PARTE I

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De antemano Podrick sabía que en la salida que había organizado escuetamente con Sansa no lograría obtener privacidad, si en el Norte había sido difícil aquí sería imposible, así que a su vez había invitado a Brienne a que paseara junto con ellos, a lo que ésta se había negado citando querer quedarse a mantener la seguridad del Rey. Cuando ella le preguntó quién más iba Podrick se encogió de hombros, "Su Guarda por supuesto, Nieve me imagino, Lord Cromwell, Lady Cromwell…y Lady Rose, no sé quién más."

"…Invite a Lord Tyrion."

Podrick se negó, "…No creo que esté en condiciones…" dijo, lo que sabía Brienne reprobaría, y lo hizo con su mirada pues ella creía que Lord Bronn no era una buena influencia, ni para Lord Tyrion ni tampoco para él.

"¿Lord Royce?" preguntó y lo vio balbuceando ante ello, "Sé que ustedes dos entablaron una amistad en su estadía en el Norte, ¿pero cree que es sensato salir con ella?" Conocía muy bien a la Reina como para saber que nada impropio había en ello, pero también conocía de las lenguas viperinas que le sacarían provecho a dejarse ver junto a un hombre, Podrick Payne, para colmo de males, porque, aunque Brienne nunca lo traía a coalición sabía de la reputación con la que una vez había contado.

"…Por eso mismo la estoy invitando a usted."

Brienne le sacudió la cabeza. Marchándose. Podrick salió hacia las caballerizas pues no sabía si irían en carruaje –lo más probable–, o si galoparían, después de todo el lugar no estaba tan lejos. Y al parecer no eran los únicos que querían dejar el castillo pues varios Lords también estaban interesados en hacerlo; las caballerizas estando bastante agitadas. Cuando vio a tres Guardas de la Reina aparecer estos le dijeron donde se encontraba ella y marchó hacia el lugar, encontrándola junto con otros dos Guardas, y el príncipe de Dorne quien parecía acabársela de encontrar mientras hablaban sobre un prospecto económico.

De repente un rugido bajo se dejó escuchar, Podrick de inmediato dejó de darle la espalda al animal y se alejó unos cuantos pasos, en su afán notando que llamó la atención de la Reina y del Príncipe, "…También te extrañé, Nieve…" dijo con ironía y entre dientes, el animal oliéndole los pies como reconociéndolo, más notó que no le continuó rugiendo.

El Príncipe con sorpresa estudió al animal, "Créame cuando le digo que un direwolf no es lo que me imaginé encontraría en este viaje." Dijo impresionado con el enorme tamaño y estudiando al direwolf, pero de lejos.

Sansa notó a Podrick siendo cuidadoso con Nieve y al mismo tiempo manteniendo las distancias con ella y el Príncipe, esperando a que se desocuparan. "Ser Podrick permítame presentarle–"

"–Nos conocemos," El príncipe dijo interrumpiéndola y extendiendo la mano, "Más discúlpeme, no recuerdo de dónde. Esta memoria mía a veces me hace quedar mal."

Podrick le apretó la mano sabiendo que el príncipe seguramente conocía a demasiada gente, "Soy uno de los Guardas del Rey y–"

"¡Por supuesto! Ustedel caballero que sorprendió el año pasado al ganar el Torneo en Bastión de Tormentas y después desplomarse, ¿verdad?" Había apostado contra él, como lo hicieron la mayoría de lords, y todos perdieron una cantidad considerable de dinero, Lord Bronn y Lord Tyrion se habían llenado bastante los bolsillos diciendo que nunca apostaban contra sus amigos.

"Sí, y–"

"–Ya lo recuerdo, también estuvo en Dorne hace dos o tres años junto con Lord Tyrion y…"

"…y Ser Davos." Comentó al verlo olvidar el nombre.

"Sí, sí lo recuerdo, por supuesto. Aunque ahí sí no se me puede culpar por no recordar mucho. El guayabo me duró hasta una semana después que ustedes se marcharon." Vio a la Reina interesada en lo que se decía, y al Caballero avergonzándose, "Cuénteme, ¿qué ha pasado con el viñedo que Lord Tyrion quería hacerse? ¿Cómo es que se llamaba? Perdóneme, pero es que en verdad no tengo memoria para los nombres..."

"El Deleite del Enano," Sansa proveyó pues Tyrion había hecho mención de aquello alguna vez, "si es que no decidió cambiarle el nombre después…"

Podrick asintió maldadosamente, "…Digamos que en los primeros intentos no resultó siendo tan deleitoso…"

El príncipe se carcajeó y vio a la Reina tratando de no reírse también.

"…Eso explica porque los barriles que me prometió nunca llegaron."

Quentyn trató de mostrar que el comentario no le llamó la atención, pero lo hacía, para ahora era evidente que ella y su exesposo se llevaban de maravilla y aquello era algo a lo que Humfrey debería prestarle atención, sino lo estaba haciendo ya. Vio a un Guarda de la Reina llegar hasta ella, informándole que sacar el carruaje estaba tomando más tiempo de lo esperado porque no eran los únicos que iban de salida y había tremendo desorden. "¿Va a dejar el castillo?" preguntó interesado, girándose hacia el caballero, "¿También el Rey, y la mano del Rey?"

"…No…ellos no vendrán con nosotros…" Sansa contestó más decidió proveer mayor información para que aquella salida no pareciera tan sospechosa como lo era, "Ser Podrick y yo somos amigos desde hace mucho, y pensábamos colocarnos al día de lo ocurrido en nuestras vidas..." Explicó, no queriendo llamar la atención.

Eso de nuevo le llamó la atención, "¿Humfrey irá con ustedes?" preguntó, "Pues si es una salida en grupo me agradaría unírmeles."

Podrick miró hacia ella, viendo los músculos de sus hombros contraerse, un sonrojo que podía ser atribuido al calor del lugar dándose, la vio negándose, "No, Humfrey no vendrá," ni siquiera se lo había comentado y no quería darle importancia a la situación, pero sabía que los gestos hablaban más que las palabras. Más cuando el príncipe estaba al tanto de su compromiso, "…Pero usted es bienvenido a acompañarnos si lo desea." Sospechaba que aquello Podrick no le agradaría, más se obligó a no mirarlo.

"Ah, ya, no, no, no deseo interrumpir." Para ponerse al día no tenían por qué dejar el castillo, y por otro lado era más que posible que Lord Tyrion se les uniera después. Aunque una mujer como ella con Lord Tyrion era un verdadero desperdicio.

"No interrumpe nada, príncipe. Dos de mis asesores también irán. Insisto, acompáñenos, íbamos aquí cerca nada más, no es gran cosa y pensamos estar de regreso antes del almuerzo…"

Podrick se preguntó si notaba que estaba protestando con demasiado ahínco, y si no supiera mejor aquel 'no es gran cosa' le hubiera dolido, "Planeamos ir a los acantilados, son espectaculares."

