"Vamos pues a buscar al Príncipe." Pidió, recogiendo las dos cantimploras y guiando el camino hacia donde los habían visto desaparecer hacía rato. En silencio caminaron por unos diez minutos y ella le estaba pidiendo que se devolvieran cuando los vieron abajo de la siguiente pendiente. Simplemente caminando a lo largo de la extensión de playa, Olive deteniéndose de momento a momento, recogiendo algo de la arena, conchas o cristales, revisándolos y si le parecían de importancia pasándoselo al príncipe quien se metía los objetos al bolsillo, cabía notar también que ya no traía el jubón puesto.

"Tengo una colección de cristales de las playas que visito." Olive les comentó simplemente cuando los vio llegar hasta ellos, y los vio asintiendo.

Quentyn señaló hacia un montículo de tierra que sobresalía a varios metros de ellos, "La primera vez que mi padre nos trajo a mi hermano y a mí nos hizo saltar desde allí."

"¿Por qué?" Sansa preguntó asombrada mientras Podrick tan solo hacía cara de impresión.

"No se preocupe, Reina, se ve más imponente desde aquí abajo." le dio una palmada a Podrick para que lo acompañara, "Cada vez que mi hermano y yo visitamos este lugar por tradición saltamos de allí." Comentó mientras se detenía donde estaba su jubón y dejaba sobre este todos los cristales que Olive había recogido.

"¿No estará pensando hacerlo ahora, mí señor?" Podrick le preguntó, siguiéndolo.

"¿Por qué cree que le impedí a mis Guardas seguirnos?"

"Debería de preocuparse más por su seguridad…" le dijo, mirando hacia atrás, viendo a Sansa seguirlos con la mirada, más Olive no, ¿y porque su esposa no lo estaba deteniendo? "Piense en sus esposas…"

Se carcajeó, "En cuanto Olive vea que no hay peligro, querrá saltar también, Ser. De mis esposas a ella la elegí porque le gusta la aventura."

Podrick detuvo su andar, maldiciéndose a sí mismo sabiendo que donde al príncipe le pasara algo y él no hiciera nada no sería honroso, pero tampoco teniendo la autoridad para abrirle los ojos.

Sansa tomó uno de los vidrios que Olive le pasó y fingió estar interesada por unos momentos, pero más notando el dolor de cabeza que se estaba volviendo más fuerte. "¿Qué desea hacer el Príncipe? ¿No debería tratar de detenerlo?"

"Es el príncipe." Le contestó simplemente, si ella la Reina quisiera hacer algo en ese momento nadie la podría detener, "Estará bien, es un gran nadador, y su hermano y él se ufanan de este lugar. Han saltado desde peñascos más peligrosos…o eso dicen."

Sansa se volvió a girar a buscarlos con la mirada, no agradándole nada a donde estaba llevando todo esto. Vio a Podrick haberse devuelto sin ellas haberse dado cuenta y empezando a quitarse el jubón y se sintió sonrojando al verlo en la camisa blanca y suelta, "No va a saltar, ¿verdad?" preguntó desde la distancia, haciendo audible su tono de reprobación.

"Tengo que estar listo para cualquier cosa." Le comentó. Dejando su jubón descuidadamente a un lado del de Rey y de repente vio que algo se salió de éste, escuchó a Olive pujar en gracia mientras él guardaba rápidamente el pequeño mechón de cabello oscuro que se le había logrado salir del bolsillo interno. Avergonzado no las encaró nuevamente y se dio la vuelta para seguir al Príncipe.

Si Sansa estaba sonrojada por verlo en la camisa sintió una mezcla de emociones al ver aquel mechón de cabello oscuro, más que todo enojo, decepción y desencanto en un inicio para después confusión al notar que sí era su mechón de cabello pues, aunque mayormente había perdido el tono rojizo era el mismo hilo verde brillante que ella había trenzado para anudar las puntas.

"…Incluso los Guardas tienen amores ocultos." Comentó Olive.

Sansa no hizo comentario alguno, siguiendo a los dos hombres con la mirada. Vio a Olive alejándose de ella para recoger otro cristal, pero pronto el príncipe estaba llamando el nombre de la mujer para en cuanto obtuvo su atención brincar sin ceremonia alguna al vacío. Podrick en la cima con cuidado asomándose, Olive mirando hacia el agua y en instantes lo vieron salir a la superficie y regresar a la playa, haciéndoles una seña para que se acercaran, pero Sansa no lo tomó para con ella sino para con su esposa. Cuando se reunieron los vio riéndose y tomándose de las manos, intercambiando algo y después guiándola hacia arriba, hacia donde Podrick los esperaba.

"¡Acompáñenos Reina!" le pidió.

Sansa se negó rotundamente, Nieve en la orilla mirando hacia ellos y se empezó a preguntar porque Podrick no se bajaba.

Podrick en la cima fingió esperar al príncipe y a Olive en su camino de subida, pero la verdad era que estudiaba si podría volver a bajar por donde había llegado. Le brindó la mano a Olive para ayudarla cuando la vio llegando hasta la cima.

"Sólo un camino para bajar Ser Podrick." El príncipe le comentó entre risas.

Podrick miró hacia abajo nuevamente, y la verdad, la caída no se veía tan alta como lo había creído, y las aguas mansas abajo tampoco lo intimidaban, de hecho, quería hacerlo. ¿Y si una mujer podía porque no él?

"Le teme al direwolf, no me diga que le teme también a un brinco," Olive le comentó a su vez, regodeándolo para que brincara. "¿No se supone que los caballeros son aventureros?"

Podrick se sorprendió ante la mujer, que lo hiciera a un lado de un manotazo en el pecho mientras se asomaba hacia el vacío, "¿Lo va a tratar, mi señora?"

"Sólo una forma de bajar, Ser." El príncipe le recordó.

Olive se hizo donde Quentyn la instruyó, "Primero yo, no quiero a Ser Podrick mirando debajo de mi vestido."

El príncipe se paró detrás de ella, "Mmmm, sería bastante afortunado." contestó mientras la veía tomar la falda de su vestido y metérsela entre las piernas.

