Siguiendo al lobo.

Final 1

Observo todo el desastre que causó la captura de Sakura, Eriol no se inmuta y entra en la oficina queriendo buscar alguna pista.

―No toques nada ―grito cuando me percato de lo que quiere hacer―. No podemos alterar la evidencia.

―Tenemos que hacer algo, Syaoran. Sakura está en una batalla contra el tiempo, no sabemos hace cuanto se la han llevado y lo que serán capaces de hacerle. ―Eriol tiene razón y actuar rápidamente es lo que vamos a hacer.

―Tienes razón, salgamos a buscarlos. Tal vez no están muy lejos. ―doy media vuelta empezando a caminar y nos topamos con el jefe de Sakura.

―¿Pero qué sucede? ―pregunta asustado―. ¿Qué es todo este desastre?

―Sakura ha sido raptada por los hombres que han venido a verla. ―respondo molesto.

―¿Pero por qué? ―pregunta siguiéndonos el paso.

―Estamos investigando eso, ahora no podemos detenernos a conversar, vendrán agentes a investigar así que no se les ocurra tocar nada en la oficina de Sakura. ―explico a la vez que saco mi celular para informar lo sucedido.

Al llegar al parqueo no observamos nada fuera de lo común. Solo un par de vehículos están estacionados, en estos momentos es cuando necesito de mi fiel compañero, estoy seguro que él ya estaría activado buscándola.

―Creo que necesitaremos a tu perro. ―para fortuna mía, Eriol lee mis pensamientos.

―Pero no podemos movernos de aquí o perder mucho tiempo ―comento―. Después de un rato la fragancia de ella podrá perderse y Kero no podrá seguir el rastro que haya dejado.

―¿Alguien puede traerlo hasta acá? ―pregunta―. No perdamos tiempo.

Toda esta situación me tiene como un idiota, Eriol está actuando con mayor pericia que yo, ese es el problema de involucrar a personas cercanas a ti en este mundo. Sin perder más tiempo solicito a mi compañero de búsqueda. El equipo atiende rápidamente al llamado en cuanto me localizan se dirigen a mí con Kerberos siendo guiado por mi superior, puedo notar que mi perro no está en buen estado, está desesperado por algo.

―¿Qué le sucede a Kerberos? ―indago extendiendo mi mano para recibirlo.

―No sabemos, desde que lo sacamos ha estado inquieto, se nota que no has hecho un buen trabajo. ―responde con rudeza.

―Kerberos-Steuerung ―al instante, Kerberos dirige su atención a mí demostrándole a esos inútiles que no pueden juzgar mi trabajo―. Amigo tenemos que trabajar.

―¿Qué hacemos aquí? ―cuestiona el mismo tipo que sostenía a Kero―. Otra vez tu amada está con delirio de persecución.

La rabia se apodera de mi ser, no hay peor error que acusar sin tener todo el escenario completo, tampoco soporto que cuestionen lo que Sakura está sufriendo si aún no saben lo que hemos descubierto. Al ver su sonrisa estúpida no mido mis acciones y estampo un puñetazo directo a su boca.

―¿Qué diablos haces Syaoran? ―Eriol me sujeta de los brazos al ver que el resto del equipo se acerca con las armas cargadas para disparar.

―Antes de hablar idioteces asegúrate de saber lo que está pasando ―grito intentando soltarme del agarre de Eriol―. En estos momentos la testigo Kinomoto ha sido secuestrada por un grupo de desconocidos, también se han llevado el famoso "tesoro" que ustedes, en muchos años no pudieron encontrar.

―Eso le pasa por involucrarse contigo, niña ilusa que pensó que podría lidiar con el FBI. ―espeta limpiándose un hilo de sangre que recorre su labio.

Nuevamente soy presa de la furia y haciendo uso de mis habilidades marciales, me libero de los brazos de Eriol para aventar una patada al abdomen de ese desgraciado. El resultado, cinco agentes apuntando con armas a mi cabeza, el chistoso que se atrevió a burlarse de la situación de Sakura está en el suelo quejándose del dolor.

―Agente Li, las manos sobre la cabeza. ―ordena uno de ellos.

―Están equivocados si piensan que voy a dejar a Sakura sola en esto ―saco de mi pantalón un objeto metálico. Mi placa. Esta situación solo me ha ayudado a convencerme de lo que no quiero seguir haciendo―. Estoy seguro que podré hacer esto sin ayuda de ustedes, bola de inútiles.

