CAPÍTULO 19

EDWARD

En cuanto llegué al Club y recordé golpeé el volante con fuerza ¡Mierda! Le había prometido a Bella que iría al médico… Pero no me molestaba y sinceramente era lo que menos me apetecía ahora mismo, suspiré mientras me recostaba sobre el volante ¿qué debía hacer? No quería que se enfadara por esto... Tal vez más tarde…

-¿Vas a salir del coche o te quedarás ahí todo el día?- me sobresaltó al voz de Emmet y suspiré de nuevo antes de salir.

-¡Buenos días!- me miró con la ceja alzada.

-No se ven que lo sean para ti…- asentí frustrado.

-Anoche no fue una de mis mejores noches...- puso su mano sobre mi hombro mientras caminábamos hacia la puerta.

-Ya me contaron… ¿Cómo están?

-Bien, Bella lo tomó mejor de lo que esperaba…- dije refiriéndome a ambas cosas pero como él no sabía tuve que especificar- Jane le contó lo mío y tuve que explicarle…- abrió los ojos sorprendido.

-¿Te refieres a lo nuestro?- hizo un gesto entre ambos para que entendiera y asentí.

-Si…- entramos al Club en completo silencio, por la hora sólo estábamos ambos y como sabía que necesitaba hablar me siguió a mi oficina, una vez dentro nos serví una copa a pesar que nunca bebía en horario de trabajo y tras sentarnos frente a frente comenzó a darle vueltas a su vaso, cuando al fin bebió preguntó algo desesperado.

-¿Vas a decirme o tendré que adivinarlo?- sonreí.

-Yo esperaba lo mismo…- reímos.

-¡Venga ya! ¡Suéltalo de una vez que tengo mucho que hacer!

-Se lo ha tomado muy bien…- dije entre sorprendido y entusiasmado, todavía rebosante de incredulidad, a pesar que lo había vivido me costaba creer lo bien que lo había tomado.

-Ya te dije que lo haría…- bebió de nuevo- Debiste hacerlo desde el principio…- me guiñó.

-Si… Parece que me preocupé por nada…- di un trago a mi bebida y volvía recordar mis 2 grandes y molestos problemas.

-¿Por qué parece que no es así?- suspiré- Se te ve hecho mierda tío…- no pude evitar reír.

-Me preocupa ese idiota…- entrecerró sus ojos.

-¿Te refieres a Black?

-¿Quién más?- puede que no fuera el único pero ese no suponía ningún problema.

-Solo quería asegurarme…- dijo alzando las manos y reí.

-Aunque parece que antes o después recibirá su merecido…- alzó una ceja esperando mi explicación y volví a reír.

-¡Cuéntamelo ahora mismo! – exigió, tras hacerme el interesante le conté con todo lujo de detalles sobre mi conversación con Seth, tras terminar quedó sopesando todo tal como yo lo hice.

-Así que caerá solo.

-Eso parece…- sonreí de lado- Ese imbécil solo piensa en dinero.

-¿Crees que quiera eso de Bella?- negué convencido.

-Ella no tiene mucho que ofrecerle…- a menos que supiera… Pero no era posible ¿O sí?

-¿Qué piensas Edward?

-¿Qué?- me entrecerró los ojos.

-Te conozco lo suficiente para saber que algo tenías en mente y quiero que me lo digas ahora mismo…- negué haciéndome el desentendido.

-No es nada…- traté de desviar el tema- Es solo…- suspiré- Me gustaría poder hacer algo más que esperar que la justicia haga su trabajo…- asintió.

-Te entiendo perfectamente hermano pero no hay nada más que hacer que confiar en ella…- me miró más serio- Jane no podrá salir de ese hospital esta vez… -suspiré.

-Eso espero…- volví a dar un trago- Después del susto de anoche no la quiero en la calle y mucho menos cerca de Bella…- había experimentado lo que era el verdadero horror y pánico por primera vez en mi vida y no quería hacerlo nunca más. Lo que me llevaba a lo importante- Quiero que contrates alguien de seguridad para mi casa.

