Y como es costumbre he aquí el descargo de responsabilidad. Estos personajes no son míos, pertenecen a la increíble Stephanie Meyer y la historia es de la gran autora DeJean Smith, yo solo traduzco.

Gracias mil a mi querida amiga y Beta Erica Castelo por ayudarme en una aventura más.


~EE~

Capítulo 16: Sueños y pesadillas (parte 2)

La mañana del viernes encontró a Bella casi saltando de camino a la casa Newton. Había presenciado la inesperada boda de su tía la noche anterior y después que Emmett y Rosalie la acompañaran de vuelta al 321 de Meyer Lane, había disfrutado de una noche de un sueño reparador llena de sueños increíbles de nieve, trineos y picnics con un cierto caballero de pelo broncíneo que seguía apareciendo inesperadamente en su vida. El orgasmo que la despertó justo antes del amanecer tampoco estuvo mal. Pronto se volvió a quedar dormida en un intento de revivir ese evento en particular una y otra vez en su mente.

Al ser alguien que nunca creyó en las casualidades, Bella empezaba a preguntarse si las apariciones del señor Cullen en sus actividades cotidianas en Evermore eran indicios de algo más. ¿Su subconsciente había tomado la decisión por ella? ¿Debería rechazar las atenciones del lord Masen en favor de las del señor Cullen? O era debido a la boda de Will y L que personalmente esperaba su final feliz y como Edward había sido el último hombre soltero que vio, su mente tomó esa información y la hiló perfectamente. Bella decidió que definitivamente tenía mucho en qué pensar.

La señora Stanley recibió a Bella en la puerta con nada más que un gesto mudo de cabeza y uno de su mano hacia las escaleras antes de escabullirse al estudio del señor Newton.

"Querías saber cuándo llegara la señorita Swan, Michael," la señora Stanley dijo asintiendo hacia la puerta.

"Gracias, Margaret," el señor Newton respondió, sosteniendo una pequeña bolsa de hule. "Sabes qué hacer, ¿verdad?"

"Esconder esto en su habitación, sí. ¿Pero por qué?"

"Como un seguro. Ya que necesitamos la propiedad de su tía para terminar los planes de reurbanización del señor Hunter y ya que lord Masen pagó las deudas de su tía, necesitamos un medio para convencer a la señorita Swan y a la señora McCarty de vender. Cuando informe a las autoridades del oro perdido en esa bolsa, será solo cuestión de tiempo antes que sean arrestadas y la propiedad esté disponible para su compra a través del sistema legal." El señor Newton parecía muy complacido consigo mismo mientras sermoneaba sobre su plan.

"¿Y qué recibo yo de todo esto?" La señora Stanley demandó, cruzando los brazos sobre su pecho. "No soy una astuta mujer de negocios, pero seguramente hay alguna forma que puedes hacer que valga la pena mi tiempo."

"Ah, señora Stanley," el señor Newton sonrió. "Una vez que el señor Hunter adquiera esa propiedad, tiene la intención demoler, construir nuevas viviendas y rentarlas al doble de las tarifas actuales. Ya que Newton Enterprises se encargará de la demolición y construcción de las nuevas viviendas, habrá mucho dinero entrando a esta casa. Además, el señor Hunter no puede quedarse aquí en Evermore debido a sus compromisos en otras partes, así que, ¿quién mejor para manejar las propiedades alquiladas que Newton Enterprises? Estaremos nadando en dinero y lo que entre debe gastarse de algún modo."

"Muy bien." La señora Stanley le arrebató la bolsa de oro y desapareció por la puerta tan velozmente como sus piernas podían llevarla.

Después de llegar al 321 de Meyer Lane, la señora Stanley tocó a la puerta principal, sabiendo muy bien que L y Bella no estaban en casa. Secretamente miró alrededor antes de sacar una llave del interior de su corpiño. Quién iba a saber que el que Bella dejara su reticule, chal y su capota en el vestíbulo le proporcionaría una entrada a la casa McCarty.

Tan rápida como un guiño, la señora Stanley abrió la puerta y se escabulló dentro antes de cerrarla detrás de ella. Tomó una respiración profunda en un intento por calmarse al caminar por el pasillo y subir las escaleras. Sus ojos moviéndose constantemente alrededor, mirando a la izquierda y luego a la derecha otra vez al acercarse a la recámara de Bella, estremeciéndose cuando se tropezó con una tabla del suelo.

"¡Oh, querido Señor!" La señora Stanley jadeó, deteniéndose con la pared. Miró frenéticamente alrededor, asegurándose que nadie la vio o escuchó.

Moviéndose tan silenciosamente como un ratón de iglesia, la señora Stanley entró a la habitación de Bella, cruzándola rápidamente y abriendo el último cajón del ropero de roble. Hizo a un lado unas cuantas piezas de ropa y enterró la bolsa de oro en el cajón antes de cerrarlo con un satisfactorio ruido sordo.

