Ni Marvel ni High School DxD son de mi propiedad, pertenecen a sus respectivos autores.

Yo hago esto sin ánimo de lucro, solo para pasar el rato.

Este fic contiene/contendrá violencia, palabrotas, posible lemon más o menos fuerte y demás cosas. Leedlo bajo vuestra responsabilidad, que yo ya lo he puesto en categoría M.

—comentarios.

—"pensamientos".

—*hablando por teléfono, comunicador, etc. *

(J.A.R.V.I.S.)

—+F.R.I.D.A.Y.+

— [Ddraig, Albion, etc.]


Esta historia ha sido creada por mi persona, mi amigo AtrixGrayZero, y con ayuda de su novia y mi amiga Criz Ravenwood, por tanto, la historia es de los tres, la idea base es la misma pero el contenido es sustancialmente distinto

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Capítulo 20:

KUOH — PARTE 01


Durante lo que restó de mes de agosto, los dos amigos viajaron por casi todo Centroamérica y Sudamérica, llegando incluso a la Patagonia Argentina para luego subir hasta Buenos Aires y, una vez allí, viajar rumbo a Europa. Pero, a pesar de todo, el viaje no había sido tan tranquilo como hubieran esperado. Ya de por sí pasar la frontera a México para ir a Tijuana fue un tanto… ¿animado? Por no mencionar los días siguientes a dicho evento.

.

(Flashback)

.

Habían pasado tres horas desde que abandonaran la mansión de Malibú, pasando por la ciudad de Los Ángeles hasta llegar a la frontera con México, la aduana. Era la primera parada que realizaban en aquel viaje cuyo primer objetivo era Tijuana, la ciudad más cercana a la frontera. Al principio el ambiente había estado bastante animado, escuchando buena música, contando chistes, hablando de los planes del viaje…, pero al final el silencio se hizo dueño del vehículo, pero no era el típico silencio incómodo, sino que se trataba de aquel agradable silencio de viaje, donde uno podía disfrutar de la conducción o del paisaje, dependiendo si era el piloto o el copiloto.

Cuando llegaron a la aduana la cosa se complicó un poco, y no por algo malo, entiéndase contrabando o asuntos ilegales. Cada uno tenía su pasaporte y documentación en regla y no llevaban nada que pudiera considerarse ilegal en los Estados Unidos o México. El problema fue más bien por otra cosa…

—Oye, ¿tú no eres…? —Murmuró el agente estadounidense al comprobar la documentación de Issei—. ¡Eres el hijo de Tony Stark! ¡El Seki… comosellame!

Tom sonrió nervioso mientras Issei bufaba, pues el agente había puesto el grito en el cielo llamando así la atención de todos los presentes. Tanto agentes como civiles rápidamente rodearon la furgoneta para grabar con sus teléfonos móviles o echar fotos, así como pedir autógrafos y selfies al heredero Stark. En verdad Issei se quedó un tanto sorprendido ya que tenía entendido que el mundo le odiaba por lo sucedido en Italia, pero claro, una cosa eran los italianos y otra muy distinta eran sus compatriotas estadounidenses.

—Parece que no todo el mundo te odia, hermano —Comentó Tom—. Oiga agente, si está todo bien, ¿no nos podría dejar pasar?

Al final los agentes lograron poner orden, no sin antes que el propio Issei les prometiera firmar autógrafos y hacerse algunas fotos con ellos. En la entrada a México la cosa no fue muy distinta. Era en momentos como ese donde odiaba tener fama, pero esta misma tuvo un fuerte efecto negativo en el portador de Ddraig ya que los recuerdos de aquella nefasta noche le golpearon como si de una bala se tratase. Tom se apresuró a salir de allí cuanto antes y evitar entrar, o estar mucho tiempo, en la ciudad mexicana ya que la noticia de la llegada del hijo de Tony Stark se había expandido como un incendio alimentado por yesca seca. Lo que menos necesitaba su mejor amigo era más ambiente asfixiante y agobiante, aunque fuera de gente que le admiraba. El estado de su psique estaba por encima de la atención a sus fans.

Cuando hubieron abandonado la ciudad de Tijuana, la cosa comenzó a mejorar. Iban por vías principales, pero de vez en cuando tomaban algún desvío para ver algún lugar en particular.

A pesar de su mala fama por el narcotráfico, pobreza, corrupción y demás, el país seguía teniendo sus cualidades a admirar. Condujeron un poco más hasta realizar la primera parada en la Laguna Salada de Baja California y luego a la Reserva de la Biosfera Alto Golfo de California y Delta del Río Colorado. Ahí acabó el primer día de viaje pues las horas volaron mientras visitaban aquellos dos parajes naturales.

Al día siguiente decidieron tomar rumbo este para no ir directamente al sur. Había mucho que ver y tampoco es que tuvieran mucha prisa. El problema es que la cosa se complicó cuando llegaron a un pequeño pueblo. Tom tuvo que ir corriendo al baño por culpa de la comida mexicana, demasiado picante para él. Issei, que se reía divertido por la situación de su amigo, esperó junto a la furgoneta para continuar el viaje, jugueteando un poco con el móvil. Los minutos pasaron y Tom no volvía. Algo raro estaba pasando. No muy confiado de abandonar el vehículo decidió llamarle, pero no cogía el teléfono.

— ¿Sigue dentro?

(La señal de su teléfono móvil indica que está dentro del establecimiento)

— ¿Por qué tarda tanto?

— [Quizás esté cagando fuego]

—Te creía más educado.

— [Eso solo cuando amerita]

—Madre mía… Bueno, le daré un poco más de tiempo. Pero ¿qué tan jodido tiene que estar como para ni siquiera responder mis mensajes o la llamada?

— [Jodido, jodido…]

—Ddraig.

— [Pues no me provoques]

El asiático rodó los ojos, suspirando mientras volvía al juego. Los minutos continuaron y Tom seguía sin aparecer o responderle. Más preocupado que otra cosa, Issei se alejó de la furgoneta, ingresando en los aseos del establecimiento.

