Mansión Cullen — Afueras de Forks — Domingo 13 de Septiembre de 2009 — 04:30 PM

— ¿Qué hace Charlie aquí? —preguntó Bella a Edward cuando llegaron a casa de los padres de este y vio la patrulla aparcada junto al jeep de Emmett.

— Es tu cumpleaños… querría verte, es lo más obvio —contestó Edward encogiéndose de hombros.

Bajó del coche y lo rodeó para abrirle la puerta del copiloto a Bella y ayudarla a bajarse de él. Bella caminó pesadamente hasta la patrulla de su padre, abrió el maletero y cogió algo dentro de él.

— ¿Qué haces? —le preguntó Edward frunciendo el ceño.

— Cumplo mis promesas —contestó Bella con indiferencia y caminó hacia la puerta principal.

Edward la siguió todavía confundido, no sabía a qué venía ese comportamiento en Bella, no preguntó nada más y decidió monitorizar sus movimientos a ver si descubría algo.

— ¿Emmett? —llamó Bella en un grito cuando llegó.

El aludido salió de la puerta de la cocina con dos muffins en cada mano y la boca llena con otro mientras lo masticaba.

— ¿Qufe? —preguntó haciendo que varios pedazos de comida saliesen disparados de entre sus labios.

Edward frunció más el ceño y Bella río entre dientes. Después alzó el rollo de cordón policial que le había cogido "prestado" a su padre y se lo mostró a Emmett. Que surcó sus labios en una enorme sonrisa, abrazó a Bella sin soltar sus muffins y la alzó unos centímetros del suelo.

Edward nervioso comenzó a gritarle a Emmett para que dejase a Bella en el suelo y Emmett reprimía las ganas de reír porque si no se le saldría la comida de la boca. En cuanto estuvo con ambos pies en tierra firme, Bella miró a Edward y rodó los ojos… era un exagerado.

Emmett comenzó a hacer movimientos extraños con sus manos intentando coger el rollo de cinta, pero eso era un poco complicado si no soltaba antes sus muffins, algo a lo que no estaba dispuesto, pero nadie se atrevería a decírselo, mezclar Emmett con comida era como si intentases quitarle un hueso a un perro rabioso… mejor no intentarlo.

— ¿Me lo metez en el bolzillo? —volvió a preguntar todavía con boca llena. Le dio la espalda a Bella y miró sobre su hombro mientras esta batallaba para poder meter el rollo el bolsillo trasero de jeans… algo matemáticamente imposible.

Después de unos minutos en los que pudo masticar con tranquilidad y tragar, se metió uno de los muffins que tenía en sus manos entero en la boca y cogió el rollo avanzando hacia el piso superior.

— ¡Espera Emmett! —gritó Bella— todavía no me has dicho para que lo quieres.

Emmett dijo algo inentendible porque volvía a tener la boca llena. Bella dio la conversación por finalizada cuando Emmett se atragantó y comenzó a toser escandalosamente mientras se ponía de todos los rojos posibles. Pero eso no le importó, siguió su camino escaleras arriba para guardar su nuevo tesoro.

Edward pasó una mano por la cintura de Bella y la condujo al jardín de la casa, donde todos los estaban esperando, en cuanto cruzaron la puerta de salida los ojos de Bella se abrieron en shock. Había pedido y casi suplicado que no le preparasen una fiesta de cumpleaños, y esperaba que tanto Alice como Rosalie se pasasen sus peticiones por donde quisieran y montasen la fiesta de todos modos, pero no.

Frente a ella estaba el enorme jardín de los Cullen decorado perfectamente. En el centro había una gran mesa con un enorme pastel verde en el que se leía "Felicidades Mamá", globos, guirnaldas, pancartas y lacitos de varios colores en tonos claros decoraban el resto. Toda su familia estaba allí, o al menos las personas que consideraba su familia.

Carlisle y Esme, Alice y Jasper, Rosalie y Emmett (perdido en algún lugar de la casa), Charlie y Sue con los mellizos Seth y Leah, Ángela y Ben… no pudo evitar que aunque odiase las sorpresas y mucho más las fiestas, una involuntaria sonrisa adornase sus labios. Porque eso no era una fiesta de cumpleaños normal y corriente, era algo parecido a una fiesta del bebé.