-Hablaré con la misma empresa de aquí ¿te parece bien?- asentí.

-Que les manden fotos de nosotros y Bella para que sepan que son los únicos que pueden entrar sin llave.

-Entendido…- sonrió- Me alegro que sea así porque no es la primera vez que la olvido…- reímos.

-Y no eres el único…- volvimos a reír, a continuación volvimos a nuestra seriedad anterior- Así tendré quién se ocupe de los indeseados.

-Ya te dije en su tiempo que deberías haberlo hecho…- rodé los ojos, mi casa era mi santuario, nunca había querido a nadie ajeno a mi familia allí, pero ahora era necesario, no quería que se volviera a repetir lo de anoche- Ahora que ese aspecto está cubierto… Por otro…- chasqueó la lengua- Deberías hablar en claro con Tanya…- ¡Mierda! Por un momento ni me había acordado de ella, me pasé la palma de la mano por la cara con exasperación.

-¿Qué ha hecho esta vez?

-No para de llamar y preguntar por ti…- rodé los ojos- Estoy hasta los cojones de decirle que no lo haga más…- resoplé.

-No sé qué más hacer…- bebí lo último que quedaba en el vaso y lo puse sobre la mesa- Ya le he dejado en claro varias veces mi posición…- alcé los hombros- Prefiero ignorarla a seguirle el juego…- resopló rodando los ojos.

-¡Como no es a ti a quien molesta todo el puto día!

-Cuando vean su número no lo tomen.

-¡Como si fuera tan fácil!- eso me dio una idea magnífica, llamé al encargado bajo su atenta y entrañada mirada.

-¿Señor Cullen?

-Buenos días…- ¡Mierda! Nunca recordaba los nombres, tras un incómodo silencio seguí- Necesito que pongas inmediatamente un identificador de llamadas con la opción de bloquear ciertos números…- Emmet asintió en entendimiento y se mantuvo atento a nuestra conversación.

-Por supuesto Señor Cullen… ¿Sería en todos o sólo en el que suele estar usted?

-¡Mejor en todos!- Emmet asintió guiñándome el ojo- No quiero molestias en ninguno…- le devolví el guiño a Emmet que sonrió.

-Compraré todo lo necesario y trataré de ponerlo lo antes posible.

-Excelente, les informaré a todos.

-De acuerdo señor Cullen, si no necesita nada más…

-No, gracias, que tengas un buen día…- colgué, Emmet me dio esa sonrisita suya de enterado.

-¿No recuerdas su nombre verdad?- negué y rió- Para ser el jefe eres demasiado dejado…- rodé los ojos.

-El hecho que no conozca el nombre de mis empleados no lo hace…- me señaló con el dedo y habló interrumpiendo lo que iba a decir.

-¡Pero deberías! Es bueno para la relación jefe- empleado…- rodé los ojos.

-Para eso te tengo a ti ¿No crees?- aunque trató de aguantar la risa al final reímos.

-Cabe aclarar que soy tu mano derecha no el jefe en sí…- chasqueé la lengua.

-Eres el que está a cargo de todo cuando no estoy…- le guiñé- Eso te convierte en el segundo jefe…- negó riendo de nuevo.

-¡Contigo no hay quién gane!- exclamó mientras se levantaba con las manos alzadas- Será mejor que vuelva a lo mío, hoy tengo reunión con varios proveedores.

-¡Bien! Yo me pondré a hacer lo mismo, nos vemos después…

-¿Comeremos juntos?- asentí- ¡Bien! Haré la reserva para todos…- una vez solo me puse manos a la obra, al cabo de un rato la herida comenzó a doler pero en vez de mirarla y curarla me tomé una pastilla para el dolor. Al cabo de unas horas empecé a encontrarme mal ¡Mierda! Debería haberle hecho caso a Bella e ir al médico antes ¡Pero en fin! Llamé a Emmet para que me llevara puesto que no me sentía bien para conducir, como estaba ocupado vino Sam en su lugar…

-¡Tío! ¡Te ves como la mierda!- no pude evitar reír.

