CAPITULO 21
Al siguiente día, tanto Candy como Albert amanecían como toda pareja de enamorados con arrumacos y besos, Albert acariciaba la espalada desnuda de Candy, en lo que Candy le daba besos en el cuello, pero ya era hora de levantarse ya que tenían casi dos días encerrados, que no habían querido ni salir a ver la luz del sol.
-Amor ya debemos salir de la cama le decía Candy a Albert, tengo deberes que cumplir.
-No amor, es más tenemos platicas pendientes y realmente quiero hablar contigo ya no quiero que tengamos ni un mal entendido más, quiero que de ahora en adelante exista la suficiente confianza, como para hablar de lo que nos pasa y sobre todo como lo que paso en la oficina.
-Hay no me vengas a decir que no te habías dado cuenta del juego de esa arpía porque yo no te la creo.
-Así y tú de tu enamorado, crees que no veo como me quiere fulminar con la mirada, cada que me ve contigo.
-Bueno amor, la verdad es que entre Stefano y yo nunca hubo nada, mirándolo a los ojos, de hecho, yo solo me acerque a él por Abigail, esa niña se robó mi corazón y tú sabes por qué.
Albert se acostó en forma recta mirando hacia el techo, - si lo se amor, pero eso no quita que sienta celos que te anda rondando
-Si lo sé, lo de Stefano, no es nada, es más él, no está enamorado de mí, solo del recuerdo de su esposa, dicen que mis ojos son del mismo color que los de su esposa, entonces he llegado a creer que soy solo eso, alguien que se la recuerda.
Albert, la abrazo, - ven acá, sé que no tuviste nada con él, porque te conozco jamás hubieras accedido a estar conmigo de nuevo, si tu hubieras tenido algo con el Stefano, pero aun así me dan celos, así que procura ya no estar cerca de él, quieres, si hazlo por mí.
-Sí y tú no te acerques a Lesly Dach, porque si lo haces te castro, escuchaste y hablo enserio.
-Jajajjajajajajja, no amor, todavía tengo la esperanza de tener hijos contigo.
-Lo que me recuerda que debo viajar, mejor dichos vamos a viajar a Escocia, me han convocado tengo que presentarme lo más pronto que pueda.
-Pero para que te convocaron.
-Para que más, para presionarme con lo del heredero, llevan con eso, desde que me case contigo.
Candy, solo lo miro con ojos de preocupación, le dijo_ Albert y si no puedo tener hijos, tú me dejarías.
- Amor, no, como crees, que yo haría eso, si te he buscado por mucho tiempo como para que, yo te deje, solo porque no puedas darme un hijo.
-Sí, pero si en verdad yo no puedo, lo has pensado detenidamente.
Albert, la abrasa, _bueno si eso pasara, creo que hay muchos niños en el mundo que necesitan cariño, podríamos adoptar.
-Pensé, que ibas a querer tener una concubina, para que te los diera.
-No, la verdad es y escúchame porque solo lo diré una vez, si tú no puedes darme hijos, no quiero tenerlos con nadie, eso es algo que no me preocupa, si los deseo no te lo voy a negar, pero contigo, con nadie más.
-Pero si, los ancianos te quieren obligar.
-Amor, creo que llegue a un punto donde lo que digan los ancianos no me interesa, que digan misa, han tratado de todos los medios de que tenga a otra mujer para dar un heredero al clan, pero yo me he negado, así que deja de preocuparte, yo solo quiero, deseo y muero por estar contigo.
Candy, se levanta para cambiarse, Albert la observa y la abrasa, acariciando sus nalgas, auch, aún me duele.
-Perdóname, pero era eso o la tina con agua helada.
-Eso te lo voy a cobrar con intereses.
-Gustoso los pago, abrasándola.
-Voy a pedir el desayuno, ya suéltame, sale para pedir el desayuno, Cecil estaba en los escalones, en cuanto la vio.
-¡Señora¡ pensé que nunca iba a salir del cuarto.
Candy, muy sonrojada, _hay Cecil, por dios que cosas dices, anda a preparar el desayuno.
-Si señora, ya no supe si hice bien en dejar las flores, es que son tan bonitas y adornan la casa.
-Hasta cuando me vas a obedecer y dejaras de obedecer a mi esposo.
-Hay señora, es que como decirle que no al señor, si nada más me habla y me tiemblan las piernas, de verdad como usted no se desmaya cuando la toca.
-Suspirando que te digo, si me tiene loca por él.
-No, si eso, se le nota desde que llego se le vio luego, luego la felicidad.
-Anda Cecil, el desayuno que el señor, no tarda en bajar, una Candy sonriendo.
-Si ya voy, le digo que, si no fuera porque el señor me subió el sueldo, ya me hubiera ido.
Ya en la mesa desayunando, -Amor debo ir al pueblo donde tengo mi casa es que tengo que ir a pagar a los trabajadores y hacer otras cosas pendientes.
-Mi vida, pues vamos, además solo voy a firmar unos documentos a George, solo no olvides que debemos regresar el próximo sábado para la fiesta de los Dash.
- pero yo, la verdad no tengo ganas de ir a esa fiesta, con un puchero.
-Amo debo ir, tengo pendientes con Dash, que quiero finiquitar y sé que no está, salió de la ciudad, solo regresara para esa fiesta, después de esa fiesta debemos partir para Escocia.
En eso interviene Cecil_ vaya señora, demuéstrale a esa rubia desabrida, que usted es la señora del señor y que, aunque haga lo que haga, no podrá quitárselo.
-Jjajjajajjajaajja, sonaron las carcajadas de Albert, al escuchar a Cecil, anda amor demuéstrale que tú eres mi señora, has caso de lo que dice Cecil.
-Cecil, cállate la boca, no debes de meterte en la plática, escuchaste.