―Sabes que igual vamos a actuar. ―agrega uno más.

―No me importa lo que hagan, yo iré por Sakura. Es lo único que ahora me importa, el maldito cuadro es la razón de que ella esté en manos de esos asesinos. ―aviento la placa a sus pies, tomo la correa de Kerberos y con la mirada le indico a Eriol que nos vamos.

―¿Estás seguro, amigo? ―pregunta Eriol caminando a mi lado.

―Como nunca, Eriol. Esos idiotas solo buscan garantizar su bienestar ―una vez estamos en mi auto busco en el maletero algo que nos puede servir de ayuda―. Kerberos, ven muchacho.

Mi perro obedece la orden y olfatea por unos segundos una prenda de vestir de Sakura. Hace tiempo la había dejado olvidada en mi coche y no pensaba devolvérsela.

―¿Crees que funcione? ―cuestiona Eriol.

―Hasta cierta parte, sí. Considerando el tiempo que hemos perdido con esos idiotas ellos ya deben de estar alejándose. Kerberos nos indicará la ruta que tomaron en dos kilómetros alrededor del museo. Después pondré en práctica un viejo método. ―explico esperando que mi perro capte algún olor.

Kerberos empieza a moverse por el parqueo, buscando la salida. Atento a su actuar voy detrás de él con la correa en mis manos. Hago de señas a Eriol que encienda el auto y nos siga el paso.

Llegamos a un punto en donde Kerberos se detiene. Hasta ahí puede reconocer el olor de Sakura. Coloco la correa en su collar, lo felicito por su buena labor y subimos al auto.

―¿Qué pasó? ―Eriol espera que indique que vamos a hacer mientras pienso en la siguiente jugada.

―Como todo novio paranoico y temeroso de que a Sakura le sucediera algo en mi ausencia. Cierto día instalé en su celular un programa de rastreo invisible. Los chips han pasado de moda porque son fáciles de localizar. Este localizador tiene la ventaja que predice el destino al que te diriges con solo activar el GPS. ―busco en el maletero una portátil usada nada más para estos casos.

―¿Crees que Sakura tenga activado su GPS? ―mi amigo se dedica a observar los comando que ingreso en la pc―. Sabes que ahora no queremos que nadie sepa en dónde estamos.

―Otra ventaja que tiene ese programa es que puede activar ciertos comando del dispositivo. ―en efecto, el GPS de Sakura está desactivado, nada del otro mundo. Inmediatamente un mapa digital se instala en la computadora revelando la posible ubicación a la que esos mal nacidos la han llevado.

―¿Ahí está? ―Eriol señala el punto azul en la pc.

―Es muy extraño, estos desgraciados son bien delicados al visitar esos lugares. No es normal, algo más están planeando. ―pienso en voz alta.

―¿Iremos solos a East Harlem? ―Eriol pone en marcha el vehículo.

―Un poco de acción para nosotros dos no está de más. Me hace falta liberar un poco de energía. ―sonrío y por dentro la furia me recorre entero.

―¿No crees que sea buena idea decirle de esto a Tomoyo? ―con tantos descubrimientos pasamos por alto otros detalles.

―No lo sé, no me gustaría exponer a alguien más, creo que tenemos suficiente contigo y Sakura. ―medito unos segundos sin despegar mi atención al dispositivo de rastreo.

―Yo estoy aquí porque quiero ayudarte ―responde―. Pero no me gustaría ocultarle esta situación a Tomoyo, después de todo son amigas.

―Entiendo tu punto ¿pero has pensado en lo que hará tu novia? ―indago―. Estoy seguro que buscaría cómo localizarnos y lo haría, esa mujer es de armas tomar.

―Lo mejor es que lo sepa, luego nos prepararemos para lo que ella haga. ―decide sacando su celular. Le escucho conversar pasivamente con su novia, a medida que va relatando lo sucedido, puedo escuchar como el tono de voz de Tomoyo se eleva, Eriol intenta hacerle ver que no hará mucho si sale a buscarnos, parece que va a darse por vencido, pero con una última jugada logra convencerla de esperar con el teléfono en mano.

―¿Lo lograste? ―pregunto.

―Por poco y no ―responde―. Dice que estará atenta al celular o de lo contrario llamará a su madre para que envíe un equipo de búsqueda y rescate.

―Ya sabes lo que te puede suceder si juegas con esa mujer. ―bromeo un poco, sé que no es el momento, pero nunca pensé ver a mi amigo en una situación como esta.

