-Me gustas, Michiru- Susurró Elsa y volvió a unir sus labios a los de Michiru, pero esta vez de manera no accidental.
La ojiceleste abrió sus ojos aun más de lo que ya los tenía, estaba aun sorprendida por el primer beso y no esperaba recibir otro de manera voluntaria por parte de la morena.
Este beso fue un poco más largo que el anterior, logrando que Michiru llevará sus manos al pecho de Elsa, pero solo para separarse de ella empujándola suavemente hacía atrás.
De haber sido por Elsa hubiera sido un beso mucho más profundo, pero Michiru ni siquiera dio pie a eso, solo fue un beso rozando los labios de la otra.
-Esto no es correcto ¡Eso no fue correcto, Elsa!- Se estaba entrando a desesperar.
-Y… Yo, Yo- La morena tartamudeaba nerviosa, se había dejado llevar por la situación y terminó haciendo algo que no quería, algo de lo que se arrepentiría.
-Solo vete ¡Vete!- Le gritó en la cara para segundos después llevar sus manos al rostro cubriéndolo por completo. Estaba avergonzada y ni siquiera ella fue la culpable -¡Que te vayas, maldición!- Escuchar a Michiru maldecir era extremadamente inusual.
Elsa sintió un arrepentimiento inmediato dentro de su mente. Dio un paso al lado para comenzar a caminar de espaldas sin perder de vista a Michiru. Estaba pálida, por supuesto que quería besar a Michiru, pero si lo hacía quería ser aceptada y no rechazada.
Cuando Michiru entró a casa cerró la puerta de un fuerte portazo y apoyó su espalda en esta, llevó sus dedos a la boca. Había engañado a Haruka al besar a otra persona durante su relación, pero ¿Seguían teniendo una relación? Llevaban algunos días sin cruzar palabras, casi una semana.
-¿Hija estás bien?-.
Alzó la cabeza, su madre estaba en casa, justo cuando quería estar sola, el único día en que quería estar realmente sola ocurría esto.
-¿Mamá?- Murmuró, aun estaba perturbada por lo anterior.
-Luces pálida ¿Estás enferma?-.
-No… yo estoy… bueno, un poco, iré a mi habitación- Se acomodó el cabello detrás de las orejas y bajó la mirada para caminar luciendo como un zombie.
-Date una ducha con agua caliente y luego te llevaré un té especial, hija-.
Michiru no fue capaz de contestar y siguió adelante.
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-¿Cuándo se arreglaran?- Darien sacaba unos libros de su casillero mientras Haruka se apoyaba en el de algún desconocido.
La rubia llevaba unos segundos mirando atenta la espalda de Michiru, quien se alejaba de donde estaban.
-¿Hey?- Cerró el casillero con fuerza captando la atención de su amiga.
-¿Qué sucede?- Dijo un poco espantada después del sobresalto que dio.
-Que ya vayas y te disculpes de lo que sea que hiciste- Rápidamente Haruka frunció el ceño.
-¡No te metas!- Gritó enfurecida mientras abandonaba el lugar.
Entró al baño del piso y se acercó al lavabo, juntó agua entre sus manos para mojar su rostro. Era consciente de que confundir el nombre de tu actual novia con la ex era algo bastante feo y desagradable, más aun si le sumas una discusión, pero no era lo peor del mundo, para ella.
Levantó la cabeza y vio a Michiru salir de uno de los baños. Michiru se dio cuenta de la presencia de Haruka cuando conectaron miradas a través del espejo.
Haruka la siguió con la mirada mientras sus manos reposaban en la orilla del lavabo.
Por la mente de Michiru pasaban mil pensamientos nuevos, entre esos la acumulación de enojo por la foto que recibió de Haruka, pero ahora ¿Cómo le iba a reprochar si había besado a Elsa? Pero ¿Aun mantenían una relación?
La ojiceleste evitaba a toda costa otro contacto visual con Haruka, a diferencia de ella que solo buscaba juntar sus miradas.