De pronto, una idea cruzó por la mente de la señora Stanley y una sonrisa irónica cubrió su rostro. Volvió al cajón y sacó la bolsa de monedas de oro. Con un rápido movimiento, saco una sola moneda antes de volver a atar la bolsa y colocarla nuevamente en el cajón.

"Cargo por entrega," murmuró, arrojando la moneda al aire antes de atraparla y meterla en el interior del corpiño de su vestido.

Sacudiéndose las manos con satisfacción, la señora Stanley se giró sobre sus talones solo para toparse con una pared y sorprenderse cayendo al suelo sobre su trasero.

"¡Umph!" Murmuró, mirando hacia arriba a los ojos rojos no de una pared sino de una jovencita. "¿Eres amiga de la señorita Swan?"

La jovencita, de no más de quince años, miraba fijamente a la señora Stanley.

"Entonces, ¿una amiga de la señora McCarty?" Continuó la señora Stanley.

Nuevamente, no hubo respuesta. La señora Stanley miraba a esta silenciosa jovencita, observando la extraña ropa que llevaba puesta. Sus pantalones era de un pesado algodón único de un tono azul índigo y sus zapatos eran de cuero blanco con una extraña letra que evocaba un cucharón abierto o un "C" alargada. Su blusa era de una peculiar tela de algodón gris que estaba cubierta de picos y valles, muy parecida a un gofre.

"Si solo te vas a quedar mirando en silencio, al menos ayúdame a levantarme, niña," la señora Stanley ordenó, tendiéndole su mano.

La jovencita inclinó su cabeza hacia un lado como si estudiara un extraño insecto mientras continuaba observando a la señora Stanley sin decir una palabra. De repente, su rostro se iluminó con una sonrisa feliz y estiró su mano para tomar la de la señora Stanley. Con gran facilidad, la jovencita la puso de pie. De hecho, la señora Stanley casi se cae al resistirse a la fuerza del tirón de la chica.

"Con cuidado, niña," la señora Stanley murmuró airadamente, tratando de zafar su mano. "Serás la causante de mi muerte arrojando mis viejos huesos de esa forma."

Una vez más, la chica se le quedó viendo en silencio pero se negó a soltar la mano de la señora Stanley.

"¡Suéltame!"

"Bree," susurró la jovencita.

"¿Qué?" La señora Stanley siguió tratando de zafarse pero se encontró atada a la pequeña niña.

"Mi nombre es, Bree, y estoy hambrienta." Después de su declaración, Bree soltó la mano de la señora Stanley.

"Está bien," la señora Stanley dijo con recelo, alargando las palabras varias silabas al empezar a acercarse poco a poco a la puerta.

Bree no hizo intento de moverse cuando ella se apresuró hacia la puerta. Al llegar a la cima de los escalones, la señora Stanley lanzó una mirada cautelosa por encima de su hombro para asegurarse que Bree no la siguiera. Al ver que no la perseguía, comenzó a bajar las escaleras solo para encontrarse cara a cara con la jovencita.

"No es cortés irse sin despedirse," murmuró Bree, mirando a la señora Stanley a través de sus pestañas.

"Oh, bueno… um… lo siento. Adiós," tartamudeó, tratando de pasar junto a Bree pero falló en su intento.

"No lo creo," Bree declaró rotundamente, levantando a la señora Stanley por sus brazos. "Tengo hambre."

Y con eso, Bree la arrojó por las escaleras, riéndose maniáticamente mientras la señora mayor caía de cabeza, con el sonido de huesos rompiéndose llenando la casa vacía. En un instante, Bree bajó las escaleras y se agachó frente a la señora Stanley que gimió al tratar de alejarse arrastrando, con sangre saliendo de su nariz. Sujetó sus costillas con un brazo, segura de que al menos unas cuantas se habían roto en la caída.

"No es bueno huir," murmuró Bree, dando un pisotón en su tobillo, soltando una risita inocente cuando los huesos se quebraron con un tremendo crujido.

La señora Stanley chilló por el dolor, sujetando su tobillo. Hizo una mueca de dolor al tratar de alejarse del vestíbulo y entrar al salón, pensando que si podía cerrar la puerta y ponerle seguro, se libraría de este demonio en el cuerpo de una niña.

Bree se quedó en silencio, viendo la puerta cerrarse y escuchando el seguro.

La señora Stanley tosió, agarrando sus costillas por el dolor al tratar de recuperar el aliento. Miró alrededor de la habitación frenéticamente, tratando de encontrar un lugar para ocultarse pero fue inútil.

