hola, hola! perdón por el atraso, pero no había ganas de nada... es mas, este capitulo seguramente iba a ser mas largo, pero me dio ganas de cortarlo... si se portan bien, publico lo que me falta...

Gracias a todos por el apoyo

si hay errores, no los vean... pásenlos de largo o tírenme tomatazos en forma de comentarios!

Capítulo 19

- ¿Qué carajos le pasó…? - dijo Harry, levantando a su amiga, y colocándola en la cama conjunta a Ginny, quien estaba en su cama, mirando a una pálida e inconsciente Hermione. - Ginny... – dijo, quitándole los zapatos a su amiga, y tapándola con las sábanas – ¡GINNY!

- ¡Que! – chilló. - ¿de qué carajos hablas?

- No se… ¿este cuerpo inconsciente que acabo dejar en la cama, no te da una idea? - dijo irónicamente quitándose el sudor de la frente. Ginny lo miró con ganas de matarlo – venía a hablar contigo, y escucho semejante ruido… me acerco presuroso para ver qué ha sucedido, porque la verdad, parecía que había entrado un elefante en una chatarrería del kilombo que hizo – Ginny tenía dobles ganas de matarlo, Hermione desmayada y él muy idiota haciendo bromitas - … y me encuentro a mi mejor amiga despatarrada en el suelo. - la miró poniendo las manos en la cintura – ¿tienes idea qué le pasó? - ella se levantó lentamente, y ni eso, pudo frenar un pequeño mareo. Harry maldijo en voz baja, y se acercó para abrazarla – maldición, estate quieta, voy a llamar a la señora Pomfrey… - la aferró a su cuerpo – no te me vayas a despatarrar tú también – ella le golpeó el brazo – se ve que te estás recuperando, porque ya te volvió lo bruta. – sonrió.

- ¡Hazte a un lado Potter! no hace falta que llames a la enfermera, y por favor, deja la comedia porque con esa cara de insufrible, no te va. - dijo ella soltándose, y acercándose a su amiga para tomarle el pulso. – soy sanadora y puedo atenderla – él chasqueó la lengua.

- Si, claro, señorita "soy sanadora y puedo atenderla" – dijo irónico – si no caes al suelo desmayada primero – ahora era el turno de ella de chasquear la lengua.

- Exagerado… – dijo ella, mientras movía la varita susurrando un hechizo, que hizo que de su varita apareciera una fina tela que se enredó alrededor del brazo de Hermione, haciendo un sonido extraño.

- Porque te quiero… - murmuró, mirando hacia el ventanal, tratando de que Ginny no la escuchara, pero la pelirroja lo hizo. Ella, sonriendo, se acercó y le dio un sonoro beso en la mejilla - ¿y eso?

- Un beso… - la miró – yo también te quiero… - Dijo, y él sonrió.

- Hablaba de ese hechizo… - ella rio.

- Ah, es una especie de tensiómetro mágico… - él arqueó las cejas – toma la presión sanguínea. Hermione y yo hablamos de aquellas cosas muggles que podrían ser útiles en el mundo mágico, y bueno…

- Eres realmente una bruja excepcional…

- ¡Ya cállate! – dijo ella escéptica.

- Es verdad, eres excepcional, e inteligente… y caliente – dijo admirándola.

- Siempre el tono de sorpresa… – respondió, sonrojándose y dándole un pequeño golpecito en el brazo. El tensiómetro mágico, realizó un pitido, y Ginny observó la medida – bueno, tiene baja la presión… - lo miró – seguro que… que…

- ¿Qué? - preguntó clavando los ojos verdes en la inconsciente Hermione. Ginny lo miró, no estando segura de comentarle sus sospechas. Su amiga, tenía la relación con su hermano en secreto, y quizás Harry vislumbrara sólo una parte de ese vínculo, pero con seguridad no se imaginaba las posibles consecuencias de este. Suspiró. Si ella corroboraba sus sospechas, y Harry se enteraba… ¡iba a arder Troya! Y su hermano, recibiría una paliza que recordaría de por vida. No, mejor no hablar de ciertas cosas con Harry, al menos hasta asegurarse de que lo que temía fuera cierto.

- Que seguramente, como es Hermione, tan seria, y como estaba nerviosa por la reunión contigo y Ron, pues no ha comido nada desde anoche…

- Bueno, estaba algo descompuesta esta mañana cuando nos reunimos – dijo Harry, algo preocupado. - ¿crees que fue eso, o quizás el estrés por lo que nos ha contado? he leído que a veces cuando pasas por una situación de estrés, el cuerpo te lo cobra.

- ¿Desde cuándo lees revistas muggles? - dijo ella cruzándose de brazos.

- Leo a veces, para que te enteres…- respondió acomodándose los anteojos – o quizás la situación con Ron, la tenga tensa…

- No lo sé, tendré que hablar con ella cuando despierte- se acercó a él colocando sus brazos alrededor del cuello. Él de manera instintiva, la acercó rodeando con sus brazos, la delgada cintura de la pelirroja – y hablando de hablar… - él se quedó mirándola – tenemos que decidir qué vamos a hacer de ahora en adelante – Harry suspiró, apretándola contra su cuerpo, y apoyando el mentón en la roja cabellera.

- No se… - Besó su cabello y aspiró el perfume floral que adoraba – tengo que hablar con Ron, acerca de quiénes van a acompañarnos a la Mansión Malfoy.

- yo aun no estoy en condiciones de participar… - dijo molesta – y Mientras no sepa cuál es el problema de Hermione, como sanadora, aconsejaría que, por el momento, no la sumes a esa empresa – Harry bufó.

- Maldición – dijo separándose, y sentándose en la cama contigua – Se está complicando todo – se acomodó los anteojos. Ginny se acercó y lo abrazó – Tu, Hermione, Ron que se la pasa bebiendo… Mis padres, que…

- Lily está muy rara…

- ¿cómo estarías tú, si sabes que en tres meses estarás muerta? – gritó.

- Cálmate – dijo ella seria – con tus arranques no vas a solucionar nada – Lo abrazó nuevamente.

- Lo siento – suspiró – esto me está matando. No tengo ni ganas de comer.

- ¿Ah, y a una sanadora le vas a decir eso? – dijo ofuscada – mira a tu amiga – señalando a Hermione – ¿quieres que te pase eso en medio de la misión? – lo golpeó – ¿quieres caer seco, como una bolsa de patatas y dejar a los demás indefensos? Merlín, eres insufrible…

- Tranquila… - sonrió – me encantas cuando te enojas – La tomó de la cara y le dio un beso que comenzó suave, y de a poco Harry fue tomando temperatura, lo que originó que una de las manos del joven bajase lentamente, para acariciar el seno de la pelirroja. Esta se separó de repente, y lo miró - ¿Qué? – preguntó con una sonrisa socarrona – no tengo la culpa de que no tenga control de mi cuerpo cuando estás cerca…

- ¿sí? – preguntó ella apretando los labios - ¿y a cuanto está tu cuerpo ingobernable de pedirle que le haga una mamada? – Harry rio.

- No se… - dijo mirando hacia el techo. Necesitaba controlar las hormonas, aunque la idea de una mamada, le estaba gustando demasiado – depende de cuán dispuesta estés… - ella lo golpeó fuerte.

- Concéntrate, Potter – dijo separándose, mientras este se sobaba el brazo.

- Mi madre me preguntará por qué tengo tantos moretones en el brazo…

- Y seguramente le responderás porque eres un maldito calenturiento.

- Por ti, siempre – ella sonrió – ¿cuándo saldrás de aquí?

- En dos días… ¿vas a esperar? – dijo ella coqueta.

- Por ti, siempre… - dijo él.

- No quiero acordarme de la última vez que te pregunté y me respondiste lo mismo… - dijo ella seria. Y Harry cerró los ojos. Recordaba cuando había hecho la promesa. Ella había sepultado a su hermano, desde de esa dura batalla, y abrazándola, sentados bajo el árbol donde se encontraba el columpio, ella lloraba la pérdida, y le pedía que la esperara, que ella no podía dejar de llorar, y él le había prometido esperarla, porque la amaba… para que después de unos meses, él echara tierra a su promesa y se casara con Romilda.

- Lo siento... – dijo él alejándose unos pasos.

- No, - dijo ella acercándose y abrazándolo, apoyando su cara en la espalda – no, yo lo siento… - le besó el omóplato. – siento rememorar ese pasado que nos duele… lo siento. – él se dio vuelta y la abrazó – te amo Harry…

- Te amo, nunca lo olvides.

- Tu tampoco lo olvides… - dijo ella sonriendo. Harry la miró. Esa sonrisa bastaba para que cualquier nubarrón que amenazara su relación con la pelirroja, se disipara. Esta vez no iba a ser tan idiota… esta vez era para siempre. Se besaron tiernamente, como apaciguando las dudas, los temores, el dolor del pasado. Un suave carraspeo, hizo que separaran sus labios, pero Harry no iba a alejarla aún, la mantuvo abrazada a su cintura.

