Loona sabía cuándo dejar solos a sus padres para que estos dos arreglaran sus problemas o diferencias, sean mínimas o graves. Además de que tampoco quería estar en medio de ambos cuando la situación se pusiera incómoda y fría. Por lo que apenas vio a su papá Stolas entrar a la habitación ya vestido formalmente para el resto del día, ella se salió de cuarto apenas terminó de ducharse y vestirse correspondiendo la mirada silenciosa del otro Alpha de "buenos días" y "por favor, déjanos a solas". Blitzo seguía recostado, más no dormía. Aunque eso no quería decir que no estuviese exhausto y un poco adolorido de varias de sus extremidades de su cuerpo entero. Loona no quiere preguntar tampoco porque tanto cansancio y dolor, lo sospecha y no quiere confirmarlo de todos modos.
El Omega de cabellos negros como el carbón al notar la presencia de su esposo no se puso nervioso o tenso, mantenía una expresión bastante calmada y madura, incluso calculadora. Meditando todavía la información en su sistema nervioso, y como separar sus emociones con los hechos recién aprendidos o descubiertos.
Stolas lo miró a la distancia, después de unos segundos se acercó hasta la cama con pasos autoritarios sentándose a su lado. Blitzo terminó por sentarse desde su lugar.
—¿Será una costumbre irte a dormir con Loona cada vez que te enojes conmigo?
—No lo sé. ¿Será una costumbre engañarme o mentirme, Stolas?— preguntó con un tono de dolor e irónico, más para el Alpha fue bastante hiriente.—¿Por qué no me dijiste que lo de la mordida no era algo que yo quería?— frunció el ceño y sin perder la calma, daba a entender al más alto su gran enojo y que ahora ya podía recordarlo todo.— Estuve muy desorientado, perdido y enojando conmigo mismo porque creí que te había dejado morderme. — se cruzó de brazos enfadado. ¿Cuántas veces había dicho en voz alta que no podía creer que le haya dejado marcarle? Y Stolas en vez de decirle la verdad, evadió el tema varias veces.— E incluso después de aceptarla, confíe en ti pensando que no me hacías algún daño. Pero veo que me equivoqué.
—Yo no provoque tu accidente. Yo más que nadie quería que tus recuerdos regresarán.— añadió algo irritado, sabía dónde podía terminar está plática y no quería un desenlace cómo el de la última vez.
—¿En serio?— dijo en tono sarcástico y mirándolo incrédulo. Se notaba que Blitzo se le está poniendo difícil para llegar a términos amistosos como mínimo. Stolas odia discutir con él de esa manera, prefiere tenerlo feliz y hablando de cosas más alegres.
—Los eliminé por ti, a esos bastardos interesados. Los eliminé por nosotros, por Loona y nuestro futuro. ¿Por qué me recriminas todo?
—Solo quiero aclararte algunas cosas. — respondió luego de un pequeño silencio.— No te estoy echando toda la culpa. Porque se que también te oculte muchas cosas oscuras sobre mí... Tampoco es como si pudiera hacer mucho, la marca que me hiciste jamás se va a eliminar hasta que uno de los dos muera.— agregó llevando la palma de su mano derecha hasta dicho lugar donde descansa a primera vista la cicatriz del encaje de los dientes de Stolas sobre su piel. —Lo echo, echo está. — suspiró, tampoco tenía muchas opciones. Cómo si estar casado y enlazado con él no fuese suficiente. —
Además estoy preñado. No me haría bien "separarme" de ti. Porque aunque no lo quiera me pondría muy deprimido, me haría daño no sólo a mí mismo, si no a mi cachorro y no quiero perderlo. ¿Entiendes, Stolas?
