Amistad

Eso era un poco sorprendente, pero tenía sentido, dudaba que sus padres estuvieran dispuestos a esperar más tiempo, literalmente no los había visto más que esa vez en el hospital y seguramente les molestaba que tampoco contestara sus llamadas.

-Si, creo que no tengo derecho a pedir más tiempo, ¿te citaron en algún lugar específico?-

-Sera en el hospital, dijeron que a la hora de su descanso, el cual sigue siendo el mismo- Kuroko le miró fijamente, esperando la confirmación de la hora, pero Himuro solo volvió su vista a la comida.

-Bien, yo te diré mañana cuando sea hora de irnos- y con eso levanto otro nugget para dárselo a Murasakibara.

-…bien, lo entiendo- Kuroko no pudo evitar suspirar, estaba esperando que en realidad le dijera la hora y poder ir por separado.

-Maldita sea Kise, abre la jodida puerta- los golpes de Aomine seguramente se escuchaban por todo el apartamento y tal vez incluso afuera del mismo.

-Aomine-kun, por favor contrólate- Kuroko se aseguró de golpear su costado con fuerza para llamar su atención -llamas demasiado la atención-

-¡Ugghhh! Kuroko, ¿qué mierda?- Aomine miro molesto a su amigo, pero lo único que recibió fue una mirada indiferente -lo sé, lo sé, pero en verdad necesito hablar con el- y dejo de ver a su amigo para recargar su frente en la puerta -por favor Kise, dame solo una última oportunidad-

Kuroko solo observo a su amigo con un poco de tristeza, no sabía todo lo que sucedió entre ambos, pero se podía dar una muy buena idea, y eso le hacía sentir un poco peor, y en realidad le dolía que ambos mantuvieran esa distancia.

-Kise-kun, por favor, déjalo hablar, no tiene que entrar, ni siquiera debes abrir la puerta, pero solo demuestra que lo estas escuchando, por favor-

Los minutos van pasando y estaban pensando que ya nada iba a suceder, cuando la puerta se abrió un poco, dejando ver parte de la cara de Kise, el cual se notaba que había estado llorando, y Aomine odiaba la idea que fuera por su culpa.

-No. ¡No entres!, quédate ahí, solo, quédate ahí, por favor- lo último lo susurro, pero Aomine lo respeto y no se movió hacia la puerta, en su lugar se dejó caer a lado, con los brazos cruzados como si quisiera demostrar que no es una amenaza.

-Lo siento- una exhalación fue la única respuesta -escucha Kise, sé que soy bastante idiota la mayoría de las veces para poder expresarme, y también entiendo que fue cruel de mi parte nunca aclarar mi relación contigo-

Una exhalación fue escuchada, aunque los pequeños sollozos aún se mantenían, pero Aomine decidió no moverse, intentando ignorar las punzadas de culpa que sentía, puede que se comportara normalmente como un hijo de puta, pero no era completamente ajeno a los sentimientos de los demás.

-Pero, pero no fue solo mi culpa- un silencio siguió, ninguno de los dos sin querer hablar, aunque Aomine no permitió que se asentara por mucho tiempo -creo que tú también tendrías que haberme puesto un alto- pero Aomine no termino de hablar cuando una risa seca se escuchó a través de la puerta.

-¿Un alto?, ¿quieres que yo, que estaba enamorado de ti aun cuando te volviste un bastardo egoísta, te pusiera un alto?- la incredulidad goteaba de su voz.

-¡Si!, maldita sea Kise, merecía ser golpeado cada vez que te forcé- se levantó de donde estaba sentado, mirando fijamente la puerta gritando.

La puerta se abrió bruscamente, sorprendiendo a Aomine, más cuando Kise se paró frente a él con las manos en la cintura, el rostro rojo y una mirada gélida.