- Dejen de comer frente a los pobres… - dijo Hermione, que pasaba sus manos por la cara. – ¿qué hago aquí?

- Bueno - dijo Ginny separándose, y acercándose a su amiga – tú dímelo… - la miró a los ojos. Hermione no podía ganarle a esa mirada inquisidora.

- Eh… - miró a su amigo. Este se acercó y se sentó a los pies de la cama.

- Venía a ver a Ginny, escuché como te desmayabas – la miró – ¿has comido bien últimamente? Te noto algo verde…

- Bueno Harry, tu sinceridad nos conmueve – dijo Ginny socarronamente.

- Es la verdad… - dijo serio – y no creas que no he notado tu aspecto, y tu palidez… pareces un fantasma. – volvió a mirarla – si tu situación con Ron…

- No hay ninguna situación con Ron, Harry – dijo seria – y te rogaría que no lo metas en esto.

- tendremos que hacerlo tarde o temprano – dijo el joven. Hermione abrió alarmada los ojos y miró a Ginny. Esta, negó con un movimiento leve de cabeza, dándole a entender que no había hablado de sus sospechas a Harry – no sé qué van a lograr ignorándose… nunca los había visto actuar así. Ron, y lamento decirlo Hermione, pero estaba mejor cuando pagaba a las putas…

- ¡Harry! – dijo Ginny golpeándolo en la cabeza – ¡eres un idiota! – Miró a su amiga, que tenía los ojos aguados – por qué mejor no vas a buscar algo en las cocinas, si bien ya va a ser hora del almuerzo, ella tiene que tomar algo caliente.

- Bien, pero después hablaremos…

- Después nada- dijo Ginny poniéndose de pie y adoptando la misma postura que tenía la señora Weasley cuando regañaba a alguno de sus hijos – te voy diciendo que todo lo que concierne a Hermione y su salud, no te incumbe, yo soy su jefa… y ella responde a mí.

- Pero yo soy el jefe de la puta Elite – dijo él sacado – y por lo tanto…

- Por lo tanto, yo voy a ser quien te rinda cuentas… - este asintió – en el supuesto caso de que lo estime conveniente.

- Que lo estimes conveniente… - dijo y ya estaba harto – demasiado conveniente – gritó – por si no te diste cuenta, tenemos que cumplir la misión y…

- Y no te veo moviendo los pies para que eso ocurra – dijo ella sentándose en una silla junto a Hermione – estás perdiendo el tiempo, discutiendo algo en lo que sabes perfectamente que nunca tendrás razón… - él quiso abrir la boca para refutar sus palabras, pero Ginny no lo dejó – no vamos a hablar de la salud de Hermione… sólo de si puede o no realizar la misión.

- ¿Y cuando van a dignarse a decírmelo? - dijo cruzando los brazos en su pecho – necesito pensar la logística… la mansión Malfoy es muy difícil, y necesito de…

- Y yo necesito que te calles, vayas a la cocina, le traigas un té, unas galletas saladas, escucha bien, tienen que ser galletas saladas… y luego te largues así pueda hacerle unos estudios. Sólo después de tener los resultados, vas a saber si Hermione puede o no…

- Pero…

- Te aconsejaría, que vayas a buscar al imbécil de mi hermano, para que te ayude a planificar todo… llama a tu madre que tiene más cerebro que los otros tres, y pídele consejo. – se acercó – y haz un plan b, en el caso que Hermione no pueda… - Harry suspiró.

- Está bien… - dijo sereno – pero después…

- Por favor – dijo señalando la puerta – déjame hacer mi trabajo. – este asintió.

- Mejórate, Hermione – dijo mirando a su amiga, y sin decir nada más, salió dejándolas solas.

- Si esto me cuesta que Harry no me hable más, te juro que voy a matarlos… - dijo buscando su maletín – a Ron, por no ponerse un puto condón, y a ti, por no tomar la puta poción anticonceptiva…

- No estoy segura de…

- Vamos Hermione, tienes mareos, vómitos, no toleras los alimentos… a menos que hayas contraído el Dengue o la Chikungunya, cosa que no creo, estamos hablando de otro tipo de plaga… - Hermione, hipó a punto de llorar. Ginny se acercó conmovida – vamos, no es el fin del mundo… - dijo dándoles palmaditas…

- ¿Me lo dices después de hacer semejante drama? – Dijo Hermione, secándose las lágrimas con la sábana – no lo preveíamos… digo, es que…

- ¡Estabas tan cachonda y con ganas de darle a la matraca que no te acordaste de ser la sensata Hermione! – dijo su amiga riendo.

- Bueno, si… - dijo ella sonriendo – es algo que nunca… bueno – carraspeó ruborizada – es que, Ron es algo impetuoso…

- Pendejo calenturiento… - dijo Ginny, – ¡de algo le sirvió darles masa a las putas!

- Basta… no me lo recuerdes. – dijo angustiada - ¿qué vamos a hacer si…?

- A lo hecho, pecho… - dijo sacando una pequeña caja – no quiero pedirle a la señora Pomfrey los ingredientes para hacer la poción para averiguar si estás o no… eso levantaría sospechas… - se agachó para hablar en tono confidencial – la señora Pomfrey, sospecho que le da informes a Dumbledore sobre cada cosa que hacemos o hablamos en este lugar.

- Entiendo… pero cómo haremos.

- ¡San Evatest! – dijo ella mostrándole la pequeña caja. Hermione rio – y espero que tengas ganas de ir al baño.

- Merlín…- dijo tapándose la cara – qué voy a hacer si da positivo…

- ¡Le diremos a mamá que vaya tejiendo batitas! – dijo sonriente. – ya lo está haciendo para hacerme unas de color amarillito… - frunció las cejas – y dejé un comentario como que no las teja de color rosa, porque ese color no me queda bien…

- ¿Como puedes estar tan contenta? – dijo angustiada.

- ¿Tú no? – Hermione ahogó un sollozo – si estuvieras, piensas interrumpir…

- Tú me lo reprocharías toda la vida… - dijo suspirando.

- Ey, no es verdad… - dijo seria – mira, entiendo qué estar en la incertidumbre te hace pensar mil cosas… - le tomó la mano – Hermione, pienses lo que pienses, decidas lo que decidas, y hagas lo que hagas, yo siempre voy a estar acompañándote… porque somos amigas – la abrazó.

- Pero si diera positivo, estamos hablando de tu sobrino…

- Si, pero es tu decisión… tu cuerpo, tu templo. – sonrieron.

- Tu serías capaz… -carraspeó – si Harry y tu…

- Quieres preguntarme qué haría si Harry, y yo, fuéramos lo suficientemente estúpidos como tú y Ron, para no tomar los recaudos, y quedara embarazada… - la miró – me importaría tres carajos lo que pensara el mundo, Harry, y la puta que parió a todos nuestros ancestros y a la puta sociedad mágica… yo lo tendría.

- ¿Te das cuenta?

- Pero, aunque yo no lo haría, no significa que entienda tu decisión, y te apoye, sea lo que sea… - suspiró – pero dejemos el drama… - le dio el dispositivo, tú eres hija de muggles y sabes qué hacer… - Hermione se levantó, y fue hasta el baño, realizando rápidamente el procedimiento. Ginny comenzó a morderse las uñas de la ansiedad, mientras esperaba a su amiga, pensaba en la posibilidad de ser madre, con Harry. Sonrió. Dudaba que Harry, se negara. Harry sería un estupendo padre. Pensó también en su hermano, ignorando qué pasaría si él se enterara… y luego le asaltó una duda, qué sucedería si Hermione decidiera interrumpir el embarazo, y él se enterara después. El ruido de la puerta del sanitario abriéndose, la sacó de sus cavilaciones. Hermione caminaba a su encuentro luego de permanecer dentro como diez minutos, blanca como un papel - ¿Hermione? – esta sollozó.

- Bueno… - la miró – creo que tendremos que comenzar a ensayar eso de decirte "Tía Ginny" – el chillido de la pelirroja sobresaltó a Madame Pomfrey, haciendo que todas las vendas que trajera volaran por el aire. Cuando miró a las jóvenes, estas se abrazaban y lloraban.

- ¿Este comportamiento es normal en su época? – dijo molesta, y moviendo la varita, las vendas, volaron hacia el armario. Ellas sonrieron, con sus ojos lagrimeantes, y volvieron a abrazarse. Se disculparon con la sanadora, y esta se retiró menos ofuscada.

- Tengo tanto miedo – dijo al fin Hermione - el procedimiento no lleva más de dos minutos, y estuvo los ocho restantes, tratando de tomar una decisión… - la miró –

Ginny…

- No apresuremos las cosas… - dijo tomándola de los hombros y acompañándola hacia la cama. La recostó y tapó con las frazadas – primero debemos pensar… - la miró – ¿se lo dirás a Ron?