Blitzo cambió ligeramente su ensamble enfadado y cansado, a uno más comprensivo apenas mencionó al bebé. Se acarició su poco inflado vientre. El Omega en estos días había investigado mucho sobre los embarazos en su casa. Y había encontrado para su sorpresa que hay algunos casos registrados de Omegas que pierden a su bebé durante el embarazo debido a que entran a una depresión inimaginable que afecta su estado de salud física y mental, afectando así en gran parte al cachorro que llevan gestando en su interior. Y está "fuerte depresión" se debe a un abandonó de su pareja o no estar enlazado con éste. Ésto no quiere decir que los Omegas no pueden emparentar con Betas, pueden hacerlo y tienen una ligera forma diferente de enlazarse con ellos que si bien no iguala la mordida de los Alphas, es bastante aceptable.
Blitzo no se metió a indagar más en ése tema.
—Si. — respondió Stolas, lo que más quiere es el bienestar de su pareja.
—Esto no significa que las cosas, nuestra relación de pareja esté bien. Esta como en una cuerda floja.
—Pero me necesitas cerca, necesitas mi calor, mi aroma, mi compañía para sentirte bien, ¿No? Si no eres tú, es tu Omega, y nuestro bebé. — le tomó de los hombros acercándose hasta su labios, sabiendo que ahora más que nunca Blitzo necesita todo lo mencionado. Su protección, atención y calor.
—Solo por eso... Pero que conste, sigo muy enojado contigo. — le cortó el momento alejándolo de él dándole un empujón en su pecho. No estaba de humor para besos y menos tan temprano.
—Si Blitzy, y haré lo que sea para que me perdones.
—Se me antoja un helado de limón con polvo picoso y pedazos de chocolate. — pidió con un repentino humor más animado, que esté enfadado no le impide disfrutar de algunos de sus antojos.
—Esta bien, pero primero debemos empezar a diseñar el cuarto de nuestro bebé. ¿Recuerdas?— respondió divertido ante las cosas que dice su pareja.
—Ya no tengo Amnesia, claro que lo recuerdo no soy idiota. — se cruzó de brazos nuevamente frunciendo el ceño.
—Alguien está muy a la defensiva.
—Tambien quiero... Comprarle una cuna al bebé de Millie. — dijo saliendo de entre las sábanas para ir hasta su habitación y cambiarse su ropa de dormir por una más formal.
Stolas ante lo que dijo Blitzo no le llevó la contraria. Ya no tenía algún problema con la pareja joven que resultó ser no sólo amigos cercanos de su Omega, también trabajaban para él.
El desayuno consistió en una pila de hot cakes bañados en chocolates y miel con un cuadro de mantequilla en la cima. Acompañado de un vaso grande de malteada de fresa. Por el momento a Blitzo se le olvidó su antojo anterior del helado de limón con polvo picante.
El resto del día todos incluyendo Loona ayudaron en la decoración de la habitación del bebé, y los pedidos que llegaban muy rápido. A diferencia de Blitzo, Millie prefería tener a su bebé descansando en la misma habitación. Ya luego se las arreglaría cuando esté fuera mayor, pero para eso faltaban muchos años más.
Incluso disfrutaron de la navidad que llegó en los siguientes días, Blitzo aprovechó y tomó eso de excusa para que Millie y Moxxie no negarán su regalo. Qué fue la cuna de bebé para su hijo.
X
Blitzo entre abrió sus ojos con cierta pereza y molestia. Alguien había jalado las cortinas de la ventana del balcón causando que la luz solar diera directo a su cara para despertarlo. Los últimos días habían sido entre agotadores pero divertidos por como todos convivían pintando y arreglando el cuarto de su bebé. Aunque Stolas en un principio había sugerido que mejor se lo dejarán a unos profesionales que decorarán interiores, Blitzo negó aquello rotundamente pues quería diseñar el cuarto de su hijo con sus propias manos. Y como fue de esperarse Stolas no se lo negó y ayudo a ello a pesar de no ser un experto.