Haruka traía las palabras en la punta de su lengua, pero el orgullo le superaba y la imagen de Michiru llegando a la escuela con esa fastidiosa morena se apareció por su mente. Apretó la mandíbula y retiro la mirada de la chica para salir del baño sin haber podido encararla.
Cuando la rubia salió Michiru botó el aire contenido y siguió lavando sus manos, que extraño como alguien tan cercana te podía hacer sentir tan intimidada.
-Nos vemos después, Haru- Al baño ingresó Selina, quien rápidamente vio a Michiru frente al espejo arreglando su cabello. Se acercó desafiante y sacó un labial para repintar sus labios con un rojo intenso.
"¿Haru? ¿Quién se cree? Obviamente Haruka odia esos apodos infantiles, pero no le dijo nada" Miró de reojo a la pelinegra, su sorpresa fue grande cuando se dio cuenta de la similitud de su cabello con la de la mujer que acompañaba a Haruka en la imagen. Era el mismo color, las mismas ondas. "Seguramente ya me estoy volviendo loca" Sonrió ladinamente al pensar eso. Terminó de arreglarse y volvió a mirar de reojo a Selina.
-Haruka es muy dulce cuando se lo propone- soltó la pelinegra cuando Michiru estaba a punto de salir del baño –Pero supongo que eso ya lo sabes… o quizás no…- se giró para verla de frente –Después de todo no las he visto tan juntas y ella pasa mucho tiempo conmigo últimamente ¿Terminaron?-.
Demasiada información para la joven en tan pocos segundos, eran obvias las intenciones de esa chica, pero no se dejaría vencer -¿Tanto tiempo pasan juntas y no te cuenta nada sobre ella? Si ella no lo hace, yo menos, pero tampoco son temas que te incumban-.
Ahora si había salido del baño con una sonrisa victoriosa.
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Michiru estaba sentada bajo un árbol con los audífonos en ambas orejas y en sus manos un grueso libro que trataba sobre la historia del arte clásico. Todas las clases habían terminado hace un par de horas, pero al estar tan concentrada en su libro y en la música no sintió que la mayoría de los alumnos ya no estaban.
Haruka por su parte se había quedado hasta más tarde para terminar un trabajo con Selina en la biblioteca. Desde aquel sitio podía ver a Michiru estando bajo el árbol y al mismo tiempo terminar con sus deberes.
Selina la mayoría del tiempo era muy amable, pero en otras ocasiones lograba ser bastante pegajosa, así que apenas terminaron con el trabajo Haruka se despidió de ella para volver a casa sola. Por el día de hoy ya no aguantaba su presencia cerca de ella.
Seguía muy pendiente de su libro cuando una extraña sombra se apareció frente a ella, alzó la mirada y era nada más ni nada menos que Haruka, mirándola atenta como si tuviese algo que decir, pero no lo hacía, bajó el volumen de la música por si le decía algo para escucharla.
-Las clases terminaron- Habló con frialdad –Debes ir a casa antes de que se oscurezca-.
Recién ahí Michiru se percato de la ausencia de alumnos por el lugar.
-Termino esto y me voy- hacía alusión al capítulo del libro.
Volvió su rostro a las hojas de lectura, pero no pudo volver a concentrarse. Al menos la mirada de Haruka esta vez no era tan intimidante como la que le dio el día de ayer en el baño.
Haruka siguió de pie, firme frente a ella.
-¿Puedo?- Dijo apuntando su oreja. Michiru asintió sin pensárselo mucho.
La rubia se sentó al lado de su novia, recibió uno de los audífonos y pudo escuchar la música clásica al colocárselo en la oreja. Sonrió, no era de esperar otra cosa de Michiru. Apoyo su espalda en el árbol y cerró los ojos.
En ese preciso instante fue como si todas las discusiones y el orgullo habían sido arrojados por el escusado, sintió nuevamente la tranquilidad de estar al lado de Michiru mientras esta a duras penas volvía a concentrarse en su lectura.
