A la mañana siguiente, Elsa no se despegó de Anna en todo el día, alardeando que debía ayudarla a prepararse para aquella "cita doble" que tendrían. Durante la mayor parte del día, Anna le enseñaba Elsa cómo actuar como una persona más acorde su tiempo, porque era imperativo que no revelara su verdadera identidad.

La Reina de Arendelle era una estudiante bastante modelo, aunque en realidad no parecía comprender del todo aquel nuevo mundo… Aun habiendo estado allí por bastante tiempo, pero su convivencia se reducía a una pelirroja y un perro, que era mucho mejor compañía que los cuadros. Debía saber que decir y hacer frente a otros, ocultar sus poderes. Después de pasar horas educando a Elsa, Anna pensó que estaría lista, hasta que la albina se encontró a sí misma en un gran dilema para elegir su atuendo.

Anna solo podía ver a Elsa tropezar con el delgado vestido turquesa que Anna tenía en su armario, uno que era demasiado corto para ella. Fue divertido y un poco deprimente verlo al mismo tiempo, había usado aquel vestido en su primera cita que fue desastrosa… Pero verlo en el cuerpo de Elsa la hizo borrar ese recuerdo.

– ¡Esto es ridículo! – Se quejó Elsa, después de tratar de acomodarse en el vestido. – No solo me veré estúpido con este vestido, sino que enseña más de lo que me gustaría.

Aún un poco incómoda incluso para acercarse a Elsa cuando estaba prácticamente medio desnuda, Anna hizo todo lo posible para alentarla.

– Vamos, Els, puedes hacer esto".

Elsa dio un suspiro exasperado.

– No sé qué me convenció para aceptar esto. La falda del vestido es demasiado corta para mí. ¿Qué pasa si un alma pervertida intenta avanzar sobre mí? No tendré nada que proteja mi dignidad.

Anna se puso de pie, caminando al lado de Elsa. Sentía su rostro y cuerpo arder de solo verla con ese vestido, pero debía mantenerse al margen de la situación y ayudarla. Fue a la espalda de Elsa y ayudó a deslizar la falda del vestido sobre el puente de la parte trasera de Elsa, abrochándose la cremallera en la parte posterior. La albina mordió su labio inferior al sentir las manos de Anna.

– Uhm… Esto es incómodo. – Murmuró Elsa, temblando mientras el objeto metálico de la cremallera recorría toda su columna vertebral. – Personalmente agradezco que no se inventarán en mi tiempo.

– Realmente eres dramática. – Bromeo Anna. – Ve el lado positivo, te compraré algo de ropa para la próxima vez sin cremalleras. – Prometió. Luego dio unos pasos hacia atrás, sonriéndole a Elsa. – "Está bien, ¿Puedes darte la vuelta para que pueda ver si te ves bien? Lo último que queremos es algo en mal estado.

Elsa suspiró resignada.

– Bien…

Luego, Elsa se dio la vuelta, cerró los ojos por un momento antes de abrirlos nuevamente y se reveló con el hermoso vestido corto y delgado, el rostro ligeramente cubierto por maquillaje y su cabello albino suelto con pocas ondas al final.

El pecoso rostro de Anna se cubre de color carmín mientras sus ojos se abrieron y sus labios se separaron. Estaba completamente asombrada por la apariencia de Elsa y sus sentimientos crecientes se intensificaron con cada mirada que le dio al nuevo atuendo de su compañera.

Suspirando un poco, Elsa habló.

–Sé honesta, Anna... Probablemente me veo ridícula, incluso para los estándares de tu época. Nunca me voy a ganar a esos amigos tuyos.

Sacudiendo la cabeza, la pelirroja simplemente dio la respuesta opuesta.

– Elsa... Eres la mujer más hermosa que he visto. Vas a noquear a Hiccup y Jack, lo digo en serio.

El corazón de la rubia se aceleró un poco, su rostro se puso rosado mientras miraba tímidamente hacia abajo. Si Anna era sincera, eso era probablemente lo más dulce que alguien le había dicho a Elsa en toda su vida.

Anna sintió que Elsa avanzaba, tomando sus manos entre las suyas. Parecía haber una especie de chispa fluyendo entre ellas ya que, por cualquier razón, comenzaron a acercarse la una a la otra, acercándose cada vez más. Sin siquiera pensarlo dos veces, sus ojos comenzaron a cerrarse y sus labios se fruncieron hacia afuera. Comenzaron a acercarse más y más, la brecha casi se cerraba entre sus bocas. En ese momento, algo hermoso casi nació… Pero fue de corta duración ya que ambas chicas se sobresaltaron por el timbre de la casa de Anna sonando. Claramente eran los chicos que acababan de llegar.

Elsa se apartó, colocando un mechón detrás de su oreja y sonrojándose suavemente hacia Anna.

– Bueno... Uhm... De-deberíamos ponernos en marcha, ¿No? –Rio Elsa.

