CAPÍTULO 20

EDWARD

Desperté demasiado temprano, todavía quedaba un rato para que sonara el despertador. La observé todavía dormida sobre mí y sonreí, anoche nos habíamos dejado llevar por la pasión tantas veces que acabamos exhaustos… Ni siquiera me acordé de contarle sobre la visita de esa mujer, tampoco es que fuera la gran cosa pero prefería que no hubiera secretos entre nosotros. Mientras acariciaba su cabello los recuerdos vinieron a mí…

Cuando llegamos al mismo me sorprendí de ver una mujer demasiado arreglada en la puerta ¿Qué hacía aquí a esta hora? Cuando me vio su sonrisa se amplió y enseguida se acercó a nosotros.

-¿Edward Cullen?- asentí mientras tomaba su mano para saludarla.

-Si… ¿Usted es…?

-Leah…- en cuanto escuché su nombre supe perfectamente quién era, la cuestión es ¿Qué demonios hacía aquí?

-Esto… Hermano ¿Quieres que me quede o vuelvo a lo mío?- preguntó Sam, con solo mirarlo supo que hacer sin necesidad de decirle- ¡Bien!- Se quedó junto a mí y la insté a hablar.

-¿Puedo saber el motivo de su visita?- asintió algo avergonzada.

-Bueno… No sé si sabe sobre mi pasada relación con el señor Black…- resoplé bastante harto ¡Estaba hasta los mismísimos de ese idiota!

-Si le soy sincero me importa poco todo el tema relativo al señor Black…- dije con bastante odio en mi voz- Está en manos de mí abogado…

-Creo que no me ha entendido bien…- le alcé una ceja esperando su explicación- Debido a que ambos tenemos problemas con él podríamos ayudarnos en nuestros respectivos juicios…- seguía sin fiarme del todo pero tenía curiosidad por saber a qué se refería.

-¡Adelante! ¡Soy todo oídos!- miró alrededor algo incómoda.

-¿No tienes un lugar más tranquilo donde podamos hablar?

-¡Vayamos a mi despacho!- fui en cabeza y ambos me siguieron en silencio, una vez dentro me senté en mi sitio, ella y Sam lo hicieron frente a mí- ¿Y bien?

-Verá… No sé si sabe que tengo una denuncia por robo contra el señor Black.

-Algo he oído.

-También supe sobre sus problemas con él por dinero…

-Mi mayor problema con el señor Black es que no respete y deje en paz a mi mujer…- la interrumpí aclarando el tema en cuestión de forma clara y alzando la voz más de la cuenta.

-Bueno… En ese aspecto no creo poder ser de ayuda…- chasqueó la lengua- Aunque sí puedo decirle que siempre ha estado obsesionado con su ex…- me apoyé sobre la mesa para verla mejor.

-¿Habla de Bella Swan?- asintió ¡Mierda! – Ella es mi mujer…- abrió los ojos bastante sorprendida.

-No lo sabía…- suspiré algo malhumorado.

-Ahora me interesa saber… ¿A qué se refiere exactamente con lo de su obsesión?

-Supongo que ya sabe que no es hombre de una sola mujer…- rodé los ojos ¡Como si fuera algo nuevo!- El caso es que conmigo también hubo otras… Pero con ella…- hizo una mueca- Creo que lo dejó tocado aunque no lo reconozca…

-¿Le importaría ser más clara? Sigo sin entender nada…- pregunté tratando de mantener la tranquilidad pero no creía estar haciéndolo nada bien, por suerte Sam estaba allí.

-Edward…Creo que lo que trata de decir es que tal vez siga enamorado…- no pude evitar reír con ganas ¡Esto no podía estar pasando!

-Yo no diría tanto así, pero una vez que tomé su cartera para buscar pruebas…- me imaginaba que tipo de pruebas o de qué, ella se removió algo incómoda en la silla antes de seguir – Encontré una foto suya que tenía bastante escondida…- apreté los puños con fuerza ¡Ese maldito hasta en la cárcel aparecía para joderme! Tras suspirar tratando de tranquilizarme le contesté.

