roy que estoy bien, pronto se solucionará todo y podremos estar juntos
—Claro que le diré
—Te amo papá y no sabes cuánto me alegra volverte a ver
—Te extrañé demasiado mi niña hermosa
Ambos se abrazan fuertemente. Diana se va corriendo. Sale de la ciudad. Detrás de un árbol sale uno de los guardias de Ymir Fritz que la estuvo vigilando en todo momento. Diana se asusta.
—Tu nunca aprendes, ¿Verdad?
—Yo... Yo no sé qué pasó, no es mi culpa
—Le diré inmediatamente a Ymir lo que hiciste... Estoy seguro de que tu castigo será doble
—Por favor no lo hagas —Diana le suplica varias veces, pero el hombre sigue caminando. Ella se enoja— Yo no lo voy a permitir —Se abalanza sobre el hombre y caen al suelo. Diana lo golpea varias veces, él se defiende. Ella pierde el control y lo ahorca con sus manos. Su semblante cambia, ahora tiene sus ojos rojos y sus venas poco a poco se ponen negras—
El hombre se asusta y las venas de su cuello, donde Diana lo tiene agarrado, se ponen negras. Ella grita y el hombre se desintegra poco a poco. Diana cae en razón y se sorprende.
—¿Que hice? ¿Lo maté? —Un enorme temor la cubre. Ella se asusta tanto que sale corriendo. Llega hasta el lugar de Tormento, donde también puede entrar donde antes estaba la barrera. Corre hasta la celda de Thomas—
Él se asusta al verla.
—Yo... Yo maté a alguien
—¿Cómo?
—No sé, sólo desapareció —A Diana le tiembla todo el cuerpo— Thomas tengo miedo
—¿Alguien te vió?
—No lo sé
Thomas se queda pensativo.
—¿Ymir no te había quitado el Titán?
—Sí lo hizo
—Pero ¿cómo es que tienes algún poder para hacer eso? ¿Aquí nadie puede morir?
—Desde hace un tiempo me siento rara... Una vez creé un cuerpo con el polvo de la tierra y mi aliento
—Eso si es rarísimo
—Tal vez por eso he podido entrar a mis memorias, también pude cruzar a la ciudad
—¿Desde cuándo puedes hacer eso?
—Desde que... —Diana se queda sorprendida. Sale corriendo. Vuelve al pasillo oscuro y solitario que había ido. Se acerca a la celda, pero no logra ver el ser que está ahí—
Le habla.
—¿Qué quieres Diana?
—¿Que me hiciste? ¿Por qué maté a ese hombre?
—Yo sólo te permití tener una parte de mí, pero no lo has sabido aprovechar
—¿Que me diste? ¿Quién demonios eres?
El ser comienza a reírse.
—Muy pronto lo sabrás
Diana decide apartarse y vuelve a acercarse a la celda de Thomas. Ella sigue muy nerviosa.
De pronto entran varios guardias de Ymir a buscar a Diana. Alguien la señala.
—No otra vez, por favor —Thomas la abraza a través de los barrotes, tratando de protegerla—
—Estás acusada de cometer un asesinato a uno de nuestros compañeros
Todos los que viven en el lugar de Tormento, que se han acercado para ver qué sucede, se sorprenden. Arrestan y se llevan a Diana. Thomas siente coraje y golpea las rejas.
—Maldición... Perdóname Diana por nunca poderte defender
Llevan a Diana ante Ymir Fritz. Ella está reunida con los que fueron titanes cambiantes, pero interrumpen la reunión. Reiner se sorprende al ver a Diana allí.
—¿Y ahora que sucedió con ella?
—Un testigo la vió asesinar a uno de sus guardias
Todos se sorprenden y hablan entre sí. Reiner se levanta y va hasta Diana.
—¿Están seguros de que fue ella?
—La vieron huir al lugar de tormento y allí la encontramos
Ymir se acerca a Diana.
—No tengo de otra que volverte a castigar
Diana la mira fijamente.
