buenas sexys lectores, les hago entrega del capitulo 21 de este fic que espero y disfruten todavía.

No he estado en mis mejores días, pero intento mantener esto vivo, muy probablemente este comenzando a actualizar cada 15 días para que no los haga esperar mas, se lo feo que es esperar.

bueno sin mas que decir, los dejo con el capitulo.


El ambiente era incierto para ciertas chicas en ese momento, terminaban de ponerse sus ropas de vuelta después de un íntimo y carnal encuentro apasionado. ¿Qué sucedería con ellas a partir de ahora? La rubia se preguntaba aquello mientras sacaba su largo cabello del cuello de su kimono, por un breve momento pudo observar un par de marcas rojas en su blanca piel, justo al nivel de sus pechos, al ver eso solo pudo sentirse mal y a la vez extraña.

Por otra parte, la peli morada mayor que le daba la espalda y terminaba de acomodar sus ropas con mas lentitud, debido a sus heridas, se encontraba feliz pese a todo, pero… también estaba preocupada por que se vendrían cosas difíciles.

"-Acabo de acostarme con la Oiran de Maki-chan… con la amiga más cercana de Umi-chan… con alguien totalmente prohibido…-"pensó para si misma Nozomi mientras con algo de cuidado cerraba su hakama, el cual aun tenia rasgos de sangre y se encontraba algo quemado de la parte más inferior.

No era para menos el cómo se sentían ambas, aun que la mayor se encontrara feliz, sabia perfectamente que aquello no era nada bueno, además de considerar el acto que había cometido con Eli como "ultraje" hacia Maki, también estaba segura que ahora que la rubia se encontraba descansada y más tranquila en cuanto a su seguridad, no estaba cómoda con su compañía, eso la frustraba pero… ¿Qué no fue Eli quien había aceptado y había comenzado?

No, no debía pensar así, no era culpa solo de Eli, muy bien sabia que gran parte de la culpa era de ella, pues había insistido lo suficiente como para acorralar a Eli, seguramente la rubia ni si quiera quería hacerlo y solo acepto por cumplir su palabra… pero ¿No Eli también le había dicho que estaba confundida en cuanto a lo que sentía por ella?

-No sé qué es lo que siento por ti… de verdad por más que lo pienso no logro entenderlo del todo, solo sé que mi corazón se niega a dejar ir a Suzuko, pero otra parte de el, quiere tener tu afecto y atención… Si te lo preguntas, el único sentimiento que tengo seguro es el egoísmo… por que por más que intente alejarte, realmente quiero seguirte teniendo cerca y que no mires a nadie más…-

Sacudió su cabeza al recordar las palabras de Eli, estaba nerviosa por eso, por que no tenia ni la menor idea de que hacer…

Se giro levemente para mirar a la rubia y se percato de como unos ojos azules la observaban y bruscamente se desviaron de ella, la rubia la estaba observando hasta que ella se dispuso a mirarla también, se confundía cada vez más, por lo que intento acercarse para tratar de calmar el ambiente entre ambas.

-Creo que debemos movernos ya Elicchi… quedarnos aquí no es seguro- rompía con el silencio Nozomi mientras se apoyaba de un trozo de bambú seco para caminar correctamente, todo mientras posaba su mano sobre el hombro de la rubia quien no la miro.

-Si… andando- fue lo único que dijo Eli y sin más comenzó a caminar.

Nozomi noto la forma tajante en la que la rubia había irrumpido su contacto y había comenzado a andar. Soltó un suspiro y sonrió levemente.

-Espérame, no puedo andar tan fácil como tu y seguramente no sabes hacia donde ir- dijo Nozomi a la de ojos azules que simplemente se detuvo sin darle la cara de nuevo.

-No… no lo sé, pero de verdad quiero irme a casa, estoy preocupada por Arisa. Ella esta atrapada en esa jaula de depredadores y no quiero que nadie la toque- comento Eli a la mayor quien solo bajo un poco la mirada.

-Tranquila, se por donde volver, pero necesitare de tu paciencia… al menos eso te pido ahora- Comento Nozomi haciendo referencia al estado en el que se encontraba y de su lento andar.

Eli no dijo nada más, se sentía incomoda y triste, no quería sonar de tal manera para Nozomi por que la chica no merecía ese trato después de lo que había hecho por ella, pero algo en su interior le decía que todo lo sucedido era culpa de Nozomi, se suponía que ella siempre amaría a Suzuko y guardaría su corazón para ella hasta el final de su vida, pero ahora estaba esa peli morada ahí destruyendo y pisoteando sus intenciones…

Eli volvió a girarse para mirar a Nozomi y solo observo como la peli morada tenia cierta dificultad para moverse, le dolió ver esa expresión adolorida y decepcionada en la mayor, trago pesado y camino hacia la chica herida.

-Ven aquí, déjame ayudarte- Eli llego hasta la mayor y paso su brazo por la cintura de la líder de Toujou e hizo que ésta pasara su brazo sobre sus hombros para así apoyarla. -Así lograremos ir más rápido y te cansaras menos- Dijo a Nozomi mientras la ayudaba a continuar caminando.

Nozomi recibió el gesto con mucha alegría, tal parecía que Eli no estaba del todo incomoda y eso lograba aliviarla.

