SiZhui suspiró pesado ¡era el gran día! Una emoción completamente desconocida corroía su cuerpo. Miró todas las cosas sobre su escritorio: sus gafas, las dos cartas, las libretas, su reloj de mano, su entrada y su mochila. Se levantó de la cama rápidamente, asimismo se duchó y vistió.
Salió temprano de casa para su clase de la mañana a la que apenas tomó atención, pues estaban conversando en el grupo de WeChat que tenían junto a Xue Yang y Qing, que también estaban en sus clases totalmente desconcentrados.
ZhenLingYi Biased.
ZiZhenBiased: ¡Yo digo que tengamos un lugar céntrico y nos juntemos ahí!
JinLingBiased: Y yo digo que me dejes concentrar, el profesor me ha fichado.
JingYiBiased: Yo opino que nos concentremos. Nos quedan dos bloques más y nos veremos.
ZiZhenBiased: ¡Pero tú comenzaste la charla!
JingYiBiased: ¡Es que estoy nervioso! No pensé que todo fuera repentinamente tan agotador.
ZiZhenBiased: Podemos concentrarnos entonces, si no apruebo el siguiente exámen, Tío Xiao no me dejará quedar hasta tarde.
Con eso, los tres muchachos se desconectaron y volvieron a tomar atención. Los minutos eran eternos, y sentía que cada bloque estudiantil era tedioso. Nunca había tenido la sensación de la eternidad completa ¿no eran sólo cuatro horas de clases? ¿por qué se sentía tan... raro?
Debía ir por el regalo. Al menos no tendría que hacer la fila gracias a que tenía entradas VIP pero ¿no era injusto? Todo lo consiguió gracias a su tío, y aunque sus amigos se sintieran felices, eso no le agradaba a SiZhui.
La hora fue eterna. Su compañero salió junto a él y Yuan comentó la situación, ganándose un comentario curioso similar a "¿no es que tú estabas sólo muy inmerso en ti mismo?" consultó, mientras SiZhui arrugaba la punta de su nariz negando con eso la situación.
Él no estaba ensimismado, sólo ligeramente distraído. Acomodó su bolso y ya eran las una y media de la tarde cuando recibió la llamada de Qing gritando ligeramente alterada porque quedaban dos horas y media para el meetgreet y SiZhui no se aparecía. Debían ir a buscar el regalo que había mandado a hacer, envolverlo, y al menos estar preparados mentalmente con una hora de anticipación para que no muriera por algún tipo de derrame cerebral o la emoción que sería tener a JingYi.
"¡Conoceré a JingYi!" pensó sin creerlo.
Lo vería. No podía explicar la sensación del nudo en el estómago arremolinado, ni la sensación de sus dedos entumecidos, o sus manos sudorosas con la llegada próxima del invierno, que era todo un caso. No, definitivamente no estaba hecho un manojo de nervios mientras tomaba el tren, ni revisaba a cada minuto si iban las dos cartas en su bolso, o su bálsamo labial, ni siquiera estaba revisando si tenía un lápiz con tinta, ¿los chicos tendrán alguno útil? ¿no tendrían que entregarlo?
Escuchó su teléfono de nuevo mientras recuperaba la consciencia del espacio-tiempo. Estaba a dos estaciones de llegar al sitio de encuentro donde debían haber estampado la taza térmica con el diseño personalizado para JingYi. Efectivamente, A-Qing llamó para decirle que ya habían ido por el regalo y que llegara al final de esa línea ferroviaria, para entonces poder ir al recinto donde se llevaría a cabo el fanmeet.
Si SiZhui era sincero, comenzó a sentirse mareado. Sabía que estaba nervioso, pero era primera vez que los nervios se sentían tan jodidamente angustiantes. Su estómago era roído por el dolor, por la ansiedad, y él sabía que incluso pensar en el término «ansiedad» se sentía tan erróneo, porque él no tenía aquel padecer. De repente sintió frío y ganas de vomitar. ¿Sería muy malo no ir al fanmeet? Tal vez en algún momento tendría otra oportunidad, y entonces--
La voz del tren advirtió que debía bajar, y allí estaban A-Yang y A-Qing esperándole, ambos con el ceño fruncido que le hizo a Yuan desesperarse aún más. Si era sincero, sus piernas temblaban como jalea. Pero debía darse ánimos.
-¡A-Zhui, ya estabas tardando! -Dijo Xue Yang, luciendo molesto mientras apretaba la mochila que llevaba contra su pecho-, ¡todavía debemos mentalizarnos y es tan terrible! -Anunció, mientras miraba a Qing, que lucía en peor estado que todos-, ¿Estás bien, A-Qing?
-¡No! -Exclamó, con nervios, yendo hacia Yuan, y sujetando su playera-, ¿qué debería hacer? Nunca pensé que llegaría a tiempo, esta es una horrible ventaja. -Exclamó con voz quebrada-, ¿y si nos odian? ¿qué haremos? -Pensó en voz alta, ganándose un suave golpe de su primo sobre los cabellos.