―¿Sabías que es la heredera de "Industrias Tecnológicas Daidouji"? ―indaga nervioso―. No sé porque se dedica al diseño si tiene un emporio millonario que dirigir,

―Claro que lo sé ―presumo―. Pero ella decidió seguir sus sueños. Pero bueno, ya tendremos la oportunidad de hablar de cosas como estas después de que salvemos a Sakura, pondré al tanto de esto a Hien, tal vez puede hacer algo.

Hablo con mi padre, está notablemente asombrado por la identidad del famoso objeto, nunca pensaron que iba a ser una pintura dañada, aún no sabemos que la hace tan invaluable y espero que al recuperarla a ella y a Sakura podamos descubrirlo.

―¿Qué indica ese sonido? ―pregunta Eriol.

―Estamos llegando a Harlem ―señalo un letrero manchado―. Recuerda, estamos solos. Que no se te olvide las palizas que te he dado, de algo servirán esta vez.

―¿A dónde me dirijo ahora? ―vuelve a preguntar.

―Quinientos metros al este y un kilómetro al sur ―indico observando las últimas coordenadas que señala el computador―. Kero, Sakura confía en ti muchacho.

Animado, ladra, al parecer intuye que vamos a presenciar un poco de acción. Al ser un labrador amarillo, mi perro engaña a las personas con su naturaleza juguetona. Pero ha capturado a unos cuantos criminales. De los más peligrosos que la humanidad no tiene ni idea.

―¿Es aquí? ―Eriol me saca de mis memorias al detener el auto. Observo nuevamente el monitor y el icono del mapa indica que es último al que llegaron.

―Sí ¿qué diablos será? ―observo sin bajar el vidrio las afueras del lugar―. Esto no parece punto de reunión de mafiosos.

―Parece que es un hotel de paso. ―señala Eriol.

―Tenemos que entrar ―estoy dispuesto a bajar del auto, pero la mano de mi amigo me detiene―. ¿Qué?

―¿Crees que te será fácil entrar así?

―No tenemos que perder más tiempo, Sakura puede estar siendo torturada. No conoces a esta gente. ―cargo mi arma y hago de nuevo el intento de bajar del auto.

―Eres necio, Syaoran ―espeta―. Tenemos que pensar en un plan.

―Si tanto insistes, dime que planeaste. ―le reto perdiendo los estribos.

―Observa, es un motel de paso ―señala por la ventana―. ¿Cuál sería la manera en que podemos entrar sin que nos reserven ese derecho?

Medito unos segundos su pregunta, cuando caigo en cuenta a que se refiere solo deseo estampar mi puño en su cara.

―Que mierda... ¡Estás loco! ―cierro la puerta del auto para que nadie nos escuche―. No haré eso.

―Es por Sakura, no seas idiota. Tú no abrirás la boca, seré yo el que actúe. ―explica molesto.

―Sigue pareciéndome descabellado ¿Olvidas que llevamos a un perro en el asiento trasero? ―señalo a Kerberos.

―Es el perro más obediente que he visto en mi vida, solo dile que se eche en el suelo, en alemán y estoy seguro que obedecerá, como siempre. ―explica como si fue un plan pensado hace días.

Sé que no podemos perder más tiempo y que tenemos que sacar a Sakura ilesa a como dé lugar, a estas alturas, esa maldita pintura no me interesa. Solo quiero tenerla en mis brazos para no dejarla ir nunca, protegerla de todos, sacarla de este lugar. Alejarla de todas las mentiras.

―Te mato si alguien se entera de esto ―apunto con mi dedo índice―. No me obligues a decir nada porque te ofrezco como cambio con los rusos.

―Sabía que entenderías, cariño. ―responde sonriendo, fingiendo un tono de voz femenino. Enciende de nuevo el motor y conduce a la entrada principal en donde uno de los encargados nos detiene al instante.

―¿Cuánto tie... ―al darse cuenta que somos dos hombres tartamudea para evitar reírse en nuestra cara―. ¿Cuánto tiempo, señores?

―Sin límite de tiempo señor ―el maldito de mi amigo usa el tono más chillón y femenino que pude haber escuchado en un hombre y pone su mano en mi pierna―. Hace tiempo que no podíamos concretar algo así.

Empiezo a pensar en Sakura al ver que el tipo trata de aguantar la risa, observa unos papeles y toma unas llaves para entregarlas. Pienso que todo esto es por Sakura, para verla de nuevo, sana y salva.