Caminaron un largo rato sin decir nada más, a pesar de la situación de ambas, estaban consientes que lo mas importante era salir de ahí y llegar a un lugar donde pudieran ser auxiliadas y pudieran estar seguras, seguramente al saber que Nozomi había desparecido, el pueblo de Toujou se iría inmediatamente en contra de los Kazuno y eso tenia preocupada a Nozomi también, pues sabia que todos ellos morirían irremediablemente ante alguien como los Kazuno.

La tarde comenzaba a caer nuevamente sobre sus cuerpos, estaba pronta la noche y con ello estarían de nuevo en peligro por la baja temperatura y la fauna silvestre y salvaje del lugar, eso las ponía nerviosas.

Para suerte de ambas, Eli comenzó a observar el lugar y comenzaba a parecerle familiar.

-Espera un momento Nozomi- dijo la rubia a la mayor y dejo de sostenerla rápidamente para moverse un poco al frente y mirar el lugar.

-Este lugar… estamos cerca de uno de los campamentos de Sonoda, este es uno de los costados que rodea el lugar- Decía Eli a la peli morada que permanecía sentada en una roca para ayudarse a sostenerse.

-No sabes como me alegra escuchar eso… estoy segura que mis pies ya no iban a resistir mucho tiempo- Nozomi soltó con alivio.

-Vamos, apresurémonos, quizá encontremos a alguien, o al menos algo que nos pueda ayudar- Eli rápidamente volvió a apoyar a Nozomi para que comenzara a andar y juntas caminaron hasta aquel lugar que mencionaba Eli.

Cuando llegaron, efectivamente, aquel lugar estaba ahí completamente intacto y sin señales de que alguien estuviera ahí, lo cual no era del todo malo, quería decir que el lugar estaba libre de enemigos y por lo tanto podrían descansar ahí.

Eli entro a la única cabaña que estaba disponible y dejo a Nozomi sentarse en uno de los futones en el suelo para que pudiese descansar, ella se tumbo justo al lado respirando con más tranquilidad.

-Ah por fin podemos sentirnos mas tranquilas- Exclamaba Eli con alivio mientras limpiaba un poco de su sudor con la manga de su kimono. Miro de reojo a Nozomi y logro ver como esta fruncia el ceño mientras sujetaba su mano herida. -Buscaré algo para tus heridas, seguro hay algo por aquí que pueda ayudarnos- se levanto con cuidado y comenzó a buscar en el lugar.

Nozomi solo la observaba con cuidado, Eli parecía mas amable, eso era definitivo y la ponía feliz, pero aun con ello, algo en su interior le decía que no todo estaba marchando bien.

-Aquí, Encontré un poco de Ginkgo-Eli decía mientras encontraba una pequeña vasija con el aromático contenido de aquella planta.

Eli rápidamente se dirigió hacia Nozomi y preparo todo lo que necesitaba para comenzar a curar un poco las heridas de la mayor.

Todo volvió a ser silencio para ambas mientras la rubia llevaba a acabo aquella curación, el único sonido que se podía apreciar muy levemente eran los tenues quejidos de la mayor al ser curada.

"-Sus manos son tan suaves… amo cuando me tocan… amo cuando acarician mi cabello-" pensaba la mayor mientras sus ojos estaban atentos a todo lo que la rubia hacía.

La insistente mirada de la mayor ponía mal a Eli, sabia que significaba esa mirada de Nozomi, el como sus ojos brillaban al verla, pese a todo lo malo que pasaron los últimos tres días. De verdad estaba confundida, su cabeza era un lio total y simplemente quería dejar todo atrás y ocultarse con su hermana.

-Y...Ya está, Parece que tus heridas han respondido bien ante los constantes lavados y la piel de tus pies casi termina de caerse, así que hemos hecho un buen trabajo con ellas- Hablaba Eli mientras terminada de colocar una tela protectora en todas las heridas de la mayor quien permanecía aun mirándola. -Ya paso lo peor…- Finalizo mirando tímidamente a la mayor, quien le sonrió tenuemente.

-Y lo mejor también…- se atrevió a dejar salir Nozomi ante el ensimismamiento que estaba experimentando al mirar a Eli ser tan amable con ella.

Pero para su mala serte, como si el destino así lo quisiera, Eli simplemente se alejo de ella evitando así, todo contacto con su piel. La anterior sonrisa de Nozomi entonces se desvaneció.

-Nozomi… todo lo que sucedió en ese lugar… Deberíamos olvidarlo-

Nozomi miro rápidamente a Eli, la expresión de la chica era fría y seria… no imagino que esas simples palabras bastarían para que su pecho comenzara a dolerle.

-Elicchi… yo no puedo hacer eso, no solo significo mi primer beso y mi primera experiencia… significo mas que un simple acto carnal para mi… así que no puedes pedirme que lo olvide- Nozomi respondió haciendo evidente el dolor que aquellas palabras le habían provocado.

Eli solo evito la mirada de la mayor y se puso de pie, tomando incluso mas su distancia de ella, no quería lastimar a la peli morada, pero… no deseaba continuar, los recuerdos se lo impedían.

-Es lo mejor Nozomi… solo míranos, somos prohibidas, tu eres de la realeza y yo un simple juguete para satisfacer los deseos de aquel que me compre…- Continuaba Eli mientras bajaba la mirada. – Lo mejor es que olvidemos todo esto, solo fue un error…- Eli insistía.

No fue hasta que Nozomi llego con mucha dificultad hasta ella y con cuidado tomo el mentón de la rubia y la obligo a mirarla.

-¿Estas segura?- El cómo Nozomi había dicho aquello había provocado que el corazón de Eli comenzara a acelerarse y a sentirse inquieto.