Con sorpresa Sansa vio y escuchó a Olive saltando, gritando. Y vio en la cima al príncipe animándola. Después de unos segundos supo que algo iba mal porque vio al Príncipe y a Podrick preocupados, miró hacia al agua y ella no era visible. Los vio a punto de saltar para cuando la mujer salió, como si nada, riéndose y nadando plácidamente y sobre su espalda hasta la orilla. Y seguía sin agradarle, pensó con cierta molestia mientras el Príncipe la animaba. Por unos momentos se preguntó si Podrick saltaría y cuando lo vio ubicándose y el príncipe animándolo, no lo pudo creer. Quiso gritarle que se bajara inmediatamente, pero se contuvo.

Olive se acercó hacia la estirada Reina, queriendo ser amistosa y tomándola de la mano para llevarla hasta el lugar, "Su turno, Reina." Le dijo.

Sansa de inmediato se negó y soltó, algo le dijo que no se podría quitar a esta mujer de encima sino era frentera, "La última vez que salté de una parte elevada lo hice para salvar mi vida." Dijo como si aquello fuera cuestión de todos los días, "Créame que no tengo interés de repetirlo a no ser que sea en circunstancias similares."

Olive se giró a mirarla interesada en lo que acababa de decir, "…He escuchado que su vida ha sido bastante interesante."

Sansa sintió su corazón acelerando cuando vio a Podrick brincar, uno, dos latidos, tres, cinco latidos, y lo vio sobresalir del agua, riéndose, y el príncipe cayendo justo a su lado momentos después. Miró hacia la mujer, "…Esa no es la palabra que yo utilizaría."

Le levantó una ceja, "Como lo llamaría usted entonces…"

Trágica. Sansa se remojó los labios secos, pensativa, "…Esa es una buena pregunta…"

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"¿Es ella siempre así?" le preguntó el príncipe al caballero, pues la Reina parecía preferir la soledad que estar con ellos tres. En el momento viéndola ir y venir a lo largo de la playa, mirada puesta en el horizonte.

"Creo que sí." Podrick contestó, sus ropas vueltas nada y llenas de arena, aunque ya un poco más secas.

"¿Quién es la mujer del mechón de cabello oscuro?" Olive preguntó.

Podrick por primera vez agradeció que el mechón rojo encendido hubiera venido a cambiar de tono con el tiempo, algo que aparentemente pasaba, y que nadie podría enlazar a aquel mechón con el cabello de Sansa pues los tonos eran diferentes, "…Alguien importante de mi pasado." Dijo simplemente.

"¿No es difícil? ¿Renunciar a un amor, o esconderlo?" Pues eso último era lo que mayormente hacían los Guardas, y la mayoría de las veces no eran amores.

Podrick balbuceó, "Los recuerdos es lo que quedan."

De repente la escucharon y vieron llamando al direwolf para que se saliera del agua, pareciendo estar a punto de marcharse junto con éste. En los próximos segundos vieron al animal haciéndole caso a su ama, y después a dicha ama gritando y quejándose cuando el animal de repente sacudió todo el cuerpo enérgicamente quitándose el exceso de agua de encima, y de paso bañándola a ella. Los tres riéndose disimuladamente.

Podrick se colocó en pie, "Voy con ella."

Quentyn le asintió, "Bien…Nos sirve que nos den un poco de privacidad…" Sintió el codo de Olive incrustándose en sus costillas y vio al caballero sonrojándose mientras él se reía.

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Podrick vio que ella notó que iba en su dirección, y a su vez la sintió mermando su paso para dejarlo alcanzarla. Calladamente hicieron el mismo camino que habían recorrido antes y cuando no lo pudo evitar más Podrick habló, "Es su mechón de cabello…sólo que cambió de tono."

"Lo sé." Respondió calmadamente, su corazón de nuevo acelerado, "¿Siempre lo carga con usted o fue una muestra calculada por su parte?"

Que le sonriera al hacerle esa pregunta lo volvió a desestabilizar, era tan hermosa, "Usted dijo que quería que lo llevara siempre cerca de mi corazón, ¿no?"

Él lo tomó como la broma que era porque por primera vez lo vio sonriéndole como cuando estaban en Invernalia y se hacían chanzas, "¿Siempre se toma mis palabras tan a pecho?" lo vio encogiéndose de hombros como respuesta y continuó, "…Algunas cosas suenan mejor en cartas que diciéndolas a voz alta."

"Sí. Recuerdo algunas de las cosas que le escribí y me da vergüenza. Eso no quiere decir que no fueran reales, pero…talvez cruzamos una línea que no debíamos cruzar."

Sansa y él no regresaron a la playa de inmediato, y se quedaron sentados en la misma piedra de antes, las manos sobre la piedra y disimuladamente la de ella sobre la de él, donde ni podrían ser vistos por los asesores, ni por el príncipe y su esposa quienes ni siquiera estaban a la vista.

"Ya sé que me repito mucho, pero la verdad es que no sé lo que estoy haciendo."

"…Aprovechando el tiempo, supongo." Respondió Podrick, "No importa que tan corto sea."

"Sí," Se remojó los labios, "es sólo que me hubiera gustado tener más tiempo para llevar las cosas con más calma, pensar las cosas mejor, pero tiempo no es algo que tenemos."

¿Calma como en Invernalia? "Prefiero esto, directo y al punto." Y no le creía que sintiera que tuviera que pensar las cosas mejor, había tenido suficiente tiempo, pero de nuevo ella era ella. Podrick se colocó en pie, y le hizo una seña para que lo hiciera ella también. "Vamos a buscar a Nieve." Le dijo, con obvias dobles intenciones pues hacía unos minutos lo habían visto desaparecer hacia el mismo lugar en que lo habían encontrado antes. Verla colocarse en pie le dejó notar que también apreciaba esto de directo y al punto.

