Disclaimer: ninguno de los personajes de Naruto me pertenece.

Advertencia: lenguaje vulgar, violencia, lime, muerte. AU (en el mundo ninja).

Notas: los hechos son cambiados a mi gusto, algunas de las cosas del anime son respetadas en la historia, muchas otras no.

No influye demasiado, este capítulo y el siguiente son más que nada relleno dado que tienen pocas cosas relevantes y más bien contienen como se están preparando para atacar a Izumi.

No se me ocurría un título equisde.


El calendario sobre la cama señalaba una semana antes de la misión. Ese martes el frío calaba hasta los huesos, era cómo si estuviera preparandose para lo que se avecinaba.

Se quedó recostado en la cama, observando minuciosamente a la mujer que se encontraba en la bara que dividía la cocina con el resto de la casa, creyó que su ropa le sentaba bien a pesar de que le quedaba exageradamente grande.

—Debo ir a la arena —comentó, el peliplata se incorporó haciendo que su torso desnudo se expusiera al clima helado. No quería, últimamente sus encuentros furtivos se habían vuelto más rutinarios de lo que le gustaría reconocer, desde aquél día en las celdas algo había cambiado, si es que no tuvo lugar mucho antes de que lo notara—. Debo planear algo con Kankuro, para asegurar la protección de Gaara-sama.

—Está bien —hizo una mueca de desagrado, no tenía mucho que decir—. Todo saldrá bien Nanami—afirmó, intentando amenar el ambiente.

—No estoy segura —se acercó a la cama con una lista en sus manos, señaló las cosas que la mujer había robado y posteriormente las ubicaciones—. Mira, yo sé que tiene más personas en su poder, pero no tiene sentido que solo la obedezcan por un par de miseros objetos, no muchos clanes tienen cosas importantes como los Hyuga o los Uchiha. En realidad, si lo analizas bien, también ha atacado gente influyente en los países, incluso si no son shinobis —observó la caligrafía desprolija de la chica, meditando lo que le estaba diciendo.

—¿Quierés decir que no tiene interés en lo que robo?

—Creo que no monetariamente —se miraron unos segundos, pensando en lo extraño que se volvía todo lo relacionado a esa mujer. Kakashi recordó aquello que le había dicho Tenten, que la mujer había estado vociferando cosas sobre los clanes de Konoha, como si tuviera un rencor particular con ellos, ilógico si tenían en cuenta que ella había sido del país del viento.

No deseaba darle más vueltas al asunto, comenzaba a dolerle la cabeza.

—Te ves muy atractiva cuando piensas —bromeó. Se ganó un golpe por parte de la castaña, quién a pesar de su molestia,estaba más apenada de lo que aparentaba.

—Te estoy hablando de algo serio, idiota —comenzó a repasar los acontecimientos en silencio, no entendía bien a lo que querían llegar sólo con los robos masivos. Aún más, no lograba comprender porque la entrega se haría cerca de donde se suponía estaban ellos, ni porque en un lugar tan lejano, algo no cuadraba del todo.

El hombre se aburrió de verla batallar con sus especulaciones, la acercó a su cuerpo y comenzó a repartir besos en su cuello, acariciando el interior de sus muslos con vehemencia.

—B-basta Kakashi —gimoteó. Sus pechos se vieron apresados por las asperas manos del albino, poco a poco comenzaron a nublarse sus ideas—. Ah, de acuerdo —rezongó—. Unos minutos.

Permitió que el libido la venciera por esa vez, ya tendría tiempo de preocuparse por lo que vendría.

[Hurricane]

Las manos de Karin estaban envueltas en un tono verdoso, acariciaban su espalda con cuidado de no rozar fuertemente ninguna herida. Aunque hubiera sanado en su mayoría, las cicatrices seguían viéndose dolorosas, el tacto de la tela le hacía arrugar el ceño y gimotear por lo bajo, no quería ni imaginar el dolor de los demás, si ella había sido una de las menos heridas junto a la anbu castaña.

La pelirroja podía sentir la incomodidad que emanaba el cuerpo de la Haruno, seguramente le era molesto ser atendida por ella, aún más a sabiendas que sus dotes en el área médica era excepcionalmente torpes a comparación de los de ella o la Yamanaka.

—No es necesario que asistas a la misión —murmuró Sakura una vez que dejó de sentir el tacto en su espalda—. No deberías exponerte al peligro.

—No te preocupes —quería decirle que lo que la había motivado a enlistarse fue el ver su cuerpo herido en la camilla del hospital, que sentía una enorme empatía por ella—. Puedo serles útil, no soy tan buena cómo tú con respecto a la medicina pero —la de cabellos rosas comenzó a vestirse aún dandole la espalda. A veces lograba recordar claramente la primera vez que la vió, había sentido mucha pena por ella—, sin duda mis habilidades sensoriales serán muy utiles para ellos.

