Los libros originales son de E.H. yo adecúo nombres, descripciones y situaciones según corresponda a los personajes de Twilight que dicho sea de paso pertenecen a S.M
CAPÍTULO DIECIOCHOAVO El Traidor de Spinner´s Falls
Ahora, aunque la Princesa Serenity se había casado
con Espada Larga como una recompensa para salvar a su padre,
ella había, en los muchos meses que había vivido con él,
llegado a amar a su esposo profundamente.
Al oír su terrible destino, ella se quedó callada y retraída,
Contemplando en silencio lo que esta
noticia significaba para ella. Y, después de muchos largos paseos
Por el jardín del castillo, ella tomó una decisión:
ella se ofrecería al Rey Goblin en lugar de Espada Larga.
Y así, la noche antes de que Espada Larga fuera a regresar al reino
De los duendes, la princesa
Serenity drogó el vino de Espada Larga. Mientras su marido dormía,
Ella lo besó con ternura y luego
salió al encuentro del Rey Goblin. ...
De Espada Larga
Siete años de planificación. Siete años de movimientos cuidadosos sobre un tablero de ajedrez gigante. Algunos de ellos tan infinitamente pequeños que hasta sus enemigos más inteligentes habían estado ciegos a su verdadero significado.
Siete años que deberían haber culminado en convertirse en primer ministro y el líder de hecho del país más poderoso de la tierra. Siete años de paciente espera y deseando en secreto.
Siete años destruidos en una tarde por un hombre-Emmett .
Había visto el conocimiento en los ojos de Cullen, cuando él había mencionado a Vladimir.
Pobre, pobre Vladimir. Su hermano nunca había sido hecho para la grandeza.
¿Por qué debería tener el título Vladimir cuando se le serviría mucho mejor a él? Pero ahora esa vieja decisión había vuelto a acosarlo.
Edward Masen vizconde de Vale, Emmett St Aubyn Conde de Blanchard, Carlisle Cullen, y Jasper Withlock. Todos en Londres a la vez, todos poniendo sus cabezas juntas. King pudo leer la escritura en la pared. Era sólo cuestión de tiempo antes de que lo arrestaran.
Y todo porque St. Aubyn había vuelto a casa. Miró a través del carro la casa de la esposa de su enemigo. Rosalie St Aubyn, condesa de Blanchard ahora, de soltera Hale.
La pequeña Rosalie Hale estaba sentada frente a él atada y amordazada. Sus ojos estaban cerrados sobre el paño atado a la boca. Tal vez ella dormía, pero lo dudaba.
Él realmente nunca le había prestado mucha atención a ella antes, tal vez se fijó en que era una Buena anfitriona en las fiestas políticas de su tío.
Ella era bastante agradable a la vista, él suponía, pero ella no era una mujer increíble. Difícilmente el tipo de mujer que un hombre podría elegir para morir.
Él lanzó un gruñido y miró por la ventana. La noche estaba negra con escasa luz de luna, y él no podía entender dónde podrían estar Él, dejó caer la cortina Sin embargo, él sabía que por el número de horas que habían viajado que debían estar cerca de su finca en New Hampshire. Le había dicho a Blanchard que esperaría hasta el amanecer y él lo haría, el barco que había dispuesto para recogerlo en Portsmouth no vendría hasta las ocho. Podía esperar hasta el amanecer y no más, antes de huir al punto de reunión preestablecido En primer lugar a Francia y luego tal vez Prusia Oriental, o incluso las Indias. Un hombre puede cambiar su nombre y comenzar una nueva vida en los rincones más remotos del mundo. Y con el capital suficiente, incluso podría hacer su fortuna una vez más. Si había suficiente capital.
Terriblemente estúpido - él pudo ver eso ahora- atar la mayor parte de su dinero en inversiones. Oh, eran buenas inversiones, inversiones sólidas que producirían un retorno sano, pero eso no era muy bueno para él en este momento, ¿verdad? Tenía un poco de dinero, y había tomado la joyería que Jessica tenía en la casa de la ciudad, pero no era tanto.
No lo suficiente para empezar de nuevo, como él quería. Miró a la niña frente a él, midiendo su valor. Ella era su última jugada, la última oportunidad de tener con él una pequeña fortuna. Por supuesto que nunca había arriesgado su vida, su fortuna, por ninguna mujer, y mucho menos por esta pálida niña, pero esto realmente no era un juego ¿verdad?