-Si le soy sincero, no creo que ese tipo pueda estar enamorado ni querer a nadie más que él mismo…- dije algo cortante y Sam volvió a hablar.

-Puede que no sea el término adecuado pero debes reconocer que no es normal…- asentí ¡Nada estos putos días era normal!

-Puede ser… -suspiré- Pero de todas maneras prefiero dejarlo en manos de mi abogado…- ¡aunque desearía poder partirle su cara de imbécil con mis propias manos!

-En eso estoy de acuerdo…- volvimos a mirarla casi a la vez y volvió a removerse algo incómoda.

-Mi intención al venir aquí no era incomodarte, solo quería que nos echáramos una mano para que Jake pague por todo lo que nos ha hecho…

-No puedo ayudarte…- dije tajante y me miró sorprendida.

-Creía que queríamos lo mismo.

-No me malentiendas ¡Por supuesto que quiero verlo en la cárcel y lejos de mí o mi mujer! Pero nuestros cargos no tienen nada que ver con dinero…

-Pensaba que había sido por un contrato…

-No, fue por acoso y amenazas tanto a mí como a mi mujer…- bajó la mirada algo perdida, realmente había habido un contrato pero fue roto debido a su acoso.

-En ese caso, lamento haberte molestado… Supongo que me informaron mal…- traté de ignorar su cara apenada, a pesar que había venido en buen plan no quería saber nada de ese idiota que no fuera a través de la policía o mi abogado.

-No te preocupes…- sonreí- De todas maneras le daré la tarjeta de mi abogado para que se ponga en contacto con el suyo…- me devolvió la sonrisa algo más animada.

-Gracias Edward…- tras tomar la tarjeta quedé esperando que agregara algo más, como no lo hizo me levanté para que lo hiciera también.

-Ahora si no tiene más que decir…- asintió mientras se levantaba, la acompañé a la puerta y Sam nos siguió.

-Gracias de nuevo Edward, espero que podamos hacer justicia…- sonreí en acuerdo.

-¡Bien! ¡Ahora la acompañaré personalmente a la salida mientras nuestro jefe vuelve al trabajo!- insistió Sam y le agradecí con la mirada, a pesar de todo quedé observándolos sin quitarme sus palabras de la cabeza… ¿Podría ser que ese imbécil estuviera realmente obsesionado? Acababa de ver con mis propios ojos a lo que llevaba eso, tal vez debiera extremar las precauciones con ella para evitar otro susto más…

Volví a suspirar mientras la admiraba, estaba seguro que no le agradarían las medidas que iba a tomar, así que optaría por no decirle… Seguramente ni se daría cuenta, llevaría seguridad de incógnito ¡Dios! ¡Con todo esto mi comedero de cabeza era tal que me vi obligado a levantarme para refrescarme un poco! Con mucho cuidado de no despertarla fui al baño, mientras me echaba abundante agua en la cara no paraba de darle vueltas al asunto, si le contaba lo de esa mujer podría imaginarse mi preocupación e intuir lo que quería hacer… Pero por otro lado… ¡Mierda! ¿Qué hacía? Entonces me pareció escucharla y fui de nuevo a nuestra habitación, conforme me acercaba pareció que gritaba algo alterada ¿Estaría discutiendo con alguien?

-¡Pues yo menos!- escuché cuando llegué a la puerta, debido a que me daba la espalda ni se dio cuenta de mi presencia- Y te advierto que…- ¿eso era amenaza? ¡Como fuera el idiota lo iba a matar!

-¿Bella?- pregunté esperando que me explicara pero me sorprendió ver que no era su móvil con el que hablaba si no el mío- ¿Con quién hablas?- pregunté algo descolocado, nunca me había gustado que toquen mis cosas, pero conociéndola sabía que no lo había hecho con mala intención… La cuestión es ¿Con quién estaría discutiendo? Al ver que no contestaba me acerqué.

-Yo…- se lo quité de las manos y cuando vi su nombre en la pantalla la ira me invadió, no quería que Bella me viera así por lo que me alejé de nuevo al baño para poder hablar con tranquilidad.

