PAREJA:Lucius/Remus
DISCLAIMER: El mundo de Harry Potter le pertenece a J.K. Rowling! Yo solo estoy utilizando los personajes por mero entretenimiento sin fines de lucro :3
ADVERTENCIAS: Es un AU (universo alterno) En un mundo sin magia donde se rigen bajo las normas del Omegaverse. Hay relación chico-chico, Lime y probablemente palabras altisonantes. Están advertidos!
CAPÍTULOS:2/3
Notas de la Autora: Hola pequeños, sorry por tardarme un poco mas de lo que planee, pero finalmente le di e visto bueno y aquí esta! Mil gracias por comentar: Mitzuki-Kazami (me alegra mucho que estés por aquí! y si, no es coincidencia que les guste el mismo instrumento :9 y descuida, lo de la enfermedad no es tan grave como en muchos casos que he leído TOT )y Cristine Malfoy
A leer se ha dicho!
Reescribiendo las Estrellas
II
Cuando lo escuchó por primera vez, se lo tomó con calma al no saber cómo reaccionar. Era como cuando tienes un sueño en tercera persona y todo lo ves desde lejos, ajeno a ti. Pasaron 10, 15 minutos y todo fue haciéndose más real con cada segundo que aterrizaba en la idea.
"Felicidades señor Lupin. Tiene 2 meses de embarazo" fue lo que dijo el doctor con una sonrisa de oreja a oreja como si fuera algo por lo cual estar alegre.
Estaba embarazado de un hombre que no sentía nada por él y que para colmo de males lo había marcado como suyo en un mugroso elevador varado por una hora, que estaba seguro que esa trasgresión había sido grabada por el ministerio.
"Embarazado" se repitió en su mente mientras que sus dedos nerviosos recorrieron la base de la mordida y percibió lo profunda que era.
Los síntomas podrían haber pasado sin problema como un problema gástrico, algo ligero como parte de sus dolencias que no le acarrearía problemas, sin embargo eso sí hacía que sonara a todo lo alto su alarma.
Joder, iba a ser mamá y no está preparado para nada de eso. No tenía un lugar que pudiera llamar propio, un empleo fijo ya que lo único que pudo conseguir fue un trabajo como ayudante de panadero y no era algo bien remunerado, pero que haría sin falta y con una sonrisa en sus labios porque tenía que trabajar y con algo tenía que empezar.
"Una vida dentro de mí" pensó por primera vez acariciando su vientre plano. No había señal alguna de su existencia, pero ahí estaba, lo vio en el monitor y era real.
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Todo había estado tranquilo con la realización y aceptación de su condición. No era el fin del mundo, pero eso no quería decir que se lo diría alguien. Ya había importunado demasiado a Sirius, y James junto con Lily apenas estaban disfrutando de su vida de casados. Suspiró cansado.
"Además es complicado" se dijo al recordar que tampoco nunca hizo mención de los pequeños sentimientos que albergaba en su interior. Si, así debía quedarse como un misterio, dentro de sus esperanzas y añoranzas.
-¿Que rayos haces aquí?- cuestionó sin poder dar crédito a lo que veía nada más abrir la puerta insistente. Supo de primera instancia que no era Sirius ya que ¿Para qué tocaría en su propia casa teniendo llave? Era nada más y nada menos que el gran Lucius Malfoy a su puerta como cualquier mortal, con un polo y pantalones vaqueros oscuros dándole un aire informal. "Ver para creer" se dijo incrédulo.
-Quisiera que me acompañaras… Remus…- parpadeó dos veces al escuchar su nombre pronunciado por primera vez de sus labios. No pudo evitar temblar.
-¿Estás seguro que no te equivocaste de puerta?- cuestionó recuperando su compostura.
-Muy seguro. No conozco a nadie más que se llame Remus-
-Ya…- contestó deseando que su sonrojo no fuera muy evidente -Generalmente cuando secuestra a alguien le tapas la cara y usas cloroformo…-
-No es mi intención. Solo quiero que me acompañes- Remus dudó, pero estaba seguro que era imposible en su situación decir que no. "Es mi compañero, por dios santo… si quisiera romper el enlace hubiera mordido a un omega más adecuado hace dos meses…" consideró con un nuevo suspiro.