—Estoy segura de que si —nadie sabía que Sasuke la había buscado únicamente por pedido de la pelirroja, había visto el amor inyectado en sus ojos aquella vez que casi muere a causa del Uchiha. Sakura estaba agradecida por ello, había sido capaz de demostrarse a si misma que lo había olvidado después de tanto tiempo, no la merecía—, gracias Karin.

—Fue un placer Sakura-san.

Abrió la puerta de la habitación, encontrándose con Hinata e Ino en el proceso, les sonrió levemente sintiendo como la tensión se disipaba en el aire. Cerró la entrada tras ella y se acercó a sus amigas que hablaban amenamente.

—Chicas, ¿qué hacen aquí?

—Revisión —respondió la peliazul—. Ino-chan llevará a cabo el parto.

—¿Qué te parece frentona? —la rubia se veía alegre por ello. Por su parte, los partos no le gustaban demasiado, prefería volcar su talento en otras áreas.

—Espero que el bebé no quede atorado, puerca —se miraron con recelo, Hinata podía jurar que rayos brotaban de sus ojos. Parecía ser que nada había cambiado.

—Frente de marquesina.

—Cerda.

—¡¿A QUIÉN LE DICES CERDA PELO DE CHICLE?!

—Oh, vaya, parece que ustedes dos no pueden comportarse ni siquiera en el hospital —Tenten se acercó de la mano con una niña que tenía un yeso en el brazo izquierdo, tenía un rastro de lágrimas en las mejilla y un chichón asomandose por debajo de su escaso flequillo.

—Tenten, ¿cómo estás? —la Hyuga pareció alegre de que interrumpieran las absurda pelea, los gritos de las otras dos cesaron al ver a la cuarta integrante de su grupo.

—Bien, tuvimos un pequeño problema con el tiro al blanco, ¿verdad Megumi? —la pequeña se vió avergonzada por el comentario, asintió con las mejillas encendidas—. Shino me pidió que diera una clase especial, parece ser que no se le da tan bien exponer con armas —miró a las mujeres frente a ellas con curiosidad— ¿Ustedes bien?

—Podríamos continuar esta charla luego, ¿no les parece? —sugirió la rubia—. En la parrilla.

—Suena cómo una gran idea, ¿a las ocho? —respaldó Sakura, recibió un asentimiento por parte de las demás y se despidieron. La experta en armas se marchó con la pequeña Megumi, debía llevarla a su casa para informarle a sus padres sobre lo ocurrido en clase, temía que se enfadaran con ella, nunca había tenido ningún accidente durante alguna clase y esto era nuevo.

Luego de unos minutos llegó a la residencia, esperó a que la atendieran pero nadie salió.

—¿Tus padres trabajan Megumi-chan? —cuestionó.

—Solo papá, pero mamá a veces va a ayudar a mi tía en su tienda —la mayor proceso la información lentamente, y optó por llevarla a su hogar ya que hacia mucho frío para esperar en la calle.

—Ven, ¿quieres conocer mi casa? —la pequeña asintió emocionada, comenzó a divagar sobre el aspecto de la vivienda, ¿a caso viviría con Shino-sensei? ¡¿Tendrían hijos?! Seguramente si, la maestra Tenten lucía muy maternal desde su perspectiva, así que seguro era una muy buena mamá. Caminaron en silencio, no tardaron demasiado en llegar, se quitaron los zapatos en la entrada y la hizo sentarse en la sala mientras preparaba chocolate.

En la pared había algunas fotos y cuadros coloridos. Inspeccionó los muebles y las flores que adornaban la mesita de café, se puso se pie y comenzó a tantear los libros en la estantería con su único brazo sano, deseaba abrirlos pero le costaría mucho hacerlo. De pronto oyó el ruido de unas llaves en la puerta, se sentó rápidamente en el lugar que le habían indicado y se dedicó a observar a la persona que ingresaba a la casa de su maestra.

—¡Usted no es Shino-sensei! —acusó. Shikamaru observó al renacuajo que estaba sentado en el sofá de la sala de su novia, ah, esa palabra sonaba también en su mente. Aguarden, ¿desde cuando había una niña en la casa?— ¡OH! Usted debe ser el mejor amigo gay de la maestra —eso parecía ser bastante lógico en la mente de Megumi, si no había hijos, seguro Shino aún no se le había confesado a la castaña, y ella debía vivir con su mejor amigo gay que luego la ayudaría a prepararse para su cita con el maestro. ¡Tal como en las películas que veía con su madre!

Un tic nervioso se apoderó de su ceja, estaba dispuesto a soltar un diccionario de insultos hacía la pequeña cuando Tenten atravesó el arco que dividía la sala de la cocina con dos tazas humeantes de lo que olía a chocolate caliente.