Encontrando esta situación inusual les asintió, más acompañarlos y estar del buen lado de la Reina era su mayor prioridad ante el negocio que les había propuesto, su segunda prioridad era ver que Lord Tyrion no se apareciera de improvisto. "…Lo son, pero con la mayoría de Lords marchando en la misma dirección para cuando lleguen allí ya será el medio día." lo pensó por unos momentos, "Si en verdad no es molestia, su majestad, de hecho, conozco un lugar no tan llamativo, ni tan peligroso, y que no estará invadido por Lords estorbosos queriendo llamar la atención…"

Sansa miró hacia Podrick sintiendo su tensión, y no estando segura en si aceptar o no, pero a la vez algo provechoso podía salir para el trato que quería cerrar con él. Ya podía planear algo más después con Podrick, ¿no?

Podrick ni sabía por qué lo miraba como pidiendo su opinión, era la Reina, se haría lo que ella quisiera.

"Suena perfecto." Decidió Sansa, viendo a Podrick desinflándose sutilmente, lo que le dejó saber que el cambio de planes no fue uno de su agrado.

El príncipe asintió, "Está decidido entonces, veámonos en diez minutos en el patio de atrás. Avisaré a mis guardas y a mis esposas." No le avisaría a Humfrey porque sabía que aquello podría indisponerlo con la Reina y aquello no era algo que se pudiera permitir.

Unos momentos después de que quedaron a solas Sansa se giró hacia Podrick, "…Lo siento, sé que no es lo que usted tenía planeado..."

"Está bien." Dijo, tratando de esconder su desazón ante lo sucedido, pero si algo recordaba del príncipe es que era buena compañía, "…Yo por mi parte invité a Ser Brienne, pero no pudo venir..." Le dijo estúpidamente para que no creyera que había pensado en la posibilidad de estar a solas –aunque fuera por unos momentos– en ese paseo. Cuando Lord Cromwell y Lord Ellison aparecieron se saludaron formalmente y Podrick notó –mientras la Reina los actualizaba del cambio de planes– que ambos aprobaron que alguien más se les uniera. Fueron hasta el patio trasero, encontrándose con el príncipe, sus dos esposas, y dos asesores, todos siendo presentados inmediatamente.

"La cuestión es la siguiente, si nos marchamos en carruajes y con todos nuestros respectivos Guardas haremos una linda procesión que tendrá muchos más lords siguiéndonos, y me temo no mucha privacidad donde vamos." Se explicó el príncipe, "Así que me tomé la molestia de hacer alistar varios caballos y de informarle a sus otros guardas en las caballerizas que se nos unieran, su Majestad."

Sansa miró hacia Jacob quien se les unía en ese momento con el resto de su Guarda, y veinte soldados, éste asintiéndole. Algo que notó en ese momento era que sobraban soldados, pero aquello no la tranquilizó en cuanto a su seguridad. El príncipe tomando su silencio como aceptación se dio la vuelta y empezó a caminar, alejándose.

"Todo estará bien," Podrick le susurró bajamente leyendo en su preocupación, pero al cruzar miradas con Lord Cromwell vio que a éste tampoco le pareció marcharse, así como así con el cambio de destino tan repentino.

A pie todos dejaron los terrenos del castillo hasta llegar a un claro donde los caballos y demás Guardas los esperaban. La misma cantidad que los de ella, su ventaja serían sus soldados, y Nieve, quien no dejaba su lado. Sansa notaba al príncipe cabalgar por delante de ellos, haciendo reír a la comitiva junto con Olive, incluyendo a cada persona en la conversación así no los conocieran, era obvio que ambos tenían un talento, más ella no se encontraba del todo presente por su preocupación. Eso fue claro está hasta que de repente ante ellos poco a poco se abrió una jungla no muy tupida donde más allá se podía escuchar y ver el mar. Después de otros minutos la playa blanca, la brisa cálida, el agua azul cristalina. Sansa de inmediato escuchó los oh e incluso vio a sus propios guardas y soldados impresionados pues el sol radiante le daba mayor vida y belleza a ese paraje, a diferencia del Norte donde el sol era mucho más apagado, donde las nubes, y a ratos la neblina le daban a todo un aire de melancolía.

De repente Nieve salió corriendo y aullando, revolcándose en la arena y continuando hacia el mar lo que la preocupó, uno de sus Guardas de inmediato salió detrás de éste y lo alcanzó para cuando el lobo estaba feliz dando vueltas sobre su espalda y dejando que las olas lo mojaran. Sansa decidió dar una explicación ante aquello, "El calor lo está afectando." Solo a ella se le ocurría traer a un direwolf al sur, pero ya había aprendido la lección de que primero estaba su seguridad.

Pronto la comitiva encontró un lugar donde se apearon, los Guardas y soldados de inmediato recorriendo todo el lugar, acomodándose en puntos estratégicos más dándoles su privacidad.

"Es un lugar hermoso." Al menos tenía que admitir aquello, pensó Sansa.

"Lo es." Admitieron Podrick y los asesores, incluso Olive quien nunca había estado allí.

El príncipe se sonrió complacido. Haciéndole una seña a Podrick para que lo ayudara a sacar de las alforjas de los caballos unas mantas y botellas de vino, uno de los Guardas llegando hasta allí con varias canastas de comida y depositándolas en la arena.

Sansa se preguntó porque el príncipe no habría traído sirvientes para que lo ayudaran en aquello, pero por lo que había escuchado de éste era bastante descomplicado y no se apegaba a las reglas, lo que iba en contra de lo que era ella. Y ella tampoco había traído doncellas, ni damas de compañía, lo cual era más diciente.

En minutos estuvieron sentados sobre las mantas en la arena, tomando vino y comiendo tras los guardas verificar aquellas bebidas y comidas. Todos haciendo parte de la conversación y pasando un buen momento. Después de que la comida se terminó quiso colocarse en pie y sacar como excusa una caminata para que Podrick se le uniera, pero en vez de eso y más rápido de lo que creyó uno de los asesores del príncipe sacó a coalición la negociación que había propuesto y que ellos veían como una interesante, queriendo verificar pros y contras, y Sansa sabía que no era eso para lo que estaban en el lugar más tampoco se pudo traer a decir nada y tan solo se dio a responder las preguntas que le hacían. De rato a rato tirando miradas hacia Podrick y viéndolo con la mirada puesta en el horizonte o en su copa, con decepción y descontento que, aunque no le había visto mucho, había aprendido a reconocer. También estudió al príncipe y a sus esposas. Mariah y él pareciendo también emocionados por la conversación.

