ISLA DE LEMNOS 2

ISLA DE LEMNOS

—¿Qué diablos fue ese ruido? —Apareció un agitado Blase, al escuchar la explosión—. ¿Nicte? ¿Estás bien? —se acercó a la chica que solo se tapaba la boca con ambas manos y tenía los ojos tan abiertos como platos.

El chico pasó la mano frente a los ojos de Hermione, tratando de llamar su atención; pero la ex castaña parecía encontrarse en shock. Así que se posicionó frente a ella y tomándola de los hombros la sacudió suavemente, hasta que por fin pareció darse cuenta de la presencia del moreno.

—¿Qué hice? —Fue lo primero que dijo la chica—. Yo no quise hacerlo, no fue mi intensión.

—No te entiendo Nicte, ¿De qué estás hablando? —Preguntó Blase confundido, luego se percató de la falta de alguien—. ¿Dónde está Draco?

—No lo sé —respondió con la cara enterrada en sus manos—. Él insistía y no pude controlarme y el desapareció y yo…

—Cálmate que no logro seguirte —ante esto, Hermione respiró hondo tratando de recuperar la compostura.

—Estábamos discutiendo y empezó a insistir con algo —empezó a contar la chica.

—¿Insistir con qué?

—Eso no es importante ahora —lo cortó la ahora pelinegra—. El punto es que por su insistencia yo me descontrolé y tuve una explosión de magia accidental.

—¿Qué quieres decir con eso? —Se asustó Blase—. ¿Qué le hiciste?

—No lo sé, solo lo vi volando por la onda expansiva y cuando creí que se estamparía contra ese muro, desapareció.

—Pero… ¿Cómo es eso posible? —se desesperó Zabini.

—No lo sé Blase, el tan solo… —de pronto un pensamiento vino a su mente—. Tal vez no desapareció —Los engranajes del cerebro de Hermione empezaron a funcionar a toda velocidad.

—¿No me acabas de decir que desapareció? No comprendo

—Sí, pero recuerda la pista del mapa… —el moreno solo la veía como si le hubiera salido una cabeza extra. No comprendía nada— "(…) Entre ruinas se encuentra, una entrada secreta…" —De pronto lo supo—. ¡Eso es!

—¿Es qué Nicte? No te sigo.

—¡La puerta! —Blase seguía viéndola con cara incrédula—. Draco no desapareció, sino que pasó por la puerta que dice la pista —de pronto la pelinegra abrió los ojos comprendiendo—. Vamos rápido, si Malfoy fue a donde pienso, debe de estar en grave peligro —Esto último hizo reaccionar al moreno quien asintió decidido a rescatar a su amigo.

—Entonces vamos preciosa, que solo tengo un amigo.

Hermione se volteó hacia el muro donde el rubio había desaparecido y estiró un poco temerosa la mano hacia él. De pronto una sonrisa surcó su rostro al comprobar que tenía razón, su mano traspasaba el muro como si de un holograma se tratase.

—Bien Blase, vamos —ni bien dijo eso, traspasó el muro. Pero grande fue su sorpresa al comprobar que eso de que Draco podría estar en peligro era una mierda.

—¿Estás segura que esta cosa es segura? —preguntó el moreno al seguirla y traspasar el muro—. Ahora ¿Dónde estará Dra… —No pudo continuar con la pregunta; ya que la visión que tenía delante de él respondía con creces. Blase, al igual que la chica se quedaron sorprendidos —¡Vaya hermano tu sí que no pierdes el tiempo!

Frente a ellos se encontraba el rubio, recostado en finas almohadas y rodeado de hermosas mujeres semidesnudas. El rostro de Draco era de júbilo puro y algo más que, Hermione en su ira, no pudo descifrar.

—¡Hey! Vengan esto es el paraíso —Blase no esperó más y se unió a su amigo, junto a esas bellas mujeres.

La Gryfindor se quedó parada en el mismo lugar, viendo al chico que hace unos momentos había besado y estaba dispuesto a sacrificarse por ella —Hombres…—, pensó con rabia. De pronto una mujer con un poco más de edad que las tipas con las que estaban esos idiotas, se posicionó frente a ella con una radiante sonrisa.