- Estoy… aún no caigo – se tocó suavemente el estómago – hay vida ahí…

- Técnicamente es un embrión… bueno, cuando es que fue tu último período…

- Bueno… - dijo roja

- Vamos, somos sanadoras… tú eres regular. Merlín se apiade de nosotras si tu, tan lógica y ordenadita, fueras irregular con tus períodos. – rio – bueno, lo cierto es que… cuando fue la fecha de…

- No lo sé…

- ¡Como que no lo sabes! – dijo seria – Hermione…

- Bueno, fue una semana antes de que nos embarcáramos aquí… - dijo nerviosa – pero bueno, la fecha en que salimos no tiene nada que ver con la fecha a la que llegamos… entonces – Chilló – no sé…

- Calma, calma… - dijo ella – tomaremos esa semana, no haremos cuentas con las fechas de ahora, porque… bueno, no las haremos. Pensaremos en las fechas de nuestro tiempo… - sacó una maquinita mágica, y la pasó por el vientre de la muchacha – ¡Hija de perra prácticamente te embarazaste cuando te lo montaste con Ron en la biblioteca! - dijo riendo. Hermione, quería matarla – Merlín, los Weasley somos demasiados fértiles para nuestra desgracia… - más risas. Luego sacó una cornetita de metal y la apoyó en el vientre de la muchacha – sí, ya se sienten los latidos fetales… - dijo enternecida y dando un suspiro – espero que no seas tan idiota como tu padre… - la miró – creo que va a nacer cuando volvamos… - De repente las dos quedaron serias

- Ginny, las piedras… - dijo asustada – si ocurriera una despartición…

- Si, eso va a ser problemático… - dijo suspirando. Guardó todo - lo que será un problema enorme porque volveremos a la fecha que salimos, así, que únicamente nos quedará seguir el desarrollo, y sólo sabremos cuando va a nacer cuando esté naciendo… - dijo encogiéndose de hombros.

- No sé qué voy a hacer…

- Por lo pronto, deberás tener una seria conversación con mi hermano… - dijo sentándose a su lado nuevamente – Hermione, sé que estás asustada, pero es necesario…

- Él no quiere verme… - dijo llorando – Ginny, tú no escuchaste las cosas terribles que me dijo…

- Harry también las dice, yo también las digo… - la miró – y tu Hermione, prácticamente le dices a cada instante que es una bolsa inservible de huesos…

- Si, pero…

- Habla con él… no te precipites – dijo seria – escucha, voy a apoyarte en todo lo que decidas, pero Ron tiene que saberlo… no vayas a tomar una decisión, y después te des la piedra entre los dientes… Ron, es una persona temperamental, pero en cuestiones de familia… - suspiró – sólo habla con él.

- Y si él no quiere hablar…

- Va a tener que hacerlo… si no, tenemos a nuestro propio escreguto de cola explosiva - las puertas se abrieron y Harry venía con una bandeja cargada de pasteles de crema y chocolate, que hicieron a Hermione sentir nauseas… - y ahí lo tienes…

- Bueno, aquí está lo que me pediste… - dejó la bandeja.

- ¿Idiota, esto tiene pinta de galleta salada? – dijo tomando un bollo de crema y chocolate. – específicamente te dije te con galletas saladas…

- Y eso le traje… - dijo haciéndose a un lado y moviéndose para que el elfo dejara la bandeja - esos son para ti…

- ¡Ay, que amor! – dijo cambiando la voz, y tirándole un beso. Harry chasqueó la lengua. Hermione, sonrió enternecida.

- Sólo lo dices porque te traigo comida… - dijo serio, y colocando la bandeja en el regazo de la pelirroja. Luego se cruzó de brazos, Ginny se puso seria. Era la posición corporal que utilizaba Harry para pedir explicaciones. Miró a Hermione. Esta le imploró con la mirada que aún no diga nada – y bien…

- Bien qué – preguntó zampándose un bollo en la boca – mmnn, si, están deliciosos – sonrió y parte del bollo casi se escapa de la boca.

- Come despacio que te vas a atragantar… - dijo sentándose – y no te hagas la tonta que sabes a lo que me refiero – señaló a Hermione - Qué tiene…

- Agotamiento… - dijo Ginny – sus signos vitales ahora están mas estables, pero Hermione tiene un enorme estrés, fruto de… de… - miró a Hermione.

- Fruto de tener que estar lidiando con dos idiotas… - farfulló – Harry, estos últimos días he estado en un estado de tensión que unido a que no he estado descansando debidamente, pues…

- Pues que el cuerpo le pasa factura… - Terció Ginny, tomando un poco de leche.

- Y eso se traduce a… - dijo Harry

- Simplemente necesita descanso y relajación… - respondió la pelirroja - es decir, que va a tener que alejarse de las misiones hasta que lo crea conveniente… algo así como realizar tareas pasivas.

- ¡Ginny! - Dijo ofuscado. – ¿eso significa que no va a poder ayudarnos a buscar los…?

- Nada… - dijo ella seria – como su sanadora, recomiendo que no realice ninguna tarea que signifique carga física, o agotamiento mental.

- ¿Por cuánto tiempo?

- Mas o menos… - respondió calculando mentalmente - tres o cuatro meses…

- ¿Que? – dijo levantándose de golpe – ¿Tres o cuatro meses? – preguntó mientras comenzaba a caminar de un lado al otro de la sala, mesándose los cabellos. – tres o cuatro meses… ¡no podemos esperar tanto tiempo! – miró a Hermione – te necesito demasiado para esperar tanto tiempo… - los ojos de su amiga se aguaron.

- ¡Déjala en paz! – rugió Ginny – si te estoy diciendo esto, es porque ella necesita ese tiempo para recuperarse! – agregó – ¡no seas tan obtuso, esto no es un capricho, después, ponla a hacer cabriolas si así lo deseas, pero ahora no puede hacer ningún trabajo que implique riesgo físico!

- Dame una solución, entonces…

- Sugiero que utilices a los merodeadores…

- Ginny, eso es imposible. –explicó - simplemente porque se acerca la fecha en que mis padres tengan que ir a esa casa de mierda… - dijo mirándolas – me había propuesto finiquitar la misión del giratiempos, para ese entonces, pero sin ti y sin Hermione

- Ay, no finjas que nos crees indispensables, porque no te lo cree nadie…

- No te pongas sarcástica conmigo Weasley, no estás en condiciones de nada... – Ginny se enderezó en la cama, lanzando la bandeja, contra la pared.

- ¿Por qué no vemos, en qué condiciones estoy, eh? – rugió – te aseguro que recuperada al setenta por ciento de mis capacidades, puedo darte una patada en el culo y mandarte a la mierda.

- ¡Basta! – dijo Hermione – no voy a tolerar que se peleen por mi culpa.

- Oh, no te creas tan importante Granger – dijo Harry – simplemente tengo que poner en su lugar a esta idiota…

- Soportaré que me digas idiota, simplemente porque viene de un inútil como tu –

- ¡Bésame el culo Weasley! – dijo y salió hecho una furia. Ginny resopló ofuscada, pero no pudo agregar nada, ya que Harry volvió sobre sus pasos – y mas te vale que dejes de haraganear y te pongas a hacer tu trabajo…

- ¡Estoy convaleciente!

- Si tienes bríos para hacerme frente, es porque ya estas recuperada… - la miró – para ser honesto, me gustas más estando inconsciente… al menos así, no tengo la desgracia de escuchar tu maldita bocota – cerró la puerta a tiempo de que la bandeja se estrellara nuevamente, pero esta vez en el grueso roble.

- ¡Hijo de puta, te voy a hacer cagar los clavos de mi bota de tantas patadas en el culo que te voy a dar!

- Merlín… - dijo Hermione tapándose la cara.

- No te pongas mal, no voy a dejar que te obligue a… - pero Hermione no estaba llorando, estaba tratando de recomponerse, pero no lo logró, lanzando una carcajada, que hizo que Ginny la mirara con el ceño fruncido – que carajos…

- Cagar clavos de tu bota… - mas risas. Ginny rio con ella – ay, amiga, eras tan ocurrente cuando te pones a pelear con él.

- Si, ya estaba extrañando este Harry cabreado – sonrió – bueno, el cabreo va a actuar a nuestro favor…

- Que quieres decir – dijo su amiga intrigada.

- Bueno, - ella se recostó en la cama y pasó sus delgados brazos por detrás de la cabeza – esto va a hacer que esos dos idiotas de mi hermano y mi jefecito se pongan activos en la cuestión de Malfoy…

Harry caminaba rápidamente por los pasillos, estaba realmente cabreado con la pelirroja. Entendía que Hermione necesitaba el descanso, y que ella tenía injerencia respecto a la salud y seguridad, pero él era el maldito jefe, él también debía tener algo que decir respecto a todo, de él dependía el hacer o no hacer, él tenía la maldita ultima palabra. Pero cuando esa maldita pelirroja se ponía del mal genio, era mejor apartarse. Mejor estar lejos de cualquier cabreo de Ginny, porque seguramente terminaría cediendo… y perdiendo. A veces el amor, era una mierda envolvente, que te dejaba estúpido de por vida.