-Iré por mi abrigo…-
Las largas calles desaparecían a gran velocidad dejando atrás el recinto de solteros de Sirius. Consideraba ya muy tarde para pensar en dar marcha atrás, así que siendo optimista prefirió no darle mucha importancia al destino, si no al trayecto.
Viajaron en silencio y el castaño intentó que su corazón se tranquilizara y no pensara que se trataba de una cita. "Baja de las nubes, Remus" se dijo "como si tuviera intención alguna de algo así con alguien como yo…" meditó siendo realista.
-¿Un departamento?- preguntó suspicaz al ver el amplio recibidor con pulcros colores pastel. Lucius lo invitó a pasar. No había nada fuera de lugar y todo lucía como si jamás hubiera sido usado, había una austera sala comedor y una habitación con un hermoso baño con tina. No tenía idea de porque estaban ahí ya que no quería pensar mal de rubio.
-Dudo que sea tu departamento de soltero, porque es muy pequeño para la ostentosidad Malfoy- intentó bromear ya que Lucius no decía nada.
-Es tuyo- dijo con parquedad.
-Otra vez, ¿qué?-rebatió al momento, como si no pudiera entender que decía.
—Es tuyo. Lo compré para ti... -
-No, eso lo escuché perfectamente, a lo que me refiero es ¿Por qué?- Lucius entrecerró sus cejas y abrió la boca con afán de decir algo, pero mejor la cerró. -Lo que la gente normal hace, es invitar a cenar o regalar flores para pedir perdón por tomar a alguien en el ascensor del Ministerio... No va y le regala todo un loft como si fueran chocolates-
-No es con otra intensión. Después de lo que pasó... - parecía que le costaba ponerlo en palabras -dijiste que no tenías nada con Black, así que quise darte la oportunidad de tener algo tuyo... Si es que lo quieres -
-¿Qué pasa si digo que no lo necesito?-
—Sigue siendo tuya, pero me sentiría como un idiota- había algo en su voz que le sonó a tristeza, pero no podía aceptarlo. Volvería un absurdo todos los reproches y negativas que le había dado a su mejor amigo cuando insistió en hacer lo mismo.
-Sé que estas embarazado-Remus abrió la boca horrorizado ¿Cómo sabía eso? ¡Y él entre todas las personas! - lo sé. El doctor con el que fuiste, es también mi médico de cabecera y por casualidad tenía tu expediente en la mesa y le pregunté... Descuida, nadie más que él y yo lo sabe, naturalmente -
-Ya me siento más tranquilo-ironizo -¿y como sabes que es tuyo? —pudo ver un chispazo de celos en sus ojos.
-Habría sido una mal interpretación mía y pediría perdón, si fuera el caso-Remus lo miró detenidamente. Era obvio que lo había herido, pero él también estaba igual. ¿Cómo podía aceptar algo así solo porque si?
-¿Qué esperas conseguir de esto? ¿Ponerle un bonito apartamento a tu omega para venir cogerlo cuando se te antoje? —
—¡Claro que no!- Gruñó dejándose caer en el sofá teatralmente - quiero que tengas la independencia que mereces… ¡Maldición!- rechistó -Si sé que hice mal y te marqué y eres mi omega, pero no solo es eso, eres una persona y... Ehh... Quiero que tengas lo que deseas... ¡Rayos!- ¿Por qué siempre que estaban juntos le costaba tanto hilar sus ideas sin maldecir o decir cosas ofensivas? -Estadísticamente hablando, los omegas…-
-No me hables de estadística Lucius, que te recuerdo que mi alma mater son las matemáticas- Remus sonrió sin poder estar enteramente enfadado con él. Incluso así de descompuesto como se encontraba verberando, le parecía adorable.