Pareció quedarse mirando aquellos bellos y brillantes ojos turquesa, como si en la profundidad de estos pudiera encontrar una respuesta.

-…completamente segura…- dijo con mas firmeza que antes. En respuesta solo sintió como Nozomi levantaba esta vez su mano herida y la llevaba hasta la mejilla de la rubia, acariciándola suavemente. Eli no entendió nada, solo pudo apreciar como Nozomi le sonreía con tristeza.

-Dices eso… pero tu cara me dice lo contrario, en especial tus ojos- Nozomi susurraba aquello mientras pegaba su frente a la de la rubia quien no evitaba el contacto.

-No hay más que hablar- Eli le devolvió el susurro a Nozomi y fue ella quien lentamente comenzó a alejar su frente de la de la mayor.

Nozomi estaba dolida ¿Cómo era posible que Eli se atreviera a jugar así con ella? Quizá era su culpa por esperar más de la rubia sabiendo que ella aún tenía su corazón en resguardo.

-¿Qué pretendes Elicchi, guardar tu corazón siempre? ¿La memoria de quien quieres respetar? Acaso… ¿De Suzuko Sonoda? ¿Para qué? - Nozomi ya dejaba a flote su molestia y su frustración, trato de entender a Eli, pero simplemente no logro hacerlo.

Eli al escuchar a Nozomi decir aquel nombre giro de vuelta su rostro hacia la mayor con bastante furia, se encamino hasta quedar de frente y levanto su mano lista para propinarle una buena bofetada a Nozomi, la mayor al ver lo que se proponía Eli simplemente cerro los ojos y echo ligeramente la cara a un lado, esperando el impacto. Sin embargo, éste no llego.

Aun con algo de temor a ser golpeada, abrió lentamente los ojos y lo que vio ahí la dejo sumamente sorprendida, Eli seguía con su mano elevada, preparada para golpearla, pero temblaba como si vacilara si hacerlo o no, pero su rostro… la expresión de Eli era lo que mas dejo sorprendida a Nozomi pues la rubia tenia una extraña mezcla entre una mueca de enojo y una de llanto y por supuesto, sus ojos emanaban lágrimas.

-Tu… Tu no sabes nada…- Alcanzo a decir Eli con voz quebrantada.

A Nozomi le dolió aquello, pero no iba a seguir permitiendo que la indecisión de Eli la siguiera lastimando.

-Tienes razón, no se nada y así debería quedarme… así debí haber permanecido desde el principio- Continuaba mientras esta vez era ella la que daba un par de pasos atrás para alejarse de Eli. -Pero es injusto… muy injusto que me hicieras pensar algo diferente-

Lo que siguió fue aun mas extraño, pues aun entre toda esa tención Eli simplemente volvió a acercarse hasta Nozomi y la abrazo por la espalda, con esa acción pudo notar que Nozomi también había dejado escapar un par de lágrimas.

-Lo siento mucho Nozomi… de verdad, perdóname-

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Maki y Dia estaban cabalgando a la par, ambas estaban en camino a enfrentar uno de los establecimientos de los Kazuno, un pueblo en especifico el cual era uno de los fuertes de la familia Kazuno, era obvio que no se quedarían con las manos cruzadas después de que ellos tomaran a Nozomi y como era un rescate de suma importancia, los lideres mas importantes también estaban movilizándose, eso incluía a Maki, Dia y Umi pues eran los miembros mas representativos para cada ejército.

Dia podía observar a Maki, esta estaba de un humor bastante considerable, pues Kotori estaba ahí también, ambas estaban conversando íntimamente y no tenia inconveniente con ello, de no ser por la joven Sonoda que miraba desde atrás con un evidente rostro irritado aquella escena.

-Maki y Minami-san son como hermanas… - Dia comenzaba hablando con Umi quien no aparto la mirada de ambas chicas al frente.

-Las hermanas no tienen sexo entre ellas- contesto secamente, a lo que Dia entendió por fin de donde venia la molestia de Umi.

-Yo lo sé, se cómo puedes sentirte al respecto, pero no deberías preocuparte por esas dos, Maki y Minami-san son menos de lo que piensas y a la vez son más que eso- Decía Dia causando confusión en Umi.

-No entiendo que pretendes decirme- Contesto completamente honesta la morena de cabellos azules, a lo que Dia soltó un suspiro y continuo.

-Son demasiado intimas, si me preguntas si se aman, pues si, se aman, pero no de la forma que tu piensas- Explicaba un poco mejor Dia a lo que Umi pareció entender mejor, pero aun con ello no estuvo complemente tranquila. -Maki… ella ya tiene a alguien por quien esta interesada de una forma romántica y no es Minami-san, además… Minami-san también tiene a alguien en su corazón- aclaraba Dia a lo que Umi simplemente se sobresaltó.

¿Kotori ya tenia a alguien en su corazón? No lo imaginó, y la simple idea de pensar en ello la hacia sentirse mal, pues como ya se sabía, Umi sentía algo mas por Kotori, no solo la miraba con deseo, pues sobre ese sentimiento estaba uno mas bello, incluso si no había tenido el tiempo suficiente para estar en contacto con ella antes, la amabilidad y la dulzura de la joven peligris había sido mas que suficiente para atrapar a Umi.