—Tom, ¿qué demonios estás haciendo? ¿Acaso te has ido por el sumidero? —Preguntó divertido, pero no hubo respuesta—. ¿Tom?

Una de las puertas se abrió, pero no fue Tom quién apareció. Se trataba de un habitante del pueblo, posiblemente, quien le saludó educadamente mientras se lavaba las manos.

— ¿Tom? —Volvió a preguntar mientras golpeaba la única puerta cerrada.

Cuando hizo eso, la puerta se abrió lentamente. Con cuidado terminó de abrirla, sólo para comprobar que ese váter estaba siendo usado cuando aquel que había dejado el regalo desapareció. En el suelo estaba su teléfono móvil, llaves y cartera.

—J.A.R.V.I.S.… ¿dónde está Tom…?

…..

Con un gruñido de molestia, Tom abrió lentamente los ojos. Ya no tenía sus gafas de sol, por lo que la luz del astro rey le molestaba mucho. Se tapó los ojos con la mano, volviendo a gruñir.

—Parece que te molesta la luz —Dijo una voz desconocida.

—Es demasiado brillante, y no tengo mis gafas. Se me deben de haber caído.

—Si. Eso es bastante probable.

—Dios… No sé quién eres, pero ¿puedes decirle a mi amigo que me preste las suyas? A él no le molesta tanto —Pidió mientras su vista se aclaraba poco a poco.

—Por tu amigo te refieres al hijo de Tony Stark.

—Obviamente. Todos en este país ya saben que está aquí. Ahhh, me duele la cabeza…

Con cuidado se tocó la zona en concreto que tanto le dolía. Es más, tenía un chichón, y uno bastante grande. ¿Por qué demonios tenía un chichón? Parpadeó varias veces hasta que su vista se aclaró del todo. Levantó la cabeza, viendo que había un techo de cristal justo encima. Extrañado barrió lentamente el lugar en el cual se encontraba con su vista. Era una mansión, o eso parecía. Había varios matones grandes, musculosos, con armas variadas; un tipo un poco menos Schwarzenegger, más elegante, y justo detrás suyo un grupo de estudiantes, todas chicas, que debían rondar entre los doce y catorce años.

Se incorporó lentamente para evitar que alguno de los matones le disparase a él o a las colegialas. Se quedó sentado, con las piernas cruzadas. Tanteó sus pantalones, pero nada había en ellos. Estaban totalmente vacíos: móvil, cartera, pasaporte, llaves de la furgo…, todo desaparecido. Chasqueó la lengua con más molestia que antes.

—Me parece a mí…, que esto es un secuestro.

—Muy listo. ¿Tu nombre?

—Wood. Tom Wood.

—Bien Tom. Una presentación muy al estilo de James Bond, aunque tú no eres un espía.

— ¿Y tú eres?

—Creo que no hace falta que me presente.

—Hablas bien mi idioma, aunque el acento mexicano se nota mucho.

—Gracias por el halago. En verdad no quiero dejar mi acento. Es la marca de mi tierra.

—Lo comprendo. A ver si acierto… ¿narcotraficante?

— ¿Tanto se me nota? —Sonrió el jefe mientras se rascaba la nuca.

—Solo me guio por pelis y series. Y supongo que estos no serán todos sus matones, ¿verdad?

—Chico listo.

—Y, para terminar, estoy seguro de que esto tiene que ver con mi buen amigo.

—Vaya. Debo decir que lo has entendido mucho más rápido de lo que esperaba, Tom. Tienes toda la razón. El motivo de que te haya invitado junto a estas jovencitas confusas a mi humilde morada es para poder compartir una conversación cortés con el hijo de Tony Stark.

—Conversación cortés.

—Por supuesto. Verás, tengo entendido, por fuentes muy fiables, de que el hijo del gran Tony Stark no se encuentra estable mentalmente. Está débil emocionalmente, vulnerable, y ha sido tan idiota como para abandonar su segura y acogedora morada y venir a mi tierra. No me esperaba este regalo del cielo, pero ahora no puedo desaprovecharlo. Le pediré amablemente que trabaje para mí y, en caso de negarse, tendré que recordarle lo de Italia. Tendré al hijo de Tony Stark agarrado por los huevos y...

—Espera un momento —Le detuvo Tom extendiendo los brazos—. ¿Me estás diciendo que has secuestrado a estas niñas, incluyéndome a mí, con la absurda idea de que mi amigo trabaje para ti? —Tom no pudo evitar reírse ante aquella absurda idea.

El jefe de la banda se puso de cuclillas frente al sonriente rubio, devolviéndole la sonrisa mientras jugueteaba con su pistola.

—Hum. ¿Qué te da tanta risa?

—Tu error es creer eso. Lo que estás haciendo es totalmente contraproducente para ti. ¿Que está tocado por el incidente de Italia? Por supuesto que lo está, pero de ahí a pensar que no luchará por enterrarte a tres metros bajo tierra es un grave error.

El narco levantó una ceja, sonriendo de forma retadora.

—No puedo esperar a ver cómo te quitamos esa sonrisa de confiado de la cara. Debe estar al caer.

Se puso en pie mientras volteaba hacia la puerta que daba al patio trasero de su mansión. Todos sus subordinados se aseguraron de tener sus armas listas: pistolas, fusiles, escopetas, etc. Lo único que les faltaba era un maldito lanzacohetes. La mente del narco trabajaba a mil, planeando la caída de sus enemigos, así como poner de rodillas al gobierno mexicano, al menos hasta que Iron Man hiciera acto de presencia para detenerle. No pudo evitar sonreír satisfecho al imaginarse a ambos matándose el uno al otro, o por lo menos matando uno al otro. Con que muriera uno de ellos estaría feliz, siempre después de haberlo exprimido al máximo.