-Ya escuché el lado rosa del asunto, ahora quiero escuchar la verdad. ¿Qué es lo que quieres tú de mí? ¿Qué esperas conseguir?—
—¿No vas a desistir?-
—Creo que ambos sabemos la respuesta a eso- movió su mano para apresurarlo. Estaba seguro que si seguía dilatándolo tanto, llegaría tarde a su trabajo.
-Quiero conocerte mejor... Y convivir con la madre de mi hijo... No podría solo desaparecer del panorama dejándote por tu cuenta…-
-¿Responsabilizándote de tus actos?- arqueó su ceja cruzándose de brazos.
-En parte…- después de pensar que no lo haría, rompió la distancia entre ellos, mirándole con profundidad –pero no miento cuando digo que quiero conocerte y no quiero romper el enlace…-
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Al principio tuvo muchas dudas sobre lo que era correcto de lo que no. Quería creer en su sinceridad con todo su corazón y le dio un voto de confianza a Lucius Malfoy permitiéndole regalarle ese lujoso departamento que después descubrió con horror su costo. Más de lo que podría alguna vez ganar en toda su vida.
Sirius no se tomó muy bien el irse a vivir por su cuenta, pero respetó su decisión con reticencia y la promesa que no dudara en recurrir a él si tenía problemas. Cuanto le agradeció que no ahondara sobre la marca de su cuello o le hiciera preguntas incomodas que no estaba dispuesto a contestar por el momento.
Instalarse no fue problema. Eran pocas sus posesiones materiales y el departamento prácticamente estaba equipado con todo lo necesario, pero para su sorpresa Lucius podía ser muy cálido y agradable cuando se lo proponía.
Al llegar de trabajar le preguntaba sobre su día, lo envolvía en sus brazos y lo besaba con ternura como si fueran una pareja de recién casados o como suponía que dichos se comportaban. Comían juntos y lo escuchaba hablar de cualquier cosa con mucha atención; acariciaba su vientre con un gran temor de poder hacerle daño, pero ansioso por hacerlo todos los días; incluso cuando creía que no lo miraba, lo observaba sonreír con radiante carisma.
Sí que era extraña esa situación, como si se tratase de un sueño del cual no quería despertar. El amor de su vida pasando el tiempo con el de esa forma tan íntima y cariñosa, se sentía afortunado.
-¿Qué estas tomando? ¿estás bien?- preguntó Lucius llevándose su taza de café vespertina a los labios. Remus puso los ojos en blanco. A veces como esos momentos lo cuidaba demasiado.
-Son suplementos. Ves, ahí dice ácido fólico. El obstetra ya me revisó y estoy bien y él bebe pero no puedo suspender mis medicamentos…- guardó silencio, detestaba hablar de su enfermedad.
-Pero ahí también dice algo de "esteroide" no puede ser algo normal-
-Mira. Tengo una enfermedad, pero está controlada ¿de acuerdo?- Lucius hizo una expresión de terror -No me voy a morir pronto mientras siga el orden de mis pastillas y este yendo puntual a mis consultas. No es contagioso para que no vayas decir que te contagié de algo y no es hereditario ¿ok?- suspiró cansado sintiéndose súbitamente mareado. El rubio le ayudó a regresar al sofá.
-Hay días en los que me siento más cansado que otros y me falta el aliento, pero es perfectamente normal mientras no me exceda- cruzó sus brazos sobre su pronunciado vientre -Sirius y James más de una vez se burlaron diciendo que mis síntomas se presentaban periódicamente cada mes haciendo que me ausentara de tres a cinco días de la escuela, así que probablemente era un hombre lobo; era la respuesta más obvia- rio divertido recordando que sus amigos siempre estuvieron ahí apoyándolo en las buenas y en las malas.
-Pues tendría sentido ya que te llamas Remus Lupin…- dijo en voz baja el rubio haciéndole reír.
-Exacto- secó una lagrima de risa que escapó de sus ojos -¿aun sigues queriendo conocerme?-
-Aún sigo aquí o ¿no?-
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Discutían de vez en cuando por su trabajo, ya que con el quinto mes de embarazo ya era muy notorio su estado y Lucius temía que se sobre fatigara, pero Remus a veces podía ser muy terco que no daba su brazo a torcer.
