Disclaimer: Los personajes son totalmente deHajime Isayama, no me pertenecen, yo solo los utilizo para cumplir mis fantasías de fujoshi..
N/T):
ES TARDE LO SÉ
HOLA A TODOS Y TODAS!
Así es mis hermosos lectores REGRESÉ, pfff la verdad no hay mucho que decir de mi ausencia, decidí jugarle al emprendedor, abrí un pequeño restaurante y dije todo bien, súper fácil, puedo llevar eso y mi hobbie sin broncas... y como se notó, no pude jajaja chale... igual Gracias por sus mensajes de apoyo esperando por la actualización.
Los amo y en verdad aprecio que sigan aquí.
A leer!
…
El mundo comenzó sin el hombre y terminará sin él.
-El día de los muertos vivientes.
…
—Muy bien, ¿dónde me quedé?, ¡oh, si!, la universidad, sabes, no era muy popular, pero era buen estudiante—. Reiner escuchaba esa voz que hacía que su cabeza palpitara el doble. —¿Sabes a lo que me refiero?, perdón, olvidaba que eres una chica muy joven para hacer vivido esas cosas, pero claro siendo así de bonita nunca hubieras tenido problemas para hacer amigos—.
Reiner parpadeó tratando de enfocar donde estaba, esa voz no se callaba y le taladraba hasta la conciencia, intentó moverse pero sintió el cuerpo pesado, se dio cuenta que estaba sentado en una silla con los pies inmovilizados y sus manos atadas detrás de su espalda, giró la cabeza viendo a Sasha en la misma posición que él, tenían una cara de odio y molestia.
—Mira, tu enorme amigo despertó—. Zeke se acercó a Reiner. —Me sorprende que sigas vivo, ese golpe que te di debió romperte el cráneo—. Con una pequeña lámpara comenzó a revisar sus pupilas buscando algún daño. —Parece que estas en buen estado, tus reflejos están bien, vaya que si eres un cabeza dura—.
—¿Qué es esto? —. Reiner apartó su cabeza no queriendo que el tipo lo tocara. —¿Por qué nos trajo aquí? —. Lo miró con molestia.
—Para tomar el té y conocernos—. Zeke le sonrió. —Obviamente no, tonto—.
Reiner miró a Sasha tratando de encontrar una respuesta, solo la vio rodar los ojos como si estuviera fastidiada de él.
—Tenía mucho desde que vi a alguien como tú, los últimos exploradores que pisaron estos lados y yo la pasamos muy bien—.
—Entonces sabias de lo que hablábamos—. Lo miró molesto.
—Pues claro, idiota, pero jamás creí que el grupo con el que venían fuera tan grande, siempre son dos o tres con los que termino hablando, es más fácil capturarlos así—. Se encogió de hombros caminando hacia una mesa.
—¡Que quiere de nosotros! —. Le exigió el explorador con molestia.
—Su carne—. Se giró con un largo cuchillo y una sonrisa que les heló la sangre.
—Usted no me dijo eso—. Le tembló la voz a Sasha.
—Tranquilos, no puedo asesinarlos y ya, desperdiciaría el noventa por ciento de su cuerpo, se pudrirían y yo me quedaría sin comer—. Acarició el filo sin quitarles la vista.
—¿Que pretende? —.
—No se alteren, cuando hacen eso sus músculos se tensan y eso no ayuda—. Volvió a dejar el cuchillo sobre la mesa. —Iré por algunas cosas y regreso para continuar nuestra charla—. Caminó hacia unas escaleras subiendo con tranquilidad.
Reiner se dio cuenta que se encontraban en el sótano de la casa, los quinqués alumbraban solo un poco mostrando lo que se encontraba en el lugar, había varios estantes con partes de animales y extremidades humanas cercenadas, una mesa larga que se mantenía junto a un estante que tenía varios instrumentos con filo, en una de las esquinas se levantaba una estantería enorme con libros y un pequeño escritorio con una quinqué que apenas iluminaba, aquel lugar parecía sacado de una película de terror, mientras vagaba la vista notó como estaban sus armas apiladas en el suelo y sobre estas varias capas como la suya colgadas en la pared, un hueco se le hizo en el estómago cuando reconoció una de ella, la reconoció por el dije que colgaba de la capucha.