Recorrió el camino rápidamente, llegando al salón de clases número once, en la planta baja, cerca del vestíbulo. Abrió la puerta de un golpe, sobresaltando a los ocupantes. De todos los que se hallaban en el castillo, sólo los merodeadores, junto a su madre, Ron, y el señor Weasley se encontraban allí, conversando y rogaba a Dios esperando que a alguno se le ocurriera algo medianamente coherente y lógico, para poder cumplir cualquiera de las dos misiones. Se acercó rápidamente, y tomó asiento en una butaca, cerca de una chimenea. Esto lo extrañó sobremanera. No tenía idea de que en ese salón hubiera chimenea… si mal no recordaba, la única vez que había entrado, el lugar estaba mágicamente adaptado, simulando un claro del bosque, todo para que el Profesor Firenze, el centauro, echado por su manda, por interactuar con los humanos. Si los demás acusaron recibo de su presencia, no lo supo, al menos en un principio. Ninguno de los presentes, se acercó a él para nada, es más, podría irse, y los demás no se hubieran dado cuento de que había llegado, tal era el grado de distensión entre ellos. Esto más que calmarlo, le generó un cabreo monumental, levantó la varita, y con un leve sonorus,

- Cuando dejen de hablar pelotudeces, los estoy esperando… - los demás, se sobresaltaron por la magnitud de la voz, y se taparon los oídos – vengan de a uno, que hace tiempo que no me entreno como corresponde… - agregó con un tono amenazador.

- Ay, llegó el payaso… - dijo Sirius – precisamente estábamos hablando de ti…

- ¿Sí? – dijo mirando el fuego – ¿crees que me pongo nervioso? ¿crees que me importa una…

- Deja de decir tonterías… - dijo Ron – en realidad estábamos hablando de cómo vamos a organizarnos a partir de hoy. – Harry lo miró serio.

- Antes de hablar sobre la misión, quiero hablar contigo – miró a los otros- a solas…

- Si es por lo de la torre de Astronomía… - comenzó a hablar Ron, pero Harry levantó la mano interrumpiéndolo.

- Eso, y otras cosas… - dijo serio – pero no ahora. – se levantó y fue hacia una mesa que contenía algunos sándwiches – disculpen, pero tengo hambre.

- Está bien, hijo – dijo Arthur. Harry lo miró sonriendo. Este le devolvió el gesto. James carraspeó haciéndose notar, acercándose y palmeándolo suavemente en la espalda.

- Si, come lo que quieras, hijo… - dijo con énfasis. Este lo miró arqueando una ceja – ¿quieres algo de beber? Puedo traerte una cerveza de manteca, hijo mío… - agregó mirando a Arthur. Harry, sonrió.

- Está bien… - dijo y siguió comiendo. James sonrió complacido, y se alejó para buscar una botella.

- Por Merlín, deja de besarle los pies… - dijo Sirius a su mejor amigo, acompañándolo- a veces me avergüenza tu servilismo Cornamenta. Primero hacia Lili durante toda la escuela, y ahora por ese mocoso insensible.

- Es mi hijo… y con eso no discuto Canuto - dijo serio – ¿acaso es un pecado querer darle con los gustos? Quizás yo… - Su amigo esperó a que siguiera, pero James se acomodó los anteojos y caminó de regreso hacia el grupo – aquí tienes, hijo.

- Gracias… - lo miró a los ojos. Harry, observó la ansiedad en los de su padre, el anhelo… maldijo en sus pensamientos – gracias, papá. – la sonrisa de James, lo puso nervioso. Bebió un trago, y carraspeó. – Tenemos que organizarnos respecto a nuestra próxima búsqueda.

- Estuve hablando de eso con ellos, hasta hace unos instantes. – dijo Ron – y les he comunicado tu decisión, acerca de las personas que vamos a participar de la misión.

- Ha habido, un pequeño cambio de planes… - dijo mirándolo, ron le devolvió una mirada interrogante – Hermione, está incapacitada, al menos hasta dentro de tres meses…

- Qué carajos… - se levantó de golpe, queriendo salir hacia la enfermería.

- Tranquilízate, y siéntate… - dijo serio – a ti menos que a nadie, te quiero en esa enfermería molestando…

- Tu no vas a…

- Si, voy a impedírtelo… te comportas como la mierda con Hermione, la ignoras… y si tengo que agregar algo más, tu huida de la torre de astronomía dejó mucho que desear…

- Tu tenías todo bajo control. Amigo… de hecho, mi presencia no era tan necesaria al parecer… - Harry se levantó al escuchar el tono insidioso en las palabras de Ron.

- Que carajos estás insinuando… - dijo acercándose amenazadoramente – créeme, dame un solo motivo para borrar de tu cara, con mis puños, ese gesto de desdén – lo empujó. Sirius y James se acercaron sorprendidos por el arranque de rabia entre ellos – no! – dijo frenándolos – ¡esto es algo entre Ron y yo! – miró a su amigo – toda mi vida desde que te conozco, estuviste celoso por algo que en la vida se me hubiera ocurrido sentir. Desde que la conozco, a pesar de ser un terrible dolor en el culo, he considerado a Hermione, mi amiga, mi hermana, familia… no voy a dejar que, por estúpidos celos, ahora, después de años vuelvas con la misma cantaleta. Si tuve que abrazarla y confortarla, fue porque tú, grandísimo imbécil, no fuiste capaz de decir nada, de acercarte, ni siquiera gritar frustrado para que ella se sintiera mejor… no, elegiste lo que siempre haces, irte…

- Harry…

- No, déjame terminar, porque si sigo tragándome todo lo que pienso, me va a dar algo – respiró profundamente – no se que esté sucediendo con Hermione, pero no está bien, tu hermana no quiere soltar prenda, y se que entre esas dos se solapan todo. – lo miró – ¿tengo que convencerte con la violencia, para que entiendas que entre ella y yo no hubo, ni hay, ni existirá nada mas que amor fraternal? - ron negó con la cabeza- bien, porque tu mas que nadie sabes, por qué nunca va a pasar… - este asintió – siempre en mi mente y en mi corazón, fue Ginny…

- Ay, que romántico… - dijo su madre. Harry maldijo, cerrando los ojos – no dudé de tu sensibilidad ni un minuto, hijo…

- Madre… - los demás reían. Miró a su amigo. Silenciosamente sabía que Ron le pedía disculpas, así que, habiendo otros testigos, no quiso poner mas en evidencia a su amigo. Asintió con la cabeza, y se sentó.

- Bueno, después de este momento de sensiblería extrema – dijo Sirius – quisiera saber si la sabelotodo no va a participar de la misión a la casa de mi querido primo Lucius – agregó con ironía. James y Remus rieron.

- Bien, como dice mi querido y oportuno Padrino, - comenzó Harry – debemos organizarnos para encontrar el Horrocrux en la casa de Malfoy…

- Sabemos que es un diario, pero no sabemos mas que eso… - agregó James. Los demás asintieron.

- Bien, - dijo – esto ya lo he hablado con Dumbledore, y sería estúpido guardarme las partes mas importantes, así que simplemente voy a contarles todo, con algunos cambios por supuesto, pero es necesario para que entiendan el peligro que habrá en esta empresa… entrar a la Mansión de Malfoy con la cantidad de maldiciones que tiene, va a ser difícil.

- Que quieres decir…

- Debemos utilizar, al ministerio de esta época para hacerlo… - miró al señor Weasley – Usted trabaja en Oficina para la Detección y Confiscación de Falsificación de los Hechizos Defensivos y Objetos de Protección el Ministerio de Magia… - Arthur asintió. – necesitaremos de usted para la entrada.

- Qué clase de ayuda…

- Se perfectamente que usted sabe, porque el bocón de Sirius ya le dijo, que conoce acerca de nuestra otra misión, aparte de encontrar a Lucius Malfoy, el de nuestra época, es encontrar y destruir Horrocruxes, que fueron creados, y así poder dar cuenta de Voldemort de una vez y para siempre…

- Así es, pero…

- No hay peros en esta misión señor – dijo serio – si estoy recurriendo a Usted, es porque necesitamos de sus influencias…

- No tengo tantas, soy simplemente…

- Usted puede decir que, por un chivatazo, en la Mansión Malfoy hay objetos de dudosa procedencia, y que, al parecer serían portadores de magia oscura.

- Ya hemos hecho redadas en la casa de Lucius, nada hay allí...