El mismo árbol de antes, las mismas sensaciones de hacía una hora, aunque ciertamente un mejor entendimiento entre ambos de lo que todo esto les significaba. Y con la pasión del momento, lo lento de los besos prolongados, el deleite, su lengua actuó no tan a cuenta propia y tocó los labios entre abiertos de ella. Podrick la sintió haciendo un puño con su camisa húmeda, y tensándose de inmediato, más no se despegó y él tampoco lo hizo, pero abrió los ojos para cerciorarse de que estuviera bien y ella también lo estaba observando en ese momento, alcanzó a leer cierta cautela antes de ella cerrar los ojos y continuar besándolo, no cambiando el ritmo de sus labios danzantes, pero tras unos momentos la sintió abriendo un poco más la boca, y aquello lo tomó como una invitación. En la próxima oportunidad deslizó su lengua entre sus labios, buscando la de ella para rozársela y prontamente retirarse y proseguir a continuar besándola normalmente, ella tensándose de nuevo y dejando salir una exhalación baja, el puño cerrándose de nuevo a la altura de su pecho. Le dio una pausa, y volvió a intentarlo momentos después, y después de hacerlo un par de veces se separó un tanto, mirándola. "¿No tan malo…?" se atrevió a preguntarle, viéndole la sorpresa tras la sensación.

Un beso del cual se había arrepentido no haberle dado antes en Invernalia, un beso que no creyó se sentiría tan impactante. "...No lo parece." Admitió tentativamente, y sorprendida de las sensaciones que ese beso despertó.

Con el corazón apurado Podrick escarbó por más información tan solo para estar completamente seguro, "No lo volveré a hacer sino le gustó."

"…Sí me gustó." Le admitió, su dolor de cabeza aumentando demasiado entre más intensos los momentos se colocaban entre ellos, más no quería quejarse o romper este momento porque, aunque le doliera también le gustaba. Aflojó el puño en el cual sostenía la camisa húmeda y se la aplanó disimuladamente contra el pecho, bajando la mirada y viendo los vellos cortos que alcanzaba a notar.

Podrick se sonrió y decidió intentarlo de nuevo, agachándose para tomar su boca.

La humedad de su beso, de su lengua, la suavidad de esta, de sus labios, de sus manos que le recorrían los brazos y la espalda, poco a poco se sintió derritiendo contra él. Este tipo de beso lento dejándolos sin aire rápidamente, y las exhalaciones que ambos dejaban sonando demasiado altas incluso para sus oídos, se atrevió a romper el beso por unos momentos y buscar a Nieve, Podrick no deteniéndose, besándole la quijada y el cuello con parsimonia, Nieve dejando el otro coco que deseaba abrir con sus poderosas mandíbulas y mirándola ahora atentamente, torciendo la cabeza y no pudo evitar encontrarle gracia a aquello, colocó su mano detrás de la cabeza de Podrick cuando éste al sentirla sonriéndose se fue a retirar y lo pegó más a ella mientras buscaba la boca de él. Aquello aumentando la pasión de ambos porque poco a poco se empezaron a besar con más desespero, ambos sabiendo que era porque el tiempo se les terminaba.

No se creía estarla besando de la forma parsimoniosa en que lo estaban haciendo. Una parte suya queriendo abrumarla con la intensidad de sus besos, largos, lentos y poco profundos, y después con mayor confianza, un tanto más rápidos y fuertes. Y la mente se le fue en ello hasta que ella por cuarta o quinta vez se quejó empujándolo de los hombros para poder respirar.

Aun así, no colocó mayor espacio y continuaron abrazados, Podrick tocándole la quijada con la nariz suavemente, y no dándole de todo descanso pues prosiguió a besarle el cuello, mordiéndola suavemente. Apenándose de los sonidos que los dejaban, de la humedad presente.

"Creo que es prudente volver a la realidad." Dijo Podrick.

Esta vez se quiso quejar y volvió a buscar la boca de él, ella tentativamente profanando por primera vez su boca, haciéndolo quejarse bajamente, quejido que ella se comió. Una vez más la sintió temblando cada vez que él hacía algún sonido de gusto. Y continuaron besándose, suave y exploratoriamente, una y otra y otra vez, hasta que ella agachó la cabeza separando sus labios de nuevo y empujándolo un tanto del pecho y el hombro.

"Es mejor adelantarnos antes de que el príncipe y la esposa pasen por aquí nuevamente."

Sansa asintió, tomando aire profundamente. Lo sintió inclinando a besarle el cuello nuevamente y se dejó tan solo por unos momentos antes de hacerlo separar de nuevo. "Lo espero en la piedra."

Cuando Podrick le hizo compañía se le sentó al lado nuevamente notando detenidamente que la irritación había vuelto a aparecer. "…Supongo que usted no tendrá mucho tiempo libre en estos días…" y por otra parte él también mantenía ocupado.

"…No." Le admitió.

Había una forma en la que se podían ver a diario, pero dudaba que ella aceptara, "…Podría visitarla…en su habitación después de la media noche…cuando no esté de turno ante su hermano." Como se esperó la vio sonrojándose, sonrojándose bastante y balbuceando. Y sí, después de la forma en que se la habían pasado besando ese día no se podía sacar de la mente seducirla, y que ella se dejara. Mil veces al diablo el prometido si ella se dejaba.

"…¿Cómo?" preguntó, pues con sus Guardas afuera de su puerta no sería posible. Y dudaba que aquella habitación tuviera un pasadizo.

Podrick tenía una idea, "Déjemelo a mí." Y viendo que no contestaba prosiguió, "Creo que está de más decir que nada que usted no quiera va a suceder."

"Lo sé." Respiró profundo, el problema era que ahora creía querer todo con él, eso era algo que le había cruzado la mente desde antes de venir a Desembarco del Rey se diera, pero no sabía cómo decirlo, o venirse a arrepentir a último minuto y decepcionarlo. Le asintió, "¿Esta noche?"

Podrick le asintió, "Si quiere, sino cuando pueda…"

Sansa balbuceó por lo que se sintió por mucho, "…Esta noche está bien."

Podrick le sonrió, aunque sentía que ya no lo hacía con los buenos ánimos que una respuesta similar le hubiera dado en Invernalia. Verla frustrantemente apenada sacó la sonrisa de buen ánimo en él. "…No tengo pensamientos impropios en cuanto a nuestra reunión." Mintió.