Abrió las puertas de madera y cristal de par en par, inspirando profundamente para que sus pulmones se llenasen con la fragancia de las flores del jardín que era el patio trasero. De pronto sus subordinados gritaron mientras apuntaban al cielo. Colocándose las gafas de sol, el jefe alzó la mirada, jugueteando con su pistola mientras observaba a Issei Hyoudou-Stark aterrizar en medio de su patio. Hizo un gesto a dos de sus subordinados, quienes llevaron a Tom y a una joven desde el interior de la casa al exterior, siempre con la pistola apuntando a sus cabezas.

Issei barrió rápidamente el lugar con la mirada, localizando a un total de diez hombres sin contar al que parecía ser el líder de la banda. Todos estaban armados y listos para abrir fuego, pero nada que pudiera atravesar su armadura. Tendrían que traer un tanque para intentar detenerle.

—"J.A.R.V.I.S., localiza a todos. Ddraig, dispara en cuanto te diga."

(Por supuesto. Localizando a los narcotraficantes)

— [Entendido]

—Oh, tú debes ser el Stark. Me alegro que hayas aceptado mi invitación. ¡Bienvenido a mi humilde morada! ¿Sabes el motivo por el cual estás aquí? Y obviamente no me refiero a tu amigo, el cual he tomado como rehén, ni a esta joven colegiala, y mucho menos los demás rehenes que tengo ahí dentro.

—Hazme el favor de ilustrarme —Pidió Issei con veneno en su voz.

(Once hombres en el patio, cinco en el interior de la mansión. Apuntando a los objetivos del patio)

—Oh vamos…, esto… Malditos nombres raros japos… ¿Cómo te llamabas?

—Issei Hyoudou-Stark.

— ¿Iseu?

—Issei.

—Lo que sea. Estoy seguro de que una mente tan brillante como la tuya es capaz de entender mi propósito respecto a ti.

(Preparando propulsores para irrumpir en el interior y abatir a los otros cinco)

— [Estoy listo. Cuando quieras]

—En verdad me importa más bien poco. Podemos hacer esto por las buenas, en la cual ustedes salen un poco lastimados y acaban en una cárcel estadounidense, o por las malas, en cuyo caso acabo con todos ustedes aquí mismo.

A pesar de la amenaza, el narcotraficante no pareció alterarse lo más mínimo, sino que se rio divertido.

—Venga, venga, Isie —El adolescente hizo una mueca de molestia—. No querrás que pase como en Italia, ¿verdad? Esas pobres almas, todas muertas, y tú no pudiste hacer nada. ¿Acaso quieres que vuelva a pasar? No tendré el honor de matar a tu novia, pero puedo asegurarte que disfrutaré mucho de matar a tu mejor amigo.

Desenfundó su pistola y apuntó a Tom, quien tragó saliva un tanto asustado. Confiaba plenamente en su hermano de otra madre, pero ya eran dos pistolas apuntándole. ¡Joder, sólo le habían apuntado con una, y esa era Marilyn cuando le entrenó para defensa propia! No hubo respuesta verbal por parte de Issei, pero fue Tom el que habló.

—Si te hubieras rendido podrías tenido una oportunidad, pero ahora mismo me temo que has metido la pata hasta el fondo —El narcotraficante miro con duda artista—. Le has cabreado, y mucho.

El narcotraficante volvió a mirar la armadura, pero no veía ningún cambio.

— ¿Cabreado? Je, yo lo veo igual que siempre —se burló el jefazo—. Ya sabe que al mínimo movimiento todos recibirán un tiro en la sesera.

—"Ddraig..."

— [Socio]

—"Adelante."

— [Ya tardabas]

—Pues será por las malas —Dijo en voz alta.

En apenas un instante de sus hombreras salieron pequeñas metralletas, las cuales dispararon a los narcos con tiros certeros entre los ojos. El jefe también fue alcanzado, así como los que sostenían a Tom y la colegiala. Los propulsores se activaron casi al mismo tiempo, permitiendo a Issei salir disparado hacia el interior de la mansión. Nuevamente las metralletas de los hombros dispararon a los cinco objetivos que J.A.R.V.I.S. había marcado, eliminando también esa amenaza.

Los rehenes gritaron aterrados por aquel acto. Todos ellos eran personas sencillas que nunca habían visto nada semejante a excepción de en la televisión, por lo que contemplarlo de primera mano era una experiencia terrorífica.

(Objetivos eliminados. Pero señor, me temo que llegan refuerzos)

— ¿Tiempo de llegada? —Interrogó mientras observaba a Tom ingresar al interior de la mansión con la traumada colegiala.

(Cinco minutos)

— ¿Y la policía?

(Diez minutos como mínimo)

— ¿Hay algún lugar donde pueda dejar a esta gente?

(Escaneando la mansión)

—Eso ha sido impresionante, hermano, pero no es algo que me quiera hacer más veces —Bromeó Tom aún con el susto en el cuerpo, dejando a la estudiante junto al resto.

Todos los estudiantes tenían la mirada clavada en su salvador, intentando ignorar los cuerpos en el suelo de los narcotraficantes. Habían visto a Iron Man por la televisión, así como la lucha en la Expo Stark y el suceso de Italia, pero a pesar de no haber podido salvar a aquella gente en el país europeo, ahora estaba allí. Les había salvado de los narcotraficantes, aunque estos les hubieran raptado para intentar sacar algo del portador de Ddraig, pero no podían echarle la culpa de ello, y no iban a hacerlo, ni siquiera pensarlo.

(Localizado una cámara con puerta blindada. Al parecer es un almacén de dinero y armas. A su izquierda, recorra el pasillo y la primera puerta a la izquierda da a unas escaleras que dan acceso a ese almacén)

—Perfecto —Levantó la visera de su casco para ver a su amigo y las estudiantes—. Venid. Ya.

Comenzó a caminar y rápidamente todas se pusieron en pie, caminando bastante cerca de Issei, pero sin entorpecer su marcha. Tom cerraba la marcha, mirando a todos lados. Issei guio al grupo hasta el almacén, abriendo la puerta blindada luego de hackearla sin problemas.