Lo que no fue del todo su agrado fue una mesa que había algo oculta en un lateral, donde había acumulados varios paquetes con lazos y papel de regalo de colores alegres. Bella odiaba que gastasen el dinero en ella, aunque tenía la ligera sospecha de que es esos paquetes había más regalos para sus rayitos de sol que para ella misma.

Fue recibida por los brazos de todos, que le desearon un feliz cumpleaños con unas amplias sonrisas. Bella se sentía Feliz, estaba donde quería estar y con quien quería estar. Hacía mucho tiempo que no se sentía tan integrada. Las conversaciones fluían tranquilamente, todo eran risas, bromas y anécdotas de cuando los hermanos Cullen y la propia Bella eran pequeños, incluso Ángela y Ben entraban en alguna de esas historias de años atrás.

Todo iba muy bien hasta que sonó el timbre, Charlie y Esme salieron apresurados hacia la puerta, ambos esperaban la llegada de sus respectivos regalos para Bella. Pero en esta ocasión fue Esme la afortunada, Charlie se sorprendió por las nuevas visitas pero saludó con una sonrisa y un abrazo a los recién llegados.

Bella discutía con Alice sobre las ropa que llevaba puesta, Alice decía que el color rojo de su camiseta no le sentaba bien estando tan… "redonda", Bella decía que no le importaba, que se vestiría de rojo aunque pareciese un tomate gigante con patas, comparación que hizo que Emmett estallase en carcajadas mientras se sujetaba el estómago. Edward solo sonreía viendo a Bella interactuar con su familia, podía ver en ella a esa Bella que tanto había echado de menos, además, desde que se habían confesado que se querían, ella tenía un brillo diferente en su mirada, parecía más tranquila y sobre todo mucho más feliz, algo que lo hacía mucho más feliz a él también.

— Bella cariño —la llamó Esme entrando en el jardín, Bella se giró para mirarla y sus ojos se abrieron en exceso al ver a los recién llegados.

Sus ojos se inundaron y corrió hacia los brazos de su madre que la esperaban abiertos de par en par. Ambas lloraron como niñas, hacía más de un año que no se veían… un año en el que habían pasado muchas cosas, sobre todo para Bella.

— ¡Oh cariño! —susurró Renée mirando a su hija de arriba abajo —estás adorable.

— Mamá —gimió ella— te he echado tanto de menos.

Volvieron a abrazarse mientras continuaban llorando, algo que hizo que todos los presentes sonrieran con ternura ante la escena que veían sus ojos.

El timbre volvió a sonar, y en esta ocasión fue solo Charlie el que salió como una bala hacia la puerta para recibir a su visita.

Bella estaba tan emocionada con la visita de su madre y de Phil, el nuevo esposo de ella, que no se percató de que su padre se había ausentado.

— ¿Bells? —la llamó él entrando de nuevo al jardín con una enorme sonrisa en sus labios.

Bella centró su atención en él, que con un gesto de la mano le pidió que se acercara, ella fue algo intrigada en el por qué su padre la habría interrumpido cuando estaba con Renée después de tanto tiempo sin verse. Charlie hizo de nuevo un gesto con la mano y un chico alto, de piel rojiza y ojos marrones entró en el jardín dejando a todos con la boca abierta.

Bella sintió de nuevamente las lágrimas en sus ojos, todavía no se habían secado las anteriores, cuando nuevas estaban de nuevo rodando por sus mejillas. Se acercó al chico mientras se tambaleaba y sentía como sus piernas temblaban.

— ¿Jake? —preguntó en un murmullo apenas audible.

— ¿Quién si no? —gritó el chico sonriendo y mostrando sus blancos dientes.

— ¡Dios mío…! Jake! —gritó Bella lanzándose a abrazarlo.

Jake y ella habían sido amigos desde pequeños, pero él se fue de la cuidad cuando tenía poco más de trece años a vivir con su hermana a Hawái, no se habían visto desde entonces, aunque nunca perdieron el contacto. Siempre había algún mail, alguna llamada, incluso alguna videoconferencia de vez en cuando. Algo que acabó cuando Mike entró en la vida de Bella, Jake nunca entendió lo que le pasaba, y cuando Charlie se lo contó unos meses atrás se sintió culpable por haberse ido y dejado a Bella sola… aunque ahora, viendo ese brillo de felicidad en sus ojos sabía que todo estaba bien, que Bella estaba luchando por salir a flote y volver a ser ella misma.