Anna hizo una mueca, estaba segura de que tanto Elsa como ella querían volver a sentir aquella mágica sensación que habían sentido cuando sus labios se unieron por primera vez, pero parecía que el universo no quería que sucediera.

Pronto se puso su propio atuendo, un suéter bordo junto a unos jeans negros y unos botines. Apenas estuvo lista, Anna bajó las escaleras con Elsa para saludar a sus invitados. Mientras Elsa bajaba los escalones, Anna se dio cuenta de que estaba luchando un poco con los zapatos que le había prestado.

Parecían ser unos tamaños demasiado grandes para la reina, pero no había tiempo para lidiar con eso ahora. Anna solo esperaba que no estuvieran en una pista de baile en ningún momento esa noche.

Caminando hacia la puerta, Anna la abrió para revelar a dos jóvenes, ambos con caras felices y sonrientes. Uno de piel blanca, ojos azules y cabello albino, vestido con un traje azul y el otro era un chico de ojos verdosos y cabello castaño, vestía un traje verde oscuro. Y claramente usaban largos montgomerys que los protegían del frio.

– ¡Anna banana!

El chico castaño sonrió y se acercó para envolver a su mejor amiga en un abrazo, el cual fue correspondido sin lugar a duda por Anna.

– Hola, Hicc... También te extrañé Dragon Boy– Ella retrocedió, mirándolP a los ojos. – Te ves genial, por cierto.

Hiccup rio un poco.

– Gracias... Jack me lo compró. Personalmente, me habría puesto pantalones y chaqueta de cuero esta noche, pero él quería algo más… "Formal"

Mirando a la izquierda, Anna sonrió al chico albino. Era la primera vez que veía a Jackson en persona en bastante tiempo y, si era sincera, era un jovén que podía rivalizar con Elsa en cuanto a belleza, pero en su corazón, la pelirroja sabía que Elsa sería la ganadora de ese concurso.

– Entonces... Eres el famoso Jackson, ¿Eh? – Saludó Anna. – Siendo sincera, te imagine un poco más alto… ¡Pero te ves bien!

– Y tú eres igual a como me lo imaginé, adorable y pequeña. – Bromeó él.

Anna dio una corta risa, colocando un mechón de su cabello detrás de su oreja.

Sus dos invitados notaron que Elsa estaba parada en la puerta, Hiccup sonrió mostrando sus brillantes perlas al ver a la albina.

– ¿Y quién es esta belleza rubia? – Preguntó.

Al ir al lado de Elsa, Anna paso su brazo por sobre los hombros de la reina y Elsa no dudo en apoyar su cabeza en el hombro de la pelirroja tras besar su mejilla.

– Uh… Chicos, ella es Elsa, mi… Uhm…

– Su novia. – Concluyó la albina antes de sonreírles. – Es un placer conocerlos a ambos.

Hiccup sonrió y estrechó la mano de Elsa.

– Encantado de conocerte también. Estoy muy contento de que Anna haya encontrado a alguien. Solía tener todo tipo de problemas con las chicas en nuestros años de universidad.

– ¡Haddock no me difames frente a ella! – Chilló Anna.

La reina simplemente se río.

– Está bien... Anna ha sido muy buena conmigo y estoy segura de que también ha sido una buena amiga para ti.

Jack, luego de haber saludado a Elsa, decidió hablar.

– Está bien, así que ahora que las presentaciones están fuera del camino... ¿Quién va a cenar? No sé ustedes, señoritas, ¡Pero me muero de hambre!

– ¡También yo! – Anna chilló.

La mañana de educar y preparar a Elsa para esta noche la había ayudado a perder el apetito.

– Creo que eso suena perfecto. – Coincidió Hiccup. – Oye, ¿Algún lugar para ofrecer pelirroja?

– Bueno… Hay una cafetería a unas cuantas calles de aquí y tienen un excelente menú.

– ¿No es esa cafetería donde trabajas? – Preguntó Elsa contra su oído.

Las mejillas de Anna se volvieron color carmín al sentir el cálido aliento de Elsa contra su oído, haciéndola tambalearse antes de agitar su cabeza.

– ¿Qui-quieren ir?

– ¿Por qué no? – Rio Hiccup. – Siempre he querido probar los lutefisk.

– Mmmmm…

Anna se lamió los labios y cerro sus ojos, recordando los buenos recuerdos en donde aquel platillo formaba parte. Elsa la observó de soslayo y sonrió al ver su expresión, se veía tan adorable.

– Bueno, en ese caso… ¡Andando! No quiero morir aquí y con el estómago vacío.

Todos rieron ante las palabras del chico albino. Sin mucho más decidieron ir a pie, disfrutar del clima, aunque Anna tiritara de frio en más de una ocasión. Aun con aquella gabardina y beaine, moría de frio… Y luego estaba Elsa, que con un simple saco estaba bien.