―Habitación quince, tiene que dejar un depósito. ―extiende su mano dentro del auto.

―¿Cariño, crees que con quinientos dólares podamos pasar un rato agradable? ―no respondo a esa estupidez así que saco de mi billetera cinco billetes, los entrego rápido y a la misma velocidad tomo las llaves para subir el vidrio y seguir con nuestra búsqueda

―Voy a acabar contigo después de que salvemos a Sakura ―lanzo las llaves al tablero―. Serás la comida de Kerberos.

―Bueno, busquemos a tu amada y salgamos de aquí ―responde aclarándose la garganta―. ¿Eso te dice dónde está exactamente?

―También sirve como localizador, puedo usarlo con mi celular. Estaciona rápido y no saquemos a Kerberos. ―indico al momento en que paso la información a mi celular. No podemos llamar mucho la atención, suficiente con que crean que soy homosexual. No tengo nada en contra de ellos, pero Eriol es un pesado.

―Van a pensar que haremos algo de zoofilia. ―se burla tomando la correa del perro.

―Cállate y sígueme. ―en la pantalla de mi celular, la aplicación indica a cuántos metros está el dispositivo vinculado. Llevo un par de armas, también le he dado una a Eriol para que actúe de ser necesario, solo espero que no nos superen tanto.

Pronto la alerta se hace más fuerte y ubicándonos frente a la habitación número trece nos indica que detrás de esa puerta puede estar Sakura.

―¿Es aquí? ―pregunta Eriol observando a todos lados, yo solo confirmo moviendo la cabeza―. ¿Cómo haremos para entrar?

―Eres bueno actuando, me sorprende que no hayas pensado que hacer.

―Déjamelo a mí ―responde, guardo el celular y saco mi arma, preparándome para lo que venga. Da tres ligeros toques y se aclara la voz―. Servicio al cuarto.

―No hemos pedido nada. ―grita un hombre de voz gruesa. No identifico quién sea.

―Cortesía de la casa. ―responde. Del otro lado, nadie dice nada, solo se escuchan pasos, la puerta se abre y lo primero que recibe este criminal es un disparo en la pierna por parte mía.

―Con que eres tu, maldito ―empujo la puerta y uno de los secuaces de Ivankov se cae con el impacto de la bala sujetándose la pierna―. ¿Dónde está ella?

―No te será fácil recuperarla con vida, traidor. ―se lamenta y aprovecho para sujetarlo de manos y pies para que no escape.

―Pregunté en dónde está. ―aplico presión en la herida reciente y este grita de dolor.

―En la otra sala ―dice―. Pagarás... por tu traición.

No lo dejo seguir hablando idioteces y una patada en la quijada lo hace quedar inconsciente. Con la mirada le indico a Eriol que se mantenga detrás de mí para buscar el lugar en dónde tienen a Sakura.

―¿Crees que la tengan aquí? ―pregunta Eriol en un susurro, la habitación tiene un pasillo que conecta con otras habitaciones, al parecer este lugar esconde otras actividades que no son del todo lícitas, pero eso es lo menos importante para mí en este momento. Me pongo frente a la primera puerta y con un dedo le indico a mi amigo que entraremos ahí.

Nada, detrás de esa puerta sólo hay cajas y más cajas, salimos rápido de ahí hacia la otra puerta, encontrando nada más una habitación vacía. La desesperación se hace presente en mí, ese desgraciado nos ha mentido y probablemente la han sacado por otro lado para que no podamos encontrarla.

―No desesperes ―habla Eriol poniendo una de sus manos sobre mi hombro―. Estoy seguro que por aquí la encontraremos.

No respondo, en silencio hago todas las promesas a los dioses si ella aparece sana y salva. No me perdonaría que ella resulte dañada, no de nuevo.

―Escucho voces ―respondo a mi amigo después de llegar a las últimas dos puertas―. Detrás de mí.

Abro con mucho sigilo la puerta. Nos recibe un cuarto oscuro, pero al fondo del lugar se observa otra puerta y por debajo, se nota que una luz está encendida. Las voces son cada vez más fuertes, algo me dice que ahí está. Siento el acelerado palpitar de mi corazón, indicando que ha llegado un momento importante.

Me apoyo sobre la puerta para diferenciar los ruidos, solo voces de hombre es lo que más se escucha, de Sakura, nada. Eriol está vigilando que nadie aparezca detrás de nosotros y con eso todo acabe de manera trágica. Maldigo la hora en que los inútiles de mis compañeros decidieron cuestionar mis decisiones, sé que no los necesito, pero entre más personas seamos el rescate sería más exitoso.