De repente, la pesada puerta de roble salió volando de sus bisagras, fragmentándose en varios pedazos. La señora Stanley se giró hacia la puerta y vio con la boca abierta como Bree atravesó tranquilamente la puerta.

"¡Toc, toc!" Sonrió, quitando los pedazos de puerta que quedaban de su camino. "Es hora de cenar."

~EE~

La señora Newton liberó a Bella de sus pupilos a las 3 con prontitud, despidiéndola de forma cortante y echando su cabello hacia atrás. Bella solo sacudió su cabeza por la falta de educación que había determinado era la conducta normal de la señora Newton y agarró su capota, su chal y reticule del perchero. Lanzando una rápida mirada al reloj de carruaje en el vestíbulo de la casa Newton antes de salir corriendo por la puerta, Bella se apresuró a Flourish and Blotts.

No tenía idea a qué hora llegaría el señor Cullen a la casa de su tía y no quería que esperara más tiempo del necesario. Para ser sinceros, apenas podía contener su propia anticipación. Cada vez que su mente descansaba de enseñar, Bella se encontraba recordando sus sueños de la noche anterior o cuán apuesto se había visto Edward en la boda de L y Will o ese beso en el vestíbulo. La distraía y esperaba que Jane y Alec no lo notaran porque sería verdaderamente embarazoso tener que explicar a un par de niños de nueve años que su maestra estaba fantaseando en hacer cosas inapropiadas a cierto guapo abogado. Por supuesto, en su mente encerrada en 1827, inapropiada consistía en tomarse de las manos y besarse, pero Bella encontró que su mente divagaba hacia actividades más aventureras y un intenso rubor cubrió sus mejillas.

Bella tenía toda la intención de apresurarse a la librería, encontrar algo de papel apropiado para escribir y correr a casa para esperar la visita del caballero. Bella soltó una suave risita ante la idea de que esperaba una visita. Luego su frente se arrugó cuando recordó que tenía que escribir una respuesta para lord Masen. Sería realmente fácil decir gracias pero estoy interesada en alguien más con una carta en vez de decírselo cara a máscara, pero temía la tarea.

Bella entró de prisa a la tienda, escuchando el delicado tintineo de la campana y se detuvo asombrada por la visión frente a ella. Hilera tras hilera de tomos encuadernados en cuero llenando casi cada centímetro de la pared. En una esquina, unos cuantos mullidos sillones llamaban a un lector a bajar una obra y disfrutar de unos cuantos minutos u horas de deleite literario. El olor a cuero, papel antiguo, y muebles pulidos saturaban el aire, provocando que Bella suspirara alegremente.

"¿Puedo ayudarla, querida?" Una voz amable interrumpió la ensoñación de Bella.

Bella levantó la vista para ver a un joven bien vestido detrás del mostrador de servicio. Supuso que era bastante guapo, pero después de conocer a Edward Cullen, los simples rasgos de este caballero no le parecían atractivos, de modo que se dirigió a él tranquilamente.

"Busco algo de papel para escribir," Bella le dijo. "Algo en simple lino color crema."

"Ah, sí." El caballero se volvió hacia un mostrador contiguo al de servicio y sacó varias cajas. "¿Quizás podría ser uno de estos?"

Bella tocó las elecciones frente a ella y en seguida se decidió por unos con bordes.

"Una maravillosa elección. ¿Se los envuelvo?" El caballero sonrió de forma servicial.

"Gracias, señor…" La voz de Bella se apagó, sin saber el nombre del hombre.

"Chaney. Ben Chaney. Usted debe ser la sobrina de la señora McCarty," sonrió, envolviendo su compra. "Ella me dijo que vendría pronto. También la describió perfectamente."

Bella se sonrojó profundamente, preguntándose qué había dicho su tía.

"Vaya, vaya, señor Chaney," se escuchó una gentil voz directamente detrás de Bella, provocando que se sobresaltara. "Con cuidado, amor," susurró cerca de su oído.

Bella se volvió para encontrar al señor Cullen de pie directamente detrás de ella. Su enorme sonrisa provocando que ella sonriera en respuesta.

"Qué gusto verlo, señor Cullen," tartamudeó Bella, tratando de recuperar la compostura.

"Igualmente, señorita Swan. Veo que ha encontrado de su agrado los placeres de Flourish and Blotts."

"Solo algo de papel para escribirle una respuesta a lord Masen," murmuró, tomando el paquete que el señor Chaney le ofrecía. De pronto reaccionó y se volvió hacia el tendero. "¿Cuánto le debo?"

"Ya se han hecho cargo, señorita Swan," dijo Ben con una sonrisa, asintiendo hacia el señor Cullen.

Se giró hacia Edward, su mandíbula cayéndose por la incredulidad.

"¡No puedo pedirle que haga eso!" Dijo.