—Reiner—. El rubio se giró con brusquedad. —¿Que va a pasarnos?, él dijo que solo quería tener amigos aquí, su plática era horriblemente aburrida, pero, pero jamás mencionó querer algo con nuestra carne—. Sasha lo miraba con miedo en sus ojos.
—Tranquila, buscaremos la manera de salir—. Respiró intentando pensar.
—Ya intenté zafarme, es imposible—. Se movió con brusquedad mostrándole lo bien amarrados que estaban.
—Déjame pensar—. Miró a todos lados tratando de encontrar por donde salir. Chascó la lengua al ver que la única salida sería por las escaleras. —Tenemos que ganar tiempo para que los del grupo se den cuenta de que no estamos y vengan a buscarnos—.
—El tipo adora hablar—. Sasha frunció el ceño pensando. —Tenemos que hacer que en verdad no deje de hacerlo—.
—Aun así, podemos hacer que hable todo el día, pero si no logramos desatarnos ese loco hará lo que quiera—. Gruñó con frustración. —¿Cuánto tiempo llevamos aquí? —.
—Al parecer más de cuatro horas—.
—Es suficiente, ya deben estar buscándonos, ahora solo tenemos que hacer lo posible por mantenernos con vida—.
—¿Solo esperaremos aquí sin hacer nada? —. Sasha lo miró con desespero.
—Me temo que si—. Suspiró. —Haremos lo que dices, lo obligaremos a que no pare de hablar para detener un tiempo cualquier cosa que planeara —.
—Muy bien, muy bien, si ya terminaron de conspirar como escapar y darse cuenta de que es imposible—. Escucharon la voz del hombre bajar por las escaleras. —Que la diversión comience—. apareció frente a ellos con guantes y un traje protector.
Sasha y Reiner se miraron con pánico.
...
—¿Dónde mierda están?, solo iban por un asqueroso animal—. Levi se cruzó de brazos.
—Algo no anda bien, ya han pasado dos horas y no han vuelto—. Eren estaba nervioso moviéndose de un lado a otro.
—Eren basta, me pones nervioso—. Jean se apretó el puente de la nariz.
—¡Es porque yo si estoy nervioso!, nuestra hermana está perdida en el bosque con ese tipo y no sabemos nada de ella—.
—¡Yo también estoy preocupado!, ¿que no lo ves? —. Señaló al resto. —Todos estamos preocupados—.
—Oigan, tranquilos, estoy seguro de que ya vuelven—. Armin intentó calmarlos.
—¿Tranquilos?, eso mismo dijiste hace una hora—. Jean lo miró con molestia.
—¡Ustedes dos! —. Hanjí habló con autoridad. Titán bajó las orejas. —Quieren calmarse, el pobre chico está igual de preocupado por su amigo—. Los dos hermanos bajaron la vista. —Es demasiado tiempo para seguir quedándonos aquí, tenemos que buscar entre todos sin separarnos tanto, carguen sus armas y movámonos rápido y con cuidado—.
—¿Ellos están bien? —. Falco miró a Levi preocupado.
—No lo sé mocoso, eso es lo que vamos a averiguar. Ven, no te separes—. Le indico que se quedara junto a él.
El grupo avanzó por el bosque buscando señales de ambos, estaban perdiendo un día, pero nadie quería dejarlos atrás. Mikasa caminaba a unos pasos de Jean, ambos estaban nerviosos, la ansiedad y el miedo por perder a su hermana y amiga podía sentirse. Hanjí llevaba con firmeza a Titán de la correa, el perro olfateaba el ambiente, todo era nuevo para él también.
—¡Chicos! —. Eren gritó llamando la atención de todos.
—Chico baja la voz—. Auruo llegó a su lado regañándole. —No sabemos que ronda estos bosques—.
—Lo siento, pero miren—. Señaló el piso con emoción.
—Mocoso, no deberías hacer tanto escándalo—. Levi se les unió regañándolo a la par.
—Debieron pasar por aquí—.
—Eso es excremento de caballo—. Armin llegó por atrás junto con Hanjí mirando lo que señalaba Eren.
—Está frío—. Hanjí se inclinó acercando una mano.
—Oigan—. Le tembló la voz a Mikasa. —¿Esto es sangre? —. Con la mirada señaló una mancha en parte de la tierra y el pasto.
—Lo es—. Jean se acuclilló tomando un poco con sus dedos. —Está oxidada, pero es sangre—.
—Algo debió ocurrirles—. Eren se colocó junto a su hermano.