-¡Así me siento!- suspiré tratando de levantarme- Creo que tengo fiebre… ¿Podrías llevarme la hospital?- se acercó a ponerme la mano en la frente y asintió mientras me agarraba de la cintura y pasaba un brazo por sus hombros para ayudarme a llegar al coche.

-¡Claro tío! ¡Vamos! – una vez en su coche comenzó con su interrogatorio, en él era raro tanto silencio- ¿No tienes nada que decirme?- rodé los ojos.

-Si me has preguntado es porque ya sabes todo lo que deberías…- me los rodó el a mí.

-Pero no es lo mismo…- se quejó- Quisiera oírlo de tu boca hermano…- tras tomar aire para sentirme algo mejor comencé a relatarle lo mismo que a Emmet mientras escuchaba en silencio, cuando terminé asintió.

-Me alegro mucho por ti…- le alcé una ceja.

-Espero que no sea por lo de Jane…- rió.

-¡Sabes bien a lo que me refiero!- reí.

-¡Lo sé! Solo quería bromear contigo…- me miró como si fuera un bicho raro- ¿Qué?

-¿Bromear tú?- reí mientras asentía.

-Si…Yo… ¿Qué pasa?- puso cara de espanto fingido y comencé a reír a carcajadas.

-¡Me cuesta creer que el gran y serio señor Cullen quiera bromear!- rodé los ojos.

-¡No seas exagerado! Siempre les he seguido las bromas…- alzó una ceja y volvió a analizarme.

-Muy pocas veces…- chasqueó la lengua- Además que nunca las has hecho…- en eso no podía debatirlo así que sólo asentí, tal vez había sido bastante cerrado en ciertos aspectos.

-Pero ahora está bien… ¿O no?- pregunté divertido y sonrió de lado.

-Nuestra hermanita te está haciendo mucho bien…- me guiñó y le devolví el guiño.

-Si…- me había devuelto la vida, o más bien la esperanza de una que nunca esperé tener…

-¡Ya estamos aquí!- gritó mientras aparcaba y me ayudó a salir.

-No es necesario que…- ya me encontraba mejor pero aun así me ignoró.

-¡No es molestia! Así te devuelvo todas las veces que me has cargado tú…- reí.

-Porque estabas lo suficientemente bebido para no tenerte en pie…- rió.

-¡Como sea! Lo hiciste…- me guiñó- Hora de devolverte el favor.

-En mi caso no es necesario, puedo andar solo…- me dio su sonrisa de enterado.

-¡No te quejes más y déjame ayudarte!

-¡Está bien!- me di por vencido y lo dejé hacerlo, en cuanto entramos en la consulta y me revisó la doctora tuve que contarle lo ocurrido. Conforme iba haciéndolo su cara tornaba más enfadada y como era de esperar me dio un sermón por no haber acudido al hospital de inmediato. Como ya sabía tenía algo de fiebre debido a la infección en mi herida, así que tras limpiarla, darle las puntadas necesarias y curarla me dio un papel mientras explicaba los cuidados necesarios hasta que fuera dentro de una semana a quitarme los puntos, todo bajo la atenta y divertida mirada de Sam que permanecía en silencio disfrutando de todo.

-¿Ha entendido bien señor Cullen?- asentí, por su cara no me atrevía a decirle que no- ¡Bien! En este papel tiene todo detallado también le recetaré…- mientras escribía volví mi atención a Sam que aguantaba la risa y le rodé los ojos- Lo quiero aquí en una semana…- dijo determinante y asentí ¡Total! No me quedaba más opción, a menos que alguno fuera lo suficientemente valiente en quitarme los puntos, cosa que dudaba y mucho… Una vez fuera Sam rompió en risas.

-¡Esa mujer es una bomba!

-Ni siquiera me ha dejado hablar…- me golpeó la espalda.

-Pero tiene razón en todo lo que dijo, debes cuidarte esa herida hasta que se cure del todo….- resoplé.

-Lo sé…- estaba seguro que Bella sería la primera en enojarse si supiera esto, así que…- Si no te importa me gustaría que esto quedara entre nosotros…- me entrecerró los ojos.

