Disclaimer: My Hero Academia y sus personajes no me pertenecen.

Summary: Bakugo Katsuki nunca olvidaría el día que ella se fue, nunca lo admitiría, pero siempre la buscó, siempre la esperó. Ocho años después, verla regresar no tenía comparación alguna. El tiempo cambió, ellos cambiaron, ella estaba comprometida y él sólo pensaba en su trabajo. ¿Qué les deparaba el destino?


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CAPÍTULO XIX

«Nunca más solos»

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El día estaba maravilloso, lo sabía por cómo se sentía la brisa de viento ingresando a través de su ventana. Estiró sus brazos cuando se hubo levantado y fue a la ventana a abrirla por completo y apreciar lo bello del día. Aspiró profundo y sonrió. Se llevó una mano a su costado, bajo su pijama rosa, el vendaje que resguardaba su nueva cicatriz descansaba. Ya no le dolía tanto al estirarse, aunque igual sentía cierto temor en hacerlo.

Habían transcurrido diez días desde que le habían dado de alta con un permiso de descanso de un mes y medio en su trabajo. Su cuerpo aún se sentía agotado, pero al menos ya podía estarse en pie sin la necesidad de que su Tía o Katsuki la sostengan. Los primeros días en su departamento fueron un suplicio, lo reconocía. Siempre fue una persona enérgica que le gustaba valerse por sí misma; esos primeros días, su tía estuvo a su lado ayudándola a cambiar sus vendajes y a asearla, pero cuando Yuko ya no pudo acompañarla porque su trabajo volvía a llamarla, Yuko consideró el permitirse solicitar días de descanso pero Ochako se opuso a ello.

─Yo cuidaré de ella ─La voz de Bakugo sonó fuerte y claro cuando Yuko habló sobre su retorno a su trabajo.

Esa tarde, él había ido ese día para llevarle comida y algunos medicamentos. La visita suya no fue esperada pero claramente, no la decepcionaba. Sonrió cuando lo vio en el umbral de su habitación, una pequeña bolsa con medicamentos y otra con alimentos. Una pequeña sonrisa ladina le dedicó.

Cuando la noticia de que Yuko ya no podría cuidarla surgió en el cuarto con Bakugo presente, él no dudó en ofrecerse para tal cargo. Las miradas atónitas seguían sobre él, incomodándolo. Su sonrojo no podía ocultarse ni la molestia misma.

─¿Cuál es el maldito problema? ─Bramó él.

─No tienes por qué ofrecerte ─Dijo Ochako acostada en su cama, su tía se encontraba sentada a su lado─. Ninguno tiene que preocuparse por mí, lo digo de verdad.

─¿Y cómo planeas levantarte por tu cuenta? ─Preguntó Yuko molesta─. Podría contratar a una enfermera, si necesitas…

─Cara redonda ─La voz de Bakugo interrumpió a Yuko. Ambas lo miraron─, deja de ser tonta. Apenas puedes sentarte en la cama y ¿esperas que creamos que puedes valerte por tu cuenta?

Yuko lo fulminó con la mirada, seguía siendo un tosco de mierda. Ochako apartó la vista de él. Se sentía tan pequeña, tan inútil.

─Te conseguiremos una enfermera que te atienda por las mañanas y yo vendré a remplazarla por la noche ─Fueron sus palabras.

─Qué conveniente ─Respondió Yuko molesta─, ¿qué intenciones tienes para quedarte con ella por las noches?

─¡Tía! ─Bramó Ochako molesta─. Ni siquiera puedo moverme y dudas de que Katsuki me pondría un dedo encima, por favor.

Su tía se cruzó de brazos y se puso de pie, con una mirada hacia Bakugo, le indicó que saliera de la habitación. Ella lo imitó. Ochako era ignorante de lo acordado entre Yuko y Katsuki en la conversación que tuvieron fuera de su habitación, pero una vez que regresó su tía junto a ella, había un plan de apoyo para ella. Claro, no pudo oponerse, no con un cuerpo tan maltratado como el que tenía en esos momentos.