- Lo que no sabes – dijo Ron – que el muy cabrón tiene una bóveda donde guarda esos objetos… y está protegida por magia… es prácticamente indetectable en esta época, pero con el correr de los años, se han creado artefactos para detectar magia oscura… - dijo Ron-

- Bien, si es así, no tengo inconvenientes en acompañarlos… - dijo sereno, quitándose los anteojos, y limpiándolos parsimoniosamente. – Harry asintió y miró a sus padres.

- No contaremos contigo Madre, porque es muy peligroso… necesito que vigiles a Ginny, está dando cabriolas en la enfermería y quiere salir de allí, aun sin el consentimiento de Madame Pomfrey – esta asintió – mantenla en la cama, y ayuda a Hermione a que descanse…

- Y nosotros qué haremos…

- Remus y tu papá me acompañaran... junto a… james.

- No podemos… - dijo James. Este lo miró sin entender – estamos escondidos desde que tu madre supo que estaba embarazada. Dumbledore no nos dijo porque, sólo que era primordial que no nos encontraran…

- Por la profecía, - dijo Harry – maldición… - y luego sonrió, cuando se le ocurrió una brillante idea, idea a la que habían recurrido muchas veces estando en Hogwarts – bueno, no tienen que ser necesariamente ustedes…

- ¿Qué quieres decir? – dijo James.

- ¿Y por qué yo no estoy en el equipo maravilla? – preguntó molesto Sirius –

- Porque eres un grano en el culo… además tu ya saliste a buscar uno. – Sirius resopló molesto – lo que quiero decir es que podemos usar poción multijugos… - casi todos estuvieron de acuerdo, menos Remus y Lili.

- Entonces búscate otro… - dijo Remus

- ¿Por qué? – le dijo Ron – ¿tienes miedo? – le preguntó el pelirrojo al merodeador. Aunque supiera que no había nada entre él y Hermione, ron aun no soportaba a su antiguo profesor.

- No es eso… - dijo cabizbajo.

- Ron córtala – dijo Harry. Y luego miró a Remus – ¿qué sucede?

- Remus no puede participar de la misión, porque debido a su problema… no le hace efecto ninguna poción… - dijo Lili apenada, y dándole una suave palmada a su amigo. Este tomó su mano y la apretó amistosamente.

- Mierda… olvidé que la poción multijugos servía para transformaciones humanas… lo siento Remus – dijo, y luego miró a Sirius – Black, entras, pero si te sales un segundo de los planes, te juro que patearé tu estúpido trasero de acá a la China, ida y vuelta, ¡sin ningún tipo de descanso!

- Bueno... – dijo sonriendo – no es que me entusiasme ser la segunda opción…

- Eres la última… - dijo Harry, y James rio – Bueno, ahora que estamos de acuerdo con quienes participarán, necesitamos esas órdenes de cateo, y tener pelos de algunos funcionarios de confianza del ministerio, para poder convertirnos en ellos… ¿Señor Weasley, sería muy complicado tener todo para esta noche? - Arthur asintió, y salió rápidamente por la puerta – ustedes, los quiero a todos despiertos y quiero total obediencia a mi o a Ron. Estaremos en terreno enemigo, sin saber quienes estarán ahí, y que grado de peligrosidad… podrían estar la loca de tu prima con todos sus esbirros, incluso el mismísimo Voldemort… pero trataremos de entrar y salir lo mas rápido posible. ¡Evitaremos los conflictos, y no reaccionaremos a sus provocaciones!

- Bueno, pero si está esa maldita hija de puta de Bellatrix… - dijo Sirius

- Veremos… - sentenció y se levantó – les sugiero que descansen, hasta que el señor Weasley traiga lo que necesitamos, no vamos a poder realizar la misión. – miró su reloj, el que le regalara la señora Weasley cuando cumpliera la mayoría de edad. – mañana me gustaría que a las nueve de la mañana estemos frente al portón de la Mansión Malfoy… por lo que coordinamos los relojes para las siete treinta encontrarnos en el comedor, y mientras desayunamos, les daré una pequeña lección acerca de los que buscamos. – todos asintieron- nos vemos… - y desapareció por la puerta del aula. Ron, saludó a todos y lo siguió, quedándose en el salón los merodeadores, junto a Lili.

- Es bueno… dijo Sirius – no me cansaré de decirlo.

- Lo es – dijo Lili – y ya deja de incordiarlo… me cansas con esa actitud canuto, a leguas se nota la gran admiración que le tienes…

- Sólo ahora, porque he visto un pequeño cambio en su actitud… - dijo este sentándose y cruzándose de brazos. ¡Miró a su amigo y sonrió – pero por fin vamos a salir de cacería! – James asintió – como en los viejos tiempos, Cornamenta… tu, yo… bueno, lamentamos no tenerte Lunático, te contaremos la cara que puso Lucius, cuando le saquemos de la nariz, lo que buscamos… ojalá "quien ustedes saben" se entere, y le de una de las suyas… o quizás lo mate.

- Ojalá no esté "el que no debe ser nombrado" … - dijo Lili – que él este allí, y sabe que buscan el diario, va a saber en qué andamos y arremeterá con todo su odio hacia todos, y está sobre aviso, protegiendo con mas celo los que faltan de encontrar.

- Tienes razón Lili… - dijo James, pero ya estaba cansado de estar encerrado – ella le sonrió, y le acaricio la cara. James, la abrazó y se sentó en una butaca, haciendo que su esposa, se sentara sobre su regazo. – te quiero… - le besó la sien -desde este momento, voy a decírtelo todos los días… voy a decirte que te amo, a ti y a nuestro Harry… - Lili sonrió.

- Yo haré lo mismo…

- No empiecen con sus arrumacos frente a los pobres... – dijo Sirius – sino, tendremos que besarnos entre Remus y yo, que estamos solitos y sin amor…

- Váyanse a la mierda… - dijo James. Sirius y Remus, ya se dirigían hacia la puerta.

- Uy, ya se te está pegando el malhumor de tu hijito – dijo Sirius - Vámonos Lunático, mañana el capitán Potter, nos dará una zurra si no lo obedecemos…

- ¡Habla por ti, yo no iré… - Sirius le palmeó la espalda –

- pero vas a ser mi apoyo desde aquí… ¡adiós tórtolos! – fue lo ultimo que escucharon de ellos. Lili sonrió mirando a aquellos dos, y luego giró la cabeza, para observar que su esposo, la estaba mirando detenidamente. Ella simplemente apoyó la nariz en la de James, sonrieron.

- Estás seguro de ir con ellos – dijo ella algo preocupada –

- Si… - dijo mirándola y acariciando su larga cabellera roja - ¿sabes que es lo primero que me gustó de ti? – ella negó – tu pelo… tan rojo, tan llamativo… tan perfecto – tomó su cara con ambas manos, y le besó los ojos – luego, esos ojos de gata me volvieron loco… - ella sonrió – me enamoré de ti, cuando nos encontraste dándole una zurra a Quejicus, en tercer grado… - ella arqueó las cejas – Merlín, hubiera dejado que me golpearas, con tal de sentir tus manos en mi cuerpo…

- Eras un pequeño depravado… - dijo ella dándole un beso en los labios – estuvo a punto de hacerlo… tu, me eras indiferente

- Mentirosa… ya te había visto mirarme en el salón…

- Sali contigo en séptimo porque te tenía lastima…

- No duramos ni cinco minutos sin estar el uno encima del otro… eras un fuego.

- Te amo – dijo riendo – y aun si fueras el mas patán de los patanes, te amaría igual…

- Te amo – dijo él – y aun si fueras, mas estricta que MacGonnagal te amaría igual – rieron, mientras se besaban nuevamente – cásate conmigo… - dijo mirándola a los ojos. Lili, abrió los suyos sorprendida.

- ¡Ya nos casamos!

- Pero quiero que esté nuestro hijo… será la única oportunidad que tengamos de prometernos amor, aquí y en el mas allá, frente a él, el fruto de nuestro compromiso y nuestra promesa… - Lili, sintió sus ojos aguarse –

- Estás loco...

- Estoy loco porque quiero compartir momentos inolvidables con mi familia… - dijo chasqueando la lengua – solo será una ceremonia, con el vestido, el ramo, la fiesta… - le besó el pelo. Ella se recostó sobre su hombro y suspiró – quiero que nos casemos el mismo día que Harry cumple un año- le acarició la espalda – quiero recuerdos, recuerdos que nunca olvide… se lo debemos – ella levantó la cabeza para mirarlo a los ojos. El solo sonrió

- Qué sucede… - dijo ella mirándolo sospechosamente.

- Nada, no pasa nada Lili... – la abrazó – debemos abrazar esos momentos lindos… la guerra es cruel Lili, ¿no lo crees? – ella asintió – hace enemigos a los amigos, hay dolor, muerte… - suspiró – quiero un momento de paz y de alegría… como un rayo de sol, entre tanto nubarrón.