Pero los nervios no se hicieron esperar por parte de la rubia, quien ahora jugaba con el borde de su saco –Michiru creo que deberíamos habl…- Sus palabras fueron silenciadas por los labios de su acompañante.
Los besos rápidamente fueron correspondidos creando una pequeña danza entre sus lenguas, dejando clara la desesperación de ambas por besarse mutuamente. Haruka ubicó sus manos en el cuello de Michiru casi a ciegas, mientras la otra chica colocaba las suyas sobre los hombros de la rubia. Sus manos se movieron lentamente del cuello a la nuca para acercarla más a su propio cuerpo. Largos minutos se mantuvieron así, besándose como si no tuviesen cosas importantes que conversar.
De los audífonos ya ni hablar, se habían caído de sus orejas y ahora estaban por allí sobre el césped.
Cuando decidieron que era suficiente quedaron con sus frentes pegadas y los ojos cerrados, mientras Michiru delineaba los labios de la rubia con sus dedos.
-Haruka ¿Me quieres?-.
-Por supuesto que sí- sus ojos abría lentamente.
Michiru asintió mordiendo su labio inferior para ocultar la felicidad y se fue separando para ordenar sus cosas. El beso con Elsa no era nada comparado a los de Haruka, existían kilómetros y kilómetros de distancia en diferencia, si es que eso se podía medir.
La culpa se apoderaba de ella, la culpa acompañada ahora con un latente enojo, nuevamente esa imagen se apoderaba de sus pensamientos.
-¿Por qué venias el otro día tan temprano con Elsa?- Esa pregunta la sacó de todas sus casillas.
-¿Cómo?-.
Ambas se colocaban de pie.
-Quiero saber, también me interesa averiguar porque fue tan tarde a tu casa la noche anterior-.
"¿Cómo podía saber todo eso?" Michiru arregló sus ropas una vez estuvo de pie con todo guardado en su maletín marrón –No pienses nada raro, Haruka-.
-¿Qué no piense nada raro? ¿Es enserio? Sabes lo mal que me cae ella y ahora vienes y la invitas para que se quede en tu casa, después llegas al otro día temprano a la escuela en su compañía, creo que estoy en mi derecho a enojarme- Haruka también se colocó de pie.
-¿Quién te contó eso?-.
-¿Qué importa quién me contó? ¿Crees que eso es lo importante aquí?-.
-¿O quizás fuiste tú siguiéndonos desde casa a la escuela? No te atreves a venir a hablar conmigo, pero si a seguirme ¡Eso no es normal!-.
-¡Yo no te seguí! ¡Eso ni siquiera tiene lógica, Michiru!- Pasó ambas manos por su cabello –Selina me dijo, ella vio a Elsa entrar a tu casa en la noche-.
La mandíbula de Michiru se apretó –Así que fue ella…- Formo sus manos en puños -¿Ahora ella me sigue o qué?-.
-Solo me dijo que iba pasando por ahí de camino a su casa… qué más da, lo acabas de confirmar ¿Ahora me vas a responder?-.
-No pasó nada entre nosotras esa noche, Haruka… pero sabes que, mejor explícame esto- De su maletín se apresuró a sacar el celular para entrar al chat y enseñarle la imagen a Haruka.
Sus ojos se comenzaron a aguar y su mano temblaba, la rubia sostuvo el celular en sus manos para mirar con mayor detención la imagen.
-¿Selina?- murmuró, pero lo suficientemente alto para que Michiru escuchara.
-Ella otra vez… ahora dime ¿Qué significa esta mierda?- La cosa se comenzaba a poner seria si Michiru ahora en vez de maldecir decía groserías.
-Lo que sea que estés pensando no ocurrió- volvía a hacer zoom.
Michiru se cruzaba de brazos e intentaba calmar su respiración y las ganas de llorar.
-Creo que ese día fue cuando hicimos un trabajo en casa y yo me quedé dormida en el sofá, juro que no pasó nada- Alzó la cabeza e hizo entrega del celular –No sería capaz de engañarte-.