Y así fue, una enfermera vino los siguientes días para ayudarla a comer y a asearse, al principio se sentía tan incómoda con una extraña en su casa pero conforme hablaba con la licenciada, comenzaba a pasar mejor su día entero, después de todo, pasar sola en su casa en ese estado, no era nada divertido. La tarde llegaba y la mujer se marchaba, dejándola con una bandeja de los medicamentos que debía tomar antes de dormir.

A las ocho y media puntualmente, la puerta de su sala se abría y Bakugo llegaba, a veces con la cena hecha, otras lo preparaba y comían juntos en su dormitorio mientras veían la televisión, juntos. Fueron días extraños, después de todo, su convivencia anterior se reducía a momentos cortos, alguna que otra cena, habían dormido juntos, es cierto pero el nivel de intimidad que llevaban en esos momentos, era distinto. Y durante todos esos días, él se marchaba cuando ella dormía.

Salvo un par de noches atrás.

Él se había puesto de pie para marcharse cuando las once de la noche figuraban en su reloj, pero ella, con mayor movilidad de su cuerpo y menos molestias para sentarse o pararse, jaló su playera negra. Katsuki la miró.

─¿Por qué no te quedas? ─Fue una pregunta inocente, sin pensarlo demasiado. Ella no quería que él se marchara.

─Necesitas descansar, cara de ángel. ─Respondió sencillamente. Ella negó.

─Vamos, acuéstate a mi lado. Sólo ésta noche ─Ella no pudo evitar usar su mejor expresión de cordero frente a él y él carraspeó un momento antes de aceptar─. Puedes elegir la película.

─Al fin, algo de privilegios.

Ella le hizo lugar en la cama y él se metió a su lado, ambos yacían sentados en la cama viendo una película de detectives que poco interesaba a Ochako, ella estaba más interesada en la sensación que le provocaba recostarse contra el hombro de Katsuki, el calor que desprendía y la forma en la que sus sentidos se fundían en su aroma. No se había dado cuenta que se había quedado dormida, ni siquiera sintió los labios de Bakugo en su frente cuando la acomodó mejor en la cama. No, tampoco sintió que él se acomodaba a su lado o que pasó la noche a su lado.

No hasta el día siguiente que se removió un poco en su lugar, se abrazó a algo que tenía junto a ella sin percatarse de nada. De a poco, fue abriendo los ojos y se dio cuenta que aquello que abrazaba, era la espalda de Katsuki. Un Katsuki profundamente dormido.

Sonrió y se abrazó un poco más a él. No sabía qué esperar de todo eso, pero ella se sentía tan a gusto. Él la hacía sentirse tan segura.

Ese día, ella fingió seguir durmiendo cuando él se despertó, no opuso resistencia cuando él se levantó de la cama o se marchó para su propio departamento. Finalmente, él había pasado esa noche con ella y eso era suficiente.

Los siguientes días, fueron semejantes; la enfermera venía por las mañanas, aunque ya no la ayudaba en muchas cosas, salvo en hacer curación a su herida, cambiarle los vendajes e indicarle sus medicamentos. El resto, Urarka lo hacía por sí sola. La enfermera dejó de pasar todo el día en su casa para ratos ocasionales, aligerando la sensación de independencia en la heroína.

Llegaba la noche y Katsuki pasaba a verla, tenían la misma rutina, veían películas juntas (solían turnarse para los títulos), preparaban la cena juntos aunque él hiciera casi todo el trabajo, se acostaban en la cama y él pasaba la noche con ella, aunque algo comenzó a cambiar en ambos.

Katsuki ya no la besaba, evitaba mucho contacto físico con ella y cuando dormían, él le daba la espalda. Eso comenzó a generar preguntas en Ochako, preguntas que parecían inquietarle de cierta manera. Quizá ella lo presionó demasiado, o quizá él ya no estaba interesado en ella de otra manera, quizá la veía más como una amiga o quizá…

Las suposiciones no hicieron más que aumentar y el hueco en su estómago se agradaba. Pero nunca se lo dijo a Bakugo hasta ese día.

Había amanecido, él se había ido temprano para el trabajo y ella siguió fingiendo que no lo sentía marcharse dejando el lado de la cama fría. El día estaba precioso y el viento contra su rostro la hacía olvidar por momentos las dudas en su interior.