Esos últimos días en los que había estado conviviendo con Kotori como su cortesana había sido mas que suficiente para dejarle claro sus sentimientos por ella, por que tal y como pensó, Kotori seguía siendo sumamente amable y dulce con ella, sin mencionar como la había sorprendido con sus habilidades en la lucha aquella vez que se enfrentaron a guerreros de los Kazuno. Y aquella platina nocturna… en la que la separaron de Eli, esa en la que Kotori se había acercado a animarla, fue lo que le dio la certeza de su amor por ella.

Por ello, pensar que Kotori ya tenia a alguien en su corazón simplemente le causaba incertidumbre y dolor.

-¿Qué clase de persona pudo robar el corazón de tan extraordinario ángel?- Por fin, después de permanecer tanto tiempo en silencio, Umi respondía a lo que Dia le decía.

La joven de ojos turquesa simplemente le sonrió a la líder de Sonoda, tratando de trasmitirle calma con esa sonrisa, pues aun que no supiera la respuesta a esa pregunta, estaba segura que Kotori Minami estaba enamorada de una persona igual de maravillosa que ella.

-Ten por seguro que es una buena persona, y confía en que sus sentimientos son los correctos- Finalizo Dia a la plática.

Parecía que la líder de Sonoda estaba ya mas tranquila, de alguna forma Dia había logrado hacerla calmar un poco y la expresión dura y el ceño fruncido de Umi se había logrado suavizar.

Dia había logrado que su compañera se tranquilizara, pero por alguna razón sus propias palabras la hicieron pensar en alguien en especial, esa joven tierna y pequeña, la cual la había tratado bien desde que pudieron conversar amenamente, aquella castaña de gran apetito que la hacia suspirar y que en ese mismo momento estaba esperando por su regreso.

"-Me pregunto si alguien como yo merece amar a alguien como Hanamaru-san-"

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Sarah estaba mirando fijamente la espalda de alguien al frente de tantos guerreros que antes estaban a su mando, esa era su hermana Leah quien ahora estaba al mando de todo, quien había tomado su lugar. Y en este momento se dirigían a el campamento más próximo a los condominios de la familia Kazuno.

Su venganza estaba más que próxima y se había encargado de reaccionar rápido y tomar la primera oportunidad que se le presentara.

Flash back

Después de la masacre en sus dominios de una parte de sus hombres, y después de limpiar el sitio, se percató que había guerreros aun dispuestos a serle fiel únicamente a ella, y estos fueron algunos de los que había obligado a permanecer en los alrededores donde habían perdido de vista a Nozomi y a Eli, estos guerreros eran de los mejores de Kazuno y al volver y escuchar la situación decidieron serle fieles a Sarah, con ello le entregaron una buena noticia a la mayor de los Kazuno y fue que mientras ellos volvían a la casa mayor, pudieron percatarse de movilización por parte de un gran numero de soldados por parte de las tres familias.

Seguramente Sonoda había informado de lo acontecido a las tres familias por lo que comenzarían a movilizarse con el fin de provocar un enfrentamiento para recuperar a Toujou, quien probablemente estaría muerta junto a la cortesana rubia y sus cadáveres estarían siendo comidos por la fauna del rio.

Esa era una gran oportunidad por la que en cuanto supo de aquello, trato de volver con su padre y su hermana para informarles.

Sin molestarse si tocar o no, se adentro a la sala principal donde estaba su padre conversando con Leah y al percatarse de su brusca entrada, el hombre hizo evidente su enfado.

-Te dije que no podías entrar aquí hasta nuevo aviso, así que quiero que salgas ya- le ordeno de inmediato el líder de Kazuno a lo que Sarah no le escucho.

-Padre, hay hombres de Nishikino, Toujou y Sonoda en dirección al campamento de Yokohama, son demasiados…- dijo fingiendo estar asustada y gracias a ello, consiguió la atención del hombre mayor.

-¿Cómo sabes eso, quien te lo ha dicho?- el hombre puso toda la atención en su hija mayor.

-guerreros faltantes de mi agrupación, acaban de llegar y lo han visto ellos mismos- informaba de vuelta a lo que el hombre no pareció muy crédulo.

-Estamos en Machida, no hay forma de que pudiesen ver a los hombres de las tres familias si ellos se dirigen a Yokohama- Decía el hombre a su hija quien rápidamente logro pensar en algo creíble.

-Eso es porque permanecieron a los alrededores de Kawasaki, buscando a Toujou, a ella la perdimos en el rio Tama y por eso lograron verlos antes de volver- explico hábilmente ganándose esta vez un gesto de que el líder había creído en sus palabras.

Entonces el hombre soltó un gruñido de desagrado.

-Que ataquen a las comunidades de Yokohama bajo nuestra protección seria perjudicial para nosotros…- Dijo el hombre volviendo al centro donde estaba sentado y donde Leah aún permanecía confundida.

-Padre, podemos movernos más rápido y llegar antes que ellos, por nuestra ubicación incluso tendríamos algo de tiempo para alertar a los pobladores y organizarnos antes de que ataquen- Esta vez Leah era quien decía aquello a su padre.

-Si lo consideras prudente, entonces quiero que actúen ya, ambas irán a hacerle frente a esa agrupación- ordenaba el hombre a sus hijas que de inmediato accedieron. -Es momento de que demuestres que eres digna de llevar el cargo sobre tus hombros Leah, Sarah te acompañara y espero que esta vez no me falle- Aclaro el hombre a lo que en respuesta sus hijas solo hicieron una reverencia y se pusieron en marcha.

