Elsa se había sentido tan culpable desde el beso con Michiru. La chica le había comenzado a gustar en serio, sus sentimientos se volvían verdaderos, pero por respeto a la amistad sabia que debía mantener en secreto de sus sentimientos. En lo que comenzó por un capricho y un bobo juego terminó siendo algo serio, muy serio para ella. Ver a la persona que tanto le gustaba ser novia de su "rival" era algo bastante duro para ella desde el punto emocional.

Había intentado contactarse con Michiru desde hace varios días, pero la chica solo la ignoraba y cuando vio en una de sus historias de instagram que estaba en una fiesta no dudo en conseguir la dirección del lugar sin saber que se trataba del departamento de Haruka. Tenía muchos contactos de donde lograr sacar aquella información, en el pequeño mundo de los jóvenes famosos todo se podía.

Imaginó que estaría allí sin Haruka, porque hasta donde sabía ellas estaban distanciadas y pensó que sería la mejor situación para pedirle disculpas por lo ocurrido, pedirle que borrara lo del beso de sus recuerdos y sobretodo la confesión. La probabilidad de que Haruka la acompañase era aun más mínima porque Michiru ni siquiera había publicado una foto con ella, cosa que siempre hacia cuando estaban juntas. La verdad era que no había indagado mucho más allá.

Toda esperanza alguna se vio borrada de su mente cuando vio a Haruka acercársele furiosa, con una expresión que nunca antes había visto en nadie. Preparó un largo discurso para nada.

-¿¡Que mierda haces en mi puto departamento!?- La tomó del cuello de la camiseta para pegarla contra la pared a un lado de la puerta de entrada.

La morena sintió algo de miedo por ver a Haruka de esa manera, la chica nunca la miró de manera agradable, pero esta era otra cosa.

-¡Responde!- La azotó nuevamente contra la pared. Elsa colocó sus manos sobre las muñecas de Haruka y en un acto de valentía le planto cara mirándola fríamente, cosa que a la rubia no le simpatizó en nada -¿Vienes a molestar a Michiru a mi propio departamento?-.

-Cálmate, no sabía que era tuyo- Apretó las muñecas de la rubia.

En un abrir y cerrar de ojos Haruka sintió muchas manos sobre ella.

*Minutos atrás
"¿Dónde está Darien cuando se necesita?" Observaba por todo el departamento para encontrar al chico, no debería costarle tanto trabajo, después de todo el pelinegro era un chico bastante alto que destacaba entre todos los demás "O Lita, ella también podría ayudar en una situación como esta". Caminaba deprisa y asustada, sus manos temblaban levemente pues sabía de lo que Haruka era capaz y en el estado ebria sería aun peor, se dejaba llevar demasiado.

"Joder joder joder joder" Se repetía una y otra vez cuando pasaba entre la gente empujándolos en distintas direcciones, debía parecer una loca histérica, pero en cierto modo lo estaba.

Divisó el cabello negro de Darien, el chico estaba en un rincón de la sala con un vaso rojo bien afirmado de su mano derecha, era inusual verlo tan aislado en una fiesta.

Darien llevaba largos minutos ahí bebiendo en soledad observando a lo lejos a Serena quien hablaba con Seiya muy amenamente sentados en uno de los largos sofás del departamento de su mejor amiga. Estaba celoso, desde que Serena llegó prácticamente solo le tomaba atención al chico de la coleta negra.

-¡Darien!- Sintió una voz familiar que le llamaba.

Michiru lucia muy preocupada y alterada.

-¿Pero que te pasó? ¿Qué suced…-.

-Es Haruka-.

-¿¡Qué demonios te hizo?!- Si Michiru se encontraba así de alterada era obvio que su amiga hizo algo.

-No… Apareció Elsa aquí y fue como loca detrás de ella, yo no la podría detener y te estuve buscando, tú tienes más fuerza-.

-¿Dónde están?- La interrumpió, dejó el vaso a un costado sobre una planta que la rubia tenía por ahí.

-En la entrada, apresúrate antes de que cometa algún error ¡Todos la podrían verla aquí!-.