Se preparó el desayuno, se tomó uno de los medicamentos que le recetó la enfermera y volvió a su habitación. Los días en su casa solían ser destinados a la limpieza y al orden, nunca fue muy buena para organizarse, dejaba tiradas algunas cosas y podía pasar semanas sin arreglar su cuarto a consecuencia de su trabajo. Al sentirse mejor, comenzó a limpiar un poco su casa, puso música en su teléfono y destinó la mayor parte del tiempo de su mañana en limpiar la casa.

Su teléfono detuvo la música cuando una llamada ingresó. Ella estaba arreglando sus ropas limpias cuando lo escuchó. El nombre de Mina figuró en su pantalla.

─¡Hey, Ochako! ─Saludó su amiga─. ¿Cómo te sientes? Bakugo casi no quiere decirme nada, es un odioso. ¿Cómo lo aguantas?

─Mina, estoy mejor, gracias.

─Me alegra oírte. Hace varios días he querido ir a visitarte pero Eijiro me dijo que te llamara primero, que has estado mal los primeros días.

─Bueno, eso es cierto. Me ha costado trabajo ponerme de pie, la herida fue profunda y me dieron un mes y medio de reposo.

─Carajo, eso sí que es mucho. Lo importante es que ya estarás magnífica para volver a trabajar.

La conversación con Mina continuó con Ochako acostada en su cama, los minutos se iban volando con su amiga pelirrosada a quien le encantaba hablar. De hecho, su llamada le sentó de maravilla a Ochako, quien comenzaba a sentir su casa deamsiado silenciosa, a pesar de tener el teléfono con música.

Y en esa conversación con su amiga, la mente de Ochako regresó a su inquietud con Katsuki. Lo pensó un momento y quizá lo mejor era hablarle del asunto a Mina, después de todo, ella llevaba un buen tiempo con Kirishima, quizá un buen consejo no le viniese mal.

─Mina, ¿puedo preguntarte algo? ─La pelirrosada tras la línea la escuchó con atención, Ochako no se guardó nada y dejó al descubierto su inquietud─. ¿Qué crees que suceda?

─¿No has intentado hablar con él sobre esto? ─Preguntó su amiga.

─No, de hecho, creí que podría ser imaginación mía.

─Imaginación o no, sigue siendo extraño viniendo de él ─Dijo Mina─, ha estado pendiente de ti durante todo éste tiempo. No lo veo capaz de hacerlo o al menos con la intensidad con la que lo hace, si sólo te viera como amiga.

─Es extraño…

─¡Ya sé! ─La voz eufórica de Mina la sobresaltó─. Tengo la solución a tus dudas que ni Bakugo Katsuki podría resistirse.

No sabía por qué, pero comenzaba a preguntarse si consultárselo a Mina fue una buena idea.


Bakugo se llevó una mano a la frente, secándose el exceso de sudor que traía encima. Ground Zero desvió la atención a los villanos reducidos en el suelo y sonrió con altanería. Los días de trabajo en las calles volvieron a ser su jugosa recompensa y distracción. Por más que no haya transcurrido demasiado tiempo sin actividad, la extrañó bastante.

─¡Hey! ─Bakugo levantó su vista a Kirishima que se aproximaba a él con su acostumbrada sonrisa─. ¿Cómo sientes el hombro?

─No seas empalagoso, ya estoy bien ─Estiró sus brazos y volvió a mirar los villanos inconscientes y atados de manos─. ¿Ya llegó la policía?

─Sí, rodearon el perímetro. Están ingresando ─Informó su compañero.

─No creí que tardaríamos tanto con éstos idiotas ─Comentó.

─Bueno, después de lo sucedido en el CTIT, han comenzado a aparecer réplicas del proyecto Prometheus. No es idéntico, pero están comenzando a generar villanos sin quirks ─Kirishima suspiró cansado─. Estos hombres son débiles sin el suero, pero es preocupante que la idea de crear quirks de la nada, sea empleada para hacer daño.

─¿Aún siguen con la investigación? ─Kirishima asintió─. Carajo, hay una fuente que provee de éstos cascos. ¿Cómo aún no dan con ellos?