— ¿Por qué nadie me dijo que ellos vendrían? —miró a todos acusatoriamente mientras señalaba a su madre y a Jake.

Todos se encogieron de hombros y sonrieron avergonzados, aunque lo volverían a hacer por ver la felicidad que mostraba ahora Bella en su rostro.

Edward con un suspiro se puso en pie y se acercó a Bella rodeándola con su brazo a la altura de su espalda, ella se recargó en su pecho y le devolvió el abrazo. Podrían parecer tonterías o simples minucias, pero esos pequeños gestos, esos pequeños detalles que tenían uno con el otro calaban muy hondo en el corazón de ambos, con ello demostraban lo importante que era el otro para uno mismo, con una sonrisa, un roce, una mirada… demostraban que estaban pensando en el otro, que aunque estuviesen a otra cosa y con otra persona, el otro era parte de sus pensamientos.

Todos miraron la escena con una sonrisa boba, sabían que era cuestión de tiempo que la pareja diese por fin el último paso y se decidiesen a estar juntos, pero Charlie frunció el ceño ante la cercanía del joven Cullen con su pequeña. No es que Edward no le gustase, estaría eternamente agradecido por todo lo que había hecho y estaba haciendo por su hija, pero de ahí a que estuviesen juntos… Bella estaba en un momento complicado, tenía que centrarse en sus hijos y en superar todo lo que había vivido, no estar con romances y tonterías.

— Familia —llamó Edward la tención de todos— sabemos que hoy es el cumpleaños de Bella y estas noticias quizás eclipsaran el evento, pero Bella quería decírselo cuanto antes.

Ella sonrió mientras se sonrojaba, e instó a Edward a que continuase hablando.

— Ayer fuimos al hospital a hacer una nueva ecografía que por fin sabemos el sexo de los bebés —todos exclamaron y animaron a Edward a que continuase.

— Son dos niñas —dijo Bella con una sonrisa radiante mientras ausentemente se pasaba una mano por la tripa.

Todos gritaron felices y ovacionaron a la futura mamá, además de acercarse hacia el vientre de Bella y contarles a las pequeñas alguna que otra cosa que hacía reír a todos los presentes.

— Eso no es todo... —dijo Edward sonriendo y con sus ojos brillando inexplicablemente.

La atención de los todos volvió a recaer en ellos, y Bella respiró hondo a la vez que apretaba la mano de Edward indicándole que sería ella la que dijese el resto.

— Bueno... las niñas todavía no tienen nombre —dijo con voz nerviosa— pero ya tienen un apellido.

Charlie se tensó y frunció el ceño… no dirían lo que estaban pensando…

Bella sabía que su padre sería el único que quizás se opondría a lo que estaba a punto de hacer, pero era algo que había pensado mucho, además que Edward se lo merecía, él más que nadie estuvo a su lado, él se merecía que esa pequeñas tuviesen algo de él ya que había luchado por ellas tanto como ella misma.

— Las bebés serán unas Cullen —dijo por fin.

Todos se quedaron en silencio, saboreando las palabras pronunciadas, solo Emmett tenía una sonrisa arrogante en su rostro. Él ya lo sabía, además él mejor que nadie conocía a Bella, sabía la contestación de la pregunta que Edward le hizo hace unos días… le llevaría más o menos tiempo aceptarlo, pero estaba seguro de que eses bebés serían Cullen y serían tan bien recibidas en la familia como si lo fuesen realmente de sangre.

Un sollozo rompió el silencio que los rodeaba, y Esme fue directa a abrazar a Bella mientras lloraba de alegría, después abrazó a Edward y le agradeció en un murmullo totalmente emocionada ante la noticia de ser abuela. Después todos la siguieron, con abrazos, besos y bienvenidas a la familia. Jake lo hizo algo confundido, las noticias sobre Bella que Charlie le contaba de vez en cuando no hablaban nada sobre Cullen, sabía que la estaba ayudando, pero no sabía que hasta ese punto.

Charlie se quedó a una distancia prudente del tumulto de gente, miraba a su hija con el semblante serio, no estaba de acuerdo con esa decisión.

— Papá —susurró Bella acercándose a él.