Más de veinte minutos después, y talvez habiéndose demorado mucho vio a Podrick quitándose las botas, doblándose un tanto la bota del pantalón –dejándole notar sus tobillos blancos y el vello oscuro– para segundos después colocarse en pie, anunciando con una sonrisa fingida que iría a dar una caminata. Olive pareció aprovechar y también se colocó en pie, sosteniéndose del hombro del príncipe y deshaciéndose de sus sandalias rápidamente mientras le decía que le haría compañía. Sansa trató de no seguirlos con la mirada y en vez de eso buscó a Nieve, viéndolo recorrer la extensión de la playa de un lado al otro y tirándose a las olas constantemente, aunque nunca metiéndose del todo al mar.

Después de varios minutos disimuladamente buscó a Podrick y a Olive, y los vio hablando cordialmente, manteniendo sus distancias, mirando al horizonte y de vez en cuando sonriéndose. La dejó un tanto perpleja ver al príncipe también deshaciéndose de sus botas y marchándose momentos después, pero no marchó hacia su esposa como lo había creído, sino que tan solo se detuvo a estudiar a Nieve y después caminó hacia éste, el Guarda que cuidaba al direwolf de inmediato se le atravesó en el camino cuando se acercó demasiado, seguramente advirtiéndole que al animal no le agradaban los desconocidos. Lo cual ella explicó cuándo sintió que sus asesores y Mariah tomaban en la situación de peligro.

Al advertir lo que sucedía Podrick también se acercó hasta donde el príncipe para hacerlo desistir de acercarse más.

"Que animal más majestuoso."

Majestuoso, pero de lejos, "Sí, mi señor, parece manso más créame que no lo es…Por la tranquilidad de todos alejémonos un poco."

"…Quiero acariciarlo." Le admitió.

Podrick y el Guarda de la Reina cruzaron miradas, "…No creo que eso sea prudente." ¿Pero quién era él para decirle qué hacer o no al príncipe?

"No lo es." Sansa intercedió, llegando hasta ellos, "Nieve usualmente se le acerca a quienes desea, y no le gusta que lo contrario suceda." De repente vieron un objeto pasar volando entre ellos cuatro, Nieve advirtiéndolo y emitiendo un rugido gutural mientras iba por este, un pedazo de rama. Sansa de inmediato notó a Olive a la distancia, colocando cara de terror mientras el lobo cogía la rama en sus poderosas mandíbulas y se dirigía hacia ella a toda velocidad, no alcanzó a emitir orden alguna y el mundo se detuvo para todos. Instantes después vieron a Nieve mermar la velocidad y pararse enfrente de la mujer, la rama en su boca y moviendo la cola de lado para que ésta jugara con él. "…Cielos." Sansa se dijo alterada al Nieve dejar el palo en la arena y empezar a brincar, apurando a que lanzara el palo nuevamente.

El príncipe de inmediato notó la angustia de la Reina y no pudo dejar de reírse, "O tal vez como espécimen del género masculino le agrada la compañía de mujeres hermosas," dijo para calmarla y haciéndole una seña a Olive para que tirara de nuevo el palo, lo cual ella hizo, éste cayendo cerca de Podrick y él de inmediato saliéndose apurado del camino y colocando su mano sobre la empuñadura de su espada, el Guarda cerca de ellos también. Y Nieve ignorándolo, llevándole el palo nuevamente a Olive, ésta ahora sonriendo.

Unos momentos después mientras los veía jugar Podrick decidió acercarse a Sansa nuevamente, a ver si así de repente se lograba robarle aunque fuera una caminata.

"¿Por qué la desconfianza Ser Podrick?" el príncipe le preguntó viendo a Olive jugar entusiasmada con Nieve. ¡Animal majestuoso que por supuesto se merecía un nombre más temerario que aquel!

Podrick se detuvo, fastidiado que lo interrumpiera en sus intenciones, y prosiguió a contarle como su persona parecía no ser del agrado del lobo, y como una vez casi lo ataca cuando quiso jugar esto mismo con él. Cómo el direwolf no quiso obedecer a la Reina, y varios Guardas tuvieron que estar presentes para ahuyentarlo. El silencio se hizo cuando vieron a Olive estirar su mano para acariciarlo y este se dejó. La mitad de su brazo perdiéndose en su pelaje.

"Olor a direwolf mojado no es agradable." Sansa le advirtió a la mujer, pero ni sabía para qué lo hacía; no parecía escucharla.

Olive la miró y después miró al príncipe, tirando el palo a los pies de él. Sansa de inmediato se agachó por éste, por no ser descortés llamó a Nieve quien caminó hacia ella. A diferencia de Olive no lo acarició, tan solo lo miró a los ojos y después estiró su mano para que el príncipe tomara el palo, pues algo le decía que él lo intentaría de todas formas, en ese momento o más tarde.

El príncipe tomó el palo y después de unos momentos lo tiró en frente de él, el lobo dejando salir otro rugido gutural y yendo por éste, llevándoselo a Olive de nuevo lo que los hizo sonreír a ambos. Y el príncipe prosiguió a participar en el juego hasta que el lobo le cogió confianza y se dejó ser acariciado.

Cuando el príncipe se apartó y los dejó solos para seguir jugando con Olive y Nieve, Sansa decidió aprovechar, "Lo siento, sé que nada está saliendo como ninguno de los dos lo imaginamos." Podrick no contestó nada, tan solo continuó mirando en frente de sí, como si no la hubiera escuchado, lo que le llamó la atención, "Podrick, ¿está enojado?" Sólo recordaba haberlo visto enojado mientras huían, y su mal genio mayormente había sido por el hambre y el cansancio.

Se quiso callar y pensó muy bien si hacerlo o no, y a último momento decidió no tragarse sus palabras, "Enojado no, descontento, desilusionado, sí." Sin mirarla la vio parándose más derecha y él a su vez se pasó la mano por el cabello cuando sintió la brisa alborotándoselo, "…La verdad es que no hay razón de yo estar aquí," Le admitió, luego buscó sus ojos rápidamente y los evadió para que sus acompañantes no fueran a leer de más en el gesto, "Ya Nieve se calmó, no va a atacar al príncipe ni a su esposa. Vuelva donde sus asesores para que sigan hablando de tratados."

A Sansa le molestó el tono de ironía en su última frase. Cuando de reojo lo vio moviéndose lo fue a tomar del brazo para detenerlo, pero a medio camino se contuvo, sabía muy bien aquello como se vería, "No se vaya a ir." Le pidió, más por su irritación su tono de voz salió frío, y sus palabras más que un pedido sonaron como una advertencia, una orden.