Sansa pujó, la sonrisa de él diciéndole todo y sacándole una a ella, "Le creo." Contestó con sarcasmo. Se sonrió con ella y ambos se miraron a la boca, "Más tarde." Le recordó bajamente.

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Cuando Lord Cromwell vio llegar a la Reina, al príncipe y su compañía desaprobó terriblemente lo que fuera que hubiera pasado, pues se encontraban mojados y con arena encima. La Reina en menor medida, pero aquello era algo de notar. El grupo se volvió a sentar con ellos, comieron, tomaron más vino, en más de una ocasión quiso llamar la atención de ella para recordarle la reunión que tendría con el Rey, pero no tuvo oportunidad. Y cuando la tuvo –al montarse al caballo– para regresar al castillo descubrió que ella no quería prolongar la situación, era que genuinamente había olvidado aquella reunión. Y ese detalle le dejaba ver su verdadero interés para aquel matrimonio…una vez más.

Cuando Sansa marchó hacia sus aposentos el dolor de cabeza que había ignorado por la mayor parte de la tarde se hizo más incesante. Le pidió a Lady Rose que hablara con uno de sus maesters y le mandara algo para el dolor de cabeza, y que de paso le hiciera traer una tina de agua. La jovencita a la vez le informó que el Rey le había dejado un mensaje para que fuera a buscarlo inmediatamente. Sansa miró su estado y aunque no estaba impresentable para un hermano sí lo estaba para un Rey, lo pensó por unos segundos y favoreció más un baño y después un descanso que el baño a ir a hablar con él.

También era bueno que de pasar a sus aposentos a los de él no tenía que cruzar corredores públicos sino uno privado y seguir un corredor ancho, prontamente llegando a la antesala que llevaba a una oficina amplia, fue dejada pasar de inmediato, lo que la sorprendió pues con todos aquellos Lords presentes se lo imaginaba de reunión en reunión. No tuvo que esperar y lo encontró en presencia de las dos septas con el niño. Y le llamó la atención que al ser alejado de su hermano el niño empezó a llorar.

"Ya te veré, pequeño."

Sansa observó aquel intercambio con curiosidad, la mirada en blanco de su hermano, pero cierto afecto en su voz, una pequeña sonrisa casi inexistente. Las septas se detuvieron ante ella con el niño gritando, y sin saber que se esperaba de ella lo tomó de la manito y se la besó. "A calmarnos, bebé." ¿Acaso Bran era una figura paterna para ese niño? Al ver la sonrisa de respeto y gracia de las septas mientras el niño la rehuía se preguntó si acaso Bran sería un mejor padre de lo que ella sería madre. Pues irremediablemente a los dos, a los cuatro, les habían hecho tanto daño que los habían atrofiado de por vida. Respiró profundo al ver la máscara de su hermano regresar. No, ella sería buena madre, siempre había sabido aquello. Y de repente la imagen de Ramsay cruzó su mente en un relámpago. ¿Hubiera sido una buena madre para un niño de él? Mejor no pensar aquello pues sabía la cruel verdad.

Bran esperó a que las septas se marcharan y cerraran la puerta tras de ellas para hablar, "Has sido descuidada en tus indiscreciones con Podrick–"

La sorpresa le llegó de inmediato, ¿los había estado viendo ese día? "–No me has llamado para hablarme de mis indiscreciones." Lo cortó terminantemente, avergonzada de lo que él pudiera haber visto, molesta de que se tomara aquellas atribuciones. Culpable. "¿Habladurías o fuiste testigo?"

"Las habladurías en estos casos es algo que tampoco demoran..."

"¡No uses tus poderes conmigo!"

"Lo siento. Es la costumbre." Comentó, y continuó yendo al punto, "Sé que estar en este lugar es difícil para ti. Sumado a todo lo que ha sucedido últimamente en tu vida, también sé que aunque no lo demuestras estás agobiada. Estoy al tanto de que tu relación con Podrick no es un capricho para ninguno de los dos. Y me agrada pensar que no tengo que recordarte que tus acciones tienen consecuencias. Lord Humfrey…es un buen hombre, tiene sus fallas que ya sé las has pasado por alto, y puedo ver porque lo elegiste, es tu mejor partido para formar una alianza con el Dominio…"

Sintiéndose exasperada continuó, "No sé para qué me llamas a decirme cosas de las que ya estoy al tanto."

"Se suponía que hoy me ibas a presentar a Ser Humfrey." Ninguno de los dos se había presentado a la reunión ya pactada y aquello le había llamado la atención. Había buscado a Sansa con sus poderes, y de esa forma fue que se dio cuenta de su indiscreción. Y de la irresponsabilidad de Podrick de haberla sacado del castillo cuando estaba al tanto de que podían ser atacados por enemigos en cualquier momento.

Y fue sólo en ese momento en que Sansa lo recordó, un peso situándose en su pecho. Su cabeza palpitando a la velocidad de su corazón, y sintió nauseas.

"…Te casarás enamorada de Podrick Payne." Y aquello no era una pregunta.

Su voz le llegó a la lejanía mientras sentía su pecho constriñéndose cada vez más, "Yo no–" se detuvo, exhalando, tomando las riendas de sus decisiones, "…No seré ni la primera ni la última que se casará sin amor. Antes esa es la norma para gente en nuestra posición."

"Sí. Y gente en nuestra posición no se puede dar a tomar decisiones cruciales con dudas. Accedí a aceptar la Independencia del Norte porque se lo merecía, y porque en ti hay alguien en quien confío ciegamente para Reinarlo. Tu y yo tenemos un acuerdo no hablado, y por eso te lo quiero advertir; esta situación traerá problemas sino la cortas de raíz."

"¿Mi compromiso o mi relación con Podrick?" pescó por una opinión diferente a la propia. Una opinión de alguien que se preocupaba por ella…O sino una opinión de la única persona neutral que la podía sacar de sus dudas e indecisiones. Una opinión que le diera la respuesta completa. Mas sabía que aquello era demasiado pedirlo.