Darien no siguió escuchando más a Michiru y fue corriendo a la entrada.

Michiru le seguía por detrás como podía, pero el chico era más rápido que ella.

En su trayectoria sintió la risa de Lita muy cerca de ahí y fue a hablar con la chica.

-¡Lita!-.

La castaña rápidamente le miró, estaba justamente hablando con un chico y la conversación parecía ponerse interesante. Su mirada no fue nada agradable, sí, Michiru no le simpatizaba demasiado.

Michiru se había percató de eso hace ya un par de semanas, pero no eran momentos para tocar esos temas.

-Es Haruka- Se le había acercado un poco más para hablarle cerca de la oreja.

Al escuchar el nombre de su mejor amiga su actitud cambio radicalmente y ahora le prestaba su atención.

-Ve a la entrada por favor, Darien está ah…- Se quedó con las palabras en la boca pues Lita ya había partido hacia el lugar.

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*Ahora

-¡Basta!- Habló Darien con autoridad, habían sacado a Elsa y Haruka del departamento a empujones y ahora estaban fuera, libres de toda posible amenaza fotográfica.

El pelinegro sostenía a Haruka que estaba hecha el mismísimo Hulk y Lita se mantenía pendiente de Elsa, mientras que Michiru solo estaba ahí presenciando la situación.

-Ella se puso como loca ¡Yo no hice nada!-.

-¿Nada? Sabes que te detesto y tienes la ocurrencia de aparecerte por mi departamento como si nada ¡Nadie te invitó!-.

Elsa miró a Michiru buscando que la ayudara en toda esta situación, pero la chica no hizo más que ignorarla mirando a otro lado para no hacer contacto visual.

-Yo no pensé que era tu departamento-.

-No somos tontos, Elsa- Ahora Lita era quien hablaba -¿Venías a molestarla por qué te ganó? ¿O acaso venías por Michiru?-.

La morena se sorprendió.

-Ya dije, no somos tontos y hemos notado tus intenciones con Michiru- Haruka les había comentado las intenciones de la morena con su novia.

Culpa, culpa de recordar aquel beso, símbolo de la infidelidad.

Michiru frotó su rostro con ambas manos –Elsa ándate, nadie te quiere aquí-.

Haruka parecía calmarse poco a poco, pero aun así Darien no la soltaba, sabía que su amiga cuando estaba enojada actuaba de manera irracional. Cambió el agarre por un fuerte abrazo a la altura de su abdomen, conteniendo sus brazos también.

-¿M Michiru?- Elsa no le quitaba la vista de encima.

-Michiru ¿Sabías que Elsa solo se quería acercar a ti para ponerme furiosa? ¿Sabías que un día me dijo "¿Qué pasaría si también te quito la conquista?"? Me lo dijo en la noche del recital- Por primera vez Haruka le confesaba aquello a su novia.

Michiru abrió bien los ojos, sorprendida ¿Cómo era posible que Haruka nunca se lo dijese antes?

-Si llegaste a ser mi amiga, Michiru- Elsa dio un paso hacia Michiru vigilada por Lita.

-De verdad, no estorbes y vete de aquí- La voz de Michiru era completamente fría e indiferente, sinceramente Haruka no lo pudo haber dicho mejor.

Michiru había echado a Elsa del lugar y esta última sin mayor objeción se fue.

La morena dio unos cuantos pasos lejos de ahí, pero se detuvo para mirar atrás y notar como Michiru se le había quedado mirando, mientras Darien y Lita entraban a Haruka.

La ojiceleste desvió la vista apenas lograron hacer contacto visual y entró nuevamente al departamento. Elsa suspiró, guardó ambas manos en los bolsillos de su sudadera y retomó la caminata.

El restó que quedó de fiesta no fue del agrado de Haruka, quien se mostraba indiferente a la diversión que ocurría en su hogar. Por otro lado teníamos a una Michiru llena de culpa, había evitado lo mejor posible a Elsa desde aquel beso, pero verla ahora le provocaba un nudo en la garganta ¿Cómo le diría a Haruka lo que pasó?