"¿Y para qué me quedo?" le susurró de repente sintiéndose cada vez más exasperado, "No sé qué hago aquí, usted está comprometida, y yo no sé en sí que estaba buscando con esta salida." La miró de reojo, notándola tan estoica como siempre, aunque no tanto, la vio apretando la mandíbula y mirándolo molesta, "Usted tenía razón, me volvió a dar alas…y soy un idiota que vuela alto y no aprende la lección, las alas se me quemaron."

¿Por qué se tenía que expresar de esa forma? Sansa se giró hacia él, sutilmente interponiéndosele en el camino cuando nuevamente lo vio moviéndose para dejarla sola, "Podrick–"

En ese momento el príncipe se acercó con el palo hasta ellos, estirándoselo a Podrick, "Vamos Ser Podrick inténtelo, puede que a Nieve ya le sea de su agrado."

Le sonrió educada pero fingidamente, "…A ese animal no me le acerco más de lo necesario." Y su tono de voz salió contenido del enojo al estar constantemente siendo interrumpidos.

"Vamos hombre, me va a decir que el ganador del último torneo, el Salvador de la Reina, Guarda del Rey le da miedo un direwolf…"

"Sí. Es sentido de supervivencia." Podrick le admitió, "Lo he visto desgarrar a un caballo en dos con poco esfuerzo. Ese animal que usted cree manso es una bestia." …Talvez como su ama.

El príncipe se sorprendió ante sus palabras y miró a la Reina quien le asintió.

Cuando el príncipe se alejó Sansa habló, "…Yo también quería pasar tiempo con usted." Aquello era obvio, "Aún quiero hacerlo, no crea que todas estas interrupciones son bienvenidas. Es sólo que…No se vaya a ir."

Sí, sí, él sabía qué era ese 'sólo qué.' "Soy un idiota, en lo más profundo de mi ser estaba esperanzado que algo más–" se interrumpió cuando vio a Nieve llegando hasta donde ellos estaban, el palo en su boca y buscando a su ama.

Sansa tomó el palo y decidió cambiar la pesadez de la conversación, "…Confío en usted ciegamente." dijo, y vio que no notó para donde iba con aquello, "¿Podrick confía usted en mí?" ¿y porque no había intentado esto en Invernalia?

Sospechó lo que quería hacer, "Normalmente sí. Es en su direwolf en quien no confío." Miró al animal, colocando una pata delante de la otra mientras le mantenía la mirada. La vio a ella parándose entre el direwolf y él, y la miró a los ojos cuando ella lo miró por sobre el hombro, sorprendido ante la cercanía que se dio delante de todos. Su corazón disparándose.

Al verlo sonrojar, mirarla a la boca, sus ojos bacilar e ir hacia el príncipe luego hacia sus asesores, continuó, sintiéndose apenada de repente, "…El Príncipe tiene razón, usted tiene demasiadas hazañas a su nombre como para que se deje asustar por Nieve."

"…Si está intentando que ese animal me deje lisiado, no gracias. Estoy contento con todas mis extremidades."

En cuanto dijo aquello ambos supieron que en la mente del otro estaba la herida en su costado, producida indirectamente por ella.

Podrick esperaba por su respuesta y vio movimiento delante de ella, Nieve, lo volvió a mirar a los ojos y se quedaron de esa manera por unos instantes.

"Compórtate." Le pidió al direwolf y se giró para encarar a Podrick, estirándole el palo, pero él no tomándolo. Sansa no supo que la poseyó para hacer lo que hizo a continuación.

Fue una sorpresa cuando de repente la tuvo a ella pegándola a él en la frente con el palo para llamar su atención, o para que se dejara de miedos no lo supo, sólo supo que se encontró de la sorpresa quejándose y sin querer carcajeándose con ella por su atrevimiento. "¡Ouch!" y le dolió, y decidió dejárselo saber con aquella exclamación.

Apenada, pero viéndolo sobarse y reírse no pudo mantenerse tampoco seria, lo tomó del brazo, "¡Lo siento! No medí mi fuerza." Se explicó, mientras seguían riéndose y él sobándose. Cuando logró que se descubriera vio el lugar rojo y recordó como se había sentido en su mano las vibraciones de aquel golpe seco, "Ah, lo siento." Y no había protuberancia alguna, lo que la tranquilizóante su brusquedad, sus ojos después viajando hasta los de él y compartiendo una mirada. Nieve moviéndose en su periferia la hizo recordar la compañía. Ambos colocaron espacio entre ellos, y Sansa se enserió nuevamente, "Confíe en mí. En Invernalia a lo último Nieve ya no le tenía tanta desconfianza..."

"Bien…sí." Cuando se besaban a escondidas y el animal estaba presente. Se mantuvieron la mirada mientras pensaban lo mismo. ¿Era una bobada lo que bastaba para no poder continuar enojado con ella? "¿Le he dicho que soy un idiota?"

Sansa decidió no contestarle, blandió el palo en su mano y se lo pasó, los dedos de ambos rozándose a propósito. Ya el palo traspasado de dueño Nieve rugió hacia Podrick y éste inmediatamente lo soltó.

"¡No puedo!" Dijo aterrado, ganándose las burlas del príncipe y de Olive.

Sansa también se sonrió, "Nieve, compórtate." Le dijo tirando el palo lo más lejos que pudo y girándose hacia Podrick nuevamente, disimuladamente tomándolo del brazo y guiándolo en otra dirección para dejar la compañía que tenían. Caminaron lentamente, yendo hasta una piedra gigante, ambos sentándose en ésta. No se habían alejado tanto como para aquello generar habladurías, pero si alguien quería leer en ello lo podían hacer. Sansa miró hacia los asesores a casi una centena de metros, viéndolos aun discutiendo términos, o qué iba ella a saber, mientras se agachaba y se despojaba de sus botas también, "Usted no es el único idiota en todo esto, Podrick," le admitió y encontró dificultad en decir sus próximas palabras, "Siempre he estado al tanto de que no hay futuro para nosotros…pero créame que es una sorpresa el darme cuenta estando aquí que aún no lo puedo dejar ir."

Se convenció de no mirarla, de hacer lo mismo que hacía ella de fijar su mirada en las olas que se aproximaban rápidamente hacia ellos, no tocándolos gracias a varios metros de arena de por medio, "Siempre tuve lo nuestro como un imposible incluso cuando fue posible. Llevo…creí estar resignado, pero nada más fue verla y…estar aún más al tanto de ese méndado matrimonio…lo que quiero decir es que todas esas circunstancias están jugando con mis emociones..."

Sansa por más que trató no pudo, y buscó la mirada de él, ambos manteniéndosela al otro. Para ella, invariablemente sus palabras eran un puñal al pecho.

Sabía que en la estadía de ella aquí en Desembarco del Rey, esta era probablemente la última oportunidad que tendrían para estar a solas, "Es ridículo de mí, no sé qué estaba pensando, era obvio que un día usted rehacería su vida y yo me quedaría en el pasado, relegado a ser lo que siempre hemos sabido que soy; un sirviente suyo, de su hermano, los Lannister."