-¡No seas idiota, idiota! -Exclamó, mientras Qing le miraba intensamente-, ¡No nos odiarán, menos a ti! Es más probable que nos miren raro con Yuan, somos los únicos chicos en este jodido fanmeet, así que aprovecha tu ventaja y abraza a ZiZhen como si tú vida dependiera de ello, o me encargaré de que no veas la luz del sol, o en su defecto, romperé tus ojos de cristal.
SiZhui rió brevemente por la forma violenta de animar de su amigo, y miró a Qing. Si era sincero, él casi siempre sabía qué decir, pero ese día era una excepción. Ya habían pasado treinta minutos desde su salida de la universidad, y quedaban dos horas para el evento, por lo que procedieron a caminar hacia el recinto, donde una larga fila se veía. Había una serie de chicas bastante lindas, con lightsticks en mano, con pines y algunos ¿peluches? que realmente nunca había visto. Eran expertas en el tema, y seguramente sabrían todo de los muchachos. Suspiró. Él sabía mucho, sí, esos casi tres meses desde la primera vez que los había oído se dedicó a memorizar cada detalle loco... sobre JingYi. Podían hablarle de cierto programa debut donde Jin Ling demostró su maestría con los juegos, pero SiZhui sólo recordaría que ese día JingYi dijo algo estúpido como "¡puedo meter quince malvaviscos en mi boca!", ZiZhen le llamó cobarde y terminó comiendo chocolates por Jin Ling, que los acusó de ser un peligro público.
Claramente recordaba la fecha de todos los eventos y conciertos sólo porque JingYi tenía la costumbre de guiñar el ojo hacia los fans en cada una de sus actuaciones, y como buen JingYi Biased, él debía memorizar cuáles eran sus guiños favoritos, como aquel que había lanzado cantando su canción en solitario "nothing", que había admitido, la cantaba para alguien que estaba buscando.
Se puso a pensar en aquello. Quien fuera BunnieMoon, realmente tenía el corazón de JingYi al punto de ser su musa indiscutible. Ser la devoción personificada era algo ventajoso y al mismo tiempo, un arma de doble filo, y SiZhui lo sabía bien. Su padre era un ejemplo. Tanta devoción por su papá le valió tristezas, reprimendas, e incluso la casi expulsión del grupo familiar, aunque todo saliera bien. Y Yuan presentaba algún tipo de manía por JingYi que todavía no podía nombrar, pero sí podía intentar explicar. Era ese tipo de devoción de ver una foto y sentirse completo por ínfimos segundos, de ver una sonrisa y sentir que tu vida merece la pena, ver su ceño fruncido o leer algo simple como algún mensaje que obviamente oculta estrés para sentir su corazón hincharse de preocupación. ¿No era cruzar la línea? ¿no era caminar en una cuerda floja que nunca dejaría de recorrer porque su devoción crecía mucho más?
-A-Yuan, vamos a sentarnos. Somos los número ciento cuarenta y dos, ciento cuarenta y tres, y ciento cuarenta y cuatro de trescientas personas. Y el meet empezará en poco más de una hora. -Llamó Xue Yang, sácandolo de sus pensamientos-, debes dejar de perderte en ti mismo, te ha estado sucediendo a menudo, ¿no crees que estás colapsando? -Preguntó, dándome una puntada curiosa a SiZhui.
Nadie debía seguir mencionándolo. Él lo sabía. Entendía que poco a poco su mente sólo se llenaba de pensamientos extrañamente asertivos como querer revisar las cuentas de fans, querer memorizar datos para saber lidiar con JingYi y hacerle sentir cómodo, pero por sobretodo, para intentar entenderlo más como humano y dejar de idolatrarlo.
Pero por más que lo intentaba, más seguro estaba de que JingYi y sus lindos hoyuelos eran algo extraterrestres.
Siguió a sus amigos a donde se habían ubicado, y suspiró. Vio a la única chica de su grupo algo pálida, y para empeorar todo, Xue Yang parecía fatigado.
-¿Alguno de ustedes durmió? -Preguntó SiZhui, con el vértigo atrapado en la boca de su estómago, y su reloj de mano haciendo un ruido insoportable que tronaba en sus oídos. Él sabía la respuesta, pero sólo pudo suspirar ante la negación de sus amigos que lucían increíblemente agotados. Pensó en él mismo, que tampoco había dormido mucho, y suspiró.
Era verdad. Estaban todos igual de saturados. La hora tampoco parecía ayudar, y no servía de nada distraerse, pues incluso tararear se les hacía pesado. Escuchó a unas chicas animadas en la fila, y por algún motivo, parecían estar animando al resto a cantar.