—No fue un depredador grande, habría mucha más sangre—. Hanjí frunció los labios. —Si están heridos no debieron ir muy lejos—.
—Abrían usado las bengalas—. Mikasa la miró preocupada.
—Sigamos más adelante—. Petra miró a todos. —Puede que se desorientaran—.
—Tiene razón, debemos seguir un poco más—.
—Loca, ha pasado bastante tiempo, llevamos toda la mañana buscándolos—. Levi se cruzó de brazos.
—No me detendré hasta encontrarla—. Eren lo miró con el ceño fruncido.
—Eren tiene razón, Levi, si hubieras desaparecido yo seguiría buscando hasta encontrarte—. Mikasa miró a su hermano buscando comprensión y este chascó la lengua.
—No quiero arriesgarnos más, no es como si un milagro ocurriera y apareci...—.
—¡BENGALAS!—. Armin gritó señalando hacia el cielo.
—Mierda—. Levi murmuró observando el humo rojo que se levantaba.
—¡Démonos prisa! —. Hanjí los apresuró. —Deben estar en problemas—. Todos asintieron.
—Ven pequeño—. Eren cargó a Falco. —Sostente con fuerza—. Le indicó para salir corriendo junto con los demás.
—¡Chicos! —. Jean llamó la atención de todos. —Miren—.
El humo negro comenzaba a opacar el color de las bengalas, el ambiente se tornaba caliente y el olor a leña quemada los alertó al doble, sobre los árboles veían una iluminación anaranjada.
—Es fuego—. Auruo miraba sin dar crédito.
—Tenemos que llegar, están en problemas...—. Antes de que la doctora continuara un aullido gutural les erizó la piel.
—Lo que faltaba—. Levi gruñó sacando su arma.
—Si los lobos van al lugar por el calor debemos apresurarnos y llegar primero—. Armin alertó a todos.
Sin más que decir se apresuraron, no sabían que se encontrarían al llegar, pero estaban preparados, más aún con los aullidos que les avisaban que no estaban solos en esa carrera, lo primordial era llegar primero.
...
—Una vez maté y me comí a un payaso—. Sasha y Reiner se voltearon a ver. —La verdad, sabia chistoso—Zeke soltó en carcajadas.
Sasha hizo una mueca ante el mal chiste, escuchó a Reiner reír bobamente, lo volteó a ver sin quitar su expresión, él explorador también la volteó a ver y su sonrisa desapareció al ver su semblante.
—Lo siento—. Se limpió sus lágrimas. —Tenía tantas ganas de contarle este chiste a alguien, pero siempre estoy solo—. Hizo un puchero.
—¿Por qué no desea volver con más sobrevivientes?, puede dejar de lado ese horrible gusto por comer seres humanos—. Sasha intentó razonar.
—¿Quien dijo que no lo intenté? —. Zeke torció los labios.
—No tiene que seguir así, por todo lo que nos ha contado usted es un hombre bueno, no tiene que hacernos esto—.
—Niña, escucha bien, en casa tengo lo necesario para vivir sin comer personas, tengo un pequeño huerto y sé salir de casería—. Explicó con tranquilidad.
—¿En casa? —. Sasha lo miró sin entender.
—¿Dónde estamos? —. Reiner estaba igual de sorprendido.
—Oh, olvide contarles eso—. Se río. —No puedo tener alimento vivo en casa, varias veces me han descubierto, por el aroma, por los quejidos y por las súplicas—. Suspiró con fastidio. —Dentro del bosque encontré una pequeña casa, por fuera está destrozada y es obvio que está deshabitada, nadie se ha acercado por lo tanto nadie sabe lo que tengo en su sótano—.
—Usted lo dijo, tiene todo lo necesario para vivir, no nos necesita—. Reiner lo miró con coraje.