Lo pensó detenidamente antes de responderle, "No presumo decirte qué hacer de tu vida. Comprende que no me puedo entrometer en la decisión que tomes." Las dos decisiones traerían consecuencias, consecuencias que ella debería enfrentar, "Me debo mantener imparcial. El único consejo que te puedo dar es que pienses muy bien las cosas."

Sansa sentía enojo contra él, y cansancio porque llevaba casi un año pensando en esto, así que no tenía ningún derecho en pedirle que pensara mejor las cosas. "¿Qué harías en mí posición?"

"Yo no poseo deseos mundanos." respondió simplemente. Su mejor decisión era una alianza con Lord Humfrey y el Dominio, hacer una vida plácida con él viendo el progreso que se daría en el Norte. Más al mismo tiempo su propia persona y ella peleando con la familia de Lord Humfrey en cuanto a las influencias que creerían tener ante su nueva posición. Con Podrick seguramente sería feliz, cambiaría la comodidad domestica por la intranquilidad que sus súbditos le proveerían si se llegaban a dar cuenta todo lo que Lord Humfrey traía debajo del brazo y ella lo cambiaba por un Caballero con renombre, pero no mucho más.

La vio quedarse mirando al horizonte pensativa.

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No fue hasta que se acostó en la cama, con una almohada sobre la cabeza para hacer presión sobre ésta que sintió ardor y supo que el sol la había quemado un tanto.

Cuando se despertó todo el cuerpo le dolía, y se despertó porque escuchó que tocaban insistentemente a su puerta, Lady Rose abriendo y uno de sus asesores más nuevos y jóvenes apareciendo, viniendo a decirle que la reunión con el Rey se había pospuesto, pero no cancelado y que ya llegaba tarde para ésta. Sus ánimos se le vinieron al piso inmediatamente, su cabeza palpitando fuertemente, si el dolor le había mermado regresó con más fuerza en ese momento. Miró a su asesor, sospechando que los otros habían enviado al más nuevo y joven de ellos para no tener que lidiar con sus negativas, con sus ganas de echarse para atrás, "¿Dónde está Lord Humfrey?" preguntó. Y la respuesta fue que ya estaba esperándola en los aposentos de su hermano.

Cuando llegó a dichos aposentos su cabeza quería partírsele en dos. Debió de haberle al menos advertido esto a Podrick, pero lo había olvidado por completo. Al menos tuvo en mente enviarle una nota de último momento y corta con uno de sus Guardas para no tomarlo tan desprevenido.

Cuando Lord Humfrey la vio ¡por fin! llegar se colocó en pie. Para el momento muy bien sabiendo donde había estado y con quien, "…No te me vengas a echar para atrás ahora." Le pidió lo que ya sospechaba iba a suceder, pero decidió en vez no esperar por una respuesta sino hacerle otra pregunta para ver qué tan sincera era, "¿Dónde estabas?" él mismo había ido a buscarla hacia los acantilados a los que todos los Lords estaban marchando, habiendo sido avisado por Lord Harry, aun sorprendido de que Quentyn no lo hubiera invitado a él. Pero más sorprendido de que ella se atreviera a actuar con tal descaro.

"Con su amigo el príncipe, y sus esposas." Le contestó simplemente, mirando hacia la puerta. El Cuervo de Tres Ojos no era nada, ella se podía retractar fácilmente ya en el Norte. Este momento, esta reunión no significaba nada. Humfrey no significaba nada y solo eso debería dejarle notar cuan mal estaba ese compromiso.

Humfrey dudaba que el Rey, hermano de ella, hiciera uso de un calendario para atenderla, por eso mismo había dejado pasar a los Lords que habían llegado después de él a que entraran primero. Y eso era ella, pero a su persona no le agradaba la impuntualidad y temía que esto viniera a reflejarse mal en él y su familia, "¿Nos atenderá?"

"Si no lo hace lo dejamos para otro día." Se tomó el puente de la nariz fuertemente y cuando instantes después lo miró, lo vio sonrojado, talvez del enojo. De repente una jarra de vino se le hizo visible y con nervios fue por esta, sirviéndole la primera copa a él como conciliación pues sabía que le estaba faltando al respeto. Las próximas copas se las sirvió a sí misma, no por los nervios, no para darse valor, sino para no salirse de todo esto a último momento. ¿Qué pensaría Podrick de esto tras el día que habían compartido? ¿Tras el acuerdo al que habían llegado? Esto a él le parecería bajo de su parte...

Humfrey la estudió mientras la veía pasando el tiempo caminando de lado a lado en la antesala, "…Yo no puedo ser tan malo." Le dijo simplemente.

Sansa no lo miró, no dejándose comprar por sus palabras e inseguridades, no dejándolo hacerla sentir conmiseración por él, "…Si lo fuera no estaría allí sentado." Le contestó simplemente.

Humfrey exhaló, si ya no les hubiera comentado a sus padres que harían eso este día la dejaría posponerlo hasta lo último de aquella estadía. Él trataba de ser entendible, pero sentía que ella no se prestaba. La primera tarde cuando le fue a presentar a sus padres ella se negó, dictando estar de mal humor tras hablar con su hermano, que lo podían dejar para el día siguiente. Aquello lo entendió, porque incluso sus asesores la apoyaron. Y cuando la presentó fue como ver una transformación, el encanto y carisma que desprendió de ella sorprendiéndolo, aunque si miraba más profundamente también podía verla demarcando la distancia. Más después de aquella primera reunión no les había vuelto a mostrar interés alguno, incluso en los banquetes. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando la puerta se abrió, tres Lords saliendo y saludándola a ella formalmente, después a él.

