Oh shit, here we go again.

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RinMakoto. Los personajes nuevos le pondrán intensidad a la cosa, ya verás. Sabes cómo somos nosotros, esto será un desastre, pero divertido. ¡Saludos!

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El Redentor 777. Ambas chicas quedaron con el Kokoro destrozado, pero mira, el tiempo lo cura todo, tal vez deberán esperar. ¡Invasión Latina! Jeje, los apellidos si hicieron su juego, te diré esto, originalmente Seiya era el personaje que te iba a mandar, pero lo cambié de último momento. De nada bro, espero que tú y tu familia esté bien. ¡Saludos!

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¡GANÓ EL MOTAGUA! Le ganamos al Olimpia 4-1, no saben lo feliz que estoy. Este es el clásico hondureño y justamente es como el América vs Chivas.

En algo se parecen ambos equipos. Motagua y América comparten mascota, un águila, solo que la de Motagua es azul al igual que su uniforme.

Olimpia lo único que comparte con las Chivas, son los colores. Blanco, azul y rojo.

¡Miren que lógica! El clásico iba a ser en Comayagua, el estadio solo queda a 15 minutos de mi casa a pie y resultó ser a puerta cerrada. Ya se imaginarán mi frustración.

Tenía ganas de suicidarme, pero luego pensé que no iba a poder seguir publicando y me dije a mi mismo… "Mi mismo, no te suicides"

No sé porque les conté esto, pero si quiere ver el juego, busquen en YouTube "Motagua 4-1 Olimpia"

Por mientras estaré llorando por no haber ido a ver el juego en vivo.

Sniff… sniff…

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Sin más, comencemos…

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Las cosas cambiaron drásticamente desde la aparición de muchos jóvenes de nacionalidad latina.

Sin querer, tomaron mucha atención rápidamente, más por sus rasgos muy diferentes a los japoneses, pero eso no significa que fueron visto de manera rara, es más, las chicas enloquecieron por ellos.

En el caso de Esperanza, muchos chicos quedaron encantados con el atractivo de la peli verde. La chica de nacionalidad española era objetivo de muchas miradas de chicos, pero ella no les prestaba atención.

Rápidamente llegó el receso y los latinos fueron a almorzar a la azotea.

El lugar era algo apartado de todo, además, no había gente allí, así que fueron a ver el lugar y les encantó.

Mientras que en el club de béisbol…

- ¿Me creerían si les digo que pasó algo interesante hoy? – dijo Iwaki comiendo su almuerzo.

- Que coincidencia Iwaki-Senpai, a nosotras también nos pasó algo parecido – habló Tsubasa.

- ¿A poco a ustedes les llegó un transferido? – dijo Shinonome comiendo al lado de su ahora novio, Nishimura.

- Sí, ¿a ustedes también?

- Pues sí, fueron dos chicos – dijo Nishimura.

- Vaya, sí que es una coincidencia – dijo Tomoe – a nuestro salón también llegó alguien ¿verdad Ukita-san?

- S-Sí, y era extranjero.

- Vaya, a nuestro salón también llegó un extranjero – dijo Aoi.

- Sí.

- A nuestro salón llegó una chica – dijo Iwaki – y tenía un gran pecho.

- ¿Gran pecho?

- Sí, más o menos como el de Yuuki – respondió la peli mostaza avergonzando un poco a la rubia.

- ¿Tan grande lo tiene? – dijo Tsubasa mirando el pecho de su amiga rubia.

- ¿T-Tsubasa-san? – Yuuki quedó un poco avergonzada en la forma en la que la castaña le miraba la zona del pecho.

- ¿Entonces en los demás salones vinieron también alumnos extranjeros?

- Sí – dijeron todas las demás.

- Que raro, ¿Por qué vinieron extranjeros a Satogahama?

- Tal vez sea porque quieren estar en Japón simplemente – respondió Ryo.

- ¿Traerán Coronavirus? – dijo Asada ganándose malas miradas de parte de las demás.

- A-Asada-Senpai.

- En primera, Japón ya tiene registros de esa cosa, en segunda, no creo que América haya casos de Coronavirus.

- ¿Pueden dejar de hablar del Coronavirus? – dijo Ryo.

- Pero está interesante la plática.

