Continuemos con los besitos.

Sasusaku primero.


Beso XI: Espalda


Tomar el sol era genial, aunque fuera en el jardín de su casa. Especialmente, con Sasuke ahí a su lado. Había regresado a la aldea para descansar un poco y entregar informes al Hokage. Sakura, por supuesto, se había interesado en su regreso y esperaba pasar tiempo con él.

Cuando se lo ofreció, le sorprendió que aceptara y que incluso se sentara a tomar el sol con ella.

Fue agradable verle sentado en la toalla, con las piernas estiradas y la cabeza echada hacia atrás. Sakura le había ofrecido crema pero Sasuke ya estaba suficiente curtido en esos temas como ninja. Sakura, que había ideado ese día con antelación estuviera Sasuke o no, no se contuvo en ponerse su bikini amarillo y se quitó el pareo al llegar a su altura, recostándose de barriga y dejando la espalda al aire.

Canturreaba alguna canción cuando sintió algo tocarle la espalda. Al principio le pareció un suave aleteo de mariposa. Miró por encima del hombro, sorprendiéndose.

Sasuke se había agachado y sus labios estaban sobre su piel. Un suave gesto que continuó tres veces más, subiendo un sendero hasta su cuello. Cuando sus ojos se encontraron, ella sonrió y ofreció sus labios.

El toque en su frente llegó, como siempre. Y después, la capa que él usaba para viajar la cubrió.

—No soy de piedra, Sakura —acusó.

Ella se mordió los labios.

Algunos hombres a veces necesitaban entender que ellas tampoco lo eran.