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-¿Por qué no me habías dicho?- Rompió el hielo.

Habían despertado al día siguiente de la fiesta. Michiru se quedó en casa de Haruka luego de la fiesta, habían despertado hace algunos minutos, pero ninguna se movía para no separarse del abrazo de la otra.

-¿Qué cosa?- Haruka aun se mantenía algo mareada por todo lo que bebió, así que sus ojos se encontraban cerrados.

-Que Elsa se había acercado a mí por ese motivo, lo que dijiste anoche-.

Se encogió de hombros, al no estar furiosa ni ebria le quitó relevancia a todo eso. Esta vez abrió sus ojos para observar a su novia.

Michiru mordió sus labios y Haruka se apresuró a retirar estos de sus dientes con sus dedos en un movimiento delicado para no dañarla.

-Porque no lo sentí necesario, supongo que ahora me encontrarás la razón en porqué me cae tan mal y en el porqué te cuidaba tanto de ella-.

-Así que por eso no te gustaba dejarnos solas-.

-Exacto-.

-Me pasa lo mismo con Selina, sobre todo después de recibir aquella foto- Frunció levemente el ceño –Se le notan sus intenciones-.

En un hábil movimiento Haruka dejó a Michiru bajo su cuerpo mientras le sostenía las muñecas.

-Olvídate de ella, yo no quiero volver a estar distanciada de ti… y hablando de dramas, te debo unas disculpas-.

Soltó el agarre de las muñecas lentamente para apoyar sus palmas a los costados de la cabeza de Michiru, a la vez que descansaba su cuerpo sentándose sobre los muslos de la ojiceleste.

-Así que lo recordaste-.

-Obvio, Michiru Kaioh te pido disculpas por mi irracional comportamiento ese día del evento, por confundir tu nombre con el de Molly y por mi orgullo de no hablarte para solucionar antes las cosas-.

"Y yo te pido perdón por besarme con Elsa" Ese pensamiento llegó a la mente de Michiru tan rápido como la velocidad de la luz. Culpa y más culpa.

-¿Todo bien?- Haruka había notado el cambio de su novia. Michiru era sutil en cuanto a demostrar sentimientos se trataba, pero de alguna manera Haruka siempre notaba esos pequeños cambios -¿O me faltó agregar algo más?-.

Michiru negó rápidamente –Así estuvo perfecto- Atrajo a Haruka rodeándola con sus brazos por el cuello. Quería besarla y olvidar cada rastro de los labios de Elsa en ella, quería borrar toda la culpa con el sabor de su novia, quería besarla hasta desgastar su boca.

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Haruka y Michiru caminaban por la ciudad de Tokio en una pequeña cita improvisada, bebían unas malteadas de frutilla en su recorrido.

La más baja se colgaba del brazo de Haruka y lo bien que se veían como pareja quedaba demostrado a todas las personas que las miraban. Encontraron una banca por la calle y se sentaron en ella para seguir bebiendo de la malteada.

Haruka mantenía la vista perdida al frente, cosa que inquietaba a su novia.

-¿No te gustó la malteada?-.

Ese breve comentario hizo que la rubia reaccionara y mirase a Michiru.

-Me gusta mucho, pero estaba pensando en otra cosa-.

-¿En qué?- Bebía tranquilamente de la pajilla.

-En cómo voy a soportar viajar con Elsa en el equipo de atletismo representando a Japón- Apretó levemente el vaso.

Culpa, un sentimiento que ya parecía ser muy normal en Michiru.

-Aparte creo que competiremos en relevos y obvio ella será compañera mía, tendremos que trabajar en equipo, un fastidio-.

-Piensa en positivo, después de tu regreso tendremos el viaje a las montañas-.

Todos los años por la escuela se hacia un viaje escolar a sitios distintos y como este era su ultimo año habían extendido el viaje a mas días y a mejores sitios, este año un hotel de cinco estrellas en las montañas nevadas de Japón.

-También estaré muchos días sin verte y a miles de kilómetros lejos de ti- Haruka formaba un pequeño puchero en sus labios.