Otras tantas la pasaban como si el mundo fuera un lugar ideal y se acurrucaban en el sillón de la sala de estar. Incluso con su hosca boca, podía ser tan enternecedor que se perdía escuchándolo murmurar esas cosas tiernas que escogía para él, dulces palabras que entibiaban su espíritu.
A diferencia suya, Lucius era muy bueno cocinando y cada cosa que se le antojaba, se la preparaba con gusto. ¿Brochetas de pollo con mucha cebolla y pimiento? Hecho. ¿Pastel de trufa con avellana y frambuesa? Ni tenía que pedirlo porque ya lo tenía en su plato. ¿Un galón de helado de triple chocolate a las tres de la mañana? Con gruñidos accedía como si fuera de vida o muerte.
Lo amaba aunque nunca se armó de valor para decírselo ya que temía que de alguna manera si lo hacía, el sueño terminaría y despertaría en la fría mañana todo solo con solo el rastro de su ausencia. No, no se lo diría. Era muy feliz en ese momento como para arruinarlo con romanticismo.
Con ese segundo trimestre sus hormonas se exacerbaron a tal punto que se sentía caliente y deseoso todo el día. Jamás hubiera pensado una parte más vergonzosa de sí mismo, pero ver para creer, sin embargo Lucius jamás se lo reprochó y se entregaba a él con ese fuego escondido bajo la dura capa de hielo de su exterior.
-Me gustaría que fuera una niña…- murmuró mordisqueando el lóbulo de su oreja.
-¿En serio? ¿Por qué?-
-No lo sé… cuando me enteré por primera vez, pensé que sería una niña con ojos como los tuyos…- Remus sonrió recargándose en su torso desnudo –incluso pensé en que se llamara Lyra Johanna… ya sabes mi familia le gustan los nombres de constelaciones, estrellas y demás cosas antiguas…- Remus arqueó una ceja.
-¿Y Johanna por el "John" de mi nombre?- esbozó una sonrisa al ver como se ruborizaba escasamente –bueno, yo estaré conforme mientras nazca sano- dijo divertido jugando con los vellos pálidos del rubio –aunque sé que si es niño quiero que se llame Draco-
-¿Draco?-
-Aja. El doctor dijo que probablemente nacerá en los primeros días de Julio, así la constelación del dragón es la que tiene visibilidad ese mes y me gusta ese nombre-
-¿No es un nombre algo fuerte?-
-Bastante, pero tiene encanto y personalidad, justo como estoy seguro que será nuestro bebe-
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Cuando Draco nació ese 5 de junio y fue depositado en sus brazos tras una larga examinación que le supieron a décadas, supo que su vida estaba completa. Su pequeño milagro, su hermoso Dragón justo como había imaginado que sería. Esa pelusita blanca sobre su cabeza estaba seguro que sería espeso cabello platinado mientras que sus ojos de un gris opaco, no dudaba que muy pronto se aclararían hasta tornarse plata liquida.
Su bebe, su más grande tesoro y la razón de su existir. Tantas penurias y soledad, solo para decantar en el justo día en el que todo cobraría sentido.
Mientras lo abrazaba y llenaba de besos, pensó que en definitiva, ese había sido el mejor día de su vida ya que no solo había podido conocer a su angelito, si no que Lucius le consiguió una plaza en Hogwarts; otro pequeño sueño que se hacía realidad aunque cuando lo escuchó por primera vez, no se lo tomó muy bien ya que, pedirle un favor a su padrino, era algo que no deseaba hacer, no cuando ya le había dado aquella rara beca que mantuvo por siete años.
Pero si, era el mejor día de su vida.
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Ver crecer a su dragón era lo más interesante y extraordinario de su tiempo en casa. Como aprendía cosas nuevas y se maravillaba con el mundo que le rodeaba. Sus ojos grises divagaban curioso y atentos; sabía lo que quería y cuando lo quería haciendo adorables mohines a tan corta edad.