- Por cierto, dinos Ryo, ¿vinieron alumnos transferidos a tu salón? – preguntó Iwaki.

- Pues sí, fueron tres los que llegaron.

- ¿Tres?

- Sí, si mal no recuerdo, uno era hondureño, otro mexicano y uno estadounidense.

- ¿Y recuerdas sus nombres?

- Bueno – la peli azul trató de hacer memoria – uno de ellos parece que se llamaba Ramón, el otro era Daniel y el último era Joan.

- ¿Joan? – preguntó Nishimura mirando a su novia.

- S-Sí, ¿Por qué?

- Ryo-san, de casualidad… ¿él era mexicano y su apellido era Fábregas?

- S-Sí, ¿Por qué preguntas eso…?

- Vaya, imaginar que nos veríamos de nuevo – dijo el entrenador siendo visto por las demás del club.

En ese momento venían las demás del club.

- ¿Dónde estaban chicas? – preguntó el entrenador de Satogahama mirando al resto del equipo.

- Lo sentimos Nishimura-san, pero es que queríamos ver a los jóvenes que habían venido – dijo Honjou.

- ¿En serio?

- Es que se veían muy interesantes – dijo Iroha.

- Bueno, por lo menos aún queda tiempo antes de que termine el receso.

- Sí, pero hay algo que quiero saber.

- ¿Qué cosa?

- Pues… - sin previo aviso, Honjou se puso en las piernas de Nishimura - ¿Cuándo vendrás a mi casa a jugar?

- H-Honjou-san.

- Honjou, te agradecería de todo corazón de que dejaras de molestar a Yoshimaru – dijo Ryo en un tono de muchos celos.

- Vaya, alguien se puso celosa – dijo Iwaki a Asada.

- Vamos Shinonome, sabes que él puede tener novia, pero puedes compartirlo.

- No lo compartiré – dijo la peli azul – él es mi novio, y no pienso compartirlo con alguien como tú.

- Vamos, me ofendes – dijo en tono dramático.

- Dinos Nishimura-san, ¿tenemos algún juego o algo?

- Por el momento no, pero recuerden que el torneo ya se aproxima, por lo que debemos tener más entrenamiento ya que esto no será fácil.

- Eso sí, debemos estar listas para cualquier momento – dijo Shinonome.

- Ahora sé de dónde vino ese amor, se parecen tanto – dijo Iwaki burlándose de ambos.

- En parte es cierto – dijo Yoshimaru para sorpresa de la peli mostaza – no nos avergüenza eso, ¿verdad Ryo-san?

- Es correcto.

- Awwwww – dijeron varias del club.

- Eso si es amor verdadero y no mamadas – dijo Izumiya.

- Dios, amo los finales felices – dijo Hanayama.

- Por algo es que coinciden mucho, realmente me alegro por ambos – dijo Hase.

- Bueno, basta de halagos y vamos a planear algunas estrategias.

- Sí.

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En la azotea…

- ¿En serio? – preguntó Jetzel – no te creo que haya tocado con una inglesa Esperanza.

- Ni yo creí eso chaval – dijo la española – imaginar que esta escuela tenía a alguien, mejor ni hubiera venido a Japón en primer lugar.

- Tampoco puede ser tan malo – dijo Joan – vamos Esperanza, al menos dale una oportunidad a esa chica.

- Me costará trabajo Carlos, pero haré lo que pueda.

- Imaginar que estaríamos todos en la misma escuela.

- Bueno, eso era más que obvio.

- ¿Y ahora que haremos?

- Ni modo amigo, a socar.

- Sí.

Pasó un buen rato y todos debieron volver a sus respectivos salones de clases, pero en el camino.

- ¿Seguro que era por aquí Joan? – preguntó Rafael.

- Sí, o al menos eso creo.

- No puedo creer que ni siquiera te acuerdas de tu salón – dijo el mexicano mayor.

- Que vivon este cerote – le dijo el menor – me regañas a mí y ni siquiera sabes dónde está tu salón.

- Peor yo no me ando perdiendo como idiota.

- ¿Idiota yo? Debiste esperar a Ramón y a Daniel, pero no, como siempre quisiste salir antes que ellos.

- ¿Qué dijiste?

- Disculpen – dijo una voz femenina.

- ¿Eh? – ambos jóvenes miraron hacia donde provenía el llamado y miraron a dos jovencitas.