Cuando se preparaban, Sarah se percato de como su hermana menor la miraba insistentemente, como si quisiera decirle algo, pero la mayor trataba de evitar cualquier tipo de conversación con su hermana, pues estaba decidida a vengarse y no escucharía ninguna disculpa de su parte.

Cuando salieron de aquel lugar, Sarah llamo a aquellos pocos hombres que la seguían fielmente y les dio claras instrucciones.

"-Cuando el momento llegue, ustedes se encargaran de dejar desprotegida a Leah, cuando eso suceda, podre volver al mando-" Dijo a todos ellos.

Sin embargo, a aquel a quien más confianza le tenía lo aparto del resto y hablo a solas con él, pidiéndole total confidencialidad.

-Se que tu lealtad a mi es poderosa, y por ello te ofreceré un puesto sumamente alto cuando todo esto llegue a su cometido- Comenzó diciendo a aquel joven que asintió.

-Estoy dispuesto a lo que sea por usted mi señora- aclaro el joven con una reverencia.

-Tu única misión es asesinar a alguien de los Nishikino y quitarle su armadura, yo estaré al tanto de ti, por lo que te colocaras este pañuelo en la muñeca de tu brazo izquierdo, cuando la tengas, me la entregaras y me permitirás cambiarme a esa armadura, cuando por fin haga el cambio te encargaras de protegerme y dejarme un camino libre hacia Leah, eso es todo lo que tienes que hacer- indico al joven que simplemente hizo una reverencia ante ella.

-Como ordene mi señora-

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Fin flash back

Sus planes estaban claros, Sarah era alguien que lograba pensar muy eficientemente, pero su exceso de confianza la habían llevado a perder lo mas importante para ella, sin embargo, no estaba dispuesta a abandonar aquello a lo que era merecedora por derecho, por ser la hermana mayor y ser superior.

Pero claramente Leah tampoco era ninguna tonta, pues por sus propios méritos había logrado volverse una líder importante para los guerreros de Kazuno. Era una estratega excelente y sus habilidades en la lucha eran sublimes, esa mano derecha suya era increíblemente hábil y pocos podían hacerle frente.

Pero no era una misión imposible y demostraría su superioridad en una totalidad aprovechando los eventos que estarían por ocurrir para volver a la sima.

-Las banderas de Yokohama están a la vista, por favor estén atentos a su alrededor y preparen la primera formación de defensa al frente del cruce con el camino de Kawasaki, seguramente es por donde ellos llegaran- ordenaba Leah a sus guerreros que de inmediato hicieron cas a sus indicaciones.

"-Disfruta tu momento de gloria… hermana-"pensó para sí misma Sarah mientras seguía al resto a espaldas de Leah.

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La tarde estaba cayendo sobre ellos no muy lejos del punto de choque con los primeros pueblos de Yokohama, los grupos de las tres familias estaban descansando del viaje, y se encontraban en conjunto organizándose para atacar.

-Sabemos que la sede principal de los Kazuno esta en Machida, por lo que contaremos con muy poco tiempo en batalla antes de que lleguen el doble de guerreros a destruirnos, Un informante de Yokohama nos ha dicho que Nozomi puede estar cautiva en el centro del pueblo, ya que llegaron cargas nuevas hoy y puede que ocultas entre todo eso estuvieran Nozomi y Ayase para no levantar sospechas- Maki comenzaba a explicar a las demás presentes.

-Entonces lo más adecuado sería que nos dividiéramos por cuatro grupos, tres de ellos servirían de resistencia y el cuarto tendría el paso libre para llegar al centro del pueblo y exigir la liberación de Nozomi-san- Daba una opinión Dia, a lo que a las demás les pareció bien.

-Es buena estrategia, pero ¿Cómo podremos hacerlo de esa forma? - se preguntó Umi, a lo que Maki hablo de inmediato.

-Kotori puede liderar un grupo, estoy segura que no tendría ningún problema en hacerlo ¿Verdad? - pregunto la pelirroja a la peli gris quien solo sonrió.

-Puedo manejarlo Maki-chan- Accedió de inmediato. Sin embargo, Umi rápidamente se negó.

-No voy a poner en riesgo a Kotori, no es su deber si quiera luchar- Dijo la mayor, sin embargo, Maki rápidamente se puso al frente con voz autoritaria.

-Kotori es mas leal a mi de lo que podría llegar a serlo contigo, así que, si no vas a aportar algo mejor que hacer en este caso, mejor guarda silencio- Dijo de forma algo brusca que sin lugar a dudas hizo molestar a Umi, sin embargo, cambio su enojo cuando Maki termino de hablar. -Ninguna de nosotras queremos perder a Nozomi… y Ayase Eli… ¿No quieres salvarla también? -

Con esas simples palabras Umi no pudo negarse, pues no solo su preciada amiga Nozomi estaba en riesgo, también la vida de Eli, alguien a quien amaba demasiado para dejarla morir.

-…Bien… pero si Kotori va a participar entonces déjame ser uno de los grupos que van abrir camino junto a ella- pidió la Sonoda a lo que Maki soltó un suspiro algo fastidiado.

-De acuerdo, mas te vale cuidar su espalda lo mejor posible- Advirtió a su amiga peli azul que simplemente asintió.

-Tomare uno de los lugares de despeje, así tu podrás encargarte de ir al centro del pueblo y rescatar a Nozomi-san- Dia también se ofrecía a ser parte de los grupos que más lucharían.

-Perfecto, si no hay nada mas que agregar, entonces comencemos a agruparnos y a ejecutar el plan- Dicho esto, Todas ellas se reunieron con sus hombres y dieron instrucciones específicas para cada uno.