"No se preocupe. Lord Masen se sintió responsable por su gasto y proporcionó un pequeño estipendio para su correspondencia," Edward declaró simplemente.

"No." Bella estrelló el paquete sobre el mostrador.

"¿No?"

"Puede que no tenga mucho, señor Cullen, pero no aceptaré caridad. No así." Bella se estiró, enderezando orgullosamente su espalda.

"Ya veo."

"No, no creo que lo haga. Lord Masen tiene la costumbre de tirar su dinero por doquier sin preocuparse de aquellos que podrían ofenderse cuando lo hace."

"¿Incluso si es para ayudar a alguien?"

Edward inclinó su cabeza hacia un lado, estudiándola con cuidado. L había tenido razón. A Bella no le gustaba que otros cuidaran de ella cuando ella era capaz de hacerlo por sí misma. Podía aceptar regalos pero no le gustaban las sorpresas y no había una buena razón para que lord Masen comprara el papel para escribir y por lo tanto, la había ofendido al disponer fondos para ello. Con toda probabilidad, si hubiese comprado el papel y ordenado que se le entregara, lo habría aceptado cortésmente e incluso hubiera apreciado el gesto.

"No lo entendería," Bella bufó, cruzando los brazos sobre su pecho en frustración.

"Ilústreme," Edward sonrió, ofreciéndole su brazo.

Bella inclinó su cabeza hacia un lado, estudiándolo brevemente antes de deslizar su mano por su brazo. Edward tendió su otra mano detrás de él, indicándole a Ben que le diera el paquete del papel para escribir, lo que él hizo. Juntos salieron de la tienda, del brazo.

"Soy perfectamente capaz de comprar papel para escribir," Bella insistió, dándole una rápida mirada al guapo caballero junto a ella.

"Estoy bastante seguro que es así," respondió, haciendo un gesto hacia el carruaje esperando al final de la caminata. "¿Puedo proporcionarle un medio para volver a casa?"

"Yo… no sé," Bella se sonrojó. Se devanó los sesos tratando de determinar cuál debería ser la respuesta apropiada. Una gran parte de ella quería pasar un poco de tiempo con Edward Cullen sin supervisión, pero su lado sensato sabía que no era algo que debería hacer si valoraba su reputación.

"¡Bella!" Una voz alegre la llamó desde el otro lado de la calle.

Bella levantó la vista para ver a Alice acercándose rápidamente, su rostro sonriente.

"¡Alice!" Bella sonrió, aceptando cortésmente el abrazo que le dio su pequeña amiga.

"Hola, querido hermano," sonrió Alice, dándole a Edward un rápido abrazo.

Para el observador casual, el abrazo no fue nada más que un saludo de hermanos pero una inspección más minuciosa habría encontrado a Alice susurrando frenéticamente al oído de Edward y a él tensándose ligeramente al escuchar la información que le transmitió.

"Estaba a punto de llevar a la señorita Swan a su casa," dijo Edward formalmente, haciendo un gesto hacia Bella.

Bella lo miró con curiosidad por su cambio de actitud pero lo ignoró cuando Alice la tomó del brazo, sonriéndole.

"Oh, vamos por L y podemos ir a mi casa. ¡Tu vestido está listo para la fiesta de mañana y podemos probártelo una última vez!" Alice tiró de Bella hacia el carruaje que esperaba.

"¿Cómo?" Empezó a decir Bella antes que Alice hiciera un gesto interrumpiéndola.

"Te dije que tenía una costurera fabulosa," sonrió Alice. "Ven, ven. Tenemos que ir por L antes que se ponga muy cómoda en su cocina. Sabes cómo es cuando está cocinando."

Bella asintió. De hecho, sabía cómo era su tía. Una vez que comenzaba algo en la cocina, se necesitaría de una obra de Dios para sacarla de allí.

Bella sonrió en agradecimiento cuando Edward le ayudó a entrar al carruaje, cruzó sus tobillos y acomodó discretamente su falda al sentarse directamente frente a él. Edward se sentó frente a Alice y Bella y dio unos golpecitos en la pared para informarle al conductor que estaban listos para comenzar su viaje al 321 de Meyer Lane.

Los tres viajaron en un silencio cómodo, aunque Bella habría jurado que Edward y Alice tenían algún tipo de conversación sin palabras porque los ojos de Alice se ampliaban cada pocos segundos y Edward sacudía su cabeza casi imperceptiblemente como si respondiera. Sin tener un hermano, Bella no tenía idea si este era un comportamiento normal o no. Después de la quinta vez, Bella estrelló sus manos en su regazo con frustración, provocando que Edward y Alice se volvieran hacia ella.

"Oh, por amor de Dios," suspiró Bella, mirando del uno al otro. "Si ustedes dos preferirían hablar, puedo caminar a casa."