-Si señora, eso me saco por dar consejos, aparte me regaña, miren a esta por mí no vaya y que la guereja esa le quite el marido, ande a ver qué hace después, ahí andar llorando por los rincones.
-Cecil, a la cocina antes de que pierda la paciencia.
-Si señora, ya me voy, ya me voy, no es necesario que me corra.
-Tu deja esa sonrisa maliciosa, que no me causa gracia.
Albert, estaba que no cabía en su felicidad, le daba mucha risa las tonterías de la joven mucama, - oye amor de donde la sacaste, si la escucha mi tía, capaz que le da algo.
-Hay ya se, jajajjajajaj pero es buena en su trabajo, además es más una compañía, la tome como mi doncella, cuando viaje con la compañía de teatro, ella estaba huérfana, sola y sin trabajo, así que le dije si quería ser mi doncella, así que, desde casi cuatro años que vive conmigo bajo mi protección.
-Vaya así, que debo agradecerle que te cuido, cuando no estuviste conmigo, besándole la mano, _bueno amor, solo voy a revisar unos documentos y eso es todo, para irnos al pueblo.
En el pueblo donde tenía poco tiempo de establecerse Candy, era objeto de varios rumores por ser una mujer sola, la cual la señalaban supuestamente por no tener un esposo, ya que muchos no sabían que era casada, solo el sacerdote sabia la verdad, ya que acudía a él, para confesarse, varias veces el sacerdote, le había dicho que perdonara a su marido que era lo correcto a lo que Candy, se había negado rotundamente.
La había querido persuadir varias veces, pero ella, siempre tenía una negativa, también le dijo que, si quería iniciar una nueva relación, eso no estaba bien ya que iba en contra de la iglesia, pero sabía el sacerdote que varias parejas, ya lo habían realizado, el divorciarse y tener un matrimonio después, contra la voluntad del hombre, no podía hacer nada.
Así que Candy, simplemente ignoraba lo que se decía de ella y procuraba ser caritativa, siempre daba buenas contribuciones a la iglesia para los orfanatos y la gente que estaba muy mal económicamente, le daba trabajo al que lo necesitaba cosa que en esa época muy pocas personas lo hacían.
Al llegar al pueblo, inmediatamente se percataron de que Candy, no llego sola, de hecho, llego con un hombre y sobre todo que la llevaba del brazo, todos se preguntaban quién era ese hombre, la gente solo los miraba y cuchicheaban, a veces hasta ni disimulaban su asombro.
En cuanto llegaron Candy, comenzó con el pago a los trabajadores, en lo que Albert estaba en el jardín tratando de arreglarlo, ahí estarían casi toda la semana hasta que se llegara el viernes, para asistir a la fiesta el sábado a la casa de los Dash.
Cuando de repente llego Abigail, por la arboleda…
-Hola, te estuve esperando para nuestro picnic.
-Hola, no se me olvido, lo que pasa es que tuve muchas cosas que hacer, así que tuve que irme y es la razón por la que ya no pude asistir.
-mmm y tu novia la encontraste.
-Sí, así es la encontré.
-mmm vive cerca de aquí.
-Sí, así es…
-Es bonita.
-Sí, muy bonita, casi igual de bonita que tú.
Abigail, se ruborizo, en cuanto Albert, le dijo que era bonita, en ese momento le iba a contar de quien se trataba cuando se escuchó, el grito de la niñera…
-Abigail, Abigail, ahí estas ya te dije que no quiero que vengas a molestar a la señora Brown tu papa hablo muy seriamente contigo, porque no haces caso, anda vámonos antes de que se entere dónde estabas, disculpe señor por la molestia, de verdad.
-No se preocupe, la niña no es molestia, Abigail espero y nos puedas seguir visitando.
-Si adiós, levantando su manita para decir adiós…
En eso salió Candy, para solo verla a lo lejos, Albert la vio cómo se entristece y la abraza, ya amor no te pongas así, ella debe obedecer, además es mejor así, pronto deberemos partir, recuerda que tengo una reunión con el consejo, viajaremos a Escocia, no se de ahí para América.
Así, que deberemos viajar la próxima semana, ya sabes que estoy obligado, sabía que la verdadera razón para ese requerimiento, era de que no tenían hijos aun y que iban a presionarlo para que sí, no los podía tener con su mujer, los podría tener por medio de una concubina.
Pero ya estaba decidido inclusive a renunciar al patriarcado, si los del consejo se ponían muy renuentes, ya no permitiría que siguieran con eso, tenía un plan el cual sabía que, si el también presionaba, lograría su objetivo.
Ahora, que estaba de nuevo con Candy, no le importaba nada, solo estar con ella, su motivo para vivir, tenía lo que había deseado desde hace mucho tiempo, ahora que estaba a su lado, nada ni nadie, los haría separarse, así tuviera que pelear contra el mundo, lo haría.
Ya en el pueblo, se hablaba de quien era el hombre, con el que estaba viviendo la señora Brown, ya que aún no sabían, aunque muchos especulaban que era su amante, cosa que, hasta el cura del pueblo, solo pudo imaginar de quien se trataba, solo esperaría para hablar con Candy, para verificarlo, si no se ganaría una gran reprimenda.
Ya por la tarde fueron al pueblo, para dejar su contribución como cada mes, cuando el sacerdote la vio la saludo como siempre.
-Buena tardes hija, veo que ya regresaste, ahora si tardaste más, de lo que esperábamos, pero pasen, veo que no vienes sola.
-Padre, él es mi esposo, William Albert Andlay.
-Mucho gusto hijo, la verdad me complace que se hayan reconciliado.
-Si padre, esta mujer es el amor de mi vida y no pienso estar sin ella nunca más.