-¡Nunca me forzaste bien!- jadeos salían de ambas bocas, mirándose fijamente pero un poco incrédulos -nunca me forzaste- la voz de Kise bajo en volumen, inseguro de lo que decía -yo todo el tiempo lo espere, sabía que era lo único que obtendría de ti-

-Dios, Kise- Aomine solo pudo poner su mano en su cara, asombrado y con un sentimiento de impotencia -¿por qué?-

-Teníamos 15 años y en realidad solo me dejaba guiar por mis emociones, ¿Qué más esperabas de mí?-

-Que no te enamoraras de mi- admitió en un susurro -que tu fueras más maduro y entendieras que solo te iba a lastimar-

-Aomine, si pudiera cambiar las cosas- se mordió el labio desviando la mirada -no lo haría, todo eso me ayudo a crecer, al final pude superarte, y creo que no hay nada mejor que eso para mí-

-Si, me di cuenta, tuve que ser arrastrado por el piso por Tetsu y Kagami para poder entender lo que hice, digo, no tuve una epifanía o algo así, lo entendí de poco en poco- levanto su mano derecha, como si quisiera tocar a Kise, pero no estuviera seguro -no entendí todo lo que perdí hasta hace poco, cuando tú ya no me retabas a un 1 a 1-

-Aomine, por favor, no-

-Te extraño Kise, no quiero decir algo como que te amo, porque no se si siento eso, pero sé que te quiero, y quiero volver a intentar volver a una buena relación contigo-

Kise solo de derrumbo, dejándose caer y mirándolo con diversas emociones, tan mezcladas que ninguna se puede distinguir de la otra, antes de simplemente suspirar y enterrar su cabeza entre sus rodillas.

-No eres justo, lo que dices no es justo, y yo tampoco quiero serlo, habíamos fingido que nunca paso nada y estábamos bien, ahora lo sacas a flote y quieres que nos tratemos igual, y no es posible-

-No quiero que volvamos a como éramos Kise, quiero que intentemos ser mejores personas, más yo que tu-

-Tengo que pensarlo Aomine, por favor, dame tiempo para poder procesar todo esto- Kise levanto la vista cuando sintió un apretón en su rodilla, Aomine sin mover su mano le dio una sonrisa suave antes de asentir.

-El tiempo que necesites Kise, el tiempo que necesites-

-Sabes, es de mala educación espiar- el susurro a su espalda logro que Kuroko saltara y mirara detrás suyo.

-Akemi, ¿nuca te han dicho que es de mala educación aparecer detrás de las personas?-

-Bueno, en ese caso ambos somos unos maleducados- la chica levanto un poco la mirada y sonrió -creo que ya están mejor, así que vamos a dejarlos solos-

Ambos se levantaron y con la mayor discreción posible abandonaron el pasillo para volver a la sala, ambos dejándose caer en el sillón doble e ignorándose. Kuroko estaba nervioso, y eso se mostraba en sus manos, temblando un poco al agarrar su teléfono y mandar un mensaje.

-Por cierto, estoy sorprendida, lograste controlar tu desesperación muy bien-

-¿A qué te refieres?- Kuroko le miro en blanco, todo su cuerpo volvió a su indiferencia clásica.

-Pensé que intentarías adelantar la reunión, pero lograste esperar un día sin mostrar tus ansias por ver a Taiga, aunque creo que ahora estas muy nervioso- bajo su vista a sus manos que aun temblaban un poco -relájate, todo estará bien, ustedes están bien-

-Eso es lo que espero, porque no sé qué hare si esto no funciona-

-Bueno, en lugar de preocuparte por el mañana, deberías preocuparte por otros aspectos-

Akemi miro a su alrededor, asegurándose que nadie le prestaba atención, pero Aomine y Kise continuaban en el pasillo, o tal vez habían entrado a su habitación, quien sabe. En la cocina Tatsuya continuaba trabajando junto a Murasakibara, aunque.

-Tatsuya, yo no voy a comer aquí, pero más te vale que esa comida este completamente limpia-

-¡Oh, cállate!- el grito se escuchó bastante claro, sobresaltando a Kuroko.

-Bueno, como te decía Kuroko- el cambio de tema lo sorprendió, pero mantuvo una expresión neutral, mirándola -tu preocupación en este momento debería ser como les vas a decir que te quedaras aquí-

-Bueno, creo que aún tengo tiempo, ademas, tengo que buscar muchas más cosas para lograr convencer a mi familia-

-No te preocupes por eso- Akemi movió su mano enfrente suyo, como si estuviera en negación -si tú y Taiga terminan juntos, entonces Shiro y el resto te apoyara en que te quedes, con ciertas condiciones claro, pero económicamente estarás bien, y si eso te preocupa demasiado, puedes vivir conmigo-

Kuroko no pudo evitar un sentimiento cálido, el hecho que tuviera un apoyo en este lugar en realidad lo hacía feliz, más de lo que creía. Aunque no dejo que ella lo viera, mirando al piso y cerro su teléfono, el mensaje de confirmación de Kagami-san brillando en la pantalla.