"¿Disculpe?" Edward preguntó, inclinando su cabeza en confusión.

"Obviamente, ustedes dos están teniendo algún tipo de comunicación silenciosa. Eso o están llevando a cabo una fusión mental de Vulcano (1)," Bella bufó en exasperación.

"¿Una qué?" Alice soltó una risita, cubriendo su boca con la mano.

"Una fusión mental de Vulcano." Bella se detuvo en seguida e intentó recordar dónde había escuchado tal cosa. Su ceño se frunció por la confusión antes de darse por vencida encogiendo sus hombros. "Debe ser algo que leí en alguna parte."

"Eso debe ser," sonrió Alice con dulzura, pateando a Edward a escondidas en el tobillo.

"¿Qué?" Demandó, retirando su pierna. "No dije nada."

"No tuviste que hacerlo," murmuró Alice.

Bella miró por la ventana, sacudiendo su cabeza al escuchar la discusión entre hermanos. Pronto, se dio cuenta de la franja de humo negro elevándose a la vuelta de la manzana.

"Me pregunto qué es eso." Dijo, señalándola justo cuando el carruaje dio la vuelta en Meyer Lane. Bella jadeó cuando se dio cuenta que la casa de su tía estaba en llamas con L de pie al otro lado de la calle, retorciendo sus manos en consternación.

Edward golpeó la pared del carruaje para que el conductor acelerara y en un parpadeo estaban junto a la posición de L. Bella salió del carruaje y arrojó sus brazos alrededor de L que se derritió en su abrazo.

"¿Qué ocurrió?" Bella demandó.

"Un incendio," respondió L de forma impasible. "Emmett vino a recoger algunas cosas para mí y encontró el fuego. Tal vez algo se cayó en la cocina. No estoy segura."

Bella hizo una mueca al escuchar el sonido de vidrio rompiéndose saturando el aire. Las llamas de color rojo anaranjado se asomaban ahora por las ventanas superiores, Sin una brigada de incendios en Evermore, no había nada qué hacer más que ver la casa quemarse y rogar que no se propagara a las casas cercanas.

"Consiguió sacar tus diarios antes que el fuego se propagara," murmuró L. "Fue por Will. Íbamos a trasladar sus cosas esta tarde, pero supongo que eso no ocurrirá."

"Oh, L," Bella suspiró, sacudiendo su cabeza ante el hecho que su tía estaba preocupada por sus escritos cuando todo lo que poseía se reducía a cenizas.

"Y tu baúl. Solo lo agarró al salir." L sacó un pañuelo de lino de su bolsillo y secó sus ojos.

Bella miró alrededor para ver si podía ver sus pertenencias y las encontró en la esquina del terreno bajo el árbol en el que justo el día anterior había estado esperando el señor Cullen a que ella y L regresaran a casa.

"Supongo que me quedaré con Emmett hasta que Will consiga un lugar permanente para compartirlo. No quiere que me quede con él en la taberna. Dijo que no era un lugar apropiado para su…" L miró alrededor para asegurarse que nadie más estuviera escuchando antes de susurrar, "esposa."

Bella asintió. Recordó que la noche anterior L la hizo jurar que no le diría a nadie de su rápido compromiso y boda. Aunque Bella comprendía perfectamente la idea de alguien enamorándose perdidamente de inmediato, no obstante sabía que nunca le ocurriría a ella, también comprendió que los habitantes locales preferirían difundir chismes que entender la verdad con relación a Will y L.

Will apareció de pronto en la esquina, sus ojos frenéticos mientras buscaba a L entre la multitud. Requirió de todo su control acercarse a ella corriendo como un humano normal, alejándola delicadamente de Bella.

"¿Un incendio, L?" Susurró cerca de su oído, abrazándola con fuerza. Una mano subió para acariciar su cabello con cariño.

"Lo había iniciado alguien más cuando Emmett llegó aquí," susurró L. "No estaba en casa. Lo prometo."

"Está bien," murmuró, besando su sien. Él tomó una respiración profunda y se relajó un poco. "Está bien."

"Habla con Emmett. No es bueno. Alguien alejó a todos y un neófito mató a la señora Stanley en mi casa. Él siguió el aroma a la casa y llegó justo cuando se incendió."

"¿Qué estaba haciendo ella aquí?"

"No lo sé. Ella no me es de importancia, pero aun así…" L dijo con compasión al enterrar su rostro en el pecho de Will.

"Bueno, al parecer ustedes necesitan un lugar dónde quedarse," declaró Alice, con las manos en sus caderas, observando la casa crujir y crepitar mientras las llamas ya alcanzaban las tejas del techo.

