Aquí les dejo mi nueva adaptación espero les guste.

**Los personajes le pertenecen a Stephenie Meyer al final les digo el nombre del autor

Advertencia: Contiene escenas sexuales, leerlo bajo tu responsabilidad


Bella

Soy una sucia, sucia chica.

Bueno, no, no realmente. Quiero decir, he dormido únicamente con un hombre en toda mi vida, pero lo que estoy haciendo es sucio. Es sucio y travieso, pero me encanta ser traviesa para él.

Y estar sentada, medio desnuda, sobre el escritorio de mi profesor con las piernas abiertas mientras él hace círculos con su lengua alrededor de mi clítoris, probablemente sería considerado travieso.

Edward gruñe mientras lame con hambre y sobre mi húmedo y empapado coño, enterrando su lengua muy dentro y haciéndome lloriquear mientras tiro de su cabello. Sus dedos acarician mis muslos, rozando los labios de mi coño e incluso burlándose del pequeño anillo de mi culo, haciéndome chillar y gemir mientras me come.

Jadeo cuando sus labios sujetan mi clítoris, su lengua moviéndose y haciendo que todo mi cuerpo se derrita.

—Juega con tu pezones, nena —me gruñe, levantando su mirada para ver mis manos deslizarse distraídamente sobre mi sujetador de encaje con mi blusa desabotonada.

Muerdo mi labio y asiento obedientemente, desenganchando el broche delantero de mi sujetador y dejándolo caer antes de correr mis manos sobre mis suaves pechos.

Él gruñó cuando se estira y saca su polla, y gimo cuando lo veo iniciar a acariciarla con su puño mientras empuja su lengua profundamente dentro de mí.

—Mmm… le gusta mi pequeño coño, ¿no es así, profesor? —digo en esa voz que sé que lo vuelve salvaje.

Levanta la mirada hacia mí con una sonrisa retorcida.

—Oh, ¿estoy siendo muy obvio?

Suelto unas risitas, pero su lengua sobre mi clítoris de repente me tiene jadeando, arrojando mi pelo hacia atrás mientras mis dedos jalan y pellizcan mis pezones.

—Solo una muy mala chica se viene por su profesor así —protesta, y gimo cuando siento mi cuerpo comenzar a derretirse ante sus palabras—. Tan mala, sucia y traviesa señorita —murmura, su lengua deslizándose por mi clítoris de nuevo y enviando una sacudida a través de mí.

—¡He sido mala! —dejo salir, balanceado mis caderas contra su boca—. Probablemente debería ser castigada.

Apenas puedo creer las palabras saliendo de mi boca, pero entonces, apenas puedo creer nada sobre lo que ha estado pasando los últimos meses con él. Todo esto es tan irreal, y maravilloso, y perfecto, que he dejado de tratar de creerlo y solo dejo que todo pase.

—Castigada, ¿eh? —grito cuando abruptamente me levanta y me gira. Antes de saberlo, me tiene inclinada sobre su escritorio, mi respiración se traba en mi garganta cuando chupo mi labio entre mis dientes y siento su respiración contra mis muslos.

—Las chicas malas tienen que ser castigadas, Señorita Swan —dice en mi piel y me estremezco. El gemino sale de mis labios cuando siento sus manos abrirme más mientras pasa su lengua por mi coño desde atrás.

De pronto, hay un agudo golpe, y jadeo ante el brote de calor esparciéndose por mi trasero.

Oh mi Dios, ¡está dándome nalgadas!

La mano se estrella otra vez, estallando deliciosamente contra la suave piel rosa de mi trasero mientras conduce su lengua profundamente dentro de mí.

—Eres una chica tan traviesa, cariño, escabulléndote en mi oficina, así puedo lamer este pequeño coño de niña mala.

Grito, mis uñas rastrillando sobre el escritorio y mi respiración viniendo en jadeos por sus palabras y su lengua, y sus manos en mi ardiente trasero me balancean hacia mi clímax.

Su mano me da nalgadas por todo mi trasero mientras su lengua se enrolla en mi clítoris, y puedo sentir el orgasmo comenzar a apretar las puntas de mis pies, cierro fuerte mis ojos.

—Solamente las chicas sucias y traviesas separan sus piernas sobre el escritorio de su profesor y le dejan follar su apretado y pequeño coño con su gran polla.

Estoy tan cerca, tan cerca de caer por ese borde.

—Solamente las chicas malas abren sus bocas y tragan cada gota del semen de su profesor.

Su mano me golpea de nuevo, su lengua se desliza dentro de mí.

—Y solamente las chicas muy malas dejan a su profesor llenar su pequeño y caliente coño con su semen.

Y eso lo consigue. Grito cuando el orgasmo se estrella sobre mí, haciendo a todo mi cuerpo cantar y explotar cuando su lengua me lleva sobre el borde.

Sigo jadeando cuando me pone en su regazo en su silla de oficina, acariciando mi mejilla y sosteniéndome apretada mientras yo me aferro a su pecho.

Tú. —Lo miro a los ojos—. Tú eres demasiado bueno en eso.

Sonríe.


Como que esta haciendo calor ufffffff, como predijeron en sus comentarios la reconciliación fue en la oficina jijijiji bueno algunas me preguntaron cuantos capitulos faltan pues ya comenzamos la recta final ya solo nos queda unos cuantos capitulos y tendremos que despedirnos de nuestro sexy profe

Nos vemos el miércoles, y sueñen con el nuestro caliente profesor.