El tiempo transcurrió y el cielo era una mezcla hermosa de naranja y oscuridad, los habitantes de Yokohama permanecían en sus rutinas diarias con total tranquilidad, no fue hasta que un estruendo a las orillas de este, comenzó a alertar a todos los habitantes.

Un joven corría entre las calles, gritando alterado y asustado, logrando alertar aún más a los pobladores.

-¡Ya vienen! ¡Guerreros rojos se aproximan! – Grito el joven y de inmediato los pobladores comenzaron a esconderse entre sus casas y los alrededores de los arboles y el bambú.

Pronto un grupo de caballos comenzaban a llegar a las orillas del pueblo, todos llevaban a un guerrero de armadura roja en ellos y estos cargaban arcos con peligrosas flechas con puntas de tela ardiente y pronto comenzaron a ser arrojadas a los techos de madera y paja de las casas del pueblo, comenzando a incendiarse.

La gente salía de sus casas aterrorizados solo para encontrar la muerte a mano de las espadas de los guerreros de Nishikino quienes eran feroces y devastadores.

-Podemos salir del lado oeste del pueblo, rápido- uno de los pobladores gritaba al aire, dando una opción de escape a sus vecinos pobladores, sin embargo, pronto lograron percatarse del terrible error que cometían.

Desde ese lado podían apreciar a guerreros de armadura azul obscuro, los cuales también retenían y mataban a aquellos demasiado audaces que intentaran sobrepasar el límite que imponían

-¡Ya están aquí mi señora! , llegaron incendiando las primeras casas del pueblo y matando a quienes intentaban salir- Un soldado de Kazuno llego hasta Leah y le informo de lo que estaba sucediendo por lo que rápidamente Leah dio órdenes.

-Llegaron justo como esperábamos, así que den la señal de ataque inmediatamente- ordeno y sus guerreros comenzaron a moverse.

Maki estaba al frente de su grupo, cabalgando en su ponente caballo negro, lista para correr en dirección al camino que la llevaba más rápido al centro del pueblo, sin embargo, sus planes fallaban pues guerreros de armaduras purpura oscuro comenzaban a hacerse presentes.

-Parece que son mas rápidos de lo que pensé… ya están aquí- dijo soltando un cansado suspiro y sin más simplemente desenvainó su katana.

-Espero te despidieras de tu ridícula y cobarde líder, porque no sobrevivirás a esto- una voz femenina provenía del interior de una de las armaduras de Kazuno, advirtiendo a la chica al frente de los guerreros rojos.

Esta simplemente rio.

-¿Kazuno pretende que enviaría a hacer el trabajo sucio? Que descortés… Si yo amo hacer el trabajo sucio con mis propias manos- Exclamo la pelirroja mientras dejaba a la vista su rostro un par de segundos para que pudieran ver que se trataba de ella misma y en cuanto bajo de vuelta su casco, comenzó a atacar.

Se abrió paso golpeando a varios de estos guerreros con su espada, con apoyo de sus soldados logro abrirse algo de camino hacia donde deseaba.

Por su parte Umi, Kotori y Dia lograban persuadir a los alrededores a retirarse o bien, simplemente los mataban. Ambas lideres estaban sumamente sorprendidas de lo hábil que era Kotori con las armas, después de todo había tenido a una de las mejores maestras, la cual era la única hija de la familia Nishikino.

Varios guerreros de Nishikino estaban aun en combate, uno de ellos fue atacado por la espalda, su cabeza era atravesada con una poderosa flecha y un guerrero de armadura purpura lo arrastraba hasta algún lugar que pudiera considerarse despejado.

Cuando aquel joven logro estar medianamente a salvo en el interior de alguna de las casas, Sarah se dejaba ver.

-¡Lo conseguiste! Sabia que no me fallarías- La mayor de las Kazuno de inmediato se acerco a aquel cuerpo sin vida y comenzó a despojarlo de su armadura.

-Mi señora, los hombres de Leah se están concentrando en el centro del pueblo, parece que no tendrá problema de mezclarse entre los guerreros de Nishikino y llegar hasta ahí- Explicaba el joven.

-De cualquier manera, te quiero vigilándome la espalda de cerca, seria bueno que te mantengas a unos metros para que no lleguen a lastimarte- dijo Sarah mientras terminaba por colocarse el casco para ocultar su rostro.

Mientras tanto Leah se movía tan rápido como podía hacia el encuentro con los guerreros rojos, se sentía confiada, no podía fallarle a su padre, después de todo tenia una gran responsabilidad sobre sus hombros y debía llenar todas esas expectativas.

El choque de grupos fue más rápido de lo que ella pensó, cuando menos se dio cuenta, se encontraba detenida al frente de un grupo de guerreros de armadura roja, quienes también se habían detenido un breve momento.

Todos permanecieron en silencio, el único ruido en el ambiente era el de la destrucción de las llamas y el llanto de los sobrevivientes del pueblo de Yokohama.

-Sabes a que venimos, regresa a Toujou y te permitiremos vivir- Maki era la primera en hablar, lo que sorprendió a Leah.

-La mismísima Nishikino Maki ha venido en rescate de Toujou Nozomi, increíble- Respondió Leah causando la misma sensación de sorpresa en Maki, no esperaba que ella estuviera ahí combatiendo.

-Me sorprende que salgas de tu zona de privilegios y mimos para venir a luchar, pero claramente, no es tu día de suerte… no mientras yo esté aquí presente- dijo con total seguridad la pelirroja.

