Los días avanzaron y las veces que ahora entraba a la casa del menor habían aumentado, Yuuri hacía la cena casi todos los días y luego se iba a su departamento antes de que el rubio llegara. Víctor siempre le decía que comiera con ellos, pero el japonés se negaba ya que seguía creyendo que era una molestia, después de todo ese momento era de padre e hijo y no quería interrumpirlo.
Yuri siempre que llegaba a casa podía sentir el delicioso aroma a comida casera, se sentía agradecido ya que no llegaba a cocinar a casa, pero también un poco decepcionado al no ver al azabache ahí haciéndoles compañía. No entendía mucho la razón por la cual siempre llegaba con la esperanza de verlo, más aún imaginarlo junto a su hijo en la sala esperándolo como en otras ocasiones, pero sabía que no estaba bien acostumbrarse aquello. Aún así era egoísta, así que no le diría nada y aprovecharía el tiempo que esto durara.
Junto con el tiempo, se fue acercando la fecha de la presentación de Víctor y con esto las prácticas extendieron un poco su horario, por lo cual Yuuri debía esperar un poco al platinado para que pudieran volver juntos a casa. Al principio se quedaba en la parada de autobús, después afuera de su escuela y últimamente sentado en una sala de espera para los padres que iban al colegio a realizar cualquier trámite. Todas las madres que pasaban por su lado le sonreían coquetas imaginando lo buen padre que debía ser para estar ahí, puesto que usualmente se veía a las mamás de los niños en las escuelas y a los padres trabajando.
Yuuri se sentía nervioso las primeras veces, pero luego Chris comenzó a hacerle compañía y eso lo tranquilizó un poco, el tener alguien con quien conversar era un alivio. Chris también se quedaba ya que su novia también practicaba ballet junto con Víctor, así que no le quedaba más opción que esperarla, Minako era muy estricta y si él no hacía algo a lo que se había comprometido podían tener grandes problemas en su relación, bueno, grandes según el punto de vista de un adolescente.
Las conversaciones con Chris eran sobre cualquier tema, y al rubio se le hacía gracioso ver a un adulto tan introvertido como Yuuri. Se suponía que los más grandes debían tener más personalidad, pero al parecer aquí era al revés puesto que Víctor era más extrovertido que el japonés. A Chris aún le quedaba la duda de lo que buscaba su mejor amigo en el azabache, incluso comenzó a pensar que le gustaba en el sentido romántico.
La fecha de la presentación llegó, ambos Yuris se encontraron en la entrada de la escuela y entraron juntos— espero no tenga ningún contratiempo —decía Yuuri nervioso, pensando en una y mil cosas que podían pasarle al platinado en la obra— traje un pequeño costurero por si se le rompe algo —hablaba mientras revisaba un bolso con el que andaba ese día— también curitas y…
—Tranquilízate, va a estar bien —le dijo entre dientes el rubio ya que el otro estaba comenzando a desesperarlo. Yuri también estaba nervioso, pero no quería demostrarlo y el japonés no le estaba ayudando en nada.
El de ojos marrones guardó silencio y siguió caminando con la mirada gacha hasta que encontraron un lugar donde sentarse y comenzar a ver la presentación. Cuando dio inicio, ambos estuvieron atentos a cada movimiento del platinado, con rostros de padres orgullosos de ver a su retoño en un papel protagónico, aplaudieron audiblemente cuando todo terminó y a Yuuri incluso se le escaparon unas lágrimas sin que se diera cuenta.
El rubio sacó un pañuelo desechable y le limpió las lágrimas mirando atentamente el rostro ajeno mientras lo hacía— al parecer te emocionaste más que yo —habló en tono neutro.
—L-lo siento —respondió avergonzado por haber llorado, además que sentía su rostro arder por esa sola acción del rubio que a él le pareció tan cercana.