- Perdón por interrumpir su pelea, pero me llamó la atención que están haciendo mucho escándalo.

- L-Lo sentimos.

- ¿Qué pasó Tsukumo-san? – preguntó Kurashiki.

- No es nada, ya deberían ir a sus salones, ya van a comenzar las clases.

- A-A eso íbamos, pero es que…

- ¿Qué pasa?

- No sé dónde están nuestros salones.

- ¿Qué? – Kurashiki miró al mayor de los mexicanos y se dio cuenta de algo – ya te recuerdo, tu eres uno de los alumnos transferidos ¿verdad?

- S-Sí, Rafael Alférez.

- Y yo soy Joan Fábregas.

- Kana Tsukumo.

- Maiko Kurashiki. Alférez-san, somos compañeros así que yo te acompañaré al salón.

- Muchas gracias… Kurashiki-san – dijo el chico quien de inmediato comenzó a seguir a la peli roja – bueno Joan, como aquel, ahí nos vemos.

- Traidor – dijo el castaño - ¿Cómo llegaré al salón?

- Yo te llevaré.

- ¿En serio?

- Sí – dijo la peli negra - ¿de qué salón eres?

- Pues… el salón 1-5.

- La misma clase que Shinonome-san.

- ¿Quién es… Shinonome-san?

- No importa, es una compañera de club – dijo Kana restándole importancia al asunto.

- Bueno.

- Vamos, las clases van a comenzar y yo también debo volver a mi salón.

- Lamento que tengas que ir tarde a tus clases por mí.

- No importa, mientras ayude a alguien estaré feliz.

- Gracias.

En un santiamén, ambos llegaron al salón de Joan.

- ¿Aquí es? – dijo Tsukumo.

- Sí, muchas gracias Kana – dijo el chico antes de entrar al lugar.

Por su parte, Tsukumo quedó algo extrañada por como el chico la llamó. Aunque su rostro no mostró casi ni una emoción, realmente le llamó la atención que el mexicano la llamara tan familiarmente.

Bueno, de ahí, Tsukumo se fue a su salón junto con Aoi, que se la encontró en el camino.

Las clases en los respectivos salones pasaron en un abrir y cerrar de ojos y fue cuando las miembros del club de béisbol fueron a entrenar a prepararse para el torneo de béisbol que se aproximaba.

Yoshimaru fue junto a Ryo y fueron los últimos en llegar.

Todas las chicas comenzaron a entrenar, sus niveles habían ascendido por las prácticas que habían tenido durante todo este tiempo.

Casi al mismo tiempo, aunque algo lejos…

- ¿Cómo estuvieron las cosas al final? – dijo Jack a los demás.

- Pues no me quejaré – dijo Rafael – estuvieron buenas.

- Por cierto, ¿Cómo llegaste al salón? – dijo Jetzel.

- Una chica de mi clase me ayudó a llegar.

- Que suerte tienes – dijo Diego – yo fue un compañero que me ayudó.

- ¿Y tú Carlos? – dijo Esperanza.

- Una chica de segundo año me ayudó.

- ¿Te refieres a Tsukumo-san? – dijo el otro mexicano.

- ¿Tsukumo? – dijo Seiya – ¿una chica de cabello negro corto y de rostro inexpresivo?

- Sí, esa misma.

- Sí que es linda – dijo el hondureño mayor – aunque no es mi tipo.

- ¿Tu tipo?

- No me gustan las chicas como ella – dijo Seiya – pero bueno, no soy quien para juzgar.

- Pues a mí sí me pareció linda – dijo Joan – aunque su rostro inexpresivo… se vio satisfecha por haberme ayudado.

- ¿Satisfecha?

- Sí, al menos eso pude ver en los ojos de Kana.

- ¿Kana? – dijeron todos.

- ¿Q-Que pasa?

- Joan – llamó Ramón – tal vez no lo sepas, pero aquí en Japón a las personas que recién conoces las llamas por su apellido.

- ¿P-Por su apellido?

- ¡Dios Joan! Has visto muchos animes, no puedo creer que no sepas eso… dime al menos que la llamaste Senpai.

- P-Pues… - el castaño desvió la mirada algo nerviosa - ¿la cagué verdad?