Aquello ultimo la sorprendió, así como también la sorprendía que Podrick pudiera mostrarse calmado diciendo esas cosas, mientras ella se sentía afligida tragándose sus emociones, "Usted no es un sirviente. Es un Caballero. Es un Guarda."

"Soy un Guarda al servicio de su hermano...y suyo. Puede que no sea quien limpie sus letrinas, les arregle la habitación o les prepare la comida. Pero soy un sirviente, mi señora."

"Para mí no lo es. Ni para Lord Tyrion, ni Ser Brienne, ni para su amigo Lord Bronn. Tan solo dice esas cosas para hacerse sentir mal a sí mismo, y lo sabe."

"No soy muchas cosas para usted. Entre ellas una posibilidad. Y tal vez diciendo la verdad en voz alta me obligue a recordar mi lugar."

"Es Ser Podrick Payne, uno de los miembros más prominentes de la casa Payne, abanderada de la casa más poderosa de las Tierras del Oeste."

"…Y aun así, no una posibilidad para usted."

Y eso último era imposible de desmentir. Para tomarse un respiro buscó con la mirada de nuevo a Nieve y lo vio habiéndose cansado de estar jugando con el príncipe y lo encontró de nuevo remojándose con las olas. El príncipe y Olive caminando de la mano hacia ellos nuevamente, Sansa les sonrió, demostrándose no estar afectada.

El Príncipe, les señaló hacia un camino que se perdía entre los matorrales, "Hay un solo acantilado más adelante, no tan impresionante como a los que querían ir, pero la vista desde ese montículo es impactante, ¿vamos?" les preguntó mostrándoles dos cantimploras en sus manos.

"Discúlpeme, ¿pero no deberían de estar el príncipe y la Reina con sus asesores hablando de negocios?" Podrick intercedió, pues la verdad se quería salir de toda esta situación, buscar una excusa para regresar al castillo, aunque no se sentía justo porque fue él quien la invitó a ella a esta salida en primer lugar. La sintió mirándolo con molestia.

A Olive sus instintos le decían que estos dos se traían algo, pero no estaba segura de qué. Y le sorprendió la forma en que aquel Guarda con ínfulas le habló al príncipe, "Vinimos fue a pasar un buen momento," contestó, "no a aburrirnos con lo mismo de siempre."

El príncipe asintió, "Y para eso están los asesores, ¿verdad, mi señora?"

Sansa asintió, la buena disposición del príncipe haciendo contraste ante las palabras y tono altanero de Podrick, "¿No se molestará su otra esposa de que se marche en una caminata en vez de hacerle compañía?"

"Créame, estará más cómoda allí sentadita a la sombra que subiendo aquella loma." respondió sonriente.

"…Cómo yo," Sansa admitió de la misma forma y se tocó el corsé metálico en forma de armadura, aunque traía un vestido de lino suelto y fresco sabía que aquel corsé se convertiría en un problema, tampoco se creía preparada para una expedición de aquella magnitud, pero no quería quedar mal con el príncipe y se giró por sus botas, "Más a mí tampoco me apetece lo mismo de siempre." miró a Podrick, "¿Vamos?" preguntó, rogando silenciosamente con él de esa forma para que no se fuera a marchar.

En cuanto ella hizo la pregunta lo molestó pues era la forma de torcerle la mano, y ni siquiera se había planeado aceptar para cuando estaba recibiendo una de las cantimploras de piel de la esposa del Príncipe. "…Vamos pues." Lo dudó por unos momentos, "¿Voy por nuestros zapatos?" preguntó, queriendo que el príncipe o la esposa le dieran la orden de traérselos.

Quentyn respiró, "No creo que haya necesidad. El terreno es mayormente arenoso, pero sí hay partes donde unos zapatos caerían bien. Olive y yo lo podemos soportar, y asumo usted también, Ser Podrick."

Y el tiro le salió por la culata, pensó, viendo a Sansa dejar sus botas a un lado. También decidiéndose por marchar descalza. Podrick hizo una inclinación para que los tres caminaran por delante de él, y más adelante no se colocó a la par de ellos, quedándose atrás unos cuantos pasos, y en medio de la conversación que se daba no pudo evitar verla tirar miradas hacia él de momento a momento.

El Príncipe se giró cuando escuchó pasos detrás de ellos, seis Guardas aproximándoseles, "Por los Dioses, déjennos en paz, tienen toda el área acordonada, no necesitamos que nos sigan." Dijo, y vio a sus Guardas agachándole la cabeza, más los de la Reina se quedaron esperando órdenes.

Sansa sintió a Podrick mirándola y asintió, "…Está bien." Les dijo a estos, notando que era una falta de juicio por su parte. "Nieve, ven." Le pidió a éste, sabiendo de antemano que la seguiría sin pedírselo, y sin más se dio la vuelta y continuó ascendiendo.

Con rapidez se sintió sin aire y sudando, estudió a sus acompañantes y los vio riéndose y hablando sin ninguna dificultad, Podrick también siguiendo el camino sin ninguna dificultad, y cuando los tres la notaron esforzándose se detuvieron, Sansa tan solo les sacudió la cabeza avergonzada, "Es la temperatura la que empieza a afectarme," dijo, secándose la frente con un pañuelo que el mismo príncipe le extendió.

Podrick muy bien había notado cuando fue atacada que no tenía estado físico y se lo había dejado saber, le estiró la cantimplora, de la que ella inmediatamente tomó un gran sorbo para después hacer caras.

"…Es vino." Se dijo, habiéndose esperado agua.

"¿Se queja de Arbor Gold, Reina?" preguntó Olive.

Sansa aun no sabía que hacer de esta mujer que sentía la antagonizaba a cada momento, "…Nunca. Sólo que me esperaba agua."

El príncipe le sonrió, pasándole la cantimplora que él llevaba.

Sansa la tomó, haciendo un intercambio y agradeciendo, "Si quieren continúen," Podrick les dijo, "yo me devuelvo con ella."

"Ya estamos a mitad de camino, que más es esforzarme otro poco, aunque me temo no podré seguirles el paso." Sansa habló.

El Príncipe asintió, "No se rinda, la vista desde arriba es espectacular y ya lo peor del camino quedó atrás."

Podrick vio al príncipe y su esposa dándose la vuelta y continuar, se le acercó a ella, brindándole su brazo silenciosamente. Y silenciosamente hicieron el camino, de rato a rato deteniéndose cuando ella se sentía sin aire. Diez minutos después llegaron a la cima, el Príncipe y su esposa sentados sobre una piedra y dejándose de besar. Podrick miró en otra dirección dando con la vista que le habían prometido. "…Es hermoso…" dijo bajamente, notando el mar aparentemente calmado, claro e interminable.