Cuando todo terminó se fueron a un restaurante a comer, invitando a Chris y a su novia, puesto que eran amigos de Víctor. Se sentaron los Yuris juntos ya que Víctor se sentó en la cabecera, al otro lado quedo Chris y Minako.
Charlaron amenamente y Yuuri felicitó a Víctor una y otra vez por su desempeño de ese día— podríamos ir mañana a la cafetería —dijo el japonés en el oído al platinado y este se puso de mil colores, podría ver a Otabek de nuevo después de mucho tiempo de no ir por las prácticas y exámenes de la escuela.
—Por eso te amo —le respondió sonriendo y sonrojado, lo cual llegó a oídos del padre a quien no le pareció muy graciosa esa respuesta, pero no dijo nada.
Cuando volvieron a casa, padre e hijo le insistieron a Yuuri para que se quedara a dormir y al día siguiente los acompañara por un helado. Yuuri no pudo negarse al rostro suplicante de Vitya, ni a la voz ronca de Yuri. El rubio estaba haciendo que sintiera cosas y eso estaba mal, no podía estarse enamorando de un heterosexual ¿Verdad? Porque esa relación sí que no tendría futuro alguno, solo sufriría ya que tendría que verlo con otra en algún momento, porque nunca se fijaría en él. Rogaba porque sus sentimientos no fueran en aumento.
La rutina seguía siendo la misma que la de los últimos días a excepción de tener que ir a buscar a Vitya a la escuela ya que las prácticas se habían terminado. Yuri comenzó a llegar un poco más temprano del trabajo con la intención de (según él) comer la cena recién preparada en vez de recalentada y para Víctor fue más que obvio que solo quería compartir con Yuuri.
Vitya no se hacía ilusiones, quizás su padre necesitaba un amigo, alguien con quien hablar que no fuera del trabajo o cosas estresantes, más bien alguien a quien molestar y hacerle bullying, porque eso es lo que hacía el rubio desde que comenzó a llegar más temprano, molestaba al japonés por cualquier cosa, haciéndolo sonrojar o enojar, para él las dos cosas eran iguales, porque con ambas caras el otro se veía lindo.
—Cerdo —le dijo un día mientras cenaban y Yuuri se sintió ofendido— tsk. Lo digo por tus mejillas abultadas, no estás gordo así que no deberías pensar cosas que no son.
—Para empezar, tú no deberías ponerme sobrenombres. Mi nombre es Yuuri —respondió molesto, no le gustaban las bromas con su peso ya que cuando era pequeño era muy gordito y lo molestaban por ello.
—Katsudon ¿Eso está bien? —a esas alturas ya era bien conocido por padre e hijo que el platillo favorito de Yuuri era el katsudon, siempre hablaba de ello. Así fue como el sobrenombre se quedó de esa manera y para cuando Yuri volvió a llegar tarde a casa, se encontró con la grata sorpresa de que el azabache lo esperaba junto a su hijo, cosa que se repitió todos los días hábiles de la semana.
Un día Víctor le dijo a su padre que debía hacer algo por Yuuri para agradecerle todo lo que hacía por ellos. A Yuri no le pareció mala idea, después de todo debía admitir que con él en casa ya no se estresaba tanto pensando en si su hijo estaba bien o no y gracias a eso podía trabajar más tranquilo, a sabiendas de que todo estaba perfecto en casa.
Al día siguiente el rubio estuvo pensando todo el día en el trabajo que era lo que podía hacer para tener feliz a Yuuri, habló con un compañero de trabajo explicándole que quería hacer algo para agradecerle a alguien por su ayuda. Jean era muy molestoso, pero podía dar buenos consejos de vez en cuando, por lo que en el momento que Yuri le pidió ayuda, intuyó que debía ser alguien que le gustaba al rubio, puesto que este nunca se preocupaba mucho por otras personas además de su hijo.
—Podrías acostarte con ella —le dijo pensando que era una chica y corroborándolo al notar como el color subía a las mejillas del rubio, le encantaba molestarlo.