Se estiró y bostezó, intento buscar con la mirada al culpable de su despertar tan temprano, porque para el las nueve de la mañana es muy temprano. Sin embargo sólo vio a su esposo con una alegre sonrisa entregándole una charola con un delicioso desayuno, no iba a mentir que olía tan bien que se le hacía agua la boca. Todavía no terminaba por acostumbrarse que todas las meriendas de ese lugar supieran a gloria. Ya había dejado de comprar comida de la calle y tenía una alimentación más saludable.
—Que me lleves el desayuno a la cama no significa que te perdoné más rápido. — objetó antes de comenzar a comer.
Ya habían pasado un par de días desde aquella charla que tuvieron, además de haber avanzado significativamente con la habitación de su bebé que sería la de alado.
—No se trata tanto de eso, en realidad.
—¿Así? ¿Entonces?
—Hoy se celebra algo muy especial.— se acomodó a su lado sonriente. Comiendo con él, Blitzo pensó que sólo era su desayuno y no que tenía que compartirlo. Pero eso explicaba porque era tanto. — Es 28 de diciembre.
—... ¿El día de los inocentes?— arqueó la ceja como si todavía no entendiera. ¿Le va a ser una broma? ¿¡Y si la comida tiene algo!?
—Tambien... Me refiero a que hoy cumples un año más de vida.
Blitzo parpadeó un par de veces antes de seguir comiendo con más confianza. Muchas veces se le olvidaba su propio cumpleaños. Él es más el tipo de personas que recuerda las fechas importantes de otros que la suya propia. Pero recordar que hoy cumpleaños tampoco es algo que le ponga muy alegre.
—... Ah, si. Mi cumpleaños. — contestó vagamente.— ¿Sabes? Nos es emocionante recordar que cada vez me hago más viejo. Tú apenas tienes treinta y yo cumplo treinta y cuatro, joder. — soltó un suspiro pesado. Por su estatura y complexión varios lo creían mucho más joven, ¡Pero no es así! Ya tiene más de treinta años, le puede dar coronavirus y es más difícil bajar de peso a su edad.
No sabe cómo pero apenas nazca su bodoque iba a volver a su sensual figura.
—Yo sólo espero que envejezcamos juntitos. Con muchos hijos.— le sonrió soñador. Blitzo lo miró extrañado sin entender el afán de dejar tanta descendencia. Él con Loona le era suficiente.
Unos minutos después hasta llegar a terminar su desayuno, Stolas le obsequió algo que no se había fijado que tenía. Un ramo de unos cinco y preciosos girasoles.
—Iba a preguntarte cómo sabes que los girasoles son mis favoritos, pero recordé que ya lo sabes así que...— tomó el ramo y le agradecio en silencio.
Debía admitir que el pequeño gesto le formó una sonrisa en sus labios. Porque realmente le encantan demasiado los girasoles, son alguno de sus puntos débiles.
—Dime Blitzy, ¿Qué te gustaría como regalo de cumpleaños?
—Nada en especial.— respondió encogido de hombros lavándose la cara y cepillándose los dientes dentro del baño. Stolas estaba en el umbral de la puerta esperándolo.
—¿Nada?
—Sólo quiero pasarla bien con todos. Con Millie, con Moxxie, con mi hija y contigo. Con eso soy feliz, sabes. — respondió sonriente, terminando de enjuagarse la boca y regresar a la habitación.
—Me gustaría hablar contigo sobre el bebé.
—¿Qué cosa exactamente?
—Nombres para ser más específico.— contestó mirando como Blitzo se empezaba a cambiar de ropa. O mejor dicho, se ponía ropa. Después de todo los dos durmieron con nada más que ropa interior.
—Hum... Cierto. Debe ser algo muy importante. ¿Puedo escogerlos yo?— aparentaba no estar emocionado, cuando en realidad lo estaba.
—Es mejor los dos. ¿Cómo te gustaría si fuese niña?
—Anthonia. ¡No! Johanna. ¡Espera! Elizabeth o Victoria. — dijo haciendo un par de ademanes en las manos. A la vez que seguía buscando su ropa en el armario.