Cuando entraron a la sala privada sucedió una de las peores circunstancias que ella había previsto. Podrick recién afeitado estaba allí, cumpliendo con su deber de Guarda, aunque no con armadura, cabía notar. En cuanto cruzaron miradas y lo vio parándose más derecho, mirando en frente de sí y apretando la mandíbula supo que se dio cuenta para qué estaba presente. ¿Y porque no tuvo en mente comentárselo? Pensó, el pecho comprimiéndose al notar aquello como se vería. Sintió sus ojos humedeciéndose y miró hacia Bran, "…No necesitamos a Ser Podrick presente." Dijo con voz contenida, y al mismo tiempo quería tanto buscar su mirada como ignorarlo, "Soy tu hermana, no voy a tratar nada contra ti, lo sabes." No había acabado de hablar para cuándo vio por el rabillo del ojo a Podrick inclinándose un tanto para después dejar la sala sin la autorización de Bran, cerrando la puerta tras de sí. Le tomó un par de segundos controlarse, aunque en la mirada de El Cuervo de Tres Ojos vio entendimiento, "Te presento a Humfrey Hightower, como ya te comenté he aceptado su propuesta de matrimonio."

Pudo haber utilizado un poco más de emoción en su tono de voz, nervioso Humfrey se acercó, estirando la mano, pero el Rey no se la tomó de inmediato y tan sólo se quedó mirándolo a la cara como viendo por sobre él, incómodo fue a bajar la mano cuando el Rey se movió en su silla, apretándosela. "Su Majestad, es un honor estar en su presencia."

"Del Dominio, ¿verdad?" preguntó por mostrar interés.

"Sí, mi señor."

Todo esto era para guardar apariencias, lo sabía, ella se estaba asegurando de no espantar a su prometido y sus favores si continuaba posponiendo esta reunión, "Sansa se merece un buen hombre." dijo, y vio al hombre frunciendo el ceño, detrás de él la vio exhalando descontenta y con una mueca despectiva hacia sí mismo, yendo por una copa de vino y sirviéndose de la jarra la cual había tenido para sus invitados anteriores, no para ella.

"¿Gracias?" Humfrey se dijo, notando que era verdad lo que decían del Rey; parecía no contar con emociones.

"…Usted es un buen hombre." Tenía sus falencias y dudas, pero ¿quién no?

Pero no el hombre. Sansa regresó con una copa para Humfrey, quien de inmediato se la recibió y con el roce le dejó notar la mano de él helada, lo vio tomándose dos sorbos, diminutas gotas de sudor en su frente, "…Disculpe la apatía del Rey." Dijo, más aquello no cambió la mirada de estoicismo de Bran.

El Cuervo de Tres Ojos le dio vuelta a su silla de ruedas, "…Fue un placer conocerlo."

¿Eso fue todo? Humfrey se preguntó contrariado, se había esperado…¿interés familiar? No aquella frialdad. Pasó de tres sorbos la totalidad del vino. Sus padres y hermanos estarían tan decepcionados cuando les contara de esto. "Mi Rey." Le dijo, inclinándose. Preguntándose si también actuaba con ella con aquella frialdad, y por eso talvez comprendiendo la forma de ser de la Reina. Al ella tomarlo del brazo para guiarlo hacia la ante sala la siguió.

"Ve, demasiada preocupación para nada." Sansa le comentó a Lord Humfrey antes de que este abriera la puerta, y al hacerlo, tan rápido, tan improvistamente, alcanzaron a ver a Podrick sentado en el mueble, la cabeza en las manos antes de un solo brinco colocarse en pie. La mirada ahora en el horizonte. Sansa cerró la puerta detrás de ellos, notando cada movimiento que hacía.

El malestar de Humfrey aumentó al notar el mismo tono rojizo por el sol en el Guarda que en ella. Quiso no darle importancia y lo pasó de lado, pero de reojo la vio buscando la mirada del hombre, atreviéndose a tomarlo del brazo mientras éste se sorprendía y se soltaba de inmediato. Con molestia Humfrey se detuvo, girándose hacia ellos.

Comprendió su error de inmediato, "Humfrey." Sansa le advirtió, y vio a dos Guardas del Rey en la puerta colocando atención hacia adentro.

"…Te dije que podías tener a quien desearas, pero eso es muy diferente a hacerlo debajo de mis narices." Ya esto era pasarse. Ya esto era irrespeto.

¿Qué? Podrick se preguntó, mirando de ella al hombre no comprendiendo por completo, aunque después de unos instantes lo hizo. De repente el hombre se le acercó más, teniéndolo frente a frente y éste sacándole una cabeza de altura, Podrick le mantuvo la mirada, irguiéndose incluso más, del enojo si el hombre le buscaba problemas se los daría. Sintió el brazo de Sansa intercediendo entre ambos, dándole la espalda a él y tratando de apartar a su prometido, la escuchó ordenándole que no continuara mientras trataba de empujarlo con su cuerpo.

Humfrey no tenía ningunas ganas de pelea, y podía ver que el hombre tampoco, era sólo ella exagerando. Se dejó ser alejado, pero consideró una advertencia, "Aléjese de ella, al menos por ahor–"

No se lo tendría que decir dos veces, "–¿O sino qué?" preguntó a su vez, dándole molestia que ella lo quisiera proteger. Se podía defender solo, muchas gracias.

"¡Bueno ya!" Sansa exclamó. No dudando en llamar a los Guardas si una pelea se presentaba. Sintió los ojos de Podrick sobre ella y lo miró por sobre su hombro, viéndolo como nunca lo había visto, rojo del enojo, posicionando su cuerpo listo para una pelea, sus ojos encendidos en una mirada desconocida de rencor, "Se lo explicaré luego, no es lo que usted cree."

No había necesidad de que le explicara nada, ya sus acciones hablaban por si solas. ¿Cómo podía ella decirle que lo amaba a pasar a presentarle el prometido a su hermano en la misma tarde? …Al menos lo debió de advertir. Y haberle mencionado el acuerdito al cual había llegado, lo que no hacía más que humillarlo…

Humfrey al ver al Guarda mirarla con el más puro rencor exhaló, no, el Guarda no se prestaría para compartirla. Y aquello no hacía nada por mermar su molestia, pero era mejor llevar las cosas en paz con ella. Se dio la vuelta y al dar unos pasos sintió la mano de ella dejándolo de tomar del bíceps, deslizándose por su brazo mientras lo dejaba ir, pero incluso antes de romper el contacto la tomó de la mano para que se marcharan juntos. Ella zafándose inmediatamente, pero siguiéndolo.