Sintió una punzada en su pecho, la culpa.
-No me agrada ella- Recordaba la "conversación" en el baño.
-Ni a mi Elsa-.
-Bien, a mi sí-.
Haruka alzó sus cejas –Bien, a mí también me agrada mucho Selina- Volteo dándole la espalda a Michiru provocando que su saco se moviese por el movimiento -¡Y demasiado!- Alzó la voz de manera muy infantil contra Michiru.
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-¿Irás a ver a Haruka competir el fin de semana?- Michiru estaba sentada junto con Serena y Mina en una de las mesas del comedor.
La ojiceleste dejó su violín dentro del estuche y miró a Mina -¿Va a competir?-.
La rubia se puso de pie -¡No lo sabes!- hablaba como si todo el mundo tuviese que estar informado, bueno al menos Michiru si, después de todo seguían siendo novias. No habían cortado ni dicho nada sobre su relación, tampoco habían hablado mucho desde ese día en el patio.
-No me lo había comentado- Acomodó uno de sus mechones detrás de su oreja.
-De todas formas se ha encargado de decirles a todos que no asistan- Serena comía de su postre y hablaba con la boca llena –Creo que aun está muy nerviosa desde la última derrota-.
-Tienes razón- Mina alzaba su dedo –Pero Michiru como su novia debería asistir igual, nosotras no-.
La ojiceleste puso su mano en el mentón. A las chicas solo les había dicho que no pasaba tanto tiempo con Haruka porque estaban muy ocupadas en sus cosas, que no había problemas entre ellas.
-Volverá a competir contra Elsa y estas ya son de las últimas competencias para definir los rankings y decidir quiénes van a representar a Japón a los juegos olímpicos en Francia- Mina estaba muy bien informada.
-wow…- Dejó escapar Michiru.
Apenas llegó a su casa se puso a averiguar sobre lo que las chicas le habían comentado, efectivamente en el ranking de Japón Elsa iba primera y le seguía Haruka. Con esta última competencia se decidían los puntajes finales para ver quiénes iban a los JJOO, aun que lo más probable era que ambas asistieran, la verdadera competencia estaba en quien iba mejor rankeada.
-Como no me dijo- miró su celular entrando al chat de Haruka, no habían mensajes nuevos desde hace semanas.
-Mucha suerte el fin de semana, estoy contigo
Envió finalmente sin pensarlo mucho y con esperanzas de continuar una conversación.
-Gracias
Fue la escueta respuesta de la rubia. Refunfuñó y dejo el celular a un lado para recostarse sobre la cama a observar el techo.
-Te quiero
Volvió a recibir otro mensaje de Haruka a los minutos.
-Pero si asistes para ver a Elsa, mejor ni me hables
Ese fue el último mensaje que recibió de su novia.
-¡Esta mujer me supera!- Gritó enojada Michiru después de leer el mensaje.
-Lo mismo digo si te va a ver Selina… o Molly
Respondió en lo que parecía ser una guerra que no terminaba.
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Ahí estaba de nuevo, preparándose en los tacos para salir a toda velocidad. Estadio lleno, expectante de lo que parecía ser otra buena carrera. Otra vez se enfrentaban Haruka y Elsa.
La rubia intentó evadir en todo momento a Elsa, incluso cuando estaban al lado para la salida, esta vez no quería distracciones ni errores.
Había entrenado más duro que nunca, se propuso no volver a perder y lo cumpliría, quería llegar como la primera de Japón a los JJOO, era un paso realmente importante para su carrera y no lo desaprovecharía. Ni siquiera quiso a sus cercanos en el estadio por miedo a verlos y perder la concentración. Tenía miedo, sí, pero también se había sacrificado mucho últimamente para obtener buenos resultados y no caer en la nueva humillación de un segundo lugar. Le había herido mucho su orgullo.
Sonó el disparo indicando la salida y todas las atletas salieron de sus tacos. Esta vez no había Elsa ni nadie, era ella contra su superación personal.