—¿De qué tiene miedo su Majestad? ¿De que todos sepan la verdad de que usted es una marioneta?... ¿Tiene miedo de que todos sepan que sólo fuimos peones? ¿Que sólo hicimos las cosas por qué así lo querían quienes te controlan?... Todo lo que vivimos fue en vano... Igual que muchos, me usaste para hacer lo que te convenía, el dis que cambiar el futuro era sólo una excusa porque sabías que él te sería estorbo. Sabías que yo era la razón para la locura y enojo de Thomas, aun así hiciste que nos conociéramos, permitiste todo entre nosotros. Tanto dolor que viví ¿Para qué? Para que no valiera la pena. Tuviste el futuro que querías a costa de la muerte y dolor de otros
—¡Diana cállate! —Grita furiosa Ymir Fritz—
—Nosotros no te importamos. Todo lo hace a tu conveniencia. Sólo somos fichas en tu juego... Tanto sacrificio para que todo sea en vano
—No puedo creer que me estés faltando el respeto... Eres mi creación, pero no tienes ninguna autoridad en este lugar
—La tengo de la misma manera en que todos la tenemos... Lo que no quieres que todos sepan es que cualquiera de nosotros puede ser semejante a ti y tener la misma autoridad. Te crees única, pero todos aquí podemos ser como...
—¡Mientes! Todo lo que has dicho es mentira... Por tu rebeldía, ya que no es la primera vez que te insubordinas te condeno a una muerte inmediata
Todos los allí presentes se sorprenden. Diana se paraliza. Reiner se desespera.
—De la misma manera en que mataste a unos mis guardias, de la misma manera vas a morir... Desapareceré toda memoria y recuerdo de ti, es como si nunca hubieras existido —Ymir se acerca a Diana va a colocar su mano sobre ella, pero Reiner la interrumpe—
—No su Majestad... ¡No lo hagas!
—Reiner apártate, se acabó mi misericordia... Lo que hablamos esta mañana ya quedará sin efecto
—Por favor no la mate... Acepto recibir su castigo por ella
Diana se sorprende.
—¿Que dices Reiner? No lo hagas
—Acepto morir por ella, pero prométame que no la matará
—Es muy digno lo que haces... Diana, tienes suerte que aún alguien te ame... Acepto Reiner y es una lástima, aún me eras muy útil
Diana se desespera.
—¡Reiner no lo hagas por favor! No por mí
—Lo siento Diana, pero no permitiré que te hagan daño
—¡No Reiner! —Diana llora—
Ymir hace señas. Los guardias toman a Diana. Ymir se acerca a Reiner.
—Llévenla al lugar de Tormento para que pague parte de su condena allí… Ya saben a qué celda llevarla
—¡No Ymir, por favor no! —Exclama Diana con desespero—
—Pero antes, despídete de tu amado y observa lo que le espera —Ymir toca a Reiner—
Él comienza a gritar de dolor, parte de su cuerpo se va desintegrando. Diana grita de dolor ya que lo puede sentir y también grita con desespero.
—¡Reiner! ¡Nooo! ¡Ymir ten piedad no lo mates por favor!... ¡Reiner!
Llevan a Diana al lugar de tormento, y la encierran en una celda apartada, aún ella sigue gritando.
—¡REINER! —Del mismo grito saca un rugido—
Ella está llorando sin consuelo. A los lejos escucha la voz de Thomas que está gritando su nombre varias veces.
—¡Diana!... ¡Diana!
—Thomas —Lo dice llorando—
—¡¿Que sucedió?!
—¡Ymir va a matar a Reiner por mi culpa! — Sigue llorando— ¡Y no puedo hacer nada!
Thomas se entristece. Diana se siente desesperada, intenta quitarse las cadenas, pero no puede. Grita con desesperación. Se tira al suelo a llorar. Le vuelve a hablar la misma voz gruesa.
—No puedes hacer nada porque no quieres
La celda de Diana está justo al lado del ser extraño.
—¿A qué te refieres?
—Que tienes el poder de cambiar las cosas, salvar a Reiner y sacar a Thomas de aquí
—¿Cómo?