Sansa mantuvo el silencio mientras dejaban a los Guardas atrás, "…Se toma atribuciones como esa nuevamente, y este compromiso se cancela." le advirtió, aunque no especificó si con atribuciones se refería a amenazar a Podrick, a querer pelearse con éste, o a tomarla de la mano y querer arrastrarla detrás de él… Lo que en su rabia y aprehensión aun no comprendía no había sucedido.

"Ingenuidad de mí el pensar que las habladurías sobre ustedes dos eran mentiras." Pues no se podía imaginar a alguien interesándose en ella genuinamente con la frialdad que demostraba. O una mujer como ella fijándose en un simple Guarda.

"Lo son. Sólo tenemos una amistad." Dijo, de inmediato reconociendo que se había acostumbrado a estar desmintiendo ese tipo de cosas que ya le salía innatamente. Lo vio abruptamente girándose a responderle algo, y se paró más derecha, sus propios Guardas parándose un paso por delante de ella, como si estos también sospecharan que el Lord se iba a atrever a golpearla.

Lord Humfrey miró a los Guardas, casi burlándose de ello, pero no haciéndolo, "No soy así." Le dijo simplemente, y habló no importándole la presencia de los hombres, "El acuerdo al que llegamos lo respeto." Señaló con la cabeza hacía la dirección de la que venían, "No me importa él. Lo único que me interesa es que no me restriegue a nadie debajo de las narices, así como yo no lo haría con usted. Me merezco respeto. Y éste no es ni el momento, ni mucho menos el lugar para una indiscreción."

Miró a sus Guardas, no viéndoles sino la espalda y se imaginó que se mirarían entre ellos ante aquellas palabras, pero no lo hicieron. Muerta del enojo vio a Lord Humfrey marchándose y lo siguió con la mirada para después continuar el camino hacia afuera de los aposentos reales, sabía que no estaba en ella apaciguarlo, ni le interesaba, pero era lo mejor por hacer para llevar la fiesta en paz. Llamó su nombre al ver que no se detenía y él mermó su velocidad, pero no se detuvo. "Tiene razón." Le admitió en cuanto se colocó a la par, porque era admitirlo.

Humfrey buscó que contestarle, pero no encontró nada en su mente.

Y de repente otra de las pesadillas de Sansa se convirtió en realidad, de repente vio a un puñado de Lords acercándoseles, dándoles las felicitaciones por sus próximas nupcias. El mundo se abrió ante sus pies, y por la palidez y la cara de sorpresa de Humfrey supo que esto no fue algo planeado por él. Los que hicieron correr el chisme o fue la familia de él sin su conocimiento, o más seguramente los tres lords que habían estado reunidos con Bran…No se necesitaba ser adivino al sospechar porqué ella visitaría al Rey en privado y en compañía de un hombre que no pertenecía a su consejo. Aquello era más manejable que la peor posibilidad; uno de sus propios asesores había hecho correr el chisme para dejarla maniatada.

Recibieron aquellas felicitaciones con agradecimientos y sonrisa fingidas y tensas. Más Lords y ladies acercándoseles al ver la algarabía, en cuanto tuvieron un momento de privacidad ella le preguntó de frente si él había planeado esto.

"Créame, que se enteren de esta manera después de su indiscreta salida con el Guarda no es algo que me deje bien parado. Seré el hazme reír de esta noche."

Su comentario la molestó incluso más y por eso contraatacó, "Sólo en el Norte, aquí en el Sur nadie sabe de lo mío con Podrick." Por el rabillo del ojo vio a los Manderly mirando hacia ellos, sorprendidos. Se recordó que el Norte no sabía nada de esto, aunque seguramente tampoco les llegaría como una sorpresa. "Tengo que reunirme con mi consejo." Dijo simplemente antes de darse la vuelta y regresar a los aposentos reales en un apuro. Dejándolo solo. Por unos segundos cruzándose por la mente primero ir a buscar a Podrick, pero lo sabía prestándole sus servicios al Rey.

Podrick, pensó preocupada.

En cuanto llegó a sus aposentos le dio orden a sus Guardas de reunir a su consejo mientras continuaba el camino y marchaba rápidamente hacia los aposentos del Rey, encontrándose a los dos Guardas delante las puertas, vio a Podrick aún en la ante sala y la puerta que llevaba a la oficina de su hermano aun cerrada. Habló sin prestarle atención a los Guardas, "Necesito unas palabras con mi hermano." Dijo cerrando las puertas tras de ella, "Olvidé mencionárselo, olvidé que nos íbamos a reunir con Bran. Podrick perdóneme."

Ya no más, "¿Olvido mencionarlo? …Eso es difícil de creer."

"¿Duda de mí?"

A Podrick le agradaría hacerlo, pero no, sabía cómo era ella y que no se lo ocultaría, aun así, no podía

dejar de sentir cierto resentimiento y enojo, no sólo en cuanto a ella sino en cuanto todo, "No puedo culparla por olvidarlo." Añadió con cierta ironía, más manteniendo su imagen de educación, "Pero continuar esto entre nosotros sería un error…así pueda tener a quien usted desee." ¿Acaso eso no era más humillación para sí mismo? ¿No lo veía ella?

Sansa balbuceó por unos momentos, "…Cómo verá no hay ningún interés por parte y parte."

Un matrimonio de conveniencia, aunque podía ver que con libertades que le vinieron a parecer tan extrañas, y no quería saber nada de esto más de lo que ya lo hacía. "…En todo caso está mal prolongar esto entre nosotros. Al final del día no lleva a nada…Déjelo así."

Actuó sin pensarlo, tomándolo de la muñeca, "No, Podrick, no diga eso." Pidió, "Siento que haya sucedido de esta manera, pero ya usted sabía que iba a suceder–" y al ver su reacción de soltarse de ella notó que decir aquello sólo funcionó para predisponerlo más, y mejor se calló, sintiendo la chispa de ira en su pecho empezando a arder también contra él.

