Disclaimer: Harry Potter y todos sus personajes, historias y características no me pertenece, son propiedad de J.K Rowling.


Capítulo 21 – Los peligros de la mensajería.

"Serán solo un par de semanas"

"Ni si quiera notarás que está en casa"

Esa fue la manera con la que Sirius trato de convencerla. Pero esas dos semanas se habían convertido en dos meses y era imposible no saber que Alphard estaba en casa, se metía en todas sus conversaciones y se permitía el lujo de opinar sobre sus asuntos personales. Era como volver a vivir con su tía Walburga.

La frialdad de la mañana hizo que un escalofrío recorriese todo su cuerpo. Sirius hacia unos minutos que acababa de llegar y ya dormía profundamente, la pasada noche habían realizado una serie de redadas que habían acabado con varios detenidos. El número de magos y brujas oscuros era cada vez mayor.

Muy a su pesar debía de levantarse de la cama para ir a trabajar. Seguro que el ministerio estaría bastante revolucionado por las detenciones y se departamento repleto de expedientes con los que debían tratar de relacionar la compra de artículos de artes oscuras con los sospechosos. Una vez preparada fue a la cocina a tomarse una gran taza café bien caliente, el día sería largo así que debía empezarlo con las pilas cargadas. Pero lo que pretendía ser unos minutos de relax antes de irse, se iban a convertir en todo lo contrario. Alphard se encontraba sentado junto a la ventana tomando un té.

Resopló. Ni si quiera se tomó la molestia de darle los buenos días, el tampoco lo iba hacer. Le ignoró y continuó con su cometido. Se sorprendió al ver que el Profeta ya había llegado. Esa mañana las rotativas debieron de darse prisa tras la redada, pero cuando comenzó a leerlo no vio nada que informase de ella. Eso sí que era extraño.

–También ha llegado esto para ti. –Alphard le entregó una carta.

La tomó y efectivamente su nombre aparecía escrito en ella, la giró para ver el remitente pero estaba en blanco.

–¿De quién es? –Inquirió Alphard.

–A ti te lo voy a decir.

Guardó la carta y terminó de café. Salió de la cocina dejando a un Alphard que fruncía el ceño. No le importaba, era lo último que le faltaba que cotilleara también en su correspondencia.

Cuando por fin llegó al ministerio se sintió más relajada, allí no había ningún familiar incordiándola.

–¿Con quién te has peleado a estas horas de la mañana? –Remus la interceptó de camino a su departamento.

Cuando se enteró de que a Remus le habían despedido de Gringotts, sintió mucha pena por él, era un buen hombre y no se merecía eso. Así que como tenía conocimiento de un puesto libre en la recepción del ministerio movió algunos hilos y con una buena carta de recomendación hecha por ella misma, Remus consiguió el trabajo.

–Ni me lo recuerdes.

Remus no tuvo falta de preguntar nada más para saber quién era el que motivaba esa actitud en su amiga.

–Si necesitas alguien con quien hablar, ya sabes dónde estoy.

Agradeció sus palabras, pero necesitaba llegar cuanto antes a su oficina. Ya se pasaba unos minutos de su hora.

Creyó que aquello iba a estar más revolucionado, cada vez que había conocimiento de una nueva detención de un mago oscuro siempre había mucha tensión, pero a pesar de lo que le había contado Sirius, todo parecía muy normal. Es mas mucho de los expedientes que había dejado el día anterior para hoy habían desaparecido y la única contestación que tuvo al respecto fue que se habían desestimado sus investigaciones. Sacudió la cabeza para quitarse una absurda idea de la cabeza. El ministerio nunca ocultaría nada.

Por eso al verse sin trabajo, pensó en aceptar la oferta de Remus, pero cuando se quito el abrigo recordó la carta que había guardado en uno de los bolsillos.

Curiosa decidió abrirla. Aquella letra le era extrañamente muy familiar. Pero hacía años que había desechado la idea de recibir una carta de ella…

"Hermana.

No sé cómo empezar a escribir esta carta, hace unos años no hubiera tenido duda en cómo hacerlo, pero hoy en día existe una barrera entre nosotras. Quizás yo debería de haberte escrito antes… Quizás tú deberías de haberlo hecho… Pero no quiero pensar en quien es la culpable, tu tenias tus motivos y yo los míos, ambos igual de validos.

Pero desde hace unos días entiendo el porqué de tu marcha, el porqué decidiste dejarnos… Y aunque yo no comparto tu decisión, la entiendo. Más ahora en la situación en la que me encuentro.