Este lugar es como un maldito laberinto, de una certera patada, la puerta se abre. Siento que estos tipos ya sabían que yo estaba detrás de ellos, uno tiene a Sakura sujeta por el cuello y con un arma apuntando a su cabeza. Detrás de ellos dos, está otro tipo, son desconocidos, en todo el tiempo que trabajé para Ivankov nunca los vi y eso me cabrea más.

Uno de ellos abre la puerta trasera y salen sin decir nada. No hay necesidad de hablar, si los persigo la matan. Por eso. Dejándome guiar por mi sentido de la lógica voy con Eriol a la azotea del establecimiento. La puerta está cerrada por fuera, pero con un disparo conseguimos romper la cerradura.

La escena que tenemos ante nuestros ojos es una que en muchas ocasiones he presenciado, pero el sentimiento es diferente. Uno de los individuos la tiene sujeta del cuello con un arma apuntando a su cabeza, el otro, apunta directo a nosotros. El temor que siento, no es por mí, temo por ella y que en una mala reacción, estos imbéciles acaben con su existencia.

―Si sabes lo que te conviene lo mejor es que la dejes ir. ―grito acercándome lentamente a ellos.

―Un paso más y tu puta barata se muere. ―me enervan sus palabras, deseo destrozar su rostro, pero debo de controlarme, por su bien.

―Esto es entre ustedes y yo, ella nada tiene que ver. Ivankov los traicionó ―al ver la duda reflejada en sus rostros aprovecho para cambiar la situación―. Cuando despertó de la operación delató a muchas personas, incluidos ustedes.

―Eso es mentira ―grita el que está apuntando a Eriol y a mi―. Tenemos lo que Ivankov deseaba.

―Así es, ahora ustedes tienen algo que ni siquiera pertenecía a él ―bajo un poco mi arma para tratar de ganar un poco de confianza―. Solo que él reveló una lista de nombres y la policía está detrás de cada uno de ellos. Lo mejor que pueden hacer en este caso es, dejarla en libertad. Pueden llevarse la reliquia, eso a mi no me interesa.

―¿Cómo podemos creer en tus palabras? ―pregunta el que tiene a Sakura―. Eres uno de ellos.

―Ya no. Me han dado baja deshonrosa ―respondo―. Todo el FBI estaría detrás de ustedes de ser lo contrario. Estoy solo.

―Todos dicen eso y estoy seguro que en menos que canta un gallo tendré un equipo de más de cien hombres encima de mi. ―alega el tipo presionando aún más el arma sobre la humanidad de Sakura.

―Tienes que creerme ―alego levantando mis manos y abriendo mi abrigo―. No tengo placa ni nada, solo esta arma para defenderme y llevarme a Sakura, es lo único que necesito y podrás irte con lo que quieras a donde quieras.

El tipo duda de mis palabras, pero a la vez empieza a creer, en los ojos de Sakura se ve solo miedo y hago el mayor esfuerzo de que en mi rostro se refleje la confianza, que ella vuelve a recuperar la confianza en mí.

―Está bien ―responde después de unos minutos―. Dame las llaves de tu auto.

Dudo, dudo y dudo, pero al final acepto. Pero antes de sacar mis llaves, Eriol se adelanta y lanza un manojo que desconozco su origen.

―En el parqueo encontrarás un AUDI negro. Vete antes de que me arrepienta. ―el tipo sin más y sin soltar a Sakura empieza a caminar a la salida.

―¿A dónde la llevas? ―pregunto alterado.

―La necesito de garantía. ―responde―. Prometo dejarla libre.

―¿Por qué es tan importante esa pintura? ―pregunta Eriol para distraerlos unos segundos.

―¿Estás bromeando? ―se mofa―. Esta joya fue robada por Ivankov, el heredero está ofreciendo una jugosa recompensa al que la entregue, estos orificios tienen historia.

―¿Han matado y puesto en riesgo a personas solo por regresarla a su dueño? ―indago estupefacto.

―Yo soy nuevo en esto ―indica―. Pero no voy a dejar pasar esta oportunidad y si ustedes se interponen en mi objetivo no dudaré en llevarme a esta bella flor y jugar un poco antes de deshacerme de ella.