—Con lo que te di aquel día. Sólo fue una cuarta parte de mi poder
—¿Que me diste? ¿Por qué he estado haciendo cosas extrañas? ¿Que eres?
—Estira tu mano y verás —El ser mete su mano a través de la celda—
Ella se asusta al ver sus garras. Diana estira su mano y lo toca.
Ella despierta en otro lugar. Ve a una persona encapuchada a su lado. —¿Dónde estoy? —Diana pregunta confundida— —Esta es mi realidad, mi mundo Diana mira el cielo y ve muchos caminos de estrellas que se conectan entre sí. Otros están solos, otros sin terminar. —¿Qué es eso? Es igual a lo de Ymir Fritz —¿Por qué hay varios caminos? —Porque alguien está creando su propia historia, una y otra vez, intentando cambiar sus errores —¿Y ese camino sin terminar?
—Esas son historias, las decisiones de las personas
—Fue donde él no logró conseguir lo que quería... Ese es el camino donde estás ahora mismo y donde puedes ser tú quien haga su propia historia y quien tome las decisiones Diana se queda pensativa. Ambos caminan hasta un risco, donde la neblina tapa el fondo. —¿Y este lugar?
—Donde se originó todo... El lugar donde se debe entregar todo lo que se ha dado a la humanidad —¿Es un lugar de sacrificio? —Sí —Entonces, ¿Esta maldición se puede romper con un solo sacrificio? —Muy bien has dicho, pero el costo de este sacrificio es perder su existencia por siempre a cambio de la paz del mundo
Diana suspira profundo. Ambos siguen caminando. Ella se maravilla con lo hermoso del lugar. —Esta era la realidad para la humanidad, antes que Ymir Fritz robase mi poder. Ella me encerró en el lugar de Tormento luego de engañarme. Yo la maldije con solo trece años de vida. —Habla en su mente— La estoy engañando con esta historia falsa. Pronto caerá en mis mentiras por lástima y así podré salir del maldito lugar de Tormento —Ríe internamente. Sigue hablando— Pero tú, tú puedes vivir más tiempo si eso quieres. Vivir eternamente siendo poseedora de todo lo creado y lo no creado. Controlar el tiempo, la vida y existencia de la humanidad, puedes salvar a todos los que amas... Puedes hacer el bien, como hacer el mal
—¿Por qué me quieres dar todo? ¿Acaso ya no quieres vivir más? —Yo he vivido por muchísimos años, desde antes de la creación de la humanidad. He visto al ser humano levantarse y caer miles de veces. He visto la destrucción del mundo, una y otra vez, pero estos cientos de años encerrado por mi culpa, por ser un tonto, me he dado cuenta de que debería ser otra persona quien tome mi lugar, que haga mejores decisiones y que no vuelva a cometer el error de darle tanto poder a una chiquilla inmadura —Ríe internamente— Tú me pareces una mujer digna de llevar todo mi poder, Diana Ackerman. Es tu decisión, lo tomas todo o lo dejas todo Diana se queda pensativa
Entonces puedo controlar todo, puedo salvar a Reiner y sacar a Thomas del Tormento. Tal vez así ya pueda ser feliz... Aunque, debería destruir todo poder titánico y no dárselo a nadie. Si es así perderé mi existencia, pero mis seres queridos podrán vivir en paz en este lugar, fuera del alcance de Ymir Fritz... Voy a tomarlo, liberaré a la humanidad de esta maldición dando mi existencia y cuando ellos tengan paz, entonces yo si seré feliz —Diana se gira frente a él— Lo quiero todo Por lo poco que se ve del rostro de la persona encapuchada, se distingue una sonrisa cínica. —Bien
Diana reacciona y está de nuevo en la celda. Una risa diabólica se escucha de fondo. Ella ve como aún el ser la tiene agarrada de la mano, mientras se desvanece y se adhiere por su piel. Diana siente todo su cuerpo quemarse por dentro. Ella grita de dolor. Una luz ilumina todo el lugar.