—Les dije que lo intenté, quise formar una familia, conseguir amigos—. Gruñó molesto. —Quería seguir con mi vida a pesar de este mundo, pero estaba muriendo de hambre y mi mejor amigo no mejoraba de su resfriado—. Tomó aire. —Mi cuerpo estaba en decadencia, como médico lo sabía y sabía que solo uno de los dos podía sobrevivir, y ese tenía que ser yo—. Sasha y Reiner se miraron asustados. —Fue la primera vez que comí a alguien, seguí con vida y juré no volver hacerlo, yo no era uno de esos monstruos, pero, pero la sensación, los recuerdos y ese placer que me generó el alimentarme de una persona para sobrevivir pudo más que yo—. Se pasó una mano por su cabello respirando pesado. —Me enamoré de una mujer, creí poder continuar normalmente con ella, pero la primera vez que tuvimos sexo—. Cerró los ojos con gusto respirando por la boca. —El olor de su sudor, el calor de su cuerpo, le mordí la yugular haciendo que se desangrara, el olor de su sangre sobre mí, lo tibio de esta—. Se lamió los labios y abrió los ojos. —Es algo que no puedo dejar de hacer—. Se acercó a Sasha quedando de cuclillas frente a ella. —Entiéndelo niña, no es por qué no pueda dejarlo, es porque no quiero, es un fetiche que disfruto, hasta el día que en verdad no quede ser humano que pueda encontrar ese día yo mismo me daré un tiro, pues mis ganas de vivir morirán con esa última persona—.
—Usted está demente—. Sasha intentó apartarse con miedo. La mirada emocionada que tenía por lo que había contado le erizó la piel. —Aléjese de mi—.
—Si le gustan las mujeres porque asesinó a los de mi grupo—.
—Yo no especifique en género—. Zeke apartó la vista de Sasha para mirar a Reiner. Se levantó volviendo a su sitio. —No me importa que sean, ¿no has prestado atención, idiota?, me los como, eso es lo que me importa—.
—¿Qué les hizo? —. Reiner tomó aire. —¿Qué le hizo a él? —. Señaló con la vista al collar que colgaba de un clavo.
—¿Al chico del collar? —. Zeke levantó una ceja. Reiner asintió. —Murió, yo no tuve toda la culpa de eso—. Se encogió de hombros.
—¿Por qué él? —. Reiner bajó la vista.
—¿Lo conocías? —. Sasha miró a Reiner sorprendida.
—Porco y yo—. Tragó saliva y respiró profundo. —Él, nosotros, teníamos algo—.
—¿Era tu pareja? —. El explorador asintió con tristeza.
—Que conmovedor—. Zeke se burló resoplando. Sasha lo miró con odio. —Así que ese chico desesperante era tu novio—.
—¿Entonces qué hizo con él? —. Sasha no borró su expresión.
—Niña, ¿no es obvio? —. Se cruzó de brazos mirándola con una ceja levantada.
—Usted es un monstruo—. Le escupió con coraje al ver cómo Reiner se sumía en sus recuerdos.
—Sobrevivo, niña, eso hago, toda la humanidad hacemos eso a diario—. Se acercó a ella. —Aprendí que todo en esta vida es alimento, necesitaba comer para sobrevivir y si alimentarme de los nuestros me garantiza mi supervivencia lo haré—. Se agachó frente a ella. —¿Lo has entendido bien? —. Sasha apretó los dientes con coraje forcejeando para saltar sobre él. —Es inútil, solo te lastimarás—. se levantó de nuevo.
—¿Dónde está?, si dice que no pudo hacerle nada—. Reiner apenas pudo pronunciar.
—¿Tu noviecito? —. El explorador levantó la vista para mirarlo con odio y dolor. Zeke solo sonrió. —Murió antes de lo que debía y lo arrojé al bosque, se lo comieron los lobos—. Se encogió de hombros no dándole importancia.
—¡Voy a matarte! —.
Reiner se levantó intentando golpearlo con su cuerpo aun teniendo la silla pegada a él, Zeke se sorprendió esquivándolo, dejándolo caer de lado, el explorador siseó por el dolor al caer, al intentar acomodarse notó que la soga que lo sostenía se había aflojado, se mantuvo quieto no queriendo levantar sospecha y miró al médico.
—Eso fue muy tonto de tu parte, ahora entiendo cómo es que ese tipo y tú se entendían—. Se acomodó su traje protector mirándolo con desaprobación.
—¿Cómo murió? —.
—Ocultó una gran herida que tenía, al no recibir tratamiento se infectó, enfermó y contaminó todo su cuerpo—. Se frotó el Puente de la nariz al recordarlo. —Un gran desperdicio, era un buen ejemplar, musculoso y fornido como tú—. Suspiró mirándolo. —No tenía medicamentos para ayudarlo, así que los lobos no desaprovecharon—. Se encogió de hombros con una sonrisa despreocupada.
—¡Maldito infeliz!, eres un enfermo de mierda—. Volvió a forcejear en su coraje aprovechando el poder liberarse.