La verdadera pregunta era si Blanchard tenía suficiente afecto por su novia como para rescatarla por una pequeña fortuna... Y de paso perder su vida también.
Era bien pasada la medianoche en el momento que Emmett regresó a la casa Blanchard. La celebración con Vale, Withlock, y Cullen se había prolongado durante más horas y terminó en una taberna de mala reputación que Vale juró fabricaba la mejor cerveza en Londres. Por lo tanto, era más bien encomiable que viera al hombre que acechaba en las sombras por las escaleras después de todo.
- ¿Qué está haciendo ahí? - Emmett le puso la mano en el cuchillo, dispuesto a sacarlo si fuera necesario.
La sombra se movió y se fusionó con la de un niño de no más de doce años.
- 'E, dijo que uté me daría un chelín. -
Emmett miró de arriba abajo la calle en caso de que el muchacho fuera una distracción.
- ¿Quién? -
- Un lord, lo mismo que uté. - El muchacho extendió una carta sellada.
Emmett buscó en su bolsillo y le arrojó al niño un chelín. El muchacho se escabulló sin decir una palabra. Emmett elevó la carta hacia arriba. La luz era demasiado tenue para ver mucho, pero se dio cuenta de que no había inscripción en el exterior de la carta. Subió los escalones y se fue al interior, señalando al lacayo bostezando en el pasillo. Rosalie probablemente estaba en cama por el momento, y anhelaba estar al lado de su suavidad caliente, pero la rareza de la extraña misiva le intrigó. Él fue a la sala de estar, iluminada por algunas llamas del fuego, y abrió la carta. La escritura a mano en el
interior estaba garabateada y parcialmente manchada como si se hubiera sellado a toda prisa:
No seré colgado.
Tráigame las joyas Blanchard. Venga solo a mi casa de campo. No le diga a nadie.
Esté aquí para la primera luz del alba. Si usted viene después de la luz, o si
viene con amigos, o si viene sin las joyas, encontrará a su esposa muerta.
Yo la tengo.
Royce King
Emmett había llegado casi a la última línea mientras corría a la puerta del salón.
- Usted - le gritó al criado asustado. - ¿Dónde está tú señora?
- Mi señora no ha regresado todavía esta tarde.
Sin embargo Emmett ya estaba saltando por las escaleras. Este asunto era imposible. Ella debería estar aquí. Tal vez ella había pasado sin ser vista por el lacayo. La nota era una broma. Llegó a su habitación y abrió la puerta.
Quick se puso en pie de una silla junto a la chimenea.
- ¡Oh, mi señor, ¿qué pasa? -
- ¿Lady Blanchard está aquí? - demandó el, aunque él podía ver que la cama estaba hecha y todavía vacía.
- Lo siento, mi señor. Salió esta tarde, para visitar el Parlamento, y no ha vuelto. -
Querido Dios. Emmett se quedó mirando la carta en la mano. Yo la tengo. La casa de campo King estaba a horas de distancia, y el amanecer llegaría pronto.
Habían estado viajando durante horas. Rosalie puso rígido su cuerpo, preparándose mientras el transporte pesadamente giraba en una esquina. Ella no podía usar las manos, lo que dificultaba quedarse dormida porque estaban atadas a la espalda, y tenía miedo de que, si era arrojada al suelo, se golpearía el rostro. Ella dudaba mucho que el Señor King se molestaría en atraparla.
Se retorció un poco, tratando de trabajar con los dedos, pero fue inútil. Ella sintió el dolor en donde el cable había cortado las venas, pero nada más. Se acordó de Emmett diciéndole cómo había caminado durante días en los bosques del Nuevo Mundo con las manos atadas. ¿Cómo había soportado tal tormento? El dolor debió de haber sido intenso, el temor de que podía perder sus manos, terrible. Ella deseaba ahora que pudiera haber dicho algo cuando le relató sus experiencias, transmitirle su solidaridad más elocuentemente.
Decirle que lo amaba.