-¿Se puede saber por qué demonios me sigues llamando?

-¡Edward! ¡No sabes la alegría que me da hablar contigo…!

-¿Acaso oíste lo que dije?- suspiró.

-Verás… Necesitaba hablar contigo… Ayer fui a hablar con tu novia…- dijo destilando sarcasmo en su voz y resoplé bastante enojado.

-¿Por qué lo hiciste?- grité mientras me pasaba la mano por la frente- ¡Te dije que la dejaras en paz! ¡Y de paso deja a mis hermanos y a mí también!- escuché un fuerte suspiró de su parte.

-Tienes razón… No debí hacerlo… Pero quería asegurarme que iba en serio y no por dinero…- no pude evitar reír mientras me apretaba el puente de la nariz con los dedos.

-¡Me importa una mierda! ¿Oíste? ¡Quiero que nos dejes en paz!

-Pues deberías saber que me lo contó…- alcé una ceja.

-¿De qué hablas?

-Pues que tu querida "novia" me contó tu secreto cuando fui a hablar con ella… Seguramente pensaba que no sabía y lo hizo para alejarme…- ¡Esto no podía estar pasando!- Debido a nuestra estrecha relación me pareció importante que lo supieras…

-¿Estás tratando de decir que te dijo que era gigoló pensando que no lo sabías?- pregunté mientras trataba de tranquilizarme de nuevo.

-Exactamente…- ¡maldita sea! Ahora mismo no sabía si estaba más enfadado con Bella por hablar con ella o con Tanya por no dejarnos en paz.

-¡Como te dije, no me importa!- grité- Otra cosa más…- chasqueé la lengua- ¡Cómo vuelvas a hablar de mí o mi anterior trabajo hablaré con mi abogado!- dije con un tono bastante amenazante con la intención que le quedara claro de una vez- Como sabes tenemos un acuerdo… ¿O te gustaría que tu ex se enterara de ciertas cosas?- a pesar que no la veía sabía que había tragado grueso, a ninguno nos convenía que se supiera nada de esto.

-Yo solo…

-¡Ya te dije que no me importa! ¡No me llames más!- grité antes de colgar bastante exasperado, me senté sobre el inodoro mientras respiraba hondo ¡Dios! ¿Cómo se le ocurre hablar con ella? ¡Debía hablar con Bella! Tomé aire antes de salir, en cuanto llegué de nuevo a la habitación la encontré sentada en la cama con su cabeza apoyada en las rodillas, parecía estar llorando ¡Mierda! No quería que se pusiera así por esto- Bella… ¿Estás bien?- negó y me senté junto a ella para abrazarla, enseguida se abrazó a mí.

-Lo siento…- besé el tope de su cabeza.

-¿Por qué hablaste con ella?

-¿Te lo contó?

-Más o menos… ¿Por qué no me cuentas tú?

-Cuando llegué del rodaje la encontré allí, quería hablar de ti…- suspiré pero no dije nada esperando que siguiera- No quería ser la misma tonta de siempre y decidí darle la cara…

-Bella, nunca has sido tonta…- volví a suspirar- Pero hubiera preferido que lo dejaras de lado… Esta mujer se ha obsesionado con algo que no sucederá jamás…- se alejó de mí lo justo para verme a los ojos.

-¿Te contó lo que me dijo?- asentí y ahora se puso algo enojada- ¡No entiendo como puede ser tan ruin! ¡Pero le dejé bien claro que no se atreviera a meterse más!- sonreí y volví a abrazarla, pegando su cabeza a mi pecho.

-Me alegra ver que recuperaste tu autoestima…

-Creo que la encontré… No recuerdo haber sido así nunca… Ante cualquier adversidad siempre he sido de las que agachan la cabeza y pasan de largo…- la apreté fuerte contra mí- Pero no podía dejarlo así cuando estaba traicionando tú confianza.

-Estoy muy orgulloso Bella…- besé el tope de su cabeza- Aunque espero que no dejes de lado esa chica tímida que me encanta…- sentí su risa sobre mi pecho.