—Hola, tú debes ser Hermione —esto sorprendió aún más a la ex castaña; ya que la había llamado por su nombre—. Sí, sé tu nombre y otras cosas de ti que incluso tu desconoces —siguió hablando—. Mi nombre es Leto y soy la protectora de esta isla, te estábamos esperando.

—¿Me estaban esperando? ¿Cómo es eso posible? y ¿Cómo sabe mi nombre? —preguntó aceleradamente la chica, ganándose una sonrisa de la mujer mayor.

—Entiendo tus dudas ¿Te parece si damos un paseo y te explico todo? —preguntó y Hermione asintió empezando a seguirla.

Caminaron durante unos 5 minutos en silencio; si bien Leto le había prometido explicar todo, no había emitido sonido alguno luego y Hermione, por primera vez en su vida se sentía cohibida de hacer preguntas. La muda caminata duró unos 15 minutos más, hasta que la Gryfindor ya no pudo con el silencio.

—Disculpa Leto, pero me dijiste que me explicarías todo; sin embargo llevamos caminando un largo tiempo y en realidad me encuentro altamente ansiosa por esa explicación —en respuesta Leto emitió una suave carcajada.

—Realmente nunca pensé que aguantaras tanto tiempo, pero superaste mis expectativas —ante esto la ahora pelinegra se ruborizó—. Aunque tienes razón, te prometí una explicación y eso pienso hacer, solo que primero necesitas ver algo para comprender lo que voy a contarte.

—¿Ver qué Leto?

—Todo a su tiempo, ya falta poco —le respondió—. Debemos llegar a ese templo —indicó, mientras señalaba una estructura de piedra blanca, muy al estilo griego antiguo. Caminaron unos minutos más hasta llegar a las puertas del templo y Leto se volteó hacia la chica.

—Hace muchos siglos, las mujeres de esta isla fuimos malditas por la diosa Afrodita y eso provocó la traición de todos los hombres de aquí —empezó a narrar.

—Sí me conozco la historia, hubo una masacre; donde eliminaron a todos los hombres y solo quedaron las mujeres dirigiendo todo.

—Exacto, pero lo que no se cuenta que esa maldición fue eliminada gracias a Circe.

—¿Circe? ¿La diosa de la magia? —Leto asintió—. Es quien se cree que le regaló la magia al ser humano y gracias a ella nacieron los primeros hechiceros.

—Veo que cuentas con un conocimiento amplio Hermione —la Gryfindor sonrió tímidamente, por el halago—. Pero eso era de esperarse, por ser quien eres.

—¿Quién soy? —en respuesta la mujer mayor con un movimiento de mano hizo abrir las puertas de par en par, ingresando ambas al recinto.

—Existe una profecía dada por la propia Circe, antes de abandonar la isla —le iba contando, mientras avanzaban por medio del templo—. Ella dijo que volvería en otra vida, en otro tiempo; cuando la oscuridad esté por devorar el mundo y deberá decidir entre el caos y la calma.

—Me parece muy interesante la profecía Leto —empezó a decir Hermione—, pero no comprendo qué tiene que ver eso conmigo.

—Lo tiene que ver todo querida —respondió la increpada, parando la caminata frente a un altar—. Creo que deberías mirar al frente, para comprenderlo.

Hermione hizo caso y al levantar la mirada se quedó sin habla de la sorpresa. Frente a ella había una gran estatua al estilo griego de una mujer, pero lo sobrecogedor era que dicha mujer era idéntica a ella en todo.

—No puede ser —dijo más para si—. Es imposible ¿Cómo…

—Hermione te presento a Circe —le dijo Leto con un gesto señalando a la estatua—. Fue erigida hace más de dos mis años, cuando Circe aún estaba entre nosotras; así que créeme cuando te digo que esa es su imagen exacta.

—No entiendo.

—Mentira, sí que lo entiendes pequeña —le increpó la mujer mayor—. Tienes poderes que ningún otro mago jamás soñará con tener y cuentas con un dominio de la magia total, tal es así que ni siquiera es necesario que uses varita.

—Mentira, obtuve estos poderes, por un hechizo de magia negra.