"El cielo que vimos" escuchó de la voz de las muchachas, y entonces SiZhui comenzó a mover el pie al ritmo de esta mientras sus amigos le seguían y terminaron formando un pequeño coro con el fanchat incluído. Si era sincero, estaba maravillado. Cantar liberaba las tensiones molestas y desagradables, pero no quitaba esa punzada incómoda en su pecho, por algún motivo, sentía que no debía estar ese dolor ahí.
¿Y si moría? Porque aquello no era normal. Quizás debía ver fotos de JingYi, pero sabía que aquello a veces sólo aceleraba su pulso y podía hacerle peor. Menos podría oír algo, porque seguramente colapsaría ahí mismo y perdería su oportunidad de ver a los chicos a una corta distancia. El regalo seguía en manos de A-Qing, pero la chica parecía consternada, por lo que ni siquiera lo mencionó, y prefirió dejarlo para diez minutos antes del meet de ellos.
La hora llegó más rápido de lo estipulado, y SiZhui tenía que admitir que sintió algo de terror cuando comenzaron a entrar en grupos de a diez. Eso significaba que ellos eran el grupo catorce en ingresar, y cada grupo estaría aproximadamente diez minutos dentro. Era una organización curiosa, pero eso no evitaba que el miedo se instaurara y circulara por las venas de Yuan.
Recordó que la carta la firmó bajo su nombre de cortesía, así que debía presentarse con ese, y supuso que sus padres hicieron lo mismo, así que al menos ya tenía todo solucionado. Cuando tres grupos habían avanzado, su estómago comenzó a ser un lío. Su tío había regalado el fanmeet mas no el concierto, por lo que llegaría a las ocho en punto, y estaba preocupado.
Su respiración comenzó a ser menos calma, y escuchó a unas chicas acercarse. Su cabeza comenzó a doler brevemente y se preguntó por qué en ese momento, quizás era debido a los nervios, o que no había comido algo adecuado. Tal vez necesitaba algo dulce. Lo que fuera, Qing se mostró preocupada y sacó unas pastillas, además de agua y algo de chocolate.
-Es normal que la presión te baje si estás en un contexto estresante como este, A-Yuan. Ten. -Extendió la medicina, el chocolate, y algo de agua-, puedes tomar algo para el dolor de cabeza, y para la sensación de frío y vértigo, intenta comer chocolate. Siempre me funciona. -Declaró orgullosa, mientras Yuan recibía el dulce y veía al quinto grupo ingresar. Los nervios lo consumían vivo y él sabía que estaba colapsado, pero debía resistir fuera como fuera.
Nuevamente sintió a las chicas que antes habían pasado por allí, y eran algo ruidosas para su gusto, sin embargo, no podía hacer mucho, dedujo que así era cómo liberaban los nervios. Al menos, eso pensó hasta que las chicas se quedaron mirando fijamente a A-Qing.
-¿No es ella la chica que viene siempre y nunca entra por miedo? -Susurró una-, se me hace que es sólo una fan de esas que los admiran por moda, nada original. -Continuó la misma, mirando a la muchacha de manera despectiva y causando que el rostro de Yuan comenzara a arder por la rabia-, pronto se aburrirá y ZiZhen ni siquiera lo notará. Es una tonta. -Sintió que estaba en su punto de aguante, ni siquiera podía soportar ruidos fuertes porque se sentía fuertemente mareado, y se consideraba una persona paciente debido a la crianza de su tío y su padre, pero el colmo máximo eran las habladurías, algo que sus ancestros tenían prácticamente prohibido, y que la gente de apellido Lan todavía practicaba cuando podía.
-Deberían de preocuparse más por cómo son, en vez de hablar de las otras personas. -Dijo Yuan, mirándolas fijamente y ganándose una mirada incómoda de las muchachas-, porque es muchísimo más probable que A-Qing sea apreciada por ZiZhen que ustedes, ¿sabían? -Mencionó, y las chicas aludidas se alejaron cuando llamaron al décimo grupo.
Yuan estaba saturado. Los nervios, el paso lento del tiempo, esas chicas que sólo hablaban desagradablemente de su amiga y no dejaban de mirar su bolso...
Qing sólo las había ignorado, pero cuando SiZhui comenzó a defenderla, sólo se sintió avergonzada, y el muchacho supuso que fue debido a la intervención. Qing era una chica capaz de defenderse sola, o en su defensa, Xue Yang golpeaba gente por ella.
No hubo necesidad de defenderla pero no pudo evitarlo.
Cuando dos grupos más pasaron, notó que había uno más para que les tocara a ellos y Yuan comenzó a sudar frío. Si era sincero, estaba a dos minutos de huir. Comenzó a sentir un pesar en el esófago que quemaba, y se reprendió nuevamente por no comer, aunque seguramente habría vomitado de haber consumido algo. Cuando vio a Yang, sólo sintió algo de tristeza al verlo tan relajado mientras él era un manojo de nervios, y al buscar a su amiga con la mirada sintió las vibras de nervios y repentinamente se tuvo que levantar de dónde estaba sentado. No quería seguir así, por lo que comenzó a caminar de un lado a otro tranquilamente, tratando de simular su nerviosismo, y sentía el pie inquieto de Xue Yang moviéndose contra el concreto, a la par que cruzaba sus brazos viéndose algo saturado.
