Capítulo XIX


El jardín fue el sitio en que se llevaría a cabo la ceremonia de unión.

Los elfos portaban prendas hechas por ellos mismos, pero con buenas telas; hechas precisamente para el magno evento.

Incluso los pavorreales albinos fueron arreglados para la ocasión.

Los invitados fueron arribando y entre ellos los Weasley quienes fueron recibidos por Remus.

Charly se quedó un poco sorprendido de ver al licántropo como pez en el agua, siendo anfitrión. Y éste le respondió la muda pregunta.

—Las cosas cambiaron un poco... O mucho en un tiempo. Yo soy pareja de Lucius Malfoy y vivo aquí.

—¡Vaya que si cambiaron! —Profirió el Domador de dragones. — O sea que vienes siendo como suegro de Harry.

—Dejémoslo en que somos familia.

Bill asintió comprendiendo que para esos magos, los motes eran poco importantes. Él siendo ya un hombre casado y de familia, pensaba del mismo modo; los estatus entre cercanos, salía sobrando.

El grupo salió al jardín y ahí buscaron lugar entre las pocas bancas. Estas se hallaban, adornadas en tonos muy claros y con ramos de azahares.

Estaban terminando de acomodarse, cuando vieron salir a Harry, quien vestía de colores arena, sólo un poco más oscuros que los del traje de Draco.

—¡Hola!

Los Weasley respondieron al saludo y el moreno se acercó directamente a los pelirrojos que no había visto hasta ese día, pues vivían fuera de Inglaterra.

—Gracias por venir este día. Es un gusto verlos de nuevo.

Bill, su esposa y Charly, aceptaron que era un evento que no podían perderse.

—Y por eso estoy agradecido. Ya casi inicia la ceremonia; más dejemos las explicaciones para después de que termine. –dijo el moreno sonriendo como gato de Cheshire.

Los hijos mayores de los Weasley estuvieron de acuerdo; porque deseaban saber cómo terminaron ese par ya a un paso de estar casados. Sin embargo aún no sabían el mayor secreto, que era el de la existencia de unas gemelas Potter Malfoy.

Hermione llegó desde el interior, junto con Nott para unirse a su novio y con la familia de éste. El pelirrojo Domador de Dragones no le pasó desapercibida esa cercanía entre ese par de cerebritos, no obstante como le había pedido su madre; no se inmiscuiría.

Theodoro tomó asiento junto a Blaise, a quien ya había saludado antes, cuando Lucius lo llevaba con Draco.

Kingsley arribó llevando al Miembro del Wizengamot que casaría a los chicos. A quien se le pidió total discreción; más que nada porque no deseaban publicidad que molestara a los futuros esposos.

Desde una de las salidas al patio; un par de magos emergieron llevando a... Teresa iba muy tranquila en brazos de su futuro padrino. Severus se acomodó en las butacas del frente. Clare hacia mohines, pero Remus la mecía para que no llorara: y se colocaron junto a Severus y Teresa.

Los Tonks –que fueron los primeros en llegar a la Mansión– se quedaron con la boca abierta y es que el color de ese cabello de las infantas era muy característico de los Malfoy... ¿Pero de quien eran esas bebés? Claro que la única que hizo su pregunta en voz... muy alta fue Nymphadora.

––¡¿Remus tuvo hijos con Lucius?! –Chilló indignada, luego agregó–– Sabía que esas tardes de compartir información no eran solo...

Andrómeda pellizcó a su hija que antes de gritar por el pellizco, decidió solo cambiar de color de cabello, pues su madre la veía con enojo por ese exabrupto, seguro se ganaba otro por quejarse. Vaya que Andrómeda se separó de la familia Black, como Sirius, pero igual que este, aun conservaban modales de sangres pura ancestrales.

Las preguntas se acumularon en las mentes de muchos de los presentes, más tuvieron que dejarse en pausa. Precisamente por la advertencia en las miradas de ciertas matriarcas.

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Sirius se encontraba con un nervioso Harry, esperando en el altar. El animago suspiró y peinó los cabellos negros de su ahijado.

––Tranquilo, no te dejara plantado, no teniendo ya dos hijas tuyas.

Harry se sonrojó, pero respondió divertido.

