Fandom: Final Fantasy VI (Square-Enix)

Personajes: Kefka Palazzo y Terra Branford

Prompt: Doing something together (this can be anything from watching tv to having sex. Just remember to tag appropriately.)

+ Juntos +

Ambos sabían bien lo que cada uno quería del otro pero ninguno estaba dispuesto a darle el placer de obtenerlo.

Bajo capas de tejido y polvos blancos, se ocultaban el resultado de cada discrepancia, fragmentos de piel herida poseyendo un diferente grado de tono a medida que la nueva piel se recomponía. Sutilmente sobresalientes las cicatrices contra las yemas de los dedos, endurecidas y enrojecidas las provocadas por fuego.

Sin darse cuenta, cayendo en un circulo vicioso que sólo sería roto al anular la voluntad de uno de ellos.

Esa siendo Terra quien valerosamente lo iniciaría mediante una sencilla contradicción.

Labios de rosada palidez separándose despacio, expresando con palabras sus pensamientos, fuerte aversión ante la idea de usar su magia contra una persona por mero capricho impidiendo el surgimiento de ésta. A medida que su frente se arrugaba, sus ojos desviándose del objetivo al igual que su rostro se giraba a la misma velocidad que las palabras brotaban, a metros frente a ella.

-Señor, no puedo... -

Prácticamente en un pestañeo, sus azules irises pasaron de clavarse en los del pobre soldado ocupando el rol de pelele humano a los color aguamarina de la muchacha cuya voz sólo parecía haberse forzado para originar una negación en vez de la aguardada afirmación. Su estupefacción durando un instante, el tiempo que fingía no haberla entendido.

-¿Qué has dicho? -

Lo demandaba firmeza en su segunda negación.

-Señor, no puedo. -Repitió Terra, con mayor claridad y por un instante pudo saborear el regusto de una victoria personal.

El desconcierto tornándose incredulidad, la ceja cual dorada linea arqueada suspendida descendió con lentitud a la par que sus penetrantes ojos se cerraron meneando levemente la totalidad de su cabeza, movimiento acompañado por el tintineo de pequeñas bolas adornándola. Una gratuita mofa que sólo el soldado a punto de ser achicharrado pudo vislumbrar.

El mago rompió a reír pero en sus sonoras carcajadas no había ni un ápice de autenticidad, más bien, un siniestro y retorcido trasfondo contrastando con su agudeza que puso los pelos de punta al hombre uniformado e airado, violentamente retirando la parte de la densa tela que conformaba su encarnada capa, Kefka se giró dejando al militar sin aliento y avanzó en pocas zancadas hacia la chica. Sus dorados tacones retumbando contra la piedra.

Por un instante, una significativa fracción de segundos, el soldado cerró los ojos creyendo estar a punto de observar algo insoportable mas tan divertido como era valerse de la violencia para obtener sus fines, Palazzo era capaz de emplear otros igualmente efectivos para encender a su bruja. Oh, eso podía reservarse para después, tras puertas cerradas.

-Si que puedes querida, yo lo he visto, incluso lo he sentido en mi propia piel... -Sus labios pintados se movían, mascullando bajo su propio aliento, a cada metro superado. -Como le va a ocurrir a ese soldadito de hojalata... -

Su freno frente a Terra fue corto, tomándola de un brazo cual progenitor enojado. Blancos y delgados dedos presionando contra su antebrazo, impulsando todo el cuerpo de la joven a echarse hacia delante e imitar la acción de caminar, torpemente plantando un pie pero no el siguiente que en su terquedad pudo originar una caída, siendo en cambio arrastrada igual que una muñeca de trapo. Incesantes noes resonando de su boca, ignorados por el hombre que marcaba la marcha.

-¡Silencio! -Fue cuanto brotó desde lo más profundo de la garganta del rubio, finalizado el trayecto que les había acercado a su temblorosa victima. Un grito que paralizó a su desafiadora. -Ahora, verás como si puedes. -Su voz sonó tras un pequeño y tenso silencio, su mano descubierta sosteniendo contra sí la cálida mano de Terra, ejerciendo la suficiente fuerza para evitar cualquier deslizamiento y aprisionándola la dirigió hacia el objetivo.

Las palabras en dar forma a la energía que en su sangre se concentraba imposibles de ignorar, tan incitadoras como su aliento, nublando todo pensamiento. Luchar contra ello una tarea difícil justo cuando su propio cuerpo se calentaba deseando dar una forma física a tanta energía. Bajo su otra mano, Kefka lo sentía también, la condensación de fuego por liberarse, abriéndose camino por el amplio espacio rodeándoles, desde las puntas de sus extendidos dedos. Aún apretando sus dientes, las mismas palabras acabaron por escapar, uniéndose al cántico. En su rendición, verdemar irises se cerraron, distinguiendo el aire cobrar el calor que iluminaba su rostro.

Pues aún encontrando el modo de hacerla cumplir con su parte, una ofensa era una ofensa. El castigo a infligir el único modo de hacérselo recordar. Además ¿Quién estaba al mando de los dos?