—Suenan a nombres históricos de Reino Unido. — comentó recordando el nombre de todas sus abuelas y bisabuelas.
—Por eso.
—¿Entonces al final con que se queda?
—Bueno... En realidad hay un nombre que me llama mucho la atención. No se, una amiga se llamaba así y me gustó tanto.
—¿Tu amiga?— los celos no se hicieron del rogar.
—No, su nombre. Es que me pareció bonito y me gustaba decirlo. Definitivamente quiero llamar así al bebé si es niña.
—¿Cómo?
—Salomé.
—Es un bonito nombre amor. Pero, ¿Si es niño?
—Tengo entre Peyton o Jordan. ¡Es tan difícil! — suspiró terminándose de vestir por fin.—Por cierto... Más te vale que me des el mejor regalo del mundo.
—Pero hace rato dijiste que con pasarla con tus amigos y familia estabas bien. Qué ese era tu regalo.
—¿Me estás contradiciendo Stolas? ¿Acaso se te olvida que estás en la cuerda floja?
—... Eres un Omega manipulador. — antes de que saliera, lo rodeó de la cintura hasta atraerlo a él y poder abrazarlo.—Pero, ¿Sabes? Nunca te librarás de mí, tú y nuestros hijos son lo que más quiero ahora y siempre.
—Stolas... Nunca te lo dije ni antes ni después de la boda, e incluso cuando lo hice una vez no lo sentí verdadero. Sólo quiero que sepas... Qué no me arrepiento de haberte conocido, aunque las condiciones no fueron las mejores y el inicio fue lleno de engaños y actuaciones, al final me enamoraste como no tienes idea. — correspondió el abrazo hundiéndose en el pecho del mayor, o al menos hasta donde podía alcanzar.
—Blitz.
—Perdón por haberme acercado a ti a base de engaños. Nunca quise jugar contigo de esa forma, porque nunca supe que lo que causarias en mí. Y aunque sigo bastante molesto porque te aprovechaste de mí marcándome y usando tu voz de Alpha, esto seguirá doliendo mucho.— admitió.
—¿Qué te duele mi pequeño rollo de canela?— le tomó del mentón para alzarlo y él se inclinó hacia él.
Blitzo ignorando el apodo, prosiguió.
—Que a pesar de lo mierda que puedes ser a veces, aún así te amo tanto que duele porque rompe todas mis reglas. Y esto es muy difícil de confesar, en serio. Así que escucha bien lo que te estoy diciendo porque no pienso repetirlo. Oye, ¿Me estás escuchando?— hizo un mohín en sus labios al notar como Stolas no decía nada durante un buen rato y sólo se le quedaba mirando.
—Te escuchó perfectamente.— su gran sonrisa parecía no caber en su rostro.
—¿Y por qué te quedas mirándome así?
—Porque ni cuando nos casamos o hacemos el amor, me has dicho un te amo tan precioso y sincero como el de ahora. Aunque bueno, creo también que es el primero, estoy seguro. Por eso me sorprendiste. Pero tú siempre has sido una caja de sorpresas desde que te conocí. Desde que llegaste a mi vida, nunca pensé en volver a sentir otra vez algo tan bonito y cálido, fuerte. Este sentimiento es tan real...que a veces tengo... Tengo tanto miedo de despertar y que todo ésto acabe, que todo ésto no exista o que simplemente me abandones. — confesó repartiendo varios besos en toda la carita del Omega.
Blitzo jamás se había sentido tan identificado con algo que Stolas había dicho, la forma en cómo se expresa, tan libre y exacta, precisa y fluida es algo que siempre admiro de él. Quizás una de las razones por la que también le empezó a traer fuertemente. Ni siquiera le dio tiempo de contestarle porque Stolas siguió hablando.