L se acercó a Alice y la miró inquisitivamente. Alice le dio una amplia sonrisa lo que provocó que L agachara la cabeza y la sacudiera con tristeza. L comenzó a murmurar bajo su aliento, ganándose una ligera palmada en el brazo.

"Deja de repetir avemarías, L. No eres católica," la reprendió Alice.

"No está de más," murmuró L.

"Tal vez los Newton me permitan convertirme en una institutriz residente," Bella tartamudeó, tratando de pensar en qué hacer.

"Sobre mi cadáver," anunció Alice, ignorando el gruñido de L al escuchar la sugerencia.

"No puedes hacer eso," insistió L. "No sé qué vamos a hacer, pero pensaremos en algo."

"¿Quizás podamos ir a casa de Esme y Carlisle para pensar las cosas?" Alice sugirió. "¿Un lugar lejos de esto?" Hizo un gesto hacia la casa justo cuando el segundo piso colapsó, provocando que Bella y L saltaran una milésima de segundo antes que Alice.

Bella y L asintieron aturdidas al mismo tiempo que Edward y Will terminaban su apresurada discusión.

"El señor Cullen cree que puede que lord Masen tenga una casita de campo o algo en la que podríamos quedarnos temporalmente," declaró Will, haciendo un gesto hacia Edward. "Y aunque la Mansión Masen tiene muchas habitaciones, no sería apropiado que la señorita Swan se quedara allí."

"Por supuesto," concordó L, sonrojándose ligeramente cuando recordó la noche anterior en esa cabaña, recibiendo un guiño de Will.

"¡Tal vez puedes quedarte conmigo!" Sonrió Alice, dando saltos por la emoción. "¡Así podemos prepararnos juntas para la fiesta de mañana!"

"Yo… supongo que sí," Bella tartamudeó, sin saber qué más podría decir.

Alice agarró a Bella por la mano y la arrastró hacia el carruaje que esperaba, con Edward siguiéndolas a un ritmo pausado.

Alice abordó primero y justo cuando Bella colocó un pie en el escalón, Edward tomó gentilmente su mano.

"¿Señorita Swan?" Preguntó.

Bella se estremeció ligeramente al sentir su frío toque antes de mirarlo con timidez.

"¿Sí, señor Cullen?" Susurró.

"¿Es esto de su agrado?"

"¿Señor?"

"Mi hermana puede ser un poco… apasionada cuando una idea llega a su mente. Tiende a actuar sin preocuparle mucho lo que otros pudieran desear."

Ambos ignoraron el delicado bufido que vino del carruaje. Bella sintió que una ligera sonrisa tiraba de sus labios.

"Indudablemente, no puedo quedarme aquí," Bella declaró simplemente, haciendo un gesto hacia la casa quemándose.

"Eso lo comprendo, pero hay algún otro lugar donde preferiría estar, puedo hacer los arreglos de transporte."

"En realidad, no tengo con quién más ir, señor Cullen. No puedo quedarme con Emmett y Rosalie. No tienen espacio para mí y francamente, por lo que L dijo, no estoy segura que mis oídos vuelvan a ser los mismos. Creo que utilizó el término blanqueador mental."

Edward se rio entre dientes al escuchar su frase.

"La casita de campo que lord Masen le está ofreciendo a Will y a mi tía, probablemente tampoco tenga suficiente espacio. No que realmente desee encontrarme viviendo con una pareja de recién casados. Si sus padres tienen una habitación extra, creo que probablemente sería lo más conveniente."

"Sé que tienen una habitación libre."

"¿La tienen?"

"Sí. Solía ser la mía."

~EE~

"Aquí la tienes," anunció Alice, abriendo la puerta a una recámara inmensa decorada en azul marino y cedro pulido. Era muy obvio que los Cullen vivían en un nivel social completamente diferente al de L y Bella, pero no había nada ostentoso en su despliegue. Cada detalle tenía un propósito y aunque todo exudaba clase y sofisticación, la habitación era sencilla en su elegancia. Era obvio que el dueño de esta habitación tenía gustos muy exigentes. A Bella le encantó al instante.

"Es preciosa," Bella murmuró con reverencia, pasando una mano sobre la colcha de brocado azul marino. Se imaginó acurrucada con un buen libro bajo las mantas en una noche fría de invierno, leyendo por horas mientras un fuego crepitaba en la chimenea junto a la cama. Sería lo más cercano al cielo que podía imaginar. Bella se corrigió al instante. Lo más cercano al cielo sería estar acurrucada con alguien especial en esas noches de frío invierno mientras lee o le leen algo. Suspiró con melancolía.

"Entonces…" Alice comenzó a decir, dirigiéndose hacia el pesado armario de cedro. "¿Estás lista para ver tu vestido?" Pausó dramáticamente y miró por encima de su hombro con una sonrisa antes de abrir las puertas.