―No te atrevas ―amenazo a la vez que cargo nuevamente mi arma―. No te he disparado para que veas que digo la verdad, así que suéltala de una maldita vez.

Sonríe con descaro y aprovechando que estamos esperando que actúe, deja que su compinche salga primero con el cuadro bajo su resguardo y después de eso toma a Sakura por los hombros y la empuja hacia nosotros de tal modo que debido a la fuerza que el desgraciado ejerce, ella cae encima de nosotros y no podemos evitar ir a parar al suelo.

No me importa el golpe que me he llevado, tenerla encima de mí, sin ninguna herida me devuelve el alma al cuerpo. Su llanto me despierta de mi estúpido momento y la tomo en un fuerte abrazo, ella también se aferra a mí y llora con toda la libertad.

―Sabía que vendrías por mí. ―dice entre sollozos, esa frase me devuelve a la vida. Confía en mí.

―Jamás pienso dejarte desprotegida, Sakura. Te amo. ―al oír esas dos últimas palabras, deja de llorar y dirige su mirada hacia mí. Nos quedamos viendo por un rato y Eriol se encarga de activarnos.

―Ayudala a incorporarse y alcánzame. ―dice saliendo de la habitación detrás de los delincuentes.

―Cariño, estás bien? ―pregunto―. Necesito que busques un lugar en donde esconderte y luego vendré a buscarte.

―¡No! ―grita negando con la cabeza y aferrándose a mí cuello―. No vuelvas a dejarme sola, nunca más.

Escuchar esas palabras, en otra situación me tendría saltando en un pie, pero ahora no puedo, necesito que esté tranquila o de lo contrario no podré ayudar a Eriol y cumplir con la misión.

―Toma, ponte esto ―de mi cuello saco un medallón que mi madre me regaló en mi infancia―. Es un ying-yang labrado en plata―. Esto te protegerá. Ahora, no te despegues de mí, por favor.

Ella obedece y salimos detrás de Eriol que estoy seguro se dirige al parqueo del lugar, que afortunadamente se encuentra vacío. Puedo pensar dos cosas, las personas, al escuchar el escándalo salieron huyendo o que han arrendado el lugar solo para ellos.

Alcanzamos a Eriol unos minutos después y está escondido detrás de un pilar enorme de concreto. Observa a los que se han llevado la pintura y las llaves de mi auto.

―¿Estoy seguro que algo has planeado? ―pregunta Eriol una vez que se percata que estoy detrás de él.

―No pensaba contar con la ineptitud de mi equipo ―respondo trabajando en un contraataque con solo dos hombres―. El plan B es que disparemos a las piernas de estos dos para inmovilizarlos.

―¿No vendrán los refuerzos? ―Sakura se aferra a mi espalda y la siento temblar.

―Confía cariño, tuvimos un desacuerdo pero podremos salir ilesos de aquí. ―no más mentiras, no importa bajo qué circunstancia nos encontremos, de ahora en adelante seré honesto.

―Tengo una idea ―dice Eriol después de unos segundos en silencio― Pero necesitaremos la ayuda de Sakura.

―No, estás loco si crees que voy a dejarla que se arriesgue otra vez ―no doy tregua a que termine su explicación, es inaceptable―. ¿Qué acaso no ves todo lo que ha experimentado?

―Lo sé, Syaoran. Pero tenemos que evitar que esa pintura salga del país. ―niego con la cabeza y cerrando los ojos busco las manos de Sakura.

―Eso ya no es mi problema, dejó de serlo desde el momento en que decidieron cuestionar mis decisiones.

―¿A qué te refieres, Syaoran? ―pregunta Sakura.

―A que he dejado de ser un agente del FBI, solo hemos venido por ti. ―respondo.

―Pero si este es tu trabajo, tu sueño. ―alega ella, preocupada nuevamente.

―No, ese era un objetivo. Mi sueño es otro ―tomo entre mis manos su rostro―. Sueño con que estés a salvo libre de estas preocupaciones.

―Tendrán la oportunidad de decirse palabras dulces si actuamos ya ―Eriol hace intento de sacar el arma y disparar―. Han encontrado el auto.

―Vamos a disparar. ―respondo sacando también mi arma.

―No, no quiero ver sangre ―dice Sakura llamando nuestra atención―. ¿Qué tengo que hacer, Eriol?

Sin perder tiempo, Eriol le explica lo que tiene que hacer. Tengo los nervios crispados y estoy a punto de cometer una locura para evitar que nuevamente, por tercera vez, sea expuesta al peligro, pero se ha armado de valor y no sé porque ahora quiere ayudar a una institución que le importó poco su destino.