Sansa pasó de estar agachada a erguirse un tanto, notando el paisaje, "Lo es."

En cuanto los escucharon el Príncipe se colocó en pie, brindándole de asiento la piedra a la Reina. Olive la estudió a su lado, sumamente roja, sudando en la frente y el cuello, respirando profundo y más profundo tomando agua, la cantimplora temblando en sus manos. Apostaba que tendría un dolor de cabeza infernal más tarde. Y su belleza aun así más que palpable,"…Ese corsé no debe estarse sintiendo bien." Le comentó mientras veía a los dos hombres caminar más hacia la orilla de aquella loma y ponerse a señalar y hablar en qué dirección quedaba qué.

Sansa asintiendo, "…No se va a sentir mejor en unos minutos." Si algo sentiría la aprisionarían más con sus ropas húmedas del sudor.

Concordaba con ello, "Si me deja la ayudaré a removérselo."

Que le diera por considerarlo tan sólo le dejaba ver cuánto la estaba fastidiando en el momento, más se negó, "…Lamentablemente no los uso por estilo sino por protección."

No iba a mentir, le agradaba la forma de vestir de la Reina, pero aquello era más practico en el Norte que acá en el Sur, "…No puedo culparla, después de todo por lo que ha pasado."

Sansa se giró a mirarla, la mujer dejando de estudiarla para mirar al horizonte. Nieve caminando por el camino que seguía, metiéndose entre matorrales y volviendo a salir con un ¿coco? para venir a sentarse a sus pies.

Quentyn se giró hacia las dos mujeres, estirando el brazo hacia su esposa, diciéndole que quería mostrarle aquel sitio del que hablaban, dándole instrucciones a Ser Podrick para que los alcanzaran después si la Reina sentía que podía.

Podrick los vio marchándose y después de unos momentos su mirada se vio dirigida a ella, su apariencia ya no tan surreal al estar despeinada gracias al viento, al sudor y esfuerzo. Su rostro, aunque ya no tan rojo no había regresado a su palidez habitual, y sus ojos cristalinos buscando los de él también.

Una vez más Sansa esperó a estar segura de no ir a ser escuchados, "No es mi intención obligarlo a hacer algo que no quiere…es sólo que no quiero que se vaya. No es justo. La única razón por la que dejé el castillo fue por compartir con usted."

Ni para que hablar de lo que era o no justo. Podrick respiró profundo y le estiró la mano para que ella le pasara la cantimplora, refrescándose con el agua en ésta. No pudo dejar de tensarse cuando vio a Nieve colocándose en pie y quedársele mirando, abriendo la boca y dejando su lengua afuera, "Ahora sí quieres mi atención, ¿no?" le preguntó.

Sansa recibió una vez más la cantimplora y Nieve la siguió con la mirada, ella inclinándose un poco y arreglándoselas para darle de beber al animal, sin ir a acabar toda el agua lo cual parecería imposible. Podrick no se sentó a su lado, agachándose por la otra cantimplora y bebiendo de ésta el vino, luego pasándosela a ella cuando se desocupó con Nieve. Sansa se negó, el sabor seco y amargo de aquel vino no la ayudaría para su sed, vio a Nieve nuevamente marchándose y dejándolos solos.

"En mi mente toda esta situación ya la acepté, pero no puedo evitar que malestar se apodere de mi…sobre todo cuando le hago una invitación y usted se la extiende al príncipe. Y sé, sé que sería bajo de mi parte marcharme tras ser yo mismo quien la invitó, pero el enojo que siento me hace pensar en actuar mezquinamente..."

Dejarla tirada no sería actuar mezquinamente, pero veía porque él lo veía así.

"…Me puedo estar sintiendo como una mierda, pero eso no hace que me arrepiente de lo sucedido. Tenga eso en claro," se giró a mirarla, aún sonrojada por el sol, talvez un tanto quemada por estarse exponiendo a éste, "…Ahí disculpe la palabrota." Después de un momento la vio con la mirada en el horizonte perdida en sus pensamientos, y después mirándolo a él.

"Tampoco me arrepiento." Ambos se mantuvieron la mirada por incontables segundos, la de ella irremediablemente moviéndose hacia su boca y la de él también.

Podrick sintió sus ojos pesados mientras la veía exhalar.

"Cabello largo, barba presente," Hizo un amague por espantar sus deseos, barba no tan larga y desordenada como la había tenido en su tiempo en Invernalia, esta vez pulcramente arreglada y no sobresaliendo mucho de su rostro, pero sí cubriéndoselo, "aquello tenía sentido en el Norte, pero aquí, con estos calores…"

Podrick respiró profundo viendo lo que ella hacía, "…Esta vez no me la puedo cortar por usted…mi señora."

"Tampoco le estaba pidiendo que lo hiciera…Y entonces, ¿Por qué no puede cortársela?"

"…Me estoy preparando para un trabajo para su hermano." De inmediato vio interés invadiéndola, "Nada de lo que le pueda comentar, me temo."

Bran y sus secretos.

Se quedaron en silencio por unos minutos, la brisa golpeándolos, escuchando el sonido del mar, Podrick sabía que eran visibles a la lejanía por los asesores de ella, talvez para ellos serían tan solo dos puntos pequeños. De un momento a otro la vio colocándose en pie, llamando por Nieve, pero éste no apareciendo. Exhaló cuando la vio metiéndose entre un matorral, sabiendo aquello qué parecería si la seguía. "Mi señora no continúe, se puede lastimar los pies." Y aquello ultimo le pareció absurdo después de haberlo dicho.

Sansa no lo escuchó, continuando hasta que momentos después entre palmas y arbustos escuchó ruido y se dirigió hacia este, encontrando a Nieve, jugando y peleándose con varios cocos en el piso. Lo apuró a que la siguiera, pero el animal no lo hizo, y vio porqué, estaba punzando los cocos, con los colmillos adentro blandiendo la fruta en toda dirección para tomar del agua que podía y después, destrozando el caparazón con sus poderosas mandíbulas para comerse la fruta.

Podrick caminó hasta ella, eventualmente viéndola darle la espalda a Nieve y encararlo a él. Decidió aprovechar, "La noche en la biblioteca cuando le pregunté, me dijo que vino a la reunión porque los Lords del Norte la convencieron a último momento de tomar el asunto en sus propias manos. Yo sospecho que también vino por mí." Y la mirada en sus ojos no le dijo nada.

"…No siento nada por Humfrey," le comentó, "ni siquiera aprecio. Es sólo una ficha más que mover. Y a usted lo quería ver, pero no se equivoque, vine por el Norte." Pasó saliva, "…Y me alegra verlo, pero en esta visita me propuse que nada sucedería entre nosotros dos, no importa cual influenciada me sintiera…para no irrespetarlo a usted."