Mientras tanto Reiner está encadenado frente a todos. Tiene todas las venas de su cuerpo color negro. Él está llorando un poco, y está nervioso.
De pronto se siente un estruendo que retumba en todo el lugar. Los que habían sido titanes cambiantes tienen dolor de cabeza y sienten su cuerpo estremecerse. Los Fritz y Reiss están alterados.
—El chico lo hizo —Rod lo dice sorprendido—
—Pero perdió el control —Le habla Karl—
Ymir Fritz está sentada en el suelo, en una especie de trance. A la distancia comienzan a ver luces destellar y caer. Primero son cientos y luego miles de luces.
—Hay un caos que ni la misma Ymir puede controlar —El semblante de Karl va cambiando y se molesta—
Los que viven en los caminos se sorprenden al ver tantas luces.
—¿Son Eldianos muriendo? —Bertholdt pregunta sorprendido—
—¿Se activó el Retumbar de la Tierra? —Porco mira a sus compañeros—
Bertholdt, Ymir, Marcel y Porco corren hasta cerca de Ymir Fritz, tratando de saber que ocurre. Ven a Reiner encadenado.
—Aún Reiner sigue vivo —Habla sorprendido Bertholdt—
—Ymir tuvo que posponer su castigo —Le habla Marcel—
Ymir Fritz se despierta del trance. Ve un grupo grande de eldianos acercarse a ella. Son los que acaban de morir. Algunos están confundidos, otros molestos. Eren camina más rápido, está furioso. Zeke camina a su lado.
—¿Por qué nunca nos advirtió de la magnitud de este poder? ¿Ah? —Eren le pregunta molesto a Ymir—
—Ya sabías lo que iba a pasar
—He perdido todo, mis amigos y mis compañeros han muerto por esto —Eren llora— Mikasa, Armin y todos los titanes cambiantes murieron por culpa del Retumbar, por culpa de este maldito poder
Todos los que han fallecido se acercan.
—El verdadero culpable eres tú... Tu fuiste quien provocó todo esto por el odio en tu corazón
—El ejército de Mare nos estaba ganando, tenía que hacer algo —Eren grita molesto— ¿Por qué no me detuviste? ¿Por qué no hiciste algo para detener esta masacre?
Ymir Fritz se queda callada.
—Eren ahora mismo tengo asuntos más importantes que esto... Bienvenidos todos y busquen un lugar donde estar cómodos —Ymir se va triste—
Eren se enoja y la va a perseguir, pero Armin lo detiene.
—No vale la pena, ya se cometió el error, sólo nos queda vivir en este lugar —Armin suelta su brazo—
—Esto no era lo que quería... Perdónenme por haberles fallado
—No te odiamos Eren, las cosas tenían que suceder así —Mikasa se entristece—
—No, yo podía evitar este final, y aún lo puedo hacer —Eren frunce el ceño. Cierra sus ojos y se conecta con sus memorias —
Armin y Mikasa siguen caminando.
—¿Ese es Reiner el que está encadenado? —Armin le pregunta a Mikasa—
—Creo que sí, ¿Que habrá sucedido?
Todos se acercan, incluido Eren. Ymir Fritz le está hablando a Reiner. Él está llorando.
—Por más que intentaste evitar perder tu existencia, el destino te llevó hasta aquí... Una lástima, aún me eras muy útil para sacar información
—¿Como pudiste permitir todo esto? Mi familia está muerta y mis compañeros
—¿También vas a estar llorando? Dale las gracias a Eren quien fue el que provocó todo esto —Se le acerca el oído— Perdóname Reiner, pero hay que continuar con el plan —Ymir le guiña y se aleja—
—¿Cómo puedes estar tan tranquila después de tantas vidas eldianas que se han perdido? ¿Acaso disfrutas viéndolos sufrir?
Ymir se detiene luego mira a sus guardias y les hace señas. Ella suspira triste.