-¡Lan SiZhui, deja de moverte por todos lados! -Alzó la voz después de unos cinco minutos, y SiZhui notó cómo el otro grupo de chicas pasaba. El siguiente era. La fila se hacía pequeña. Seguía siendo un manojo de nervios. Sus palmas sudaban. Le faltaba el aire.
Alguien debía ayudarlo. Cada minuto era tortuoso y no entendía cómo las muchachas se veían relajadas, si de hecho, las chicas que estaban delante de él nunca habían visto a ninguno de sus favoritos jamás, y él estaba allí, rezando porque sus rodillas sólo aguantaran otro poco, sintiéndose miserable al ver a todas las chicas con bolsos y pines mientras él sólo llevaba la mochila de la universidad con sus dos cartas, el tazón que se había encargado de diseñar, y los cuadernos que usaba para escribir de vez en cuando alguna cosa que se le ocurriera.
Se sentía un poco fuera de lugar. Su piel se erizó repentinamente cuando el guardia salió del establecimiento. En ese momento rápidamente le susurró a Qing que le entregase la taza y la chica la sacó de su bolso. Ya era casi el momento de entrar, y SiZhui la guardó en su mochila.
-Buenas tardes, las personas que tengan desde el número ciento cuarenta y uno hasta el ciento cincuenta, síganme por favor. -Exclamó el muchacho robusto que parecía ser el guardia del sitio. SiZhui suspiró cuando vio su número, por algún motivo, cada uno llevaba establecido a un chico, por lo que, de los tres, era el primero en pasar a ver a JingYi, y comenzó a causar estragos en su cordura.
La alfombra roja que decoraba el sitio era... extraordinaria. Él estaba seguro de que debía ser suave, y la cantidad de luces que decoraban el lugar lo cegaba. Se podían ver las paredes tapizadas con una de las sesiones de fotos del mes pasado, mientras de fondo sonaba el nuevo tema principal del disco, por lo que no podía evitar cantar en voz baja, tembloroso, tratando de desconcentrarse. Pero no podía. Su número todavía temblaba en su mano, y él tenía frío por los nervios, decir que estaba aterrado era tan mínimo. Frente a él había una cortina que separaba el pequeño espacio entre el artista y la fila de fanáticos.
Lo vería. Después de tanto tiempo, lo vería. Y un pequeño grito quería salir de su interior, pero todos estaban ahí. Cuando comenzaron a ordenarlos, notó que usualmente uno de los chicos atendía a cuatro personas, y otro a tres, y tuvo la mala fortuna de que en esa ronda, JingYi atendía a tres, y que él era el primero en pasar. Se sintió nervioso, así que llevó sus manos y enredó sus dedos entre sus cabellos, notándose claramente inquieto, e incluso decidió dar la espalda para no verlo directamente, al menos no de inmediato.
Sí, se sentía tan cobarde.
Cuando escuchó que la canción cambió, se volteó, sin embargo no abrió sus ojos, porque el guardia indicó que cada uno tenía aproximadamente cuatro minutos con el artista. Una firma, un saludo, y una fotografía eran sus únicas aspiraciones, luego de eso, sería todo, lo vería en el concierto. No pasaría nada más. Le daría los regalos y nunca más se verían.
Avanzó un poco, traspasó la cortina y lo vio.
Juró que su pecho se detuvo cuando el lápiz de JingYi cayó de la mesa, y el sonido de la silla donde estaba sentado, mientras chirriaba por abruptamente ponerse de pie, se escuchaba. Yuan tragó pesado.
-¡Buenas tardes--! -Exclamó JingYi, aunque inmediatamente enmudeció, pareciendo ligeramente perplejo, mientras los colores del rostro del muchacho parecían variar rápidamente-, qué rayos... -Murmuró el chico, y Yuan sintió su corazón detenerse en ese momento.
¿JingYi estaba bien?
"¡Es aún más lindo que en sus fotos!" pensó, chillando internamente.
-Hola. -Dijo SiZhui, llamando la atención de JingYi que todavía seguía de pie, viendo cómo lentamente se sentaba su artista preferido-, Soy Lan SiZhui. -Reverenció ligeramente, por una mala costumbre que tenía, y se avergonzó cuando escuchó la carcajada de JingYi, aunque su corazón se sintió lleno.
Tuvo miedo de mirar, ver sus hoyuelos y notar que cuatro minutos jamás se sentirían el tiempo suficiente.