—¡Por favor! Ningún hechizo por más potente que sea podría brindarte esas habilidades —se exasperó Leto—. Vamos Hermione eres lo suficientemente inteligente para darte cuenta.

—No…

—Te hemos estado esperando por tanto tiempo y por fin estas de vuelta entre nosotras —dijo esto, al mismo tiempo que depositaba sobre su cabeza una diadema y se arrodillaba ante ella—. Mi señora, mi reina, mi diosa.

La ex castaña, no lograba asimilar aún toda la nueva información. ¿Ella una reencarnación de Circe? Eso debería ser una broma. Una vez más, su vida era puesta de cabeza justo cuando por fin lograba aceptar su origen y situación.

—Lo siento, pero no puedo —dijo esto para luego salir corriendo. Mientras lo hacía se decía una y otra vez que todo era una mentira. Bajó la colina donde se encontraba el templo, a toda carrera en busca del par con quienes viajaba.

—¡Blase! Acá estas —dijo al visualizar al moreno; quien al igual que el rubio se encontraba recostado en finos almohadones y rodeado de tres hermosas mujeres que le daban de comer y beber—. Debemos irnos ahora.

—Vamos preciosa ¿Por qué nos iríamos si acá estamos estupendo? —le respondió con una sonrisa bobalicona que no le gustó nada a la chica. Se parecía mucho a la expresión de una persona que toma Amortentia.

Al no tener suerte con el moreno, levanto la cabeza buscando a cierto rubio y lo vio a unos metros, más alejado; así que corrió hacia él tomando su rostro entre sus manos.

—¡Draco! Vámonos ya —Pero al igual que el anterior, la vio con la misma expresión ida. Esto provocó que la alarma de peligro se prenda e su cerebro.

—¿Irnos? Pero si estamos en el paraíso Hermione —le respondió del mismo modo que hablaría un ebrio.

—Por favor no es el momento que te pongas así —trató de hacerlo reaccionar—. Estamos en peligro Draco.

MALFOY MANOR

Ambas mujeres Black se encontraban enclaustradas en la habitación de la menor de las hermanas. Bellatrix le había contado todo y con lujo de detalle a Narcisa. Se encontraba desesperada y en pánico por la posibilidad de perder a su única hija viva.

—Tienes que ayudarme Cissa.

—Y lo haré, eso no lo dudes.

—Podía pedirme lo que sea —siguió hablando la mortia—, matar, torturar… pero poner en riesgo a mi hija.

—Te entiendo hermana —la rubia se sentía en deuda con Bella y Nicte, sobretodo con la última; ya que pudo haberla salvado de este destino si no se hubiera dejado llevar por los prejuicios—. No sé qué haría en tu posición con respecto a Draco —la pelinegra solo asintió, quedándose ambas mujeres en silencio por unos minutos.

—No querer seguir sus órdenes —dijo de pronto Bella—, ¡Vaya mierda de mortífaga!

—No lo eres, se trata de tu hija —si bien Narcisa no soportaba el actuar de su hermana; era en estos momentos que se mostraba vulnerable que ella volvía a tener esperanza de que ella conservara algo de humanidad.

—Es que es la única que me queda —dijo Bella con un dejo de dolor en su voz—. Desde el secuestro de Elaine… Yo no sé qué haría si pasa lo mismo.

—Eso no pasará —La rubia se sentía culpable por haber confabulado con Dumbledore para que se lleven a su otra hija— Bella hay algo que tengo que contarte…

GRIMMAULD PLACE

Luna se encontraba leyendo una vieja edición del Quisquilloso, estaba tan absorta que no se había percatado del chico que se encontraba escondido tras los estantes o al menos eso era lo que él creía. Theo llevaba casi una hora observándola, sin atreverse a acercarse. Pero es que lo había intentado tantas veces y siempre terminaba con la rubia huyendo o peor llorando y él mudo ante el dolor que le ocasionaba verla sufrir.

Odiaba a esa maldita desquiciada, había aprovechado el momento de joderlo y sí que lo había logrado. Pero no la odiaba por él, sino porque había conseguido hacerle daño a Luna.

—Llevas una hora parado ahí Theodore —la voz de la rubia lo arrancó de sus pensamientos—. No entiendo ¿Qué es lo que buscas?