—Un ser tan poderoso como tú no fue capaz de detener el casi exterminio de los eldianos en Paradis
—¿Te refieres a la caída de la muralla María? Si mal no recuerdo, tu fuiste uno de los responsables... Reiner, no intentes de echarme la culpa si tu fuiste el causante
—¡Eres una cobarde y manipuladora! Te juro que en cuanto salga de aquí acabaré contigo
—¿Hacer qué? Tú no eres nada ni nadie para tan siquiera tocarme... Creo que ya es tiempo de acabar con tu existencia —Ymir Fritz pone su mano sobre su pecho. Le susurra— Perdón
Reiner grita de dolor. Su cuerpo comienza a desintegrarse lentamente. De pronto empujan a Ymir y cae al suelo. Al levantarse confundida ve a Diana abrazando a Reiner. Ymir se asusta un poco. Él se sorprende y está un poco nervioso.
—¿Cariño que haces aquí? ¿Como pudiste salir?
—No iba a dejar que te maten. Además, tengo asuntos pendientes —Se enoja—
Ymir se va casi corriendo hasta sus guardias. Diana camina molesta hacia ella. Los guardias hacen una barrera.
—¡Ymir!... ¡No huyas! —Diana se para frente a los guardias y los ve cara a cara— ¿Ustedes van a proteger a una cobarde como ella?... Ella no es ninguna diosa ni reina, ella es una esclava como lo son ustedes... Ella es una ladrona... —Ella grita— ¡Ymir, fuiste capaz de robarme y luego encerrarme en el lugar de Tormento! ¡Gracias a mi conseguiste todo lo que eres y todo lo que tienes ahora!
Ymir Fritz escucha, pero se queda confundida con las palabras de Diana. Sabe que está mintiendo.
—Ymir nunca les ha contado de que todos pueden ser igual a ella, ¿No?... Ah claro, porque prefiere quedarse callada y no compartir su poder con nadie... Todos ustedes pueden ser reyes y reinas, dioses, todo lo que puedan imaginar, pero no, Ymir prefirió condenarlos a vivir en inmundicia. Ella permitió que vivieran con terror a los titanes. Ella permitió que nos masacraran y nunca hizo nada, nunca los detuvo ni tampoco nos defendió. ¿Saben por qué? Porque ella es una marioneta de los Fritz y los Reiss, los verdaderos culpables de todo este caos... —Diana se gira— ¡Eren! Aquí tienes a los verdaderos enemigos —Señala donde están los Fritz y Reiss— Los verdaderos culpables de la muerte de tu madre, y de la muerte de todos tus seres queridos. Ellos querían el Retumbar de la Tierra, por eso no te detuvieron
Eren se molesta. Diana sonríe.
—Ymir tu tiempo se ha acabado y es hora de que llegue una nueva era... Sal y arrodíllate ante mí y prometo que no destruiré tu reino
Ymir mira a Karl Fritz. Él le dice que no y que siga con el plan.
—¡Eso nunca!... Tú no eres nadie para venir a pedir reverencia. Eres sólo parte de mi creación, una simple eldiana
Ymir Fritz mira a Reiner desde la distancia y asiente con su cabeza.
—Bueno, ya tomaron la decisión... Así que prepárense para su inminente caída —Diana se aparta—
Los guardias de Ymir se preparan y se ponen en posición de defensa.
Diana mira a Eren, Armin, Bertholdt, Annie, Marcel, Porco, Ymir, Pieck, Zeke y Reiner
—No permitan volver a ser marionetas de ellos y menos sus esclavos —Diana mira a Reiner y le sonríe—
Él está nervioso. Diana se gira ante los guardias. Sus ojos se vuelven rojos y sus venas negras, se puede ver su aliento y respiración. Se transforma en titán-humano. Con sus manos comienza a hacer unos movimientos suaves.
—¡Diana no! —Grita Reiner—
Ella ruge fuerte, que estremece todo el lugar. Detrás de ella salen muchas personas, los que habían sido condenados al lugar de Tormento. Un hombre alto de cabello largo se acerca a ella.
—Thomas... Mátalos a todos
Continuará...
(Volumen 4 parte 2)