Él bajó la mirada y endureció el gesto.

— Papá sé que no estás de acuerdo, pero es algo que quiero hacer —explicó ella.

— ¿Están juntos? ¿Tú y Edward? —preguntó Charlie en un gruñido.

— Sí…

— Hija… —dijo Charlie en tono condescendiente.

— No papá— lo cortó ella— sé lo que estoy haciendo.

— También lo sabías con el joven Newton —dijo en tono mordaz.

Bella se encogió e hizo una mueca de dolor, ante el golpe bajo. No esperaba que su propio padre le hablase así.

— Es diferente —musitó con la mirada en el suelo.

— ¿En que es diferente? Cambia el chico, pero tú te lanzas en picado sin preocuparte por si la piscina está llena o no —gruñó de nuevo.

— Papá —gimió ella.

— Jefe Swan —dijo Edward con voz dura, había visto los gestos de Bella en la distancia y sabía que algo en la conversación con su padre no estaba yendo bien.

— Es una conversación privada —escupió Charlie.

— ¡Papá! —lo reprendió Bella— no le hables a Edward así, lo que tenga que ver conmigo tiene que ver con él.

Edward no lo demostró, pero se sintió tremendamente feliz ante las palabras de Bella, sobre todo porque estaba defendiéndolo ante su propio padre.

— Jefe Swan, entiendo que se preocupe por su hija, pero sabe que yo nunca haría algo que le pudiese hacer daño o la afectase de algún modo —dijo Edward con total convencimiento.

— Pero… —Charlie iba a protestar pero se cayó ante la mirada acusatoria de su ex—esposa, que a pocos pasos de allí estaba escuchando todo.

— Papá… —protestó Bella en un murmullo.

Charlie suspiró pesadamente y negó con la cabeza.

— Como le hagas daño te mato, no pienso dejar que se vuelva a repetirse lo de Newton, ni si quiera te daré la posibilidad de hacer daño —dijo Charlie mirando a Edward a los ojos con gesto amenazador.

— Me está insultando al compararme con esa escoria —contestó Edward con la mandíbula apretada— antes muerto que hacerle daño a Bella.

Renée se acercó a ellos temiendo que las cosas fuesen a mayores, abrazó a Edward felicitándolo por su paternidad intentando tranquilizarlo, y después arrastró a Charlie a un rincón para reprenderlo por su comportamiento. Ella también temía que volviesen a dañar a Bella, pero no hacía falta más que ver la devoción y el amor con los que Edward miraba a su hija para estar casi segura de que eso no sería una preocupación.

La fiesta siguió en paz desde ese momento, Bella se esforzó en olvidar el incidente con su padre, ya entraría en razón poco a poco al ver la felicidad que la rodeaba, al ver la seguridad y la tranquilidad que tendrían esas niñas al tener a Edward como padre, eso sin contar con ella, que desde que estaba a su lado volvía a ser la misma, poco a poco estaba dejando atrás esa Bella que Mike moldeó y que solo sabía sufrir... ahora volvía a ser feliz y sus sonrisas eran de verdad.

...

— Así que… Cullen ¿eh? —preguntó Jacob en un murmullo mientras se servía un pedazo de pastel justo al lado de Bella.

Bella asintió con una sonrisa y se sonrojó débilmente.

¿Cómo ha pasado eso? —preguntó intrigado.

— Tu sabes… son cosas que simplemente pasan… él me ama yo lo amo… suma uno y uno —contestó Bella encogiéndose de hombros— ¿a ti tampoco te gusta la idea?—preguntó frunciendo el ceño.

— No es que no me guste… se me hace extraño, después de lo que me contó Charlie lo último que esperaba era verte como novia de Cullen.

— No… no soy su novia —dijo ella en un murmullo.

— ¿Y cómo eso? ¿Va a reconocer a tus hijas y no eres su novia? —preguntó incrédulo.

— Es un mero formalismo… él y yo sabemos lo que sentimos sin necesidad de ponerle una etiqueta, estamos juntos, somos felices… no hay porque darle explicaciones a nadie —explicó Bella.

— Por respeto debería pedírtelo… —gruñó el chico.

— Por respeto es que no lo hace… —dijo ella— Jake, aunque ahora me veas aparentemente bien, no lo estoy… no quiero sentirme atada a nadie, por eso no hay "formalismos" estamos juntos porque queremos, nadie nos obliga.