¿A él o al tal Humfrey? ¿Y el prometido haría lo mismo cuando una hermosa mujer se le cruzara en el camino? ¿Le sería fiel? "…Una propuesta vacía." Podrick murmuró, arriesgándose, y la vio lentamente mirándolo, con fascinación la vio controlando las emociones que evidentemente la estaban sobrecogiendo al no esperarse aquello, la máscara fría desapareciendo.

Hasta la noche en la biblioteca creyó que podría contenerse de besarlo, "Sí." Admitió, mientras ambos caminaban hacia el otro. Lo tomo de la nuca y de un hombro mientras él lo hacía de su cintura, ambos cerrando el espacio entre ellos. El aire los dejó de inmediato mientras ella lo acercaba incluso más y lo besaba más fuerte. Un gemido dejándolos a ambos. Y el mundo desapareciendo.

Podrick devolviéndole el beso agresivo que ella le estaba dando, abriendo los ojos ante la sorpresa y respondiéndole al mismo tiempo. Las manos en su nuca no encontrando como tomarlo para pegar su cara más a ella, o para no dejarlo separar. Y por su parte tomándola de la espalda, aferrándola a él de la forma que fuera y besándola profundamente. Y ella era de él. No le podría discutir aquello, no después de la forma en que lo estaba besando.

Meses de desespero y confusiones, de rencores y rabias, de anhelos y desamores, de despechos, fundidos en ese beso.

Y deseo. Deseo consumiéndolos.

Más un beso de aquella forma no podía durar por mucho.

Y cuando se terminó continuaron abrazándose, acomodando la cabeza en el hombro del otro.

Podrick iba a aprovechar cada oportunidad que le diera de aquí en adelante.

La escuchó quejándose al sostenerla de la espalda hacia él, no dejándola separar. Y en vez de eso giró el rostro hasta la curvatura de su cuello y se lo empezó a besar, delicadamente y probando de su piel el sudor, ella estremeciéndose en sus brazos, y decidió dejarlo hasta ahí como una probadita, para enderezarse y mirarla a los ojos. Estudiando por alguna indicación de una pequeña posibilidad de duda, pero no encontrándola, antes vio determinación mientras ella miraba de sus ojos a su boca y a sus ojos nuevamente. Continuó tratando de recobrar el aliento mientras el dolor en su mandíbula pasaba, "Esto es a lo que ambos estábamos…jugando con esta salida; buscar…el más corto de los momentos…para estar solos…¿Me equivoco?"

Sansa no podía ni hablar y le sacudió la cabeza, su corazón pareciendo querer salírsele del pecho, "…Pero esto no está bien Podrick…No quiero hacerle esto. Lastimarlo." Y no era solo las sensaciones que él presentaba de repente y talvez por esas mismas sensaciones fue que comenzó a sentir un dolor de cabeza latiendo entre sus sienes.

No, no estaba bien, pero a la madre con lo bien y lo mal. "¿Aún me quiere tanto como yo la quiero a usted?" al verla asentir sin romper la mirada, sin primero siquiera considerarlo, la empezó a empujar hacia atrás, y empezaron a retroceder pegados al otro pues él empujaba firmemente y ella pisaba lento y cuidadosa para no irse a torcer un tobillo, a veces mirando al piso. En instantes Sansa sintió lo que sólo podía ser un árbol a sus espaldas, él atrapándola contra éste firmemente.

Ambos uniéndose casi forzosamente de nuevo.

Sansa le devolvió el masaje de labios intenso que él empezó a darle. Rápidamente recordando los movimientos, la presión, su respiración, su sabor. Más nunca lo había besado con…ese deseo y se sintió tomándolo fuertemente de la nuca y de la espalda para sostenerse de él, su vientre bajo con pesadez y sus piernas temblando. No pudo dejar de quejarse altamente cuando lo sintió acariciándole el costado firmemente, tirando hacia abajo de los hilos que sostenían su corsét, y tras unos momentos donde repitió el movimiento se dio cuenta que no lo hacía con intención de desamarrarlos sino tan solo por halar de estos de esta manera. O al menos eso se quiso hacer creer.

Podrick la sentía respondiéndole activamente a su intensidad, tomándolo cada vez más duro de uno de sus hombros o de su costado, o de su espalda, a veces enterrándole las uñas mientras se contorneaba por sus besos en el cuello. En más de una ocasión tuvo que detener su mano danzante en uno de sus costados, estando a punto de tomarla de uno de sus pechos por sobre el grueso corsét...que no los dejaría sentir nada a ninguno de los dos. Y a su vez ya se sentía abrumado al no haber tenido esta cercanía en mucho tiempo, para pasar a tenerla de esta manera. No pudo dejar de quejarse bajamente cuando ella acariciándole la nuca hizo presión en una parte que le causó infinito placer. Lo complació de sobremanera sentirla temblar ante su quejido, y quien de repente decidió cambiar de actividad y se agarró de su cuello con sus labios fue ella, besándolo ávidamente como nunca lo había llegado a hacer, tanto que momentos después se tuvo que alejar para que no fuera a quedar una marca. Y no le dio tiempo de pensar para estársele comiendo la boca nuevamente.

Entre los innumerables pensamientos Sansa tenía al príncipe en la mente, de rato a rato abriendo los ojos y fijándose en frente de ella, y el camino no era visible desde donde estaban, pero necesitaba cerciorarse de que no hubiera nadie observándolos. En uno de esos momentos que lo sintió alejándose sin pensarlo lo tomó de la cintura y lo trajo hasta ella, el impacto de lo que sintió le dejó la mente en blanco por unos momentos. Los besos también estaban teniendo un efecto en él. Una exhalación dejándolos a ambos.

La sintió tensándose y buscó su mirada, controlándose de no ir a presionar la erección contra su muslo o peor, empezar a frotarse contra ella. Ambos permanecieron inmóviles. En los minutos anteriores Podrick la había sentido emocionada, lo había visto cuando intercambiaban miradas, cuando ella se quejaba temblando. Emocionada como nunca la había tenido antes, pero sospechaba que este pequeño detalle cambiaba todo. Bueno, no tan pequeño, "¿Está bien?" preguntó espantando el pensamiento absurdo y decidiéndose por ser cuidadoso, muy al tanto de que ella lo seguía tomando de la cintura sin darse cuenta.