Leah se sintió ofendida, no solo en su hogar la miraban como una mimada, también el enemigo la miraba así y eso la hacía caer en colera.

Pero no era momento de dejarse llevar por sus emociones por lo que simplemente atino a atacar a el poderoso orgullo de Maki como bien sabia.

-Esa inútil de Toujou y esa zorra rubia duermen ya con los peces muertos… fallaste si quiera antes de intentar hacer algo…- Comenzó diciendo a la pelirroja que no se movió ni un poco y aun que no podía ver su rostro debido a su casco, sabia que Maki estaba poniendo mala cara.

-Bien… entonces te matare y estaremos a mano, quizá no pude salvar a Nozomi, pero la vengare- aclaro la pelirroja con un tono de voz más serio.

Entonces Leah sonrió para si misma y supo que sus provocaciones estaban funcionando, entonces era momento de darle el peor golpe de todos a la heredera de Nishikino.

-¿De verdad pensaste lograr salvar a Toujou?... Si ni si quiera fuiste capaz de salvar a la perra sucia de tu madre- Exclamo con total burla.

Su madre… nadie se metía con la memoria de su amada madre…

Gritos comenzaron a sonar en la cabeza de Maki, grito ahogados que reconocía y a la vez no pudo identificar del todo. Era como recuerdos que nublaban velozmente en su mente.

Recordó el cuerpo muerto de su madre y la expresión de sufrimiento que esta tenía ya muerta…

-Mama… despierta… ¡Despierta!-

-¡Vete Maki! ¡Te ordeno que te vayas ahora!-

Recordó a su padre golpearla y echarla del lugar, recordó la mirada enfurecida y llena de lágrimas de su padre.

-Es tu culpa que tu madre este muerta… ¡Tu lo provocaste, no yo!-

-Papá…-

-Tu debilidad me obligo a hacerlo…-

La furia comenzó a invadir su cuerpo, sintió como incluso ardía de la ira, deseaba arrancar la lengua de la joven Kazuno, arrancarla con sus propios dientes por atreverse a mencionar si quiera a su madre, la haría sufrir, la haría llorar, la haría desear morir… pero no la mataría, solo prolongaría su agonía hasta el último y satisfactorio instante.

Leah tras decir aquello permaneció en silencio observando a Maki durante un par de segundos, hasta que repentinamente y sin si quiera esperarlo y darle tiempo a reaccionar, Maki se lanzo contra ella con su katana justamente de frente.

Fue tan rápido, no pudo ni si quiera reaccionar cuando la sangre salpico su rostro e inmediatamente cayó al suelo desorientada.

Cuando Leah logro reaccionar sus hombres ya se habían abalanzado contra los de Maki para protegerla, en el suelo se percato de lo que había pasado. Maki había intentado matarla, sin embargo, la posición de su caballo intervino y la pelirroja solo logro decapitar al caballo y derribarla cuando el caballo desfalleció sin vida.

-Ma…Maldición…- fue lo único que pudo exclamar antes de levantarse de inmediato y comenzar a luchar también.

-¡Te destruiré!- Escucho a Maki gritarle mientras la atacaba de frente con su katana, Leah logro cubrirse con un arco que dedo a la mano y empujo a Maki para poder levantarse.

Por fin lograba ponerse de pie, y de inmediato logro obtener en sus manos su preciada lanza, aquella con la que luchaba siempre y de la manera más eficaz. Sus armas chocaron entre sí, Leah podía sentir la fuerza tan desmedida que Maki estaba usando para luchar, así como podía escuchar la acelerada respiración de la joven Nishikino, no pensó que la chica fuera a reaccionar con tanto ímpetu.

Maki no podía perdonar a la joven Kazuno, estaba de verdad envuelta en ira, confundida por lo que su memoria le hizo ver… y sobre todo tenia ganas de llorar, pero no era momento para ser débil, debía enfrentarse a alguien que poseía habilidades fuertes y le estaba dando una gran batalla.

Leah soltó un mortal golpe con su lanza sin dar en el blanco, sin embargo, en el movimiento al girar soltó también una potente patada que golpeo en el costado de Maki, haciéndola tambalear, una vez la vio vulnerable, intento cortarla, pero la pelirroja uso de escudo a uno de los hombres de Leah y al ver atravesado el cadáver con su lanza, Maki lo empujo para atorar el cuerpo en el arma de Leah, quien sintió muy pesado el peso y termino por soltar su arma.

Maki aprovecho esta vez la posición indefensa de Leah para intentar golpearla con su katana, soltó uno, dos y tres poderosos golpes que la Kazuno menor logro esquivar por muy poco. Miro con desesperación a los lados y topo una espada clavada en el pecho de alguien por lo que corrió hasta ella y la tomo entre sus manos. Ahí Maki nuevamente comenzó a soltar golpes fuertes contra ella que Leah contrarresto y hallando la oportunidad golpeo justo en el pecho de la pelirroja con la parte no mortal de aquella espada ajena, haciéndola caer y que el aire le faltara.

Solo debía correr hasta Maki y golpearla con la espada, solo eso y habría vencido, por lo que sin mirar a otra parte que a su objetivo se abalanzo contra ella dispuesta a acabarla, sin embargo, algo la hizo distraerse, un soldado de armadura roja la ataco por la espalda, dándole una puñalada en el costado, justo donde la armadura no la protegía.