-Nunca…- alzó la cabeza y la besé con pasión, no necesitaba saber más. Ahora mismo la deseaba y no importaba más que nosotros 2- Edward…- gimió mientras se sentaba a horcajadas sobre mí, al caer la sábana dejó su desnudez a mi deleite, fui deslizando mis manos con suavidad por toda su pierna, costado, al llegar a su pezón hice una pequeña presión que la hizo arquearse y gemir de nuevo mi nombre- Edward… Te necesito…- la besé intensamente de nuevo, mientras la recostaba me quitaba los pantalones y bóxer para hacerle el amor con deseo, me fui introduciendo en ella poco a poco, una vez dentro comencé un vaivén alternando la velocidad, nuestros labios seguían unidos besándose sin parar hasta que alcanzamos el orgasmo. Cuando terminamos nos quedamos viendo a los ojos en completo silencio, aparté un mechón de pelo de su cara antes de darle un ligero beso en los labios.

-Te amo…- su sonrisa se amplió.

-Yo también te amo Edward…- metió las manos en mi cabello y me acercó a ella para besarme con pasión- Estoy deseando casarme contigo…- susurró entre los mismos y quedé más que asombrado, ella detuvo sus besos para mirarme preocupada- ¿Es precipitado? Yo… Esto… Pensé…- comenzó a balbucear con su característico nerviosismo, en cuanto lo asimilé me levanté y la alcé en brazos para abrazarla con fuerza mientras daba un par de vueltas.

-¡No te imaginas lo feliz que me siento ahora mismo!

-¿Por casarnos?- volví a besarla.

-¡Es lo que he deseado desde que nos conocimos! Pero tenía miedo de asustarte…- sonrió.

-Debo reconocer que en ese momento lo hubieras hecho… Pero ahora me siento más que preparada… - volvimos a besarnos con pasión, la necesitaba de nuevo y tras acorralarla contra la pared hice que enlazara sus piernas en mi cintura mientras la volvía a penetrar de una estocada hasta que alcanzamos un nuevo orgasmo.

-Iremos a coger fecha este fin de semana ¿Te parece bien?- asintió sonriente.

-Me parece perfecto Edward…- muy a mi pesar me hizo soltarla- Pero ahora será mejor que nos demos una ducha…- reí.

-¡Perfecto!- enseguida la alcé al hombro como anoche y la llevé dentro donde entre juegos, besos y caricias quedamos totalmente limpios, mientras nos vestíamos pensé que la mejor opción para mantenerla a salvo sería encargarme yo mismo de llevarla y recogerla, así que durante nuestro desayuno decidí comentarle al respecto.

-Bella…- me miró bastante sonriente y le sonreí de vuelta- He pensado…- chupó el tenedor de forma demasiado sensual para mi bien, así que me vi obligado a quitárselo para poder centrarme en lo que estaba.

-Ehhh… ¿Por qué?- reí.

-Me distraes…- se relamió los labios admirando mi torso- Bella…

-¡De acuerdo! ¡Dime!

-Después de lo que me has contado de Tanya y puesto que no te gusta conducir me gustaría encargarme personalmente de ser quién te lleve y recoja todos los días…- abrió los ojos sorprendida.

-¿Todos los días?- se los entrecerré.

-¿Algún problema?- negó.

-Es solo que… ¿Podrás hacerlo? No me gustaría que tuvieras que cambiar tu rutina por mi culpa…- rodé los ojos mientras cogía su mano para besarla.

-No es ninguna molestia, así estaré más tranquilo y también evitaré que te olvides de mí…- rió.

-Sabes que nunca podría hacerlo…- le guiñé.

-Lo sé… Pero mejor prevenir ¿No crees?- sonrió algo avergonzada.

-Si no supone ninguna molestia para ti estaré más que encantada…- volví a besar su mano.

-Ahora lo principal eres tú…- se levantó para echarse sobre mí y besarme con pasión, pero ya era bastante tarde para dejarnos llevar de nuevo, tendríamos que dejarlo para después, miré la encimera con deseo… Sí, después…- Bella…- susurré entre besos.

-Mmmmmm…- reí mientras la apartaba y veía su adorable puchero.