— Boba… —susurró Jake aligerando el ambiente y abrazándola por los hombros— si me lo hubieses explicado así desde el principio lo habría entendido mejor…

Bella sonrió y le devolvió el abrazo intentando rodear su cintura con sus pequeños brazos.

— ¿Y tú qué? Casanova… ¿hay alguna chica loca por tus huesos? —preguntó Bella sonriendo.

Jake se sonrojó y bajó la mirada, mientras escondía una sonrisa avergonzada.

— Aja… por tu reacción deduzco que sí… aunque tú también estás loco por ella —dijo Bella codeando sus costillas.

— Se llama Vanessa, es… preciosa —dijo con voz soñadora.

— ¿Vais en serio?

— Sí… se ha venido conmigo para conocer esto —contestó él sonriendo.

— ¿Por qué no la has traído? —preguntó Bella frunciendo el ceño.

— Estaba cansada del viaje y muerta de frío… además que no conoce a nadie, ni si quiera yo estaba invitado a esta fiesta… me dio apuro traerla —Jake se rascó la nuca avergonzado.

— Idiota… sabes cómo son los Cullen, no les hubiese molestado —lo contradijo Bella.

— ¿El qué no nos habría molestado? —preguntó Edward apareciendo al lado de Bella.

— Que Jake trajese a su novia a la fiesta —explicó Bella.

— ¿Tu novia? —preguntó Edward sonriendo— ¿Black ha caído ante los encantos de una Hawaiana?

Jake solo se encogió de hombros y se sonrojó de nuevo.

— Ve a buscarla —lo instó Bella— venga ve… ¿a qué estas esperando?

— No querrá venir, es muy testaruda… en eso se parece a ti.

— Dile que tu amiga embarazada tiene antojo de conocerla… que si no viene me pondré de parto del disgusto —Edward y Jake sonrieron ante el comentario de Bella.

Sin mediar más palabra y negando con la cabeza Jake se fue del jardín rumbo a su coche para ir a buscar a su novia. Edward se acercó a Bella y besó su coronilla.

— ¿De verdad no has pensado en ningún nombre? —preguntó Edward.

— ¿Para las niñas? —Edward asintió— estoy en ello, pero no me decido.

— Es fácil… una Isabella y la otra Marie… —bromeó Edward.

— No me gusta mi nombre… ¿cómo crees que se lo pondré a mis hijas? —preguntó Bella frunciendo el ceño.

— Era broma boba… —la tranquilizó Edward volviendo a besar su cabeza y aspirando un poco del olor de su champú — ¿con qué nombres tienes dudas?

— Elisabeth, Erika, Emma, Alexandra, Madison, Alexa, Mia… —numeró Bella

— Eh para… —la detuvo Edward sonriendo— solo necesitas dos…

— Lo sé… —gruñó Bella— por eso no me decido.

— A ver… probemos como quedan con su apellido… —dijo Edward— a ver cómo suena "Emma Cullen" "Alexandra Cullen"

Podía verse una sonrisa de orgullo en el rostro de Edward mientras hablaba, incluso sus ojos titilaban de emoción.

— ¿De qué hablan? —preguntó Alice apareciendo de repente.

— Los nombres de las bebés —dijo Bella con cautela… no sabía si era buena idea darle ese tipo de información a su hiperactiva amiga.

— Yo a mi bebé le pondré Ashley… ¡pero no me lo robes! —la señaló con un dedo y la miró con los ojos entrecerrados.

— Dios me libre… —murmuró Bella bajo su aliento.

— ¿Tu… tu bebé? —preguntó Edward con voz estrangulada.

Alice río dientes.

— Respira Edward, no estoy embarazada… todavía —canturreó antes de salir de allí para abrazar a su Jasper.

Bella río y Edward la miró con los ojos entrecerrados.

— Ella solo estaba bromeando… no seas agonías —lo tranquilizó.

Edward se estremeció y abrazó a Bella. De repente Jake volvió a aparecer de la mano de una chica. Todos los miraron sorprendidos, menos Bella que se acercó a ellos con una sonrisa seguida de Edward. La chica era guapísima, su pelo color bronce caía en una cascada de rizos por su espalda, era algo más alta que Bella y con un cuerpo curvilíneo y estilizado. Sus ojos marrones y sus mejillas sonrojadas eran lo más destacable de su rostro de facciones finas y delicadas.