-Que tierna, me encanta- Michiru pasó sus dedos por los labios de su novia jugando con su puchero –Estoy feliz por ti y por lo que has obtenido, primer lugar y ahora a una competencia tan importante, trata de no pensar en Elsa que ella es lo menos importante de todo-.

Se sintió más despreocupada y volvió a dar un sorbo a la malteada.

-Lo haré- Alzó su pulgar hacia Michiru mientras sonreía, pero luego llevo su mano a la cabeza –Esto estaba muy helado como para beberlo tan rápido, me congela el cerebro- Rieron ahora con muchas ganas.

Disfrutaron un poco más de la compañía de la otra en esa pequeña banca, pese a que sus malteadas se habían vaciado seguían ahí riendo.

-Hola ¿Eres Haruka Tenoh?- Una avergonzada y pequeña chica se había acercado jugando con sus manos, además de la mirada baja.

Haruka quitó su brazo que rodeaba la cintura de Michiru para prestar atención a la joven.

-Sí, soy yo-.

Alzó una ceja sin entender bien que sucedía.

-Quería pedirte un favor- Sus mejillas se sonrojaban -¿Podría tomarme una fotografía contigo? Soy una gran admiradora-.

Abrió los ojos sorprendida, no era la primera vez que le pedían una fotografía, pero la actitud de la chica era muy distinta de lo que estaba acostumbrada. De reojo vio como Michiru se ponía de pie.

-Claro, no hay problema… siéntate al lado- Palmeo el sitio de su lado.

La joven se sentó al lado y Haruka amablemente pasó un brazo por sus hombros mientras sostenía el celular y sonreía a la cámara.

Cuando la imagen estuvo hecha la rubia quedó nuevamente sola mirando a todas partes para encontrar a Michiru quien miraba cosas en un pequeño puesto de comida.

-¿Tienes hambre? ¿Te compro algo?- Haruka le hablaba al oído por detrás provocando un escalofrió en todo el cuerpo de Michiru.

-No, solo miraba mientras estabas con esa chica… por cierto que bonito gesto ese de rodear sus hombros con tu brazo-.

Haruka soltó una risa que no pudo contener pese a que quiso -¿Celosa?-.

-Puede ser…- Cerró sus ojos y apoyo su espalda en el pecho de su acompañante.

-Era solo una chica pidiendo una foto, seguramente no la volveré a ver en la vida… aparte me gustan las chicas con más seguridad e iniciativa, como tú- Mordió el lóbulo de su oreja por detrás.

Michiru relamió sus labios, como le encantaba eso, sin embargo se apartó apenas pudo. No era un lugar donde Haruka pudiera hacer ese tipo de cosas, estaban en la calle.

-Aparte, mira- Haruka sacaba su celular del bolsillo para enseñarle la pantalla de bloqueo a Michiru, era una imagen de ella en una de sus tantas citas, la chica estaba sonriendo tanto que sus ojos se achinaban frente a la cámara, sus manos apoyadas en sus propias mejillas a la vez que sus dientes relucían. Era una imagen muy tierna.

Las mejillas se le colocaron rojas y las cubrió con sus manos.

-Exacto, así de tierna- Besó su frente.

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-Yo creo que compraré uno así- Haruka apoyaba sus manos sobre la vitrina de una tienda de joyas. Había salido en compañía de Darien al centro comercial.

-Que feo, parecerá como si fuese tu perro-.

Le miró furiosa y volvió la vista a la delgada cadena –Yo creo que es perfecto, una cadena que tenga un dije con mi nombre- Se encogió de hombros.

-Como los collares de los perros solo que en vez de tener el nombre del perro tendrá el tuyo, mejor que solo tenga tu inicial o algo así ¿Por qué no un corazón? A todas las chicas les gusta eso-.

-A mí no-.

-Tú no entras en el estereotipo común de chica-.

-¡Shh! Solo piensa, cada vez que lo miré podrá pensar en mi- Haruka se apunto con su pulgar y mantenía una amplia sonrisa.