—Quedaos aquí hasta que vuelva. Vienen más, pero la policía está también en camino. Tom, coge un arma y protégelas hasta que vuelta. Intentaré que ninguno baje aquí, pero…

—Tranquilo hermano. No es la primera vez que manejo un arma.

—Pero si la primera en la que podrías matar a alguien.

—Si…, eso sí… Pues ya sabes, esfuérzate al máximo para que no tenga que hacer eso.

Ambos sonrieron, chocaron sus manos y luego Issei cerró el almacén, dejando las luces del interior encendidas. Bloqueó la puerta y subió las escaleras.

(Narcotraficantes en el exterior de la mansión. Se han dividido en cuatro grupos. Van a ingresar por los cuatro puntos cardinales)

—Pues recibámoslos como se merece.

La visera volvió a su lugar y dio comienzo la pelea en la mansión contra los últimos que quedaban de la banda. Durante los siguientes minutos, lo que las estudiantes escucharon fueron los sonidos inconfundibles de disparos de diversas armas y varias explosiones, pero Tom fue capaz de reconocer el sonido inconfundible de los blasters de Issei. Después de terminar la pelea, cuando no se escuchó ni un solo disparo más, la puerta comenzó a abrirse poco a poco. Aun creyendo que se trataba de su amigo, Tom ordenó a las jóvenes hacerse a un lado para apuntar hacia la puerta y volarle la cabeza a cualquier narco que se asomara…, al menos que lanzara granadas de humo o aturdidoras.

— ¿Quién va? —Exigió saber con el tono de voz más duro que pudo poner.

—Soy yo. ¿Estáis todos bien?

—Asoma la cabeza lentamente.

— ¿En serio?

—En serio —Para alivio de Tom, Issei asomó lentamente la cabeza, levantando la visera para que todos pudieran ver su rostro—. Vale, bien. Eres tú —Suspiró aliviado al tiempo que dejaba de apuntarle.

— ¿En serio has llegado a pensar que sería derrotados por esos meapilas? —Recriminó mientras se cruzaba de brazos.

—Oye, visto lo visto, cualquier cosa es probable —Se defendió el rubio mientras salía del almacén.

Los dos amigos subieron por las escaleras guiando a las jóvenes estudiantes al exterior, indicándoles de antemano que mantuviera los ojos mirando hacia arriba para evitar ver los cuerpos muertos inertes del suelo, así como las posibles manchas de sangre, sesos y demás. Aún con su armadura puesta, Issei guiar al grupo por la mansión, saliendo al patio delantero, donde la policía esperaba apuntándole con sus armas, o al menos así estuvieron hasta que reconocieron dicha armadura pensando que se trataba de Iron Man. Rápidamente los sanitarios fueron hacia las estudiantes para comprobar su estado físico y mental junto a los policías.

— ¡Iron Man! ¿Qué demonios ha pasado? —Exigió saber el jefe de la policía—. ¿Sabes a quién pertenece esta mansión?

De pronto Issei alzó la visera, sorprendiendo al hombre. No se trataba de Tony Stark, sino de su hijo.

—De un famoso narcotraficante de la zona. Pero ya no debe preocuparse por ellos.

— ¿A qué te refieres? No me digas que...

—No tenía elección, me temo.

Ambos se miraron fijamente a los ojos. Después el jefe de policía miró a sus subordinados, quienes ingresaron con cautela en la mansión.

—Al menos parece que todas están sanas y salvas —Dijo el policía mientras miraba a las estudiantes.

—Sí, aunque lamento que todo esto haya sido por mi culpa.

— ¿Perdón? ¿Qué quieres decir? —Interrogó sorprendido.

—Estos criminales creían que podrían doblegarme y por eso usaron rehenes.

—Entiendo. Por lo de Italia, ¿verdad?

—Me temo que sí.

—Pues ya nos encargaremos nosotros de que este asunto no vuelva a repetirse —Issei miró al hombre con duda—. La gente cree que no estás bien por aquel triste acontecimiento y por eso te ven vulnerable. Pero, si les hacemos ver las consecuencias de realizar tales actos, el temor volverá a llenar sus podridos corazones.

— ¿Haría usted eso?

—Hem… —El policía no recordaba su nombre, así que tiró por su apellido—. Señor Stark…

—Hyoudou-Stark, por favor.

—Por supuesto. Señor Hyoudou-Stark, usted, junto a su padre, ayudan a hacer del mundo un lugar más seguro. Si puedo ayudarle a volver a estar en forma, entonces le ayudaré en todo lo posible.

Issei parpadeó sorprendido, desviando la mirada hacia la mansión para volver a posarla sobre aquel policía. Le había costado, pero al final había logrado entender las palabras de aquel hombre. Con una leve sonrisa asintió.

—De acuerdo. Entonces lo dejo todo en sus manos. Ahora mi amigo y yo continuaremos nuestro viaje.

—Gracias por su esfuerzo.

Ambos se estrecharon las manos y despidieron en buenos términos. Issei caminó hacia su amigo, pero varios gritos le detuvieron. Las jóvenes estudiantes le gritaban agradecidas por haberlas salvado de aquellos narcotraficantes. Aquella muestra de gratitud renovó un poco su espíritu.

— [Te hacía falta esto. Comprobar que la gente aún te necesita]

—"Admito que es agradable ver que uno ha logrado ayudar a alguien."

— [No hacerlo por la fama es lo principal. Hacerlo porque crees que es lo correcto. Ahí está la clave]

—"Cierto Ddraig… Cierto..."

Con una sonrisa bajo el casco. Caminando hasta donde estaba Tom, Issei se despidió con un gesto de mano, alzando a su amigo para volar rumbo a donde habían dejado la furgoneta.