Aún no sé porqué es tan valiosa esa pintura para todos, incluido Eriol. Pero Sakura está decidida a detenerlos y no permitir que nuevamente se extravíe. Camina con decisión entre otros autos que están en el parqueo y se esconde a un lado de mi auto. En casos de emergencia tengo un juego de llaves extras y ella está esperando que los hombres se distraigan para encenderlo y salir del hotel para nosotros poder someterlos.

Son tipos torpes y previsibles. En efecto, primero, abren el maletero, están distraídos buscando la manera de no dañar el cuadro. Sakura, sigilosamente abre la puerta y con éxito alcanza a entrar. Solo esperamos a que encienda el motor y se largue de aquí.

Pero algo sale mal, los tipos se percatan de que alguien está dentro del auto. Rápidamente sacando sus armas los dos apuntan a Sakura y la obligan a salir.

―Te lo dije, Eriol. Era un error ―no escucho nada más y salgo con pistola en mano preparado para disparar―. Esta vez no dudaré en disparar, suéltala ahora.

―Nos han engañado. ―grita uno de ellos tomando a Sakura del cuello y aventandola a los brazos del que acaba de cerrar el maletero.

―Suéltala, ahora ―gruño―. No dudaré en disparar.

―Disparas y ella se irá con nosotros. ―en los ojos de Sakura se lee una clara súplica. El desgraciado de Eriol se aprovecha de la distracción y se sube al auto, haciéndolo arrancar sale disparado del parqueo.

Sakura entendiendo que tiene una oportunidad de escapar muerde el brazo de su captor y sale corriendo a esconderse detrás de mí.

―Ya no tienen nada, yo no pertenezco al FBI ―trato de negociar con ellos aún apuntando con el arma―. Pueden irse y prometo no seguirlos.

―Nos engañaron una primera vez, no volveremos a creer en ti. ―sin mediar nada más, uno de ellos dispara en mi dirección. Al estar cerca el impacto es inminente y no tengo punto de protección, decido no moverme para proteger a Sakura.

Cierro los ojos esperando el impacto, cuando algo, que no es la bala me tumba al suelo. No siento nada, ni la bala ni sangre salir de mi cuerpo. Un segundo cuerpo cae cerca de mi y creo estar en el infierno al ver de quién se trata.

―¡Sakuraaaaa! ―antes de comprobar si está bien, por precaución disparo a los dos malditos que me han hecho vivir el momento más espantoso de mi vida. Como moscas tentadas por la miel aparecen aquellos que formaron parte de mi equipo y se disponen a desarmar y ver el estado en que han quedado esos delincuentes.

―¿Qué pasó aquí, Li? ―pregunta mi superior.

―Una muestra clara de la ineptitud de tu gente ―gruño acercándome como fiera a Sakura―. Pide una ambulancia, imbécil.

Empiezo a buscar signos vitales en Sakura y el lugar en donde fue a parar la bala. No responde a mi contacto. La desesperación me embarga, pero instantes después, el alma me vuelve al cuerpo.

La bala al impactar en el pecho de Sakura, se incrustó en el medallón que hace pocos minutos puse en su cuello. Definitivamente, la suerte estuvo con ella. A pesar de estar inconsciente por el impacto, sus signos vitales empiezan a normalizarse en lo que llegan con la asistencia médica.

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Dos días han transcurrido desde el secuestro de Sakura e intento de asesinato. Afortunadamente la bala no causó ningún daño, tampoco presentó ninguna lesión previo al disparo. Pero por razones que desconozco, ella aún no despierta.

El doctor ya nos ha aclarado en repetidas ocasiones, que debido a la impresión de lo sucedido su cuerpo se encuentra en un estado de reposo total. Todas sus funciones cognitivas, cerebrales y biológicas están en óptimas condiciones, solo es cuestión de tiempo y reposo para que ella despierte.

Tomoyo estuvo a punto de matarnos a Eriol y a mí por no haber dicho nada en el momento que todo sucedió. Mis hermanas también están furiosas, pero en ese momento, no teníamos cabeza para notificarles a todas ellas de lo que Sakura estaba sufriendo.

―Li, deberías de ir a descansar un poco, yo me quedaré con Sakura. ―entra Tomoyo a la habitación con un vaso de café.