-Me alegra escuchar eso, no hay nada como el amor para ser feliz, pero dime hija a que debo tu visita.
-Bueno padre, muy ponto partiremos a Escocia y lo más seguro que de ahí nos iremos para América, pero yo le mandare mi contribución para el orfanato, de eso no se preocupe.
-Padre, mi esposa y yo estamos de acuerdo en seguir apoyando esta noble causa, pero aunque no estemos, seguiremos mandando nuestra ayuda.
-Muchas gracias, de verdad es una pena que se tengan que ir, pero apenas van hacer las festividades del pueblo deberían quedarse, Candy los niños están preparando algo para ti, ahora para ustedes, no sé, si podrían quedarse para las festividades.
-Bueno puedo aplazar el viaje a Escocia, pero solo un par de meses, mi tía llegara a Escocia, que viene para la reunión del consejo, también fue convocada.
-Va a venir la tía, dios la extraño tanto…
-Así es mi vida, ya está preparando el viaje, así que solo un par de meses podre aplazarlo, después si quieras regresar, pero solo será para despedirnos, tengo asuntos en América, amor.
-Sí, lo sé, no te preocupes sé que tus obligaciones te llaman, además extraño a todos deseo ver a mis amigos y mis madres, aunque siempre les he mandado cartas, no es lo mismo.
-Bueno un par de meses, está bien, las festividades son a fines del mes que viene, espero no retrasarlos.
- No, padre gustoso esperaremos esas festividades, sé que, para Candy, son importantes y si son importantes para ella, para mí también.
Bueno padre nos retiramos mi esposa y yo daremos un paseo de novios por el pueblo.
-Vayan, anden y demuestren que para el amor siempre hay tiempo.
La Fiesta de los Dash, ya era el sábado, así que la pareja viajo hasta Londres, de nuevo para ir, aunque rehusada Candy, ya que tendría que aguantar las insinuaciones de Lesly hacia Albert, cosa que le desagradaba. Pero lo que más le preocupaba, no era Lesly, en sí, sino que también por obvias razones Stefano, también estaría y quería evitar cualquier enfrentamiento que pudiera darse entre Albert y Stefano.
Por su parte Albert, desde que llegaron a Dicha fiesta solo se dedicó a estar muy meloso con Candy, la tomaba de la cintura, de la mano, le daba besos coquetos en las cienes, en fin, para destacar que eran un matrimonio en toda la extensión de la palabra y que cualquier desavenencia, ya había sido arreglada.
Stefano, también llego a dicha fiesta, aunque le incomodaba la presencia del matrimonio Andlay, solo tenía que soportar un poco más, ya se corría el rumor de que partirían, aunque Candy, se veía feliz, nunca había visto ese brillo en sus ojos, así que como buen perdedor le deseaba su felicidad. más o menos dos meses había pasado ya desde la llegada de su esposo y ahora ya se la llevaba, aunque le dolía en el alma, así tenían que ser las cosas.
Albert, toda la noche tuvo que soportar las adulaciones de Lesly, sobre todo las indirectas que le enviaba a Candy.
-Dígame señora, como debo de nombrarla Brown o Andlay.
Para esto contesto Albert, _señora Andlay, por supuesto ella solo usa el Brown, para dar su aportación personal a las causas de los menos desfavorecidos, pero para cualquier efecto de la sociedad ante todos y ante dios, es mi esposa.
-Lesly, contestando a tu pregunta de hecho, soy Andlay desde que tengo memoria, ya que mi apellido es Brown Andlay, antes de casarme con mi esposo, después de eso pase hacer Brown Andlay de Andlay, así que, si, para ti soy la señora Andlay, y como dijo mi esposo, ante la sociedad y ante dios, ese es mi apellido, sonriendo.
Lesly, solo agacho la cabeza ante esa basta explicación de parte de Albert y de Candy, no le quedo más que quedarse callada.
La señora Dash, también sacaría su aguijón con veneno, vaya, así que usted es una Andlay, quien lo diría, si se presentaba ante todos como una mujer común, que hasta llegue a pensar que solo era una arribista sin escrúpulos, que andaba detrás de un esposo rico, de hecho, al verla cerca de Bruces, pensamos que ya había conseguido su objetivo.
Candy, sonrió y la miro, sabe señora muchas veces es necesario, pasar como alguien común, para ver la verdadera cara de las personas, ya ve usted, antes no me invitaba a sus fiestas por considerarme común, pero ahora que sabe quién soy, hasta la invitación llego a mi casa, es una lástima que no se percató quien era, a lo mejor y hubiese persuadido a mi esposo para que invirtiera en sus empresas, inclusive yo con mi fortuna personal, lo hubiera hecho.
Pero usted nunca quiso, mesclase con la gente común, sino al contrario, decidió juntarse con la gente corriente que solo se dejan llevar por las habladurías, si usted se hubiera acercado a conocerme, sabría que lo único que me une al Sr. Bruce es que le doy clases de piano a su hija Abigail y de ahí nuestra amistad, pero bueno que se puede esperar de la gente corriente con la que usted trata todos los días.
Ya al acorralarla le susurró al oído, _ por cierto dígale a su corriente hija, que deje de ser tan regalada con mi marido, él nunca se fijaría en ella, eso lo sé, porque a él, le gusta lo común, pero jamás lo corriente.
Lesly, al ver que ni su madre ni ella, pudieron humillar a Candy, mejor se fue buscar a Stefano, para ver si llamaba su atención, el cual estaba exhorto solo viendo a la distancia a Candy, tomando copa tras copa, sin medirse.
La señora Dash, trago seco y se disculpó, alegando que tenía que ir a pedir más bocadillos, saliendo de aquel salón aturdida, por cómo le había contestado Candy, jamás pensó que alguien como ella, la fuera a poner en su lugar, si nunca nadie se había atrevido, aun así, quería que su esposo insistiera en lo de la inversión.