─No es sencillo, Bakugo ─Respondió el pelirrojo─. Sé que estás molesto, pero mira el lado positivo, mientras más atrapemos, se podrá llegar a la fuente de abastecimiento.

Katsuki sólo carraspeó y una vez que los policías se encargaron de los villanos, Bakugo salió del edificio en donde estaban. La misión que tomaron era de categoría A, frustrar el negocio clandestino de armas en el antiguo Puerto. Era una misión en conjunto con la policía, no parecía muy complicado pero cuando el sol cayó y la noche se instauró en el horizonte, los héroes involucrados junto a la Policía, fueron al galpón donde, según la información filtrada, se concretaría la venta.

Pero lo que no sabían, era que los estaban esperando pero no eran villanos convencionales. Ground Zero hizo volar las grandes puertas del depósito para darle entrada a los héroes de defensa como Kirishima, siendo la primera línea de ataque, resguardando a los policías sin quirk. Sin embargo, los comerciantes los aguardaban con dos personas portando un casco extraño. Prometheus, pensaron los héroes.

Esas personas tenían una réplica del proyecto y tal y como los registros del ataque en el CTIT, los villanos atacaron con una fuerza y velocidad descomunal. Le recordaba a las habilidades de All Might y Deku, propiamente. Fue una batalla extraña, nunca pensó tener que combatir contra personas sin quirk pero que lo hacían frente casi por igual. La lucha se alargó más de lo que se animaba a admitir, pero finalmente, lograron eliminar los cascos y debilitar a los villanos. Los héroes fueron custodios de los retenidos mientras la policía se encargaba de las armas, de procesar todos los objetos encontrados en la escena.

Y así, con la intranquilidad de que esos cascos estaban en el mercado, Bakugo y Kirishima se marcharon. El grupo de héroes enfocados en la misión de encontrar la fuente de abastecimiento de esos cascos debía llegar en cualquier momento. Katsuki no estaba con ganas de permanecer mucho más tiempo allí, sabía que su hora de llegada al departamento de Ochako había pasado. Corroboró en su móvil que eran cerca de las diez de la noche. Maldijo por lo bajo.

─¿Te vas donde Uraraka? ─La voz de Kirishima lo hizo voltear a verlo con molestia─. No me mires así, Mina me comentó algo. Creo que es muy varonil de tu parte estar pendiente de ella.

─No te pregunté tu maldita opinión ─Comentó con las mejillas ligeramente enrojecidas─. Dile a tu novia que se guarde sus comentarios.

─Hey, pero está bien enamorarse de alguien, Bakugo. Eso no te hace menos hombre, lo sabes.

─¡Yo no estoy enamorado de la Cara Rendonda y deja de hablar, maldita sea! ─No esperó a que su amigo continuara, sencillamente activó su quirk y se marchó de allí con dirección a su propio departamento. No podía llegar así al departamento de Ochako.

Aunque no quisiera admitirlo, no podía sacarse de la cabeza las palabras de Kirishima, lo intentaba pero las preguntas sobre sus sentimientos hacia Ochako apretaban su pecho. ¿Acaso era un maldito adolescente?

No tardó demasiado tiempo bañándose o cambiándose. Se llevó puesta unos pantalones ligeros, una playera de mangas cortas y una chaqueta de jean, las noches eran frescas y el trayecto hasta el departamento de Ochako tomaba su tiempo. La llamaba por el móvil pero no respondía, el último mensaje que se enviaron fue por la tarde, antes de que él saliera rumbo a la misión con Kirishima. Quizá ya estaba dormida, no sabía si era buena idea llegar en ese caso, aunque ya había salido de su casa.

Quitó esas ideas de su cabeza, conociendo a Ochako, no habrá cenado nada en forma, considerando su recuperación, así que no venía mal llevarle una cena nutritiva y dejarla descansar después.