Cerró los ojos, mordió duro sobre la mordaza de tela de peluche en su boca. Ella no permitiría que este hombre terrible viera su miedo, pero ella quería, ¡oh cómo deseaba! -
haber sido capaz de decirle a Emmett que lo amaba. No estaba segura de por qué necesitaba decírselo. Quizás a él no le importaba, -probablemente no le importaría. Él había demostrado afecto y pasión, pero nada más, nada que pudiera llamarse amor. Tal vez ya no tenía la capacidad de sentir amor romántico. Le parecía a ella que, con el fin de sentir el amor verdadero y duradero, una vez-en-la-vida-si-uno-fuera-afortunado el amor verdadero, uno debía estar preparado para dejarse caer. Para entregarse por completo a la otra persona si era necesario. Ella sabía que podía hacer eso, pero Emmett no se dejaba amar.
Y aun así eso no parecía importarle. Rosalie había descubierto que su amor no tenía que ser correspondido con el fin de que prosperara. Parecía que su amor era muy feliz de crecer e incluso florecer en la ausencia total del suyo. No había manera de controlarlo.
El carruaje se sacudió, y Rosalie no fue lo suficientemente rápida para abrazarse ella misma del todo. Su hombro golpeó el lado dolorosamente.
- Ah, - dijo el Señor King. Era la primera vez que hablaba en horas. - Estamos aquí. -
Rosalie estiró el cuello, tratando de ver por la ventana, pero todo lo que ella podía ver estaba negro. Ellos tomaron una curva, y ella se preparó con sus pies contra el piso.
Y entonces el coche se detuvo.
La puerta fue abierta por un criado, y Rosalie trató de captar la atención del hombre para tal vez ganar su simpatía. Pero él mantuvo su mirada fija hacia abajo, a excepción de un vistazo a lord King. No habría ninguna ayuda por ese lado.
- Ven, milady, - lord King dijo algo antipático, y tiró de ella sobre sus pies.
Él la empujó delante de él, fuera del carro, y por un momento ella temió que se cayera de cabeza por las escaleras. El lacayo la agarró del brazo para sostenerla, aunque al igual a toda prisa la dejó ir. Rosalie lo miró y vio un gesto débil entre las cejas. Tal vez existía esperanza de ayuda de él después de todo.
Pero no había tiempo para examinar el asunto, porque Lord King marchaba hacia ella empujándola hacia una gran mansión. Incluso en la oscuridad podía ver que era un enorme edificio con una sola luz en una de las ventanas más bajas. Cuando se acercaban a las puertas de entrada, una se abrió de golpe y un siervo antiguo se hizo a un lado, sosteniendo un candelabro que parecía demasiado pesado para su delgada muñeca.
- Mi señor. - Inclinó la cabeza, su expresión serena suficiente para que Rosalie se preguntara si Lord King a menudo llevaba atadas y amordazadas-damas a su puerta.
Su captor no hizo ningún reconocimiento del mayordomo, sino que la arrastró por las escaleras y dentro del pasillo.
Fue sólo después de que habían pasado al viejo criado que el hombre se aclaró la garganta y dijo: - La señora está en la residencia, mi señor.
Lord King se detuvo tan repentinamente que Rosalie tropezó con sus propios pies. Él distraídamente la sostuvo mientras que miró al mayordomo.
- ¿Qué? -
El anciano parecía imperturbable a la ira de su amo. - lady King llegó ayer por la tarde e incluso ahora está arriba durmiendo.
Lord King frunció el ceño al techo como si pudiera ver a su esposa en la cama varios pisos arriba. Obviamente la presencia de su esposa en su casa de campo era una sorpresa. El corazón de Rosalie saltó un poco con optimismo cauteloso. Lady King no era conocida por su inteligencia, pero seguramente ella protestaría al ver a su marido llevando condesas a casa secuestradas.
Si era que a Lady King se le permitía alguna vez verla. Por ahora, Lord King la estaba llevando al trote rápidamente hacia la parte posterior de la casa. Se dirigió por un pasillo oscuro, tan angosto que tuvo que empujarla delante de sí mismo, porque no se ajustaría a los dos al tiempo... Esto terminó en un empinado tramo de escaleras que caía en espiral en las profundidades de la mansión. Rosalie sentía el sudor deslizarse en la parte baja de la espalda mientras descendía. Los escalones eran de piedra desnuda, muy gastados y resbaladizos. Una caída aquí podría romperle el cuello. ¿Era eso lo que pretendía Lord King? ¿Podría él matarla por una cierta venganza extraña porque Emmett había triunfado en su terreno en el parlamento? pero entonces, ¿por qué llevarla hasta llegar a su casa de campo meramente para asesinarla? Sin duda eso no tenía ningún sentido.