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(Fin flashback)

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La noticia del enfrentamiento contra los narcotraficantes, así como la muerte de los mismos, se extendió como la pólvora no solo por el país centroamericano, sino por el resto del mundo. El presidente Felipe de Jesús Calderón Hinojosa intentó contactar con Issei para que acudiera a una pequeña ceremonia de condecoración, pero esta fue rápidamente rechazada por Issei. En todo momento intentaron evitar la capital mexicana.

Luego del enfrentamiento contra los narcos, y con el paso de los días, Tom pudo percibir un leve cambio en su viejo amigo. Se veía un poco más animado y con más confianza en sí mismo. Ese era el mismo estado que solía tener antes de lo ocurrido en Italia. El haber podido salvarles cuando su vida peligraba le había ayudado. Había subido otro escalón, uno muy grande, en la escalera metafórica que era su camino para salir del pozo.

Pero aquella lucha no fue la única que Issei tuvo no solo en México, sino en todos los países por los cuales pasaron. A pesar de que en un principio iba a ser un viaje relajante para ver nuevos lugares y conocer otras culturas, había sus momentos de tensión cuando algún criminal, de mayor o menor rango, decidía hacer alguna pillería estando dentro del rango de actuación de Issei Hyoudou-Stark.

Poco a poco los eventos de Italia fueron dejados atrás y el público, la ciudadanía, volvió a mostrar su apoyo al Sekiryuutei, o Dragón Rojo para quienes no recordasen el nombre original o les fuera difícil pronunciarlo. Aunque no era erróneo, después de todo, solo una traducción.

Cuando el viaje por América finalizó, cuando llegaron a la ciudad de Buenos Aires en Argentina, tocó el momento de decidir nuevo rumbo. Fuera cual fuera, debían ir en barco para que les permitieran llevar su furgoneta. No iban a dejarla atrás luego de recorrer casi todo el continente.

Al final fueron a Ciudad del Cabo en Sudáfrica, siendo el siguiente objetivo El Cairo, aunque para esa parte del viaje fueron zigzagueando por todo el sur y centro del continente. Al estar en el continente donde, supuestamente, nació la especie humana, debían hacer todos los safaris posibles, pues la majestuosidad natural del continente sólo era igualada por todos los grandes problemas que allí había: señores de la guerra, terroristas, guerras civiles, trata de personas, problemas de salud, pobreza…

Todo eso ya era bien conocido por el mundo, así como el turismo de safaris, pero verlo en las noticias y sentirlo en sus propias carnes era un mundo de diferencia. No se detuvieron demasiado, pero sí que ayudaron todo lo posible, incluyendo la compra de vacunas para epidemias. Durante la estancia en países con guerras civiles, prácticamente se impuso el orden, o al menos un alto el fuego mientras el portador de Ddraig estaba en el país. Pero los señores de la guerra, los terroristas, fueron masacrados sin miramientos. Las barbaridades que cometían en aquel continente no tenían perdón para el heredero Stark. Las cosas que vio en aldeas aisladas o en pequeños poblados le provocaba gran ira, pero por suerte nada que no pudiera manejar para así evitar la activación nuevamente de la Juggernaut Drive.

Para cuando llegaron a El Cairo tomaron una ruta, esta vez más directa, hacia Tánger, la ciudad marroquí. Una vez llegaron a aquel puerto fueron directamente a España, el país europeo, para así iniciar la parte de la ruta europea, evitando en todo momento el país italiano. Su entrada en la península ibérica pasó prácticamente inadvertida, lo cual alivió mucho a ambos amigos.

Lo primero que hicieron fue limpiar la furgoneta, pues estaba bastante sucia luego del último tránsito por el país africano. Después viajaron hacia el noroeste para luego ir hacia la frontera con Francia. No pisaron suelo británico, sino que atravesaron el país galo, Suiza, luego rumbo a Alemania, Polonia, luego rumbo sur hasta Grecia y finalmente Ucrania y Rusia.

Cuando el viaje por el viejo continente hubo finalizado y realizaron un poco de turismo por Rusia, fueron hacia China, pasando por Mongolia. La idea era seguir hasta Corea del Sur y luego Japón, para que Issei visitara su antiguo hogar y tierra natal, y luego ir hacia el sur para llegar hasta la India. Luego visitarían Indonesia y Oceanía, y el viaje finalizaría yendo a la Antártida para luego volver a casa.

A pesar de su paso inadvertido por el viejo continente gracias a la falta de eventos que le obligasen a actuar y que ambos permanecieran con el perfil bajo, nuevamente tuvo un momento inesperado en China. Fue en un pequeño pueblo en la zona centro del país. Luego de haber pasado la aduana, y debían admitir que fue un tanto complicado dado lo hermético del país respecto a los turistas estadounidenses, porque era así, decidieron visitar un poco la parte central del país para luego ir hacia el este.

Había un pequeño motel en dicho pueblo y en verdad deseaban dormir en una cama. Habían pasado varios días durmiendo en la furgoneta ya que el clima de principios de diciembre no invitaba a dormir al raso, sino entre sábanas, bien calentitos.

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(Flashback)

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—Oye, ¿te queda mucho? —Preguntó aburrido a su amigo.

Issei se encontraba tumbado en su cama, observando el techo. Aquella habitación del motel no era lujosa, obviamente, pero tampoco era un cuchitril. Siendo sincero, tenía lo suficiente como para clasificarla de aceptable. El principal problema era que el agua caliente tardaba un largo rato en llegar.

— ¡Déjame en paz! ¡¿Acaso has consumido toda el agua caliente! ¡Estoy congelado! ¡Mi colega ha escondido su cabeza y cuello dentro del caparazón!

—Je. Tampoco es que tenga tanto cuello.

— ¡Hijo puta!

—Me voy a cafetería. Haz el favor de ducharte de una vez.

— ¡Que te den!

Con una sonrisa cerró la puerta, metiendo las manos en los bolsillos para protegerse del frío clima. La cafetería apenas estaba a unos veinte metros, pero en aquel lugar el frío llegaba hasta los huesos.

— [Eres un mal amigo]

— ¿Por qué?