- Y bien cagada – dijeron los demás, a excepción de Esperanza.

- Me imagino que tal vez cuando te la encuentres, ella te empezará a mirar raro por haber hecho eso.

- A lo mejor – río un poco nervioso Joan.

- ¿Y eso? – dijo Jack mirando al cielo.

- ¿Qué pasó Jack? – dijo Esperanza mirando a donde el estadounidense veía.

- Miré una pelota de béisbol volando.

- ¿Una pelota de béisbol?

- ¿Acaso aquí estarán jugando béisbol?

- A mí no me metan, saben que a mí no me gusta el béisbol – dijo el hondureño menor.

- Lo sabemos Ramón, a ti solo te gusta el futbol.

- El sábado juega el Motagua contra el Olimpia.

- ¿El clásico hondureño?

- Sí – de la nada, Ramón apareció con una camiseta azul marino con un águila en el corazón - ¡Arriba el Motagua! ¡Vamos azules!

- Párale al fanatismo Ramón – dijo Rafael – pareces Esperanza.

- ¡Oye!

- ¿Qué tal si vamos a ver de dónde provenía la pelota de béisbol?

- Qué más da.

Todos los extranjeros fueron a ver de dónde provenían las pelotas de béisbol que volaban desde lejos.

Al llegar al lugar…

- ¿Qué es esto? – dijo Ramón.

- Al parecer es un campo de concentración de chicas beisbolistas – dijo Rafael.

Efectivamente, los jóvenes estaban viendo al equipo de béisbol femenino de Satogahama entrenar, por supuesto, manejadas por su entrenador, Yoshimaru.

- ¿S-Satogahama tiene club femenino?

- ¿A poco tendrán uno masculino?

- Quien sabe – dijo Seiya, pero en eso, miró a Joan que quedaba mirando al entrenador de las chicas - ¿Joan?

- Ese chico… lo he visto antes.

- ¿A quién?

- Al que parece que las entrena.

- ¿A él? – en eso, Jack puso una cara algo divertida – Joan… no sabía que tu tenías esa preferencia, pero yo lo entiendo amigo, no importa lo que seas…

- ¡No seas animal Jack!

- ¿D-Disculpen? – dijo Yoshimaru a los chicos que discutían y sus gritos llamaron la atención del chico.

- L-Lo lamentamos – dijeron.

- No se preocupen, pero es… - Yoshimaru se detuvo y miró fijamente a cierto mexicano - ¿Joan?

- … - Joan miró fijamente al chico y trató de hacer memoria hasta que el foco de su cabeza se encendió - ¿Yoshimaru?

- Sí, soy yo viejo amigo.

- Perdón, no me acordaba de ti.

- Te creo amigo, nos vimos hace 5 años, pero no pensé que te olvidarías de mi tan rápido.

- Sabes que tengo memoria de tortuga.

- ¿Quién es él? – dijo Diego.

- Los presentaré, él es…

- ¡Nishimura-kun! – gritó Tsubasa llegando donde estaban reunidos su entrenador y los demás. También las demás se acercaron.

- ¿Qué hacen aquí? – preguntó Tomoe mirando a los extranjeros.

- Lo lamentamos, pero es que nos llamó la atención unas pelotas volando.

- ¿Le pegó a alguno?

- No, de suerte pasaban algo lejos de nosotros.

- Lo siento por eso, es que Ryo-san se enojó porque Honjou-san se me arrimó encima.

- ¡Y lo volvería a hacer papito! – dijo la inglesa subiéndosele por la espalda al entrenador – que guapo estás Nishimura.

- Honjou-san, bájate de mí.

- No lo haré.

- Lo siento, pero no lo… - Honjou no terminó la frase ya que se escuchó un sonido como el de una explosión y la peli vino tinto cayó al suelo con la espalda como quemada.

- ¿Y eso que fue? – dijo Jetzel.

- No te le acerques a mi novio víbora rastrera – dijo Ryo quien tenía la posición de sus manos haciendo la pose de un Kame Hame Ha.

- ¡Ay wey! – dijo Ramón y Seiya al mismo tiempo.

- ¿A poco pasa eso aquí en Japón?

- Pasan muchas cosas, pero eso es normal para nosotros – dijo Yoshimaru.

- Vaya – dijo Joan – Yoshimaru, ¿ella es tu novia?