-Ay Dios- Apoyó su mano en la frente –Eso fue demasiado ególatra-.

-Ya cállate Darien, no sé por qué te traigo- Se cruzó de brazos.

-Yo te pedí si me acompañabas y no sé como terminamos en una tienda así-.

-¿Y si le compro un anillo?- Ahora sostenía su mentón.

-¿No crees que sería como una propuesta de matrimonio?-.

-En eso tienes razón, mejor no- Bajó la mano de su mentón –Aun es muy pronto- Pero su sonrisa fue exagerada.

Haruka terminó encargando un collar a pedido con el dije de su propio nombre, pensaba entregárselo el día en que se fuese a Francia.

Siguieron mirando un par de tiendas mas pues su amigo al parecer quería renovar su closet completo.

-¿Y cómo va todo con Serena?- Darien sacaba su billetera para pagar en la caja cuando recibió esa pregunta de improviso.

-No quiero hablar de eso- Recordó la noche de la fiesta cuando vio a Serena muy cercana a Seiya.

Haruka se le quedó mirando con los ojos entrecerrados, las cosas no debían ir nada bien para que su amigo respondiera de esa manera. Respetó lo que le dijo y no hizo ninguna pregunta más acerca de eso.

Después de una larga tarde de compras acompañando a Darien era hora de regresar a su departamento, comenzaba a oscurecerse muy rápido y parecía que llovería.

Iba por la calle y en la acera del frente logró visualizar a Michiru hablando con una mujer mayor de la calle o eso se veía por sus atuendos y rostro sucios. "¿Qué estaría hablando Michiru con una mujer así?".

Se apresuró a cruzar la calle aun así con luz roja tratando de evitar una posible muerte prematura causada por un auto pasándole encima, porque la situación no pintaba muy bien, Michiru aun traía el uniforme escolar a pesar de la hora.

Cuando la mujer tomó de la muñeca a Michiru Haruka se apresuró aún más. "Quizás la va a asaltar" Pensó.

-¿Michiru te está molestando?- Haruka tomo la muñeca de la mujer al mismo modo que ella hacía con su novia.

-¿Haruka?-.

La mujer soltó la muñeca de la joven y se quedó mirando a Haruka, perpleja por su reacción. Se zafó del agarre de la rubia y retrocedió lentamente para irse por un callejón cercano, sin decir nada. La mujer tenía una mirada perturbada.

-¿Estás bien?- Haruka miro la muñeca de Michiru y la acarició con ambas manos –Menos mal que venía pasando por aquí, debes tener cuidado-.

Se le notaba incomoda, pero nada aterrada o asustada, que es como se espera que una persona esté ante una situación tal como esa.

-Sí, sí, no debes preocuparte- Sonrió como si lo de hace poco no hubiera pasado –Solo le daba una limosna-.

-¿Estás segura?- Haruka preocupada por su novia no notaba que unas cuantas gotas comenzaran a caerle en el rostro.

-En serio que sí- Con sus manos cubrió las de Haruka y volvió a sonreír –Mejor vamos que comenzó a llover-.

-Tienes razón- La lluvia se intensifico. Haruka miró el cielo y se sacó la sudadera para ponérsela a Michiru sobre la cabeza como un improvisado paraguas -¿Vamos a mi casa? Está más cerca y de ahí podemos pedir un taxi para ti-.

Michiru le guiñó un ojo en señal de afirmación y las chicas se fueron casi corriendo al edificio pues la lluvia no parecía cesar, al contrario, cada vez caían más y más gotas con fuerza del cielo.

El cabello mojado de Haruka se pegaba en su rostro pues ya lo volvía a tener más largo de lo normal, llegándole algunos mechones a la altura de los ojos y ni hablar de la camiseta que traía, estaba empapada. Menos mal Michiru iba con la sudadera de Haruka, que le podía ayudar más en la visión de la calle.

Las luces propias de la ciudad guiaban su recorrido y en vez de estar molestas por la situación solo reían y se divertían al saltar algunos charcos. Una joven pareja enamorada que veía lo positivo a todo.

