Cuando los labios de Yuuri se detuvieron, el relato que había estado contado se quedó grabado palabra por palabra en la memoria de Yurio.

Quien estaba indeciso sobre cómo reaccionar. Si molesto o estupefacto.

—Así que básicamente esa es mi historia, porque suelo ser tan reservado y el motivo del porque no tuve pareja antes —dijo tomando un sorbo del café prestando especial atención a cada expresión que hacía su alumno—. Veo que te has quedado un poco anonadado... —comentó Yuuri con una sonrisa amarga dejando la taza sobre la mesa que compartía con Yuri.

Yuri por su parte le vio con el ceño levemente fruncido, apretando los puños bajo la mesa.

—No es eso... es que simplemente no puedo creer que alguien pudiera hacer algo así. Digo, conozco a JJ y sé que puede ser un imbécil pero hasta él sabe que no debe llevarlo tan lejos como ir y contarlo a todo el mundo —dijo Yurio recordando cómo es que lo molestaba a él y a Víctor, sin embargo, jamás divulgando su preferencia ni la de Víctor, siempre siendo precavido de jamás insultarlos delante de alguien más—, él simplemente no lo haría...

—Al menos puedes estar agradecido de eso. JJ solo esta pasando por una etapa que la que todos pasan, se le pasará con el tiempo, sin embargo... —explicó Yuuri mientras bebía un sorbo de su café—, en mi caso... mis compañeros fueron un poco menos compresibles...

—Profe... —Yurio miró a su maestro, suspirando por lo bajo—. Yuuri, eso fue cosa del pasado... si a lo que le tienes miedo es que me pase lo mismo... no sucederá, porque te tengo a ti, tengo a Mila, Otabek y a Víctor, no estoy solo porque sé que los tengo a ustedes...

Yuuri torció los labios.

—No puedes evitar que me preocupe por lo que pueda pasarte... el resto del mundo puede irse a la mierda en lo que a mí respecta... pero si algo te llegará a pasar se que sería completamente mi culpa... —musito con la expresión calmada que había decidido tomar cuando comenzó a contar su pasado a Yurio.

Espera, espera... ¡No hables como si lo supieras todo!

—Eso no lo puedes decidir tú —gruñó Yurio por lo bajo, tratando de no llamar la atención de las demás personas en la cafetería.

—No, no puedo —dijo Yuuri mirándolo de pronto—. ¿Qué crees que ocurra cuando alguien se entere que estamos saliendo? —preguntó de pronto sobresaltando a Yurio—, ¿qué crees que me ocurrirá a mi? ¿A ti? ¿Qué pasará con la escuela? ¿Mi trabajo? ¿Mi vida y la tuya? —continuó preguntando sin apartar la vista ni un solo instante— ¿Lo has pensado?

Yuri se le quedo viendo extrañado. Sabía que el que le contara aquello removeria viejos recuerdos que él no quería revivir sin embargo, no esperaba que eso también trajera las inseguridades del principio de su relación, ahora frente a él tenía a su tierno maestro de hace meses que se oponía firmemente a la relación y ponia mil trabas para evitar que funcionara.

—Yo sé lo que nos puede pasar —dijo tan bajo como pudo, con la voz tan calmada como logro ponerla—, mi expulsión, tu despido, posible arresto y mi muerte social dentro de la escuela debido a ser gay y además acostarme o haber tenido una relación ilícita con un maestro. Lo sé perfectamente —dijo con la voz temblorosa.

Yuuri sonrió un poco.

—¿Tienes miedo...?

Yurio tuvo intención de negar con la cabeza pero estaba paralizado.

Yuuri tenía razón. Estaba aterrado, de lo que su familia pensara, de lo que sus compañeros dijeran, de lo que la sociedad hiciera. Eso era algo que no podía cambiar, sólo tenía 16 años y estaba saliendo con un sujeto de 23... lo viera por donde lo viera eso no terminaría bien.

—Y-yo no...