-Hola, Lan SiZhui. -Silabeó, y Yuan levantó la mirada para encontrarse con el amplio rostro sonriente de JingYi-, ¿disfrutas del fanmeet? -Consultó, mientras Yuan se acercaba a la silla que estaba puesta para él, tomaba asiento y rebuscaba en su mochila, mientras trataba de evitarlo.
Su voz. Su voz. Ahí estaba frente a la persona que emitía ese sonido tan angelical y era incapaz de verle a los ojos porque temía ser aplastado por el incontrolable sentimiento de quererlo más de lo que su corazón pudiera soportar.
-Sí. -Respondió monosílabo, sintiendo su rostro arder ante eso, y sentía que no encontraba las cartas, rebuscando torpemente y a cada movimiento, su mochila resbalaba por sus rodillas, causando más la carcajada de JingYi. Estaba absorto. Quería mirarlo, pero temía hacerlo y querer monopolizar cada gesto de él.
Tomó el riesgo. Alzó el rostro, lo vio, y entonces sus ojos se encontraron y pudo jurar que nunca había sentido tal remezón bajo sus pies ni esa sensación de hormigueo por alguien más que no fuera él. Porque incluso de cerca tenía un aura agradable, porque sus hoyuelos eran preciosos, y repentinamente recordó su fea letra, su poca disposición, las palabras de la chica por ser un fan más del momento, y trató de evitarlo.
Y los ojos de JingYi eran de un gris tan bonito que no podía evitar sentir la mitad de su corazón derritiéndose en su pecho, ni evitó su pulso acelerado.
-Yo, eh, traje una carta, porque se supone que podíamos, y en realidad no es una, son dos. -Habló nervioso, mientras encontraba los sobres y los sacaba con torpeza de la mochila, extendiéndolos y topándose nuevamente con sus profundos ojos-, espero no sea contra las reglas, al parecer mi padre quería decir algo y ¡dios, qué idiota soy! -Dijo con algo de nervios- sólo, disculpa. -Añadió finalmente, mientras ingresaba sus manos de nuevo a la mochila y sacaba la pequeña caja color café-, y tengo un regalo, si no es permitido, puedo llevármelo, lo diseñé yo. -Finalizó, mientras JingYi asentía, los recibía gustoso y los dejaba apartados de la otra pila de cartas de los fans, haciendo una ligera distinción que llenó el pecho de SiZhui.
-Muy bien, ¿firmo esto a tu nombre? -Preguntó, y SiZhui pensó en por qué estaba tan nervioso. Inhaló profundo, exhaló y con determinación, lo miró.
-Sí, por favor. -Dijo con voz segura, ocasionado que el rostro de JingYi se tiñera de un color rojo, ¿estaba bien?
-Perfecto, SiZhui. -Llamó con confianza- tomemos la foto y dejemos pasar a la siguiente fan, ¿qué dices? -Mencionó con algo de pesadez, y el muchacho más alto se sintió un poco culpable.
-Lo siento por hacerte perder mucho tiempo. -Se disculpó, mientras JingYi negaba y le sonreía enormemente.
-¡Todavía estás dentro del tiempo! -Exclamó como si acaso fuera el sol-, ¡soy todo tuyo estos cuatro minutos! -Exclamó, y Yuan sintió el color subir por su rostro.
"Soy todo tuyo" le había dicho, y no debía ilusionarse, porque le dijo eso a todos, pero se sentía tan genial escucharle decir aquello aunque sonara posesivo, y aunque JingYi no tuviera que pertenecerle, porque era suyo, y completamente suyo.
El click de la cámara fue más efímero de lo que le hubiera gustado, pero el rostro de JingYi todavía lucía pasmado por algún motivo.
-Bueno, vamos en tres minutos, no quiero ser la persona que use los cuatro minutos así que... -Reverenció, sintiendo la necesidad de huir-, realmente te admiro. Gracias por todo. -Dijo, y salió, ignorando la forma tan hermosa en la que JingYi llamó a su nombre por la lejanía tan repentina.
Las cartas, el tazón, la fotografía, la calidez de la silueta de JingYi posada junto a la suya, e incluso ese hoyuelo que le habría gustado tocar, todo estaba tan por sobre él, que si no huía pronto, sólo se rompería ahí, sus rodillas fallarían y entonces sería preso de sus nervios.
Sus amigos eran los segundos de su fila, por lo que aún estaría tres minutos más solo, y sentía tanto miedo, sus manos temblaban erráticamente, asimismo su corazón, ¿cómo podía ser así? ¿por qué se sentía esa sensación tan intensa?
Porque realmente admiraba a JingYi, y ver su sonrisa, oír su voz fue el colapso más grande que había podido recibir.
Cuando llegó a un sitio que pudiera darle paz, cerca del césped, se sentó ahí y comenzó a hacer ejercicios de respiración para poder tener en orden sus ideas, pero realmente había podido verle, y no era un sueño.