Pero, mientras avanzaba, algo llamó la atención de la monarca que se detuvo abruptamente. Elsa giró hacia todos los lados posibles cuando una extraña melodía era emitida por algo o alguien, no supo descifrarla, pero sentía que era dirigida hacia ella. Una mano sobre su hombro la sobresalto, volteando para encontrarse con la mirada preocupada de Anna.

– Hey, ¿Estas bien?

Elsa relamió sus labios antes de asentir. Por más que quisiera decirle todo a Anna, sabia que no era el momento ni lugar, lo que menos quería era arruinar aquella velada. No del todo segura, Anna decidió no presionarla más y seguir caminando hacia la cafetería de Oaken.

Una vez llegaron, la pareja de chicas ingreso primero siendo seguidas por ambos chicos que observaron el lugar con ojos curiosos. Jack fue el más sorprendido, quedando fascinando por la decoración hasta que el dueño se acercó.

– ¡Yoo-hoo! Bienvenidos a la cafetería de Oaken.

–Uh… – Hiccup observó a su novio y luego al hombre. – ¿Mesa para cuatro?

– ¡Siéntense donde deseen! – Exclamo sonriente.

El grupo optó por una mesa cerca de la ventana, Hiccup y Jack se sentaron de un lado mientras Elsa y Anna del otro. Una vez acomodados, Elsa echó una mirada a Anna por el rabillo del ojo, sus mejillas se enrojecieron muy ligeramente; Algo sobre el entorno y su proximidad a la pelirroja la hizo sentir bastante cohibida.

Oaken se acercó unos minutos después, sujetando una pequeña libreta y un lápiz.

– Está bien, entonces, ¿Qué desearan ordenar en esta belle velada?

Un rápido vistazo al menú frente a ellos y el castaño decidió responder.

– Jack y yo pediremos dos lutefisk. – Contestó Hiccup. – Anna, ¿Elsa y tú van a tener lo mismo?

Elsa miró el menú.

– Uhmm, me gustaría probar el fiskesuppe…

– En ese caso, que sean dos, por favor. – Anna agregó.

Oaken escribió todas las órdenes en su cuaderno, sonriendo.

– Está bien, entonces serán dos lutefisk y dos fiskesupper, ¿algo para beber?"

–La mejor botella de vino que tenga, por favor. – Pidió Hiccup

Con la orden escrita, Oaken se fue dejándolos en un cómodo silencio. Hiccup se acercó a su pareja y beso su mejilla, causando una corta risa en Jack. Mirando suavemente toda la escena, Elsa se sonrojó suavemente. Nunca había visto una muestra de afecto tan tierna entre dos chicos en un ambiente tan abierto. En cierto modo, le dio algo de esperanza para el futuro.

Anna miró por encima del hombro a Elsa, y vio un sonrojo en sus mejillas. Aunque el recuerdo de hace unos minutos la golpeo. Inclinándose un poco hacia donde estaba la albina, Anna tomo su mano.

– ¿Segura estás bien? Puedes decirme y…

– Cuando estemos en casa.

Unos minutos más tarde, Oaken sacó dos bandejas en sus brazos, cada una con las comidas para los cuatro jovenes. Extendió dos platos de lutefisk para Hiccuo y Jack, y dos platos de fiskesupper para Anna y Elsa.

La Reina se lamió los labios, cogió una cuchara y comenzó a comer, disfrutándolo de inmediato, un gemido de aprobación escapó de sus labios apenas el sabor de aquella sopa se encontró con sus papilas gustativas.

Anna rio ante aquel gesto que solo causó un rojo en las mejillas de Elsa.

– Parece que a alguien le ha gustado la sopa.

– Realmente sabe increíble, muy pocos logran hacerla adecuadamente y que sepa tan bien como esta. – Confesó Elsa.

Finalmente, Oaken los dejo en paz cuando llegó otro grupo de clientes. Elsa y Anna comenzaron con su comida además de servirse media copa de aquella botella que había sido pedida, mientras Hiccup y Jack estaban observando todo esto desde el otro lado de la mesa, observando a Anna tomar un poco de la sopa de Elsa y llevársela a la boca siendo reprendida por la albina, quien rio al intentar evitar que la pelirroja volviera a hundir su cuchara en su cena. Mientras observaban, Jack se acercó a su novio.

– Entonces... ¿Deberíamos decirles? – Susurró el albino.

– ¿El hecho de que ya podríamos decir que no estaban saliendo? – Respondió el castaño por lo bajo. – No, no lo hagamos. Incluso si no son una pareja ahora, lo serán pronto.

Jackson se rio.

–Eres muy astuto Haddock… Por eso y más te amo.

– Y yo también te amo, Jackie. – Respondió Hiccup, dándole un beso en la mejilla al albino mientras los cuatro disfrutaban de su cena juntos.