Rosalie se aferró a una esperanza minúscula, a medida que descendía más en las profundidades de la mansión. Ellos llegaron a un suelo de piedra irregular, por fin, y ella vio que era una especie de mazmorra. La casa de arriba debió haber sido construida sobre algún tipo de fortaleza antigua. King la apoyó contra una pared de piedra. Oyó el ruido metálico de cadenas y luego sintió el frío metal contra sus muñecas. Él se apartó y asintió con la cabeza.
— Esto la sostendrá hasta que el bastardo de su esposo venga a tomar su lugar. —
Rosalie tensionó, tratando de decir algo, cualquier cosa para llamar su atención, pero él simplemente se alejó, llevando la luz con él. Ella se quedó en la oscuridad fría y húmeda. Ella tiró con fuerza de la cadena, esperando que el anclaje pudiera estar descompuesto, pero se mantuvo firme. Y entonces ella sólo podía esperar, la cadena no le permitía sentarse. ¿Se moriría aquí, sola en la oscuridad? O ¿podría lord King o uno de sus siervos rescatarla? Pensó en Emmett, sus enojados ojos negros, sus manos seguras, su boca suave, y ella lloró un poco, preguntándose si alguna vez ella vería su amado rostro de nuevo.
Sin embargo, Ella sabía que no vendría por ella.
Él se lo había dicho ya. No se pondría él mismo en poder de otra persona nunca más.
Emmett deslizó sus muñecas contra el cuello del caballo sudoroso. Él se inclinó sobre el animal, con las manos a cada lado del cuello de la bestia, una rienda en cada mano. Él había cambiado a su caballo dos horas atrás, cuando había empezado a cansarse, arrojando una suma exorbitante a un posadero somnoliento para obtener su mejor caballo. El caballo era un animal de huesos grandes, no agradable de presencia, pero tenía resistencia.
Resistencia y velocidad eran lo único que importaba ahora.
Las alforjas abultadas atadas a la espalda. Ellos llevaban consigo una pequeña fortuna -cada pedacito de oro que pudo encontrar en la casa, así como las joyas de su madre. Había pegado una pistola en cada tapa de bolsillo antes de que él cabalgara fuera de Londres, aunque fue sobre todo su velocidad la que disuadió a los salteadores.
El paso del caballo, le sacudía con cada paso de sus grandes piernas, pero a Emmett ya no le importaba. Los brazos, piernas y el trasero le dolían, sus manos estaban dormidas, sus dedos estaban ateridos de frío, y aun así instó a la bestia a seguir. Cabalgó a través de la noche negra, como el infierno-, sin preocuparse de los agujeros potenciales o barreras invisibles en el camino, poniendo en peligro tanto el cuello del caballo como el suyo propio.
No importaba. Si no estaba en Sussex en la puerta de King por la madrugada, ese loco mataría a Rosalie, y él ya no tendría una razón para vivir de todos modos. Era irónico, de verdad. Todo este tiempo que había pensado sólo en lo que había perdido y nunca en lo que había ganado. Había deseado el título, sus tierras, su dinero, cuando todo el tiempo ellos no significaban nada sin ella a su lado. Aquellos calmados ojos grises le miraban con curiosidad, sin mostrar miedo e ilusión alguna en cuanto a quién era él.
Esa dulce y divertida sonrisa, y en otros casos su expresión agria cuando ella lo amonestaba por comportarse como un asno.
La erótica sorpresa en su rostro cuando él entraba en ella, su boca abierta por la sorpresa. ¡Dios! ¡Oh Dios! Él estaba a punto de perderla. Emmett sintió las lágrimas quemando sus mejillas.
El alba llegaría pronto. Urgió a su castrado caballo, escuchando el roce de la respiración agitada del mismo, y sus propios latidos del corazón en los oídos, sabiendo que era demasiado poco, demasiado tarde. Él no iba a llegar a tiempo. Él mataría a ese mal nacido por el asesinato de su esposa. Tomaría su revancha con su sangre y su dolor y luego terminaría todo esto él mismo.
Si ella estaba muerta, ya no tendría nada por lo que vivir.
Continuará…
No suelo poner comentarios después de los capítulos, pero esto para mi es notable, para quienes siguen esta historia desde Tentación Americana, han pasado 78 Capítulos para llegar hasta aquí… el infame traidor de Spinners Falls… ¿Cuál será el desenlace de esta historia? Ya lo veremos