Llegó al departamento de Uravity cuando eran cerca de las doce de la noche, ni se molestó en tocar la puerta, era un hecho de que la heroína estaba dormida y además, tenía una copia de su llave para emergencias. Dejaré la cena y me iré, pensó pero cuando abrió la puerta del departamento, sus pasos se detuvieron abruptamente ante la imagen de Ochako durmiendo en el sofá con sólo un conjunto de lencería negra puesta. Las medias finas transparentes llegaban hasta el medio muslo de la mujer, enganchándose por el liguero negro que subía hasta su ropa interior fina, lleva puesto un brassier del mismo color pero con la zona de los pezones semi-transparentes y un chocker en el cuello. Se veía demasiado sexy.

─¿Qué carajos…? ─Murmuró para sí al ver a la mujer con poca ropa durmiendo acurrucada en el sofá. Se acercó a ella y corroboró que el sueño la atrapó por completo─. ¿Qué haré contigo, Cara de Ángel? ─Susurró.

Dejó las compras que había hecho en la mesa de la sala y con cuidado de no despertarla, la tomó en brazos, cargándola para llevarla a su habitación. Lucía preciosa con el semblante tranquilo y las prendas provocativas. Maldita sea, su cuerpo se veía hermoso con encaje negro en él. Suspiró profundo, intentando controlar sus pensamientos.

Llegó a la habitación de Ochako y la bajó con cuidado sobre la cama, la acomodó bajo las sábanas y se sentó a su lado un momento. Con su mano, acarició los cabellos castaños de la mujer, aquellos que incursionaban aventureros sobre su nariz, los apartó con cuidado y volvió a dejar libre su dormido rostro.

─No me ayudas en mucho, Cara de Ángel ─Comentó para sí. Él había guardado distancias con ella a consecuencia del estado delicado en el que se encontraba, porque ella despertaba tantas cosas en él que comenzaba a cuestionarse todo sobre sí.

Ochako comenzó a removerse en su cama y de a poco, fue abriendo los ojos. Ella lo reconoció pero tras algunos segundos se dio cuenta de la situación. Enseguida, Uravity se enderezó sobre la cama.

─¡Katsuki! ─Nombró sorprendida─. Te estaba esperando, no creí que me quedaría dormida.

─Olvidé avisarte que llegaría un poco más tarde. ─Él apartó su mirada cuando las sábanas dejaron al descubierto el casi trasparente brassier que portaba. Ochako frunció el ceño al darse cuenta que la evitaba─. Te dejaré descansar. Traje algunas cosas para que comas, de seguro aún no has cenado, así que…

─¿Por qué no te quedas conmigo? Ven ─Dijo con una sonrisa, jalando de su brazo. La sábana fue dejando más de ella al descubierto. Los ojos de Ochako brillaban y él contenía el aliento.

─No, Ochako, no creo que sea conveniente ─Respondió, intentando no mirarla.

Darse cuenta de la resistencia de Katsuki, fue doloroso. Sus dudas sobre ellos regresó y entonces, ya no insistió. Ochako soltó el brazo del héroe y se sentó en la cama, completamente sonrojada.

─Supongo que tenía razón ─Dijo ella en voz baja. Él volvió su mirada hacia ella para encontrarla sonrojada y con una sonrisa triste─. Creo que maliterpreté tus intenciones. Lo siento.

─¿De qué estás hablando? ─Preguntó pero ella se puso de pie, dándole la espalda, intentando cubrirse de él─. ¿Ochako?

─Escucha, finjamos que no hice el ridículo contigo ─Comentó sencillamente, fue a por su camisón y se lo colocó por encima de su lencería─. De verdad, te agradecería que no lo mencionemos.

─¿De qué mierda hablas?

─De que claramente ya no te intereso, no de ésta forma. Gracias por la cena.

Ochako caminó hacia la cama pero Katsuki tomó el brazo de ésta y la detuvo. Ella lo miró molesta, ¿por qué se interponía? Ya suficiente humillación sentía hacia sí misma como para prolongar el nudo en su estómago.