- Está bien – dijo ella. Le diré a las chicas que me ayuden a organizar todo… será aquí, ¿verdad?

- Exactamente… - se levantó con ella en sus brazos – y ahora, tengo ganas de sellar el compromiso – le dio un sonoro beso en la boca – pero voy a bajarte porque subir contigo siete pisos, es un suplicio…

- ¡James! – dijo dándole un coscorrón. Pero él reía, mientras la arrastraba hacia el dormitorio. Si, pensó Lili, llenarse de recuerdos hermosos, para no pensar en el final que día tras día se acercaba y con él veía ir de a poco la esperanza de creer que lo que estaba viviendo era una absurda pesadilla.

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La mañana siguiente los encontró a todos ubicados en la mesa Gryffindor del comedor. que estaba a rebozar de comida, tal como le gustaba a Ron. Este aún no había reunido el valor para ir a visitar a su hermana, y mucho menos a Hermione, pero sabía por las palabras de Madame Pomfrey que se encontraba bien. aunque se convenció que quizás, cuando volviera de la misión en la Mansión Malfoy, deberían tener una seria charla... al menos si no arreglaban las cosas, dejar la fiesta en paz, para no tener futuros desencuentros que generasen rispideces en la Élite. Chasqueó la lengua incrédulo " a quien quieres engañar... jamás dejarás la fiesta en paz con Hermione, porque simplemente vas a llevarla a la lechucería, para tener una seria charla de adultos, y prácticamente vas a arrastrarte por todo el suelo lleno de mierda de lechuza, rogando que perdone el redomado imbécil que eres." Sonrió, imaginándose, lleno de mierda y plumas. La sonrisa no duró mucho, porque Harry, se sentó en la mesa. Ya ataviado todo de negro, de la cabeza a los pies, rodeado de un aura algo siniestra. siempre se veía así cuando salía de cacería... se veía sexy y oscuro. Volvió a sonreír solo, con tanta mala suerte que Harry, justo giró la cabeza y lo enganchó mostrandole un poco de sus dientes y algo de arenques.

- y a ti qué carajos te pasa... - dijo bebiendo un poco de café

- A mi, nada... no estaba pensando nada de ti... - Harry lo dejó hablando solo, y miró al grupo.

- Bien acá va la historia que necesitan saber - dijo Harry levantándose de la mesa del comedor y comenzando a caminar de un lado al otro, logrando toda la atención de los allí reunidos – saben que Voldemort, antes de ser el mago más hijo de puta de toda la historia mágica – agregó – y esto dicho sin eufemismos – todos rieron – se llamaba Tom Riddle, era hijo de una bruja llamada Merope Gaunt, descendiente de Salazar Slytherin, y de un muggle millonario que vivía cerca de la casa de los Gaunt, en Little Hangleton. Comento todo esto porque tendremos que ir a ese lugar a buscar otro Horrocrux. – Carraspeó – bien, Al crecer en un orfanato Muggle Riddle, ya de chiquito demostraba ser un maldito bastardo, maligno a mas no poder. Amenazaba y torturaba a sus compañeros y animales que caían a sus manos, y también robaba…

- Una autentica joyita – dijo James. Harry asintió.

- Riddle, al parecer tenía afición por escribir su vida… en una especie de diario. Y él creia que al estar escrito alli la historia del mas grande mago que podría aparecer, utilizó su diario para crear el segundo Horrocrux durante su sexto año en Hogwarts.

- Tan chiquito… - dijo Lili asombrada –

- Así es, él ya sabía de los horrocruxes, en quinto año… es por eso que durante las vacaciones, hizo el primer Horrocrux… pero eso se los contaré cuando estemos por él - se acomodó los anteojos – Estando ya en el colegio, realizó el hechizo para crearlo luego de asesinar a Myrtle Morseferth Loperbec, conocida después ya como fantasma como Myrtle la Llorona, su compañera de clases.

- Merlín... - dijo su madre - la pobre Myrtle, asesinada por ese rufián. - iré a visitarla cuando pueda...

- Claro que él no la mató… utilizó para ello, aquel monstruo que alberga la "cámara de los secretos" que construyera Salazar Slytherin antes de tomarse el palo…

- Tomarse el palo – dijo Sirius

- Abandonar Hogwarts… él no quería magos impuros en la escuela – Sirius asintió - la leyenda cuenta que construyó la cámara, dejando el monstruo que solo un descendiente de Salazar, fuera capaz de controlarlo, y con ello sacar los horrores que allí se esconden…

- Eso solo es una leyenda – dijo su madre. Dumbledore asintió – no está comprobado.

- Madre, eso es lo que se creía… pero Ron y yo, y también Ginny, sabemos que esa cámara existe, que el monstruo existe…

- Yo no lo vi vivo, pero Harry si… - acotó Ron. - y Ginny vio el cadáver de... eso.

- Hijo… - dijo James ´preocupado.

- Si, yo lo vi, vivo y deslizándose por la cámara, buscándome, para matarme... y tuve que luchar con el monstruo. claro que fue con ayuda, porque… bueno sólo tenía doce años

- ¡Merlín – dijo James abriendo los ojos, y abrazando a una azorada Lili

- Y nadie fue capaz de detenerlo joven – miró a Dumbledore – usted…

- Dumbledore había sido sacado de la escuela, de su puesto de Director, por una serie de ataques a magos hijos de muggles… no había nadie que pudiera ayudarnos… lo cierto es que una querida amiga, estaba allí, y la memoria de Riddle se hacía más fuerte conforme ella perdía la vida – suspiró al recordar a la pequeña Ginny tirada en ese húmedo suelo, blanca como un papel… - Antes de su caída, Voldemort le había confiado el peligroso libro a uno de sus mortífagos mas leales y sanguinarios, Lucius Malfoy. Años mas tarde, el ministerio comenzó a hacer redadas para hacerse de los objetos tenebrosos, que podrían tener magia oscura y/o pertenecer a Voldemort. Malfoy, que siempre fue un maricón de primera, se deshizo del diario, poniéndolo en el caldero, junto a los libros de… de… - miró a Ron, recordando que Ginny no quería que sus padres supieran que tendría una mujer. Este negó con la cabeza. – bien, entre los libros de… el menor de los Weasley, a fin de desacreditar a su padre, Arthur Weasley, y a Dumbledore.

- Que tipo tan siniestro – dijo Remus – utilizar un niño, para semejante acto.

- Es un hijo de puta de cabo a rabo… no es algo que nos sorprenda Lunático – dijo Sirius – una familia de mierda es lo que tengo.

- El fragmento de alma de Tom Ryddle tomó posesión del ultimo de los Weasley, y lo usó para abrir la Cámara de los Secretos. Fue después de una meticulosa investigación que hicimos junto a Hermione y Ron, logramos dar con la cámara, y salvarlo, pero bueno me las vi peliagudas, porque el hijo de puta de Riddle, el recuerdo, ya estaba casi corpóreo, y él… él llamó al monstruo, para que me matara… pero Fawkes, su fénix, señor me ayudó… y el sombrero, apareció, dándome la espada de Godric Gryffindor… y con ello, logré matar al monstruo, pero no pude evitar salir herido… - Lili, ahogó un sollozo, tapándose la boca, angustiada por el relato de su hijo. – pero eso no frenó mi objetivo, pude destruir el diario, y el recuerdo de Riddle, roto el diario, desapareció – tomó la jarra y bebió algo de jugo – fue duro, creíamos que era un hechizo muy poderoso… nunca supimos que era un Horrocrux, si no hasta cuando estuve en sexto año…

- ¿Bien… qué era? – dijo Remus. Harry lo miró sin entender – el monstruo… ¿qué era?

- ¿Aún no lo saben? – dijo sonriendo socarronamente – diablos, siempre me dijeron que ustedes eran lo más inteligente de Hogwarts… pensé que con mi relato lo habían adivinado.

- Pues no, cerebrito… - dijo Sirius – si eres inteligente, es sólo por parte de Lili… así que si eres tan amable de decírnoslo…

- Les dije que el monstruo podía ser dominado sólo por un descendiente de Salazar Slytherin… - a ver, un poco de historia… cuál era el rasgo característico de Salazar Slytherin… algo que no tenían ninguno de los otros fundadores… - miró a Dumbledore, y este asintió sonriente.

- Bueno… - dijo James, y codeó a Sirius, pero este estaba más perdido que él – ¿cariño?

- Hablaba parsel… es decir podía comunicarse con las serpientes… - replicó Lili.

- Bien – dijo Harry.

- Pero dudo que ese monstruo sea una simple viborita… - dijo Sirius – o lo es, y debido a que tú eras un crío apenas salido del cunero, la verías como un monstruo inmenso…

- Bien, te diré que este monstruo le teme al canto del gallo – dijo Harry. Ron rio. Recordando el pedazo de papel que encontraran en la mano petrificada de Hermione. Lili sonrió, ya sabiendo la respuesta, y aplaudió. Harry sonrió.