-¿No crees que se dará cuenta de tus puntos?

-¡Pues claro que sí! ¡A lo que me refiero es a lo de la infección y la fiebre…!- asintió- No quiero preocuparla por nada, ya estoy mejor.

-Bien…- dijo no muy convencido- Pero si te diera lo tuyo sería con razón…- reí.

-Prefiero que quede entre nosotros…- le guiñé- Solo dirás sobre mi visita al hospital y los puntos ¿De acuerdo?- le dije ya más serio.

-¡Ya te dije que sí! ¡No seas pesado!- lo miré con horror.

-¿Pesado yo?- pregunté fingiendo enojo y terminamos riendo ambos.

-¡Si tú! ¡No te hagas! – Cuando volvió a su seriedad anterior, volvió a hablar- Edward…- hubo unos segundos de silencio antes que siguiera- Iré a tu barbacoa familiar con Lauren…- le entrecerré los ojos.

-¿Acaso no quedamos en que lo harías?- tras otro tenso silencio siguió.

-Me refiero a que lo nuestro ya es oficial…

-¿Así que al final te has dignado ver lo que vemos todos?- me alzó una ceja.

-¿A qué te refieres?- suspiré.

-Se notaba claramente que era para ti mucho más que un polvo…- me miró mal.

-¡No lo llames así!- le entrecerré los ojos.

-¿Cómo lo llamarías tú?

-¿Sexo ocasional?- pregunto entre serio y divertido, negué sonriendo.

-¿Ocasional? ¿En serio? – chasqueó la lengua y fijó su vista al frente.

-Para mí era importante, pero hasta que no la vi tonteando con otro no me di cuenta de cuanto…- asentí en silencio, dándole tiempo de asimilarlo, lo entendía a la perfección. Yo mismo había tenido que dejar a Bella con ese idiota que se notaba que le gustaba ¡Pero no podía hacer nada! Era parte de su trabajo- Tras una pequeña discusión…- conociéndolos ya me imaginaba que de pequeña no tuvo nada- Hicimos oficial lo nuestro… ¿Te parece bien?

-Siempre y cuando no vuelva a gritarle incoherencias a Bella…- dije divertido para aliviar el tenso ambiente y rodó los ojos.

-¡Ya le pidió perdón! ¿Qué más quieres?

-¡Lo sé! ¡Lo sé! Sólo bromeaba…- volvió a entrecerrarme los ojos.

-Déjame decirte que no eres nada gracioso…- resoplé.

-Gracias…- dije con el mayor sarcasmo que pude y negó mientras nos montábamos en el coche para volver al Club, durante el trayecto me estuvo hablando de su ahora reconocida relación, en mi opinión discutían demasiado pero para ellos era algo normal y atribuible a su amor… Lo importante de todo es que ya éramos 4 con parejas con vista a mucho más… Solo quedaban Demetri y Alec por encontrar a alguien y sería perfecto.

Cuando llegamos al mismo me sorprendí de ver una mujer demasiado arreglada en la puerta ¿Qué hacía aquí a esta hora? Cuando me vio su sonrisa se amplió y enseguida se acercó a nosotros.

-¿Edward Cullen?- asentí mientras tomaba su mano para saludarla.

-Si… ¿Usted es…?

-Leah…- en cuanto escuché su nombre supe perfectamente quién era, la cuestión es ¿Qué demonios hacía aquí?

BELLA

Cuando me fijé en ella la reconocí al instante, iba tan elegante como la última vez que la vi, no pude evitar sonrojarme por los recuerdos…

-Buenos días señorita Swan…- me ofreció su mano pero opté por no tomarla y enseguida la retiró para acomodarse su ajustada falda- Sé que no nos han presentado como es debido pero es importante que hablemos…- no me daba muy buena espina, así que contrario a lo que solía hacer fui bastante cortante.

-No entiendo para qué, ahora mismo estoy en horas de trabajo y…- enseguida me interrumpió.