-Gracias, por todo-

-No hay problema, todos ustedes se están esforzando a su manera, por eso tengo un favor que pedirte-

-¿Qué es?-

-Convence a Taiga de que vea al resto, ellos también vinieron por él, merecen hablar entre ellos-

-No pensaba salir de ese cuarto hasta lograr eso, no dejare que Kagami-kun se siga aislando- Kuroko miro a donde estaban los demás, sonriendo levemente -todos somos amigos de Kagami-kun de una manera u otra, y todos merecemos hablar con el-

Akemi solo asintió y continúo moviendo sus dedos sobre la pantalla antes de levantarse bruscamente y caminar a la puerta.

-Me tengo que ir, nos vemos después, manténganme informada y no olvides de lo que hablamos- todo fue dicho tan rápido que Kuroko le sorprendió que no se desmayara por falta de aire.

-Cuídate- la voz de Himuro salió un poco baja, amortiguada por las paredes.

Kuroko solo suspiro, aun cuando Akemi había dicho que lo apoyarían, ¿qué pasaría si Kagami no quería que se quedara? No sabía cómo reaccionaría a eso, y tenía miedo, si bien todo lo que había querido era verlo, pedirle una explicación, ahora que obtendría eso, tenía miedo de verlo.

-Kurokocchi-

-Kise-kun-

-¿Sucede algo?, pareces nervioso- Kuroko no pudo evitar sentirse un poco mal, el chico se preocupaba por él, aun cuando sus ojos aún estaban rojos, su voz entrecortada, claramente aun saliendo de su plática con Aomine -sabes que puedes decirme cualquier cosa-

-Estoy en una encrucijada Kise-kun- Kise solo hizo un pequeño ruido, demostrando que escuchaba -y aunque me gustaría pedirles consejo a todos ustedes, siento que no es justo que carguen con mis problemas-

-Kurokocchi, somos amigos, si no quisiéramos cargar con problemas ajenos, no estaríamos aquí, tú y Kagamicchi son importantes para nosotros, así que estaría feliz de darte algún consejo-

Kise solo se sentó a lado de Kuroko, esperando que el otro chico empezara a hablar, o que como mínimo su presencia lo reconfortara, porque al igual que el resto de sus compañeros, sabía perfectamente que Kuroko tenía ciertos problemas para abrirse con las personas.

-Yo, yo sé que es inmaduro, pero si Kagami-kun se queda aquí, estoy pensando en hacerlo también- no pudo evitar decir sin mirar a Kise, más concentrado en sus manos, preocupado de lo que piense su amigo.

-Vaya, si soy sincero, no esperaba eso- Kise solo miraba a Kuroko con sorpresa, en realidad no pensó que su amigo, siendo el más maduro del grupo, fuera a tomar esa decisión -pero, supongo que al mismo tiempo, tiene sentido-

Kuroko miro fijamente a Kise, sin entender muy bien por qué no parecía sorprendido, de todas maneras Kise solo sonrió antes de mirar al frente.

-Aominecchi y yo intentaremos ser un poco más abiertos en nuestros sentimientos, creo que es una de las cosas que todos nosotros debemos hacer- admitió Kise -y creo que es bueno que tú también seas más abierto en este tipo de cosas-

De cualquier manera Kise no podía aconsejar a su amigo, ninguno de ellos podía hacerlo, este tipo de situaciones no eran cosas que deberían manejar chicos de su edad, y aun así aquí estaban, peleando por lo que consideraban correcto.

-Kise-kun, gracias- fue lo único dicho por Kuroko, pero era obvio que Kise comprendía todo lo que quería decir.

-No hay de que Kurokocchi- se levantó del sillón dispuesto a ayudar a Himuro en la cocina, pero antes miro fijamente a su amigo -solo, no nos ocultes cosas por favor- pidió en voz baja.

Kuroko no podía prometer nada, pero decidió aprovechar el impulso de hablar con Kise e ir a hablar con Aomine, seguramente su amigo seria aún más terco, de todas maneras, tenía derecho a saber su idea. Pero ahora, lo que más tenía importancia era disfrutar de la cena que Himuro puso frente a él, agradeciendo el apoyo que tenia de sus amigos.