Hilary estaba muy molesta- ya hablaste con él, para ver lo de la inversión.
-Si querida, pero aun no da su brazo a torcer y la verdad, no creo que quiera hacer esa inversión, tranquila buscaremos otro socio, ya cálmate.
-Cómo quieres que me calme si estamos al borde de la ruina, para hacer la fiesta tuve que pedir casi todo para pagar después, así que consigue esa inversión antes de que me dé algo.
-Está bien querida, dirigiéndose hasta donde Albert, estaba con Candy, para abordarlo con la inversión, no podía ser descortés así que le pidió hablar en privado, Albert, fue para hablar con Dash, dejando a Candy, sola con otras damas que estaban en la misma fiesta.
Fueron al despacho donde Dash abordo a Albert, _ mi querido amigo, se de antemano que está a punto de irse, pero no puedo dejar que se vaya, sin antes ver los asuntos que tenemos aún, digo tenemos algunos negocios aparte de la textileria.
-Qué bueno que tocas ese punto, sabe que no me gusta que me tomen el pelo, mucho menos que quieran tender una trampa, soy un hombre que respeta los negocios y trato de hacerlo lo más transparente que puedo, con esto le trato de decir, que voy a finiquitar cualquier trato que tenga con usted.
-Pero, porque dice eso, si todos los negocios que tengo con usted, son muy transparentes, no puedes hacer eso.
-Sí, sí puedo, le sugiero algo, antes de querer venderme a su hija, asegúrese que la quiero comprar.
-Pero como se atreve.
-No, como se atreve usted, hacer algo tan bajo, por dios es su hija, que clase de padre puede querer vender a su hija al mejor postor, solo para obtener una negociación, cree que no me di cuenta de su juego, que era lo que realmente quería con eso, digo porque comprometerme con su hija, no puede, ya que estoy casado.
Lo siento, pero no quiero tener negocios con usted, es hora de finiquitar todo, mi secretario, se pondrá en contacto con usted para dar por terminada cualquier relación con sus negocios, se cuál es su situación y estaba decidido ayudarlo, hasta que usted y su hija se atrevieron a persuadirme de esa manera.
-Es que eso, no es así, de verdad te pido que lo pienses, te pido me disculpes, pero estoy desesperado, estoy al borde de la ruina.
-Lo siento Dash, pero le perdí la confianza y cuando eso se pierde es muy difícil recuperarla, míreme a mí que vine detrás de mi esposa, a recuperar su confianza, por culpa de usted y su hija, casi la pierdo de nuevo, de gracias que no soy otra clase de persona, que podría entre dicho la reputación de su familia, así que lo más conveniente para usted y para mí, es no tener más negocios, lo siento.
-Dash, solo se dejó caer en su sillón, con el rostro desencajado, sin esas negociaciones estaban en la total ruina.
Saliendo Albert de aquel despacho para buscar a Candy, e irse de esa fiesta sin sentido.
Una vez que vio que Albert, dejo a Candy, para irse con Dash, para su despacho, Stefano, solo se acercó a Candy, para esto ya estaba un poco pasado de copas, cuando fue tomo a Candy, del brazo para decirle que quería hablar con ella, Candy para evitar un escándalo, accedió a platicar con él, ya que se podía poner muy impertinente.
Llevándola a la terraza…
-Candy, yo solo quiero decirte que, aunque me duela solo quiero tu felicidad, sé que te vas a ir pronto y tal vez nunca te vuelva a ver, solo espero que… solo apuñando las manos, cuando de repente se acercó más, no puedo, no puedo dejarte ir, solo dime que no lo quieres, que es una farsa, solo dilo.
-Stefano, será mejor que entre, no está bien que este a solas contigo, aparte de que estas pasado de copas y mi esposa me va a buscar.
buscando la manera de no dejarla ir tomándola del brazo, no por favor no te vayas, solo quédate aquí conmigo con Abigail, seamos una familia, anda di que sí, Candy yo te amo, lo sabes, estoy enamorado de ti, sabes que, si tu accedes, yo podría ayudarte a que te separes de él, solo di que sí.
-Suéltame mirándolo con desaprobación, en verdad que ya te expliqué que entre nosotros no puede haber nada, amo a mi esposo y será mejor dejar esta charla que nunca debió ser, cuando iba de salida de la terraza, para entrar de nuevo al salón ya Albert, estaba esperándola, la abrazo con ternura saltarla para tomarla de la mano.
-Le voy a pedir, de la manera más amable que no se vuelva acercar a mi esposa, créame puedo ser tolerante hasta cierto punto, pero si usted decide acabar con mi paciencia sabrá quien es William Albert Andlay.
-Albert, por favor, no, mejor solo salgamos de aquí, quieres, mirándolo a los ojos.
Albert solo asentando con la cabeza, sabía que Stefano, estaba pasado de copas y que eso era una muy mala compañía, más cuando estas herido del corazón, sin más acontecimientos los rubios se fueron en su carro, hasta su casa, en el camino, vio los dedos que le dejo Stefano marcados en el brazo, - amor te duele-
-No, solo fui a hablar con él, estaba pasado de copas y quise evitar un escándalo.
- Mi vida, pero no es correcto, voy a tener que charlar con él, aunque no quieras.
-No amor, no te expongas, por favor ya falta poco para irnos, solo hay que evitarlo si, por favor.
- No sé, mmm está bien, pero por ti lo haré, aunque no voy a soportar otra más, de acuerdo.
-Sí, apoyando su cabeza en su hombro.