- Sí, ella es mi novia, se llama Ryo Shinonome.

- ¿Shinonome?

- Si – la peli azul llegó al lado de Yoshimaru – soy Ryo Shinonome.

De ahí, cada quien se presentó, de parte de las del club de béisbol y de parte de los extranjeros.

De ahí, hablaron un poco, aunque como siempre, Honjou estaba haciendo de las suyas, incluso otras chicas se le unieron.

Pero todo cambió cuando dos chicas se miraron.

- ¿Así que eres española?

- Sí, por lo que sé, eres inglesa.

- Sí, orgullosamente inglesa, como el Titanic de famosa… soy Chikage Honjou.

- Soy orgullosamente española, como los campeones mundiales… Esperanza Cortés del Rio para servirte.

- O-Oigan…

- Habrá que separarlas – dijo Joan.

- ¿Por qué?

- Créeme, cuando Esperanza se halla con alguien que tiene sangre inglesa… es peor que Satanás.

- Vaya.

- Es mejor mantener a esos dos alejadas.

- Por cierto, Joan… ¿Cómo van las cosas con Kanroji-san?

El mexicano bajó la mirada y Yoshimaru notó eso y supo que había dicho algo malo.

- ¿D-Dije algo malo?

- No te preocupes, solo que… ella y yo ya no andamos.

- L-Lo siento, no sabía.

- Nishimura – Iwaki llegó al lugar.

- ¿Qué pasa Iwaki-san?

- ¿Él es tu amigo mexicano que decías cuando fuimos al campamento?

- S-Sí.

- ¿Qué tengo que ver yo? – dijo Joan confundido.

- Hace un tiempo hicimos un campamento a unas montañas en Seijo e Iwaki-san hizo una broma del cuento de La Llorona que me contaste hace tiempo.

- ¿P-Por qué lo recordaste? – dijo Kurashiki temblando un poco por recordar esa fea experiencia.

- Vamos, solo vi la lluvia de estrellas, ni que hubiera salido un muerto.

- ¡Es que salió un muerto! – dijeron las demás a coro.

- Tal vez solo estaban imaginando algo o a lo mejor comieron la comida de Arihara.

- ¡Nishimura-kun! – reclamó la capitana algo ofendida.

- Vamos Arihara-san, ni que tu comida fuera a volar el techo de un gimnasio.

- Es lo más probable – susurró Aoi.

- Bueno, díganme, ¿es cierto que vinieron a estudiar aquí a Japón?

- Sí, todos ellos y yo nos transferimos a Satogahama.

- Sí, lo noté, soy compañero de ellos dos – dijo señalando a Jetzel y Diego.

- Sí, Yoshimaru – dijo el mexicano.

- No sabía que jugaban béisbol en Satogahama – dijo el argentino.

- ¿Y esa camisa? – dijo Tsubasa mirando la camiseta de Ramón - ¿es deportiva no?

- P-Pues sí.

- ¿A qué equipo de béisbol pertenece?

- ¿Equipo de béisbol?

- Sí – en eso, la capitana notó la mirada del chico - ¿sucede algo?

- Lo que quiero saber es algo – dijo Ramón con un tono algo serio.

- ¿Qué es?

- Chicos… - todos miraron al hondureño menor mientras se preparaba para soltar una bomba - ¿Cómo se juega el béisbol?

- … - las del club de béisbol junto a Yoshimaru quedaron algo idos por esto.

- ¿Nunca jugaste béisbol? – preguntó Ryo.

- No, nunca he jugado, es más, ni se cómo se juega.

- ¿Qué has jugado entonces? – preguntó Tsukahara.

- Solo he jugado futbol.

- Entonces… - Nakano se acercó al hondureño - ¿de qué equipo es esa camiseta?

- Es del Motagua, equipo de futbol de mi natal Honduras.

- ¿De futbol? ¿Honduras?

- Sí Ayaka-san, así es.

- ¿Eh? – la cara de la peli verde se sonrojó un poco al escuchar como el hondureño la llamaba así.

- ¿Ocurre algo?

- ¿P-Por qué llamaste a Nakano-san por su nombre? – dijo Kurashiki algo sorprendida.

- ¿Qué tiene? Usé el honorifico –san.