Corría tan rápido como le era posible, su visión puesta en la meta. Las largas zancadas al correr le daban una notoria ventaja del resto de las competidoras, pero esta vez no era como las anteriores, no se preocupaba de que al ir corriendo fuera primera, se preocupaba solo de hacerlo a su límite.
Y en un abrir y cerrar de ojos estaba cruzando la meta, en aquel momento regresó a la realidad. El ruido de los espectadores se volvió a escuchar, no sabía ni en qué posición llegó pues solo iba enfocada en una cosa.
Miro sus alrededores, todas las competidoras ya habían llegado, eran algunos segundos bastantes confusos para ella.
-¡Haruka!- Su entrenador le llamaba, venía corriendo a ella con los brazos extendidos -¡Haruka lo hiciste!-.
Usain la tomó entre sus brazos y la alzó, estaba bastante emocionado a la par de feliz mientras la rubia aun intentaba conectarse en toda la situación. Cuando la bajó despeino su rubia cabellera mientras reía –Di algo por el amor de Dios-.
-¿Gané?-.
-¡Sí! E hiciste un nuevo record nacional en los 200 metros, 23 segundos-.
Haruka ahora sí que quedó atónita, volvió a mirar las gradas esta vez notando la presencia de Michiru entre toda la gente. Sonrió, feliz, más feliz por verla allí que por la victoria. Después de todo igual se alegraba de verla, seguía siendo su novia.
La chica vestía unos shorts de jeans más cortos de lo usual con una camiseta blanca metida en el short junto con una gorra negra, estaba muy casual, pero preciosa no solo a los ojos de Haruka.
Corrió despreocupada a donde su novia se encontraba.
-¡Haruka!- Agitó su mano y se acercó al borde, quedaba muy alta por las gradas, pero no lo suficiente para separarlas -¡Felicidades!-.
Nuevamente los malos ratos eran olvidados.
Michiru se inclinó hacia abajo y fue el momento perfecto para que Haruka le tomase por las mejillas y plantara un beso en sus labios.
Era una hermosa postal, la atleta desde la pista en punta de pies para alcanzar la boca de su novia, quien a pesar de estar casi colgando se sentía segura.
Preocupaciones, enojos, orgullo y todo era olvidado con un beso.
Haruka recibió su nueva medalla en el podio y ahora sonreía para las múltiples cámaras que le apuntaban.
-Felicidades, Tenoh- Elsa era quien le hablaba.
La rubia volteo a verla y le tendió la mano con respeto sin quitar la sonrisa de su rostro, pero la morena dentro de su orgullo no la tomó, le bastaba con felicitarla.
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Se encontraba con sus amigos en su departamento, iban a celebrar el gran triunfo de la rubia. Ya había tenido la típica cena familiar con sus padres así que ahora le tocaba estar en compañía de sus amigos más cercanos. Después de retirarse del lugar llamó a Michiru y como si nada hubiese pasado, hablaron de manera ligera e incluso ya estaba invitada a su departamento. Sería muy raro que su novia no estuviese presente.
El timbre del departamento sonó, el primero en llegar era Darien.
-Llegaste muy temprano- Haruka se hizo a un lado para dejarlo pasar, su amigo venía con tres botellas de champagne.
-¡Haruka!- Se apresuró a dejar las botellas en la cocina y volver –¡Felicidades!- En su voz se le notaba la emoción y en respuesta Haruka le sonrió, su amigo tenía la emoción de un niño pequeño algunas veces.
-Gracias Darien- Pero la fría de Haruka se limito a abrazarle unos breves segundos.
-¿Invitaste a Michiru?- la rubia asintió -¿Entonces ya se reconciliaron?-.
Haruka seguía secando su cabello con la toalla que traía colgando del cuello, cuando dijo que Darien había llegado muy temprano no era exageración. No respondió a la pregunta y comenzó a caminar hacia el baño seguida de Darien.
-Haruka… vamos, cuéntale a tu amigo-.