—Se que no me he portado tan bien contigo, que a veces hago lo que quiero, que a veces soy un total imbécil pero... Justificó mis acciones con un "así no lo perderé, así me querrá" o "Estará siempre a mi lado". Porque yo odio... Odio ese sentimiento de soledad, ya no lo soportaría. Soy un egoísta y posesivo. Porque antes pensaba en mi felicidad, pero ahora... — hizo una breve pausa acariciando las mejillas del más bajito, besando su nariz respingona y admirando el rubor que se apoderó de las mejillas del Omega haciéndolo ver tan lindo.—Ahora realmente, desde tu accidente he estado cambiando. Porque ahora lo único que más me importa es tu felicidad. Sólo la tuya Blitzy.
—Callate. Me vas a hacer llorar. Eres odioso. Uno no puede estar enfadado contigo porque sales con cosas lindas que me hacen sentir amado.— se quejó Blitzo sin poder creer tremendo discurso que Stolas se sacó sólo para ablandarlo.
—Te amo. Y diré todas las cosas lindas que sean necesarias para que te sientas amado. ¿Oíste?— le besó la comisura de sus labios, haciendo enojar a Blitzo pues pensó que le besaría justo en la boca. Cosa que jamás admitirá en voz alta.
—No soporto tanta cursilería.
—Me soportas a mi.— rió enternecido. Para después deshacerse del abrazo y ponerse de rodillas confundiendo al más bajito. — Ya quiero que se note tu pansita.— lo abrazó desde esa altura restregando su rostro en su barriguita.
—Sabes... No te dí nada por tu cumpleaños, ese día apenas despertaba del coma. — comentó para cambiar del tema. Odiaba sonrojarse cuando Stolas hacía algo sumamente cariñoso y por lo tanto lindo. En especial si se trataba de su bebé.
—Blitzy, que me des un bebé es regalo suficiente.— le respondió poniéndose de pie con una sonrisa alegre.
—Ah, ¿ahora me ves como una incubadora? Maldito macho opresor. — se cruzó de brazos indignado.
—Yo no quise decir eso...
—¡Ja,ja,ja! Sólo estoy bromeando. — dijo entre varias y fuertes carcajadas al haber logrado que Stolas se espantara por varios segundos. Molestarlo también es una forma de divertirse. Lo extrañaba, no iba a negarlo.
—A veces me espantan tus cambios de humor. — admitió aliviado de que Blitzo no se haya enojado con él enserio.
Los dos caminaron hasta la sala, donde los esperan su hija junto a compañía.
—Bien, ¿Cuáles son los planes para mí cumpleaños?— sonrió poniendo sus manos en los costados de su cadera apenas llegó a la sala principal donde en los sofas están sentados Millie, Moxxie y Loona.
Stolas sólo disfrutaba de aquel momento especial, cercano y real a lado de su amado pequeño Blitzy. Es todo lo que necesita para ser feliz él también.
"—Y es por eso que debemos estar juntos."
Palabras: 2, 960
Fecha de publicación: viernes 20 de marzo del 2020
Escritor: JaquiiAleWorld
Fandom: Helluva Boss
Historia: "Essencia"
Au: Omegaverse-Humans
Nota del escritor:
¿Cómo les va en la cuarentena?
Malditas clases en online. Todavía que uno tiene mucho que estudiar para el examen de ingreso de la Universidad.
Coincidencia que la dibujante haya puesto girasoles en el dibujo? Jajajaja no lo creo
Este bien pudo ser el final de la historia, pero aún tengo más cosas planeadas y que escribir. No estoy seguro pero puede que la historia tenga al final 26 capítulos epílogo.
Advertencia y Spoiler: el siguiente capítulo pasará el tiempo hasta llegar a la boda doble que se mencionó capítulos atrás. Por lo tanto también se notará más el embarazo de Blitzo.
Neta chicos, lo que haría yo porque el Stolitzo se hiciera canon.
Obvio no se cuándo es el cumpleaños de Blitzo, pero aquí puse que fuese el día de los inocentes. Estuve apunto de no poner nada relacionado con ésto hasta que me acordé a último momento. En fin, ¡Nos vemos hasta el próximo capítulo!