-Debemos irnos…- asintió de mala gana.

-Tienes razón…- me miró de arriba abajo relamiéndose los labios- ¡Pero es tu culpa por ser tan sexy e irresistible!- dijo mientras iba por su bolso y reí, en cuanto llegó de nuevo la tomé de la cintura para llevarla al coche.

-Usted también lo es futura señora Cullen…- susurré mientras salíamos y volvió a sonreírme, su cara reflejaba la misma felicidad que yo mismo sentía, muy pronto le quitaría el "futura" para ser solo señora Cullen… Durante el trayecto a la Editorial estuvimos conversando amenamente hasta que llegamos y nos despedimos de un beso bastante recatado. Quedé observando como entraba al edificio antes de emprender el camino al Club, nada más llegar contactaría con mi jefe de seguridad para que le pusieran un guardaespaldas de incógnito ¡No estaba dispuesto a perderla por nada ni nadie!

BELLA

Tras hablar con Edward sobre lo ocurrido con Tanya me sentí mucho mejor, debí hacerlo antes, aunque anoche no es como si hubiera tenido demasiadas oportunidades… O esta mañana…. Me relamí los labios recordando todas y cada una de las veces que lo hicimos ¡Dios! ¡Me estaba volviendo una adicta! Cuando entré a mi oficina me dio calor solo de ver la mesa y recordar lo ocurrido anoche, aun así traté de serenarme para empezar mi jornada.

-¡Buenos días!- me sobresaltó al voz de James a mi espalda y me entrecerró los ojos al ver mi reacción- ¿Ocurre algo?- enseguida negué y me senté rápidamente, conociéndolo ¡Ni loca le cuento! Se pasaría la vida recordándomelo.

-Nada, solo me asustaste…

-Vale…- dijo sin muchas convicción, al entrar cerró la puerta y se sentó en la silla frente a mí y sonrió- ¿No vas a preguntarme como me fue?- ¡Mierda! ¡Ni siquiera me acordaba de su cita!

-¿Cómo te fue?- puso ojos soñadores antes de hacerlo, eso era buena señal.

-¡Fue maravillosa!- su sonrisa lo decía todo- No es que nos entretuviéramos hasta tarde pero fue perfecta… Tal como siempre soñé.

-Me alegro por ti… ¿Hubo algo más?

-¿Te refieres a sexo?- asentí y suspiró algo desanimado.

-Queremos ir poco a poco, así que sigo a dos velas…- reí y me miró muy serio- ¡No tiene gracia!- no pude evitar reír más.

-Antes te hubiera dicho que no importa, pero ahora…- alcé los hombros- ¡No podría estar sin sexo teniendo a Edward junto a mí!- al principio pareció sorprendido, a continuación se puso bastante feliz e incluso diría que orgulloso.

-¡Vaya, vaya! Cualquiera diría que eres la misma Bella que fue a aquella fiesta con un vestido elegido por su hermana y quejándose porque le quedaba muy corto…- sonreí.

-Si…- susurré perdida en los recuerdos de aquella noche ¡Había sido fantástica!

-¡Tierra llamando a Bella!- gritó y volví a reír.

-Por extraño que parezca, fue la mejor noche de toda mi vida…- dije bastante sonriente y él me devolvió la sonrisa.

-Me alegra que se encontraran, es perfecto para ti.

-Lo sé…- suspiré poniendo mi cara sobre mis manos para apoyarme en la mesa- ¡Y pronto será mi marido!- pensé en voz alta y me miró asombrado.

-¿Qué? ¿Has dicho marido?- me sonrojé.

-Bueno, después de los últimos acontecimientos creo que estoy más que preparada para dar el paso…- quedó unos segundos en silencio, sopesando mis palabras.

-¡Me encanta ver cómo has crecido!- dijo con un deje divertido en su voz y le alcé una ceja.

-¿Te estás burlando de mí?- negó sonriente.

-Solo digo la verdad…- me guiñó- ¡Has madurado tanto desde que estás con Edward!- sonreí ampliamente recordando todo, habían sido apenas unos días en los que había vivido más que el resto de mi vida…- ¿Estás pensando guarradas?- preguntó con cara pícara y volví a sonrojarme ¡A veces odiaba que me conociera tan bien!