Michiru en un instante tomó la muñeca de Haruka para que la chica dejara de correr y se detuviera frente a ella en mitad de la acera, se apresuró a tomar las mejillas de su novia entre sus manos y se paró en la punta de sus pies para alcanzar sus labios. Fue correspondida obviamente por Haruka que rodeo su pequeña cintura con los brazos. Los besos entre ambas siempre eran perfectos, lograban transmitir tanto amor en ellos que siempre quedaban con ganas de más y más, un millón de besos no serían necesarios para satisfacerlas por completo. En esos pequeños segundos se sentían solas en el mundo, ya tenían todo lo que necesitaban en la otra.

-¿Qué fue eso?- Pregunto Haruka cuando se separaron.

-Un beso bajo la lluvia, muy romántico ¿No?-.

-Muy cliché- La besó nuevamente al inclinarse para alcanzar la boca de Michiru –Pero me gustó- El segundo beso fue mucho más corto, pero igual de intenso.

Al llegar al departamento Michiru debió colocar su uniforme en la secadora pues venia empapada al igual que Haruka, pero ella al menos tenía más ropa que colocarse. La joven se tuvo que poner las holgadas prendas de su novia para estar por casa y la imagen era bastante tierna, las mangas le cubrían las manos y el pantalón se lo debía recoger para no tropezar.

Haruka salía del baño, después de darse una ducha, con su pijama ya puesto y el cabello medianamente seco ya que al menos no le goteaba el agua por el rostro o cuello. Se sentó al borde de la cama y Michiru detrás de ella se posicionó para abrazarla rodeándola a la altura del abdomen y ocultando su rostro en la espalda.

El silencio invadió la habitación, Haruka colocaba sus manos sobre las de su novia.

-No llames un taxi, quiero quedarme contigo esta noche ¿Puedo?-.

-Por supuesto que puedes- Llevó una mano de Michiru a su boca para besarla en el dorso –Incluso ahora te lo iba a proponer-.

-Te quiero-.

Michiru comenzó a sollozar, había recordado la culpa que sentía por el beso con Elsa, era algo que no podía quitar de su mente y le carcomía por dentro.

-¿Por qué lloras?- Se había alarmado un poco, logro girar en la cama para quedar frente a Michiru, la abrazo con sus brazos y piernas logrando dejarla por completo en medio de ella.

-Es que realmente eres muy linda conmigo y hay veces en las que yo no sé cómo ser una buena novia para devolver todo el amor que me entregas-.

Haruka rio muy bajo –No digas eso, eres una excelente novia y no quisiera otra, ni ahora ni a futuro- Frotaba sus manos en la espalda de su novia –Te quiero demasiado, no lo dudes nunca… contigo sentí el llamado amor a primera vista-.

Michiru secó sus ojos con los puños de la camiseta, se había calmado demasiado con las simples palabras de Haruka.

Las chicas se fueron a acostar con el sonido de la lluvia de fondo, abrazadas y bien acurrucadas en la cama. Haruka abrazando a Michiru por detrás.

-¿Mamá? ¡Mamá! ¿Papá?- Michiru se había comenzado a remover mucho durante la noche y murmuraba llamando a sus padres.

Provocó el despertar de Haruka, que aun la sostenía en sus brazos, pero cada vez se le dificultaba mas por todo lo que se movía en la cama, claramente tenía una pesadilla.

-¡Papá!-.

Haruka se sentó en la cama, preocupada e intentaba despertar a Michiru de la forma más tranquila que se podría.

-Cariño… Michiru despierta-.

La removía con una mano y con la otra acariciaba su rostro hasta que logró despertarla, la chica miraba asustada hacia todos lados, desorientada hasta que encontró el rostro de su novia. Dirigió sus manos a las mejillas de Haruka comprobando que ya no soñaba, que ella estaba realmente ahí, que no estaba sola.

-Ya estás despierta, solo tenías una pesadilla-.

Respiró profundo y se dejó caer boca arriba –Odio cuando ocurre-.

-Creo que soñabas con tus padres-.