El par de meses paso rapidísimo, cuando vinieron a ver ya eran las festividades del pueblo, las cuales todos participaban Candy, últimamente se veía pálida y un poco cansada, pero ella pensaba que era de tanta actividad nocturna, a la que se sometían los dos cada noche.
En esa mañana, _levántate mi vida, ya es muy tarde…
-mmm déjame dormir, anoche dormimos muy tarde.
-Si mi vida, pero ya debemos arreglar las maletas, recuerda que la próxima semana partimos.
-Sí, ya lo sé, ya le dije a Cecil, que las haga.
Cuando de repente por un impulso se levantó Candy, a vomitar corriendo al baño, sentía que las entrañas se querían salir, de tanto que se le venía el asco.
-Estás bien, te veo pálida.
-Sí, fue la cena de anoche, me sentó muy pesada.
-mmm llamo al doctor.
-No, solo tengo revuelto el estómago no es nada, pediré un té a Cecil.
Candy, en toda esa semana casi no comía nada, todo le daba asco y solo quería estar durmiendo, cosa que empezó a preocuparle a Albert, ya que esos síntomas no le gustaban, realmente estaba muy preocupado, más al ver su palidez.
Cuando regreso de su oficina, se llevó la sorpresa de que Candy, no se había levantado y ya eran casi las tres de la tarde, así que subió y ahí la vio dormida aun, con mimos la despertó.
- Vamos amor, hora de levantarse me dijo Cecil, que no has ni desayunado, me preocupa no has querido ir al doctor, en cuanto lleguemos a Escocia, pediré al doctor de la familia, que te hagan unos estudios.
-No Albert, solo estoy cansada es todo, últimamente esto de mudarnos me tiene exhausta, además tu no me das tregua, casi todas las noches ni dormimos, es eso, nos estamos desvelando mucho, no te preocupes, solo voy a comer algo, si anda pídeme de comer y un té.
Albert, estaba muy temeroso, ya que Candy, comenzaba a presentar un poco de baja de peso y su palidez, más los vómitos matutinos, acompañado de ese cansancio, no era normal, pero el solo pensar que Candy, pudiera estar enferma era su mayor temor, ya había pasado lo de su hermana, que los síntomas fueron muy parecidos, hasta que termino por consumirla cosa que no podía dejar de pensar, así que, aunque Candy, no quería pediría una consulta con un doctor de la ciudad, solo para que la revisaran.
Al otro lado de la ciudad Stefano Bruce, solicitaba un préstamo a un banco para realizar la inversión para la textileria, sabía que con un ingreso así podrían expandir la empresa, no como les gustaría pero si por lo menos llevarla a otro nivel, iba pasando por un callejón cuando fue interceptado por unos rufianes, que sabían que recibiría una fuerte cantidad de dinero.
-Alto Ahí y danos todo lo que traes, le dijeron los maleantes que eran cuatro, lo agarraron entre dos y le enterraron una navaja.
Cuando le habían quitado el dinero, los maleantes huyeron dejándolo inconsciente, cuando recobro el conocimiento se arrastró, tocando la única casa cercana que conocía la de Candy, le abrió Cecil…
-Pero que le paso Sr. Stefano, dios santo si esta bañado en sangre, rápido gritando ayúdenme.
En ese momento bajo Candy, que venía saliendo de la recamara y con ayuda del mayordomo lo acomodaron en la sala, llamando enseguida al doctor.
Presentaba fiebre muy alta, lo subieron a una recamara para limpiar la herida, cuando Albert, llego vio que todos estaban muy aterrados y atareados _amor que pasa.
-Es Stefano, viene herido, no sé, que le paso, pero el doctor lo está atendiendo, no te enojes por favor.
-No como crees, yo voy a ver que dice el médico, apenas iba a subir cuando se percata que Candy se puso muy pálida, más de lo que estaba, apenas si la logro sostener, llevándola a un mueble para recostarla _ amor, amor, Candy estas bien, muy preocupado.
Candy, reaccionando, si no es nada, solo fue la impresión.
-Amor, solo quédate aquí, yo voy a subir para ver como esta, está bien, ya es hora de ir al médico, aunque te niegues.
-El doctor curo la herida, informándoles que no atravesó ni un órgano, solo que tenía una infección tendría fiebre muy alta y si la infección seguía era probable que no resistiera, era cuestión de esperar, que tenían que cuidarlo toda la noche, si pasaba la noche estaría fuera de peligro.
Aunque Candy, lo quería cuidar Albert, se negó, le dijo que se fuera a descansar que el junto con Cecil, lo cuidarían en la noche, pero Stefano, estaba mal de hecho empeoro, llamaron al doctor para que lo revisara, pero para esa época, era muy fácil morir de una fiebre por una infección, solo informándoles que tenían que bajar la fiebre para que se recuperara.
A la mañana siguiente Candy, entro a la habitación y le dijo a Albert, que ella se quedaría a cuidarlo que el descansara.
-Pero amor, tú no estás en condiciones, ayer te desmayaste, estoy preocupado, estas muy pálida, además te ves cansada, no.
-No es nada, mira hoy amanecí bien, anda ve a dormir un rato, yo me quedo ya mande a llamar a su amigo Cornelio, en cuanto llegue él, se quedará a cuidarlo, anda ve.
-Está bien, dándole un beso en la frente, solo no te agotes, si te sientes cansada me despiertas y yo te ayudo.
-Si mi amor, anda ve descansa.
Candy, al ver a Stefano, como deliraba por la fiebre y la impotencia de no poder hacer nada, entendió por lo que alguna vez paso Albert con Helena, como pudo ser tan ciega, si cuando estas en una situación como esa, cuando vez a una persona casi muriendo, no piensas solo das compañía, como pudo juzgarlo tan severamente.
Cuando en eso Stefano, abrió los ojos, _ Candy, mi hija por favor, quiero ver a mi hija, estoy muriendo solo quiero verla.