- ¿No me dijiste que se usa el apellido para llamar a las personas que apenas conoces?

- Sí, pero es que no me gusta mucho hacerlo, prefiero llamarlos más por su nombre.

- P-Pero eso…

- Por mí no está mal – dijo Nakano – puedes llamarme por mi nombre, solo si me dejas llamarte a ti también por tu nombre.

- Está bien, Ayaka-san.

- Gracias, Ramón-san.

Por una extraña razón, un arco de corazones rosados y azules se pusieron sobre ambos chicos mientras hablaban un poco apartados de los demás.

- ¿Qué les pasa? – preguntó Yoshimaru viendo esa extraña escena.

- Ni idea, pero creo que habrá una alianza entre Japón y Honduras.

- A lo mejor – dijo el entrenador de Satogahama – por cierto, ¿Qué pasó entre tú y Kanroji-san? ¿Rompieron?

- Sí – dijo Joan – resulta que…

- ¿Te engañó?

- Sí.

- Supe del rompimiento de Joan y eso si me dolió a mí también – dijo Rafael.

- Maldito desgraciado.

- Eso es lo peor de la historia – dijo Joan – resulta que Nanami… era lesbiana.

- ¿Lesbiana? – dijo Nishimura y Tomoe se tensó un poco.

- Espera – dijo Iwaki volviendo a interrumpir a ambos - ¿eres tú el que tenía una novia que se parece a Kana?

- ¿A Kana? – Joan miró a Tsukumo y ahora que lo pensaba, realmente se parecían – ahora que lo dices, si se parecen.

- ¿A mí? – dijo la peli negra.

- Sí – el castaño la miró fijamente – p-por cierto, lo lamento.

- ¿Por qué? – eso extrañó a Tsukumo.

- Lamento haberte llamado por tu nombre, hasta ahora Ramón me explicó sobre el modo de llamarlas a ustedes.

- ¿Por eso? – dijo la chica con su rostro monótono – al inicio si me llamó la atención eso, pero no le tomé importancia.

- ¿Entonces… me perdonas?

- No hay problema.

- ¿Te llamo Tsukumo-san o Tsukumo-Senpai?

- Prefiero que me llames por mi nombre – dijo la peli negra – ya me llamaste por mi nombre, no veo el problema con el que lo sigas haciendo Fábregas-san.

- B-Bien… pero sería mejor que también llamaras por mi primer nombre, para que estemos iguales.

- Está bien… Joan.

- Kana.

Ahora, ambos jóvenes se quedaron en su mundo hablando.

- Algo me dice que México también tendrá relación con Japón.

- ¿V-Volvemos a practicar? – dijo Nishimura.

- Bien – en eso, Tsubasa miró a los demás extranjeros - ¿quieren venir a jugar?

- ¿Podemos? – dijo Daniel - ¿no se supone que es un club femenino?

- Vamos, solo vamos a jugar.

- Bueno – los demás aceptaron a jugar, aunque Diego no lo jugaba tanto, aun así, aceptó.

- Por cierto, ¿Qué haremos con ellos? – dijo Yoshimaru mientras señalaba a las parejas conformadas por Nakano y Ramón y Joan y Tsukumo, quienes se hallaban hablando.

- D-Dejémoslos en paz.

- ¿Y ellas? – ahora señaló a Honjou y Esperanza.

- M-Mientras no se golpeen, estarán bien – dijo Jack con una gota de sudor en la frente.

- ¡A jugar! – dijo Tsubasa.

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Continuará…

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Y hasta aquí el capítulo de hoy.

La chica Nanami Kanrojo existe, es la de School Days, lo hice así porque si recuerdan, en el capítulo en el van al campamento, Nishimura menciona eso. Nanami se parece físicamente a Tsukumo, eso sí, no es lesbiana, solo hice ese detalle… no sé porque XD.

El Coronavirus está haciendo estragos en América y honestamente estamos en alerta mundial.

Chicos, mi Universidad suspendió las clases desde el pasado jueves y estaremos por 21 días fuera, eso significa que podré avanzar y hacer capítulos más largos.

Bueno, espero que las cosas mejoren, dejémoslo en las manos de Athena.

Sin más, este ninja se despide y seguirá llorando porque, aunque su amado Motagua ganó, no miro el juego en vivo.

Sniff… sniff…

Bye.