—Arreglar las cosas —dijo defrente, aprovechando que por fin parecía que la Ravenclaw le daría la oportunidad de explicarse—. Luna no es lo que parece.

—¿Qué no es lo que parece?

—Lo que viste con la desquiciada de Nicte —el castaño pudo ver un velo de dolor en la mirada de la chica—, habíamos estado discutiendo porque yo la había descubierto que no era Granger y de pronto ella me besó.

—No lo tienes que explicar, yo entiendo —dijo esto último en un susurro.

—No Luna sí te debo una explicación —le respondió determinado—. Yo me la quité de encima al instante, pero no sabía que tú nos habías visto.

—Te dije que no es necesario las explicaciones —volvió a cortarlo—. Yo comprendo Theo, realmente lo hago.

—¿Lo comprendes? —la chica asintió.

—Sé que no soy tan guapa como Hermione y ella te gustaba cuando recién llegaste —Nott la miró incrédulo— entonces llega Nicte que es idéntica a ella —terminó de decir alzándose de hombros.

—¿En serio crees eso Luna?

—¿Qué otra explicación puede haber?

—¡Que yo te quiero a ti y que Nicte es una maldita loca! —Le gritó perdiendo la paciencia—. Y te advierto Luna, jamás vuelvas a decir eso de ti —se acercó a ella haciendo que se levante del sillón y lo mire—. Tu eres la única chica que logra esto —y acto seguido tomó su delicada mano para ponerla contra su pecho. La rubia abrió los ojos de sorpresa, como solo ella sabía hacerlo.

—¿Yo provoco eso? —preguntó la chica de una forma tan inocente, que Theo estuvo a punto de mandar todo al demonio y besarla como si no hubiera mañana.

—Sí, eso y mucho más —respondió el castaño con una voz ronca, mientras se acercaba a esa boca que había anhelado todos esos días que ella no le habló.

Los dos estaban tan cerca que ya podían sentir los labios del otro, sus respiraciones entremezcladas; pero el tan esperado beso nunca llegó. Un ensordecedor grito llenó la biblioteca y el castaño cayó de rodillas tocándose el antebrazo izquierdo del dolor.

—¿Theo qué pasa? —se agachó Luna con la preocupación plasmada en su rostro, el chico no podía responderle solo gritaba y se retorcía de dolor.

Sentía como si miles de agujas al rojo vivo estuvieran incrustándose en donde estaba la marca tenebrosa; y entonces lo escuchó, era esa voz que él tanto temía y aborrecía al mismo tiempo.

—Nott ¿Te atreves a ignorarme? —Escuchó en su mente la siseante voz de Voldemort— vil cucaracha, a mí nadie me ignora. Te advertí que quería resultados pronto y no he recibido avance alguno de tu parte —Theo soltó un jadeo—. Pensé que eras mejor que el inútil de tu padre, pero me has decepcionado. Ya no voy a aguantar más ineptitud tuya o pensaré que realmente me has traicionado y te arrepentirás.

—No… —soltó el castaño, con la voz rasposa.

—Te doy una semana para decirme la ubicación de la guarida de Potter o me traigas un miembro de su círculo cercano. Te dejo un regalito para que lo recuerdes, si pasan los siete días y no tengo resultados, morirás —luego de terminar la conexión con el señor oscuro Nott se desplomó.

Hola a todos, acá vengo con un nuevo capítulo de esta historia. Pido disculpas por el atraso, pero si bien estamos en cuarentena aquí en Perú; yo sigo trabajando en mi casa por teletrabajo y se me hace difícil a veces conseguir el tiempo para avanzar. Les prometo que trataré de sacar el siguiente capítulo lo más rápido posible.

Por otro lado, con todo esto del Coronavirus me gustaría saber cómo la están pasando y deseo de todo corazón salud total para ustedes y sus seres queridos. Roguemos y tengamos fe que esto acabará pronto y pidamos por las almas de aquellos que perdieron la lucha contra este temible virus.

Agradezco a todos a quienes me acompañan capítulo a capítulo y decirles que los quiero!

Nota: Ningún personaje del mundo de Harry Potter me pertenece. Todo este extraordinario mundo le pertenece a la grandiosa J.K. ROWLING.