-Es sobre Edward…- ¡mierda! ¿Debería hacerlo? Sabía que esta mujer lo quería de vuelta y podría hacer cualquier cosa para quitarme de en medio pero por otro lado no podía dejarla creer que me acobardaría ¡Él era mío! ¡Y debía dejárselo bien claro desde ya! Así que en vez de mandarla a su casa como debería la hice seguirme a mi despacho, una vez dentro nos sentamos frente a frente antes de exigirle su explicación.

-¿Y bien?- la apresuré a empezar y esperé pacientemente que lo hiciera mientras la veía acomodarse en la silla.

-Supongo que no conoces a Edward lo suficiente para saber "ciertas cosas" de su pasado…- tuve que aguantar las ganas de reír, ya me imaginaba por donde iba la cosa, en vez de cortarla ahí dejé seguir.

-Y viniste a decirme…- me miró algo apenada ¡No se lo creía ni ella!

-Verás Bella, no es que me guste meterme en cosas ajenas pero creo que es justo que lo sepas…- me recosté en mi silla cruzando los brazos.

-La verdad es que no sé qué podrías decirme que no sepa ya...- apartó la mirada y estuvo unos segundos en silencio antes de seguir.

-Supongo que no sabes que antes de ser el que conoces estuvo trabajando como prostituto…- dijo fingiendo una pena que sabía no tenía ¿Cómo podía ser tan hipócrita? La miré muy mal ¿Y ella se dignaba a decir que lo amaba? ¡Nunca sería capaz de hacerle algo así a quién amo! Me di cuenta que me observaba analizando mi reacción, con la mayor calma me enderecé, tras apoyar mis codos en la mesa, agarré mi cabeza con las manos para mirarla muy seria.

-Creía que eras su amiga…

-¡Éramos más que eso hasta que llegaste!- me interrumpió algo enfadada y le sonreí de lado.

-Eran amantes…- me fulminó con la mirada- Nada más…- suspiré- Y en cuanto a lo otro, no deberías irlo contando por ahí…- siguió analizando mi conducta sin decir nada, como me incomodaba el silencio me recosté de nuevo en la silla, crucé la piernas de forma lenta y comencé a golpear la mesa con mis dedos de forma intermitente.

-¿Acaso no te importa que se prostituyera?- preguntó algo alterada y tuve que suspirar muy hondo para tranquilizarme. Nunca había sido una mujer agresiva pero ahora mismo tenía unas ganas locas de arrancarle esos pelos de diva que llevaba ¿Qué demonios se creía esta mujer? ¡Con que derecho venía a hablar sobre la vida de mi Edward!

-Entiendo que tuviera que hacer cosas para subsistir ya que no tuvo una vida perfecta como nosotras…- nos señalé- Lo que siento al respecto es orgullo por haberse convertido en el gran hombre que es y haber conseguido tanto sin más ayuda que él mismo y su familia…

-¡Y mi dinero!- gritó colérica, esta vez su cara denotaba como realmente se sentía, ya no había rastros de esa mujer apenada que mostró al llegar, como esa parte no la sabía quedé sorprendida y ella volvió a sonreír en triunfo- ¿No te dijo nada?- me recompuse para seguir ¡No iba a dejarla que saliera ganadora! ¡Esa Bella quedó atrás!

-Como comprenderás no es necesario que me cuente todo con lujo de detalles…- seguí golpeando la mesa con mis dedos- Debido a nuestra estrecha relación sabemos lo indispensable el uno del otro…- la miré enfurecida- ¡Lo que puedo asegurarte es que nunca en mi vida se lo contaría a nadie como estás haciendo tú!- su rostro se desencajó y comenzó a balbucear algo nerviosa.

-Yo no…- volví a mi postura anterior sobre la mesa y la miré con toda la ira que sentía.

-Eres su amiga…- antes que debatiera seguí- O algo más…- dije con bastante sarcasmo en mi voz- ¿Y cómo se lo pagas?- sin esperar a que contestara la acusé- ¡Contándole a alguien que no sabes si conoce su pasado sobre el mismo!- agachó la cabeza claramente avergonzada.

-Yo…- resoplé.