— [Le has dejado sin agua caliente]

—Eso no es cierto.

— [¿En serio?]

—… Se lo debía.

— [¿Por qué exactamente?]

—Bueno… Ya sabes…

— [No. No sé]

—Sí que lo sabes. Por eso. Lo del otro día.

— [... ¿Porque se comió tus patatas fritas?]

— ¡Exacto!

— [... Le has dejado sin agua caliente… ¿por unas patatas fritas?]

— ¡Y debería darme las gracias por dejarle algo de agua!

— [... No me lo puedo creer]

— ¡Se lo merecía!

— [Solo eran unas malditas patatas fritas]

— ¡Las patatas fritas son sagradas! ¡No se tocan las patatas ajenas!

— [Nadie que te oyera pensaría que tan listo eres, de verdad]

—Ya ves lo que me importa.

— [Madre mía…]

— ¿Tú tienes madre?

— [Pues…]

— ¿No sabes si tienes madre?

— [He vivido millones de años. ¡Ni siquiera recuerdo cómo era de joven!]

— ¡Pero es tu madre! ¡A una madre nunca se la olvida!

— [... ¿Cómo hemos pasado del agua caliente a esto? Hum, eres bueno cambiando de tema]

—Años de práctica.

Cuando llegó a la cafetería abrió la puerta. Aquel lugar se parecía mucho a la típica cafetería de carretera occidental, con su barra, taburetes y mesas pegadas a la pared. Era tarde y no había mucha gente, salvo algunos camioneros, o eso parecían. Se sentó en una de las tantas mesas vacías que había. Estaba limpia y había una carta con el menú, por lo que cogió una de las cuatro que había y la ojeó. No era bueno llenarse demasiado antes de ir a dormir, por lo que evitó siquiera mirar los platos que parecían ser más grandes y grasientos. Escuchó a alguien pasar a su lado, pero sus pasos no se alejaron luego de eso.

—Disculpa, ¿puedo sentarme?

Issei levantó la mirada, apartándola de la carta del menú, observando a aquel que le había hablado. Se trataba de un hombre, mayor que él, y de aquel país, o eso indicaban sus rasgos. Pero, al igual que con los occidentales, era un tanto complicado saber de dónde era alguien sólo por su aspecto. Bien podía ser chino o vietnamita.

—Bueno… Estoy esperando a alguien.

—Oh, perdón, pero no tomaré mucho de tu tiempo —se disculpó mientras tomaba asiento—. Al fin nos conocemos, Hyoudou-Stark Issei. Es un honor para mí el conocerte al fin, al menos en persona. Soy un gran fan tuyo y de tu trabajo.

Issei no pudo evitar fruncir el ceño.

— ¿Mi trabajo?

—Claro. Tu trabajo como superhéroe —Respondió con una leve sonrisa, aunque Issei creyó ver algo en sus ojos. ¿Envidia? Imposible saber ya que ocultaba muy bien sus pensamientos—. Eres una gran inspiración para muchos. Proteger a los inocentes y derrotar a los malos. Por no olvidar tu trabajo dentro de Industrias Stark. Tus inventos han mejorado la vida de innumerables personas. Eres un gran ejemplo para la gente, sobre todo para los jóvenes.

—Gracias por el halago.

—Deberías recibir más —Entonces la sonrisa de aquel hombre menguó un poco—. Y lamento mucho lo ocurrido en Roma. Siempre es difícil no poder salvarlos a todos, ¿verdad? En este mundo hay mucho mal. Es por eso que siempre es más fácil ver los defectos que las virtudes. Pero la justicia debe prevalecer aun a pesar de los duros golpes que reciba, como pasó en México. Pero, a pesar de los fallos que tengan los humanos, y admito que no son pocos, lo perteneciente a lo sobrenatural es lo peor, ¿no te parece? Esos demonios… —Con cada palabra que salía de la boca de aquel hombre, su estado de alerta aumentaba—, hiciste bien en eliminarlos, aunque para ello pasaste lo que pasaste. La Juggernaut Drive... Un precio muy grande a pagar para obtener poder, sobre todo teniendo en cuenta de que casi el cien por ciento de todos los que la usan mueren justo después.

— ¿Quién eres? —Preguntó con tono de advertencia.

—Oh, lo lamento. Parece que me he excedido un poco —Se disculpó alzando las manos—. Mi nombre es Cao Cao, y no soy tu enemigo. Soy humano, como tú, y también poseo una Longinus. No eres el único que porta una, Sekiryuutei. Es más, como gesto de buena voluntad, te diré que yo poseo la Lanza Sagrada, True Longinus.

Sin quererlo, Issei tragó saliva. La True Longinus era la más poderosa de entre todas las Longinus y con un poder abismal. Pocas eran las armas u objetos que poseyeran un poder equiparable. Era un arma de destrucción masiva por sí sola, más peligrosa que su propia Longinus, la Boosted Gear. Según Ddraig, el Dios de la Biblia era uno de los más poderosos de entre todos los jefes de los Panteones, quizás incluso el más poderoso, pero las armas que había creado superaban su poder. La Boosted Gear y la propia Longinus eran los mejores ejemplos de ello. Y ahora, al saber que tenía a su portador frente a él, un leve temor surgió en su interior. ¿Y si ese tipo estaba loco? No lo parecía. Es más, parecía ser una persona muy intelectual, pero…, las apariencias a veces engañan, ¿no?

—Parece que te he alertado, pero me parecía justo —Siguió Cao Cao encogiéndose de hombros—. Yo sé mucho sobre ti, pero tú no sabes nada sobre mí. Si quiero tener una buena relación contigo, es justo que deje un poco el misterio que rodea a mi persona, ¿no crees?

— ¿Y qué es lo que quieres?

— ¿Con total sinceridad? En verdad deseaba conocerte y darte las gracias por todo lo que tú y tu padre estáis haciendo. De verdad, es algo increíble. Pero no puedo mentirte, o más bien no quiero mentirle. Formo parte de un grupo de humanos, como tú y yo, todos portadores de Sacred Gears o con ciertas habilidades y capacidades.