Bella… Estoy embarazada. Y lo que en un principio lo recibí como la mejor noticia de mi vida, se ha convertido en un infierno. Siento la presión a mí alrededor, madre y la tía Walburga dan por hecho que será un varón, un heredero. Mi suegra no dista mucho de su comportamiento. ¿Qué ocurrirá si es una niña? Tengo miedo, en los últimos años nuestra familia se ha radicalizado y no puedo dejar de pensar en el futuro que le aguarda a mi bebe.

No sé si llegarás a leer esta carta por completo, supongo que me odias. Pero Bella, realmente necesitaba contarle a alguien lo que estoy sintiendo, ya que para mí no eras simplemente mi hermana sino también mi mejor amiga.

Espero que seas feliz.

Narcisa Malfoy."

Bellatrix había conseguido dar finalmente por terminados los sentimientos que sentía hacia su familia, incluyendo a su hermana y a su primo. Pero esa carta había hecho que todos estos volvieran a florecer.

Lo que le contaba Narcisa era justo lo que temía si se fugaba, que su madre y su tía fijara toda su obsesión en su hermana pequeña, y según lo que contaba esta así había sido. Si una boda era un acontecimiento deseado en la familia Black, la llegada de un posible heredero se vivía con autentica ansia.

Su hermana estaba embarazada. Desde niñas era ella la que siempre había soñado con ello, estaba segura que ese bebe iba a ser muy querido por su madre. Al menos el pobre no iba a tener que soportar a una madre como Druella, aunque Narcisa fuera la que más se parecía físicamente, era de agradecer que solo hubiera heredado eso.

Doblo la carta y la volvió a guardar en su abrigo.

Tenía dudas en que hacer, en un primer momento pensó en contárselo a Sirius, pero estaba segura que este le iba a decir que la ignorase, y eso fue lo que creyó conveniente hacer. Pero… era su hermana pequeña y realmente la echaba de menos. Por mucho que tuviera a Lily o a Andromeda, no podía compararse a lo que ellas dos habían vivido.

Casi al finalizar su jornada, no había recibido ningún expediente y eso ya la estaba preocupando. Hace unos días estaban desbordados pero hoy todo había desaparecido. No solo ella se había dado cuenta, sino que sus compañeros también pensaban lo mismo, pero el jefe del departamento les aseguró que antes de las Navidades solía haber una calma como aquella. Aún quedaba un mes para ellas.

Cuando volvió a casa se encontró con Sirius preparando la cena y casi en la misma posición en que le había dejado, estaba Alphard.

–¿Qué tal por el ministerio? –Sirius la besó a modo de saludo. –Estarían alterados por lo de anoche…

–Lo cierto es que no, la cosa ha estado extrañamente muy tranquila. –Se encogió de hombros.

–No querrán que la gente se preocupe. –Sirius le intentó quitar importancia.

Finalmente se sentaron a cenar. Sirius había resultado tener muy buena mano en la cocina, al gustarle tanto comer se esmeraba para que todo estuviera delicioso. Alphard estuvo la mayor parte de la cena callado, cosa que agradeció. Pero con Alphard uno siempre podría esperarse lo peor así que cuando creyó que el día iba a terminarse sin que se metiese en su vida, este sacó a relucir la única cosa de la que no quería hablar.

–Que amistades más misteriosas tienes que te envían una carta a una horas tan tempranas…

Bellatrix clavó sus ojos en él, no le extrañaba nada que su tía lo odiase.

–¿Carta? ¿Qué carta? –Preguntó Sirius extrañado.

No estaba dispuesta a contar de quien era la carta, y no por el hecho que quisiera esconder algo, pero su hermana le había confesado sus miedos y no la iba a traicionar.

–Ah sí… Era de mi ex compañera de trabajo. ¿No recuerdas a Elspeth Rincewind? Dejó el trabajo cuando se mudo con su marido a América. Por eso el porqué de esas horas… ya sabes la diferencia horaria. –Se lo acababa de inventar todo, no conocía a ninguna Elspeth, pero sabía que Sirius no se iba acordar de si era cierto o no. No prestaba demasiada atención cuando le hablaba de algunos aspectos de su trabajo.

Sirius asintió. Se lo había creído tal como esperaba.

Sonrió con sorna a Alphard, este agachó la cabeza y continuó cenando. Había ganado ese pulso, pero sabía que este no desistiría en su intento de poner a Sirius en su contra.