- Ya lo sé – dijo ella, y los demás la miraron – pero no diré nada… quiero divertirme un rato más.

- ¡Yo estoy perdido… - dijo Sirius – ya dínoslo!

- Otro dato… este animal es criado sólo por magos tenebrosos, y es el resultado de un huevo de gallina empollado por un sapo.

- ¡Que mierda es eso! – dijo James con cara de asco…

- Yo ya lo sé… - dijo Remus.

- El rey de las serpientes…

- Mierda, un basilisco – dijo James.

- Ah… eso vive en el castillo – dudó Sirius, para al ver a su ahijado, esa sonrisa sobradora, que asomaba, se dio cuenta de que era cierto – mierda, lo que has vivido chico… - resopló. James y Lili asintieron apesadumbrados.

- Lo cierto es que, como les dije, antes de desaparecer, Voldemort, comenzó a repartir sus objetos preciados, dudo que haya tenido muchos, y más dudo que confiara en sus vasallos… pero el diario, fue entregado a Malfoy. Nadie pensaría que Malfoy, tuviera un pedazo de alma, en su casa. Está allí. – miró a Arthur Weasley – señor…

- Bien, aquí está lo que me pidieron… - sacó tres frasquitos que contenían cabellos de diferentes colores: gris, marrón y rubio – estos son compañeros míos del ministerio. Tuve que darles una poción para que se fueran a sus casas, así podrían ocupar sus lugares – Harry asintió – una vez que tomen la poción, tendremos una hora…

- No, tendremos al menos cinco horas, con la nueva poción multijugos – sacó un frasco. – en Argentina, país donde pasé un tiempo, hay magos interesantes, y algunos de ellos están mas avanzados en investigaciones sobre las pociones existentes – los miró – recientemente recibí un correo donde me comunicaban una nueva receta de la poción multijugos…

- No me habías dicho nada – dijo Ron – ¿Hermione y Ginny lo saben?

- No, aun no estoy en condiciones de hacerlo público… en Argentina está autorizado su uso, he hablado con Slughorn, y otros célebres fabricantes de pociones… que trabajaron para mi abuelo, y están entusiasmados por los resultados.

- ¿Tiene contraindicaciones? – preguntó Lili.

- Ninguna…

- Bien, en ese caso… - dijo Sirius y se apuró en tomar la botella que tenía Harry en la mano., solo que este fue mucho mas rápido y lo esquivó.

- Un momento… antes que nada, vamos a aclarar algunos puntos, - miró a su padre y luego a Sirius – primero, yo soy el puto amo… nadie, pero nadie discute mis ordenes; si hay algún inconveniente que ponga en peligro sus vidas, desaparezcan de inmediato; si es necesario, utilicen los imperdonables a discreción…

- En eso disiento – dijo James

- Mala suerte para ti… - dijo serio – si alguno de tus compañeros estaría en peligro y la única manera de salvarlo, es lanzando un imperdonable, ¿lo dudarías? – James asintió – aunque sea tu hijo, o Lili…

- Bueno... yo...

- Entonces, no me interrumpas por una moralidad de mierda… imperdonables están permitidos…

- Si te lanzo un cruccio, después no te quejes – dijo Sirius.

- Si es todo lo inteligente que puedes aportar Black… - suspiró - ¿está claro? – los demás asintieron – bien, terminemos de desayunar y nos vamos. Esperamos volver al mediodía…

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Según lo que le había dicho Harry, en estos momentos ya estarían en las puertas de la mansión Malfoy. Tamborileó los dedos en la ventana de la enfermería mirando hacia el bosque prohibido. Nunca pensó que, al estar recuperándose, se aburriría como una ostra. Hermione estaba dormida, por lo que no podía conversar con ella. La señora Pomfrey, estaba vaya a saber dónde, acomodando las vendas. Frunció la frente. ¿Qué carajos hacía la sanadora cuando los estudiantes no estaban en Hogwarts? ¿no se iban de vacaciones? Suspiró. Quizás ellos fueron obligados a quedarse, debido a su presencia en Hogwarts… con razón la sanadora los miraba con odio… ella haría lo mismo, si Harry hubiera aparecido de la nada, y le arruinara los planes para ir de vacaciones por trabajo… ella no sólo refunfuñaría, sino que tendría la cabeza de su jefe en una cesta mugrienta. Nadie se interponía entre ella y sus vacaciones. El sonido de la puerta abriéndose lentamente, la sorprendió. Una Lili algo pálida, se asomó por la puerta. Se miraron un segundo a los ojos, Ginny le sonrió y ella al parecer tomó este gesto como de aprobación, porque entró a la enfermería un poco más confiada. Se acerco al sector donde se encontraban las dos chicas del futuro, como ella les decía, miró a Hermione, dándose cuenta de lo apacible que se veía durmiendo, y luego a Ginny, que la miraba interrogante. Ella ensayó una sonrisa, que quiso que saliera franca, pero Ginny se dio cuenta que esta era algo nerviosa. Lili, venía a decir algo. Se acomodó en su cama, y cruzo los brazos en su pecho, mirándola expectante. Lili Suspiró y se sentó en la cama de la pelirroja.

- Ya se fueron… - musitó, refregándose las manos nerviosas – es… difícil

- No te preocupes – dijo Ginny, dándole una palmada en el hombro. – Harry es extremadamente cauto y los protegerá… - Lili la miró. Ginny le sonrió para darle ánimos.

- El problema es que Harry nunca ha salido en una misión con James y Sirius juntos.

- No es una misión donde se espera que empiecen a lanzarse maldiciones… - replicó – te aseguro que si alguno de ellos se sale del plan, les va a dar tremendas patadas en el trasero, que no les quedará ganas de hacerlo de nuevo. – sonrió – además, Harry ya a salido con ellos Lili… cuando fuimos a salvar a mis padres – Ella asintió – y debo decir que se portaron demasiado bien… es más, yo fui la loca que se salió de lo planificado… - rieron.

- Lo sé, pero ahora James, puede que le haga caso, pero con Sirius, se potencian… son rebeldes por naturaleza… - ella palmeó el colchón para que se acercara. – Lili, no te preocupes, no va a ser una misión de peligro… En estos momentos, mostrarse como mortífagos frente a funcionarios del ministerio no les conviene. Malfoy es un hijo de puta, xenófobo y cagón. Estuvo mostrándose como el señor honestidad, todo corrección, durante los once años que Voldemort desapareció… no se va a arriesgar a quedar como un mortífago. Sabe lo que le espera. – Lili suspiró – además, se que antes de salir, Harry les dio el sermón, comenzando con "antes que nada, vamos a aclarar algunos puntos…" - replicó imitándolo tan bien, que Lili comenzó a reír.

- Lo conoces tan bien… - Ginny asintió – pero no puedo dejar de preocuparme.

- No lo hagas… - dijo serena – bien, vamos a ver… voy a tomar el papel de la profesora MacGonnagal y voy a preguntarte que dijo Harry acerca de los horrocruxes… - Lili, comentó a grandes rasgos lo que había escuchado, Ginny sonrió – vaya, qué memoria tienes…

- Dije exactamente lo que Harry nos contó.

- Mierda que le prestas atención – Lili rio – no le digas eso, porque si no va a querer que hagamos lo mismo… - resopló – Hermione no tendrá problemas, ella puede escuchar y al mismo tiempo desglosarlo analizarlo, cambiarlo para que lo entienda un idiota como mi hermano, y traducirlo a tres idiomas mágicos – mas risas.

- Pero tu no te quedas atrás… - replicó Lili – digo, eres sanadora, y auror… debes ser demasiado inteligente para aprobar la cantidad suficientes de EXTASIS para serlo. – Ginny sonrió complacida. - ¿cómo era mi hijo en la escuela? – preguntó con timidez.

- ¡Un boludo bárbaro! – respondió y las dos estallaron de la risa – no, en serio… era, el típico chico que no quiere ser el centro de atención.

- Nada que ver con su padre… - recalcó – James parecía tener un cascabel en el culo – rieron – por donde pasaba, todo el mundo se fijaba en él… y si no se fijaban, él se encargaría de que lo hicieran.

- Harry, era opuesto… no sabía nada del mundo mágico. Y ron, lo tomó como amigo… mi hermano, a diferencia de él, quería hacerse notar… pero no por petulante, sino porque con cinco hermanos antes que él, estaba acostumbrado a que todo el mundo no se diera cuenta de su presencia. Pero tenían a Hermione, que era una mini MacGonnagal, diciéndoles estudien, estudien… estudien, hagan las tareas… y después, con tantos problemas que surgían, terminaba ella haciéndoselas…

- ¿Fue muy problemática la vida de Harry en la escuela? - ella la miró - es que, nos contó lo vivido en la cámara de los secretos... fue muy shoqueante para James y para mi conocer esa historia... mi pobre hijo, sin ningún adulto a quien concurrir, y sólo con la ayuda de otros niños...