Leah cayo de rodillas, aquel guerrero no la volvió a atacar, tan solo la apuñalo y corrió del lugar, escapando en un caballo que Leah reconoció de inmediato.

-Sa…Sarah…- dijo con una mirada en shock y casi sin aliento.

Maki aprovecho la canallada recién cometida por, aparentemente, uno de sus hombres y saco su último recurso de su cintura, aquella daga que había arrebatado tantas vidas y logro lanzarla a Leah clavándola en la mano derecha de la chica.

Leah inmediatamente bajo el brazo completamente adolorida cosa que Maki aprovecho para atacarla de vuelta, la pelirroja sujeto el brazo herido de Leah y con sus brazos tiro de el para hacerla caer, una vez que lo logro, con la fuerza de su pierna golpeo justo en el codo haciendo crujir sus huesos y que se hiciera evidente que acababa de romper el brazo de la chica quien soltó un sonoro grito de dolor. Rápidamente Maki se separo de ella y tomo la espada que Leah a pesar de todo aun sujetaba con su mano destrozada y sin pudor alguno corto de un solo golpe el brazo de la joven Kazuno, mutilando aquella extremidad.

Leah intento retroceder arrastrándose mientras gemía de una manera destrozante, pues el dolor era tan intenso que no era capas de ponerse pie y las lagrimas en sus ojos le habían irrumpido la visión.

-Antes hablabas… ahora solo lloras- le dijo Maki a la mas joven de Kazuno mientras caminaba lentamente hacia ella lista para matarla. -Esto no es nada comparado con lo mucho que puedes gritar todavía- exclamo.

Maki estuvo a punto de matar a Leah, sin embargo la desesperada voz de Dia la llamo haciendo que saliera de su ensimismamiento.

-¡Maki! Están llegando mas guerreros de Kazuno… debemos irnos- Dia llegaba junto a una Kotori inconsciente y una Umi herida que llevaba en su caballo a la peli gris, y tras de ella una lluvia de flechas que amenazaba con matarlas.

Maki no pudo reaccionar, simplemente corrió hacia sus aliadas a tomar un caballo y escapar, no sin antes mirar como Leah caía de espaldas y dejaba de emitir ruido alguno y de moverse, para Maki, Leah Kazuno había muerto.

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No muy lejos del lugar, Sarah reía victoriosa, había logrado que mataran a su hermana en batalla y podía quedar completamente absuelta de ello, por fin terminaba de cambiarse de armadura nuevamente.

-Ahora solo debemos volver "heridos" a casa y con la "mala noticia" y todo volverá a mis manos- Decía Sarah triunfante a aquel fiel joven que la ayudo a cometer tan bajo y ruin acto.

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3 horas después

El lugar estaba completamente desolado, justo como estaría un lugar en el que había ocurrido una matanza, todo estaba destruido y el ambiente olía a sangre y carne quemada. Ahí un jinete encapuchado cabalgaba, aquel caballo negro era tan característico de la familia Nishikino.

"-Tengo mucho miedo… pero no puedo detenerme… dije que me aseguraría de que Dia-onne chan estuviera bien…-" pensaba aquel jinete.

No había nadie ahí, todo era triste y trágico por lo que la persona en el caballo bajo la capucha que cubría su cabeza, revelando una cabellera pelirroja y un rostro dulce e inocente petrificado por los estragos de la batalla.

Ruby Kurosawa estaba sintiéndose nerviosa y arrepentida de haber tomado la decisión de intentar seguir a su hermana mayor. Pero simplemente no pudo quedarse tranquila.

Después de que Hanamaru la soltara aquella noche, y volvieran a intentar dormir, Ruby espero a que la joven Kunikida se quedar profundamente dormida para poder escabullirse de la habitación.

Con la ayuda de aquella joven pelinegra de ojos rubí, logro salir del castillo de Nishikino en busca de su hermana, claro la joven Yazawa le facilito el lugar al que irían, por lo que no tuvo tanto problema en seguir el rastro, pero algunos percances la hicieron retrasarse, por lo que cuando ella llego hasta ahí, la batalla ya había terminado.

¿Por qué seguía ahí? Era mas que obvio, estaba sumamente preocupada buscando entre los cadáveres alguna señal de su amada hermana Dia, pero entre el putrefacto aroma y la nauseabunda vista, no lograba ver nada, lo cual la alegraba pues significaba que Dia y Maki habían logrado salir de ahí con vida.

-Su… supongo que de verdad no debí venir aquí- dijo la menor de las Kurosawa dispuesta a irse sin embargo escucho una débil voz que le helo la sangre.

Miro a su alrededor, pero no logro ver más allá de la pila de cadáveres que había.

-¿Qui… quien anda ahí?- pregunto con voz temerosa y guardando completo silencio.

-A… ayu… dame- volvió a escuchar aquella ronca y débil voz.

Pudo huir del lugar sin más, pero in saber por que decidió bajarse de aquel caballo y seguir la débil voz que le pedía auxilio.

-¿Do… donde estas?- volvió a preguntar completamente atemorizada y tras unos segundos en silencio recibió respuesta.

-Aquí estoy… por favor… ayúdame- esta vez la voz fue mas clara y pudo saber de donde venia, cuando se dirigió hasta aquel lugar se encontró a la dueña de aquella voz.

De un pálido y moribundo color, y sin un brazo, ahí estaba la persona que le pedía ayuda a Ruby, cosa que dejo casi sin habla a la joven Kurosawa.

-¿Ka… Kazuno Leah?-

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