Tiró la toalla al suelo y se apoyó en el lavamanos, comenzó a contar toda la historia desde lo ocurrido en el estreno de la película, sin saltarse ningún detalle.
El relato finalizó y los chicos fueron caminando al dormitorio de Haruka, la rubia se sacó la camiseta vieja para colocarse una limpia. La confianza entre ellos era tal que incluso verse sin ropa no significaba nada para ninguno de los dos, se sentaron al borde de la cama y suspiraron.
-wow…-.
-Sí, wow-.
-Algo raro veía en Selina, ya no me agrada, sobre todo si anda mandando esas imágenes con una doble intención para separarlas-.
-Lo sé… pero me preocupa más que Elsa se esté quedando en casa de Michiru-.
-Haruka, si ella ya te dijo que esa noche no pasó nada, créele, después de todo es tu novia y la confianza es lo principal-.
La atleta quedó mordiéndose los labios mientras la palabra "confianza" le daba vueltas.
-Joder, odio que tengas razón-.
-¿Y has hablado con Selina?-.
-No, la última vez que la vi fue para hacer un trabajo en la biblioteca y después tuve la conversación con Michiru, donde me terminé enterando-.
-¡Haruka que tienes que hablar con Selina! Que te de una explicación- Le pegó una palmada en la espalda.
-Lo sé, le he estado ignorando sus mensajes y todo, incluso en la escuela- se encogió de hombros.
El timbre sonando les hizo dejar la conversación para ir a recibir a los demás. Rei y Lita llegaban en compañía de Serena, Mina y Ami. Las últimas tres chicas le explicaban a Haruka que Michiru llegaría pronto pues tenía cosas que hacer antes.
También traían varios tragos, pronosticando una larga noche.
De pronto el departamento comenzó a llenarse con más personas de las esperadas y esta ya dejaba de ser una simple reunión de amigos para convertirse en una fiesta con bastante gente. Varias de las personas asistentes se habían invitado prácticamente solas, pero que al final dejó de importarle a Haruka.
Solo se quería divertir después de su victoria y récord nacional.
-Mas diversión si viene más gente ¿Verdad?-.
-Seguramente tú estabas detrás de esto- Haruka y Seiya estaban en la cocina, ambos con un típico baso rojo.
-¿Yo? Seré un fiestero de primera, pero debo admitir que no estuve detrás de esto- Bebió por completo el contenido del vaso como si fuese agua –Por suerte el lugar es bastante espacioso-.
Haruka no tuvo más remedio que encogerse de hombros y beber también del vaso –Veré el lado positivo, más gente igual a más diversión-.
-¡Así se habla!- Grito emocionado mientras rellenaba su vaso y el de la rubia.
La música estaba a todo volumen, la gente bailaba por todos lados mientras otros jugaban sentados en los sofás, algunos otros se encontraban en la terraza disfrutando de la vista mientras fumaban y bebían. Para suerte de Haruka pudo lograr cerrar su habitación con llave, no quería a ningún entrometido sobre su cama.
-¡Fondo! ¡Fondo! ¡Fondo!- El grito de los jóvenes llamaba la atención de los más despistados.
-¿¡Un puto barril de cerveza en mi departamento!?- Haruka corrió al centro del lugar para verificar que lo que estaba viendo era real y más fue su impacto cuando Rei era la que estaba bebiendo como si no hubiese un mañana, la rubia golpeó su frente con la palma de su mano.
-Relájate- Lita apoyaba su mano en el hombro de su amiga –Vamos a disfrutar que la noche recién comienza-.
Haruka había ganado el título nacional otra vez y con una nueva marca, estaba próxima a ir a los JJOO, haría caso a lo que le habían dicho últimamente, se divertiría.
La siguiente en beber directamente del barril fue nada más ni nada menos que Haruka.
-Me impresiona tu novia- Comentaba Seiya en el oído a Michiru, la chica había llegado recién y la primera imagen que tenía del lugar era a la rubia bebiendo desenfrenadamente.