Decidió enviarle una carta a su hermana. Quizás hubiera sido ella la que tenía que haber dado el primer pasó antes. Ella era la que se había fugado, por lo que era ella la que debía las explicaciones… Pero Sirius le había dicho tantas veces que se olvidase de ellos que finalmente lo había conseguido.

Pero para su sorpresa, esa primera carta fue la primera de muchas y en las semanas posteriores sintió que había recuperado a su hermana. Según las cartas de Narcisa, su compromiso con Malfoy no se vio perturbado y pudo llevarse a cabo su boda. Malfoy era el más tolerable de todos los slytherins, así que al menos se sentía satisfecha de que su hermana no hubiera acabado con alguien como Rodolphus. Hablando de este último, también le conto como los Lestrange se habían presentado en la casa Black para exigir explicaciones sobre la rotura del compromiso, su tía Walburga había dado la cara y con tal de no humillar a su familia, les había contado que el compromiso había sido anulado porque habían decidido prometer a Bellatrix con Sirius, aunque aquella mentira duro poco tiempo.

Pensó en contarle a Sirius sobre su renovada amistad con su hermana, pero sabía que en el momento que mencionase a Malfoy, no iba a querer escucharla más por eso pensó en contárselo a la única persona que creía que no iba a rechazar a una hermana.

Andromeda.

Pero estaba equivocada y Andromeda no la dejó terminar. Parecía que era incompatible llevarse bien con las dos.

–Bella espero que se te meta esto en esa cabezota que tienes. ¡Aléjate de ellos!

Unas semanas antes de las navidades, Bellatrix le había vuelto a contar a su hermana lo preocupada que estaba por Narcisa. En su última carta notó como su miedo se había incrementado, Lucius pasaba cada vez pasaba menos tiempo en casa, según su hermana asistía a un club de caballeros junto con los Lestrange y otros compañeros de slytherin, lo que hizo que tuviera casi que volver a convivir con los Black para no estar sola en la enorme mansión Malfoy. Regulus ya en su séptimo año en Hogwarts, parecía mostrar el mismo comportamiento que Lucius.

–Pero Andy… Es nuestra hermana. –Bellatrix se acomodó mejor en el suelo. Estaba hablando con Andromeda a través de la chimenea de su casa.

–Ella ya no es nada para nosotras. En el momento que decides darle la espalda a sus ideales te borran de su árbol. Bella… No se qué te está pasando, quizás debería de contárselo a Sirius…

–¡Yo sí que no se qué lo te está pasando a ti! Cuando nos volvimos a encontrar prácticamente me echaste en cara no haberte escrito y ahora que tu hermana pequeña pretende recobrar la relación tú te niegas… Y ya lo que me parece increíble es que pretendas crear un conflicto entre Sirius y yo. –Intentó no alzar mucho la voz, Alphard estaba en la planta de arriba.

–Si creando un conflicto entre ambos consigo que recapacites estoy dispuesta hacerlo. –Sentenció.

–Es que no hay nada que recapacitar… Lo dices como si me fuera a ir.

Andromeda se mantuvo callada.

–Por favor Andy, me duele que pienses eso. Ahora no solo tengo que demostrar a Potter y Alphard que no tengo nada que ver con esos ideales, ¿que también lo debo hacer contigo?

–Yo soy la última persona a la que debes demostrar nada, pero con tu comportamiento podrías afectar a mi familia y eso no lo voy a tolerar.

Bellatrix frunció el ceño indignada, si había sabido leer bien entre líneas, su hermana la acababa de expulsar de su familia, estaba segura que por familia se refería a Sirius. Aunque su orgullo le impidiese demostrarlo, eso había dolido.

–Tanto querer diferenciarte de ellos, pero acabas de demostrar que eres la más Black de todos.

Andromeda abrió los ojos sorprendida. Se estaban diciendo cosas muy dolorosas pero a su punto de vista, Bellatrix era la que estaba equivocada y eso que acababa de decirle había supuesto el punto final.

–Sabes… No voy a interferir en nada. Tu sola te estás metiendo en la boca del lobo o de la serpiente mejor dicho. Ya eres adulta para saber lo que está bien y lo que está mal, por lo que no me vuelvas a llamar.

La cabeza de Andromeda desapareció entre las llamas.

Bellatrix se quedó contemplándolas durante unos minutos más las llamas. No esperaba que la conversación fuera a terminar así, mas siempre creyó que Andromeda estaría dispuesta a ayudar a otra hermana, pero se había equivocado. Se habían dicho cosas muy feas, pero el daño ya estaba hecho y no podía cambiar el pasado. Aunque tampoco quería, seguía queriendo mantener el contacto con Narcisa.