Pese a que Lucius comenzaba a ausentarse cada vez más tiempo, Remus estaba muy ocupado y embebido en su trabajo como madre primeriza sin considerar que la burbuja de sueños en su cabeza, finalmente explotaría al toparse con la realidad y su dureza critica.
Solo había salido a hacer unas compras. Necesitaba lechuga para él y suministros para las papillas de Draco y estaba seguro que de haber apostado ¿con quién se toparía ese día?, habría perdido.
-¿Señor Lupin, puedo tener un momento con usted?- preguntó una dama mayor de profundos ojos azules y mirada severa, acompañada de dos enormes hombres que a su lado, la hacían ver diminuta. Al ver el grueso y pesado anillo dorado en su huesuda mano izquierda con una "M" tallada, supo de quien se trataba.
-Así que usted es la señora Atria Malfoy… la madre de Lucius, supongo…- la señora hizo un ademan desdeñoso al escucharlo pronunciar su nombre –Y también supongo que no vino por cortesía, ya que dudo mucho que sus "amigos" estén solo de adorno…- apretó a Draco contra su pecho cuando los enormes hombres lo invitaron a pasar a la limosina estacionada, tirando de su brazo.
-Mire señor Lupin- comenzó tomando asiendo frente a él con aire lejano –la verdad, no sé qué es lo que ha visto mi hijo en usted, no tiene dinero belleza, no tiene relaciones o conexiones venturosas, ni siquiera un trabajo digno y lo peor de todo, es que usted es un omega. Lucius está destinado a la grandeza desde que nació y tiene que casarse con Narcisa Malfoy en este otoño, sin embargo, está jugando a la casita con usted estos ultimos meses en lugar de seguir con los planes de la boda y eso es inaceptable-
-¿Y porque me está diciendo a mí? Su hijo es Lucius. Si desea que entre en razón hable usted con él, no conmigo- Remus se puso a la defensiva y sintió como Draco sollozó en sus brazos –además si es o no inaceptable, él ya está lo suficientemente grande para discernirlo- la dama hizo un gesto amargo.
-Escúcheme bien señor Lupin, tiene que dejar a mi hijo y romperá ese infame enlace que tiene con usted. Usted no es alguien adecuado para él, es una burla a su estatus y si alcurnia…-
-Como usted dijo- la interrumpió –soy un omega y no esta en mi posición decidir romper un enlace con Lucius. Quien tiene que tomar la decisión es el, no yo.
-No esta siendo razonable e insiste en no ponerse en contacto con nosotros...-
-Y eso debería darles una idea de lo que piensa ¿no cree?-
-Señor Lupin, si tiene algún gramo de decencia, dejará a mi hijo por las buenas- Remus bufó considerando que distaba mucho de ser una buena persona, pero la dejo continuar –mi marido es un hombre muy poderoso y en cuanto sigan ustedes dando negativas, tomará cartas en el asunto. Podría perder todo lo que tiene, lo que consiguió gracias a mi hijo… incluso su hijo bastardo…-
-ES SUFICIENTE- alzó la voz abriendo la puerta y levantó su indice, furioso –puede ofenderme a mí todo lo que quiera, pero hablar mal de mí bebe, eso sí que no se lo voy a permitir. Hemos terminado- se levantó del asiento y salió del vehículo. Si los monigotes planeaban un plan ofensivo contra su persona, esperaba que al menos las personas en la calle llamaran a la policía.
-¡No hemos terminado!- chilló la mujer tras de él tratando de seguirlo a paso lento.
-Pero yo con usted, sí. Con su permiso- rebatió sin mirar atrás.
Ya lo habían humillado lo suficiente por un día que, estaba totalmente exhausto y con un nudo en la garganta. Draco gorjeaba con lágrimas en sus ojitos y dejó que sus manitas tocaran su cara.
Una persona sensata sabía que eso no había terminado y que solo había sido el comienzo, pero Remus dudaba poder seguir en una pieza cuando el huracán nuevamente se dejara caer.
Notas Finales: Queridos niños, es todo por el momento... espero tener pronto la tercera parte, pero no hoy porque me siento fatal... les mando un beso y que estén muy bien~