––Eso es lo malo, padrino.

––¿Qué?

––Que temo que alguien me lo robe, sabiendo que él trajo al mundo a esas preciosidades.

––Ay cachorro... –Sirius sonrió con melancolía– Ellos deben estar felices de verte con esta preciosa familia a la que defendiste como ellos te enseñaron.

––Y los amo igual, te lo juro.

Sirius asintió, quedando los dos morenos en silencio.

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Para la matriarca no pasó desapercibido el cuchicheo de sus hijos mayores y codeó al más cercano a ella, que resultó ser Charly; para que bajara la voz. Arthur se apiadó de sus hijos y nuera, quiénes no sabían la historia. Y les murmuró quedó.

—Son hijas de Draco y Harry.

Los pobres pelirrojos y rubia, quedaron igual o más impactados. No obstante ya no dijeron más, porque la música inició y los dos Malfoy salieron.

Los rubios caminaron hasta llegar al frente y el sujeto del Wizengamot cuestionó:

—¿Quién presenta a los contrayentes?

Sirius y Lucius se colocaron un paso al frente:

—Sirius Orión Black, presento a Harry James Potter, como su padrino.

El turno fue del patriarca Malfoy.

—Lucius Abraxas Malfoy presento a Draco Lucius Malfoy, como su padre.

El de túnica cereza continuó:

—Estando ambos aquí sin ser coaccionados y bajo libre decisión y siendo mayores de edad. El Ministerio de magia por medio de mi persona da Fe de este matrimonio y...

La parte burocrática continuó sólo un poco antes del intercambio de alianzas. Y los votos.

—Con este anillo te desposo ante la sociedad, porque para mí alma, tú ya eras mío, como yo soy tuyo.

Recitó Harry.

—Con ésta alianza serás conocido como el esposo de Draco Malfoy, más mi corazón ya vive en ti, y late con y por el tuyo.

Las joyas ancestrales de los Malfoy fueron colocadas en ambos contrayentes. Harry vio la elegante argolla de rodio y oro blanco,* coronada por un pequeño esplendor de luz hecho de diminutos diamantes, que al tenerla sobre su dedo fue tomando la forma de un dragón.

Draco vio a su esposo y le confesó:

—Tú deseaste esa forma.

—¡¿Yo?! —exclamó el de ojos verdes.

El rubio asintió y acotó:

—Esa argolla es una herencia Malfoy, pero de las pocas que dejan que su usuario las cambie, según su corazón.

Harry vio al Dragón en su anillo y sonrió radiantemente.

—¡Me gusta!

Lucius suspiró resignado; esa sinceridad y amor de su yerno eran fuera de serie, pero le agradaban.

La ceremonia concluyó por el beso apasionado de los contrayentes. Esto acompañado por un gran aplauso y ovación de los presentes, y los gritos emocionados de Teresa y Clare, que simplemente deseaban imitar a los mayores.

Las felicitaciones y abrazos no se hicieron esperar y con eso que Molly pudiera cargar a las niñas o por lo menos a una. Que Clare ya bailaba en los brazos del animago.

Severus se acercó a su pareja y lo increpó.

–Ni creas que dejaré que cualquier mago te ande rondando eh.

La bebé hizo caritas graciosas.

—Aún le cambian el pañal y tú ya le estás prohibiendo que se case.

—Es para que lo vaya aprendiendo.

—Estás loco Black.

El de ojos grises sonrió burlón.

—Cariño, esos son sinónimos; loco y Black.

Snape rodó los ojos:

—Con Bellatrix se confirmó la regla, pero yo veo muy cuerda a tu prima Andrómeda.

—¿Pero qué me dices de su hija?

El pocionista vio en dirección de Nymphadora y bufó...

—Ya... Fuera de que está matando a Lucius con los ojos, no la veo tan mal. En fin trae acá a Clare, antes de que la asustes.

Sirius hizo un mohín y se retiró corriendo, con la nena en brazos.

—No. Es mía, yo se la robé a Remus. ¿Para qué dejaste que te quitaran a Teresa?

Snape dejó que el Black se saliera con la suya, pues no se le pasó desapercibido que este tenía una mirada de nostalgia; supuso que por Harry y que los padres de éste no pudieran verlo casado y feliz.