— ¿S.H.I.E.L.D.?

—No. Me temo que no. Nosotros no actuamos bajo el mando de ningún gobierno, sino nuestros propios intereses. Verás, desde que te revelaste como el Sekiryuutei hemos puesto nuestro ojo sobre ti, y no hemos sido los únicos, pero creímos aconsejable dejarte tranquilo y que cumplieras tu cometido junto a Iron Man, pero luego de lo de Roma… Hemos pensado que al menos deberíamos presentarnos y ofrecerte unirte a nosotros.

— ¿Y cuál es vuestro objetivo?

—Es muy simple. Queremos proteger a la Humanidad y eliminar a sus enemigos.

—Eso suena a S.H.I.E.L.D.

—Es posible, pero ellos protegen a los humanos de sí mismos. Nosotros, en cambio, los protegemos de otros.

—Pero has dicho eliminar…

—Es justo lo que estás pensando. Seres como los que mataron a tu novia y a todos esos inocentes deben ser totalmente eliminados.

— ¿Acaso hacéis juicios antes de decidir quién vive y quién muere?

— ¿Lo haces tú?

Ambos se miraron fijamente a los ojos, analizándose. Issei no tuvo reparos en admitir que esos ojos escondían una mente privilegiada. No sabía de qué tipo, pero no era estúpido, y mucho menos ignorante. En cuanto a él, tampoco le tomaba por estúpido. No había mentira en sus palabras, le hablaba con total sinceridad.

—Lo lamento —Dijo Issei luego de varios segundos en total silencio—, pero me temo que no puedo unirme. Prefiero seguir haciendo las cosas a mi manera.

Cao Cao cerró los ojos, asintiendo.

—En ese caso no te molestaré más. Mi cometido era simplemente presentarnos y hacerte la oferta, pero la has rechazado. No voy a recriminar nada —Se puso en pie, abriendo de nuevo sus ojos—. Espero que logres recuperarte del todo y vuelvas al trabajo de forma oficial, Sekiryuutei. Y la próxima vez que nos veamos, pues mi instinto me dice que así será, espero que no seamos enemigos. Un placer conocerte, y hasta la próxima.

Dicho esto, aquel extraño hombre se marchó del restaurante, dejando a Issei sólo, al menos en presencia. Se tapó la mano izquierda con la derecha, ocultando la gema.

— [Más pronto de lo que esperaba]

—Al menos han tenido la decencia de no amenazarme.

— [Yo más bien diría que en verdad te respetan. Ese hombre no mentía, portaba una Longinus, sin duda]

—Habrá que añadirlo a la lista.

— [¿Crees que puede ser un peligro?]

—No lo sé, pero mejor prevenir que curar. Lo que me preocupa es ese grupo al que dice pertenecer.

— [¿Crees que puedan ir tras tu padre y el Coronel, o incluso que estén dentro de S.H.I.E.L.D.?]

—No me extrañaría que sí, aunque no haya nombrado la Iniciativa.

— [Te preocupas por ellos]

—Obviamente, pero sé que pueden cuidarse, y cuidar del resto. Aun así…

— [Tomar precauciones siempre viene bien]

La gema desapareció e Issei sacó su teléfono móvil para mandar varios mensajes a Tony y Rhodey. Mientras tanto Tom apareció, suspirando de alivio.

—Ha tardado, pero al final he tenido agua caliente. Es muy agradable —Dijo mientras se sentaba—. ¿Qué pasa? Te ves serio.

Issei suspiró, procediendo a contarle la breve charla que había tenido con ese tal Cao Cao. Tom enarcó una ceja mientras su mejor amigo le relataba. Aquello parecía muy extraño.

—Si te digo la verdad, parece una de esas típicas escenas de espías, o de esos animes raros que tanto te gustan.

—Je, ni que fuera el único. ¿Tengo que recordarte tu lista?

—Touché. Pero a lo importante, ¿qué piensas hacer?

—He avisado a Tony y Rhodey para que estén atentos.

— ¿Y S.H.I.E.L.D.?

—Pues…, no estoy muy seguro de si meterles a ellos. Aunque, conociendo a mi padre, lo más posible es que se lo comente.

—Es su asesor, así que las posibilidades de que abra esa bocaza que tiene son mayores.

—Exacto.

Un camarero se acercó para atenderles. Cada uno pidió lo suyo y luego esperaron con paciencia a que les sirvieran sus respectivas comidas.

—Me acabo de dar cuenta de que siempre que ocurre algo importante a tu alrededor, yo estoy en otro lugar. ¿Por qué no puedo estar presente en los momentos cruciales de tu vida?

—La verdad es que sí que es gracioso. Para que negarlo.

Tom cogió la carta y revisó, aunque, contrario a su amigo, el no tuvo reparos en pedir lo que fuera.

…..

—Parece que no ha ido bien.

— ¿Tú crees? A mí no me ha parecido que haya ido mal.

—No va a venir con nosotros. Eso ya de por sí es un fracaso.

—Bueno, mientras siga haciendo como hasta ahora, ¿qué más dará si se une o no? Estará usando su Sacred Gear para proteger a los humanos, incluso de los no humanos. Conténtate con eso.

Cao Cao observaba su móvil mientras sus compañeros tenían una charla bastante animada sobre su reunión con el portador del Dragón Rojo. A su parecer, aquella reunión había ido bastante bien pues, a pesar de no haber podido reclutar a Hyoudou-Stark Issei, se había asegurado de que haría lo correcto con su arma, y eso le satisfacía…, siempre y cuando sus caminos no se cruzasen de mala manera. En verdad esperaba que no interviniera en sus futuros planes, pues no estaría satisfecho de pelear contra el Stark, y mucho menos tener que eliminarle. La pérdida sería muy grande para la Humanidad, pero su propia misión primaba por sobre esa vida.