Su papá una vez le había dicho que se veía la personalidad de una persona a través de lo que te hace sentir con su voz, pero por una vez en la vida, SiZhui sentía que no podía entender la sensación que la voz de JingYi le transmitía, no desde el día uno.
Cuando vio a Qing llegar llorando al césped, diciendo lo maravilloso que era ZiZhen, de cómo le había dicho que era guapísima, y Xue Yang sólo se le veía más relajado, y hasta dulce con su prima, decidió que dejaría sus dudas para sí mismo. Cuando conoció a Xue Yang y Qing, sintió de inmediato la magia de ellos, sintió que querría confiar en ellos, y resultó bien, pero con JingYi no podía sentir eso, no lo leía, no entendía qué había ahí.
Oírlo en persona era completamente diferente a oírlo en un disco. Sobretodo cuando notó que esa extraña sensación no sólo la tenía él sino todas las chicas que le rodeaban a menudo.
Suspiró. Quedaban aproximadamente dos horas más para el concierto, por lo que decidieron ir a comer algo de comida rápida para no morir a medio concierto, y poder mimar a Qing, que parecía que en cualquier momento moriría.
-¡A-Yuan, no te miento cuando te digo que hicimos click! -Comentó la chica, una vez sentada en la mesa del local de comida rápida, ya quedando hora y media para el concierto, donde ellos tenían vip de quinta fila, algo sumamente cercano, considerando, que las primeras tres filas eran para políticos y famosos importantes que estuvieron dando apoyo a los muchachos durante los malos tiempos como trainers, así que ninguno se quejaba particularmente, menos cuando tenían la opción de comprar merchandise.
Y recordando la merchandise... ¡debían ir por las cosas limitadas!
-A-Yang, ¡las playeras del tour! -Exclamó SiZhui, sobresaltando a los chicos-, ¡nos quedaremos sin merchandise! -Bramó, y con espanto, los tres muchachos se levantaron de la mesa y fueron en dirección al establecimiento. Cuando llegaron, Lan XiChen estaba allí, con tres lighstick en la mano, y lucía un poco desaliñado.
-¿Tío XiChen? -Titubeó SiZhui cuando lo vio-, ¿pero qué...?
-No se las regalaré. Si quieren, pueden ir por ellas. Estas son mías. -Sonrió XiChen, ocasionando que SiZhui sintiera algo parecido a una emoción-, si quieren obtener algo, vayan ahora. Son unas salvajes. -Clamó sonriendo turbiamente, y sintió como Xue Yang lo tomaba de la muñeca y comenzaba a correr con Qing.
-Bien, SiZhui es el más pacífico, irá por las lightsticks. -Dijo Xue Yang, sacando su dinero mientras los dos muchachos frente a él imitaban el gesto-, A-Qing, eres la más baja, obtendrás algo de ropa. Camisas, polerones, lo que sea ¡pero obtendrás una de cada uno! -Ordenó, mientras Qing asentía furtivamente-, yo tendré la tarea más difícil, iré por los discos firmados, por los lápices y artículos de papelería excesivamente caros que jamás usaremos. -Bramó el muchacho, mientras los miraba seriamente-, ¿están listos?
-¡Sí! -Gritaron, y se separaron inmediatamente. Yuan corrió a la tienda oficial donde yacían los lightsticks, o al menos la nueva versión. De hecho, no parecía una batalla campal, más bien, estaban todos tranquilos, y supuso que Xue Yang lo mandó a lo más sencillo por su costumbre de esperar pacientemente.
Y cuánta paciencia, pues después de una hora, cuando ya las chicas que tenían entrada general se fueron a ubicar, SiZhui pudo comprar un lightstick de cada uno. Tras de él había una fila eterna. Al parecer, la venta apenas estaba comenzando.
Cuando recibió los lightsticks, alcanzó a escuchar un grito.
-¡Escucha mocosa malnacida, esa libreta es mía, la miré primero y mis dedos rozaron la tapa! -Gritó Xue Yang, y SiZhui sintió algo de lástima.
-¡Gritaré que me estás haciendo daño para que vengan los guardias y quedarme con la libreta si no la sueltas!
-¡O la sueltas, o llamarás a los guardias con más razón, imbécil! -Respondió, y la chica, algo asustada, soltó la libreta, y Xue Yang salía del montón de gente, mientras lucía conforme.
-¡Obtuve una copia de todos los artículos oficiales de cada uno de nuestros favoritos! -Exclamó Xue Yang, extendiendo los pósters firmados de JingYi y demás cosas a su compañero-, ahora falta Qing. Y más le vale volver con todo. -Con decir eso, la muchacha apareció con un bolso de tela repleto de ropa.
-¡Estamos listos! ¡nos conseguí cintas para el cabello! -Bramó-, ¡Así podremos sujetar los lightsticks generales en nuestra cabeza! ¡es la cinta del clan gusu! -Comentó-, aunque la de Yuan es la única bordada como "Lan JingYi", supongo que porque la usa en el vestuario de hoy. -Exclamó, mientras extendía el resto de las cosas.