Michiru tapó sus ojos con el antebrazos –Sí, debe ser porque los veo muy poco- Había un poco de mentiras en sus palabras.

-Seguramente es eso, pero tienes que estar tranquila, por suerte esta noche dormías conmigo-.

Por suerte, porque Michiru acostumbraba a tener pesadillas con sus padres, siempre la misma escena. Una casa envuelta en llamas, el humo dificultando la visibilidad y sus padres dentro, nunca lograba verles los rostros pues siempre aparecían como sombras negras.

Esperaron unos minutos para que Michiru se tranquilizara nuevamente, en esos minutos Haruka aprovechó para ir a la cocina y preparar algo de chocolate caliente.

"Debió tener una pesadilla bastante fea para que le afectara de ese modo" Pensaba al caminar de regreso a su habitación con una taza en su mano.

Apenas llegó la colocó en la mesa de noche y se tiró a la cama para acompañar a Michiru.

La ojiceleste extendió sus brazos para tomar la taza entre ambas manos.

-A esto me refería al decir que eres muy linda conmigo-.

Haruka se quedó en silencio pensando en cómo era de distinta en esta relación con respecto a la de Molly. Botó el aire y miró las manos de su novia.

Miró la mano derecha de Michiru y luego miró su mano izquierda. Aquellas marcas inusuales que tenían se parecían levemente, era como si se hubiese enterrado un cuchillo cuando pequeña tan pequeña que no lo lograba recordar y un corte tan profundo que dejó la cicatriz hasta el día de hoy.

-Estaba pensando en las extrañas marcas de nuestras manos- Soltó.

Michiru dejó de beber el chocolate caliente –Pues si tienes razón cuando dices que son extrañas, a veces intento recordar cómo me lo provoqué, pero no recuerdo- Lo que Michiru pensaba realmente era que esa marca fue provocada por alguno de sus padres en su infancia, seguramente se portó mal y ese fue el resultado de un castigo por parte de su histérica madre o de su alcohólico padre.

-Lo mismo pasa conmigo, incluso le he preguntado a mis padres, pero ellos me dicen que nací con esto- Le acercó su mano izquierda.

Michiru hizo lo mismo y acercó su mano para tomar la de Haruka –Quizá esto suene muy loco y fumado- Rio –Pero ¿Te imaginas que en nuestras vidas pasadas nos conocimos también y nos enamoramos tan profundamente que nos hicimos esto para recordar nuestro amor?- Siguió riendo.

Haruka arqueó una ceja –Suena muy descabellado- Comenzó a reír –Pero puede ser verdad, te considero el amor de todas mis vidas-.

Y esa frase, a raíz de una broma de Michiru, fue la mejor declaración de amor que pudo haber dado nunca.

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Haruka vestía el uniforme deportivo de Japón junto con una mochila en su espalda y una enorme maleta a su lado. Todos sus amigos y padres estaban en el aeropuerto despidiéndola, muy cerca de ahí también estaba Elsa junto con otros miembros del equipo entre deportistas, entrenadores y equipo médico.

Llevaban un rato conversando, pero ya era hora de la despedida pues el avión partiría en breve así que uno a uno se comenzaba a despedir de la joven atleta, le resultaba sonso despedirse de esa manera, pero al mismo tiempo estaba agradecida por el apoyo de sus seres cercanos.

-Tráeme algo lindo de Francia, Haruka- Darien le despeinaba el rubio cabello.

-Te traeré una linda boina- Se burló de él.

El pelinegro le mostró el dedo del medio. Lita y Rei se le colgaron del cuello a Haruka, produciendo que Michiru desviará la mirada disimuladamente. Entendía que eran sus amigas, pero aun así no podía evitar los celos.

Las chicas demostraban su cariño por la rubia mientras se despedían casi a llantos, como si no la volvieran a ver nunca más en la vida.

-Tranquilas, a ustedes si les traeré algo lindo- Haruka besó la cabeza de ambas mientras mantenía una enorme sonrisa.

Los penúltimos en despedirse fueron sus padres.