— ¿No vas a decir nada? —Le dijo alguien con tono recriminatorio.

Sin mover la cabeza, Cao Cao levantó la mirada de su teléfono, observando a todos sus compañeros y subordinados.

—Ya sabéis mi postura para con el Sekiryuutei. ¿Qué más queréis de mí?

—Deberías haberle reclutado, aunque fuera por la fuerza.

—Coincido. Es un potencial de guerra enorme. Sería muy beneficioso para nuestra Facción. Si llegase a dominar la Boosted Gear, ni siquiera los Dioses podrían pararnos. Por mucho que pueda ofenderte oírlo, no bastará sólo con nuestro poder actuar para eliminar a los no humanos.

—Bastará —Dijo Cao Cao con confianza—. Además, nosotros siempre atacaremos territorio enemigo. Hyoudou, por el contrario, será el que proteja nuestro territorio de posibles amenazas junto con su padre y el buen Coronel. Además, al no estar afiliado a nosotros, nuestros enemigos no podrán usar esa excusa para atacar la Tierra. No somos un país, no tenemos territorio, y ellos no se arriesgarán a una guerra contra la Humanidad. Por mucho que nos llamen inferiores, saben que el costo de la guerra no merecerá la pena.

Los demás se miraron unos a otros, comprendiendo el análisis de su líder.

—Confiamos en ti y nos ha ido muy bien. Si tú dices que esta es la mejor manera, entonces que así sea.

Los demás asintieron a esas palabras. Cao Cao asintió, satisfecho por comprobar el apoyo de sus camaradas.

.

(Fin flashback)

.

Una vez finalizaron el viaje por China fueron directamente a Corea del Sur. Corea del Norte era uno de esos pocos países donde ninguno de los dos pondría un pie, a menos que fuera estrictamente necesario. Estuvieron varios días en el país hasta que decidieron continuar. Compraron billetes para un ferry que iba a salir aquella misma noche rumbo a Japón desde la ciudad de Busan.

— ¿Hace cuánto que no ibas a tu tierra natal? —Preguntó Tom mientras se apoyaba en la barandilla.

—Pues…, muchos años, la verdad. Desde que me fuera a vivir con Tony mis visitas fueron cada vez menos frecuentes hasta que al final dejé de venir.

— ¿Y qué sientes ahora?

—… Nostalgia…

—Iremos a tu antiguo hogar, ¿no?

—Si. Me gustaría estar allí un tiempo.

—Pues ya tenemos nuestro próximo destino. ¿Y qué tal es el clima aquí?

—Pues depende. El clima del norte es ligeramente frío templado con fuertes veranos y grandes nevadas en invierno; el centro del país es caliente, veranos húmedos e inviernos cortos; y en el sur ligeramente subtropical con veranos largos, calientes y húmedos e inviernos cortos y suaves.

—Hum…, y nosotros vamos a viajar desde el norte… Pues menos mal que compramos ropa de abrigo en Corea. Eso sí, hoy hay que celebrar Navidad como se merece.

— ¿Celebrar?

—Es de noche y me ha parecido ver que se estaban preparando para una pequeña celebración. ¡Hace mucho que no nos divertimos de esa manera!

Pasó su brazo por los hombros del japonés, tirando de él hacia el interior del navío para disfrutar de la fiesta de Navidad antes de tocar tierra.


Bueeeeeno. Pues aquí el primer capítulo del súper arco DxD (súper porque será largo jajaja). Lo que ha costado el muy hijo de... Un mes, hum. Creo que la cuarentena que hay en mi país (España), me ha "obligado", en cierta manera, a escribir. A pesar de ello este es obviamente más corto que el resto, poco más de 7500. Normalmente los hago de 10000, pero cuando no quiere, pues no quiere.

Ahora, respecto a la cuarentena… En serio, ni siquiera poder salir a la calle, salvo por algunas excepciones como comprar comida, ir al médico, etc. Bueno, no hay muchas cosas que poder hacer. Salir a la terraza, ir a comprar comida y bajar la basura es de los pocos placeres que uno puede tener ahora. Espero que estéis todos bien, y en caso contrario desear una pronta recuperación.

Un capítulo un tanto raro, ¿verdad? Pero no sé, quería hacerlo en modo flashback que siendo lineal. Ver Pulp Fiction no me ha sentado bien jajaja. Por cierto, espero que nadie se haya enojado por la escena con los narcos jajaja.

Ahora los comentarios:

Tenzalucard123

Poquito a poquito lo ha hecho. Cinco meses le ha costado, pero lo ha hecho. ¿Primera parada? Creo que he puesto todas jajaja.

guest

En DxD los súper demonios están al nivel de los Dioses (Top Ten), por lo que en esta historia podrían dar pelea a Thanos y Hulk. Lo de ganar no lo sé.

CCSakuraforever

Cuidado con la última frase. Ni Issei ni Tony odian a los demonios en general. Eso ya se ha explicado varias veces.

Goku SSJ DIOS SSJ3

Una imagen vale más que mil palabras jajaja. Ohhh, no recordaba esa escena.

No tienen el poder de hacer agujeros de gusano. Ellos viajan por los portales, así como en Guardianes de la Galaxia. En esta historia los dragones tienen el poder para viajar por el espacio (entiéndase soportar las bajas temperaturas, la radiación, la falta de oxígeno, etc.), o por lo menos aquellos que se han desarrollado. Una cría posiblemente no sobreviviera.

Ya te he respondido jajaja.

No, no se volverá a usar. La única manera de obtener la fórmula es con la sangre de Steve, y nadie va a conseguir dicha sangre, asegurado.

Pd: me han preguntado por mensaje privado si puedo traducir esta historia al inglés, pero mi nivel de inglés es poco tirando a nulo. Por eso, si alguien está interesado en traducir, que me lo comente por mensaje privado.

Pd 2: agradecer a rayswer por su ayuda en la conversación de los narcos.

Nos leemos !