Podrick se sonrió, cierto menosprecio por sí mismo llegándole, "¿Recuerda cuando le dije que yo valía la pena?" La vio asintiéndole, "Me merezco mejor que esto." Mejor que ella.

Mejor que ella, se conocían tanto para ese momento que Sansa de inmediato estuvo al tanto de lo que no dijo, rencor por sus palabras no dichas ahora entrando a jugar también, ¿acaso no veía que esto para ella también era injusto? "…No vaya a decir nada de lo que se venga a arrepentir después."

Apretó la mandíbula, escuchando su tono frío y prepotente siendo dirigido por primera vez hacía él, y encontró eso sorpresivo, tanto que se encontró pujando con gracia al ver el enojo ardiendo en sus ojos, "…Si algo le agradecería, mi señora, es que por el resto de su estadía aquí no me busque, que yo tampoco lo haré. Fue un día agradable hoy. Una buena despedida si lo pensamos de esta manera."

En momentos estudió su tono de voz enojado, la forma en que se paraba defensivamente, "Él no significa nada para mí, y yo tampoco para él, como lo escuchó hace unos minutos. ¿Por qué cambia eso algo entre nosotros?"

¿Por qué hacerlo explicar algo que ella seguramente ya debía saber? "¿Restregarme en la cara lo que nunca podré tener legítimamente? Esa es una humillación." Le dijo simplemente. "Y usted sabe que se merece algo mejor que eso." Pasó saliva, "Ahora, si me disculpa," le pidió señalando hacia la consiguiente puerta donde el Rey lo esperaba, seguramente al tanto de todo.

Sansa exhaló no deteniéndolo pues veía como él también tenía razón, decidió por un par de días para que toda esta situación se asentara, que todos se calmaran para planearse buscarlo nuevamente y explicarse, "Podrick, créame que lo último en mis intereses eran lastimarlo, humillarlo." Lo vio dándole la espalda mientras sacudía la cabeza, decepcionado y pasaba a la oficina de su hermano, cerrando la puerta tras de sí.

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Lord Cromwell estaba reunido con los asesores de la Reina presentes en esa salida, esperándola y cuando llegó todos se miraron entre ellos, notándola afectada por lo sucedido. No era un secreto para nadie que no deseaba aquel matrimonio.

"¿Cómo vamos a arreglar esto?" preguntó uno de los asesores, "Me acabé de encontrar con Lord Manderly y aunque está contento por la Reina y porque será una gran ventaja para el Norte también está receloso de lord Humfrey. Los Hightower son muy poderosos para su gusto."

"No nos gustan los extranjeros, y aunque los Lords sabían que la Reina seguramente decidiría por fuera del Norte la noticia les estará llegando de improvisto, incluso más a los que no nos acompañan en esta visita. Algo que no les agradará a los más tradicionales."

"Lady Catelyn, mi madre, era una extranjera." Sansa dijo simplemente, "Y los lords y ladies del Norte en su tiempo la supieron acoger."

"Con todo respeto, mi señora, su padre no era el Rey del N–" Ellison se calló cuando vio a Lord Cromwell y Lord Harry sacudiéndole la cabeza.

Ya todo esto había sido hablado, no veía para que volverlo a retomar, "Perfecto. Créame que no tendré ningún problema con desbaratar este compromiso si a mis Lords se les apetece."

Los consejeros mantuvieron el silencio por unos momentos, Lord Cromwell y Lord Harry muy bien sabiendo que hablaba de dientes para afuera pues no se atrevería ni a jugar con su reputación ni la del Norte, ni mucho menos a desbaratar la alianza que se necesitaba con el Dominio.

Y la reunión continuó, incómodamente, pero continuó, Lord Cromwell estudiando a la Reina, viéndola silenciosamente de momento a momento parecer romper en desespero, a veces creería en llanto. Otras veces su mirada se enfriaba tanto que sabía que lo más prudente era que en el momento ninguno de sus asesores fuera a salir con algo que no le agradara. Y no le sorprendió nada cuando después de unos cinco minutos de discusiones en las que ella no participó se colocó en pie abruptamente, el asiento trastrabillando y cayendo al piso. Y simplemente diciéndoles que les dejaba todo este asunto en las manos, que confiaba era algo que podían arreglar sin ella presente.

Todos la siguieron con la mirada en su retirada, una exhalación profunda y colectiva dejándolos al quedar completamente solos.

"¿Qué Lord fue el que dijo que dudaba que en un futuro ella asistiera a su propia boda?" preguntó Lord Marcus, el asesor más nuevo entre ellos, no notando que todos le hacían mala cara mientras le daba la vuelta a la mesa y paraba el asiento. Una vez que estuvo en pie continuó, "…Su marcha tan repentina y palabras me lo trajeron a la mente."

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Cuando Sansa llegó a su habitación vio a Lady Rose mirándola con preocupación y le sonrió fingidamente, "No se preocupe, estoy bien." Más ambas sabían que no lo estaba. A Sansa se le cerró la garganta cuando vio los ojos de la jovencita humedeciéndose y le sacudió la cabeza. "No." Y esa era una orden. La dejó atrás y habló con tono frío y despectivo, "Si va a llorar hágalo en otro lado, no necesito lastima ni dejarme abrumar más por estos sentimentalismos." en vez de servirse otra copa de vino fue por el pequeño frasco que le habían dado para el dolor de cabeza, el cual antes latía con mayor intensidad entre sus cienes. Diluyó otro tanto de gotas en agua y se lo tomó de dos sorbos. Sospechando que de nada le serviría.

Una de sus doncellas llegó a interrumpirla el mirar hacia el horizonte fijamente, perdida en sus pensamientos pesimistas, diciéndole que el Rey la había mandado a llamar y que fuera a buscarlo en cuanto se desocupara. Despachó a la doncella, agradeciéndole más diciéndole que quería descansar por el momento. Se contuvo de servirse más vino, notando que ya había bebido suficiente por ese día, y que talvez la bebida tampoco era que le estuviera ayudando para sus dolencias físicas. Pero necesitaba algo para olvidar su desespero.