Bella jadeó al ver el vestido de seda azul zafiro que estaba colgado frente a ella. Vacilante dio un paso al frente y estiró su mano para tocarlo pero alejó sus dedos en el último momento, como si temiera que desaparecería como una nube si lo tocaba.

"Está bien," sonrió Alice. "Puedes tocarlo."

Bella tocó delicadamente la tela. Era más hermosa de lo que la recordaba en la tienda de L. Como un simple rollo de tela, era preciosa. Como un elegante vestido de baile, era sublime. Al instante se sintió como la mona que vestirían de seda y supo que todos en la fiesta la verían por lo que ella sentía que era en realidad—una simple institutriz de dos niños que tenía poco o nada a su nombre.

"¿Por qué estás mordisqueando tu labio?" Alice demandó, su frente fruncida por la preocupación. "¿No te gusta?"

"Oh, el vestido es hermoso, Alice."

"¡Entonces, vamos a probártelo!" Alice hizo un gesto hacia el biombo para tener privacidad que estaba convenientemente en la esquina.

Bella en seguida pensó en por qué Edward tendría una pantalla en su recámara. ¿Para qué necesitaría un hombre tal cosa?

"He estado usando esta habitación como mi vestidor desde que Edward se mudó," declaró Alice como si pudiera leer la mente de Bella. "Ve allá atrás y quítate la ropa. Te daré el vestido."

Bella hizo lo que se le dijo y se quitó su ropa. Con cuidado metió los pies dentro del vestido y lo subió. Aunque no podía ver cómo se veía, Bella se deleitó en la sensación de la seda mientras acariciaba su cuerpo. Suspiró contenta por la sensación fría y suave que le daba el vestido al salir por detrás del biombo.

"Precioso," susurró Alice. Hizo un gesto para que Bella se diera la vuelta de modo que ella pudiera atar el vestido. "Ahora ve a mirarte en el espejo."

Bella casi tenía miedo de mirarse pero se armó de valor para un vistazo. La mujer que le devolvía la mirada desde el espejo la hizo jadear.

"¿Te gusta?" Alice preguntó, esponjando un poco la falda. "Creo que posiblemente es el vestido más precioso que he visto en mi vida."

"¿Estás segura que esa soy yo?" Bella chilló, pasando un dedo ligeramente por el escote.

"¿Quién más sería? Estoy demasiado bajita para usar ese vestido." Alice soltó una alegre risita al ver el asombro de Bella por cómo lucía. Recogió el cabello de Bella de modo que descubriera su cuello. "Podemos sujetar tu cabello en rizos gruesos con horquillas y tal vez unas cuantas perlas. No creo que necesites ninguna joyería, sobre todo con la máscara que L hizo para este vestido."

"¿Esto no está un poco…erm… bajo?" Bella hizo un gesto hacia el escote que apenas dejaba ver algo.

"Para nada. Todos vamos a disfrazarnos y explorar un poco nuestra imaginación. Sé, de buena fuente, que la señora Newton irá vestida como la pequeña Bo Peep, si puedes imaginarlo. Creo que el señor Newton será su oveja. Comenta lo que desees al respecto."

Bella se rio y sintió que la tensión dejaba su cuerpo.

"Me veo bonita, ¿verdad?" Murmuró Bella, girándose hacia un lado y hacia el otro para verse por todos lados en el espejo.

"¡Alice!" Edward la llamó desde el pasillo. Su tono de voz indicando que no estaba contento con algo.

Alice decidió ignorar a su hermano y acomodaba un hilo suelto en el vestido de Bella.

"Serás la reina del baile, Bella," sonrió Alice.

"Pero creí que era un baile de disfraces," murmuró Bella, casi con temor a que si hablaba muy fuerte el encanto se rompería y su vestido se convertiría en harapos. "Sin ofender, ¿no me veo bastante normal? Me refiero a que el vestido es espectacular, pero, ¿quién se supone que soy?"

"Originalmente lo diseñé para que fueras Josefina," explicó Alice. "Quizás encuentres a tu Napoleón."

"Creo que me gustaría alguien un poco más alto, sin ofender," Bella soltó una risita.

"No te preocupes. Pero ahora creo que es más una Mercedes (2). Conozco al menos dos caballeros altos a los que les gustaría hacer que pierdas la cabeza a la Edmundo Dantés."

"No sé a qué te refieres, Alice."

"Creo que lord Masen y mi hermano podrían llegar a los golpes por tu atención."

"Un completo disparate." Bella no le dio importancia al comentario de Alice con un gesto de su mano, aunque sus mejillas se tiñeron de un encantador rosa pálido.

"Sigue diciéndote eso, pero sé que a mi hermano se le va a hacer difícil controlar sus manos mañana."