-Trae orgullo al país, hija- Dijo su padre.

-No digas eso, ella debe ir a divertirse y tomar esto como experiencia para su futuro-.

-Madre en realidad yo voy a ganar- Haruka mostraba su arrogante sonrisa.

-Nunca cambias- La madre le besó en la mejilla y tomó el brazo de su esposo para dar unos pasos hacia atrás. Ambos padres estaban muy orgullosos de su hija y los logros que ha obtenido en tan poco tiempo –Es hora que se despida de Michiru- Le susurró eso ultimo en el oído.

Michiru se acercó con las manos tomadas por detrás de su cuerpo y Haruka se apresuró a buscar en los bolsillos de su ropa una caja color celeste aterciopelada.

-Haruka-.

-Espera- Ubicó la caja delante del rostro de Michiru –Para que no me extrañes tanto, aunque serán menos de dos semanas-.

Michiru tomó la caja y la abrió con delicadeza para ver la fina cadena con el dije del nombre de Haruka, soltó una sonrisa y se la entregó de regreso. Reconocía que su novia en ocasiones era muy egocéntrica, o más que eso, muy segura de sí misma.

-¿Podrías?- Se dio la vuelta y levantó su cabello.

Haruka simplemente sonrió de oreja a oreja -¿Entonces te gustó?- Relamió sus labios a la vez que agachaba la cabeza para besarle el cuello a Michiru.

La chica tuvo un escalofríos por todo su cuerpo –Me encantó- una vez que el collar estuvo colocado se dio la vuelta y rodeo el cuello de su novia con los brazos. Haruka no demoró en responder rodeando la cintura de Michiru. Sostuvieron miradas durante un par de segundos y sellaron el silencio con un profundo y duradero beso, después de todo no se verían en muchos días.

Haruka tomo su maleta y se acomodó la mochila en su espalda, le dio un último beso a Michiru en la frente, se despidió nuevamente de todos con un ademan de mano. Caminó en compañía de todo el grupo al avión, por otro lado estaba Michiru observando a Haruka hasta que la perdió de vista, pero se topo también con Elsa que miraba hacia atrás buscando hacer contacto visual y cuando lo consiguió Michiru desvió la mirada al dar media vuelta saliendo del lugar acompañando a los padres de Haruka.

Fue la primera en tomar asiento al deber ir pegada a la ventana, sacó los audífonos y cargador de la mochila pues tendrían un largo viaje para ir disfrutando de la música previamente seleccionada en su celular.

-Supongo que tendremos un divertido viaje- Escucho la desagradable voz cuando estaba desenredando sus audífonos.

Elsa se sentó al lado de ella. Con todas las personas que se podía sentar, justo le toca Elsa. Eran filas de dos asientos y Haruka, como no, maldijo mentalmente al tener que ir con ella quizás cuantas horas. Le dio una rápida mirada de arriba abajo y se apresuró a colocarse los audífonos. A la morena no le quedo de otra que suspirar e ignorarla también, no era momento de hablar con la chica que casi la golpea fuera de su casa.

El viaje fue bastante incomodo, sobre todo para Haruka, que evitaba a toda costa tener cualquier tipo de contacto con la morena. Incluso al dormir intentaba darle más la espalda que otra cosa, todo aquello no pasaba desapercibido por el entrenador de la selección de Japón. Usain había sido seleccionado como el entrenador principal de los atletas, por su excelente trayectoria y meritos como entrenador, estaba muy al tanto de la rivalidad de las chicas por la muy cercana relación que tenía con Haruka.

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¡Buenos días/tardes/noches!

Hoy superé mi record, más de 5.200 palabras ¡wow!

Si tienen memoria, los sueños de Michiru se conectan con un cuadro que ella tiene en su casa. Si lo recuerdan déjenlo en los comentarios (Les daré una pista: Cuando Michiru retrata a Haruka).

En fin, ya saben que pueden escribir cualquier duda, consulta, opinión, teoría, crítica constructiva, etc. en los comentarios, yo siempre los leo.

Muchísimas gracias por leer y obviamente también por comentar.