-¡No! Sólo recordaba cómo nos conocimos…- me sonrojé más si cabe y el rió a carcajadas.

-¡Lo sabía! ¡Pensabas en sexo!- tras pasarme las manos por la cara traté de cambiar de tema.

-¿No tienes nada que hacer?- rodó los ojos.

-¿Sabes que eres muy mala disimulando?

-¿Y tú sabes que tengo mucho que hacer?- se levantó resoplando.

-¡Mensaje captado!- se alejó a la puerta pero antes de salir se volvió para gritar- ¡Tómate algo frío no vayas a tener un orgasmo!- antes de poder responder salió cerrando la puerta tras de sí y no pude evitar reír de nuevo, por suerte había tenido bastante acción antes de venir, además que no podría conseguir tener uno sin Edward… ¿Pero que estoy pensando? Sentí como los colores subían por mi rostro y me puse con lo mío antes que mi mente divagara por esos derroteros…

La mañana pasó bastante tranquila, cuando me percaté era la hora de comer. Tenía bastante hambre y me apetecía salir a la cafetería de en frente pero no quería ir sola, así que pasé por la oficina de James, pero no estaba, suspiré ¿Lo llamaba? Pero… ¿Y si había quedado con su amigo? No quería hacer mal tercio, mejor iba sola… Dado que no había mucha gente enseguida me dieron mesa y tras hacer mi pedido me puse a mensajear a Edward…

-¿Qué haces?- esperé que contestara pero parecía tardar, suspiré de nuevo, hoy sería un día aburrido- Yo he venido a comer sola, estoy muy aburrida…- viendo que seguía sin contestar cerré el chat y me puse a mirar las noticias, cuando trajeron mi comida comí mientras veía un capítulo de mi serie favorita y en cuanto terminé fui de vuelta a la Editorial, pero con mi poca suerte tropecé con alguien y caí de rodillas ¡Mierda!

-¿Se encuentra bien?- alcé la mirada a la chica frente a mí, no parecía ser mucho mayor que yo.

-Si…- me levanté lo más rápido que pude.

-Te has hecho daño en las rodillas…- mientras me miraba sacó algo de su bolso y se agachó a curarme- Siento haber chocado pero estaba distraída con mis cosas…- me dio una sonrisa bastante sincera y le sonreí de vuelta.

-Yo iba demasiado rápido, no me di cuenta que venías.

-¡Bueno! Esto ya está…- se levantó de nuevo- Procura curarte cada rato para que no se infecte.

-Lo haré, gracias…- ella siguió su camino y yo volví corriendo a mi oficina, allí miré mejor mis rodillas, por suerte eran solo unos raspones que se curarían en poco tiempo, así que volví de nuevo a mi trabajo hasta que volvieron a llamar a la puerta.

-¿Se puede?- ¿Esa era…?- ¡Buenos días hermanita!- gritó al entrar sin esperar que contestara y me sorprendí de verla aquí a estas horas, lo más raro es que no venía sola. El abuelo estaba con ella, ambos se veían bastante felices.

-¡Buenas tardes cariño!- me saludó de beso y me hizo sentarme en el sofá junto a ellos.

-Me alegro de verlos, pero… ¿A qué se debe su visita?- se miraron entre ellos y Alice fue la que me respondió más que contenta.

-¡Vamos a tener una hermanita!- la miré con una mezcla de horror y alegría ¿Mamá estaba embarazada? ¡Dios! ¡No lo podía creer!

-Pero…- el abuelo tomó mi mano y tras una sonrisa agregó.

-Lo que tu hermana quiere decir es que seré papá…- quedé sin palabras, sopesando las suyas, hace nada me enteré de su relación y ya iba a ser padre…- ¿Te parece bien Bella?- asentí, a pesar que no sabía bien como sentirme.

-Sí, es solo que…- Alice me interrumpió.

-¡Vamos! ¡No pienses tanto las cosas!- me dio un codazo en el costado algo más fuerte de la cuenta y la miré mal.