—Shika, volviste antes —se acercó a él para depositar un cálido beso en su mejilla, le sonrió—. Ella es Megumi, tuvimos un accidente en la clase —le extendió una de las tazas y la menor la tomó con efusividad—, en un rato la llevaré a su casa, no había nadie cuando fuimos.

Se sentó junto a la niña, él comenzó a quitarse el abrigo y posteriormente los zapatos, se sentó en el sofá individual y soltó un suspiro de satisfacción.

—¿Qué tal te fue? —el Nara se había estado pasando la semana intentando recuperar el tiempo perdido y comenzó a desarrollar un rol en su clan tal como le había pedido su madre, también se pasaba las tardes en la torre Hokage junto a Naruto archivando papeleo y demás, comenzaba a creer que eso de ser un miembro productivo de la sociedad era algo sumamente problemático.

—Bien —cerró los ojos, el sueño invadió su sistema, sus músculos comenzaron a relajarse.

—Tenten-sensei, ¿le gusta Shino? —abrió abruptamente los ojos, ¿qué había dicho?

—¿D-disculpa?

—Si usted y el maestro Shino se gustan, ¿cuántos hijos van a tener?

—A mi no me gusta Shino, Megumi-chan.

—Ah, ¿no? —pensó durante unos segundos, bebiendo ocasionalmente su chocolate—. Pues debería, son muy lindos.

—Megumi, yo ya tengo novio.

Las mejillas de la niña se tiñeron de rojo, así que era eso, pues seguro era un chico genial, casi tanto como el Hokage.

—¿Y quién es?

—Soy yo —interrumpió el azabache, con evidente fastidio en su voz.

—No, claro que no.

—¿Qué quieres decir mocosa? —se inclinó levemente, apoyando sus brazos sobre sus muslos y la observó furibundo.

—Tenten-san no puede salir con alguien que tiene peinado de niña.

Oh, no. No había dicho eso, ¿verdad?

[Hurricane]

Los padres de la niña no habían parecido demasiado preocupados por la fractura, por lo contrario la habían calmado diciendo que era muy usual en la pequeña golpearse a la hora de entrenar o de hacer simples labores domésticas, era muy torpe, concluyó.

Luego de eso se preparó para la cena con las chicas, el Nara no le dió importancia y le dijo que cenaría viendo la televisión, aparato que habían comprado hace unos días bajo la insistencia del azabache que decía que tenía que ser un poco más moderna y rellenar algunos espacios de su casa con electrodomésticos.

Llegó a eso de las ocho y media, las ubicó en una mesa alejada con una botella de sake en medio y cuatro vasos llenos.

—Siento haber tardado tanto, Megumi me dió algunos problemas —rió avergonzada, recordando la discusión que había tenido con su pareja que lejos de actuar como acostumbraba había adoptado una actitud sumamente infantil.

—No te preocupes, acabamos de ordenar —dijo la peliazul, se sentó junto a ella mientras las otras dos debatían sobre algo relacionado a un vestido turquesa.

—¿Qué tal el embarazo, Hina-chan?

—Llevadero, Boruto era más exigente; ya sabes, por los antojos y demás —acarició su vientre cariñosamente, la castaña pensó que era la imagen más tierna que había visto en su vida— ¿Qué tal van las cosas con Shikamaru?

—Así que es cierto —interrumpió Ino, al parecer su discusión había terminado hace unos segundos. Sakura las observaba expectantes, había oído aquella notica por Lee, quién los había encontrado tomados de la mano en el supermercado—. Y yo que no le creía a Choji.

—Uh —se ruborizó y rascó su mejilla tímidamente, aún no se sentía del todo lista para hablar de su relación con el resto, aunque las cosas no habían cambiado a pesar del título, estaba segura de que el resto de las personas lo verían más serio de lo que realmente era—. S-si, nosotros...

—No tienes que aclararlo —insistió la rubia, extendió su mano sobre la mesa y tomó la suya—, estoy feliz de que Shika haya encontrado lo que le faltaba, me agrada que seas tú Tenten —en su pecho se extendió una sensación ajena a ella—. Realmente espero que sean felices.

—I-Ino, yo —balbuceó, recuperó la compostura—. Muchas gracias, me hacía falta escuchar eso.

—No hay de que —se mantuvo en silencio, lentamente alejó su mano—. Ahora dinos, ¿qué tal es en la cama?

—¡Ino!


Ah, Ino siendo, bueno, Ino.

El siguiente capítulo será el mismo martes en que partirán hacia (insertar aquí tono dramático) lo desconocido.

Lo de Nanami y Kakashi no lo tenía del todo previsto, en realidad la idea sería que fuera un ShikaNami y un KakaTen pero miren pues, me encontré shippeando fuerte al chico sombra y a la experta en armas jsjs. Así que dije "pues nada, ni pedo", y ahí están, no como pareja si no más bien cómo amigos con beneficios y pretendo dejarlos así por un largo tiempo. ?)

Sin más que decir, nos leemos.