―No, no me separaré de ella ―respondo aferrándome al sillón―. De todos modos, ya estuve en mi casa, me he bañado y tengo un cambio de ropa extra si es necesario.

―¿No tienes que trabajar? ―pregunta poniéndose a un lado de la camilla.

―No, ya no. He abandonado mi cargo. ―respondo sin dejar de ver a Sakura, esperando a que vuelva a mostrar al mundo sus bellas esmeraldas.

―Pero escuché que ibas a recibir un gran reconocimiento. ―agrega acomodando el cabello de su amiga.

―Eso escuché también, pero de nada sirve recibir mil medallas de parte del presidente cuando tienes en el hospital a una persona inocente luchando por su vida. ―mi jefe lanzó miles de maldiciones al sabe que no aceptaré nada de lo que venga ahora de ellos, ya tienen mi carta de renuncia inmediata. No quiero volver a involucrarme con criminales ni corruptos.

―Espero no te arrepientas de esa decisión. Me gustaría verte feliz ―Tomoyo se acerca y deja un beso sobre la cabeza de Sakura y nos deja en el silencio de un movido hospital―. Si Sakura no despierta pronto, me veré obligada a llamar a su familia.

No pienso discutir eso, a estas alturas la desesperación me embarga y estoy dispuesto a asumir las consecuencias de todos y cada uno de mis errores. Una vez que el hermano de Sakura sepa lo que ella ha sufrido, seré hombre muerto.

Los ladrones de la pintura, muertos están. Mis disparos fueron a dar uno a la garganta y el otro, en el estómago. No siento ni un poco de remordimiento, los hubiera torturado antes, para hacerles sufrir un poco de todo lo que Sakura sufrió.

Tengo muchas cosas que hacer, empezar de cero. Vivir de una manera pacífica, alejado de todo aquello que le ha hecho daño a la persona que más he amado en toda mi vida. Sé que las últimas palabra que crucé con ella me llenaron de esperanza, pero una vez que despierte, no sé lo que voy a escuchar de sus labios.

En estos dos días he tenido la oportunidad de cuidar de ella y en todo el tiempo que he estado sentado frente a ella, me he dedicado a leer para los dos. Encontré dos novelas interesantes.

Una de ellas, de aventura, mis favoritas un cuento épico que se desarrolla en el periodo Edo o Tokugawa de Japón feudal (1603-1868) ocurre específicamente en el verano de 1718. Titulada Gesta de la Hechicera y el Gaijin. Es una verdadera joya, a pesar de que su autor nunca ha visitado el continente asiático, este se esforzó muchísimo por transportarnos a esos lugares históricos del país en donde desarrolló la historia.

La otra novela es una de romance titulada 21 preguntas para enamorarse. Una novela de romance juvenil que no solo me divierte, sino que me ha permitido ir descubriendo cosas de mi mismo a medida que lo hacen los personajes... Además, me ha permitido tomar en cuenta que cosas puedo hacer para volver a enamorar a Sakura en caso de que me rechace.

Estoy leyendo en voz alta el último capítulo "Un informe desde mi corazón" narrado por la protagonista. Me he sentado muy cerca de Sakura, su respiración relajada provoca lo mismo en mi.

"En este informe no había secretos. Expresé en él todo lo que sentía, volqué allí todos mis sentimientos y plasmé como en veintiún días me había enamorado de él"

―Esa... es mi... historia favorita. ―una voz, una ronca voz interrumpe mi lectura, pero es la interrupción más esperanzadora que he tenido.

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N/A: Hola a todos. He vuelto al fin. Ruego me disculpen el tiempo que les hice esperar. Pero muchas cosas me han sucedido y me obligaron a dejar de escribir, entre ellas el trabajo y los virus no me han dado tregua. Además, ustedes se merecen un final con todas las de ley. Un final digno. Por eso, entre tantas ideas que han llegado decidí hacer no uno, si no dos finales.

Uno narrado por el lobo, y el otro, por la flor. Además del Epílogo. Por eso, espero de todo corazón les guste. Estoy trabajando mucho para que sea algo que a ustedes les guste.

También un pequeño homenaje a dos de mis amigos y fickers favoritos. 21 preguntas y Gesta han sido dos historias exitosas y estoy segura que a muchos de ustedes les han encantado.

Con este final no todo está dicho, aún nos falta saber si Syaoran tiene la oportunidad de volver a recibir amor por parte de Sakura.

¿Qué dicen ustedes, habrá perdón y redención? No olviden dejar su opinión. Nos seguimos leyendo.