—No es necesario el hacerse el fuerte Yura —comentó con media sonrisa—, yo también estoy asustado —solo entonces Yurio se dio cuenta del temblor en las manos de Yuuri—, perdería mi trabajo... que sería lo de menos y con mucha suerte. Tu familia probablemente me mandaría a prisión... y tú... ¡Dios!, de solo pensar en lo que te puede ocurrir por culpa mía... —Yuuri respiro profundo y soltó una risa cansada—, ¿sabes? Pichit dijo algo gracioso el otro día.

—¿Qué dijo? —musito Yuri tras el cambio repentino en su tono de voz. No le gustaba el rumbo que estaba tomando la conversación.

Debes de contarle... cuéntale y si después de escucharte él aún sigue queriendo estar a tu lado entonces vale la pena luchar por su amor... —dijo como si estuviera imitando la voz de Pichit.

—Yo quiero...

... pero déjalo pensar, déjalo pensar en su futuro, en sus amigos y en su familia, y en si realmente vale la pena lo que están haciendo —dijo Yuuri moviendo un poco la taza vacía—, si vale realmente la pena perderlo todo por una sola persona —tras decir lo último Yuuri le vio de nuevo a los ojos—. Si lo entiendes... ¿lo entiendes verdad? Te quiero... no... yo te amo —corrigió con un leve temblor en los labios—, en solo seis meses pusiste mi mundo de cabeza, me hiciste desesperar y reír, enojar y preocuparme... me hiciste enamorarme de ti.

Yuri abrió la boca pero de esta no salió ni una sola palabra.

¿Él acaba de decir que me ama? ¿Lo hizo? ¿¡Justo en un momento así!?

—Y porque te amo, te quiero hacer un favor —continuó Yuuri tras ver que no contestaba—, terminemos con esto y finjamos que nada de esto pasó —dijo abruptamente sin verle.

—Pero paso... —soltó en apenas un murmullo, pues el aire había comenzado a faltarle.

—Aún estamos a tiempo, antes de que más personas lo sepan... tengo que hacer esto por los dos... Yuri, te amo tanto que no puedo permitir que te hagan daño.

No, no, no otra vez por favor...

—No sabes lo que ocurrirá... —insistió sintiendo su propia desesperación hacer estragos en su cuerpo.

—Yuri entiende por favor...

—¡No! —grito poniéndose de pie, atrayendo la mirada de todos en aquel lugar—, ¡no quiero entender y no puedes obligarme! —grito sintiendo como las lágrimas ya bajaban por su mejillas rojas del enojo y la vergüenza de tener que estar pasando por eso otra vez.

Ver la expresión cansada y triste de Yuuri de verdad le causaba un dolor de cabeza, le hacía sentir enfermo. Una vez más Yuuri quería apartarlo y dejarlo de lado. Una vez más estaba echándose para atrás.

—¡No puedes saberlo, no puedes!

—¡Yuri! —grito Katsuki al verlo salir corriendo del local—, mierda.

Tomo sus cosas y salió detrás de Yuri ya importándole poco si alguien los veía.

Al salir miró hacia ambos lados pero no pudo ver a Yuri por ningún lado, el cielo estaba nublado y era más que seguro que en cualquier momento comenzaría a llover.

No pude decirle... no pude decirle que esta será la última semana que nos veremos...

Comenzó a correr por la calle tratando de encontrarlo, no quería irse sin despedirse adecuadamente... no quería irse y hacer lo mismo que le hizo Kato muchos años atrás... antes de irse quería que supiera que no se arrepentía de haberlo tenido a su lado...

—Yuri...

... perdóname

El cielo se oscureció un poco más cuando un rayo iluminó todo por solo unos segundos, antes de que comenzará a llover. Estaba haciendo tantas cosas mal, y la única que había querido arreglar, la había estropeado más.

De verdad perdóname Yuri... se que te mereces algo mejor...

Yuuri detuvo su andar, estaba empapado y tembloroso, sus propias lágrimas se mezclaban con la lluvia. Una vez más, hizo las cosas a su manera... lo arruinó otra vez todo.

—Estoy harto de esto —gruño sentándose en una banca bajo la lluvia—, ya estoy harto de herirte, espero que al menos ahora comprendas Yuri... —una suave sonrisa creció en sus labios—, de verdad voy a extrañarte Yura, pero incluso tratándose de ti... no puedo cambiar tan fácilmente.