-Tranquilízate no te vas a morir, el que hayas despertado es buena señal, anda has un esfuerzo para salir de esta.
-Candy, si me pasa algo hazte cargo de mi hija, de mi Abigail.
-No va a ser necesario, ya que tu estarás bien, cambiando las compresas frías, así estuvo toda la mañana, hasta que por fin la fiebre fue descendiendo, cando el doctor lo reviso se percató que ya estaba fuera de peligro.
Dejándolo en compañía de su amigo Cornelio, que ya había llegado.
-Gracias señora Andlay, de verdad por lo que hicieron por mi amigo, no sé, qué, hubiera pasado si ustedes no lo hubiesen ayudado.
-Nada que agradecer, es un amigo, tanto mi esposo como yo, lamentamos lo sucedido.
-Voy a subir a cuidarlo, vaya a descansar, se le nota el cansancio.
Cuando entro a la habitación Albert, se estaba afeitando, Candy, solo fue lo abrazo por detrás y le dijo_ amor te pido una disculpa, yo no entendía por lo que estabas pasando.
-Pero mi vida de que te tengo que disculpar, si soy yo el que debo pedirte perdón por hacerte sufrir.
-No amor, yo no te entendía, me segaban los celos hasta ahora que vi lo que es acompañar a una persona que está muy cerca de la muerte, puedo comprenderte, yo no podría entender jamás por lo que pasaste, por lo que debió ser ver morir a esa mujer, perdóname.
Se, que en su momento la amaste mucho y eso me hizo que me cerrara, que no viera que veces la vida nos pone pruebas, pruebas como esas para darnos cuenta que como seres humanos debemos, dar a los que nos necesitan y a veces no es dinero, sino compañía lo que piden de nosotros.
-Candy, mi amor sabes que te amo y no hay nada que disculpar, sé que lo que paso en parte fue mi culpa por no confiar en ti, debí hacerlo, debí haberte contado, mas sin embargo calle y no lo hice consiente solo quería reconfortar un poco a Helena y a causa de eso te perdí.
-No amor, no sabía lo que es estar en esa situación, ahora lo se y te entiendo. Te amo, mucho.
-Ven siéntate conmigo, nunca tocamos este tema, la verdad como te dije antes me es difícil, hablar ciertas cosas, pero es necesario, Albert, comenzó a platicar con Candy, absolutamente todo sobre el tema de Helena, hasta llegar al punto donde la acompaño en sus últimos momentos.
yo sé, que te falte, sé que me equivoque al no decírtelo, pero en ese tiempo, pensé que estaba haciendo un bien a alguien, aunque no pensé que te perdería, lo siento te pido perdón por eso, te pido perdón porque te falle, porque te lastime, te pido perdón por no confiar en ti.
Pero me sirvió, para madurar, que hay cosas que nos cueste tenemos que hablarlas, esta es una de ellas, si no fuera así, yo no hubiera ayudado a la persona, que en estos momentos está en esa habitación, solo lo hubiera echado por los celos que me hubieran invadido, celos infundados, aun así, ahora veo las cosas distintas, ahora confió en ti, confió en que me amas, así como yo quiero que tu confíes en mí, que confíes que te amo y que nuca haré algo para lastimarte.
Candy, solo lo tomo de la cara y acerco sus labios a los de él, para susurrarle_ te amo, pero te pido que esa parte que nos hizo tanto daño lo dejemos atrás, dejemos el pasado y de ahora en adelante solo iniciemos como lo dijimos desde cero, que ella, no sea parte de nuestras vidas, no quiero su sombra en nuestro matrimonio.
- Si, lo sé, te aseguro que no será una sombra, pero quería contarte todo para que sepas que yo por ella, no sentía más que compasión, solo eso y que a la única mujer que amo, es a ti.
-Ahora, lo sé, dándole otro beso.
- Ahora, debemos ir al doctor, Candy me preocupa tu salud, sabes mi hermana, paso por los mismos síntomas que tu padeces, así que por favor deja que el doctor te revise, con esto que paso tuvimos que cancelar el viaje, yo esperaba que te revisara el doctor de la familia, pero por favor ahora que el doctor salga de la habitación, solo deja que te revise.
-Si está bien, yo también, ya me empiezo a preocupar.
El doctor, le dijo a Stefano, que ya estaba fuera de peligro, que si quería ya en un par de días podía dejar la cama, para poder irse a la casa de Cornelio, ya que era incomodo estar en esa casa, más cuando Albert, estaba ahí, aunque le agradeció, ya que supo que lo cuido cuando estaba muy mal, cosa que solo hacen los amigos.
Ya cuando el doctor, salió de la recamara donde se encontraba Stefano, Albert le dijo que si por favor podía revisar a Candy, el cual accedió.
Ya en el despacho y le hizo algunas preguntas de rutina, preguntas sobre sus cambios desde que fecha había comenzado sus síntomas, haciendo una revisión de su presión _bien señora le mandare hacer unos análisis, para ver cómo anda de la sangre, el desmayo pueda ser por la impresión del momento, aunque casi podría decir que lo que usted tiene…
-Que doctor es algo malo.
-No solo no quiero crear falsa expectativas, ya no queremos dar diagnósticos sin estudios más profundos, mejor esperaremos los resultados, los tendré en dos semanas.
-Pero doctor, nosotros viajamos este fin semana para Escocia, no puedo quedarme dos semanas.
-No se preocupe, yo los resultados se los mando por correo a su doctor, ahí ya el llevaría su caso, en Escocia, se quién es su doctor es un colega, así que no hay ni un problema, bueno señora Andlay, la dejo procure descansar.
-Albert, se detuvo a platicar con el doctor.