-A mi también- como le encantaba escuchar que la gente se dirigiera de esa manera "tu novia", el solo escucharlo le hacía sonreír.
Haruka se acercó a Michiru después de beber directamente del barril, ya la había detectado en el lugar, y entre toda la multitud la tomó de las manos, su intención llevarla al centro para bailar juntas.
-Si no estuvieses tan borracha dudo que me hubieras sacado a bailar- Reía mientras seguía el ritmo de la música en compañía de su novia.
-Michiru, por ti hasta bailo sobria- No era un secreto que la rubia odiase el baile y que por ende era pésima bailarina, pero con unos cuantos tragos de más lograba una soltura increíble.
Coloco su mano en la espalda baja de Michiru para atraerla y lograr hablarle en el oído.
-Por favor ya no estemos enojadas, no lo soporto- Dejó de moverse para abrazarla con todas sus fuerzas con ambos brazos esta vez.
-Ni yo, pero quiero una disculpas de tu parte por haberme tratado mal ese día en el evento-.
Se separó unos centímetros para verla a la cara.
-Michiru te pido una dis…-.
El dedo índice de su novia se poso sobre su boca –Cuando estés sobria-.
La rubia rodó los ojos sin poder evitarlo –Joder, me sacas de quicio- otro nuevo beso a los incontables que ya mantenían entre ellas –Lo haré mañana entonces-.
Salieron a la terraza del apartamento para tomar un poco de aire fresco, Haruka envolviendo con sus brazos a Michiru por detrás y disfrutando de la vista, pero en el caso de Haruka ya con dificultad.
Acercó sus labios al cuello de su pequeña novia y comenzó a besarle, en un principio eran besos cortos sin mayor intención, pero poco a poco las manos de Haruka apretaban la pequeña cintura de Michiru mientras sus besos iban siendo más intensos. En eso la ojiceleste soltó un pequeño gemido que produjo en respuesta una amplia sonrisa de su novia.
-¡Haruka!- Dijo avergonzada después de soltar el gemido, trató de separarse del fuerte agarre.
-Gimes realmente hermoso-.
Sus mejillas estaban hirviendo.
-No…-.
-Está bien- Se separó de Michiru y le tendió la mano. No se notaba molesta ni mucho menos, esa era una de las otras cosas que le encantaba a Michiru de Haruka, siempre era muy respetuosa con ella.
Cogió su mano y beso el dorso de esta como agradecimiento por detenerse.
-No es necesario, Michiru- Sonrió y Michiru volvió a sonrojarse.
Entraron de la mano pues afuera comenzaba a correr un viento muy helado y coger un resfrió no sonaba nada bien.
Cuando van entrando Haruka ve como ingresa por la puerta principal Elsa y su ritmo cardiaco comienza a aumentar, pese a que ya la había visto en la competencia no le prestó mucha atención por su concentración previa, ni al final lo hizo pues se marchó rápido. Pero al verla entrar en su departamento sin ser invitada recordó, recordó ese día que la vio llegar con su novia temprano y los celos regresaron en todo su esplendor, sin decir que también era gracias al alcohol en su sangre.
Soltó la mano de Michiru y prácticamente corrió donde estaba Elsa.
Michiru en primera instancia no entendió muy bien, pero cuando divisó a la morena supo que lo siguiente no sería nada bueno, solo podía pensar en una pelea de ambas siendo grabada por todos, lo que llevaría a arruinar la imagen de Haruka. Buscó entre el tumulto de gente a Darien y Lita, los amigos más fuertes de Haruka.
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Dato curioso: Mina y Serena son mellizas. Mina fue la primera en nacer, así que es mayor por una pequeña diferencia.
¡Buenos días/tardes/noches!
¿Cómo están? Espero que muy bien.
¿Qué tal les pareció el capítulo de hoy? Al menos las cosas se fueron "arreglando"…
Déjenme sus comentarios sobre el capítulo de hoy :D
Nos leemos pronto.