— Ness ella es Bella y él es Edward, su pareja, chicos ella es Nessie, mi novia —dijo con orgullo y una perfecta sonrisa.

Bella se acercó a ella y le dio un abrazo que fue devuelto casi al instante, Edward miró a Bella sonriendo ante lo confiada que estaba volviendo a ser poco a poco.

Las chicas se centraron en una conversación que solo ellas entendían mientras Edward y Jacob se quedaron en un incomodo silencio mientras veían como las chicas se alejaba y Bella presentaba a Nessie al resto de la familia.

— Parece una gran chica —murmuró Edward por romper el silencio.

— Lo es —dijo Jake secamente— una cosa Cullen, como Bella derrame una sola lágrima por tu culpa, eres hombre muerto.

Edward se envaró y apretó su mandíbula.

— No es contra mí contra quienes debéis descargar vuestra frustración por lo que pasó, tú y Charlie estáis muy equivocados si pensáis que le haría daño a Bella —gruñó—, si queréis buscar un culpable ya está entre rejas.

— Yo solo quería advertirte —dijo Jake excusándose— créeme que su pudiese mataba al malnacido de Newton.

— Ponte a la cola… hay una larga lista de espera y yo estoy en cabeza —dijo Edward cada vez más nervioso.

Jake tragó en seco y miró a su alrededor comprobando que nadie podría escucharlos.

— ¿Qué pasó exactamente con Newton? —preguntó en un murmullo.

— ¿No lo sabes? —dijo Edward confundido.

— Charlie no quiere hablar del tema, y obviamente no voy a peguntarle a Bella… —se excusó el moreno.

— Durante seis meses Bella estuvo viviendo con él… no sé cuando comenzó a golpearla pero fue varias veces a urgencias por eso —dijo Edward con amargura por los recuerdos.

— ¿Tú no hiciste nada para evitarlo? —preguntó Jacob con incredulidad.

— Conoces a Bella, es terca como una mula, intenté disuadirla muchas veces, como profesional no podía hacer nada hasta que ella se decidiese a denunciar.

— ¿Y como amigo? —preguntó Jacob visiblemente molesto.

— Te vuelvo a repetir… sabes cómo es Bella, si yo denunciase a Newton no valdría de nada, y si la sacase a la fuerza de esa casa ella no me lo perdonaría… solo podía estar ahí para ella —dijo Edward con pesar.

Jake suspiró y miró a su amiga, que ahora estaba abriendo varios regalos mientras las mujeres presentes la miraban sonriendo. No podía creer que ella se dejase golpear, se mostrase sumisa ante cualquier persona y lo aceptase como si tal cosa… su amiga era fuerte, no era posible que eso hubiese pasado.

— ¿Cómo está ahora? —preguntó apartando la mirada de las chicas.

— La puedes ver por ti mismo… ahora sonríe y no muestra miedo. Ya no tiene pesadillas por las noches, la terapia la está ayudando mucho —explicó ella.

— Es tan… increíble… —susurró Jacob— me cuesta creer que ella…

— Lo sé… —lo cortó Edward viendo que las chicas venían hacia ellos.

— ¿Qué estáis hablando tan juntitos? —preguntó Bella bromeando.

— De chicas... tú sabes, las viejas costumbres nunca cambian —bromeó Edward rodeando su cintura y acariciando su vientre.

— ¿Quién es la afortunada esta vez? —preguntó Bella bromeando.

— Uhm… —dijo Edward fingiendo que se lo pensaba— no sé cómo se llamará... Mia… Alexa… Emma... pero su apellido será Cullen.

— ¿Sólo hablabas de una chica? —preguntó bella sonriendo.

— No… Jacob hablaba de la otra —sonrió también Edward.

— ¡Chicos! —los llamó Esme— colocaros para una foto, necesito recuerdos de este maravilloso día —dijo acercándose— ¿os habéis enterado de que seré abuela? —preguntó sonriendo.

Los cuatro se colocaron para la foto con sus mejores sonrisa, Nessie y Jake abrazados al lado de Bella, esta ultima rodeada por los brazos de Edward y con las manos de ambos recargadas sobre su abultado vientre.