- Bueno señor Andlay, la señora está bien, solo mande hacer unos análisis para descartar cualquier posible anemia, de paso ver de qué se trata todos esos trastornos que tiene, no me quiero adelantar así, que solo a esperar que arrojan los resultados, últimamente hay enfermedades que se presentan con síntomas de otras cosas, que solo retrasan los tratamientos, así que no quiero equivocarme dando un diagnóstico.
La semana se acabó Stefano, se fue a su casa, ya estando bien, agradeciendo lo que hicieron por él y sobretodo en paz con la pareja de rubios, Abigail, muy triste se tuvo que despedir de Candy, aunque sabía que tal vez no se volverían a ver, quedaron de escribirse.
Ya el viaje a Escocia, estuvo desastroso pesado para Candy, que todo el transcurso fue muy mareado y con muchas nauseas, solo las aplacaba con un té que Cecil, le preparaba, llegando a la Villa Andlay, ya eran esperados por el séquito de sirvientes y por la tía Elroy, la cual estaba muy emocionada por ver a Candy.
Ya cuando se bajaron del coche la tía corrió abrazarlos, _Hija, por fin te vuelvo a ver.
-Tía perdóneme, sé que no hice bien.
-No hija, no hay nada que perdonar, lo importante que estas bien y ahora de regreso con nosotros, pero a ver déjame verte, estas muy pálida hija, vamos a subir a tu recamara has de estar exhausta, del viaje, pero hijo acaso no la has llevado al médico.
-Si tía pero, sus resultados aún no están y el doctor, no quiso dar un diagnostico sin estar seguro, estoy preocupado.
-mmm esos doctores de hora, en fin, no te preocupes anda sube con tu mujer yo le pediré al doctor de la familia, que venga esta tarde a revísala, anda descansa en lo que pido su comida para que se las suban, ya las maletas las acomodaran después.
-Tía, cuando tenemos la reunión con el consejo.
-Mañana, esos ancianos decrépitos solo se preocupan por sus ganancias, les llenan los bolsillos y aun así, son implacables para determinar las cosas, pero no te preocupes hijo yo te voy ayudar y si lo que estoy pensando sale cierto, tu no tendrás que depender del consejo de hora en adelante.
-Bueno tía, subiré a la recamara, cuando entro se quedó helado al ver a Candy, en el suelo desmayada, cuando grito ayúdenme, ayúdenme, que llamen al doctor de inmediato, rápido suban las sales para ... _Candy, Candy, mi amor despierta, mírame mi vida, me estoy muriendo, si te pasa algo no sé qué voy hacer sin ti, solo mírame.
-Tía, no despierta, llame al doctor de inmediato.
-La tía, solo le dijo a la mucama que buscaran al doctor, que subieran las sales y un té, que subiera Petra la cocinera.
-Tia, pero, Pero, Petra para qué.
-Te lo explicó, después hijo.
Candy, despertó, ¿Qué me paso?
-Amor, despertaste ¿cómo te sientes?
-Solo cansada, solo eso y un poco mareada.
En eso subió Petra, solicitando que…
-Por favor salgan, yo tengo experiencia en estos casos, esperando a que salieran para platicar con Candy, a ver dime mi niña, desde cuando no sangras.
-Perdón…
-Si desde cuando no tienes tu periodo.
-Bueno de desde hace, pensando, de hecho, de que llegaron de la cabaña, después tuve mi periodo, ya después de eso, ya no la tuve estaba retrasada, muy retrasada.
-Bien deja que te revise, solo ponte cómoda, quítate todo y ponte una bata, ven te ayudo, ya que se cambió _solo recuéstate voy a ver si tu matriz está ocupada, solo introduciré mis dedos unos segundos solo relájate.
Candy, así lo hizo, se recostó para ser revisada por la señora.
-Bien tienes senos inflamados y la matriz ocupada, mi niña tienes aproximadamente cerca de dos meses de embarazo, veo que estas pálida te voy hacer la comida que más te acomoda, los primeros meses son así, en casi todos los embarazos, el tuyo no es la excepción.
-Candy, estaba en shock, queeeee embarazada, dios pues claro esos síntomas solo eran de un embarazo, no podía creerlo embarazada, si lo había deseado tanto, no se había dado cuenta, solo comenzó a llorar de felicidad.
_Anda niña, que no estas feliz.
-Si, por eso lloro de felicidad, yo, yo voy a tener un bebe.
-Sí, así es…
La señora salió de la habitación, vio a Albert, ahí parado afuera muy preocupado esperando para saber que tenía, - señor, pase la señora le tiene noticias.
-Noticias que clase de noticias, ella está bien, dígame con ojos muy preocupado.
-Pase mejor que se lo diga ella.
Ya Albert entro a la habitación, se quedó frio al ver a Candy, llorando a moco tendido.
-Mi vida, que te pasa, porque lloras, dime es algo malo, por favor dime, que no es nada malo, lo que tienes, si es así, te llevare a los mejores especialistas, solo deja de llorar y dime que te dijo la señora, mejor esperemos al doctor de la familia.
-Albert, estoy bien, mejor que nunca.
-Entonces que tienes, dime por favor, que no puedo con esto.
Candy, trato de calmarse limpiando sus lágrimas, pero su corazón corría a mil, amor _ vas hacer papa, estoy embarazada.
Albert, se quedó mudo unos segundos… después, queeee dijiste.
-Que vas hacer papa.
-En verdad amor, eso es lo que tienes, mirándola con expectación.
-Si voy hacer mama, voy a tener un bebe…
-Hay mi vida, que felicidad, hay pero que estúpido yo arrastrándote hasta aquí con este viaje, fui un imprudente, pero estas bien, digo que hago, es que no sé, ni cómo actuar, solo se quedó sentado al borde de la cama… voy hacer papa, se acercó a Candy, para llenarla de besos, eso es maravilloso, te amo, mi vida, te amo, dios estas embarazada, pero está bien dime, no te siente mal.