-Si eso es todo será mejor que te vayas…- me miró entre enfadada y sorprendida- ¡No necesito que me cuentes lo que le ya me ha dicho en confianza!

-¿Te crees muy lista verdad? - su cara tornó amenazante- ¿Crees que con tu cara bonita y tu cuerpo de escándalo lo retendrás para siempre? - ¿me estaba piropeando? A pesar de lo que decían sus palabras, su mirada no concordaba con las mismas, pero no me dejé amilanar y la miré decidida.

-No puedo asegurar que estemos juntos toda la vida porque no lo sé…- la señalé con el dedo- ¡Pero estamos juntos, bien y pronto nos casaremos!- su rostro se desencajó de nuevo.

-¿Casarse? ¿Ahora?- traté de no mostrar ninguna pizca de nerviosismo.

-No es que vaya a ser inmediatamente pero…

-¡No puede casarse contigo! ¡Yo merezco ser su esposa!- gritó enojada y esta vez me levanté para acompañarla a la puerta ¡No estaba dispuesta a aguantar más! Viendo que no se levantaba tuve que ser clara.

-Será mejor que te vayas o llamaré a seguridad…- no es que fueran a hacer algo más que llevársela pero eso ella no tenía por qué saberlo.

-Me iré…- se levantó al fin, me adelanté a abrirle la puerta y esperé que lo hiciera, al llegar a mi altura paró y susurró sin apartar su vista del frente- No te hagas muchas ilusiones…- la miré mal pero salió sin volverse siquiera ¡Maldita loca! ¿Qué demonios se creía? ¡Cuando le contara a Edward sobre su visita se iba a enterar! Aunque ¿Y si se enojaba por hablar con ella? Suspiré bastante cansada, lo mejor era volver a lo mío y ponerme manos a la obra, así lo hice, no quería retrasarlo más…

Por suerte el resto del día transcurrió de lo más normal, sin más visitas imprevistas o locas apareciendo por doquier. Cuando quise darme cuenta James llamó a mi puerta…

-¿Se puede?- aparté la vista de mi ordenador para mirarlo- Yo me voy ya…- miré el reloj y faltaba media hora para la salida, algo debió intuir porque enseguida siguió- ¡Tengo una cita!- sonreí.

-¿Algo que ver con tu amor?- por su amplia sonrisa deduje que así era.

-Puede ser…- me guiñó- ¡Ya te contaré mañana que voy justo de tiempo!

-De acuerdo, yo termino esto y voy a casa también…- dije señalando el ordenador y se puso más serio.

-¡No se te pase la hora Bella!- resoplé.

-¡Que no!- me entrecerró los ojos.

-Eso dijiste aquella vez y seguías aquí a las 4 de la mañana…- me sonrojé, ese día la inspiración me había cegado tanto que me dieron las tantas sin darme cuenta. Mi familia preocupada me estuvo buscando hasta que dieron conmigo aquí mismo y me tocó una buena reprimenda por no avisar.

-Solo fue una vez…- rodó los ojos.

-Porque desde entonces te aviso yo…- me señaló muy serio- ¡No se te ocurra hacerlo de nuevo!

-¡Que no pesado! ¡Vete ya!- lo insté a irse, miré el reloj de nuevo, podría aprovechar un poco más… así que volví a perderme en lo mío, no sabía cuánto había transcurrido hasta que Edward apareció por mi puerta con una bolsa que parecía ser de comida para llevar…

-Buenas noches…- sonreí.

-Muy buenas…- se acercó a mi antes que pudiera levantarme y me dio un ligero beso en los labios.

-Pensaba que íbamos a cenar en casa pero visto que tardabas decidí acompañarte…- cuando miré el reloj quise darme de golpes ¡Mierda! ¡Era muy tarde! ¡Otra vez se me fue el santo al cielo!

-Lo siento, se me pasó… - señalé mi ordenador- Me pasa mucho…- me dio su sexy sonrisa de lado y sin decir más comenzó a sacar la comida de la bolsa.

-Espero que tengas hambre porque he comprado demasiado…- sonreí admirando todo ¡Me encantaba la comida china!