Balbuceó por unos segundos, no sabiendo que hacer de la situación, aun teniéndolo presionado contra ella y sintiéndolo palpitar, y era mortificante y a su vez... fue él quien alejó sus caderas y notó que era ella quien lo tomaba de estas, y se imaginó que si lo soltaba del todo tomaría aquello como ella estar espantada y temiendo que él se propasara, así que llevó sus manos hasta los hombros de él mientras hablaba, "Sí estoy bien. Fue sólo…inesperado, eso es todo." Contestó, ambos irguiéndose un tanto. Más todos sus cuestionamientos terminaron cuando el prosiguió a besarla nuevamente, ésta vez suave, lento y cariñosamente, sintiéndose a la vez cómoda y apenada, más no aterrada.

Y aquello ya era decir bastante, se dijo.

Y momentos después ella lo soltó del cuero cabelludo y lo recorrió por toda la longitud de su espalda, haciéndolo temblar, la extraño, fue lo que pensó más no fue lo que salió de sus labios, "La amo." Susurró contra su oreja.

No pudo evitar quejarse bajamente y temblar violentamente, "Yo también." Respondió de igual manera y sin pensarlo.

De inmediato se dieron cuenta de lo que ella dijo, pues aunque Podrick no lo había admitido con aquellas palabras antes sí se lo había dado a entender. Ambos trataron de no colocarle mucho peso a lo dicho, tomándolo como un malentendido, pero cuando se miraron expectantes se dieron cuenta que no había ningún malentendido.

Podrick pasó saliva, viéndola impactada, él también estándolo. La tomó de la mejilla, acariciándole el mentón con un pulgar, "Al menos era algo que yo ya le había dado a entender antes." En una carta, era diferente a decirlo en persona.

Haberle revelado sus propios sentimientos llegó como una sorpresa para ella, pues hasta hacía meros minutos se había negado incluso a sí misma que lo amaba. No le contestó nada, no sabiendo que decir, sólo se quedó mirándolo, acariciándole de nuevo el cuello con sus uñas. Y al ver que él esperaba algo a cambio lo dijo, "…Lo he extrañado."

"Lo noté." susurró como burla, haciendo referencia a la forma en que se habían estado besando, haciéndola avergonzar e incomodar. Podrick no pudo dejar de sonreírse al ella evadirle la mirada. Y estaba sorprendido por la forma de ella actuar, no la forma suave e inocente como la recordaba de Invernalia, sino una manera más insistente, más necesitada, que iba a achacar al tiempo que habían permanecido separados y en el cual se dieron cuenta a la fuerza cuanto en verdad significaba el otro. "También la he extrañado." Tomó varios segundos verla dejar su vergüenza para que la sonrisa cómplice hiciera su aparición, y le proveyera a él cierta seguridad. La actitud de ella también podía venir del tiempo que se les escapaba entre las manos. Podrick tras unos momentos miró hacia Nieve, viéndolo aun jugando con las frutas, y la sintió dejándole un par de besos cariñosos entre cuello y quijada, lo que lo hizo volver a mirarla y pasó saliva. "…No está casada todavía."

Parpadeó ante aquello y echó su cabeza un tanto hacia atrás no habiéndose esperado eso, "…No." Hizo una pausa, "…Pero nunca me atrevería a ponerlo en una situación deshonrosa. Donde usted sea la tercera per–" él le colocó el pulgar en la boca, interrumpiéndola de esa manera. Y se mantuvieron la mirada.

Y aquello fue suficiente para silenciosamente ambos colocarse de acuerdo.

Sintió el pulgar de él acariciándole el labio inferior, la mirada de él puesta en éste y pasó saliva, "Mmmm…mejor regresamos al camino, no vaya a ser que el príncipe y a su esposa le dé por buscarnos." Sansa decidió por pedir.

Aunque vengase a saber que estarían haciendo ellos dos también. "Adelántese, yo la alcanzo en unos momentos." la vio que se fue a negar y Podrick le subió las cejas, recordándole el por qué él se tendría que quedar atrás. La vio asintiendo, llamando a Nieve mientras recorría el camino por el que había llegado. En momentos Nieve siguiéndola, un coco perforado en sus potentes mandíbulas. Y los labios de ella estaban hinchados y la barba de él le había dejado la marca de lo que habían estado haciendo pues tenía la piel de alrededor de la boca irritada, solo esperaba que ella tuviera eso en cuenta si el príncipe aparecía antes que él.

Se sentó en la misma piedra de antes, mirando a sus alrededores, a Nieve jugando con el coco, y sus pensamientos en lo que acababa de suceder, en lo que sabía había estado haciendo, pero no pensándolo tanto en el momento. Mentira. Llevaba semanas pensando en ello. Desde que se decidió a venir a Desembarco del Rey. '…No está casada todavía.' Retumbaba en su mente. Lo desleal que era para con Podrick.

¿Pero era ser desleal cuando ella tampoco le significaba nada a su futuro esposo?

¿Y porque abstenerse de lo que quería por aquella farsa de compromiso?

Estudió el paisaje, desde donde estaba solo unos pequeños puntos le decían dónde estaba Lord Cromwell y los asesores, y se preguntó si habría una posibilidad de que el príncipe ya hubiera pasado por aquí y estuviera haciendo el camino más abajo. Cuando Podrick regresó minutos después no pudo evitar sonrojarse terriblemente, y sonreírle cuando él se le sentó al lado.

"No será la última vez en esta visita…el encontrarnos, quiero decir." Le quiso dejar en claro que de aquí en adelante la seguiría buscando.

"No, no lo será." Le admitió. Ya encontrarían una manera de encontrarse nuevamente. Tan solo tenían que ser más privados.

Podrick no dijo nada más, decidiéndose a no hablar ni pensar sobre toda esta horrible situación, solo quería concentrarse en lo acabado de suceder. Esperó por un buen rato y en silencio mientras la irritación en el rostro de ella pasaba y cuando vio que se confundía con su sonrojo se colocó en pie, "Vamos pues a buscar al Príncipe." Pidió, recogiendo las dos cantimploras y guiando el camino hacia donde los habían visto desaparecer hacía rato.

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A/N:

La actitud de Sansa hacia Podrick puede llegar como sorpresa al haberlos tenido antes compartiendo momentos tiernos e inocentes de exploración, para de un momento a otro pasar a estos momentos con mayor deseo, pero lo creo pertinente pues lo veo como un crecimiento agigantado. Si la muchacha no se ha decidido tras dos años de ausencia que lo ama, que lo desea, esta historia no iría a parar a ninguna parte. Es una evolución, y la ausencia hace el cariño más fuerte.

También pienso que en los diálogos y actitudes hay contradicciones de un momento para el otro, pero lo hice a propósito pues aquello es lo más humano del mundo cuando se está confundido e indeciso, y estos dos definitivamente lo están.

Tras estos días que todos estamos viviendo decidí dividir estos capítulos largos en dos partes y publicarlos mejor semanalmente en vez de cada quince días porque todos necesitamos distracciones y me agrada aportar un granito de arena.

Por favor cuídense y cuiden a sus familias y amigos.