Finalmente se levantó del suelo, Sirius estaría por llegar y quería recomponerse antes de que la viera. Ahora debía de crear un mentira de porque no iban a ir a pasar las navidades con su hermana mayor tal como habían planeado.


Para cuando Sirius llegó de trabajar este a penas noto el comportamiento de Bellatrix. Lo ocurrido en la reunión de aurores le dejado muy preocupados.

–¿Qué ocurre? –Preguntó al verle dar vueltas por el salón mientras murmuraba y enumeraba con los dedos de la mano.

Al escucharla Sirius pareció darse cuenta de que Bellatrix estaba allí.

–¡Bellatrix! –Gritó. –No se…No sé si debería contarte eso… Son cosas del ministerio… Pero bueno, tú también trabajas allí y claro esto también nos incumbe a los dos aunque no lo queramos admitir. –Sirius hablaba sin parar, era algo que hacia cuando estaba nervioso.

–No me estoy enterando de nada.

Sirius se sentó junto a ella y la cogió de la mano. Comenzó a contarle sobre reunión y como otro de los grupos de Aurores en los que no estaban ni Sirius ni James, habían dado por casualidad con unos magos oscuros en en el Callejón Knockturn.

El porqué del nerviosismo y preocupación de Sirius era por quienes habían llevado a declarar al ministerio.

–Lucius Malfoy y Regulus.

Bellatrix intentó tragar saliva pero no pudo, de golpe su garganta se había secado.

–Estaban en un local repleto de magos oscuros. ¡Como puede ser tan estúpido! Es solo un crio.

–Quizás ellos no tengan nada que ver… –Obvio que tenían que ver, su familia y los Malfoy eran fanáticos de las artes oscuras.

–Eso es lo que ha determinado el ministerio y por eso los han dejado libres.

Eso sí que tomo a Bellatrix por sorpresa, si no les habían acusado de nada ¿Por qué Sirius se comportaba de esa manera?

–Pero el resto de los detenidos eran magos oscuros, se denominan mortifagos y su cometido es acabar con los sangre sucias. Son seguidores de Voldemort, ¿le recuerdas?

Bellatrix asintió. Era un ser extraño que decía liderar un grupo de magos y brujas oscuros que pretendían implantar en la sociedad su odio por los muggles y los nacidos de ellos.

–Pues espera que hay más. ¿A que a Tom Riddle también le recuerdas?

Bellatrix volvió a asentir. Tom Riddle era un mago que en más de una ocasión había estado en su casa. Su tía Walburga estaba completamente obnubilada por él.

–Tom Riddle es Lord Voldemort.

–No… ¿Cómo va a ser Tom Riddle? Voldemort es un ser… –No sabía ni como describirle.

La foto que tenían de Voldemort en el ministerio no se parecía en nada al hombre que había estado en su casa. Voldemort tenía un aspecto cadavérico, la piel de un tono verdoso y los ojos inyectados en sangre, Tom Riddle era lo contrario, se podría decir que hasta era un hombre atractivo.

–Es el mismo. Es lo que hace la magia oscura. –Sirius se llevó las manos a la cabeza. –Ves lo que significa esto… Los Black, los Malfoy y estoy por asegurar que todas las familias de sangre limpia apoyan a ese ser y están formando parte de sus filas.

Bellatrix negó. ¿Filas? ¿Pero que era aquello una guerra? ¿Acaso tenían que posicionarse?

–El ministerio dijo que no era importante un tarado más que sumar a la lista. No es el primero que intentaría imponer sus ideales sobre la pureza de sangre.

–Pues quizás ahora comenzaran a tomarle en serio.

A Bellatrix aun le estaba costando asimilar toda la información. Si fuera cierto, el ministerio les diría algo y sobre todo no estarían tan tranquilos como habían estado en los últimos meses.

En ese momento las cartas de Narcisa y las palabras de Andromeda comenzaron venírsele a la cabeza. Tras meditar la información que acababa de suministrarle Sirius, todo parecía indicar que Lucius Malfoy era un mortífago. Quizás Andromeda tenía razón al decirle que se alejase de ellos.

Se tapó los ojos con la mano. Sirius interpretó el gesto como un signo de preocupación por lo que le acababa de contar, pero en realidad ella estaba más preocupada por si alguien se enterase que se carteaba con su hermana, la mujer de un mortífago. Eso no la dejaría en muy buen lugar y había personas a su alrededor que de saber esa información estarían dispuestas a utilizarla en su contra.