-Estoy bien no te preocupes, de hecho, me dijo que por lo que ella sabe, mi embarazo está muy bien, solo un poco pálida por los vómitos, pero que es normal.
-No mi amor, yo hasta que te revise el médico de la familia, voy a estar tranquilo, ya la tía, mando a traerlo.
Cuando el médico, llego solo confirmo lo que la cocinera, había dicho antes hasta las fechas a considerar del embarazo. - le dejo unas vitaminas y su lista de alimentos para que empiece a comer sano, para que ese bebe se desarrolle muy bien.
Me dijo su esposo, que pensaban viajar, yo no se lo recomiendo, su embarazo podría tornarse a delicado, si hacen un viaje muy largo, me refiero a que usted ya paso por un aborto antes, solo le queda esperar y si todo va bien solo entonces podrán hacerlo, me retiro te reviso en un mes o en su caso si tienes sangrado, algún otro malestar no dudes en llamarme.
-Si doctor, no se preocupe yo me ocupare personalmente de eso le decía una Elroy, muy contenta, -ya escuchaste hija deberás cuidarte, nada de andar con preocupaciones, ni viajes por el momento.
-Si tía, tiene razón Albert, quería viajar, pero creo que ya no vamos a poder.
En eso entro Albert, a la habitación, si mi vida no te preocupes le diré George, que se ocupe de todo, estoy pensando, que, porque no nos quedamos hasta que nazca mi hijo, donde más en estas tierras antiguas, te gustaría.
-Siiii, me gustaría mucho.
-Bueno hijo, yo los dejo, anda Candy, descansa no salgas de la cama por hoy, en un momento te suben tu comida, si no te apetece dime con confianza y preparamos otra cosa.
Cecil, que había viajado con ellos, se enteró por la cocinera sobre la noticia de que estaba embarazada, - eso es verdad, mi señora tendrá un bebe, vaya eso no me lo esperaba.
La cocinera le contesto _ Bueno es lo natural, si ella y su esposo comparten el lecho.
-Y no sabe cuánto lo comparten, uyyy si supiera…
En eso la escucho la tía Elroy en un tono regañador _niña, deja de comentar las intimidades de tus señores, anda ve a ver si mi sobrina necesita algo.
-No puedo.
-Como que no puedes.
-Es que el señor, me tiene prohibido tocar la puerta cuando él, esta con la señora, si me corre usted no me va a pagar lo que el señor me paga.
-Muchacha insolente, mira que contestarme.
En eso Albert, venia entrando a la cocina, - eso es verdad tía, Cecil tiene prohibido molestar cuando yo este con mi mujer en la habitación, vamos Cecil, sube para que ayudes a la señora, a tomar su baño.
Ya cuando se había ido, _ tía le pido que sea paciente con Cecil, ella es la doncella de Candy, y aunque es muy, como le digo, bueno como es, le tenga paciencia, ya que Candy le tiene alta estima.
-Hijo, sabes que no me gusta la servidumbre irreverente, pero por mi sobrina tratare de tolerarla, si la tiene cerca y se siente cómoda lo haré.
-Gracias tía, estoy feliz, muy feliz, un hijo tía, un hijo no puedo creerlo.
Albert, pensaba dios, tanto lo decíamos, ahora por fin, debo cuidar a Candy, no quiero que nada le pase, pero por nada del mundo, quisiera que lleve en hombros el peso de un patriarcado. No, luchare para romper esas cadenas, mi hijo será libre, libre de decidir con quién casarse, a que dedicarse, a viajar sin pensar en responsabilidades, dios mi hijo, no puedo creerlo, aun no nace y ya lo amo, lo amo por ser hijo de la mujer que adoro.
Ya quisiera conocerlo, ya quisiera tenerlo entre mis brazos y darle ese amor, que tengo exclusivamente para él, para mi hijo o hija no me importa el sexo, solo que este bien, lo amo tanto.
Candy, por su parte en la recamara, estaba más que feliz, comiendo su sopa que le habían preparado, Cecil, a su lado apoyándola…
-Vamos señora, que deberá comer por dos.
-Es que ya no quiero, siento nauseas.
-Dicen que es normal, en su estado, así que a comer ande, sino para que quiere, si ven que regreso con la comida, su tía me va a linchar.
-Solo por eso voy a comer, mi tía puede ser muy impaciente, solo compórtate quieres.
-Mas, no podre comportarme más, señora, esa señora ya me tiene mala voluntad, si me mira bien feo.
-Hay Cecil, solo hazlo, anda que no quiero que pongas a mi tía con los pelos de punta, además ya debes empezar a pensar en casarte.
-Quien yo, casarme y con quien, no.
-Bueno mis antiguas doncellas concretaron buenos matrimonios con trabajadores de las empresas de mi esposo, mi tía las tomo bajo su protección, ahora son señoras con muy buena posición.
-Hay señora, pero yo no puedo, yo nunca poder casarme.
-Pero, eso porque…
CONTINUARA…
Bueno chicas ya viene el tan anhelado heredero, aun no hay final hay cosas por contar, esperando que el capítulo sea de su agrado, he leído sus comentarios muchas gracias por sus felicitaciones.
Por otro lado, hay uno que me llamo la atención que dice que esta historia es real y así es, en muchos aspectos, yo soy de México, el hombre macho mexicano, es muy posesivo, celoso, impulsivos y muy, muy infieles, sé que me leen de diferentes países, así que créanme mi Albert, es un santo al lado de un hombre mexicano.
Las espero en el próximo capítulo, ya saben por la XEW, Radio.
