Capitulo 17

Después de semanas, Serena había tomado la decisión de tomar unas vacaciones, aunque Setsuna no estaba del todo de acuerdo, su restauradora estrella necesitaba descansar pues el trabajo le llovería después de la presentación de las piezas de Ilusión, asi que volvió a Jubban, recorrió las playas que tanto amaba, hacía castillos de arena con su sobrina, disfrutaba los parques... sabía que tarde o temprano volvería a verlo, pero por el momento necesitaba un tiempo para ella.

-¿Has sabido algo de él?-preguntaba Haruka.

-No, no me ha llamado... y preferiría no preguntaras cada hora si lo ha hecho-viendo como su hermano se sonrojaba.


En Ilusión, Darien parecía perdido, habían pasado varias semanas desde que le dejó a Rei bien claro que no regresaría con ella, esta se había enfurecido tanto con él que intentó suicidarse pidiéndole no la dejara por una mujer tan insignificante como Serena; se enfureció tanto cuando Artemis le dijo lo que había hecho su antigua prometida que ahora no hacía mas que buscar a su torbellino, pero no sabía nada de ella, cuando hablaba al museo lo comunicaban con su asistente y con ella ultimaba detalles, exigía hablar con ella, pero Amy le decía que estaba ocupada atendiendo a unos clientes, cosa que lo enfurecía y sólo colgaba.

-Habló otra vez- dándole una taza de té-Hoy fue la tercera del día y el quinto ramo que te manda en la semana.

-¿Exigió hablar conmigo de nuevo?-leyendo unos documentos.

-Si… ¿se lo dirás?-viéndola suspirar.

-Para que… tendrá muchos hijos con la modelo Rei Hino… para que decirle que tendré a su hijo.

-La gala es en una semana… ¿tendrás el valor de enfrentarlo?

-Más que nunca, debo proteger a mi pequeño milagro- tocando su vientre-Debo irme… no tarda en llegar mi familia, estoy tan feliz... por fin logré que mi hermano tomara vacaciones.

-Es igual que tu… adictos al trabajo ¿de qué te quejas?-riéndose.

-¡Amy!

-Ten cuidado y salúdalos de mi parte.


Haruka y su familia habían llegado al mediodía, su sobrina Hotaru parecía cansada del viaje, pero parecía que había recobrado las pilas en cuento pisó tierra. Serena que veía a su sobrina ir de un lado a otro, no dejaba de pensar en que así estaría su pequeño en unos años.

-Tendrás que acostumbrarte… después de un hijo la casa no está igual.

-Apenas tengo diez semanas.

-Iremos a comprarle cosas ¿te parece?-decía Haruka emocionado.

-¡Pero si ni siquiera sabes que es! Estas loco Haruka.

-Es mi sobrino o sobrina, ahora tu pagarás por lo que le haces a mi hija-viendo como su hermana se reía.


Darien había llegado a Ciudad de Cristal poco después del mediodía, llevaba una maleta pequeña y en su bolsillo una cajita con el collar que Serena había dejado, quería que lo tuviera de nuevo y que lo perdonara, sabía que era un estúpido por haber tenido a Rei tan cerca y dejara besarlo justo cuando ella entraba al estudio.

-¡Eres un idiota Darien!-golpeando el volante.

Fue a su departamento y no hubo señales de que hubiera alguien, se dirigió a su trabajo en donde Amy le había dicho que estaría con su familia que vino desde Jubban.

-¿Qué es lo que sientes por ella?-decía molesta- Si no la amas, deja que sea feliz con quien si pueda hacerlo ¿No te parece que ha sufrido bastante?-le decía Amy, cruzándose de brazos.

-Fui un estúpido por no darme cuenta que ella me ama tanto como yo la amo... siempre lo he hecho.

-¿Seguro?-viéndolo detenidamente.

-Su hermano casi me mata por confesarselo... yo tenía dieciseis y ella diez.

-¿Desde entonces? ¿Ella lo supo?

-No lo creo.


Pensando en lo que le dijo a la amiga de Serena, confirmaba lo que siempre trató de ocultar con el supuesto amor de Rei... el amor de la infancia se había convertido en un amor apasionado y dulce a la vez. Se detuvo en un centro comercial y decidió caminar por los pasillos, cuando en una tienda de bebés vio a Serena y a otra mujer que llevaba a una niña del brazo y a lo lejos vio a Haruka.

-¿Otro bebé? Si que vas rápido amigo mio.

Mientras los veía por el escaparate, notaba como Serena se fijaba detalladamente en la ropa para bebé, sabía que ese era su mas grande anhelo y si estaba en su poder haría todo lo que fuera para lograrlo, porque sería su esposa. La esposa de Haruka, Michiru, descolgó un trajecito y lo colocó sobre el vientre de Serena, dejando sorprendido a Darien, ella estaba embarazada, su torbellino iba a tener a su hijo, algo imposible de creer pues ella le dijo que no podría después de que fue atacada por Seiya… si era posible lo cuidaría con su vida.

-Mi torbellino...nuestro hijo-diciendo con alegría contenida- Nuestro milagro.


En la tienda Serena, no dejaba de ver el rostro aburrido de Haruka, por lo que a propósito tardaba mas en escoger las cosas para el bebé.

-¿No crees que es lindo?- viendo un traje rosado.

-Yo que sé, dije que le compraría cosas, pero no que vendría con ustedes.

-Tú tienes la culpa… ahora aguántate-decía Michiru-vamos a comer ¿quieren?

Fueron a un restaurante donde tenían juegos para niños, se sentaron a comer y hablaban de las aventuras que tendría con su hijo, la felicidad que le daría.

-¡No la asustes con eso!- decía Michiru.

-Pues yo si me asustaría.

-Pues estoy dispuesta a enfrentarlo con gusto- tomando un poco de agua-Sabes que mis posibilidades de ser madre son muy escasas, este bebé es mi pequeño milagro.

-Lo sé hermanita-tomando su mano para besarla.


Conduciendo por la ciudad y entrando a la mansión, se había quitado el saco y la corbata, sentía una emoción recorrer su cuerpo, algo que no podía describir, ahora más que nunca lucharía por ella, nada lo entusiasmaba más que tener un hijo con ella, con la mujer de su vida, su princesa de la Luna, su torbellino. Ya empezaba a imaginarse tocando su vientre abultado, sintiendo las pataditas de su hijo, sus primeros pasos, no podía dejar de sonreír.

-¿Por qué tan contento?-preguntaba Diamante.

-Serena está esperando un hijo... a nuestro hijo.

-¡Seré abuelo!-viendo a su sobrino afirmar.

-Haré lo que esté en mis manos para que me perdone, incluso dejar que su hermano me rompa la cara.

-Pues habrá una larga fila entonces... fuiste un tonto por dejarla ir.

-¿Crees que no lo sé?

-¿Crees que te dirá que serás padre?

-Conociendo lo orgullosa que es… no, estoy seguro que no me lo diría.

-Inteligente mujer-notando como su sobrino no podía dejar de sonreir.