Por su lado Yuri por un segundo de verdad pudo imaginar algo levemente borroso en su mente que incluía al japonés, pero lo borró enseguida— ¡Eres un idiota JJ! —el aludido reía demasiado, pero después se calmó explicándole que solo era una broma y que sí lo ayudaría a pensar en algo.
Así fue como Yuri comenzó a planear una salida al acuario y luego a comer, él había pensado que el cine era una buena opción, pero Jean le dijo que en ese lugar no podrían charlar ya que debían estar la mayor parte del tiempo en silencio, el rubio no lo había pensado de esa manera y ahora que estaba averiguando los horarios del acuario se ponía a pensar en porque le importaba tanto no poder platicar con Yuuri si la idea era solo que se entretuviera como agradecimiento, además ¿De qué hablarían? Se estaba poniendo nervioso y esa sensación le estaba desagradando.
Yuri vio que tenían abierto los fines de semana, así que planeó que ambos salieran el sábado por la comodidad para con sus trabajos, también averiguó sobre un buen restaurante al cual llevarlo a comer. Debía ser bueno, ya que Yuuri cocinaba excelente y tenía que encontrar algo que estuviera a la altura del chico, no era para impresionarlo ni nada ya que ese tipo de cosas se hacía con las chicas cuando uno quería conquistarlas y esta solo era una salida de agradecimiento.
—Sigue repitiéndote eso hasta que te lo creas —le dijo Vitya cuando lo escuchó decir que no le agradaba la idea de pasar mucho tiempo con el japonés, pero si debía hacerlo para agradecerle, lo haría. El platinado se ganó una mirada asesina de parte de su padre, pero él solo rio al ver que planeaba una y otra vez ese día como si todo tuviera que salir perfecto.
—No sé qué pasa contigo, pero por si no te has dado cuenta ambos somos hombres —respondió después de un rato— y ese tipo de bromas se hacen cuando a alguien le gusta una chica.
Víctor se puso nervioso ya que nunca tocaban ese tipo de temas con su padre, pero ese pequeño intercambio de palabras le bastaba para entender que este no podía visualizar a un hombre con otro en una relación amorosa, lo que lo llevaba a pensar que tal vez se enojaría con él si se enteraba de que le gustaba un chico.
Un lunes, cinco días antes de la salida planeada, estaban los tres en la mesa cenando y fue entonces que llegó el momento para el rubio de invitar al azabache a salir— Yuuri ¿Tienes algo que hacer el sábado? —preguntó como si nada.
El aludido negó con la cabeza y entonces el corazón del rubio empezó a acelerarse, no entendía porque se ponía nervioso si solo debía preguntar y ya estaba, no era nada del otro mundo.
— ¿Quieres que acompañe a Vitya ese día? —preguntó ya que era normal para él estar junto al adolescente cada vez que su padre tenía cosas que hacer, aunque nunca había sido en fin de semana, tal vez el rubio tenía una cita o algo.
—No, ese día Vitya se quedara con Chris porque nosotros dos saldremos —su voz salió más como una orden en vez de una petición y el platinado no pudo aguantar la risa al ver que Yuuri no entendía nada y su padre comenzaba a enrojecer.
—Papá quiere agradecerte por lo que has hecho por nosotros —dijo por fin Víctor cuando paró de reír, hasta lágrimas habían salido de sus ojos.
Yuuri no quería aceptar, no quería arriesgarse a estar a solas con el rubio ya que pensaba que hasta ahora había logrado mantener a raya cualquier sentimiento que se pudiera desarrollar en él, pero no podía simplemente negarse cuando Yuri había hecho un esfuerzo en hacer algo por alguien más.
—Está bien ¿A qué hora nos juntamos y donde? —con esa respuesta Yuri ya pudo respirar más tranquilo.
࿂Continuará࿂