—Moriría de cualquier forma—. Zeke pateó su mandíbula. —No seas dramático—. Colocó su pie sobre su cara.
—¡No mereces seguir vivo! —.
Reiner rompió a su agarre lastimándose la piel, haciéndose heridas de quemaduras por el roce de la soga que no le importaban en lo más mínimo, tomó el pie del doctor haciéndolo caer al suelo, Sasha lo miró sorprendida con una esperanza brillando en sus ojos.
—Reiner, solo mátalo—. Nunca creyó que pediría aquello, pero monstruos como él jamás cambiarían.
—Pedazo de músculos idiota—. Se quejó Zeke al sentir como Reiner subía sobre el queriendo golpearlo.
El explorador no lo pensó, con su coraje reprimido comenzó a golpear. Zeke recibía unos cuantos golpes y otros los esquivaba, le dio un golpe fuerte que pareció dejarlo aturdido unos momentos, aprovechó esa oportunidad para desatar sus piernas con rapidez sin dejar de mirar de reojo al doctor que se iba recuperando, no parecía preocupado, en un descuido Zeke lo golpeó en las costillas pateándolo con fuerza haciendo que se sofocara. Reiner comenzó a toser mirándolo con asombro, sintió que se ahogaba al recibir un segundo golpe haciéndolo caer de lado.
—¿Por qué tienes que ser tan imprudente? —. Zeke se levantó pasando su brazo por su nariz y labio limpiándolos.
—¿Como? —. Reiner apenas podía hablar intentando recuperarse.
—Recuerda muchacho, el cazador debe ser más fuerte que su presa—. Se rio acercándose a él. —No eres el primer hombre fornido al que enfrento—. Con fuerza pateó su cara.
—¡Reiner! —. Sasha gritó con miedo al verlo caer con fuerza.
El explorador no daba crédito a la fuerza que tenía, su aspecto no concordaba con una persona así de fuerte, sentía su cabeza palpitar y los gritos de Sasha en el fondo, tenía que levantarse, debía sacarla de allí.
—Mira que determinación—. Zeke miró a Sasha con una sonrisa aún más grande. —Decidió levantarse—.
—No dejaré que la lastimes—. Sacudió su cabeza intentando enfocarse.
—Que conmovedor, espero algún día contarle esto a mi próximo ejemplar—.
—No dejare que lastimes a nadie más—. Se lanzó contra él.
Se golpeaban con experiencia, Reiner descubrió que el tipo manejaba un buen combate cuerpo a cuerpo, pero eso no lo doblegó, tenía que encontrar el momento de dejarlo en el piso para poder liberar a Sasha. El intercambio siguió tirando y rompiendo algunas cosas a su paso, sus puños ardían y sus rostros sangraban, ambos estaban dispuestos a seguir hasta que su cuerpo no resistiera. Reiner jadeaba mirándolo a medio metro de distancia tratando de adivinar cómo terminar con todo, debía derribarlo, y al parecer su única opción era la menos adecuada. Respiró profundo y se impulsó sobre él para tirarlo al suelo con su propio peso. Zeke se desconcertó al no recibir un golpe si no un cuerpo completo llevándolo al piso. Reiner aprovechó eso dándole tres puñetazos en la cara. Se levantó con prisa llegando hasta Sasha.
—¿Que fue eso? —. La chica lo miró sin entender por qué se lanzó de la nada sobre él.
—Tenía que derribarlo—. Contestó mientras intentaba desamarrarla.
—Pudiste patear sus pies no saltar como animal sobre él—. Le regañó.
—Funcionó es lo que importa—. No prestó mucha atención, el nudo estaba perfectamente bien hecho y estaba batallando.
—¡Reiner, voltea ya! —. Sasha observaba como Zeke se levantaba.
—Dame un segundo—.
—¡Reiner ya déjalo! —. Intentó apartar las manos.
—Ya casi—. Tiró de la soga y antes de poder desamarrarla un golpe lo llevo al suelo.
—¡Reiner, idiota! —. Sasha podía ver como Zeke subía sobre el cuerpo del explorador apresando su cuello con ambas manos.