Se dirigieron a los casilleros que habían en el sector, sólo llevando las túnicas del clan que cada uno staneaba, los lightsticks básicos y los personalizados de cada grupo. Si SiZhui era sincero, sentía que alguna vez en la vida estuvo destinado a usar esas túnicas, y un escalofrío recorrió su cuerpo cuando llegó al asiento que le correspondía.
En cinco minutos comenzaría la función. Xue Yang había dicho que compraría algunas cosas para beber y comer, por lo que debían guardar el puesto, pero comenzaba la cuenta regresiva y el chico no volvía. Al último minuto, llegó con un lote de papas fritas, algunas galletas y bebestibles.
-No pienso ir al baño en estas dos horas. -Dijo, mientras Qing se carcajeaba y SiZhui recibía el vaso.
Al instante las luces bajaron. Sólo podían verse lightsticks verdes, rojas, amarillas y azules alumbrando hacia atrás, mientras el foco principal era JingYi, que apenas ingresó al escenario, causó gritos eufóricos en las muchachas del palco general.
-¡Buenas noches a todos! -Gritó el muchacho a través de su micrófono, causando un estremecer en SiZhui, que gritó a la par de las voces femeninas-, ¿cómo están? ¡¿Emocionados?! -Continuó, mientras el público gritaba eufórico el "sí" más real que alguna vez Yuan hubiera escuchado-, ¡Pues los chicos también! -Y cuando dijo eso, se pudo ver a Jin Ling en una túnica hasta un poco más arriba de las rodillas, de color amarillo, y a ZiZhen con una color verde musgo que realmente le quedaba genial-, pero para comenzar, ¿alguna de ustedes conoce a Xiao Zhan? -Cuestionó, mientras se escuchaba un grito que seguramente dejaría a SiZhui sordo.
¿Xiao Zhan? ¿no era ese el muchacho extremadamente guapo del grupo X-Nine que traía vuelto loco a su padre, viendo cada drama y película? ¡estaba seguro de que era él!
-Pues, el día de hoy cantaré un OST que realizó para el drama "Oh! My emperor", ¿no es lindo? -Habló de repente ZiZhen con dulzura, ganando un grito aún más tronador.
SiZhui aguantó la respiración cuando Jin Ling y JingYi se retiraron tras telón. Según había escuchado, usualmente cada chico hacía un cover diferente en los conciertos, y por tanto, ese día ZiZhen comenzaba con esa canción que -fuera ventaja o no- conocía, porque había visto el dichoso drama.
Su pecho se apretó ligeramente.
Cuando comenzó el primer verso, estaba seguro que algo dentro de él se resquebrajó. Era real, él había seguido a JingYi en un rápido pero muy largo camino, sin esperar realmente que lo notara, aunque sintiéndose feliz cuando lo consiguió dos veces, en twitter y en el fanmeet.
La voz de ZiZhen era grave, y lo trasladó a ese día de otoño fuera de la casa de Qing, y miró a la muchacha que parecía tener sus ojos brillando en lágrimas que se acumulaban. Recordó ese día donde el viento soplaba un poco fuerte, haciendo que sus gafas se entorpecieran de vez en cuando y resbalaran, mientras se acercaba a la puerta de la que era actualmente su mejor amiga, y tiempo después le llevó a su mejor amigo.
Y claro, las cosas habían cambiado, pero no esa eterna devoción por JingYi que estaba ahí, tácita, y le había llevado a esa situación, una estabilidad llena de vorágines, donde Yuan dormía a las tres de la mañana, se desconcentraba en clases, donde bailaba y reía, e incluso hacía bromas.
Pero JingYi era el mismo, y su preciosa voz seguía allí, como si realmente no cambiara.
Cuando ZiZhen llegó a la segunda estrofa, su pecho se sintió algo apretado. Si era sincero, tenía miedo, porque no podía ver un día en el futuro donde no quisiera estudiar oyendo alguna instrumental de los chicos, e incluso dejar de apreciar la voz de JingYi era tan imposible. Estaba perdido.
Pero era inevitable, y algún día lo olvidaría. Y se olvidarían. JingYi seguramente no sabía quién era él, o al menos en ese presente ya no estaba. Quizás era mejor olvidar su risa a esa corta distancia por su propio bien, quizás lo mejor era apartar de su corazón esa sensación de sentirse único al ver esos hoyuelos maravillosos.
La canción lo estaba deprimiendo. Negó con la cabeza y escuchó el coro de las muchachas que yacían allí, todas con voz algo raspada, seguramente de tanto gritar.
Algo era cierto. No le había dicho ni la mitad de lo que quería decirle a JingYi en esa carta. Y aunque su padre le dijera "seguramente ese tal JingYi se enamorará de ti ¡lo sé!", aquello no le daba confianza.