─Katsuki, no…

─¿Qué no me interesas? Carajo, Cara de ángel, creí que eras más lista ─Ella lo miró aún más molesta y él respondió con una sonrisa ladina. Un sencillo movimiento y él la tenía sobre la cama, atrapada bajo su propio cuerpo. Él sujetaba las muñecas de Ochako y sus rodillas descansaban a cada lado de sus piernas. El rostro de la castaña estaba sorprendido, no supo en qué momento, él se movió tan rápido. Olvidaba que estaba hablando de Ground Zero─. No sabes el trabajo mental y físico que tuve que ejercer sobre mí para no tocarte un cabello, maldita sea. ¿Y en serio creíste que no me interesabas? Maldita mocosa.

El sonrojo en ella iba en aumento pero el nudo en su estómago desapareció cuando él acercó sus labios a su cuello. Una corriente eléctrica recorrió su cuerpo al sentir su aliento, sentía como todo en ella se estremecía y eso aumentaban los besos y mordidas que Katsuki dejaba en su piel. Ella intentó moverse pero él apretó un poco más sus manos, impidiendo que ella se moviese.

─Katsuki…─Susurró y él sonrió cuando se separó de ella.

─Eres jodidamente peligrosa, Ochako ─Susurró contra los labios de Uravity─. Te me insinúas en esa lencería negra y quieres que te suelte. No, me harás lamentarlo después.

─Pero, ya estoy bien ─Insistió ella─. Además, lo hicimos apenas tenías un día de salir del hospital. No seas injusto.

─Eso fue distinto ─Respondió─. Lo mío fue un golpe, pero esto ─Dijo mirando el sitio donde ella llevaba su vendaje─ casi me hizo perderte, Cara de Ángel. No pienso joderlo sólo porque estoy caliente.

Ella no pudo evitar sonreír y él llevó sus labios a los de ella, besándolos dulcemente. Katsuki no era de los que besaba con tranquilidad ni despacio, a él le gustaban los besos arrebatadores, los que te dejan sin aliento, los que terminan mordiéndote los labios y pidiendo por más; pero con ella, él se tomaba su tiempo, la besaba despacio, sin prisa, saboreando cada rincón, degustaba su lengua y saboreaba sus labios como si de éstos exhumara miel pura.

Él la soltó dejando que las manos de Ochako fuesen a su cuello, lo atrajo más para ella, mientras él la abrazaba. Esa noche, ellos no hicieron nada más que abrazarse y besarse, él la acurrucó en su pecho y ella dibujaba corazones en su ombligo.

Y en aquel momento de intimidad mucho más profundo que cualquier sesión de sexo, ella se sintió tranquila. Cerró los ojos un momento y por un momento, recordó los sueños vividos cuando estuvo inconsciente.

─Katsuki ─Él la miró─, cuando estuve inconsciente, luego de la batalla en el CTIT, soñé con mis padres.

─¿Qué sucedía en tus sueños?

─De hecho, no es la primera vez que soñé con ellos de esa manera. Anteriores ocasiones, soñaba con mi madre pelando mandarinas, ella me miraba y trataba de hablar pero no la oía ─Ella se perdió en sus pensamientos, recordando la sensación que le provocaba─; pero después del ataque en el CTIT, cuando volví a soñar con ambos, ella seguía pelando mandarinas y ésta vez, podía escucharlos a ambos.

─¿Qué te dijeron? ─Inquirió.

─Que no olvidara que las mandarinas, eran sus favoritas ─Respondió y miró al hombre a su lado─. Creo que he postergado por demasiado tiempo la visita a sus tumbas.

─Podemos ir mañana.

Podemos. Las palabras de Katsuki resonaron en su cabeza y no pudo contener su sonrisa. Él la miró extrañado.

─¿Me acompañarías?

─No pensaba dejarte sola ─Respondió él sencillamente─. Puedo mantenerme al margen si quieres estar a solas con ellos…

─Han pasado ocho años. Parecería mucho, pero siento que no quiero estar sola. Ya no más ─Él besó su cabeza y ella se acomodó de vuelta en su pecho, quedándose dormida nuevamente.


Muchas gracias por seguir ésta historia, por apoyarla con comentarios y votos o sencillamente leerla. De verdad muchas gracias, me ha encantado escribir sobre mi OTP y que otrxs puedan disfrutarla también.

El siguiente capítulo correspondería al Epílogo de la historia. Espero que les guste.

Un beso a todxs!~