Podía ver como lo estaba sofocando frente a ella, con fuerza movió sus manos terminando con lo que él rubio hacía, sentía acalambradas sus muñecas, aprovechó que Zeke mantenía toda la atención en la cara del explorador que poco a poco iba cediendo ante la falta de aire, bajó sus manos hasta sus pies deshaciendo los nudos para poder llegar a sus armas a tiempo, al liberarse emprendió carrera por su katana. desenvainó solo una regresando hacia los dos, sin ver si lastimaba a Reiner atravesó a Zeke con odio. El doctor soltó el agarre que tenía en el cuello del explorador para ver cómo un filo atravesaba su pecho. Reiner comenzó a toser sintiendo un ardor en su costado, enfocó la vista en su agresor observando como la espada lo había atravesado, siguió el filo de la espada y pudo ver como lo había cortado un poco a un costado de sus costillas. Zeke seguía mirando la espada e intentó llevar ambas manos hacia el filo cuando este salió de su cuerpo. Sasha lo pateó hacia un lado sin dejar de verlo mientras sostenía con fuerza su arma.
—¡Reiner, levántate! —. Le gritó con fuerza.
—¡Pudiste matarme! —. Llevó una mano hacia su herida que seguía sangrando.
—De nada—. Le rodó los ojos.
—Eres extraordinaria, chica—. Zeke miró a Sasha con emoción. —Pero no moriré yo solo aquí—. Con poca fuerza abrió el traje de plástico que lo protegía y sacó su arma que tenía escondida.
—¿Traía un arma? —. Reiner lo miró confundido.
—Me gusta que me den batalla, por eso o uso las armas hasta que sea necesario—. Sonrió escupiendo un poco de sangre. —Pero no contaba que alguien me apuñalaría, fui descuidado—. Miró a Sasha que aún mantenía su postura.
Reiner se colocó frente a ella por si se le ocurría disparar. El doctor los miró resignado, habían perforado su pulmón, no tenía oportunidad, miró a su alrededor y cerró los ojos, amaba vivir, sabía que estaba mal lo que hacía, pero, como amaba seguir vivo, ahora solo tenía que esperar a que sus pulmones se llenaran de sangre y morir asfixiado. Abrió los ojos despacio, miró los quinqués que colgaban alumbrando la habitación y disparó.
La grasa que mantenía los quinqués ardiendo se expandió haciendo que lo que tocara se prendiera en fuego, poco a poco el pequeño sótano comenzaba a arder.
—Sobrevivan—. Zeke los miró con una pequeña sonrisa soltando el arma.
—Vamos tenemos que irnos—Reiner se giró tomando la mano de Sasha.
—Mis cosas—. Sasha le indicó con la vista sus armas.
Reiner asintió corriendo junto con ella, tomaron su armamento volviendo a equiparse, miró unos segundos el collar de Porco, lo tomó colocándoselo al cuello y tomó dos capas de las varias que colgaban.
—Póntela, tenemos que salir—. La apresuró al ver cómo el fuego se extendía con rapidez llenando todo de humo.
Subieron las escaleras llegando a un pequeño recibidor que se encontraba dañado, la casa estaba prácticamente en ruinas, los vidrios rotos y una naturaleza que crecía dentro de ella, buscaron la salida entre el humo espeso que se colaba, las llamas devoraban la madera vieja haciéndola crujir. Ambos lograron salir dejándose caer de rodillas tosiendo en búsqueda de aire limpio que llenara sus pulmones.
—La bengala—. Reiner se aclaró la garganta. —Lanza la bengala—.
Sasha obedeció sacándola con prisa, tomó su arma y la colocó, levantó su mano y disparó. Ambos miraron cómo se iluminaba el cielo con una sonrisa tranquila, aún había suficiente luz, su grupo tenía que verla. El calor crecía detrás suyo, la casa poco a poco se consumía, los dos se voltearon a ver con una sonrisa que se paralizó al escuchar los aullidos de lo que se aproximaba. Reiner se levantó con rapidez mirando hacia dónde provenían los aullidos.
—¡Rápido! —. Miró a Sasha con horror. —¡Tenemos que salir de aquí y buscar refugio! —.
—¿Así se escuchan los lobos? —. Sasha estaba igual de asustada mirando hacia lo profundo del bosque.
—Si nos encuentran ninguno sobrevivirá—. La tomó el brazo arrastrándola. —Nadie lo hace—.
…
N/T): Pfff... Les juro por Saturno que estoy intentando ponerme al corriente haciendo un hueco en todo mi trabajo. Hasta me siento un fraude porqué tengo ideas para dos historias más y no puedo ni acabar las que tengo. Jajaja ustedes entenderán.
Que el universo les traiga paz.
B.