No quería su amor. Si era sincero, sólo quería poder seguirlo por siempre, a pesar de los malos días que podría tener en el futuro. Ver su tristeza, su enojo, y quizás eso era malo, porque ya no quería admirar a JingYi, quería conocerlo como el humano que era, como la persona que sonreía y lloraba, decepcionarse y deshacerse de esa pasión tan intensa, porque no se acostumbraba a vivir así.
Cuando el chico repitió el coro, SiZhui notó que tenía su rostro ligeramente humedecido. ¿Xiao Zhan le pondría tanto sentimiento a la versión en vivo? tendría que llegar a averiguar, pero no podía dudar de que su voz era maravillosa y calzaba perfecto con el tema. Por otra parte, ZiZhen le daba un toque personal que realmente calaba hondo.
SiZhui pedía perdón por ser codicioso, mientras ZiZhen comenzaba a terminar el tema. Yuan podía aguantar todo, consolarse y disculparse por su egoísmo, si sólo así podría dedicar su vida entera a ver la sonrisa de JingYi. Porque nunca se había sentido tan completo haciendo cosas por alguien, y por él mismo, porque su felicidad estaba en alguien más por una vez en su vida, aunque no pudiera rozarle con la yema de los dedos.
Se sentía tan agradecido.
La voz de ZiZhen comenzó a detenerse paulatinamente, volviéndose más grave mientras susurraba la última línea, y se ganó aplausos espontáneos. SiZhui viró a ver a su amiga que estaba hecha un manojo de lágrimas, aferrada a Xue Yang que parecía ligeramente asqueado, sin embargo, acariciaba su cabello en un verdadero consuelo, y se sintió bien después de todo.
Los tenía a ellos, tenía a JingYi, tenía a su familia. Y por primera vez en sus casi diecinueve años de vida, sentía que lo tenía completamente todo. Y que todo había sido gracias a sus decisiones, por una vez en su vida.
Cuando las luces volvieron a encender, JingYi sonrió y Yuan supo que era el turno del muchacho representante de Gusu Lan, que se veía tan etéreo allí, luciendo la cinta blanca en la frente, con la túnica hasta las rodillas y el micrófono en mano.
El muchacho se veía distraído, como si buscara a alguien, y SiZhui se dio cuenta que no podía apartar sus ojos de la silueta del chico que parecía ver entre el público. Sonrió cansino y apartó la mirada de la galería, que estaba realmente lejos de su alcance.
-¡El día de hoy cantaré un cover del cantante canadiense Shawn Mendes! ¡quien adivine la canción, tendrá una sesión de fotos conmigo! -Gritó JingYi completamente emocionado, y todas las muchachas gritaron ruidosamente.
JingYi se posicionó, cruzando la pierna derecha sobre la izquierda, dando un giro corto mientras sonaba la guitarra acústica, y Yuan seguía absorto.
Y sus miradas chocaron repentinamente, como si el big bang quedara corto ante el encuentro de dos mundos desconocidos.
Ahora que estaba ahí, frente a él, Yuan podía pensarlo con tranquilidad mientras su cuerpo se llenaba de electricidad, y JingYi sólo seguía estático, sosteniendo su mirada; ahora podía sopesar cada una de las razones por las que estaba ahí. No era algo ridículo como el destino, o algo tácito como la casualidad, pues sabía que aunque hubiera alguna fuerza superior que moviera los hilos del destino, todo dependía de él.
Así entonces, mientras miraba el rostro perlado en sudor de JingYi y le veía relucir en el escenario, detenido por quién sabe qué motivo, podía decir que era su vida. Que si lo había conocido, era meramente su decisión, y nada absurdo como "destino"; sus decisiones habían guiado a Yuan junto a JingYi. Por decisión propia salió a comprar el primer día, por su decisión había ido a preguntarle a A-Qing por el grupo, por propia voluntad había presionado el vídeo que le llevaba a perderse entre el timbre de voz de JingYi y las oscilaciones de esta.
Y eso era algo que estaba claro. Wei Yuan, Lan SiZhui, había hecho sus decisiones de vida para conocerlo. Y seguramente, por algún extraño motivo, JingYi había hecho las suyas para acabar ahí, en el mismo tiempo que Yuan.
Quizás eso sí era destino, o una codiciosa casualidad.
JingYi repentinamente salió de su estupefacción y sonrió ampliamente, como si acaso la respuesta de su vida fuera haberle visto, provocando que Yuan se sonrojara ante el guiño que dio el muchacho más bajo desde el escenario.
¿Era a él? ¿no estaba soñando ni delirando?
-¡Olvidemos la sesión de fotos! -Gritó, mientras la guitarra seguía sonando, y SiZhui notó que el impacto de sus miradas apenas duró tres segundos, aunque se le habían hecho eternos-, ¡el nombre de la canción es...!
Y Yuan aguantó la respiración al sentirse, una vez más, aludido.