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Los elfos no podían olvidar al muggle, que se encontraba en una de las habitaciones de invitados, sin embargo éste no parecía interesarse por lo que sucedía a su alrededor. Y si bien no comía naturalmente. Snape le dejaba las pociones necesarias y ellos se las administraban con mucha discreción.

Dudley en estado de duermevela, estuvo sin saber que su primo se casó ese día.

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Charle le hacía carantoñas a Teresa que lo miraba con sus ojos claros con mucho interés, sin embargo...

–No ríe mucho, si se ve que es Malfoy. –opinó el Domador.

Arthur bufó divertido. –Ay hijo, es solo que no te conoce.

El hombre mayor quiso mostrar que era verdad lo que dijo y comenzó a hacerle gestos a la bebe y esta mostró una risa algo chueca, pero genuina.

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Draco fue abrazado por sus amigos y reconoció que se sintió bien, tenerlos ahí también celebrando ese gran día con él.

De igual modo, Harry fue felicitado por los leones.

En el momento en que las miradas de los recién casados se cruzaron y fueron de amor. El grupo de jóvenes se reunió. Como haya sido, en ese plan para sobrevivir estuvieron todos inmiscuidos y esa relación se afianzó con la unión de ese par.

Y si bien Teresa y Clare estaban con los más adultos, sus padres las quisieron reunir con ellos para así caminar unos pasos a la parte del jardín donde sería la comida y demás. Deseaban mostrar que sus hijas eran la muestra de como su amor ganó a las adversidades y mentiras.

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Si no fuera porque la prueba estaba en brazos de sus padres. Los pelirrojos —que faltaban de saber—, Kingsley y los Tonks. No hubieran creído lo asombroso de la historia, y como Draco y Harry salieron avante con su propio plan para no separarse. Al verlos no perder al otro con la mirada, confirmó que esa historia tuvo un maravilloso final... O principio.

Sobre lo especial que tenían las niñas Potter; sería cuestión de conversarlo con más calma y dependiendo de quién sabría y quién no; se contaría el secreto.

Un ejemplo y eso hubo una decisión de parte de Arthur y Molly. Fue que su hijo Bill y Fleur no lo sabrían, pues por desgracia, ahí ya incluía otra familia —la de la francesa — en la cual no confiaban mucho para guardar el secreto.

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Con otra conversación los invitados se dispusieron a comer. Remus les contaba discretamente lo de los tíos de Harry y la presencia de Dudley en la Mansión.

—He escuchado que los muggles dicen que todo se paga; más aunque los odié un poco no merecían morir así. —opinó Molly.

—Definitivamente nadie lo merece... Bueno si acaso Voldemort. Pero de ahí en fuera, yo creo que nadie. —concluyó Kingsley.

—¿Y qué harán con él? —preguntó Charly, refiriéndose a Dudley.

Lucius respondió:

—Lo que él decida. A decir verdad ahorita no está muy bien como para tomar decisiones; por lo que Harry optó por no molestarlo hasta que se alivie un poco.

Bill dejó su tenedor y comentó:

––La verdad es que muchas naciones, estuvieron esperando por la ayuda de las Claymore y lo han hecho bien. Son muy fuertes.

––Pego dan un poco de miedo, pues tienen pagte de eso monstruos ¿no? –opinó Fleur.

Molly agarró la mano de su esposo bajo la mesa, como para confirmar que su decisión fue la correcta y luego agregó:

–Yo agradezco que por una de ellas, mi familia y yo estamos vivos.

Bill asintió y agregó una pregunta: ––¿Y cómo fue todo? Cuando me escribieron no dijeron mucho.

Arthur negó:

–No es una conversación, para este día de celebración. Cuando estemos en casa les contaré todo.

La comida dio paso al brindis y luego al baile que abrieron Draco y Harry, aunque el rubio fuera el que guiara a su adorable y torpe león.

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*El metal que más destaca tras el oro es el Rodio, un metal de transición poco abundante, dúctil y de color plateado, que se ha revalorizado un 30% en lo que va de año, alcanzando los 1.975 dólares la onza. Se utiliza en joyería para galvanizar el oro blanco

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Muchísimas gracias Ana Luisa.