- Bueno, algunos Slytherin le hacían la vida imposible, por su fama… - bajó la mirada. Lili entendió, - otros como el profesor Snape, le cargaban el asco, simplemente porque…

- Era igual a su padre… - suspiró. Ginny asintió – pero con "Tú sabes quién…"

- Desde primero a tercero, no se enfrentó directamente a Voldemort… pero este, estaba manejando los hilos desde la sombra… reuniendo poder… - la miró – ¿les contó lo del diario, y el basilisco? – preguntó. Lili asintió – Merlín, yo era tan boba…

- No entiendo. Harry nos dijo que salvó a un estudiante…

- ¡Era yo, esa idiota! - dijo recostándose sobre las almohadas, resoplando al tiempo que se tapaba la cara con las manos avergonzada. – Malfoy padre, me dejó el diario con mis libros, para incriminar a mi padre… lo encontré, empecé a escribir y comenzó a responderme… era una cría estúpida y enamorada… no entendía que Harry no me registrara. Lo cierto es que de a poco, el hijo de puta, fue poseyéndome… logrando que haga cosas de las que no estoy orgullosa. Y estando a punto de morir, Harry me salvó…

- Qué romántico… - dijo Lili

- Si tuvieras que vivir enamorada de un chico que durante toda la escuela, no se fijó en ti más que para decirte hola, o buenos días… sumado a que cada vez que me encontraba con él me convertía en una pelotuda marca cañón, fue una adolescencia de mierda… al menos para mí.

- ¿Harry tuvo muchas novias?

- Cho Chang – dijo al punto de escupir del asco – al menos en la escuela, y bueno, luego yo… - sonrió melancólica.

- ¿Pero no era que no te llevaba el apunte?

- Bueno… después del torneo de los tres magos me dije, eres joven, durante el baile varios chicos quisieron bailar contigo… ¿vas a esperar hasta que te quedes vieja y calva a que él te mire, o vas a disfrutar de la vida?

- ¿Y que hiciste?

- Disfruté la vida a lo loco – rio – no, salí con uno u otro chico, algunos besitos, nada extravagantemente loco… y sabes qué, ese idiota, siguiendo la regla de que los chicos quieren aquello que no tienen, comenzó a mirarme de manera diferente; a hacerle mala cara a mi novio, y una noche… terminada mi relación con Dean… ¡bang! ¡palo y a la bolsa! – rio – y bueno… lo otro no se. Romilda su esposa, y no se si ha tenido otros amoríos…

- Aparte de ti

- Bueno – dijo roja de vergüenza – ¿Qué mas les contó sobre los horrocruxes? – preguntó cambiando de tema. No iba a contarle mas sobre Harry… hablar de sexo con la madre de tu amante, no era algo que le gustara. No, no le gustaba para nada.

- Bueno, habló de muchas cosas más… nos contó la vida de Riddle…

- Mas allá de la oscuridad de sus orígenes mágicos, su madre siempre me dio lastima…

- ¿Merope Gaunt? – preguntó sorprendida.

- Si, ella estaba enamorada de un imposible… - suspiró - ¿qué eres capaz de hacer, viéndote en la miseria, con un padre hijo de puta, un hermano abusivo, si de repente te enamoras de un imposible… de alguien que nunca, por tu aspecto, o por tu condición, va a girar la cara y mirarte… mucho menos amarte. Me la imagino desesperada por ese amor, odiando esa vida de mierda que le obligaban a vivir. Yo hubiera hecho lo mismo – Lili la miró – yo le hubiera hecho un filtro potente, que lo dejara patitieso...

- Ginny…

- Sabes, muchas hijas de perra en la escuela me acusaron de darle una poción de amor, un filtro muy poderoso a Harry… se la pasaban acusándome, diciendo que usando ese ardid, era la única manera en que Harry se fijara en mí… - Lili exclamó sorprendida – las muy víboras aprovecharon que mis hermanos eran los dueños de una tienda de chascos, y que vendían pociones de amor. Entonces dijeron, la insípida de Ginny Weasley seguro que lo ha hechizado…

- No lo puedo creer

- Las mujeres pueden ser pérfidas Lili… los hombres también, claro. – se levantó – pero esas idiotas no entendieron nunca, que no necesito ninguna poción para enganchar a un tipo… - se señaló la cara, y repasó con la mano su cuerpo – con esta carita, y este envase, me bastó y sobró – rieron.

- Me alegro de que Harry te conociera… - dijo con un dejo de tristeza – me alegra que tu familia haya estado en los momentos difíciles – Ginny le palmeó la mano dándole confort – he estado observando a Molly, y me alegro que ella lo haya conocido… me alegro que haya tenido una figura como tu padre…

- No sigas… - dijo ella con los ojos aguados – no te tortures con un futuro incierto… - Lili la miró – Harry está haciendo lo imposible para cambiarlo…

- Es este encierro… he estado escondida desde que supimos que Harry estaría en peligro… nació en cautiverio, Ginny, y aun así es el niño mas tierno y alegre que he conocido…

- Bueno, va a compensar sus años de amargado – masculló – ¿no has participado de ninguna misión de la Orden desde que nació? – la pelirroja negó - ¿te apetece buscar otro Horrocrux?

- Harry dijo que nos quedáramos aquí… que ayudara en tu cuidado y en el de Hermione… - miró a la castaña que estaba aún dormida - ¿está bien?

- Si, está embarazada… - se tapó la boca reprochándose lo que acababa de decir – Lili...

- ¡Oh, por Merlín! Eso hay que celebrarlo…

- ¡Nada de celebrar! – dijo Ginny maldiciendo su bocota – nadie lo sabe, solo ella y yo… bueno, ahora tu – le tomó las manos - júrame que no vas a decir nada. Si Harry se entera, va a matar a mi hermano, a Hermione, y a mi, por no avisarle… y si Ron se entera…

- ¿Aún no lo saben?

- Lo dejaremos en un secreto de tres por ahora ¿sí? – Lili asintió divertida. – bien, ¿qué te parece de ir a buscar un Horrocrux? Tu y yo, porque Hermione, está en la etapa del sueño incontrolado… - rieron.

- Pero no podemos salir de Hogwarts… - dijo cayendo en la cuenta, y haciendo explotar la burbuja de entusiasmo por sentirse útil.

- Pero… ¿y si te digo que el Horrocrux que tenemos que buscar está aquí, en Hogwarts?

- Que… ¿qué hay un Horrocrux aquí en el castillo? – chilló tan fuerte que Ginny tuvo que saltar para taparle la boca…

- Shhh… - murmuró – las paredes tienen oídos… madame Pomfrey es una espía de Dumbledore… si nos movemos ella se enterará y va a aguarnos la fiesta…

- ¿y qué vamos a hacer?

- Tu sal de aquí, y espérame en las escaleras en el séptimo piso… dentro de media hora, porque voy a tener que darme un baño y cambiarme de ropa...

- ¿No nos vamos a meter en problemas por esto?

- Vamos Lili, ¿acaso tengo que deducir que el alma aventurera de Harry lo ha heredado sólo de su padre? – ella negó – tu eres una bruja inteligente, temeraria… no te escondas tras estos muros, actívate… ¡somos yeguas pura sangres, nunca ponys! – Lili rio.

- ¡de donde sacas esas cosas, Ginny! - rieron ambas

- Bueno, una tiene sus recursos lingüísticos… - miró hacia la oficina de Madame Pomfrey – anda, ve y espérame allí… si todo sale bien, para el mediodía tendremos dos horrocruxes, y si lo haces bien, le pediré a Harry que nos deje ir a otro que no incida mucho riesgo… - Lili asintió y salió disparada de la enfermería. Ginny la observó hasta que cerró la puerta, y luego frunció el ceño, esperando que Harry no le haga un escándalo por lo que acababa de cometer.


NOTA DE LA AUTORA: Gracias por leerlo... dejen sus comentarios... no puedo creer que este fic en setiembre cumpla diez años... si se pasan por whatpadd, fíjense... ahí tengo el otro fic mas "homenajeado de la historia" palabras mas, palabras menos, todos los que se titulan aprendiendo a ser románticos, son un plagio encubierto en forma de adaptación y/o homenaje de mi fic... y lo peor de todo es que ya está tan plagiado, que no saben ni quien es la autora original... una me dice, es que yo lo adapte de Justin Bieber... mi amor, me muero muerta!

lleguense, también pronto voy a comenzar a escribir historias de mi autoría... no digo que estas no lo sean... de hecho Si LO son, pero voy a a crear otras historias que no tienen que ver con el universo de Harry Potter, ni ningún otro universo conocido

Dejen sus impresiones... en forma de review

los veo la próxima semana... no dejan al menos de veinte reviews... si no, me voy!