-¡Auch! ¡Eso duele!- me quejé pero me ignoró totalmente.

-¡Tendremos una hermanita pequeña que cuidar!- puso ojos soñadores- ¡Estoy tan feliz!

-Alice todavía no sabemos el sexo…- rodó los ojos.

-¡Ni falta que hace! ¡Estoy segura que será otra niña! ¿Verdad Bells?

-Sí, yo…- ahora fue el abuelo quién me interrumpió a mí.

-Bella, quiero que seas sincera… ¿Te parece bien?- le sonreí, no quería sacar el tema del trabajo de su novia o si ya lo había dejado, aunque suponía que ahora que estaba embarazada lo tendría que hacer ¿O no?

-Sí, abuelo…- me alzó una ceja.

-¿Seguro?

-Sí, solo estoy impresionada…- Alice me abrazó.

-¿Verdad? ¡Nunca pensé que el abuelo pudiera darnos una hermanita!- le rodé los ojos.

-Realmente sería nuestra tía…- hizo una mueca y negó.

-¡Nada de tía, será nuestra hermanita!- el abuelo rió.

-Dado que son como hijas para mí me parece más que perfecto…- ahora se volvió a Alice- Alice ¿te importa ir por algo de beber para celebrar?- se levantó de un salto.

-¡Enseguida vuelvo!- una vez solos volvió a preguntar.

-¿Seguro que no quieres agregar nada?- chasqueé la lengua.

-De verdad que estoy feliz…

-¿Pero?- insistió y decidí ser sincera.

-Su trabajo y lo que oí en su conversación me hace pensar…- agarró mis manos y lo miré a los ojos.

-Bella… Sé lo que piensas y puedo asegurarte que es mío…- suspiré entre avergonzada y preocupada.

-Lamento si soy aguafiestas pero pienso en la posibilidad…- traté de sonreírle pero no me salió más que una mueca.

-Lo entiendo, pero a pesar de todo confío en ella y sé que sólo hacía el amor conmigo…

-Pero…- negó interrumpiéndome.

-El sexo por dinero no cuenta…- alzó los hombros- Y sé perfectamente que se cuidaba…- le entrecerré los ojos.

-¿Eso quiere decir que tú no lo hacías?- se sonrojó un poco y se removió incómodo antes de contestar.

-Bueno… Verás, hay momentos en los que la cosa viene y uno no dispone de algo a mano…- dijo tratando de no ser muy obvio pero lo entendí perfectamente, volví a suspirar, no me apetecía hablar de esto con él.

-¡Mejor dejémoslo!- sonrió en acuerdo.

-¡Concuerdo contigo! No es un tema del que me apetezca hablar con mi hija…- lo abracé muy fuerte.

-Te quiero.

-Yo también…- suspiró- También quería decirte que vengas esta noche a casa de tu madre a cenar, quiero que la conozcan…- me separé para verlo a los ojos y le asentí.

-Le diré a Edward, cuando me recoja iremos para allá.

-Me alegro de verte tan feliz.

-Yo también…

-¡Ya estoy aquí! ¡Y traigo al que faltaba!- gritó Alice entrando con un James bastante divertido, tras darle la enhorabuena al abuelo, Alice sirvió las copas y brindamos a su salud… A pesar que me encontraba bastante a gusto tenía que terminar el capítulo antes de retirarme hoy.

-Bueno, ahora debo volver a lo mío…- dije señalando mi ordenador sobre la mesa mientras me levantaba y esperaba que hicieran lo mismo.

-De acuerdo…- dijo el abuelo y se levantó el abuelo para darme un abrazo- Nos vemos después.

-Si…- tras separarse Alice se me tiró encima, casi me hace perder el equilibrio y caerme.