-La verdad es que si…- en mi hora de comida había bajado a la cafetería por un sandwich ¡Estaba más que hambrienta!

-Tras mi intento fallido de hablar contigo…- señaló mi móvil apagado junto a mí y me sonrojé- Llamé a tu madre y me contó sobre tu costumbre de perderte aquí…- señaló alrededor divertido y no pude evitar reír.

-¿Eso dijo?- pregunté fingiendo enojo y asintió de igual modo.

-Si…- cogió una silla para ponerse junto a mí- Pero que conste que yo lo entiendo…- se sentó tan pegado que nuestras piernas rozaban- Solo te pido que me avises antes de desconectarte…- asentí algo avergonzada.

-Lo lamento…- suspiré apenada- Tengo la costumbre de ponerlo en silencio y no me acordé de avisarte...- me disculpé de igual modo, cogió mi mano y la besó.

-Espero que no vuelvas a olvidarte de mí…- negué sonriente.

-Eso nunca podría pasar…- por inercia me relamí los labios y mientras me observaba bajó su mano a mi pierna.

-Será mejor que comamos o se enfriará…- a continuación nos sirvió a ambos y comenzamos a comer mientras charlábamos sobre nuestro día, me hizo sentir culpable que su herida necesitara puntos y no haberlo llevado anoche al hospital pero según él no lo hubiera hecho de todos modos. Debería haberle dicho lo de Tanya pero no quería estropear el ambiente. Al término de la misma lo metió todo de vuelta en la bolsa y tras echarlo en la papelera volvió a mi lado colocándose de pie entre mis piernas- ¿Sabes?- tiró de mi para levantarme y ponerme sobre la mesa- Como que al final he quedado con hambre…- se relamió los labios y sonreí.

-¿En serio señor Cullen?- sus ojos parecieron iluminarse con mis últimas palabras, sin decir más fue a la puerta y tras escuchar el pestillo se acomodó en mi silla poniéndose entre mis piernas, al ver que no las abría lo hizo él.

-Futura señora Cullen…- susurró entre ellas ¡Me encantaba como sonaba! ¡Era bastante caliente!- Necesito comer algo más ¿se le ocurre algo?- preguntó mientras sus manos vagaban por mis piernas sin alcanzar el lugar que deseaba.

-No se me ocurre nada señor Cullen…- tras darme su sonrisa más sensual cambió una de sus manos por su boca, alternando besos y muerdos por donde pasaba pero sin llegar a subir mucho más arriba de mis muslos, por su mirada deducía que esperaba ser invitado a hacerlo.

-¿Seguro?- preguntó de nuevo y asentí perdida en el placer de su lengua sobre mi piel, subió más y susurró justo en mi centro- ¿Está usted segura futura señora Cullen?- un gemido escapó de mi boca causando que se ampliara su sonrisa- Eso me parecía…- a continuación fue bajando mis braguitas con suavidad, demasiado lento para mi gusto, hasta dejarla a la altura de mis tobillos, se pegó a la mesa todo lo que pudo y me hizo recostarme poniendo mi trasero al borde, exponiendo así mi desnudez y sexo a su deleite. Empezó con suaves lamidas que se convirtieron en fuertes chupones, cuando pensaba que no podía experimentar más placer introdujo sus dedos en mi interior llevando un ritmo acorde con su lengua ¡Cuando alcancé el orgasmo fue increíble! Tras limpiarlo bien se levantó, me puso de lado apoyando una de mis piernas en su hombro y la otra en su cintura para introducirse en mi de una fuerte estocada y comenzar un vaivén que me llevó al límite, antes de culminar de nuevo agarró mi cara con una de sus manos para que nuestros ojos estuvieran conectados en todo momento- Te amo…- gimió e hice lo mismo en respuesta.

-Yo también te amo…- tras nuestra confesión culminamos a la vez, tras unos segundos bajó mi pierna de su hombro acomodándola junto a la otra en su cintura sin salir de mi interior me hizo sentarme de nuevo para abrazarme.

-Te he echado de menos…- sonreí mientras lo apretaba fuerte.