"Dices eso como si fuera algo malo," murmuró Bella bajo su aliento.

"¡Oohh!" Alice chilló, llevando a Bella a la sala de estar y dejándose caer en una silla. Hizo un gesto para que Bella se sentara rápidamente y sonrió en anticipación. "¡Creo que hay una historia allí que tengo que escuchar! La Bella que conocí se habría tornado a una docena de tonos de rojo ante la idea de un hombre tocándola y esta Bella casi lo convierte en un desafío. ¿Pasó algo?"

"Um…" Bella se sonrojó profundamente, titubeando al tomar asiento junto a Alice. "No estoy realmente segura de por dónde empezar."

"¡Lo sabía! Algo pasó. ¡Bueno, solo empieza desde el principio y continúa hasta el final, por supuesto! Te besó, ¿no es así?" Alice aplaudió con alegría cuando vio que Bella se sonrojó de un color aún más intenso. "¡Sé que es mi hermano y todo, pero cuéntamelo todo!"

"¡Fue fantástico! ¡Como para desmayarse! Fue…"

"¡Sé que estás ahí dentro, Alice!" Edward gritó, golpeando la puerta de la recámara.

Alice suspiró de forma exasperada al escuchar a su hermano. "¡Siempre aparece en el momento menos oportuno!" Caminó hacia la puerta y la abrió ligeramente. "¿Qué quieres? Bella se está probando su vestido y no puedes verlo."

"¡Qué demo…"

Una mirada furiosa de Alice interrumpió la línea de pensamientos de Edward.

"Bien," bufó. "¿En qué pensabas al elegir este disfraz?"

"Eres el Conde de Montecristo," Alice susurró. "No le digas a nadie. Sinceramente, Edward. ¿No lees?"

"Sí, pero…"

"Silencio."

"Pero…"

"Cierra la boca." Alice hizo la seña universal del silencio e hizo un gesto para que Edward se fuera antes de cerrar la puerta. "Hermanos. ¿Qué puedes hacer sin ellos?"

"No tengo idea," dijo Bella sinceramente. Se puso de pie y se acercó al espejo, estudiando su imagen y sonriendo alegremente. "¿De verdad crees que le gustará este vestido?" Hizo un gesto hacia la puerta donde Edward había tocado.

"Creo que le gustará aún más lo que está dentro," sonrió Alice. "Ahora, cuéntame todo sobre ese beso mientras te vuelves a cambiar."

Bella sonrió antes de darle la espalda a Alice para que desatara el vestido antes de desaparecer detrás del biombo para cambiarse.

Era tarde en la noche antes que cada mujer se despidiera para ir a la cama.

~EE~


(1) Hace referencia a la "telepatía" que algunos Vulcanos (Star Trek) poseen. Por medio del proceso de fusión mental son capaces de unir su mente a la de otro individuo, para lo cual ponen una mano sobre el rostro de la otra persona, gesto acompañando de un gran esfuerzo de concentración

(2) Personaje de la obra El Conde de Montecristo


Que descanse en paz la señora Stanley :O Es cierto que no estaba ahí para nada bueno pero, no esperaba morir de esa forma. ¿Qué habrá hecho allí Bree? ¿Quién será? Bien pudiera haber sido Bella la que muriera. ¿Recuerdan que Alice vio que ocurría algo como eso? Solo no vio de quién se trataba. Por otro lado, aunque Bella y L no se vieron afectadas físicamente, sí perdieron su lugar para vivir y por ello, Bella terminará viviendo con los Cullen. ¿Será entonces que Newton logre su objetivo de quedarse con la propiedad de L? Todavía hay mucho que desentrañar en esta historia, aunque seguramente les alegra saber que Bella y Edward están cada vez más cerca :) Espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, como siempre les digo, estaré esperando ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y así poder leer pronto el siguiente. Recuerden que sus reviews son los que mantienen con vida el fandom.

Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Aislinn Massi, JessMel, kaja0507, miop, selenne88, Adriu, Melany, PRISOL, rosycanul10, Vrigny, Nanny Swan, saraygarcia08, jupy, Tecupi, Rosii, Sully YM, paupau1, Smedina, freedom2604, Pam Malfoy Black, Ali-Lu Kuran Hale, lagie, saraipineda44, Tata XOXO, glow0718, rjnavajas, gabomm, NarMaVeg, tulgarita, Shikara65, sandy56, patymdn, bbluelilas, Marie Sellory, Gabriela Cullen, Brenda Cullenn, aliceforever85, Lady Grigori, alejandra1987, Car Cullen Stewart Pattinson, Pili, Liz Vidal, Say's, Kriss21, Lectora de Fics, Manligrez, Mafer, constancediaz039, MariePrewettMellark, EriCastelo, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el próximo, ¿cuándo? Depende de USTEDES.