-¡Adiós hermanita!- antes de alejarse susurró en mi oído- Cuídate de ciertas posturas o quedarás sin rodillas…- sentí como los colores subían a mi rostro- ¡Nos veremos después!- me guiñó antes de salir junto a un divertido James que si alcanzó a oírlo ¡Esta Alice! ¡Qué mal pensada es! Una vez cerré la puerta volví a mi asiento y traté de concentrarme de nuevo en lo que estaba, pero mi mente no paraba de darle vueltas al asunto… ¿Por qué me sentía así? Tampoco era para tanto que el abuelo tuviera una relación con alguien que ha cobrado por sexo… Edward también lo había hecho… Me despeiné con nerviosismo ¿Por qué me sentía así entonces?

Apenas pude avanzar y cuando quise darme cuenta fue Edward quien entró por la puerta tras dar 3 golpes en ella.

-¡Hola preciosa! ¿Lista para irnos a casa? – me golpeé la frente con frustración.

-¡Mierda!- me alzó una ceja y me sonrojé.

-Es que olvidé decirte que teníamos que ir a cenar a casa de mamá.

-¡Bien! No hay problema…- cuando me levanté para recoger todo me miró muy serio.

-¿Qué te ha pasado?- preguntó señalando mis rodillas y suspiré.

-Me caí…- resoplé- Pero no es nada…- me hizo sentarme en el sofá y tras coger mi pequeño botiquín se dispuso a curarme.

-Lamento no haber podido hablar o comer contigo pero estaba reunido…- le sonreí.

-No te preocupes, maté el tiempo viendo Evil…- suspiré antes de contarle lo importante- La novia del abuelo también estará…- me miró sorprendido.

-¿Sue vendrá?- asentí y sonrió.

-¿Eso quiere decir que ya es oficial?

-Supongo…- dije suspirando y volvió a alzarme la ceja.

-¿Y…?- tras poner el botiquín de vuelta en su sitio se sentó junto a mí y decidí ser clara.

-Van a tener un hijo…- por su cara deduje que ya lo sabía pero no dijo nada y asintió.

-¿Eso es un problema para ti?

-No, estoy contenta de verlo feliz, pero me da miedo que le haga daño…- me abrazó muy fuerte.

-Voy a decirte algo que verás por ti misma después…- lo miré muy atenta esperando su explicación- Ella ama a Charlie como yo a ti.

-¿Te lo dijo ella?- negó.

-No hace falta…- me guiñó- Solo con verla hablando de él o verlos juntos se nota…- besó ligeramente mis labios- ¿O no es lo mismo que nos pasa a nosotros?- pasé mis manos por su cuello antes de entrelazar mis dedos en su cabello.

-Gracias Edward…- no sabía cómo, sus palabras siempre me hacían sentir mejor.

-No hay de qué…- tras darnos un intenso beso me obligó a alejarme- Ahora será mejor irnos, después podrás agradecerme mejor…- dijo con tono bastante sugerente y sonreí del mismo modo.

-Tienes razón…- susurré mientras le daba un muerdo en el labio antes de ir por mi bolso para irnos a casa de mamá, cuando llegamos y vi los coches aparcados me di cuenta que ya estaban todos allí. A pesar de todo estaba nerviosa, Edward debió intuirlo, pasó su mano por mi cintura para acercarme a él y susurró.

-Te caerá bien…- asentí mientras tomaba aire sin parar durante el trayecto del coche a la puerta, en cuanto la abrí pude escuchar sus voces, como era de esperar el pequeño Jazz fue el primero en saltar sobre mí.

-¡Tía Bells!

-¡Hola Jazz! ¿Cómo estás?

-¡Bien!- miró a Edward y le ofreció su mano- Hola tío Ed.

-¡Hola pequeño!- rodó los ojos.

-Ya soy mayor…- nos miramos tratando de aguantar la risa- ¡Pero ahora quiero que conozcas a mi nueva abuelita!- tiró de mi mano para arrastrarme al salón, Edward nos seguía de cerca. En cuanto entré y nuestras miradas se cruzaron quedamos ambas igual de sorprendidas ¿Ella era la novia del abuelo?

URSU.

Aquí les dejo el siguiente, espero que les haya gustado. Muchas gracias por su apoyo, cualquier cosa no duden en contactarme.

Muchos saludos y besos para todos.

*LA SIGUIENTE HISTORIA EN SER ACTUALIZADA SERÁ DOCTORA SWAN*