-Yo también…- estuvimos unos minutos así en los que ninguno hizo acopio de querer despegarse pero ya era bastante tarde, debíamos descansar- ¿No crees que deberíamos volver a casa?- apretó su agarre.

-Solo un momento más, me gusta tenerte así…- reí.

-Podemos abrazarnos en casa ¿No crees?

-Me da más morbo tu oficina…- susurró en mi oído y no pude sonrojarme, por suerte no podía verme- Aunque nuestra cama también suena genial…- reí emocionada ¡Había dicho nuestra cama!

-Ahora mismo a mí también me lo parece…- lo separé de mi tratando de esconder mi estado- Ahora devuélveme mi ropa interior…- negó divertido mientras salía de mí de forma lenta, haciéndome vibrar en el proceso. Una vez fuera se acomodó la ropa bajo mi atenta mirada, cuando acabó me limpió, me ayudó a bajarme y volvió a colocarme todo en su sitio… ¡Bueno! Todo menos lo que más necesitaba- ¡Edward!

-Esto…- las alzó en sus manos, tras olerla de forma demasiado sugerente y sexy se las guardó en el bolsillo de su chaqueta- Se queda conmigo…- al ver que no me movía me dio una palmada en el trasero- Ahora será mejor que volvamos a casa…- me apresuró a coger mis cosas y salimos hacia su coche, a pesar que no quedaba casi nadie a estas horas me sentía avergonzada por mi estado ¡Dios! ¡Estaba desnuda! O casi… Mantuvo su sexy sonrisa durante todo el trayecto, se notaba que disfrutaba mi incomodidad, cuando llegamos me sorprendí de ver un chico en la puerta además de su ya conocida puerta de seguridad- No estoy dispuesto a tener otro susto como el de ayer…- asentí en acuerdo- No te preocupes por ellos…- me guiñó- Solo están para asegurar la entrada.

-Supongo que está bien…- no es que me gustara mucho pero lo entendía, nada más entrar por la puerta me alzó al hombro y corrió escaleras arriba conmigo- ¿Qué haces Edward?

-Por si no recuerdas…- dio una fuerte palmada en mi trasero de nuevo- Necesitamos una buena ducha antes de dormir…- sonreí, no se imaginaba lo mucho que me apetecía esa ducha… A pesar de estar apenas comenzando nuestra relación me sentía plenamente feliz… Tras otra sesión de sexo en la misma, nos acurrucamos en la cama y quedé dormida sobre su pecho mientras sentía sus dedos en mi cabello…

Por la mañana me despertó el sonido de su móvil, al desperezarme un poco vi que no estaba. Sin pensarlo mucho contesté…

-¿Diga? – hubo tanto silencio que por un momento pensé que habían colgado.

-¿Acaso no sabes que no le gusta que toquen sus cosas?- ¿Otra vez esta mujer?

-¿Se puede saber porque lo llamas? Pensaba que te lo había dejado bastante claro…

-¿Y crees que me importa? ¡No me conoces lo suficiente querida…!- gritó destilando sarcasmo- ¡No me rindo tan fácil!- tuve que apretar los dientes para no tirar el móvil y descargar mi frustración, al fin y al cabo era de Edward…

-¡Pues yo menos!- grité de vuelta ¡No iba dejarme amilanar por esta arpía!- Y te advierto que…

-¿Bella?- interrumpió Edward mi discurso, me volví hacia él que me miraba expectante, no tardó mucho en darse cuenta que era su móvil el que tenía en mi mano- ¿Con quién hablas?- preguntó con la ceja alzada mientras se acercaba a mí.

-Yo…- sin dejarme terminar me lo quitó de las manos para mirar la pantalla y tras verla se alejó bastante enojado… La cuestión era ¿Con quién?

URSU.

Aquí les dejo el siguiente, espero que les haya gustado. Muchas gracias por su apoyo, cualquier cosa no duden en contactarme.

Muchos saludos y besos para todos.

*LA SIGUIENTE HISTORIA EN SER ACTUALIZADA SERÁ DOCTORA SWAN*